JK Rowling es la reina al centro del Potterverse.

Notas del autor: Mis disculpas por arruinar el inglés de Shakespeare de Wulfric y Melania. Sé que no soy el aprendiz del Bardo que debería de ser para hacerle justicia.

Notas de la traductora: El español del siglo XVI es quizás mejor representado por el estilo de Cervantes. Ese es el estilo que elegí para expresar lo que White Squirrel describe como inglés de Shakespeare. Y mis disculpas porque no tengo Un cuento de invierno en español, y no pude encontrar una buena traducción en Internet.


Capítulo 14

–Buenas noches, Minerva. Confío en que todo salió bien durante la orientación –dijo Albus mientras Minerva tomaba asiento en frente de él.

–Tan bien como era de esperarse, Albus –dijo ella–. Estuve obligada a ahuyentar a los admiradores de Harry Potter en varias ocasiones. El niño, con obvia razón, se siente incómodo con su fama.

–Mejor que deleitarse, creo yo –dijo Albus–. He visto a muchos fallar en ese camino. Estoy seguro de que se adaptará con el tiempo. Aunque me pregunto si quizás hubiera sido mejor que Hagrid lo acompañara.

Minerva sacudió la cabeza. Hagrid era imponente, pero no tenía mano firme.

–Como sea el caso, aún hay algo que me preocupa bastante.

–¿En verdad? ¿Qué es?

–Cuando compramos la varita de Harry, Ollivander nos dijo que la varita que lo eligió es hermana de la de Quien-Tú-Sabes.

El director elevó una ceja y observó a Fawkes, quien asintió y dejó salir una suave melodía. Por supuesto, algo así ocurriría, por la profecía y todo eso. Conocía bien esa varita. Le había preguntado a Ollivander sobre ésta personalmente. Lo que le preocupaba más que el núcleo era el tipo de madera. El acebo era volátil, impetuoso, y de temperamento irritable; características que esperaba se hubieran calmado por su vida con los Granger. Sin embargo, la pluma de fénix era tranquila y objetiva, como su antiguo dueño. Esas características juntas, si podían ser controladas, eran típicas de una varita para alguien con espíritu de búsqueda y aventura, y una poderosa varita para eso. Esas eran las características que el joven Harry necesitaría.

–No creo que sea tan sorprendente –dijo con cautela–. Por varias razones. Ya hemos visto que los destinos de Harry y Voldemort, desafortunadamente, están inextricablemente unidas. Que esta varita lo eligió es otra señal de eso. No veo razón alguna para preocuparnos en este momento; simplemente debemos mantener nuestra vigilancia en el pequeño.

Minerva le lanzó una mirada seria, pero lo aceptó por el momento.

–¿Y cuál fue la varita de su hermana? –Preguntó con curiosidad–. Será interesante el ver cómo las utilizan juntos, mágicamente.

–Ah, vid y fibra de corazón de dragón –respondió–. Ollivander vio la conexión antes de que la tocara.

–Que interesante –Eso era más sorprendente que la varita de Harry, pensó Albus. Otra combinación fuerte y fuera de lo común, si recordaba bien su conocimiento sobre varitas. La madera de vid era conocida en relación con aquellos que movían y cambiaban las cosas, y combinada con una conexión tan fuerte, y especialmente con núcleo de dragón, indicaba un gran talento. Con Hermione Granger al lado de su hermano, ambos serían una fuerza que no podía ser sobreestimada. Albus tenía el presentimiento de que serían siete años muy interesantes.


Los Granger se sorprendieron cuando Andi llegó a su casa sin previo aviso el lunes por la mañana; y se sorprendieron aún más cuando, al preguntarle por qué estaba ahí, ella les mostró un periódico con una foto borrosa en movimiento en primera plana que mostraba a los cuatro caminando en el callejón Diagon junto a la profesora McGonagall.

Diario El Profeta

Lunes, 29 de julio de 1991

¡HARRY POTTER REGRESA!

Por Rita Skeeter

Harry Potter, el Niño Que Vivió y Héroe del mundo mágico, no había sido visto en público desde su sorprendente victoria contra Quien-No-Debe-Ser-Nombrado hace casi diez años. Todo eso cambió el sábado cuando el joven Sr. Potter finalmente regresó, visitando el callejón Diagon para adquirir sus artículos escolares para su primer año en Hogwarts.

Parece que el Niño Que Vivió en verdad atenderá al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería este año, cumpliendo los sueños de muchos, aun cuando su seguridad permanece constante. Sabemos esto por reportes de testigos que expresaron que Potter estaba acompañado por la subdirectora de Hogwarts, Minerva McGonagall, quien fue vista hechizando a varios admiradores que se acercaron.

El director de Hogwarts y Jefe de Magos, Albus Dumbledore, se ha rehusado a revelar cualquier cosa sobre el paradero de Potter durante los últimos diez años, llevando a muchos en la comunidad, incluyendo al Profeta, a preguntarse el por qué. Actividad mortífaga ha sido mínima desde la derrota de Quien-No-Debe-Ser-Nombrado, y la continua insistencia de Dumbledore de que el Señor Tenebroso quizás no está muerto es ahora sólo compartida por pocos. Potter no parece permanecer en tal peligro como para necesitar tales medidas de seguridad, como Dumbledore afirma. ¿Acaso Dumbledore tiene otros motivos para mantener al niño tan aislado? ¿Acaso está preparando a un sucesor que comparta su ideología o un aliado para expandir su ya extensa red de influencia en el mundo mágico? Aquí en el Profeta demandamos que Dumbledore responda por sus acciones.

Mientras tanto, en lo que se refiere a la ubicación de Potter, tenemos unas cuantas pistas. Fuentes dentro del Ministerio de magia informan que poco después de la muerte de sus padres se le había enviado con familiares muggles, parientes de su madre nacida de muggles, Lily Potter (Evans de soltera). Sin embargo, muchos han especulado que Potter ha estado viajando y aprendiendo magia arcana, y que la popular serie de libros, Las aventuras de Harry Potter, contiene algo de verdad, algo que el autor Wendell Somerland nunca ha negado explícitamente.

Pero una nueva pista entró a juego el sábado, cuando múltiples testigos mencionaron ver al Niño Que Vivió con la familia no identificada de una bruja hija de muggles, quien también atenderá Hogwarts a partir de este año. (La orientación para hijos de muggles tomó lugar este sábado). Desafortunadamente, la seguridad alrededor del joven significó que no se pudo acercarse a su familia para realizar más preguntas, pero esta reportera fue capaz de obtener un comentario exclusivo del creador de varitas, Garrick Ollivander, quien vendió a Potter y a su acompañante sus primeras varitas. "Oh, sí, ella definitivamente era hija de muggles o hubiera reconocido a sus padres. Y una gran bruja, esa joven. Pude notar lo dotada que era con sólo verla. Sí, creo que podemos esperar grandes cosas de ambos", dijo Ollivander.

¿Acaso Harry Potter fue criado por muggles como las fuentes del ministerio nos informaron? ¿Será sólo una coincidencia que también tienen una bruja en su familia? ¿O acaso el Niño Que Vivió obtuvo una novia antes de su onceavo cumpleaños, rompiendo los corazones de jóvenes brujas en todos lados? Ni el Sr. Potter, ni su representante en el Wizengamot, Andrómeda Tonks, quien se presume como su punto de contacto en el mundo mágico, pudieron ser localizados por la prensa.

Nosotros en el Profeta le deseamos al Sr. Potter un feliz onceavo cumpleaños, donde sea que esté, y un exitoso primer año en Hogwarts. Y también quisiéramos extender una invitación abierta para una entrevista al Sr. Potter y a Madame Tonks para apaciguar a las mentes curiosas sobre la emocionante vida del Niño Que Vivió.

–¡Qué asco! ¿Piensan que soy tu novia? –Exclamó Hermione cuando terminaron de leer.

–Esperen un momento, la profesora McGonagall no "hechizó" a nadie –notó Dan.

–Es Rita Skeeter –explicó Andi–. Ella vive de la especulación y el sensacionalismo. Tenemos suerte de que el artículo esté tan cerca de la verdad, y aún más suerte de que no logró descubrir el resto de sus nombres. Ollivander es algo… excéntrico, pero es más inteligente de lo que parece. Desafortunadamente, muchas personas aún creen todo lo que esa mujer escribe.

–Bueno, eso es maravilloso –dijo Dan–. No sólo es Harry famoso, pero la prensa puede decir lo que quiera de él.

–¿Hay algo que podamos hacer sobre ella? –Preguntó Harry.

–No mucho, lo siento. Skeeter puede ser exasperante, pero es muy inteligente. Siempre se detiene antes de decir algo que pueda ser considerado como difamación, por el momento. Y siempre se detiene antes de decir algo que la pueda llevar a ser desafiada a un duelo.

–¿Perdón? ¿Aún tienen duelos de honor? –Dijo Emma nerviosa.

–Las familias antiguas aún lo hacen en ocasiones. Aunque nadie ha realizado un duelo a muerte en décadas, si es lo que quieres decir. De cualquier manera, esto se pone peor.

–¿Peor? ¿Cómo? –Dijo Harry.

–Harry, le acaban de decir a todos cuando es tu cumpleaños, y soy tu punto de contacto. Ya tengo más de cien piezas de correo de tus fans dirigidas a ti.

Los ojos de Harry se abrieron como platos.

–¿Recibo cartas de fans?

–¿Recibe cartas de fans? –Dijo Hermione en eco.

Andi sacudió la cabeza con fastidio.

–No quieres saber cuántas. Recuerda, eres famoso en el mundo entero por sobrevivir la maldición asesina, aunque el Reino Unido es el peor. Hay cartas felicitándote por tus supuestas habilidades para la defensa. Personas que esperan obtener un autógrafo. Personas pidiéndote aparecer en lugares públicos en cada continente, incluso en la Antártica. Súplicas para que ayudes en los conflictos contra magos oscuros en Ruanda, Somalia, Irak, y Colombia. Honestamente, es mejor que no las veas o pienses en éstas. –Harry lucía sorprendido por tales revelaciones y asintió en total acuerdo. Si ese era el tipo de cartas que recibía, entonces lo mejor era no saber más–. Oh, y también tienes cartas de ingreso para todas las escuelas mágicas del mundo, excepto por el campamento de entrenamiento en Corea del Norte –agregó Andi–. Pudiera mostrarte esas si quieres, pero…

–Ya hemos discutido nuestras opciones con el profesor Dumbledore –confirmó Emma–. ¿Pero por qué no vienen aquí las lechuzas?

–Todo llega a mi oficina en el ministerio. Esa es la práctica para los miembros del Wizengamot. Les mostraremos cómo arreglar para que las cartas de familiares y amigos lleguen directamente.

–Gracias –dijo Harry.

–Aunque lo importante es que necesitamos decidir cómo responder a esto. Sobre el correo de fans, lo mejor sería donar todo lo que llegue por ese medio. Pero sobre el artículo, mi plan era el escribir una carta al editor pidiendo al público que se respete la privacidad de Harry. Mi duda es qué tanto queremos revelar en esa carta… Mi recomendación es que sea lo menos posible.

–¿En verdad? –Dijo Dan.

–¿Ni siquiera corregiremos la parte del noviazgo? –Protestó Hermione.

–No, por dos razones. La primera es que demostrará que nos tomamos en serio la parte de la privacidad. Y la segunda, aunque suene contradictorio, pero será más imponente si lo dejamos de lado por unas semanas y revelamos la verdad con una historia de último momento, en lugar de una carta para el editor ahora.

–Mmm… –Dan lo consideró–. Creo que por el momento, podemos confiar en tu juicio sobre esto. Tú sabes más sobre la prensa del mundo mágico que nosotros. Pero por favor, infórmanos si hay más historias sobre Harry.

–Haré algo mejor. Harry, te iba a informar en tu cumpleaños, pero te he comprado dos suscripciones para el Profeta: una para la escuela y otra para tus padres en casa. Nos guste o no, de ahora en adelante tienen que mantenerse informados sobre lo que ocurre en el mundo mágico.

–Gracias.

–Y hay otra cosa. –Andi se dirigió a Dan y Emma–. Sé que es de último minuto, pero Ted y yo quisiéramos invitarlos a todos a nuestra casa el próximo sábado y que pasen una semana con nosotros.

Dan y Emma se sorprendieron bastante ante eso.

–¡Una semana! –Dijo Emma–. Pero… eso es muy generoso de su parte. Supongo que podríamos arreglar algo en nuestro consultorio, pero… ¿a qué se debe esto, si puedo preguntar?

–Es simple. Harry es la cabeza de una Casa Noble, y aunque la mayoría comprenderá que fue criado por muggles, él y Hermione tendrán que saber lo suficiente para moverse entre nuestra sociedad. Harry y Hermione atenderán una escuela con hijos de posibles mortífagos. No han causado muchos problemas, pero definitivamente necesitarán mantenerse en vigilancia. También atenderán con hijos de otras familias nobles, y la mayoría de los estudiantes estará más familiarizado con el mundo mágico que ustedes. Es por esto que a Ted y a mí nos gustaría que pasaran una semana con nosotros para que aprendan sobre la vida en un hogar mágico, y sobre cómo interactuar con personas en ese ambiente. Dudo que asuntos políticos serán más interesantes para ustedes de lo que son para mí, pero es algo que tienen que saber. ¿Qué opinan?

–Creo que convenciste a Hermione cuando dijiste "aprendan" –dijo Harry con una sonrisa.

Hermione le lanzó una mirada molesta.

–¿Quedarnos en una casa mágica? ¡Por supuesto! ¿Podemos ir, por favor?

–Bueno, suena a que es bastante importante –dijo Dan–. Andi, eso es muy generoso de tu parte, y nos encantaría quedarnos con ustedes.

–Bien –dijo Andi sonriendo por primera vez esa mañana. Les entregó una tarjeta–. Aquí está nuestra dirección. Es en la zona muggle de Londres así que no deben tener problema para encontrarla. Sólo hay una cosa más.

–¿Si?

–¿Recuerdan que hace unos años hablamos sobre guardianes mágicos?

Lo recordaban. Querían remover a Dumbledore desde el principio, pero Andi les había sugerido no realizar ninguna actividad en relación a Harry para no atraer atención no solicitada.

–Por supuesto –dijo Emma.

Sacó unos documentos.

–Bueno, ahora que Harry ha regresado al mundo mágico, ya no hay necesidad de esconder nuestros planes. Si aún lo quieren, estaría más que feliz de actuar como guardián para Harry y Hermione.

Dan y Emma sonrieron ampliamente.

–Sería un honor –dijo Dan–. Me alegra que Harry tiene una familia tan buena como la tuya en su mundo.

–Bueno, aunque la intención fue diferente por varios años, las familias son muy importantes en nuestro mundo… en ambos mundos, de hecho. No sólo son los magos o brujas, es como deben de ser las cosas.

–Estoy de acuerdo.

Rápidamente firmaron los documentos y finalizaron los arreglos para la semana siguiente. Pero cuando Andi estaba a punto de irse, Emma la detuvo.

–¿Qué ocurre?

–Algo en el artículo –dijo Emma–. Entiendo que es mal periodismo, pero aun así… Todo este tiempo sólo hemos visto el lado de Dumbledore… ¿Crees que sea posible que Voldemort en verdad está muerto?

Una sombra atravesó la mirada de Andi y no habló por un momento.

–Creo que es mejor prevenir que lamentar –dijo finalmente–. Sé que incluso muchos de los fans de Dumbledore ya no creen en él, pero aun así, si ya no está, lo peor que puede pasar es que Harry y Hermione estarán mejor preparados para defenderse que diecinueve de cada veinte magos en nuestro mundo… Pero si me preguntan si yo creo que aún sigue en algún lugar… entonces, sí, probablemente. No estoy lista para creer que todo terminó. –Y con eso, se fue.


Diario El Profeta

Miércoles, 31 de julio de 1991

Carta al editor por Andrómeda Tonks

El Profeta tiene razón en asumir que yo, o de hecho, mi oficina en el ministerio, soy el punto de contacto de Harry Potter con el mundo mágico. Como su representante y su pariente mágico más cercano que no se encuentra en Azkaban, esta fue una elección obvia y mi oficina funge como la dirección principal para todo el correo de aquellos que no se encuentran entre sus contactos personales.

El Sr. Potter quisiera agradecer al mundo mágico por las felicitaciones por su cumpleaños y quisiera anunciar que donará todo el dinero y otros regalos recibidos en mi oficina al Fondo Monetario para Huérfanos Mágicos de San Jerome. Para todos aquellos que enviaron bromas, hechizos, trampas, o cartas con maleficios, estos fueron obviamente interceptados y encontraremos quien lo envió.

Además, el Sr. Potter y sus guardianes valoran tanto su privacidad como su seguridad, y pedimos al mundo mágico que respeten sus deseos. Ni él ni yo aceptaremos ninguna entrevista por el momento. El Sr. Potter está muy ocupado familiarizándose de nuevo con el mundo y preparándose para sus clases en Hogwarts, y no tenemos interés de hablar con la prensa hasta que llegue el momento que él crea indicado.

También quisiéramos aclarar que la profesora McGonagall no lanzó ningún hechizo en contra de nadie en presencia del Sr. Potter, aunque sí se mantuvo vigilante para prevenir que alguien interrumpiera sus compras. Esperamos que reportajes del Profeta con respecto a los asuntos del Sr. Potter serán más reales en el futuro, y prestaremos atención a estos detalles.


–¡Feliz cumpleaños, Harry! –Dijeron los mejores amigos de los niños.

–Gracias, amigos. Entren, por favor.

–Cambiaste tu cabello –notó Tiffany.

–Ah, sí… –Después del incidente en el Caldero Chorreante, Harry había comenzado a ser más cuidadoso en peinar su cabello alborotado para cubrir su cicatriz con su flequillo. Después de todo, lo que sólo era interesante en el mundo muggle le provocaba miradas incómodas en el mundo mágico–. ¿Qué opinan?

–Tan ridículo como siempre –respondió ella. Con o sin flequillo, su cabello aún parecía tan alborotado como siempre.

Debido a todo lo relacionado con Hogwarts, habían decidido tener sólo una pequeña celebración por el onceavo cumpleaños de Harry, con sólo la familia y los amigos más cercanos. Llevó a Paul y a Tiffany a la cocina donde el almuerzo había sido servido como en un buffet, y después caminaron al salón para hablar. No hablaron de nada en particular, pero no pasó mucho tiempo antes de que el tema incómodo surgiera.

–Así que, ¿ambos en verdad se van a ir a estudiar a un internado en Escocia? –Dijo Paul mientras mordía su segunda rebanada de pizza.

–Ajá –dijo Hermione con cautela–. Como los padres biológicos de Harry atendieron a esa escuela, a los dos nos dieron una beca.

–Que bien –dijo Tiffany. Había dejado de lado su plato por un momento para acariciar a Rowena, quien la había llegado a apreciar–. ¿Y cómo se llama?

–Colegio Hogwarts para Jóvenes Dotados –repitió Harry la historia que habían decidido.

Su amiga rubia se rió, y Paul soltó una carcajada.

–¿En serio? Necesitan un mejor nombre. Eso suena como una versión más aburrida de los X-men.

Hermione sacudió la cabeza.

–Sé que suena un poco extraño, pero se supone que es muy buena escuela.

–Bueno, me alegro por ustedes. Aunque es una lástima que no podamos seguir yendo a la misma escuela. –No habían visto mucho a Paul durante el último año ya que él iba un año más arriba que ellos y había comenzado la escuela secundaria–. ¿Creen que acepten transferencias?

–No, lo siento –dijo Hermione–. Es muy exclusiva. Sólo me aceptaron por Harry.

–Lo dudo –respondió Paul–. Nuestra Hermione puede ir a cualquier escuela en el mundo. –Hermione se sonrojó por sus palabras. En lo que se refería a escuelas mágicas, Harry estaba seguro que no estaba muy lejos de la verdad–. Bueno, buena suerte –dijo Paul–. No será lo mismo sin ustedes.

–Sí, igual –admitió Harry–. Pero podemos escribirnos.

–Además, Paul, aún me tienes a mí –dijo Tiffany. Se recargó en su hombro juguetonamente, y Harry y Hermione notaron con interés que, por primera vez, él no la empujaba de inmediato.

Una vez se acabó la pizza, continuaron con el pastel y los regalos. Paul le regaló unos cuantos videojuegos, los cuales obviamente no podría jugar en Hogwarts, pero Harry no le dijo eso. Tiffany le regaló un set en miniatura de ajedrez, damas, y backgammon, el cual sería más útil para su lado estratégico. El regalo de Hermione fue una copia de Parque Jurásico. Aunque no comprendía el atractivo para los niños, felizmente la compró para su hermano. Pero el regalo de sus padres fue el más práctico: un hermoso reloj mecánico con marco dorado (y nunca revelaron que le compraron uno similar a Hermione como regalo de cumpleaños adelantado) para que pudiera saber la hora en la ausencia de electricidad.

Pasaron el resto de la tarde hablando juntos, pero los Granger estaban contentos de que la fiesta hubiera terminado. Aún había varias cosas que arreglar para la semana siguiente.


–¡No, tonto! Tartamudear sólo te hará ver sospechoso. Especialmente en frente de Snape.

–Mis disculpas, amo.

–Tendrás que por lo menos aparentar que puedes hacer bien tu trabajo. Estoy seguro de que puedes simular el nivel de habilidad de los inútiles que ha contratado Dumbledore en años previos.

–Sí, amo.


Los Granger apenas y habían examinado el periódico la mañana siguiente cuando escucharon las llamas de la chimenea y se pusieron de pie rápidamente para ver un rostro con barba rodeado de llamas verdes.

–¡Profesor Dumbledore! ¿Ocurre algo malo? –Gritó Emma. Durante los últimos seis años, la chimenea nunca había sido utilizada por Dumbledore sin que él les hubiera informado previamente.

–Me disculpo por llamarlos tan repentinamente, Sr. y Sra. Granger –dijo Albus Dumbledore con expresión de cansancio–. Y no, no creo que sea causa para preocuparnos en este instante.

Nadie ignoró que el director había elegido su respuesta con mucho cuidado.

–¿Qué ocurre? –Dijo Dan.

Dumbledore continuó después de un suspiro.

–Hace algunos años prometí informarles al instante si sospechaba de actividades de mortífagos.

Los Granger conectaron los puntos. Harry palideció un poco y Hermione tomó la mano de su madre.

–Hubo un robo en Gringotts –dijo Dan con una mueca–. ¿Cree que ellos estuvieron involucrados?

–Así es. Aunque, como el artículo reporta, nada fue robado. Esto es estrictamente confidencial, pero ya había preocupaciones sobre el objeto en la bóveda que fue irrumpida, y éste fue transferido a un lugar más seguro ayer. Creo que esto arruinó los planes de los mortífagos, pero el hecho de que se atrevieran a irrumpir en Gringotts cuando nadie lo había hecho antes indica que hay un plan más grande en juego.

–¿Hay algo que tengamos que hacer? –Dijo Emma.

–No, no. No hay nada de qué preocuparse por su lado. He tomado varias precauciones para asegurarme de que su dirección en el mundo muggle no sea conocida, y sus niños estarán a salvo en Hogwarts. Después de todo, es la fortaleza mágica más antigua y segura en el Reino Unido. Sólo hay que estar alertas y los mantendré informados de cualquier novedad.

Emma apretó los labios de manera similar a como siempre hacía la profesora McGonagall.

–De acuerdo. Gracias por avisarnos –dijo Dan.

–Es un placer. –Y con eso, el rostro de Dumbledore desapareció de entre las llamas.

–Claro –dijo Emma–. Seis años sin nada, y sólo una semana después de que Harry aparece algo ocurre de nuevo.

–Lo sé, cariño –dijo Dan con un suspiro–. Pero parece tener todo bajo control. Creo que lo único que podemos hacer es esperar y estar alerta.


La semana con la familia Tonks pasó rápidamente a pesar del curso intensivo en todo lo relacionado con política y etiqueta entre las Casas Nobles, además de rumores sobre y consejos para Hogwarts, cortesía de Dora. Harry y Hermione no estaban muy contentos al tener que preocuparse por tener que comportarse de cierta manera alrededor de algunos estudiantes, y profesores, pero supusieron que cada escuela era así.

Tuvieron una pequeña celebración esa semana en honor a que Dora obtuvo las calificaciones necesarias en sus EXTASIS para ser aceptada en la academia de aurores. Había recibido un comentario especial por ser capaz de convocar su varita en un momento crítico durante el examen de defensa, por lo cual había agradecido a Harry y Hermione profusamente. Eso había sido suficiente para que Ojoloco Moody la eligiera como su aprendiz personal, la última antes de que se retirara. ("Si aprendes a hacer un sólo encantamiento sin varita" su carta decía, "es ese").

Los Granger habían disfrutado el estar en un hogar mágico. Aún comparado con la tecnología moderna, varios de los encantamientos en la casa hacían el cocinar y limpiar más sencillo. Harry y Hermione estuvieron fascinados con la multitud de curiosidades encantadas, los juguetes mágicos de Dora, y las plantas mágicas en el jardín. Dora estuvo más que contenta de demostrar algo de magia y de contarles sobre sus clases. También les enseñó los terrenos de su propiedad para que pudieran sentir las barreras y compararlas con las suyas, lo cual ella estuvo de acuerdo sería algo útil en varios campos de estudio.

Pasaron la mayor parte del tiempo en la casa, pero realizaron un viaje al callejón Diagon. Hermione aún quería realizar un inventario de todo lo que se encontraba en la bóveda de Harry, especialmente los libros, y cualquier momento en el que los Tonks podían estar con ellos y agregar tres varitas a la protección de Harry era bueno.

–¿Saben? Aun no comprendo por qué es que las rebeliones de los duendes fueron tan importantes en el mundo mágico –dijo Dan mientras caminaban por el callejón–. Ahora confían en los duendes para controlar su sistema financiero, y parece que hacen un buen trabajo.

–Una mejor pregunta sería el por qué los sangre pura supremacistas confían en los duendes para manejar el banco. –Respondió Andi en voz baja–. Las rebeliones son historia antigua. La última fue liderada por Urg el Impuro en 1724. La cosa es que la mayoría de los sangre pura aún ven a los duendes como inferiores, pero son flojos por lo que los obligan a encargarse del sistema financiero, de la misma manera en la que empujan las labores domésticas en los elfos domésticos.

–¿Elfos domésticos? –Preguntó Hermione.

–Oh, ¿no has leído sobre ellos? Bueno, esa es otra situación compleja. De todas maneras, mi teoría es que creen que son tan superiores que ahora pueden controlar a los duendes, lo cual debería ser gracioso para cualquiera que ha conocido un duende.

Las dos familias hicieron reverencias en frente de los guardias y entraron al edificio de mármol. El lugar estaba aún en más silencio que antes ya que tanto magos como duendes seguían nerviosos por la noticia del intento de robo, y la seguridad era más intensa. Un número considerable de duendes guerreros con sus filosas hachas estaban vigilando las entradas a los túneles. Una vez dentro, Dan encontró un mostrador disponible y, recordando los consejos de Andi sobre la etiqueta de los duendes, tenía la llave de Harry afuera antes de hablarles.

–Disculpen, a Harry Potter le gustaría visitar su bóveda.

El duende rápidamente analizó la llave y dejó ingresar al grupo problema alguno, y después de otro desastroso viaje en uno de sus carros, llegaron a la bóveda de los Potter. Dora y Ted se dirigieron a la bóveda de los Tonks para realizar un retiro ya que la bóveda de Harry ya estaba lo suficiente llena con cinco personas, y Dora necesitaba comprar algunas cosas para su entrenamiento.

–Así que esta es la fortuna de la familia Potter –dijo Andi mientras Hermione se dirigía a los libros–. Nunca la había visto, aunque los Black tenían cosas similares.

–Bueno, hemos decidido catalogar todo en caso de querer encontrar después algo rápido.

–Por supuesto, aunque permítanme revisar algunas de estas cosas antes de que las toquen. No espero que los Potter tengan objetos con maleficios, pero uno no puede dejar de ser cuidadoso en estas bóvedas.

Andi examinó la caja con joyas primero ya que esas eran las que más probablemente tendrían encantamientos, y agitó su varita sobre cada pieza. Varias resultaron tener algún hechizo u otro, la mayoría encantamientos de protección contra el fuego o robo. Había un par de brazaletes con una nota que indicaba que estaban hechizados para proteger al que los use de maleficios comunes, lo cual interesó a Dan y Emma. Sin embargo, Andi pronto se dio cuenta de que esos maleficios eran comunes a principios del siglo XIX y ya no eran frecuentes. Sí encontró una reliquia de la familia Black perteneciente a Dorea en la caja: una tiara que estaba hechizada para dar sarpullido a cualquier muggle que la tocara. Andi la puso de lado explicando que los duendes podían remover el maleficio por un precio mínimo.

Mientras tanto, Hermione estaba escribiendo el título y autor de cada libro, cuidadosamente copiando las runas de los idiomas que no reconocía. Harry y Dan observaron el guardarropa y los muebles antiguos.

–¿Y qué de los retratos? –Dijo Emma observando los marcos recargados contra la pared que no habían examinado.

–Mmm, deben de haber sido salvados de la casa principal –dijo Andi.

El retrato al frente mostraba a un hombre de mediana edad durmiendo en una silla. Parecía un típico lord del siglo XVII, usando un jubón entallado y un pantalón bombacho con costuras de patrón floral. Tenía cabello de color rubio cenizo que le llegaba a los hombros, y un bigote amplio con barba en punta. Estaba sentado en frente de una ventana que mostraba una escena rural.

–¿Quién es él? –Preguntó Emma.

–No lo sé. No lo reconozco… bueno, hay que despertarlo y preguntarle.

Los Granger no habían visto un retrato hablante antes (los Tonks no tenían retratos de nadie que valiera la pena conservar), por lo que todos detuvieron lo que estaban haciendo para observar. Andi golpeó el marco un par de veces, pero el hombre durmiendo no respondió. Golpeó más fuerte y le habló, pero no ocurrió nada.

–Mmm… –Elevó su varita–. Algunas veces cuando no han estado activos por un tiempo, los personajes no… –agitó la varita y varias chispas golpearon al hombre en el rostro.

Se despertó de golpe y agitó los brazos ya que casi se había caído de la silla.

–¡Ah! ¿Quién osa despertarme? –Gritó con un acento similar al escocés–. Responder, ¿quién se encuentra ahí?

Los Granger observaron maravillados mientras el hombre se acercaba a ellos y observaba la bóveda desde su marco, como si fuera una ventana. Andi se dirigió a Harry.

–Pues, es tuyo.

Él dio un paso adelante con titubeo.

–Hola, señor. Mi nombre es Harry Potter.

–¿Harry? –Dijo el retrato observándolo de cerca–. ¡Vos sois igual! Vuestro rostro es el mismo que el de vuestro padre. –Se dio la vuelta y golpeó su marco desde el interior–. Despertad, amigos míos, ¡despertad! ¡Es un día glorioso! ¡El hijo pródigo ha regresado! –Pudieron escuchar gruñidos y gemidos de personas despertándose debajo del marco–. ¿Melania? ¿Dónde se encuentra mi Melania?

–En el último marco, esposo mío –respondió una voz apagada.

Andi actuó de inmediato.

–Dan, Emma, colóquenlos uno al lado del otro. Sólo hay cuatro retratos, debería de haber el suficiente espacio. –Ella, Dan y Emma cuidadosamente movieron los cuatro retratos mientras los niños los observaban. Después de todo, eran lo suficiente grandes para que una persona de tamaño normal se encontrara en cada uno de ellos–. Debo advertirles –dijo ella–. Los retratos no están realmente vivos. Sólo realizan una buena imitación, como notarán si hablan con ellos por más de unos minutos, aunque sí conservan muchos de los recuerdos de sus sujetos.

En las cuatro pinturas, ahora recargadas una al lado de la otra, se encontraba el primer hombre de cabello rubio con diálogo anticuado, y después un hombre de cabello gris el cual estaba alborotado en las pocas zonas donde aún lo conservaba. Parte de su marco parecía haber sido dañado por fuego. También había una mujer mayor con los pómulos de Andrómeda, y finalmente, dos brujas sentadas en un sillón del siglo XVIII: una mujer de tez morena oscura y otra con cabello largo y rubio, piel pálida, y penetrantes ojos azules. La mujer de tez oscura se puso de pie y, para sorpresa de los Granger, atravesó los otros dos retratos para sentarse sobre las piernas del hombre rubio.

Pero durante todo eso la mirada de Andrómeda estaba fija en la mujer mayor.

–¿Tía Dorea? –Preguntó.

–¿Andrómeda? ¿Andrómeda Black? –Dijo la mujer con voz dulce–. Sí, te recuerdo. Y este es el pequeño Harry. No puedo creerlo.

–Es él, ciertamente querida –dijo el hombre mayor–. Tiene los ojos de Lily.

–Disculpen, ¿quiénes son ustedes? –Dijo Harry.

–Harry, estos son retratos de tus abuelos, Charlus y Dorea Potter –explicó Andi–. En cuanto a los demás, no lo sé.

–Ah, Belladonna Black, madame –dijo la mujer de cabello rubio–. Anteriormente Greengrass. ¿Tú también eres Black entonces?

–Así es. Aunque es Andrómeda Tonks ahora. ¿Y ustedes? –Dijo Andi dirigiéndose a la otra pareja.

–Ah, disculpad nuestros modales, mi señora –dijo el hombre de cabello rubio inclinando la cabeza–. Wulfric Henderson Potter, a vuestro servicio. Y ella es mi señora, Melania.

–Harry, veo que sois un muy buen muchacho –dijo Melania.

–Es un apuesto futuro lord –dijo Wulfric Henderson Potter–. Harry, ¿qué año es? ¿Y cómo llamáis a vuestros compañeros?

–Erm, es 1991 –dijo Harry–. Y ellos son mis padres. –Todos los retratos dejaron salir exclamaciones de sorpresa.

–Ah, somos los padres adoptivos de Harry –aclaró Dan–. Daniel y Emma Granger, y ella es nuestra hija, Hermione.

–Hermione –dijo Wulfric pensativamente–. Una triste historia es mejor para el invierno: yo tengo una de espíritus y duendes.

Hermione parpadeó un par de veces. Ese no era el tipo de saludo al que estaba acostumbrada, pero claro que conocía cada detalle de Un cuento de invierno.

–Escuchemos ese, señor. Adelante, tomad asiento: adelante, e intentad asustarme con vuestros espíritus; si es que podéis –Respondió cuando finalmente reaccionó.

–Hubo una vez un hombre…

–No, adelante, tomad asiento; y después continuad.

–Que vivía cerca de una Iglesia: Lo contaré en susurros para que ni los saltamontes puedan escuchar.

–Adelante, y decirlo en mi oído.

Wulfric se rio y el resto de los retratos se rieron con él, aunque si se escuchaba con atención, las risas sonaban algo apagadas.

–Ella es la doncella más hermosa que ha visitado estos parajes –dijo–. Vos sois una gran estudiante del autor.

Hermione sonrió.

–No describe a aquella de la que se tomó mi nombre, pero gracias, señor.

Harry, mientras tanto, estaba sonriendo ampliamente al conocer a sus ancestros, o algo cercano a eso.

–¿Podemos llevarlos a nuestra casa? –Dijo.

–Oh, agradeceríamos si pudieran –dijo Belladonna Black–. Sería bueno escapar la oscuridad de esta bóveda.

–Yo… lo siento. No lo creo –dijo Emma–. Vivimos en una casa muggle. No tenemos dónde ponerlos para que no sean vistos por nuestras visitas.

–Bueno, de hecho… –dijo Andi–. Creo que podríamos ponerlos en nuestra casa. De ese modo podrán verlos cuando nos visiten.

–¿En verdad?

–Por supuesto. Harry puede pedir a los duendes que los lleven… por un pago mínimo, por supuesto. Madame Melania, ¿dónde está su marco?

–Me temo que fue destruido durante la explosión –dijo Charlus señalando la esquina chamuscada de su propio marco–. Escapó escondiéndose en el retrato de su esposo. Me temo que el esposo de Donna, Perseus Black, no tuvo tanta suerte. –Belladonna Black dejó salir un sollozo.

–De acuerdo, estos cuatro retratos entonces –dijo Andi–. Tenemos el espacio para ellos.

–Gracias, Andi… –Harry comenzó a decir, pero fue interrumpido por un grito.

–¡Mamá, mira esto!

–Hermione, ¿qué ocurre? –Dijo Emma asustada. Su hija había regresado a examinar los libros. ¿Acaso había encontrado un libro con algún maleficio?

Pero Hermione estaba sonriendo y sosteniendo un libro enorme con cubierta de cuero.

–¡Mamá, es una primera edición!

–¿Qué? –El libro estaba en buena condición: el lomo estaba algo maltratado y con marcas, y las páginas tenían un color amarillento, pero no eran frágiles. Emma lo tomó y abrió la cubierta. Y sí, el mismo Bardo estaba en la primera página y debajo las palabras: "LONDRES. Impreso por Isaac Iaggard y Ed. Blount. 1623".

–¡Por Dios! ¡Lo es!

–Y vos habéis encontrado la edición. Buena dama –dijo Wulfric–. Vos encontraréis también los sonetos, si es que sobrevivieron.

–¡Los sonetos! –Hermione escarbó en la caja hasta que sacó un cuadernillo más pequeño, en el cual la portada decía: "SONETOS de SHAKE–SPEARE. Nvnca antes Impresos". Y en la parte más baja, la fecha, 1609. Pero lo que en verdad llamó su atención fue lo que estaba en la parte interior de la cubierta.

–Está… está firmado –dijo maravillada.

–¿Firmado? –Preguntó Emma.

–Para Wulfric Henderson Potter y Melania Shacklebolt con motivo de su matrimonio –leyó–. No seáis muy tenaces pues sois muy justos para ser conquistas de la muerte y nombrar a gusanos como herederos. William Shakespeare. –Se detuvo y observó la página con la dedicatoria. Wulfric y Melania estaban sonriendo mientras ella hacía la conexión–. Wulfric Henderson… ¡W. H.!

Los ancestros Potter asintieron y ella sintió sus rodillas debilitarse. Cualquier estudiante de las obras de Shakespeare mataría por tener lo que ella sostenía con sus manos. Una primera edición ya valía veinte mil galeones, pero una copia aún más rara de los sonetos, dedicada a sus protagonistas, Fair Youth y Dark Lady, la hacía invaluable. El finalmente comprender las implicaciones por primera vez en su vida provocó que Hermione Granger se desmayara.


Hermione se encontraba recostada en el sillón en su casa con un libro en mando cuando Harry se sentó de golpe a su lado.

–¿Qué estás leyendo?

Ella lo miró de reojo detrás de su libro.

Filtros y pociones mágicos.

–Pensé que ya lo habías leído.

–Sí. Pero quise leerlo otra vez.

Harry bajó el libro por ella.

–Hermione, ¿estás tratando de memorizar todos tus libros de texto? –Preguntó. Su memoria era muy buena. Sólo tenía que leer algo tres veces para aprendérselo, pero aun así…

–No… –dijo algo incómoda. Levantó el libro nuevamente para ocultar su rostro.

Harry lo bajó nuevamente.

–¿Hermione…?

–...Tal vez –admitió–. Pero sólo porque quiero estar lo suficiente preparada.

–Mione, ¿alguna vez alguien se ha memorizado los libros de texto en preparación para Hogwarts?

–No puede hacer daño –respondió levantando el libro de nuevo.

Harry lo volvió a bajar.

–Sí puede si te vuelves loca antes. Necesitas relajarte un poco, hermanita. Ambos ya sabemos que tendrás las mejores calificaciones.

–No lo sabemos, Harry. Además, creo que vamos a necesitar leer este libro un par de veces más. Es difícil de seguir.

–No lo creo –bromeó Harry–. Es como un recetario.

Hermione le lanzó una mirada molesta.

–No es sólo como un 'recetario". Se supone que enseña los principios detrás de la preparación de pociones para que puedas adaptarte a cambios y situaciones nuevas… pero hace un mal trabajo explicando porque las cosas reaccionan de cierta manera. Y por lo que comentó Dora, no suena a que el profesor Snape será mucha ayuda.

Harry fingió una exclamación de sorpresa.

–¿Acabas de criticar a un profesor? ¿Quién eres y qué hiciste con mi hermana?

Ella lo golpeó en el brazo.

–Tonto. Y la mayoría de los otros libros también parecen algo elementales.

–Bueno, escuchaste lo que dijeron nuestros padres. La población mágica es tan pequeña que no tienen muchos libros con los cuales trabajar. Aún los mejores son sólo nivel promedio para los muggles.

–Sí, lo sé. Por lo menos se supone que estamos yendo a la mejor escuela. –Hermione finalmente dejó el libro de lado–. Tal vez sí estoy exagerando un poco –admitió.

–¿Un poco –Dijo Harry con una sonrisa.

–Bueno, mucho.

–Como siempre.

Ella lo golpeó en el brazo nuevamente.

–Ya, ya, ya terminé… ¿Quieres jugar ajedrez?

Una sonrisa malévola cruzó el rostro de su hermana.

–Sólo si estás preparado para perder.