Harry Potter y su universo le pertenecen a JK Rowling. Y esta historia en particular le pertenece a White Squirrel.
Notas del autor: El árbol genealógico de la familia Black indica que aún había varios miembros de edad mayor vivos en 1986. Sin embargo, he elegido ignorar esto debido a otros errores matemáticos en el árbol genealógico, y porque fue mencionado que la casa "ancestral" de la familia Black ubicada en el número 12 de Grimmauld Place estaba deshabitada desde la muerte de Walburga en 1985.
Notas de la traductora: La relaciones genealógicas en español difieren de las relaciones en inglés (un primo en segundo grado en inglés pudiera ser un sobrino en español). Para simplificar, decidí hacer traducción directa del término utilizado.
Capítulo 9
Julio, 1986
Andrómeda Tonks sintió escalofríos al atravesar las barreras de la casa. Ese lugar estaba protegido por todo menos el encantamiento Fidelio, aunque considerando a quien iba a conocer, no le sorprendió.
Describirla como nerviosa sería simplificarlo. Nadie había visto a Harry Potter en casi cinco años, excepto por Dumbledore y sus más cercanos. Andrómeda había sido informada que había sido adoptado por una familia muggle con una hija mágica, y querían conocerla.
Andrómeda nunca había visto al niño antes. Sirius se lo había pedido, pero los Potter ya se encontraban escondidos cuando nació. Nunca pudo comprender porque su primo había hecho lo que hizo. Seleccionado para Gryffindor, había dejado la familia y sido desheredado al igual que ella, actuando como el padrino perfecto hasta el final… pero no era el momento de meditar sobre eso. Tocó el timbre sin titubear; no vivías por catorce años con Ted sin aprender unas cosas.
Emma Granger abrió la puerta para dejar entrar a su visita, pero se detuvo con sorpresa al notar que la mujer en la puerta lucía perfectamente normal. Era una mujer atractiva en sus treinta, limpia y formal, con cabello castaño claro y usaba un vestido muggle. Su vestido incluso estaba a la moda.
–¿Es usted la Sra. Tonks? –Le preguntó.
La mujer le dio una sonrisa nerviosa y tomó su mano.
–Sí, y usted debe de ser la Sra. Granger. ¿Qué tal?
–Un placer. Por favor, entre. Harry, tu prima está aquí –le llamó.
Harry corrió al vestíbulo al escuchar la noticia, su hermana y su padre detrás de él, para encontrarse con una mujer que se paralizó al verlo. Harry estaba comenzando a notar un patrón en eso. Y por supuesto, su reacción natural felina fue observarla fijamente.
A Andrómeda le tomó un momento darse cuenta de que estaba en una competencia de miradas con el Niño Que Vivió. Sí, era el hijo de James y Lily, pero había algo en sus ojos. Ya que no sabía nada de su habilidad, sólo pudo adivinar que eso provenía de su tiempo con su nueva familia. Pero se veía bien. Basado en el reporte bastante minimalista de Dumbledore, pudo darse cuenta de que Harry estaba en mejor aspecto de como lo habían encontrado el año anterior. De hecho, había crecido varias pulgadas e iba en camino a ponerse al corriente con sus compañeros, y las lecciones de karate lo hacían ser un niño en mejor forma que la mayoría.
Mientras lo observaba, Emma Granger supo cómo controlar la situación. Se inclinó y susurró algo al niño, quien parpadeó lentamente y después extendió su mano.
–Encantado de conocerla Sra. Tonks.
Algo dentro de ella se liberó al escucharlo hablar. El niño parecía normal; incluso ella había estado un poco obsesionada con la leyenda del Niño Que Vivió, pero no, era un niño ordinario y repentinamente la formalidad le dolió. Él era familia después de todo, y la única familia que le importaba además de Dora, Ted, y los padres de Ted. Quizás era hora de redimir el apodo que sus hermanas le habían dado. Se agachó hasta estar a su altura y tomó su mano.
–Me alegra conocerte finalmente, Harry –dijo con tono dulce–. Por favor, llámame Andi. ¿Y ella es tu hermana? –Dijo indicando a la niña detrás de él.
–Sí, señora… Andi. Ella es Hermione –dijo Harry con una sonrisa.
–Encantada de conocerla –dijo Hermione.
–Hermione, que nombre tan hermoso –dijo Andi–. Es el nombre perfecto para una joven bruja.
Hermione sonrió ante el cumplido. Estaba más que acostumbrada a que las personas se burlaran de su nombre, aún con se hermano defendiéndola.
–Gracias por invitarme, Sr. y Sra. Granger –dijo Andi poniéndose de pie–. No tengo mucha más familia que Harry, así que es bueno reconectarme con él.
–Por favor, llámanos Dan y Emma –dijo ella. Fuera o no a apoyar a Harry, era familia–. Por favor, entra. ¿Quieres una taza de té?
–Sí, por favor.
–Cuéntanos de tu familia –dijo Dan mientras tomaba un sorbo de té–. Sé que Harry se muere por saber más.
–Oh, estoy segura de que ya saben todo sobre nosotros a estas alturas –dijo con una sonrisa nerviosa.
–No realmente. El Sr. Dumbledore no nos dijo mucho además de que eres prima de Harry.
–¿En verdad? A mí me entregó todo un archivo sobre ustedes… –se detuvo al notar a los Granger gruñir y sacudir la cabeza; incluso los niños–. Bueno… él haría algo así.
Dan y Emma se miraron el uno al otro y levantaron una ceja.
–De acuerdo. Vengo de la familia Black, como la abuela de Harry, aunque los más listos la dejaron en cuanto pudieron. Mi esposo, Ted, es nacido de muggles, como Hermione, por lo que tratamos de estar al corriente con lo que pasa en este mundo. Y tenemos una hija, Nymphadora. Ella tiene trece años, y es… una fuerza de la naturaleza.
Dan y Emma se rieron con ella ante eso, secretamente agradecidos de no tener que preocuparse por adolescentes por un tiempo.
–Lo sé –continuó–. Dice querer ser auror, algo como un detective mágico. Creo que era mucho esperar que ingresara al negocio familiar.
–¿El negocio familiar? –Preguntó Dan.
–Bueno, el de Ted y mío. De hecho, creo que tenemos eso en común. Ustedes son dentistas, ¿verdad? ¿Sanadores de dientes?
–Así es –dijeron ellos asintiendo.
–Yo trabajo como sanadora en el hospital de San Mungo, y Ted trabaja en una apotecaria en el callejón Diagon.
–¿En verdad? ¿Cómo es ser sanadora mágica? –dijo Emma.
–De acuerdo a Ted, no es muy diferente a lo suyo. Tenemos pociones que realizan lo mismo que la mayoría de sus medicinas, y el mismo tipo de terapias físicas y eso. La diferencia es que es más fácil realizar cirugías y curar cortadas simples y fracturas con una varita.
–Y limpiar también –indicó Emma–. Tan sólo eso incrementa la expectativa de vida de una persona.
–Me lo imagino. Deberíamos de comparar notas en algún momento. Muy pocos sanadores prestan atención a las técnicas muggle.
Dan y Emma estaban entusiasmados al encontrar a alguien en el mundo mágico que pudiera hablar a su nivel. Emma incluso tomó unas notas. Ya había llenado su primer cuaderno con material de Historia de la magia y comenzado el segundo.
–Y por supuesto, también estás en el negocio de la familia de Harry –dijo Emma–. ¿El Wizengamot?
–Sí, también está eso, aunque no se reúne con tanta frecuencia, gracias a Merlín. Sólo una vez al mes a menos que haya ocurrido algo importante. Un montón de viejos ricos y presumidos que se creen muy importantes, pero así son los políticos. –Dan y Emma soltaron una risa; algunas cosas no cambian en ningún mundo.
–Bueno, de cualquier manera apreciamos que representes los intereses de Harry.
–No es problema, en verdad. Alguien tiene que hacerlo, y así puedo poner el entrenamiento de mi familia en bueno eso.
–¿Y cómo es que el Wizengamot está organizado? Hemos leído Historia de la magia y Dumbledore nos ha dicho algo, pero ¿cómo es ahora?, las facciones y eso.
Andi estaba secretamente aliviada de que Dumbledore les hubiera explicado algo a los Granger.
–Ah… hay cuarenta y cuatro puestos hereditarios, seis por elección, y ocho por nombramiento –explicó, provocando expresiones de asombro. Los Granger no esperaban que los puestos hereditarios aún fueran tan dominantes–. Los puestos son divididos equitativamente en tres facciones… de manera bastante similar a mi familia. Como verán, mi hermana menor, Narcissa, se casó con Lucius Malfoy: líder de la facción purista y conservadora, posible mortífago (aunque él afirmó estar bajo un Imperio), y si no el hombre más rico del mundo mágico en Gran Bretaña, ciertamente es de los más ricos. Su dinero es lo que mantiene a los puristas en poder, y muchos sospechan que él era quien patrocinaba las acciones de Quien Ustedes Saben.
–¿Quién? –Preguntó Dan.
–¿Quién Ustedes Saben?
–Erm… no, no sabemos quién.
–¿Qué? –Andi suspiró. Harry debía de saber de su pasado–. Ustedes saben… V… V… Voldemort –lo tartamudeó con expresión de incomodidad.
–Ah, él –dijo Dan casualmente. Los ojos de Andi se abrieron con sorpresa.
–¿Cuál es el problema? –Preguntó Emma.
–Pues, es sólo que… a las personas en verdad no les gusta decir su nombre. –Los Granger estaban confundidos. Incluso los niños–. En verdad no les gusta decirlo… Incluso se le menciona en publicaciones oficiales como El Que No Debe Ser Nombrado.
–¡Eso es ridículo! –Todas las miradas se dirigieron a Hermione. Ella tembló un poco, pero continuó–. Eso sólo lo hace más atemorizante.
Andi repentinamente se sintió bajo su escrutinio, sumamente consciente que la mayoría de la comunidad mágica había sido puesta en vergüenza por una niña de seis años.
–Tiene razón, ¿sabes? –Dijo Dan–. Nadie en nuestro mundo tiene miedo de decir el nombre de Hitler o algo similar. Además, el Sr. Dumbledore no tuvo ningún problema en decir su nombre.
Andi intentó no temblar.
–Lo sé, siempre ha sido así –dijo ella–. Lo siento, es sólo que las noticias viajan rápido en el mundo mágico y V… Voldemort tenía la costumbre de… –Su mirada se dirigió a los niños–. Hacer un ejemplo de las personas que no lo temían lo suficiente–. Harry se puso un poco pálido ante eso por lo que Andi cambió rápidamente el tema–. De cualquier manera, también hay una facción que se opone a los puristas, hasta cierto nivel. Varían desde personas que sólo quieren los mismos derechos para los nacidos de muggles, hasta Solomon Monroe, quien piensa que no comprendemos a las acromántulas. –Los Granger no sabían que era una acromántula, pero no sonaba a algo agradable–. Dumbledore es el líder de la facción en favor de los derechos igualitarios, el Líder de la Luz como dicen sus fans, aunque para situaciones de día a día es probablemente Augusta Longbottom, y estoy segura de que Harry será una fuerza formidable cuando tenga la edad, si eso es lo que él elige.
–La otra facción son los neutrales, liderados por Adrian Greengrass. Si se quiere hacer algo estos días se necesita a unos cuantos de ellos. Por supuesto, hay varias idiosincrasias, como lo del puesto de la familia Black. ¿Supongo que saben de Sirius Black?
La familia asintió. Para entonces Harry había escuchado la historia de su padrastro, el traidor.
–Sirius Black es el último varón con vida de la familia Black. El último en una familia que sólo una generación antes era fuerte y segura. Ya que está en Azkaban, el puesto de la familia en el Wizengamot se da a los familiares más cercanos para que actúen como representantes. Su hermano, Regulus, también era un mortífago, aunque supuestamente se arrepintió cuando la guerra se volvió peor y V… Voldemort lo asesinó personalmente. La siguiente en la línea era su madre, quien ocupó el puesto hasta su muerte el año pasado. Después era mi hermana mayor, Bellatrix, otra mortífaga. Ella también está en Azkaban por… cosas que no son apropiadas en frente de los niños. –Dan y Emma se tornaron serios ante eso. Tenía que ser bastante malo para superar lo que le había ocurrido a los padres de Harry–. Ya que yo fui expulsada de la familia no soy elegible, por lo que su representante es Narcissa. Mientras Sirius siga con vida ella ocupa su puesto y vota igual que su esposo. Cuando él muera, habrá un puesto vacío y el Wizengamot elegirá a una nueva familia para ocuparlo, preferiblemente el familiar más cercano con un heredero y que aún no sea noble. Si las cosas siguen como ahora, Malfoy nominará a Richard Burke, yo nominaré a Enid Croaker, y Malfoy ganará el voto.
–Pero hablemos de cosas más alegres. Quiero escuchar sobre cómo ha estado Harry durante los últimos ocho meses…
Hablaron por un tiempo, diciendo lo que pudieron sobre los primeros encuentros con Harry y Dumbledore y como había estado Harry desde entonces. Los niños hablaron sobre sus amigos en la escuela, y Hermione habló especialmente de sus libros. Cuando Harry habló de su amor por escalar, Andi dijo que esperaba que volara y jugara quidditch como su padre, aunque Dan y Emma no estuvieron muy contentos con eso. Sólo sabían lo más básico sobre quidditch, pero Andi admitió que no sonaba seguro bajo estándares muggle.
Cuando los niños hablaron sobre la clase de karate que estaban tomando, aunque Andi comprendía lo serio que era, no pudo evitar reírse.
–Eso sí lo tengo que ver. –Su risa pronto se convirtió en entusiasmo cuando Harry y Hermione demostraron un kata completo en frente de ella. No es que fueran particularmente buenos, sólo eran cinturón amarillo, y por supuesto aún no tenían varitas, pero si ya estaban haciendo cosas así a sus cinco y seis años de edad, entonces su cuñado y sus secuaces estarían en problemas si intentaban algo en contra de los niños cuando fueran mayores.
A cambio, Andi les habló un poco más sobre su familia, especialmente sobre las bromas de Dora en Hogwarts y su rivalidad en quidditch contra Charlie Weasley, lo cual fue bastante entretenido. Emma sugirió que las familias se reunieran en algún momento, aunque tomaría un tiempo.
–Definitivamente necesito introducirlos a Ted –afirmó Andi–, pero es algo complicado. Oficialmente, no estoy aquí. Ya saben cómo es Dumbledore con sus secretos. Traeré a mi esposo si puedo, pero no estoy segura de que Dora esté lista.
Cuando la conversación pareció llegar a su fin, Andi los sorprendió sacando un paquete envuelto de su bolso.
–Harry, sé que tu cumpleaños es en unas cuantas semanas, y como no podré venir a verte, quiero darte esto.
Harry tomó el regalo y, después de un gesto de sus padres, lo abrió. Se sorprendió al encontrar una motocicleta de juguete dentro de la caja, de unas ocho pulgadas de largo y con una varita plateada a juego del mismo tamaño. Levantó la motocicleta y la estudió con curiosidad. Parecía familiar.
–Tu padre y tu abuelo disfrutaban de crear y modificar cosas, Harry. Inventos mágicos, mejores escobas, y así. Esa motocicleta es una réplica de la que tu padre… y Sirius Black modificaron para que volara.
–¿En verdad? –Preguntó Harry con entusiasmo–. Tuve un sueño una vez sobre una motocicleta que volaba.
–Quizás es la misma. La original está en nuestra bodega. Esta no vuela, pero se mueve sola. Anda, ponla en el suelo. –Harry lo hizo–. Ahora, ¿ves ese palo plateado?
–Ajá.
–Es una varita de juguete. No hace nada más que controlar la motocicleta. Sólo apunta la varita y di "Enciende".
Harry tomó la varita de la caja y dijo "Enciende". Inmediatamente el juguete comenzó a rodar con balance perfecto mientras se escuchaba un zumbido eléctrico. Harry rápidamente aprendió que se movía en la dirección a donde él apuntara la varita, y en unos minutos se encontraba dando vueltas alrededor del salón, hasta que intentó dar una vuelta muy estrecha y cayó de lado.
–¡Es increíble! ¡Gracias! –Exclamó.
–No hay de que, Harry. Di "Alto" para apagarla.
–Erm… ¿tenemos permitido tener algo así aquí? –Preguntó Dan antes de que Harry comenzara nuevamente.
–Oh, claro que sí. Sólo no le digan a nadie que es mágica. El ministerio no puede rastrear toda la magia, sólo los hechizos. Es el secreto peor guardado en la zona mágica de Gran Bretaña. Digan que fue hecha por orden especial y que se mueve con… ¿baterías?
Harry enderezó la motocicleta y continuó jugando con Hermione detrás de él.
–De acuerdo, niños, ¿por qué no la llevan arriba si es que van a estar jugando? Sólo tengan cuidado.
Los niños dieron gritos de entusiasmo mientras subían las escaleras, dejando a Dan y Emma para que preguntaran las cosas políticas que no querían que escucharan.
–Andi, hay algo que nos hemos estado preguntando, si es que puedes responder –dijo Dan.
–¿Qué es? –Andi se tornó seria, reconociendo el plan de cuando Dora tenía esa edad durante la guerra.
–¿Cómo es que Dumbledore llegó a tener todos esos títulos?
–Oh, eso. –Andi se rio un poco a pesar de sí misma, aunque entendió como es que eso sería preocupante–. Es bastante simple de hecho. Albus Dumbledore fue considerado como el Héroe del mundo mágico por años. –Dan y Emma sólo la observaron–. Han estado leyendo Historia de la Magia, ¿ya llegaron al capítulo sobre la guerra de Grindelwald?
–Aún no.
–Lean esos capítulos… Y ahora que lo pienso, tengan un libro de historia muggle a la mano cuando lo hagan. Entiendo porque no se los dijo; a Dumbledore no le gusta hablar de su vida, pero el hecho es que él personalmente derrotó a Grindelwald en 1945.
–¿Qué? –Exclamó Emma–. ¿Quieres decir que Dumbledore ganó la segunda guerra mundial por sí solo?
Andi asintió.
–El lado occidental. Todos saben la historia. Dumbledore fue uno de los organizadores del contraataque, siempre ha sido muy inteligente, pero muchas personas consideraban que era el único lo suficiente poderoso para derrotar a Grindelwald en un duelo. Dumbledore no quería involucrarse en la lucha como tal, pero los aliados mágicos estaban desesperados, mucho más desesperados de lo que los comandantes muggle jamás supieron. Grindelwald estaba a punto de derrotar a los aliados con su ejército para recuperar Francia para los alemanes. Así que el 6 de enero de 1945, Dumbledore se enfrentó a Grindelwald en la región de Ardenas. Tres horas de caos y destrucción en lo que se considera el duelo más espectacular de todos los tiempos; Grindelwald terminó en cadenas y Dumbledore lideró a los aliados a la victoria.
–Espera un momento, ¿dijiste las Ardenas? –dijo Dan–. Mi padre estuvo en las Ardenas.
–Muchos estuvieron ahí –dijo Andi con tono de disculpa–. Dudo que hayan visto algo más que explosiones. De cualquier manera, Dumbledore fue llamado el Héroe del mundo mágico desde ese día hasta… bueno, honestamente, hasta que Harry tomó el título hace cinco años. El mundo estaba tan agradecido que lo hicieron Jefe Supremo y Jefe de Magos antes de que los anteriores se retiraran. Aún le ofrecen el puesto de Ministro cada década, pero siempre lo rechaza. Dice que prefiere moderar.
–Sí, eso es básicamente lo que nos dijo –dijo Emma–. Así que le dieron todos esos títulos por ganar la guerra... No por… actos políticos.
–¿Actos políticos? No, prácticamente lo obligaron a aceptar. Después de todo, ¿qué más se le puede dar al hombre más poderoso del mundo mágico?
–Pero… pero… –Dan tartamudeó mientras intentaba articular lo que le estaba molestando–. ¿Eso quiere decir que la persona más poderosa políticamente también es la más poderosa físicamente?
–Mm… Creo que nunca lo había pensado de esa manera… Quiero decir, depende de la opinión de a quien se le pregunte. Todos pensaban que… Voldemort estaba casi a su nivel. –Se sorprendió al notar lo fácil que era decir el nombre después de unas cuantas repeticiones–. Y hay otros… el Ministro Grayson de Australia, Fan Tong en China, Old Coyote en América. Cualquiera de ellos pudiera estar a su nivel.
–¿Y no crees que hace mucho en tu mundo? –Dijo Emma.
Andi se rio abiertamente.
–No serías la primera en sugerirlo –dijo–. Me lo he preguntado antes, especialmente porque ya no es tan joven. El punto es que me guste o no, eso es lo que se obtiene por ganar una guerra en nuestro mundo.
Y todos piensan que Harry ganó una guerra, pensaron todos. Por lo menos Andi parecía el tipo de persona que haría las preguntas difíciles. Emma se dirigió a su lista de cosas que hacer, la cual era bastante ambiciosa y, más por frustración, agregó: Introducir la democracia al mundo mágico.
Octubre, 1986
–¿De qué te vas a disfrazar en Halloween? –Preguntó Hermione.
Harry no la miró, sólo bajo la mirada.
–No sé -dijo en un murmullo.
Hermione ya conocía esa mirada.
–¿Qué ocurre?
Harry se sentó con rigidez, pero sus manos temblaban de manera imperceptible.
–Hermione, ven aquí –le ordenó su mamá dirigiéndola hacia el rincón del cuarto.
–No creo que Harry quiera celebrar Halloween este año –le susurró.
–¿Qué? ¿Por qué no?
–Hermione, recuerda, sus padres fueron asesinados en Halloween –susurró Emma–. No creo que quiera celebrar ese día.
–¿Pero no vamos a ir a pedir dulces? –Exclamó Hermione en voz alta.
–Shh. –Debió de saber que eso sería un problema. Halloween siempre había sido el único día que Hermione tenía permitido una cantidad excesiva de dulces–. Si Harry no quiere ir, no tiene que hacerlo. Recuerda, no le gustan los dulces tanto como a ti. Si en verdad quieres ir, puedes ir con tu papá.
–Oh… okay… –dijo Hermione con mirada decepcionada. No habló con Harry mucho después de esa noche, pero su madre notó que lo miraba con culpabilidad de vez en cuando. Emma decidió que aún si Hermione no iba, tenía que hacer algo para que Harry no estuviera tan decaído mientras los demás niños se divertían. Así que después de unos minutos de discusión en susurros con Dan, Emma tomó acción.
Se sentó en el sillón al lado de Harry y lo abrazó mientras lo acariciaba detrás de las orejas. Él se acercó más a ella.
–Harry –dijo con titubeo mientras encontraba las palabras–. Sabemos que no recuerdas a tus padres biológicos… Y tu papá y yo somos felices de tenerte como hijo, pero es triste que nunca los llegaste a conocer… y Halloween se acerca, y serán cinco años… bueno, pensamos que sería bueno que visitáramos las tumbas de tus padres el día de Halloween, después de clases.
Harry levantó la mirada, sus ojos brillando, pero con preguntas e indecisión.
–Muchas personas dicen que les ayuda a seguir adelante. A mí siempre me ayuda visitar a mis padres… Es como tener la oportunidad de verlos y hablar con ellos… aun cuando no pueden responder, es agradable saber que te pueden escuchar en algún lugar, y algún día tendrás la oportunidad de verlos… ¿Quieres ir?
Harry lo pensó por un momento e intentó decir "Sí, mamá", pero salió como un chillido. Asintió y recargó su cabeza contra el hombro de Emma.
–Bien, le escribiré a Andi y le preguntaré si puede llevarnos –susurró.
Una carta por correo muggle siempre tomaba unos varios días, pero en su experiencia, la lechuza con la respuesta siempre era rápida. Poco después de cuando esperaban que Andi hubiera recibido su carta recibieron su respuesta.
Queridos Dan y Emma:
Estoy de acuerdo que sería bueno para Harry visitar las tumbas de sus padres biológicos si es lo que él quiere. Entiendo y comparto su preocupación por su aislamiento del mundo mágico; sin embargo, me temo que no puede ser justo el día de Halloween. Turistas y aquellos que desean conmemorar la fecha están más que presentes ese día, sin mencionar todas las celebraciones del "Día de Harry Potter". No puedo permitir que Harry sea expuesto a eso, sin mencionar el hecho de que es probable que lo reconozcan.
Creo que el domingo siguiente, el 2 de noviembre, sería un mejor día para una visita. Pocas personas estarán ahí y les aseguro algo de privacidad. Estoy más que dispuesta a recogerlos esa tarde para llevarlos al Valle de Godric, y pagar todos los gatos. Sólo asegúrense de cubrir la cicatriz de Harry ya que no muchos lo identificarían sin verla. Les presentaré a Ted cuando vaya y mis mejores deseos este Halloween.
Sinceramente,
Andrómeda Tonks
Emma se sintió enferma al leer "Día de Harry Potter". Descrito de esa manera, estaban celebrando que un niño perdiera a sus padres. Estaba de acuerdo con Andi: no sería bueno llevarlo ese día.
Afortunadamente, Harry pareció entender cuando le explicó que tendrían que esperar hasta el domingo, sólo mencionando la parte sobre que habría muchas personas que lo pudieran reconocer. Desafortunadamente, eso liberó a Hermione para preguntarle si quería ir con ella a pedir dulces porque si lo iba a hacer, necesitaría un disfraz pronto. Lo dijo de manera amable, como si estuviera tratando de ayudar y hacerlo sentir mejor por no poder ir al Valle de Godric el 31, pero la niña de siete años aún no había aprendido a tener el tacto necesario.
Emma estuvo a punto de regañarla cuando, para su sorpresa, Harry respondió en voz baja.
–Sí, puedo ir.
–No tienes que hacerlo, Harry –le dijo–. Sé que no te gustan mucho los dulces, y todos entenderemos si prefieres quedarte en casa y tener una noche tranquila.
Harry levantó la mirada para observarla.
–Gracias, mamá… Pero Paul y Tiffany querían que todos fuéramos juntos.
–Oh… –Emma sonrió–. Bueno, me parece bien que quieras ir con tus amigos. Supongo que tendremos que encontrarte un disfraz.
Tomó un viaje de último momento a la tienda de disfraces el día antes de Halloween para que pudieran encontrar el atuendo ideal para Harry. Su disfraz de mago parecía la versión en azul oscuro de la túnica de un monje, la cual tenía una capucha con hilo dorado, y también llevaba la varita plateada de su motocicleta de juguete. Hermione estaba usando una túnica de bruja negra con un sombrero de punta, bastante similar al de McGonagall. Su disfraz no incluía una varita, pero una escoba en miniatura como la de la Bruja Mala del Oeste.
La noche de Halloween, un ninja vestido completamente de negro y una princesa hada genérica los recogieron en su casa, acompañados por el padre de Paul y la madre de Tiffany.
–Hola, que buenos disfraces –dijo Paul.
–Gracias, los suyos también –respondió Harry agitando su varita.
–Me gusta tu vestido, Tiffany –comentó Hermione.
–Gracias. Te ves bien como bruja.
–Vamos, hay que irnos –dijo Paul interrumpiendo la conversación con una mirada hambrienta por dulces. Siendo el mayor de los cuatro sabía la mayoría de los trucos para obtener más, y sabía muy bien que el vecindario de la familia Granger era el más rico de los tres.
–De acuerdo, esperen un momento, déjenme tomar una foto –dijo Dan. Después de acomodarlos a los cuatro para posar ante la cámara, fue rápidamente empujado por sus hijos.
–Diviértanse y vayan con cuidado –dijo Emma mientras se iban.
–Sí, mamá –respondió Hermione.
Se fueron mientras Emma se quedaba a dar dulces en casa. Harry pronto descubrió que aunque los dulces eran sólo uno de los pequeños beneficios, en verdad disfrutó de ir de casa en casa. Bajo la cubierta de su disfraz podía dejar salir su lado mágico e incluso comenzó a lanzar hechizos inventados con su varita de juguete, aunque en un momento, para su sorpresa, chispas comenzaron a salir de la punta y tuvo que parar. Por suerte, todos pensaron que era parte especial de su disfraz.
Fue su padre quien le recordó que probablemente no debería de usar la palabra abracadabra, especialmente en Halloween. Historia de la magia moderna les había informado justo a que hechizo era similar esa palabra.
