-Esta es una narración de la llamada "Tragedia de Antuco" que tuvo lugar el 18 de mayo de 2005, esta basado en el programa y documental de Mega, "Efecto Mariposa", más específicamente en su tercer capitulo:"Antuco: Sueño Blanco". Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero la cronología, dramatización y redacción de la historia es de mi entera responsabilidad.
Compañía Andina
-¡Vamos, soldados!, ¡Vamos, ejército de Chile!
Siguiendo lo acordado por los altos mandos del regimiento, la compañía Andina no tuvo ningún problema al momento de emprender la marcha de instrucción horas después que la compañía Morteros, más en su camino si habían tenido uno que otro obstáculo como lo había sido cruzar el estero en las laderas del volcán Antuco, mojando sus uniformes de agua casi congelada, pero su comandante el cabo Obito Uchiha había desafiado las ordenes por ellos, indicándoles regresar al refugio y cambiar sus informes por ropa apta para el frió extremo y llevar consigo todos los implementos que pudieran necesitar, y aunque ahora pudieran decirse mejor preparados, aun así se sentían perdidos, el frió les calaba hasta los huesos a pesar de la gruesa ropa que llevaban, porque el clima superaba todo lo imaginado, pero nadie decía nada porque estar en el ejército implicaba obediencia. Siguiendo al cabo Obito Uchiha que los dirigía como como comandante junto a los cabos Kagami y Baru, los jóvenes conscriptos no dudaron en seguir avanzando, temblando ligeramente ante el aire frió que ignoraban para cumplir con la marcha...en medio de su camino todos se quedaron sin aliento al contemplar una figura humana semi tumbada sobre la nieve y que resulto extrañamente tétrica, más todos los jóvenes conscriptos no dudaron en continuar la marcha suponiendo que se trataba de una broma de los instructores para darles a conocer el efecto del congelamiento en el ser humano...pero esta idea comenzó desvanecerse y los hizo detenerse al ver otra figura humana, y luego otra y otra más...
-¡Muévanse, soldados!- apremio el cabo Kagami al ver entorpecida la marcha.
-Otro maniquí…ya paren con esto- se quejó uno de los conscriptos, aterrado.
Una figura humana podía ser considerada una broma de los instructores o de alguna de las compañías que habían iniciado la marcha de instrucción antes que ellos, podían dejar pasar una figura humana e incluso dos por un muñeco o un maniquí, pero no tres ni cuatro figuras humanas que parecían haberse desplomado en el camino como si hubieran estado realizando la misma marcha que ellos, ahora parcialmente cubiertos de la nieve que caía o de la que era levantada del suelo por obra del viento blanco, y siendo honestos incluso los cabos Obito, Kagami y Baru habían supuesto lo mismo, que se trataba de una broma para ejemplificar los síntomas de la hipotermia o del congelamiento en una persona, pero la respuesta llego de inmediato en cuanto una de esas figuras humanas apenas y movió una mano para dar una señal de vida., murmurando; ayuda...esa no era ninguna broma, era una situación real. Afortunadamente y sin necesidad de que el comandante Uchiha o los cabos Kagami o Baru tuvieran que dar mayores ordenes, de inmediato todos los conscriptos no dudaron en ayudar y socorrer a sus compañeros de regimiento, golpeándoles fuertemente el pecho o bien levantándolos de la fría nieve sobre la que yacían tumbados y que en ese momento en nada los ayudaba a estabilizarse y alejarse de la sensación de congelamiento, pero aun cuando los ayudaran a levantarse del frió suelo cubierto de nieve, ninguno de ellos tenía la fuerza suficiente para mantenerse en pie por sí mismos, y las condiciones no daban índices de mejorar o variar ni siquiera un ápice.
-¡Ustedes, ayuden allá!- indico Obito de inmediato.
Pero brindar ayuda en ese momento era muy difícil, ¿sinceramente qué se podía hacer? esos jóvenes conscriptos se estaban congelando desde antes de que ellos llegaran., no solo se debatían entre la consciencia e inconsciencia sino que la hipotermia lo estaba consumiendo, haciéndolos sufrir convulsiones y temblores incontrolables que les impedía estar en pie...la hipotermia era más rápida que ellos que intentaban ayudar a sus compañeros de regimiento, amarrando sus cuerpos a los de ellos para poder caminar con ellos para no dejarlos atrás, cargándolos en una bolsa de lona o arrastrándolos para lograr continuar, pero no importaba que intentaran hacer, nada parecía ser posible o suficiente para resultar de ayuda porque las situaciones eran demasiado adversas para ayudarlos de alguna forma. Todos querían ayudar a sus compañeros, ¿pero eso serviría de algo?, ¿Podrían ayudar a sus compañeros o morirían en el intento? Las condiciones no eran las propicias para otorgar ayuda o demorarse en medio de tan cruenta marcha y eso Obito lo tenía perfectamente claro al analizar las circunstancias y el esfuerzo de los jóvenes conscriptos bajo su mando, no disponían del tiempo suficiente para ayudar y el clima no permitía llevar a un soldado a cuestas y seguir con la marcha, es más, aunque lo permitiera en el proceso no se perdería una vida sino que dos...tenía que tomar una decisión por el bien de todos, y ya tenía muy claro que hacer mientras se aproximaba a uno de los jóvenes conscriptos que intentaba brindar ayuda de forma vehemente, aunque sus propios esfuerzos resultaran inútiles.
-Están muy pesados, no se puede- alerto Nagato, pidiendo ayuda o una solución alternativa. -¡Despierta!- zarandeo a su compañero, intentando despertarlo.
-¡Está muerto, Nagato!- detuvo Obito ante su insistencia, paralizando al joven conscripto ante tal verdad, -¡Vamos, compañía!, ¡No miren hacía los costados!- instruyo al resto de la compañía.
Obito no era tonto, sabía que lo que estaba pidiendo era inhumano, pero él debía proteger a los conscriptos bajo su mando y eso es precisamente lo que haría, sin importar el costo, y siguiendo sus órdenes ninguno de los jóvenes conscriptos dudo en obedecer pese a la triste postal que significaba dejar a sus compañeros atrás y a quienes desgraciadamente no podían ayudar. ¿Cómo habían llegado a eso? Días atrás habían estado haciendo ángeles de nieve como si fueran niños pequeños, y ahora...luchaban por sobrevivir.
Refugio militar los Barros/15:30 horas
Sin importar el tiempo que transcurriera, el Mayor Madara Uchiha no abandono la sala de radio del refugio, acompañado por el cabo Yahiko que se mostraba tan impotente como él al no tener información pese al paso de las horas que había tenido lugar desde que él había emitido el llamado de auxilio de la compañía Andina hacia la compañía Morteros. Madara no pensaba culpar a otros de lo que estaba pasando, todo era su culpa, debería haber presionado más por posponer la marcha como había intentado hacer, porque aun cuando él no tuviera experiencia en montaña si se había asesorado por aquellos que si la tenían, el día anterior había llamado por radio hasta el Regimiento de los Ángeles, pidiendo cambiar la fecha de la marcha porque el clima no era el óptimo como estipulaba el reglamento que debería serlo para ejecutar la marcha, pero sus superiores—el comandante del Regimiento Los Ángeles, Zetsu Akatsuki, y el segundo comandante y teniente Hidan Yugakure—le habían contestado que la marcha debía realizarse de todas formas y como militar que era, Madara había cumplido con las ordenes como se esperaba que hiciera, e incluso el día y la noche anterior había pedido conocer los resultados de la marcha de instrucción en el caso de las compañías Plana Mayor, Logística, Cazadores e Ingenieros, pero no le habían dado ninguna respuesta. Por primera vez en horas, la radio por fin emitió un eco de interferencia, y el mayor Madara de inmediato intento aclararla, impaciente por tener alguna información favorable, pero no recibió eso sino lo contrario...
-Mi mayor, la situación es muy grave- informo Obito en medio de la estática e interferencia que generaba la tormenta de viento blanco. -Encontramos dos soldados fallecidos y estamos desenterrando al resto- añadió con evidente pesar.
Apretando los puños hasta sentir que se hería la palma de las manos, Madara seco las traicioneras lágrimas que estuvieron a punto de caer de sus ojos al oír aquella noticia, no podían permitirse llorar, no tenía ese derecho, porque debería haber hecho más por esos muchachos, pero no lo había hecho, y si alguien era culpable de sus muertes, ese alguien era él.
El frió reinante era algo completamente abrumador e indescriptible, como cuchillas de hielo que se enterraban en la piel, paralizando y congelando todo a su paso, no permitiendo pensar en otra cosa que no fuera el dolor del aire cortante que chocaba contra la piel mientras caminaban y que no hacía sino volverse mayor ante los uniformes mojados que todos los jóvenes conscriptos pertenecientes a la compañía Morteros estaban usando y que a esas alturas materialmente se habían convertido en trajes de hielo que imposibilitaban el menor aumento de temperatura corporal mientras todos continuaban con una marcha de instrucción que a esas alturas era un absoluto suicidio, pero que nadie pensaba abandonar. Más por inercia que consciencia, Naruto continuo siguiendo a sus compañeros de campaña, manteniendo su lugar en la fila, puede que en el fondo apenas y se encontrase consciente de lo que realmente estaba haciendo en ese preciso momento, pero Naruto sabía que si se detenía sufriría el mismo destino que muchos de sus compañeros a quienes había visto caer sobre la nieve para no volver a levantarse otra vez, no, ese no podía ser su destino, no lo iba a permitir, pero ni aun encontrándose tan lejano de la realidad, Naruto trastabillo al ver a un nuevo compañero de campaña abandonar la fila y caer sobre la nieve, más luchando incansablemente por levantarse pese a que sus piernas parecieran no responder a su voluntad, motivo por el que el Uzumaki no dudo ni tan siquiera un segundo en acudir a su lado para ayudarlo, percatándose para su gran sorpresa e incredulidad que no se trataba sino de su mejor amigo.
-¡Sasuke!- reconoció el Uzumaki, apresurándose en arrodillarse a su lado y ayudarlo. -Sasuke, levántate- animo con preocupación al ver que su amigo presentaba serios problemas para mantenerse de pie.
-Ayúdame- se quejó el Uchiha, intentando levantarse por su cuenta, más resultándole imposible.
-¿Qué tienes?- pregunto Naruto antes de intentar ayudarlo.
-No siento las piernas- esclareció el pelinegro con un quejido.
-Apóyate en mí, amigo- auxilio el rubio, acomodando uno de los brazos de su amigo tras su cuello para ayudarlo a caminar.
Teóricamente Sasuke sabía que lo estaba diciendo era una mentira, en parte, sus piernas aun le respondían pero muy parcialmente, no lo suficiente como para caminar por su cuenta ya que no sentía que pudieran soportar individualmente la marcha por mucho tiempo, por ello necesitaba ayuda aunque fuera por un corto lapsus de tiempo hasta recuperar las energías suficientes, pero era más que eso, el frió existente era tal que al caminar todo lo que Sasuke podía sentir era una especie de mazo chocar contra sus rodillas, las bajas temperaturas y el uniforme congelado que llevaba estaban resultado ser demasiado para él pese a su propia contextura y la ropa extra que estaba usando para protegerse o que había decidido emplear horas atrás con tal propósito, más ahora no sabía que pensar ante tan adversas circunstancias. Todo lo que Sasuke deseaba hacer en ese momento era renunciar, no a la marcha porque esa era la única salida que tenía para sobrevivir, pero si quería renunciar al ejercito porque ahora veía con claridad que eso no merecía su vida, no por algo como lo era una marcha suicida y negligente, llena de errores humanos, no, eso no merecía su vida ni la de nadie en lo absoluto. Lo que realmente deseaba en ese momento era regresar a casa junto a sus padres y su hermano mayor, junto a Sakura, pero no importaba que es lo que él deseara en ese momento, sus opciones se reducían a una sola; continuar con la marcha y mantenerse vivo el tiempo suficiente como para llegar a un refugio junto con Naruto hasta ser encontrados, eso era lo único que podían hacer, por ahora.
-Quítate el fusil- índico Sasuke, reparando en el aditamento de su mejor amigo.
-¿Qué?- Naruto no entendió el porqué de tal idea ya que iba contra las reglas. -No se puede, dijeron que…- obvio intentando hacerle entender que lo que decía no tenía sentido.
-¡Quítatelo!, ¿De qué crees que servirá?-
No osando tan siquiera llevarle la contraria a su serio y siempre sensato mejor amigo, Naruto acato su instrucción de inmediato aunque supiera que eso implicara ir contra las ordenes enseñadas, sin soltarlo en ningún momento, envolviendo protectoramente uno de sus brazos alrededor de la espalda de Sasuke y continuar con la marcha, porque saldrían de esto juntos, tenían que hacerlo.
Taller de la familia Uzumaki, los Ángeles
Mientras los jóvenes conscriptos de las compañías Morteros y Andina luchaban por sobrevivir, y mientras que en el refugio los Barros se intentaba establecer comunicación directa con ellos, en la ciudad de los Ángeles la población se mantenía ajena a la tragedia que estaba teniendo lugar y donde estaban implicados hijos, hermanos, sobrinos o primos de cualquiera de las familias que poblaban la cuidad. Minato trabajo afanosamente en una nuevo pedido en su taller de mueblería, el marco de una ventana para la cocina de uno de sus vecinos ahora que el otoño estaba endureciéndose y las temperaturas descendían...intentaba no pensar en ello más le resultaba inevitable, desearía de todo corazón haberse despedido de su hijo semanas atrás cuando había partido al refugio desde donde tenía entendido que se efectuaría la marcha de instrucción, pero había tenido demasiado trabajo ese día, por lo que su esposa Kushina había tenido que despedir a Naruto en nombre de ambos, pero Minato no estaba preocupado en lo absoluto, al fin y al cabo era solo una marcha de instrucción, un juego de niños para su perseverante hijo. Mientras trabajaba, Minato escucho un coro de murmullos y pasos provenientes del exterior producto de la puerta de su taller y que mantenía abierta para que circulara el aire; confundido, Minato dejo la lija sobre la mesa mientras se limpiaba el polvo de las manos en el mandil que llevaba, encaminándose hacia la puerta que abrió de par en par, contemplando los tropeles o grupos de personas que circulaban rumbo al regimiento militar y que lo confundieron en demasía.
-¡Choza!- llamo Minato logrando que su amigo y vecino se detuviera a hablar con él, -¿Paso algo?- indago, no encontrándole sentido a tanta concurrencia.
-Sí, paso algo con los pelados en Antuco- comento el Akimichi, no teniendo mayor información.
-¿Cómo?- el rubio se preocupó de inmediato al oír aquello, intentando no pensar en lo peor.
-Los que están en campaña, al parecer hubo un accidente- especifico Choza, lamentando no tener más información que darle. -Pero los milicos no han dicho nada aun- menciono desdeñosamente, conociendo el actuar de las instituciones.
Esta última mención o afirmación no era extraña o ajena para nadie en el país; el gobierno, la milicia, la fuerza naval, la fuerza área y carabineros formaban un mundo aparte del resto de la gente ya sea que tuvieran esa intención o no, y siempre guardaban un hermético secretismo entre sí para no desprestigiarse ni a lo que representaban, esa era su forma de mantener su poder y prestigio en el inconsciente colectivo para parecer invencibles. Demasiado shockeado como para pronunciar palabra alguna ante lo que acaba de oír, todo lo que Minato pudo hacer fue contemplar en silencio la partida de Choza que evidentemente se dirigía al regimiento militar en busca de información como muchas otras personas que transitaban las calles, y Minato sabía que eso es lo que él debería estar haciendo en ese momento, pero su cuerpo no le respondía ni se conectaba con su mente mientras regresaba al interior de su taller, desplomándose sobre la silla junto a su mesa de trabajo, no pudiendo entender cómo es que un accidente podía ser posible; todos eran niños finalizando su instrucción militar con una marcha luego de un mes de entrenamiento, ¿Qué podría haber ocurrido para que tuviera lugar un accidente? No, aquello simplemente no tenía ni sentido ni explicación. No fue hasta ese preciso momento que Minato se percató que la confiable radio que siempre mantenía junto a la ventana al costado izquierdo de la puerta se encontraba encendida y que en ese instante comenzó a transmitir la noticia que Choza acababa de contarle:
-Aun no hay información oficial de parte del ejército, pero habría ocurrido un accidente cerca del volcán Antuco- informo la locutora del programa de radio. -Se habla de un camión militar que volcó dejando muertos y heridos- resumió, no teniendo más datos hasta el momento. -Seguiremos recabando información de este hecho…- concluyo profesionalmente.
El corazón de Minato se llenó de pensar y angustia al instante de oír la información de la radio...Naruto, ¿Dónde estás?
Hogar de la familia Uchiha
-No puedo creer que te estés quedando con nosotros, Sakura- suspiro Mikoto, inmensamente agradecida por tenerla a su lado en ese momento.
-Me pregunto si Sasuke lo valoraría si estuviera aquí- menciono Sakura con mofa ante la ausencia de su novio.
-Créeme, lo haría- garantizo la Uchiha, conociendo a su hijo menor mejor que nadie. -Pero sígueme explicando ese viaje- insistió con enorme curiosidad.
Quienes tampoco estaban enterados de nada de lo que estaba ocurriendo era la familia Uchiha que en ese momento se encontraba dividida; Fugaku e Itachi en el taller mecánico de la familia a un par de cuadras de su hogar donde se encontraba Mikoto que en ese momento ingreso en el horno un molde que en cuestión de minutos habría de convertirse un apetitoso pie de manzana que había preparado junto a Sakura que se encontraba haciéndole compañía o más bien conviviendo junto a ella ya que desde el día en que su hijo menor había dejado el regimiento militar rumbo al refugio los Barros, la encantadora pelirosa que tenía por novia se estaba alojando con ellos ante la ausencia de sus padres Kizashi y Mebuki que se encontraban de viaje en el extranjero. Puede que Mikoto fuera una madre sobreprotectora en ocasiones y estaba más que dispuesta a admitirlo ya que era posesiva con ellos respectos a sus novias y que jamás lograban convencerla, pero siempre había adorado a Sakura, no solo porque fuera hija de sus vecinos sino porque la había visto crecer y formarse como toda una señorita respetable y sencilla a quien además veía como a la hija que nunca había podido tener, por lo que en ese momento Mikoto no podía sentirse mejor acompañada mientras ambas esperaban pacientemente a que el pie estuviera listo, esa niña y su hijo eran perfectos el uno para el otro, ¿Cuántas madres podían decir eso, siento verdad? No pudiendo evitarlo, Sakura rió cantarinamente ante la curiosidad de la matriarca Uchiha, aunque siento honesta, a ella le encantaría saber que estaban haciendo sus padres en ese momento...o bien puede que no.
-Digamos que mi papá había ahorrado "un poco" y ya que se acerca el cumpleaños de mi mamá, decidió realizar una segunda luna de miel, al Caribe- resumió la Haruno, aun sorprendida por tal destino y el dinero ahorrado para lograrlo. -En un principio creí que era una broma, pero cuando me lo confirmaron les dije que no se preocuparan por mí, que me quedaría con una amiga para que ellos pudieran viajar- sonrió divertida ya que ellos no tenía ni idea de donde estaba en realidad. -No sabe lo agradecida que estoy de que me permitieran quedarme con ustedes- esa casa era un segundo hogar y agradecía poder quedarse ahí.
-No es ningún problema- minimizo Mikoto, encantada con su presencia. -Sasuke pasa tanto tiempo fuera de casa que últimamente su habitación casi me es ajena- al fin ya no había un vacío en casa con Sakura ocupando la habitación de Sasuke. -Espero que te estés sintiendo cómoda- solo mantenía limpia la habitación de su hijo, pero nunca se había detenido a analizar si era cómoda.
-Mucho, como si él estuviera aquí- sonrió la pelirosa con nostalgia, extrañando a Sasuke con todo su corazón. -Solo espero que mis padres no me sorprendan con un hermano o hermana menor en camino, porque no se los perdonaría- no quería dejar de ser hija única porque eso tenía sus privilegios. -Yo voy- acudió al oír que llamaban a la puerta.
No es que fuera a pensar mal de Sasuke, no, eso jamás, él no era el tipo de chico que coqueteaba con otras chicas estando en otra relación y eso ella lo sabía muy bien, literalmente ambos eran amigos de casi toda la vida, ¿Cómo no conocerlo bien en todo ese tiempo? los celos con el amor van, decía el refrán, pero ni aun habiendo grandes bellezas en el ejercito que fácilmente podían eclipsarla, Sakura no sentiría dudas, no cuando Sasuke la hacía sentir como la chica más feliz y especial del mundo, no; una relación implicaba confianza y de ser por ella, no dudaría ni tan siquiera un segundo en poner su vida en las manos de Sasuke...aunque no iba a negar que lo extrañaba muchísimo, estarse alojando en su habitación y sintiendo su cálido aroma día sí y noche también no la ayudaba mucho a ver pasar los días a mayor velocidad sino más bien todo lo contrario, los días se hacían eternos en estas tres semanas en que no lo había visto, pero pronto todo cambiaría, él realizaría la marcha de instrucción y estaría de regreso en el regimiento militar e incluso podría pasar tiempo en casa como compensación por su esfuerzo en la culminación de la instrucción militar, si, la espera valdría la pena. Concentrándose en ello y con una sonrisa iluminándole el rostro como siempre, Sakura abrió la puerta principal, encontrándose con una de sus vecinas, la señora Miyuki Yamanaka a quien de inmediato saludo e invito a pasar cerrando la puerta tras de si, infiriendo que si se encontraba allí se debía a que quería hablar con la señora Uchiha, por lo que guió a la señora Yamanaka hasta la cocina.
-Mikoto, ¿has oído las noticias?- pregunto Miyuki nada más entrar en la cocina.
-No, ni siquiera he encendido el televisor- no comprendió la Uchiha, dándole una breve mirada al pie en el horno, -¿Qué noticias?- inquirió curiosa pero también confundida.
-Dicen que un camión militar volcó en los Barros, y que hay soldados muertos y heridos- resumió la Yamanaka, aunque tampoco es como si se supiera más.
-¿Qué?- Mikoto simplemente no podía creer lo que oía, -¿Dijeron de que compañía?- no podía tratarse de Sasuke, no, no podía tratarse de su hijo.
-No, pero dicen que parece ser de la compañía Morteros- contesto Miyuki, por los rumores que había oído.
-Sakura, llama a Fugaku, rápido, dile que venga urgentemente- solicito la Uchiha, intentando no ser paranoica ni alarmista. -Dile todo lo que has oído y que Itachi también regrese- Dios no lo quisiera y le hubiera ocurrido algo malo a Sasuke.
No, no, no, ¡No! aquí debía haber un error, no era posible bajo ningún concepto que tuviera lugar un accidente, se suponía que todos los jóvenes conscriptos que integraban las compañías del regimiento militar debían estarse preparando para realizar la marcha de instrucción o ya deberían de haberla realizado porque el 21 de mayo se realizaría la anual celebración de las glorias navales, ¿Cómo era posible que tuviera lugar un accidente?, ¿Cómo? Intentando calmarse y no entrar en pánico, Mikoto inspiro aire profundamente para serenarse, llevándose una mano al centro del pecho para sosegar su alarmado corazón, intentando no imaginarse el peor de los escenarios. Acudiendo de inmediato a lo que la señora Mikoto le había solicitado, Sakura se dirigió de inmediato a la sala y en cuya mesita central se encontraba el teléfono de la casa, más fue incapaz de tan siquiera tomar el auricular, sentía todo su cuerpo temblar como si se estuviera congelando y un nudo invisible oprimiéndole el estómago, haciéndole sentir como si fuera a vomitar en cualquier momento, todo era debido a sus nervios, todo era pura tensión de su corazón imaginándose lo peor...tanto que Sakura necesito de un breve momento para centrar su mente en lo que era importante, tomando aire antes de sostener el auricular y situarlo contra su oído, marcando la numeración del taller mecánico y que conocía de memoria, apretando el auricular entre sus manos mientras aguardaba con desesperación a que alguien tomara el teléfono y contestara a su llamada, y por fin alguien lo hizo...
-¿Señor Fugaku?- pregunto Sakura atropelladamente, intentando mantenerse tranquila.
-No, cuñadita, soy yo- contesto Itachi de tan buen humor como siempre. -¿Qué pasa?- curioseo ante su sorpresiva llamada.
-Itachi, Mikoto dice que tienen que volver, es urgente- respondió la Haruno casi sin aliento. -Dicen que un camión militar volcó en los Barros y que hay muertos y heridos, al parecer de la compañía Morteros- repitió lo mismo que había oído antes, no sintiéndose capaz de dar explicaciones propias. -Itachi vengan pronto por favor- rogó con la voz quebrándose de forma inevitable producto de la preocupación que la abrumaba.
-Iremos enseguida- la tranquilizo el Uchiha en un tono amable antes de finalizar la llamada.
-Vienen en camino- informo Sakura, regresando a la cocina cuanto antes.
El inmediato impulso de Mikoto fue rodear a la pelirosa con sus brazos, tanto para tranquilizarla a ella como a sí misma, porque en ese momento y teniendo tan nula información todo lo que podían hacer era esperar y orar porque no hubiera tenido lugar una tragedia.
Que era arriba, que era abajo, hacia donde estaba la derecha o hacia donde estaba la izquierda, ¿Cómo saberlo en esas condiciones absolutamente inhumanas?, todo era de color blanco de una forma yerma, inhóspita y tétrica ya que la fila a seguir para continuar con aquella marcha suicida se había desarmado de forma inexplicable hace tiempo, por lo que en ese momento Sasuke y Naruto se encontraban por su cuenta y sin tener muy en claro a donde ir, solo adelante y caminando a tientas en medio del viento blanco que levantaba nieve del suelo y que dificultaba todavía más la visibilidad, más ninguno de los dos dejo que la hipotermia se adueñara de sus cuerpos o subconscientes, sin dejar de caminar en ningún momento, porque si existía un Dios como ellos creían que existía, solo los ayudaría si ellos tenían la voluntad suficiente para sobrevivir, y la tenían. Todo lo que rodeaba a los dos amigos era un eterno blanco, un frió apabullante que los hacia estremecer hasta los huesos y un rugido que les erizaba la piel cada vez que la velocidad del viento aumentaba y chocaba contra ellos, más aun teniendo parte del cuerpo entumecido por el frió exterior y de sus propios uniformes congelados, ni el Uchiha ni el Uzumaki estuvieron dispuestos a darse por vencidos y como prueba es que ambos jóvenes habían encontrado una forma de mantenerse cuerdos pese al frió glacial; gritar a pleno pulmón una y otra vez que tenían que conseguir salir de aquel lugar perdido de la mano de Dios, que tenían que sobrevivir sin importar que tuvieran todo en su contra, porque tenían a sus familias esperándolos y no podían rendirse.
-¡No me quedare aquí!- grito Naruto con todas sus fuerzas, enfocando toda su concentración en ello.
-No te rindas, Naruto- respaldo Sasuke, celebrando interiormente su tenacidad. -No puedo morir aquí, ¡No puedo!- grito de igual modo, centrándose únicamente en salir de allí.
-¡No me quedaré!, ¡Voy a salir de aquí!- volvió a gritar el Uzumaki, incansable.
No volver a ver otra vez a su madre, a su padre, a Hinata de quien no había podido despedirse al igual que de su padre Minato...no, no podía morir, solo tenía dieciocho años y toda la vida por delante, si estaba en ese predicamento era única y enteramente su culpa porque él había accedido a enlistarse en el servicio militar por voluntad propia, sus padres le habían dicho que no era necesario, que ellos podían hablar con un par de contactos que tenían para librarlo de tal obligación, pero Naruto se había negado, había querido demostrar su valor por medio de un gran reto y demostrar que ya no era un niño, que a sus dieciocho años y como mayor de edad que era legalmente, era un adulto, pero mentiría si dijera que en ese momento no se encontraba aterrado y con fervientes deseos de regresar a casa, porque sí que estaba aterrado, siendo temporalmente vencido por el agotamiento y dejándose caer sobre la nieve, arrastrando en el proceso a Sasuke que se irguió al instante, no dejándose entorpecer por el tentador sueño de la hipotermia que se encontraba permanentemente al asecho de ambos. No solo cansado de caminar y caminar sin saber a dónde, sino que también preocupado al ver que el paisaje no variaba, siendo consciente de que realmente ni Sasuke ni él tenían idea de a dónde iban, Naruto intento no volverse presa del pánico pero le resultó imposible; no quería morir pero no veía ninguna posibilidad de escapar de la muerte por hipotermia, de hecho estaba sorprendido de no haber sucumbido hasta ahora...pero eso podía ocurrir pronto.
-¡¿Dónde está el camino?!- pregunto el Uzumaki, aterrado y no sabiendo a donde ir para sobrevivir cuando todo se veía igual, -¡Nos perdimos!- comenzó a hiperventilarse producto de su propia desesperación, sollozando por lo bajo.
-No importa- negó el Uchiha, negándose a quedarse y rendirse. -No nos quedaremos, si retrocedemos o nos quedamos, moriremos- obvio, zarandeándole el hombro, instándolo a levantarse y continuar. -Tenemos que seguir- esclareció en caso de que su amigo no lo hubiera entendido.
-No sabemos hacia dónde vamos- protesto Naruto, no viéndole sentido a continuar.
-Quedarse es peor- insistió Sasuke, estremeciéndose ante el frió viento que lo hizo estremecer. -Naruto, no te dejare aquí- prometió, inclinándose ligeramente hasta encontrarse a su altura y viéndolo a los ojos, negándose a seguir sin él, -no puedes rendirte- recordó, teniendo las mismas razones que él para continuar.
-Sigamos- accedió el rubio, recapacitando ante la insistencia de su mejor amigo.
Ambos amigos se estrecharon las manos, sacando fuerzas de flaqueza y levantándose del suelo cubierto de nieve, apoyando incondicionalmente el uno en el otro, porque puede que murieran, puede que no, puede que llegaran a un refugio, puede también que no, pero si algo era seguro es que ninguno de los dos moriría sin hacer nada, y si vivían o morían lo harían juntos.
PD: Saludos mis amores, por poco y creí que no lograría actualizar esta noche ya que tuvo lugar un corte de luz en mi ciudad y mi laptop no tenía batería, por lo que me puse a trabajar por ustedes en cuanto regreso la luz, disculpándome por tardar en actualizar esta historia, pero quiero ser lo más veraz posible, por lo que investigo tanto como puedo y eso ustedes bien lo saben :3 como siempre la actualización está dedicada a DULCECITO311(a quien dedico y dedicare todas y cada una de mis historias, enviándole mis mejores deseos por navidad :3) a ZoyNarutera (disculpándome de todo corazón por tardar en actualizar, confirmando que en efecto esta fue una tragedia humana ocurrida el año 2005 en mi país)y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
