JK Rowling es la señora y dueña de todo lo que se refiere a Harry Potter, y White Squirrel es el señor y dueño de esta historia. Yo sólo soy una humilde traductora.

Notas del autor: Gracias por los reviews. Me alegra que mi primera historia tenga tan buen comienzo. Ahora tengo una gran lista de cosas por leer y revisar.

Notas de la traductora: Gracias por sus comentarios! Me alegro de que estén disfrutando de la historia. Nos vemos en dos semanas!


Capítulo 5

Albus Dumbledore regresó a la residencia Granger el día siguiente a la hora acordada. Dan abrió la puerta y sacudió su cabeza cuando notó que el anciano estaba usando una túnica de color marrón con diseños geométricos negros, complementados por un sombrero rojo.

–Muchas gracias por visitarnos nuevamente, Sr. Dumbledore –dijo con un apretón de manos–. Por favor, entre.

Dumbledore ingresó a la casa y la encontró en un ambiente más tranquilo que el día anterior, aunque los niños no se encontraban en el primer nivel. Esto no le preocupó ya que había revisado que Harry siguiera ahí antes de irse de Hogwarts.

–Los niños se encuentran arriba –dijo Emma en respuesta a la pregunta reflejada en sus ojos–. Necesitamos hablar con usted en privado primero.

–Por supuesto. Después de usted.

Emma sonrió un poco mientras lo encaminaba a la cocina y nuevamente tomaron la posición de control con los dos sentados en frente de él.

–¿Cómo se encuentra Harry hoy? –Preguntó con una sonrisa leve.

Los Granger sonrieron de vuelta, aunque sus sonrisas fueron un poco altaneras.

–Físicamente, mucho mejor –dijo Emma–. Y pareció razonablemente más cómodo anoche; aunque va a necesitar un tiempo para adaptarse.

Dumbledore asintió. Supuso que era lo mejor que podía esperar; podría analizar al niño en persona más tarde. Notando que Emma tenía su cuaderno abierto sobre la mesa, dijo:

–Veo que tiene más preguntas, Sra. Granger. Es reconfortante el saber que está tomando tanto interés en el futuro de su hija y en la cultura mágica. –Por supuesto, sospechaba más, pero era el momento de dejarlos que ellos hablaran.

–Sí, llegaremos a eso en un momento –respondió ella. Quería comenzar con lo menos (quizás) importante–. Pero hay algo que se nos ocurrió anoche. Mis padres murieron en 1977 bajo misteriosas circunstancias, Sr. Dumbledore. Ambos fueron encontrados muertos en su hogar después de lo que pareció ser una explosión de gas, pero el médico que los examinó no pudo determinar la causa de su muerte. Y también recordamos que mi madre siempre tuvo el hábito de vestirse con túnicas, aunque nunca mencionó algo sobre la magia que yo pueda recordar. ¿Sabe si hay algún tipo de conexión?

Dumbledore se acarició su barba con preocupación.

–Que inusual –dijo–. ¿Cuál era el nombre de soltera de su madre?

–Fawley. Emilie Fawley. Mi padre se llamaba Samuel Puckle.

–Mm, no conozco ningún Puckle, pero Fawley es un nombre mágico. Sin embargo, la mayoría de los miembros murieron durante la guerra contra Grindelwald.

–¿La guerra contra Grindelwald?

–Ustedes la conocen como la segunda guerra mundial.

Los ojos de Emma se abrieron ampliamente por la sorpresa.

–Mis abuelos, del lado de mi madre, murieron en la segunda guerra mundial. Ambos murieron durante el Blitz.

–Eso encajaría entonces. Sra. Granger, es posible que su madre haya sido una squib, una persona sin magia nacida de padres mágicos. Desafortunadamente, usualmente son rechazados por familias sangre pura y dejan el mundo mágico, lo cual ocurrió especialmente durante la guerra contra Grindelwald; pero la herencia mágica puede resurgir después de unas generaciones.

Los Granger se observaron el uno al otro. Eso explicaba a Hermione, entonces.

–En lo que respecta a sus padres… Me temo que sus muertes no fueron ningún accidente tampoco. Voldemort raramente se molestaba con los squib que habían dejado al mundo mágico, pero la descripción es similar a un ataque de mortífagos. Mi más sentido pésame por su pérdida, Sra. Granger. Parece que ha tenido más contacto con el lado terrible del mundo mágico de lo que había pensado.

Eso era noticia. El hecho de que sus padres y abuelos habían sido asesinados por "magos oscuros" era bastante por absorber. Parpadeó para controlar sus lágrimas y se dejó abrazar por su esposo mientras trataba de calmarse. Dan sólo la sostuvo en sus brazos. Se sentía enfermo al saber que su familia ya había sido visitada por los prejuicios violentos del mundo mágico, y se preguntó si en verdad valdría la pena lidiar con ellos. Aunque por otro lado, el hecho de que la segunda guerra mundial fue aparentemente un conflicto mágico significaba que no podrían escaparlo. Por primera vez tuvo que cuestionar su desinterés en tener un rol activo.

Dumbledore esperó con paciencia por varios minutos mientras los Granger lidiaban con las revelaciones. Eran sorprendentes incluso para él y tendrían que ser devastadoras para la familia muggle. Sintió lástima por la pequeña Hermione cuando aprendiera la verdad. Harry nunca había tenido la oportunidad de escapar, pero sería triste ver la inocencia de otra pequeña desaparecer por el conflicto.

Apenas y logró escuchar el susurró de Dan a su esposa.

–¿Estás bien? No habría problema si quisieras cambiar de opinión.

Le tomó a Emma otro minuto para pensarlo, pero al final, susurró de vuelta.

–No, no cambia nada. –Con un resoplido levantó la mirada de vuelta a Dumbledore y se limpió las lágrimas de sus mejillas antes de hablar.

–Gra…gracias por su… por darnos la oportunidad de conocer la verdad. Es… es bueno saberla finalmente. Pero ahora, tenemos un tema más importante que discutir. Nosotros… –volteó a ver a su esposo, quien asintió para animarla a continuar. Ella habló lentamente para evitar titubear–. Quisiéramos considerar el adoptar a Harry.

Dumbledore se sorprendió ante esto, lo cual raramente ocurría. Intentó lo más que pudo para que su reacción fuera sólo reflejada con un levantar de cejas. Estaba seguro de que había perdido esa oportunidad al revelar la verdad sobre su familia. Nunca hubiera esperado que ambos fueran tan Gryffindor.

–Eso sería… extraordinariamente generoso de su parte –respondió sin estar seguro de que decir–. Pudiera… pudiera preguntar, ¿qué los llevó a esta decisión?

–Nosotros… –perdió su voz por un momento–. Nosotros pensamos lo que dijo sobre Harry siendo famoso en el mundo mágico. Estoy segura de que conoce a buenas personas, pero creemos que le podemos proveer de un mejor ambiente aquí, donde pueda ser un niño normal por primera vez. Lo merece después de todo lo que le ha pasado. Siempre hemos querido otro hijo y no hemos podido, e incluso Hermione ya parece quererlo… y honestamente, nosotros también.

Todo era muy bueno para ser cierto. Se había preguntado si había algún otro motivo, pero cuando utilizó legilimancia pudo notar que no había deshonestidad en ellos, así como ningún hechizo. Ya había notado que los Granger eran una buena familia, y el pequeño Harry sería afortunado de ser parte de ella, pero le sorprendió que ellos consideraran tomar semejante riesgo.

–Pero seguramente puede ver que hay problemas obvios con este plan –dijo Dan antes de que pudiera tocar el tema.

Dumbledore asintió con comprensión. No había razón para evadir el tema.

–Voldemort.

Dan asintió con firmeza en respuesta.

Dumbledore respiró profundamente y juntó sus manos sobre la mesa con solemnidad.

–Muy bien, ¿qué quieren saber?

–Primeramente, mencionó que usted y los padres de Harry habían luchado en su contra, pero también dijo que era el director de un colegio. ¿Cómo funciona eso?

–Tengo muchos roles en el mundo mágico, Sr. Granger. Hay mucho que no puedo decirle por motivos de seguridad, pero basta con decirle que era el líder de una operación encubierta para detener los planes de Voldemort. No pretenderé que no era peligroso. Una tercera parte de nuestros miembros murieron durante el transcurso de la guerra, incluyendo a los Potter.

Eso sonó aún más serio de lo que habían pensado, pero continuaron.

–Esa es la siguiente pregunta: los padres de Harry. ¿Qué les ocurrió? ¿Cómo fue que Voldemort los encontró cuando Harry estaba con ellos? No suena a que fueran asesinados en medio de una batalla.

No estaba incorrecto. Dumbledore les dijo lo que sonó a la historia completa: como Voldemort los había seleccionado por retribución, como se habían ocultado, el encantamiento Fidelio, la traición de Sirius Black (quien se encontraba en prisión), y sus muertes bajo la varita del señor oscuro durante la víspera de todos los santos en 1981.

–¿Por qué no tenían una ruta de escape? –Demandó Emma–. Seguramente sabían que existía el riesgo de ser encontrados, aún con el encantamiento.

–No creo que hayan considerado la posibilidad. Confiaban en Black plenamente. Pero al final, tenían una ruta de escape. Desafortunadamente, fueron tomados por sorpresa y no pudieron tomarla a tiempo.

–¿Entonces qué caso tenía tenerla? ¿Por qué no había protecciones mágicas que les dieran tiempo de escapar?

Dumbledore se había hecho esa pregunta con bastante frecuencia durante los últimos cuatro años. Pero todo lo que podía hacer era admitir que ese era otro error.

–Sra. Granger, –explicó–, creo que hemos aprendido que no soy perfecto. Yo recomendé el encantamiento Fidelio a James y a Lily porque es la barrera mágica más poderosa mientras se pueda confiar en el guardián del secreto. Hay muchas barreras menos poderosas, como las barreras de sangre en la residencia anterior de Harry, y barreras más generales pueden ser colocadas en cualquier lugar. Desafortunadamente, el encantamiento Fidelio interfiere con la mayoría de otras barreras. Si los Potter hubieran estado bajo barreras más comunes quizás pudieran haber frenado a Voldemort lo suficiente para poder escapar a través de la red flu (el transporte mágico a través de una chimenea), a menos que él hubiera logrado interferir con la red, en cuyo caso ellos hubieran estado en peores problemas.

–Está bien –dijo Emma después de considerar su respuesta–. Si, y sólo digo si, decidiéramos adoptar a Harry, ¿sería posible que colocara ese tipo de barreras en nuestra casa, y quizás también en nuestro consultorio?

Requeriría ciertos documentos pero era realizable.

–Puedo arreglar eso –respondió–. No serán tan poderosas como las barreras de sangre, pero detendrán a cualquier intruso por el tiempo suficiente para que puedan escapar. Para eso, prepararé una conexión privada y segura de la red flu que los lleve directamente a Hogwarts, donde tendrán la mejor protección. –Eso requeriría aún más documentos, y probablemente no sería posible si no fuera por su posición como Jefe de Magos del Wizengamot, pero no era necesario complicar las cosas. Decidió que haría el trato aún más apetecible–. También puedo proveerles de trasladores de emergencia, los cuales son encantamientos de transporte portátiles que los llevan de un punto a otro. No son tan fiables ya que en ocasiones los mortífagos utilizan encantamientos para bloquearlos, y sólo pueden ser utilizados dentro de esta isla, pero son el mejor método de protección mágica para cuando no se encuentren en su hogar.

–Mm… –dijo Dan–, eso nos haría sentir mejor sobre este arreglo. Aunque, con todo respeto, ¿sería posible obtener esas barreras y rutas de escape certificadas por una agencia independiente?

Más desconfianza, pensó Dumbledore, aunque supuso que no podía culparlos. Estaba comenzando a ver la desventaja de no involucrar a familias muggle en el mundo mágico hasta que los niños atendieran Hogwarts. Afortunadamente, tenía la solución perfecta.

–Puedo ponerlos en contacto con el banco mágico, Gringotts –respondió–. Son expertos en seguridad y barreras, y tienen conexiones en el mundo muggle que los certifiquen. De todas maneras, probablemente deseen contactarles con respecto a Harry. Heredó un fondo fiduciario considerable por parte de sus padres el cual puede ser utilizado para ayudar a pagar sus gastos si es necesario.

–Somos lo suficiente capaces de mantener al niño, pero gracias. Y un certificado de este banco suena razonable. Ahora, ¿qué podemos hacer con los niños?

–¿A qué se refieren?

–Pues, ya que Voldemort y sus seguidores pudieran venir tras de Harry, ¿hay algunas clases de defensa mágicas que pudieran tomar para estar más preparados?

–Me temo que no. El uso de magia por menores está prohibido fuera de la escuela, y niños raramente tienen el control suficiente para aprender semejante magia hasta los once años. En cualquier caso, me parece innecesario darles semejante carga a tan temprana edad.

–Nosotros seremos quienes juzguemos eso –respondió Dan.

–Hay bastantes cursos de artes marciales muggle que empiezan a entrenarlos desde pequeños –agregó Emma–. ¿Está diciendo que ustedes no tienen nada?

–No, no hay nada similar en el mundo mágico… sin embargo… –una idea surgió en la mente de Dumbledore que no había considerado antes. El brillo en sus ojos regresó por primera vez ese día–. Las artes marciales pudieran ayudar. Aun cuando no son de mucho uso en un duelo mágico, el tiempo de reacción que desarrollen pudiera hacer la diferencia, especialmente cuando algunos mortífagos dependen de elfos domésticos para labores manuales y nunca se preocupan de esas cosas. Si quisieran preparar a los niños, esa sería su mejor opción hasta que ingresaran a Hogwarts.

–Si adoptamos a Harry no hay duda –dijo Emma–. Nos aseguraremos de que estén lo más preparados posible.

–Ahora, el último problema es información –dijo Dan–. No sé cómo hace esto normalmente, pero si eligiéramos adoptar a Harry, nos informará inmediatamente si Voldemort es visto o descubierto de cualquier forma o manera.

–Por supuesto –asintió Dumbledore–. Si regresa, necesitaré tomar acción inmediata para asegurarme de la integridad de las protecciones de Harry.

–Y también nos informará de cualquier actividad mortífaga.

–Por supuesto.

–Y de cualquier evento significante, como en el caso de que un "mago oscuro" quiera algo con él.

–Sr. y Sra. Granger, les aseguro que haré todo en mi poder por proteger al pequeño Harry y a ustedes y su hija si decidieran aceptarlo en su familia. Y también puedo acelerar el proceso de adopción si hubiera algún problema.

Ambos Granger los miraron con sorpresa.

–¿Eso es legal?

Dumbledore tomó un segundo antes de contestar entre labios.

–Se puede hacer legalmente.

Dan y Emma se miraron y conversaron en susurros por unos minutos, pero decidieron que no tenían más preguntas.

Se pusieron de pie y Emma habló:

–De acuerdo, Sr. Dumbledore, hablaremos con Hermione sobre esto, y después con Harry, y si ambos están de acuerdo, aceptaremos la adopción. Si no le molesta esperar, puede permanecer aquí e incluso ver la televisión. O puede volver más tarde.

–Tengo tiempo para permanecer aquí, Sra. Granger, gracias.

Asintieron y dejaron la cocina, dirigiéndose a la planta superior. Dumbledore aún no podía creer su suerte con los Granger. Requeriría bastante trabajo obtener todos los documentos y barreras necesarios, pero lo haría felizmente por darle una segunda oportunidad al pequeño, esta vez exponiéndolo al mundo mágico de modo controlado. Mientras lo consideraba se dio cuenta que este era mejor que su plan original. Sólo esperaba que pudieran convencer a los niños, por más difícil que eso pudiera ser. Mientras tanto, consideró investigar esa extraña caja a la que los muggles llamaban "televisión."


–Una pregunta antes –dijo Dan en el último escalón–. ¿Confiamos que Dumbledore nos esté diciendo la verdad?

Emma también lo había pensado, pero creyó que ese era el caso.

–No tiene razón para mentirnos. Si quisiera lastimar a Harry o a nosotros, simplemente pudiera haber agitado su varita. ¿O no es así?

–Cierto –aunque se sintió un poco nervioso ante la idea–. ¿Aún quieres hacer esto después de todo?

Tomó un gran respiro y asintió.

–En contra del sentido común, sí. –Abrió la puerta de la habitación de su hija y la encontró tratando de enseñarle a Harry un juego de cartas, con éxito limitado–. Hermione, ¿pudieras venir aquí por favor? Tu papá y yo necesitamos hablar contigo. Harry, quédate aquí por un momento. Regresaremos a hablar contigo pronto.

Hermione se levantó y siguió a sus padres a su habitación notando lo serios que se encontraban.

–Toma asiento –le dijo si madre señalando la cama. Habían decidido hablar con ella en la habitación porque era más cercana e íntima para una conversación tan sentimental. Se sentaron todos en la cama y Hermione los observó con precaución; sus ojos de color chocolate siempre parecían notarlo todo. Las cortinas cerradas hacían que pareciera ser de noche en lugar de mediodía.

–Hermione, ¿recuerdas que el Sr. Dumbledore dijo anoche que quiere enviar a Harry a vivir con una buena familia mágica?

–Sí… –asintió ella con una sonrisa.

–Pues, hemos hablado un poco con el Sr. Dumbledore, y no creemos que sea una buena idea.

La sonrisa de Hermione cambió a una expresión de confusión.

–¿Por qué no?

–Porque en el mundo mágico Harry es muy famoso porque todos creen que derrotó a ese mago malvado, Voldemort.

–¿El que mató a sus papás? –Susurró.

–Sí, ese. Todos creen que Harry derrotó a Voldemort aun cuando él sólo era un bebé y no hizo nada. Si él vive ahí, todos lo van a tratar como a uno de los famosos de las películas, y probablemente lo malcríen. Y no queremos que termine como su primo malo, ¿verdad?

Hermione dejó salir una risita ante eso, pero después recuperó su expresión seria.

–¿Creen que el Sr. Dumbledore arruine todo otra vez? –Preguntó, recordándoles que no era posible engañar a su hija.

–Creemos que el Sr. Dumbledore quiere arreglar su error y que elegirá una mejor familia para Harry, pero no sabemos qué tan buena será esa familia –le respondió su padre.

Emma respiró profundamente antes de continuar.

–Así que… tú padre y yo decidimos que nos gustaría adoptar a Harry. ¿Entiendes lo que queremos decir?

Los ojos de Hermione se abrieron ampliamente.

–¿Significa que viviría con nosotros? ¿Y sería mi hermano?

–Así es…

–¡Genial!

–Espera –la interrumpió Dan–. Hay algo que debes saber primero. Sería peligroso si adoptáramos a Harry. –Se aseguró de decir lo último lo más claro posible.

–¿Qué? ¿Por qué?

–Porque, cariño, el Sr. Dumbledore piensa que Voldemort no está muerto.

–¿Qué?

–Sí, cree que Voldemort va a regresar algún día a tratar de matar a Harry otra vez.

Hermione colocó sus manos sobre su boca. Su madre se acercó un poco para abrazarla, colocando un brazo a su alrededor.

–Sentimos mucho tener que decirte esto, Hermione, pero es muy importante que lo entiendas. ¿Recuerdas que te dijimos que mis padres, tu abuelitos Puckle, murieron antes de que nacieras?

La mente de Hermione comenzó a procesar la información y si era posible sus ojos se abrieron aún más. Asintió, aun cubriendo su boca con sus manos.

–Le dijimos al Sr. Dumbledore sobre ellos, y él piensa que Voldemort también los mató. Voldemort es un hombre muy malo. Odiaba a mi madre porque no podía hacer magia aun cuando sus padres, tus bisabuelos, eran magos. Odia a Harry porque sus padres lucharon en su contra. Y odia a las personas que pueden hacer magia aunque sus padres no, personas como tú… –Emma respiró profundamente para mantener su voz estable–. Así que aún si Harry no está aquí… él podría tratar de matarte también.

Hermione soltó un grito y abrazó a su madre con fuerza, escondiendo su rostro en su blusa.

–No sabemos si Voldemort va a regresar –le dijo Dan tratando de calmarla. –Y aun si lo hace, puede que no sea por años y años. Ahora, si sólo somos los tres, podemos dejar el país y estaremos a salvo de él.

Hermione se quedó inmóvil. Se sostuvo de su madre por unos momentos hasta que se alejó lentamente, levantó la mirada hacia sus padres.

–¿Pero Harry no puede?

En verdad es igual a su madre, pensó Dan mientras negaba con la cabeza.

–No, Voldemort odia a Harry en especial y lo perseguirá a donde sea que esté.

–¡Pero eso no es justo! –Exclamó la niña, cambiando de tristeza a enojo en un parpadeo–. Sus padres murieron, sus tíos lo lastimaron, y ahora nadie lo quiere porque es peligroso.

–Eso no es cierto, Hermione –dijo Emma. –Nosotros lo queremos. Y el Sr. Dumbledore puede utilizar magia para protegernos. Sólo queremos asegurarnos que estás de acuerdo con esto.

Comenzó a procesar la información. Protecciones mágicas sonaban bien, y estaba segura de que le gustaría tener a Harry como hermano. ¿Pero personas malas tratando de matarla? No. No estaba segura de que es lo que quería.

–Está bien si dices que no –le aseguró su padre–. Hay otras familias que lo quieren también. Como tu mamá dijo, Harry es famoso…

–¡Pero eso tampoco es justo! No deberían de quererlo sólo porque es famoso. Deberían de quererlo porque es Harry.

Si había alguna duda de que Hermione había heredado el sentido de justicia de su madre, había sido completamente disipada. Dan hubiera estado orgulloso si no fuera lo mismo que le había estado dando dolor de cabeza todo el fin de semana.

–Sabemos que no es justo, cariño –intentó nuevamente–, pero aun así está bien si dices que no. Aun puedes ser amiga de Harry, y mientras sea seguro, incluso pueden ir a la misma escuela en unos años.

–Y –agregó Emma–, si adoptamos a Harry, tendrá que haber unos cambios, y no lo digo sólo porque ya no serás la única niña en la casa.

Hermione entrecerró los ojos.

–¿Cómo qué?

–Una cosa es que, por la manera en la que funcionan las protecciones mágicas del Sr. Dumbledore, necesitaremos estar listos para escapar rápidamente, como un simulacro de incendios. Otra cosa es que queremos que estés lo más preparada posible en caso de que los malos sí se aparezcan. Eres muy joven para usar magia, pero el Sr. Dumbledore dice que si aprendes defensa no-mágica te ayudará cuando aprendas magia después, así que ambos tomarían clases de karate. Y como dijo el Sr. Dumbledore, tenemos que mantener todo lo mágico en secreto, así que no puedes decirle a nadie en la escuela o en ningún lugar.

–Oh… entiendo. –Hermione había estado asintiendo durante toda la explicación.

–Pero necesitamos decidir esto en familia, y necesitamos estar seguro que todos estamos de acuerdo –dijo Dan.

–Sí, y necesitas estar realmente segura porque si adoptamos a Harry, no vamos a lastimarlo o abandonarlo como esas otras personas –agregó Emma.

Hermione no necesitó que se lo repitieran para saber lo serio que se estaban tomando sus padres la situación, y sabía que si daban el siguiente paso no habría vuelta atrás. Alejó la mirada de las expresiones inquisitivas de sus padres. Pensó en lo mucho que quería un hermano, especialmente uno mágico como aparentemente era ella, y en como Harry necesitaba de una buena familia. También pensó en como pondría a los malos en su contra, pero al final, sólo tenía una pregunta. Devolvió la mirada a su madre.

–¿Creen que el Sr. Dumbledore nos mantendrá a salvo?

No completamente, no, pensó Emma, pero había prometido darles lo mejor que la magia podía ofrecer.

–Creo –respondió–, que es algo en lo que es muy bueno.

Hermione agachó la mirada nuevamente, pero sólo pasaron unos segundos antes de que volteara a verlos y respondiera nerviosamente.

–Creo que deberíamos hacerlo.

Ninguno de sus padres demostró su opinión ante su decisión. Sólo asintieron con una sensación de resolución.

–De acuerdo –dijo su madre liberándose de su abrazo–. Iré por Harry.

Harry se encontraba recostado sobre su estómago en el piso del cuarto de Hermione, donde lo habían dejado, examinando las cartas. Podía distinguirlas, pero la idea de ponerlas en par era un poco más difícil, y cualquier tipo de estrategia estaba más allá de su comprensión. No le molestaba estar solo. Hacía mucho que había aprendido a lidiar con su aburrimiento, pero ahora, le daba tiempo para pensar sobre lo que había ocurrido. Se había despertado como gato nuevamente, en la misma cama matrimonial donde se había ido a dormir, y no había recordado el cambiar de vuelta hasta el desayuno. Le tomaría un tiempo el acostumbrarse a ser humano otra vez. Le habían servido el desayuno en la mesa (esos panqueques definitivamente eran más dulce de a lo que estaba acostumbrado, lo cual mencionó, y le dijeron que así se supone que tennían que ser), vieron la televisión, platicaron por un tiempo, comió un sándwich durante el almuerzo, y Hermione había comenzado a enseñarle juegos de cartas. Le hubiera gustado enseñarle a Hermione sus propios juegos, pero los únicos que se sabía eran el perseguir a Harry (al cual se oponía), cazar rodeadores, y la ocasional pelea en broma con otro gato, lo cual no funcionaría.

–¿Harry? –Sorprendido, Harry giró de lado y volteó para observar a Emma–. Ven conmigo por favor.

El niño se puso de pie y la siguió a la habitación principal. Cuando le pidió que se sentara en la cama, donde se encontró a los tres Granger reclinados contra la cabecera, fue algo diferente nuevamente. Se puso de rodillas en la cama en lugar de sentarse, colocando sus piernas en una posición en la que pudiera ponerse de pie rápidamente.

–Harry –dijo Emma–, ¿recuerdas que el Sr. Dumbledore dijo que te llevaría con una familia mágica?

El niño asintió lentamente, aun observando a los Granger.

–Sí, señora.

–Pues, hablamos con él, y creemos que sería mejor para ti si te quedaras en el mundo no-mágico hasta que ingresaras a la escuela. Así que los tres –señaló a su esposo e hija– decidimos que nos gustaría adoptarte. ¿Sabes lo que eso significa, Harry?

Había escuchado la palabra antes, y sabía que tenía que ver con la familia, pero nadie nunca se lo había explicado. Era algo que la tía Petunia había mencionado unas veces, pero nunca de buena manera.

–No, señora –dijo negando con la cabeza.

–Significa que queremos firmar unos documentos para que seas nuestro hijo legalmente. Seríamos tus nuevos padres y Hermione sería tu hermana. Vivirías con nosotros de ahora en adelante y… y el Sr. Dumbledore nos ayudaría para asegurarnos que nunca tengas que regresar a vivir con tus tíos.

Harry se arqueó un poco sosteniendo las cobijas con sus dedos con fuerza. Unas cuantas lágrimas se acumularon en sus ojos.

–¿Quisieras ser parte de nuestra familia? –dijo Emma.

Harry no podía creer lo que escuchaba. Después de todas las veces que el tío Vernon y la tía Petunia se habían quejado de tener que criarlo y lo habían llamado una carga, ¿estas personas lo querían? ¿Aunque sólo lo habían conocido el día anterior? ¿Y cómo un hijo? ¿No sólo como a un sobrino o un niño en la casa (o una mascota)? Esas eran palabras que si entendía. Incluso él podía notar que Dudley estaba malcriado, pero por lo menos sus tíos eran buenos con él. ¿Y los Granger le estaban preguntando si eso es lo que él quería? Jamás tener que regresar con los Dursley hubiera sido bueno por sí solo, pero estas eran literalmente las personas más amables que recordara conocer, y después de quedarse con ellos una noche, podía en verdad comenzar a creer que hablaban en serio.

Fue casi una respuesta involuntaria cuando Harry parpadeó lentamente e inclinó su cabeza un poco, pero no parecieron entender el gesto.

–¿Harry? –Le preguntó Dan.

Las lágrimas de Harry finalmente comenzaron a caer libremente mientras sus piernas se relajaron y se lanzó sobre los Granger, estirando sus brazos en un intento por abrazarlos a todos. Emma lo rodeó con sus brazos, Hermione se lanzó encima de su espalda, y Dan estiró su brazo alrededor de sus hombros, lo cual no le molestó a Harry ni un poco. Una vez le dieron el suficiente espacio para respirar, él comenzó a tararear para sí mismo y a frotar su cabeza contra el hombro de Emma en una manera que era sin duda un gesto felino.

Emma rio ante la muestra de afecto y comenzó a frotar la espalda del pequeño. Ante eso, él se relajó completamente por lo que fue la primera vez en su presencia.

–Pues, creo que eso fue un sí –dijo ella con voz suave.

Dan sonrió, poniendo de lado la locura de su decisión por un momento.

–Bienvenido a la familia, hijo.

Increíble, pensó, esas son palabras que no creí decir por otros veinte años.


Dumbledore comenzó a entender la televisión muggle en términos de su semejanza con la red mágica inalámbrica. Cualquier persona que pudiera descubrir cómo transmitir imágenes móviles con magia ganaría una significante cantidad de dinero, pero eso era un tema para otro momento ya que vio a los tres Granger y a Harry Potter bajando las escaleras. No recordaba cómo había prendido el aparato, pero colocó su mano en su bolsillo y lo apagó con su deluminador. Se puso de pie, pero cuando notó al pequeño Harry abrazando las piernas de Emma y sonriendo con sus ojos casi cerrados, celebró mentalmente y dejó que ellos iniciaran la conversación.

–Sr. Dumbledore, hemos decidido adoptar a Harry –dijo Dan simplemente–. Lo llevaremos a un médico y comenzaremos con el proceso mañana.

Dumbledore inclinó su sombrero ante ellos y sonrió ampliamente.

–Muchas gracias Sr. y Sra. Granger… y señorita Granger. No puedo decirles lo mucho que aprecio el poder encontrar un hogar amoroso para el pequeño tan rápidamente. Por supuesto, los contactaré esta semana con respecto a los arreglos de seguridad para su hogar. Por el momento nadie sabe dónde se encuentra Harry, así que no veo razón para no enviarlo a la escuela de su hija inmediatamente.

–Sí, eso… eso suena bien –dijo Dan habiendo olvidado que Harry sólo había pasado dos semanas en la escuela al principio del año.

Dumbledore ahora observó a Harry, cuyos ojos se abrieron de golpe y lo miraron de vuelta.

–Harry, creo que serás muy feliz aquí. Tu nueva familia es muy buena. En unos años, espero que tú y tu nueva hermana consideren ir a Hogwarts a aprender magia.

Harry no dijo nada, pero parpadeó lentamente y el director finalmente reconoció donde había visto antes los gestos del niño. Por supuesto, Minerva también parpadeaba de esa manera lenta en casi todas las reuniones, y había visto la misma acción en varios gatos. Recordó su discusión previa con Minerva y devolvió la mirada a los nuevos padres del pequeño (a eso le tomaría un tiempo acostumbrarse, así como al resto de la comunidad mágica en su momento).

–También, ahora que la ubicación permanente de Harry ha sido acordada –dijo–, me preguntaba si les gustaría conocer a mi subdirectora, Minerva McGonagall, el próximo fin de semana. Ella también es animaga, y por gran coincidencia, su forma también es un gato. Creo que podría enseñarle a Harry como controlar su lado felino.

–Eso sería excelente –dijo Emma–. Que suerte que alguien como ella esté a nuestro alcance.

–Justamente. Lo organizaré inmediatamente.

–Y, Sr. Dumbledore –continuó Dan–, aún sabemos muy poco del mundo mágico, si nos ponemos a pensar. ¿Habría alguna manera de aprender un poco más? ¿Libros de historia de la magia o sobre la vida de los magos, o algo similar?

–¡Sí! ¡Libros! – Agregó Hermione.

Dumbledore rio ante el entusiasmo de la niña.

–Ya que están tan interesados, puedo traerles unos cuantos libros. Y ahora, les deseo una buena tarde. Estoy seguro que tienen varias cosas que hacer.

–Hasta luego, Sr. Dumbledore… y gracias –dijo Dan con otro apretón de manos.

Después de recibir las gracias del resto de la familia, incluyendo a Harry, Dumbledore se retiró. Los Granger se sorprendieron cuando lo hizo saliendo por la puerta principal.