Nuestra misión es la exploración de mundos desconocidos, el buscar vida y nuevos Harry Potter, el ir a un lugar al que ninguna JK Rowling ha ido antes.

Partes de éste capítulo son citas de Harry Potter y la Piedra Filosofal, con los cambios normales.

Notas del autor: Y hemos llegado a la respuesta anticipada de cuáles serán las casas de Harry y Hermione. Quizás no es el resultado más original, lo admito, pero pronto verán que hay razones más importantes de porque la historia tuvo que desarrollarse de ésta manera.

Notas de la traductora: Muchas gracias por sus comentarios! Y que comience la historia en Hogwarts!


Capítulo 16

Las grandes puertas dobles del castillo de Hogwarts se abrieron para revelar el familiar rostro de la profesora McGonagall, aunque con una expresión más seria de a la que Harry y Hermione estaban acostumbrados a ver en ella. Alineó a los alumnos de primer año y explicó rápidamente la Ceremonia de Selección y el sistema de puntos para las casas. Algunos gritaron cuando los fantasmas de Hogwarts hicieron su aparición, principalmente los hijos de muggles quienes no habían sido advertidos sobre ellos, pero muy pronto McGonagall los llevó al gran comedor a través de otras puertas dobles.

El gran comedor era tan impresionante como su primera visión del castillo desde afuera. Cuatro mesas largas llenaban el comedor desde la entrada hasta la mesa principal, donde se encontraban el resto de los profesores, y miles y miles de velas flotaban por encima de todo, llegando hasta el techo, el cual proyectaba el cielo estrellado. Aun así, esa hermosa vista los bajó a la realidad, especialmente considerando los cientos de rostros en el gran comedor observando la entrada de los alumnos de primer año en silencio.

Una tercera parte de las mesas se encontraba vacía.

No se escuchaba el ruido de las pisadas mientras los de primero año pasaban los bancos de madera vacíos en frente de las mesas vacías, sin platos dorados y copas. Esa ausencia, como Harry, Hermione, y muchos otros sabían, era una consecuencia de la guerra… no por los niños que murieron, aunque hubo muchos, pero por los niños que nunca nacieron.

No tienen idea de lo terrible que fue durante los últimos años –explicó Ted–. Muchos estaban muriendo, los malos estaban ganando, y nadie sabía en quien confiar… era un mundo terrible al cual traer a un niño. Para 1979, la tasa de nacimiento en Gran Bretaña había decaído a la mitad… lo mismo ocurrió en Francia muggle durante la primera guerra mundial, para que lo entiendan mejor. Un año típico en Hogwarts tiene ochenta estudiantes, pero su generación será la más pequeña en siglos. Si he leído los números correctamente, sólo habrá unos cuarenta de ustedes.

Esa fue la señal más clara que Harry había visto del daño que la guerra había causado. Los años infernales que habían llevado a la noche de Halloween de 1981 habían causado una herida más profunda en el país que cualquier cicatriz u hogar destruido. Estaba ahí, en el corazón de esa feliz ocasión, y en cualquier lugar donde aún había asientos vacíos, incluso una década después de la guerra… perseguidos por la memoria de los que nunca habían nacido, un número quizás mayor que el de los que había muerto. Por primera vez en su vida comenzó a entender porque el mundo mágico quería verlo como su salvación, y porque el nombre de Voldemort aún era tan temido.

El pensamiento lo aterrorizó. Sólo tenía once años. ¿Qué tipo de héroe tenía que ser?

Harry observó a su hermana y pudo notar por su expresión que estaba concluyendo lo mismo. Tenía el presentimiento de que Justin, quien estaba enfrente de él, y el resto de los hijos de muggles, también estaban comprendiendo todo, pero el resto, quienes ya lo sabían, no parecían pensar mucho sobre el asunto.

Pasaron al gran número de estudiantes mayores y después a los más jóvenes. Casi al frente del comedor se encontraba un número de asientos vacíos reservados para los estudiantes nuevos una vez que fueran seleccionados. Harry sintió todas las miradas sobre él, todos intentando ver al Niño Que Vivió.

Llegaron al frente del comedor y la profesora McGonagall colocó un taburete enfrente de ellos para después colocar un sombrero harapiento encima de éste.

Un sombrero que cantaba.

Un sombrero que cantaba mal, pensó Harry.

Un sombrero que cantaba mal y que leía las mentes para decidir en qué casa colocar a los estudiantes. Harry y Hermione intercambiaron una mirada y acordaron en silencio que eso era exactamente el tipo de cosas que los magos siempre hacían.

La profesora McGonagall se adelantó con un gran rollo de pergamino.

Cuando los llame, deben de ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para que los seleccionen –dijo–. ¡Abbott, Hannah!

Una niña de rostro rosado y trenzas rubias salió de la fila, se puso el sombrero, que la tapó hasta los ojos, y se sentó. Un momento de pausa.

¡HUFFLEPUFF! –Gritó el sombrero.

La mesa de la derecha aplaudió mientras Hannah iba a sentarse con los de Hufflepuff. Harry vio al fantasma del Fraile Gordo saludando con alegría a la niña.

¡Bones, Susan!

¡Hufflepuff! –Gritó otra vez el sombrero, y Susan se apresuró a sentarse al lado de Hannah.

¡Boot, Terry!

¡RAVENCLAW!

Harry y Hermione aplaudieron al primer hijo de muggles en el grupo al tomar su asiento en la segunda mesa de la izquierda.

–¡Brocklehurst, Amanda! –Gritó McGonagall.

Una niña de cabello rubio en cola de caballo caminó al frente y se colocó el sombrero. Era la bisnieta de Lord Ethelred Brocklehurst, el principal patrocinador del Teatro Diagonal, recordó Harry. Amanda Brocklehurst siguió a Terry a Ravenclaw.

Brown, Lavender resultó la primera nueva Gryffindor, en la mesa más alejada de la izquierda, que estalló en vivas. Harry pudo ver a los hermanos gemelos de Ron, silbando.

Bulstrode, Millicent, fue a Slytherin, provocando una celebración igual de fuerte y competitiva de la mesa hasta la derecha.

Harry y Hermione notaron que el lacayo de Malfoy, Crabbe, fue seleccionado para Slytherin bastante rápido, mientras que el sombrero se tomó más tiempo con otros estudiantes. Poco después, el siguiente hijo de muggles, Kevin, fue a Ravenclaw, mientras que Justin fue a Hufflepuff. El otro guardaespaldas de Malfoy, Goyle, fue otra selección fácil para Slytherin, y después…

–¡Granger, Hermione!

Hermione caminó al frente con entusiasmo. No notó, aunque su hermano sí, las intensas miradas dirigidas a ella y los susurros que llenaron el comedor:

–Escuché que es la hermana de Potter.

–No tiene una hermana.

–Es adoptada.

–No, él es adoptado.

–Me pregunto a dónde irá.

Se colocó el sombrero seleccionador sobre sus ojos sin saber qué esperar, pero se sobresaltó cuando escuchó una voz en su oído.

–Mmm, difícil. Una mente que sobresaldría incluso en Ravenclaw, y un talento para la magia sin varita, eso es extraño, pero con suficiente coraje Gryffindor para adoptar a un hermano que es cazado por magos oscuros. Te iría bien en cualquier casa…

Estoy segura de que Harry irá a Gryffindor, pensó. Preferiría ir ahí.

–Oh, ya veremos qué es de él en un momento –dijo el sombrero–, pero si estás segura, entonces… ¡GRYFFINDOR!

Aplaudieron a Hermione más fuerte que a cualquier otro mientras caminaba con una sonrisa para tomar su lugar en la mesa de Gryffindor. Harry la saludó con la mano para felicitarla, un gesto que no fue ignorado por los que lo estaban observando. Un prefecto de cabello pelirrojo, quien resultó ser otro hermano Weasley, estrechó la mano de Hermione con entusiasmo cuando llegó a la mesa.

–¡Greengrass, Daphne!

Una niña de cabello largo, de un rubio platinado como el de Malfoy, caminó al frente con postura decidida: la otra vástago de una Casa Antigua en su año. Harry se acercó a Ron y llamó su atención.

–Presta atención a ella –susurró–. Su abuelo es el líder de los moderados en el Wizengamot.

Harry se decepcionó, sin embargo, cuando el sombrero no tomó mucho tiempo en enviarla a Slytherin. Estaba esperando que fuera del tipo más dócil, pero el círculo de personas a su alrededor no lo haría fácil para él ahora.

Cuando Neville Longbottom, el chico que perdía su sapo, fue llamado, se tropezó con el taburete. El sombrero tardó un largo rato en decidirse. Cuando finalmente gritó: ¡GRYFFINDOR!, Neville salió corriendo, todavía con el sombrero puesto y tuvo que devolverlo, entre las risas de todos, a MacDougal, Morag.

Malfoy se adelantó al oír su nombre y de inmediato obtuvo su deseo: el sombrero apenas y tocó su cabeza y gritó: ¡SLYTHERIN!

Después de él, Lily Moon fue a Gryffindor y Theodore Nott fue a Slytherin.

–Ten cuidado con él –le susurró Harry a Ron–. Se sospecha que su padre fue mortífago–. Ron asintió su acuerdo.

Pero sólo unos nombres después fue el turno de Harry. Cuando la profesora McGonagall llamó su nombre, los susurros regresaron con venganza.

–¿EL Harry Potter?

–Tres sickles a que va a Gryffindor.

–¡En verdad es él!

–¿Viste la cicatriz?

Harry cruzó su mirada con Hermione para evitar otras miradas, mientras se sentaba y colocaba el sombrero sobre su cabeza de manera que cubriera sus ojos. Esperó.

–Qué interesante –susurró el sombrero en su oído–. Un animago a tu edad.

El corazón de Harry dio un salto.

–¡No puedes…!

–Oh, no, no le diré a nadie, no te preocupes. Pero es una habilidad muy rara. Sólo la he visto dos veces en todos mis siglos.

–¿Lo has visto antes? ¿Quién? ¿Cómo?

–No puedo decirte. Debo respetar la privacidad de los estudiantes, aún después de sus muertes, aunque las pistas pueden seguir ahí para que las encuentres. Ah, pero, ¿dónde ponerte? Mucho valor, puedo verlo, y una buena mente. Hay talento y astucia, oh sí… pero no el temperamento para ir a Slytherin. Quizás si las cosas hubieran sido diferentes… oh, pero aún te iría muy bien en Ravenclaw.

–¿Estás bromeando? ¿Yo en Ravenclaw y Hermione en Gryffindor? Nunca me lo perdonaría.

Estaba seguro de que el sombrero se estaba riendo de él.

–Tan divertido como eso pudiera ser, lo mejor será, ¡GRYFFINDOR!

Hubo un estruendo. Todos los estudiantes en Gryffindor se pusieron de pie y celebraron. Unos cuantos Ravenclaw y Hufflepuff también se levantaron, y rápidamente se convirtió en una ovación por parte de las tres casas. Los Slytherin, observó, permanecieron sentados y aplaudieron con amabilidad. Fred y George gritaron sobre el escándalo: ¡Tenemos a Potter! ¡Tenemos a Potter!

El comedor no se tranquilizó hasta que Albus Dumbledore se levantó de su silla de oro en la mesa principal y elevó sus manos, aun sonriendo, y con su cabello plateado brillando a la luz de las velas. El gran comedor guardó silencio en segundos y él se sentó nuevamente sin decir una palabra para permitir que la ceremonia continuara. Harry estaba impresionado y aliviado al ver que el anciano tenía aún más influencia en el comedor que él.

Harry luchó contra la fila de admiradores intentando estrechar su mano mientras la profesora McGonagall llamaba otro nombre. Se sentó en el asiento vacío al lado de Hermione. Su hermana lo abrazó.

–Felicidades, Harry –dijo en un susurro.

–Igualmente, Hermione –susurró de vuelta.

Sally y Zacharias Smith fueron a Hufflepuff. Eran de familias diferentes, recordó Harry, lo cual crearía algo de confusión. Zacharias era de la Casa Noble de los Smith, la primer y más grande familia descendiente de Helga Hufflepuff; mientras que Sally, se creía, provenía de un Smith que sólo había descubierto su magia unas generaciones antes. Poco después, la selección concluyó y Ron Weasley se unió a Harry y Hermione en la mesa de Gryffindor con una expresión de alivio mientras que Blaise Zabini fue a Slytherin.

Tan pronto como Ron pasó a sus hermanos y se sentó al otro lado de Harry, Albus Dumbledore se puso de pie de nuevo, con una expresión de alegría y entusiasmo.

–¡Bienvenidos! –dijo–. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero decirles unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!

Harry y Hermione intercambiaron una mirada nerviosa mientras todos los demás celebraban. Hermione se dirigió a Percy el prefecto.

–¿Está bien? Eso fue extraño incluso para él.

–Oh, siempre ha estado un poco loco –dijo Percy como si no importara–. Pero es un genio.

Harry y Hermione sintieron una ola de magia como nunca habían sentido antes mientras las mesas mágicamente se llenaban de comida en frente de ellos, entregada gracias a los elfos domésticos directamente debajo de ellos, en las cocinas. Andi les había explicado sobre los elfos. Todos los Granger habían estado molestos al escuchar sobre la existencia de una casta de esclavos en el mundo mágico (sin mencionar el hecho de que su existencia ni siquiera era mencionada en los libros de historia), pero Andi los había convencido, con dificultad, de que ese era un aspecto del status quo contra el que no sería productivo luchar.

Los registros históricos varían, pero se cree que los elfos domésticos son un cruce mágico de elfos salvajes creado en Alemania durante la época de Clodoveo I. Los elfos salvajes eran parientes más inteligentes y dóciles de los erlking, pero desaparecieron en el siglo XVII. Sé que suena terrible, créanme, fue cuestionado incluso durante la época de los fundadores, pero en verdad son criados para el servicio. Si se les diera la opción, casi siempre lo prefieren a la libertad, mientras sean tratados bien. No he tenido uno desde que dejé mi hogar, y tampoco los Potter por lo que sé, pero intentar empujar esa ideología no sería lo mejor para ayudarlos.

–¡Increíble! –Exclamó Harry, más preocupado por la comida que de dónde venía. No podía recordar haber visto tantos tipos de carne sobre una sola mesa antes: carne al horno y asada, chuletas, tocino, salchichas, pollo rostizado, y cordero. Comenzó a tomar un poco.

–Oh, ya va a empezar –gruñó Hermione. Todos estaban degustando, pero la única persona que lucía más entusiasmada que Harry era Ron, aunque el pelirrojo no estaba discriminando tanto–. Debes de comer vegetales, Harry –le dijo sin pensar, provocando las risas de los que estaban sentados a su alrededor mientras servía chícharos, zanahorias, y papas en cada uno de sus platos. Sus padres habían reclutado a Hermione a su causa de intentar que Harry comiera comida humana desde el primer día. Supuso que debía estar agradecida de que por lo menos estaba utilizando cubiertos y no había tomado la chuleta por el hueso con la mano.

Harry dio un sorbo a su copa y sus ojos se iluminaron.

–Hermione, ¡es jugo de calabaza!

–¿Jugo de calabaza? –Dijo con escepticismo. Tomó un trago con cautela. Era jugo de calabaza, dos cosas que no deberían ir juntas en su opinión, aunque supuso que se acostumbraría. Por supuesto, a su hermano le encantó. Afortunadamente, se relajó una vez que su entusiasmo se apaciguó.

–Sabes, el sombrero intentó enviarme a Ravenclaw –Harry le dijo cuando se calmó un poco.

–¿En serio? –Hermione dejó salir un grito de sorpresa.

–Sí, pero le dije que sería ridículo que yo fuera a Ravenclaw cuando tú estás en Gryffindor.

Su boca se abrió por la sorpresa.

–Harry, yo sólo le pedí que me enviara a Gryffindor porque pensé que terminarías aquí.

–¿Así que ambos pudimos ir a Ravenclaw? –Dijo Harry riéndose.

–S...supongo… pero aun así creo que Gryffindor es lo mejor –dijo ella–. Me agrada la profesora McGonagall. Y Dumbledore está algo… loco, pero es muy inteligente. –Harry tuvo que estar de acuerdo con eso.

El resto de la cena estuvo bien, excepto por el momento cuando Nick Casi Decapitado separó su cabeza delante de los de primer año y les arruinó el apetito por unos minutos. Hermione se preguntó cómo es que el fantasma podía controlar su cuerpo con su columna destruida, pero rápidamente ignoró esa pregunta tan ridícula. Obviamente, la magia de los espíritus no requería algo así. Aunque…

–Disculpe… ¿Sir Nicholas? –Preguntó.

–¿Sí, pequeña? –Dijo el fantasma, claramente contento de haber sido llamado por su nombre.

–Si no le molesta que le pregunte, ¿cómo es que puede hablar si es intangible?

–¿Qué? –Preguntó Sir Nicholas con confusión.

–Pues, es sólo que tiene que tener algún tipo de influencia física en el mundo para poder hacer vibrar el aire y producir sonido.

Se dio cuenta de que todos la estaban observando, incluyendo Sir Nicholas, quien lucía pensativo, como si nunca nadie hubiera pensado preguntarle eso en los últimos cinco siglos.

–Supongo que así es –dijo con indecisión–. Aunque nunca lo he sentido. Myrtle es el único fantasma en el castillo que ha logrado embrujar algo.

–¿Quién es Myrtle? –Preguntó Hermione. Estaba segura de que no había ningún fantasma con ese nombre en Una historia de Hogwarts.

–Oh, ella frecuenta el baño de mujeres en el segundo piso –dijo Percy rápidamente–, pero no es la mejor para tener una conversación.

Nadie tenía una explicación satisfactoria del porque un fantasma frecuentaría un baño, así que Hermione lo dejó de lado. Habló con Percy sobre las clases, y ella y Harry tuvieron que explicar más de una vez cómo es que terminaron siendo hermanos, pero para cuando llegó el postre, comenzaron a aprender sobre las familias de los demás.

Yo soy mitad y mitad –dijo Seamus–. Mi padre es muggle. Mamá no le dijo que era una bruja hasta que se casaron. Fue una sorpresa algo desagradable para él.

Los demás rieron.

–Eso no suena bien –protestó Hermione.

Seamus la observó un poco molesto, pero explicó.

–Es el Estatuto del Secreto... se tiene que hacer de ese modo. –Los sangre pura en la mesa asintieron como si fuera perfectamente razonable.

¿Y tú, Neville? –Dijo Ron.

Bueno, mi abuela me crió y ella es una bruja –dijo Neville–, pero la familia creyó que yo era todo un muggle, durante años. Mi tío abuelo Algie trataba de sorprenderme descuidado y forzarme a que saliera algo de magia de mí. Una vez casi me ahoga, cuando quiso tirarme al agua en el puerto de Blackpool, pero no pasó nada hasta que cumplí ocho años. El tío abuelo Algie había ido a tomar el té y me tenía cogido de los tobillos y colgando de una ventana del piso de arriba, cuando mi tía abuela Enid le ofreció un merengue y él, accidentalmente, me soltó. Pero yo reboté, todo el camino, en el jardín y la calle. Todos se pusieron muy contentos. Mi abuela estaba tan feliz que lloraba. Y tendrían que haber visto sus caras cuando me vine aquí. Creían que no sería tan mágico como para venir. El tío abuelo Algie estaba tan contento que me compró mi sapo.

La historia del niño de rostro redondo provocó algo de risas, pero se puso nervioso cuando notó que varias personas lucían en shock, especialmente los criados por muggles.

–¿Qué…?

–Neville… –Harry intentó explicarlo con calma–. ¿Tu familia estaba más feliz de que podías hacer magia que de que no te lastimaste al caer de la ventana? –¿Y tu abuela es la líder de los liberales en el Wizengamot? Agregó mentalmente.

–Pues, mm… –Neville tartamudeó nervioso–. No es sobre eso, es sólo que… mis padres –se detuvo y tragó saliva–. E… es posible que sea el último Longbottom, ¿saben? Si no tengo magia, mi familia se extinguiría.

–¿Ellos en verdad…? –Comenzó Hermione, pero se detuvo para no ofender al niño. Sonaba a la situación política de las familias reales en Europa. Neville sacudió los hombros como disculpa.

El postre pronto concluyó y Harry observó la mesa principal, preguntándose cómo se les despediría. No conocía a la mayoría de los profesores a primera vista, aunque el pequeño profesor Flitwick era fácil de encontrar gracias a la descripción de Dora, al igual que el aburrido profesor Binns, el único en la mesa a través del que se podía ver. Sus ojos examinaron a un par de profesores a los cuales no había prestado mucha atención antes, uno de cabello largo, negro y grasoso, con nariz ganchuda, que escuchaba los murmullos de un hombre joven, pálido, que usaba un turbante morado.

Todo sucedió muy rápidamente. El profesor de nariz ganchuda miró por encima del turbante de Quirrell, directamente a los ojos de Harry… y un dolor agudo golpeó a Harry en la cicatriz de la frente.

–¡Auch! –Harry llevó su mano a su frente, justo arriba de su ojo derecho.

–¿Harry? ¿Qué ocurre? –Dijo Hermione.

–N... nada.

Ella no le creyó. Notó que estaba observando a su alrededor, por lo que se inclinó para susurrar.

–Harry, eso no fue nada –dijo.

–No, en verdad, ya pasó –susurró de vuelta.

–Aun así, no fue normal. ¿Había pasado eso antes? –Ella lo dudaba, Nunca había visto a Harry llevar su mano a su cicatriz de tal manera en los seis años que llevaba de conocerlo, y las cicatrices no debían de doler, por lo menos no las más antiguas. Cuando Harry permaneció en silencio, ella insistió–. ¿Qué ocurrió? ¿Qué estabas haciendo?

–Nada. Sólo estaba viendo a esos dos. –Señaló a la mesa principal.

Los ojos de Hermione observaron a los dos profesores con sospecha.

–Percy, ¿quiénes son los profesores al final? –Preguntó.

–Oh, el del turbante es el profesor Quirrell, él enseña Defensa contra las artes oscuras –explicó Percy con formalidad–. Y el de negro es el profesor Snape. Enseña Pociones, pero todos saben que quiere el trabajo de Quirrell.

Bueno, eso era sospechoso.

–Harry, ¿cuál de los dos…?

–No lo sé. Probablemente fue una coincidencia –protestó.

–Creo que deberíamos decirle a alguien.

–Mione, estoy bien, en verdad… mira, si vuelve a ocurrir, le preguntaré a la enfermera, ¿de acuerdo?

Hermione gruñó y lo dejó ir, pero estaba resuelta a vigilar tanto a Snape como a Quirrell mientras Harry estuviera a su alrededor. Ninguno sonaba a ser alguien a quién acercarse por lo que habían escuchado… especialmente Snape.

Snape fue espía de Dumbledore durante la guerra –Andi les dijo–. No es algo que les guste anunciar, pero es parte de los registros públicos. Admitió ser un mortífago que cambió de lado al final, y Dumbledore habló a su favor personalmente para mantenerlo fuera de Azkaban. La cosa es, Snape mantiene una relación cercana con la familia Malfoy y notablemente muestra favoritismo sobre los estudiantes de Slytherin, especialmente los hijos de aquellos sospechados de ser mortífagos.

Eso es decirlo de manera amable –dijo Dora–. Es un bravucón grasiento que quita puntos por verlo de manera irrespetuosa, y que Merlín te ayude si encuentras su lado malo. Lo vi sabotear las pociones de algunos, pero nadie lo pudo comprobar.

Mi hija puede ser algo… exagerada en su caracterización –interrumpió Andi–, pero, desafortunadamente, sé que algo es verdadero. Estudiantes se quejan de él cada año, pero parece que lo único que Albus Dumbledore y Lucius Malfoy tienen en común es que ambos quieren que Snape continúe enseñando pociones.

Tienes que ser especialmente cuidadoso a su alrededor, Harry. Estuvo en la escuela al mismo tiempo que tus padres, y por lo que he escuchado, él y tu padre no se llevaban bien.

Sí, si alguien tenía motivo para guardar rencor en contra de Harry Potter, decidió Hermione, probablemente era el profesor Snape.

Harry, por otro lado, aunque le hubiera gustado olvidarse de todo el asunto, tenía otra cosa en mente.

Oh, y el profesor de Defensa –dijo Dora–. Ten cuidado a su alrededor, quien sea que es.

¿Por qué?

La posición del profesor de Defensa está maldita –dijo Andi.

¿Maldita?

Sí, o por lo menos todos piensan que es así –respondió Dora.

Ese era el caso incluso cuando nosotros estábamos estudiando –agregó Andi–. Ningún profesor de Defensa ha enseñado por más de un año desde 1958.

Dicen que Quien-Tú… –comenzó Dora, pero su madre le lanzó una mirada–... quiero decir, Voldemort, lo hizo porque Dumbledore rechazó darle el trabajo. Desde entonces, algo malo siempre ha ocurrido con el profesor de Defensa cada año. Hay algunos que han sido despedidos por decir mentiras obvias, por lastimar a los estudiantes accidentalmente, por lastimarlos a propósito…

Dora –le advirtió su madre.

Dormir con estudiantes.

¡Dora!

¿Qué? ¡Es la verdad!

Andi abrió la boca para hablar, pero Dora agregó:

De ambos géneros.

Este año será el profesor Quirrell –dijo Andi con molestia–. Enseñó Estudios Muggle por años. No hará nada así. –Se dirigió nuevamente a los Granger–. La mayor preocupación es por los que sufren un desafortunado accidente… pierden una extremidad gracias a una planta carnívora, son destrozados por un kelpie, son atrapados en una explosión junto a varios estudiantes…

Tuvimos uno que se cayó de la ventana de su oficina –agregó Dora intentando ayudar–. Y lo peor es que la mayoría no son buenos porque no hay nadie que esté lo suficiente loco para aceptar el trabajo.

El punto es –dijo Andi con molestia–, que el profesor de Defensa es mala suerte, sin importar quien sea. Por lo que he escuchado, Quirrell es buena persona, pero manténganse alerta si es que hace algo potencialmente peligroso. Puede que no sea su culpa, pero aún pudiera afectarlos de la peor manera.

Harry no había estado seguro antes, pero en ese momento, ese sonaba a un buen consejo.

Eventualmente, los postres desaparecieron y Dumbledore se puso de pie para dar unos anuncios, los cuales sonaron razonables excepto por "una muerte muy dolorosa" que esperaba al que se atreviera a ir al pasillo del lado derecho en el tercer piso. Y después, el director probó su locura de nuevo haciendo que la escuela cantara una canción sin melodía antes de enviarlos a dormir.

–¿Percy? –Dijo Hermione jalando a Harry al frente de la fila para ir a los dormitorios–. Dumbledore no dijo en serio lo del tercer piso, ¿verdad? –Conociendo a Dumbledore, pensó que quizás ese era el caso, pero aun así sintió que lo mejor era preguntar.

–Fue en serio –respondió Percy–. Puede que Dumbledore esté algo loco, pero nunca hace bromas de ese tipo. Aunque es extraño. Uno pensaría que por lo menos nos explicaría a los prefectos el por qué.

–¿Pero por qué nos lo dijo de ese modo? Apuesto que en menos de un día alguien intentará ir.

–Oh, no te preocupes, Granger –dijo–. Los prefectos mantendremos a todos en línea.

Subieron hasta la torre de Gryffindor y Percy les indicó sus habitaciones, la cual Harry consideró el lugar perfecto al cual ir en ese momento. No estaba acostumbrado a comer tanto ni tan tarde.

–Estoy exhausto –dijo–. Buenas noches, Hermione.

Pudo notar por la expresión de su hermana que aún estaba preocupada por él, pero agradeció que no lo mencionó.

–Buenas noches, Harry –dijo controlando un bostezo para después subir las escaleras de las mujeres.

Harry notó con molestia que tenía que subir siete pisos para llegar a su habitación. Esperaba poder irse a la cama pronto, pero sus nuevos compañeros parecían tener muchas preguntas. Comenzó a desempacar su baúl con lo que necesitaba para esa noche.

–¡Qué…! –Exclamó, dejando caer algo al suelo con un fuerte ruido.

–¿Qué ocurre? –Dijo Ron Weasley. Los demás se acercaron para ver.

Harry recogió su marco del suelo, el que tenía la fotografía de los Potter en su primer cumpleaños.

Se estaba moviendo.

James y Lily Potter estaban sonriendo y saludándolo desde el marco, con el pequeño Harry moviéndose en sus brazos. No hablaban, y su comportamiento parecía repetitivo, cada diez segundos aproximadamente, pero fue increíble verlos en movimiento.

–¿Cómo están haciendo eso? –Se preguntó.

–¿Qué quieres decir? –Dijo Ron–. Todas hacen eso.

–No, he tenido esta foto en mi mesa de noche por seis años y nunca se había movido –respondió Harry.

–Extraño. ¿De dónde la sacaste?

–De Dumbledore… oh, debió congelarla para que no se moviera en una casa muggle.

–Pues, ese Dumbledore es muy inteligente.

–Sí –dijo Harry estando de acuerdo. La mayoría del tiempo, agregó en su mente.


Una de las pocas personas que no se fue directo a la cama esa noche fue Draco Malfoy. Sacó pergamino y una pluma para poder enviar una carta a casa a primera hora e informar a sus padres de los eventos inesperados.

Queridos padres:

Fui enviado a Slytherin, por supuesto, junto a Nott y Greengrass, aunque Greengrass ha estado guardando distancia de la mayoría de nosotros, excepto por su amiga Tracey Davis.

Me acerqué a Harry Potter en el tren, como me lo pidieron. Predeciblemente, rechazó mi oferta, pero fue más amable de lo que esperaba, y sabía quién era, o por lo menos mi nombre. Ya había conocido a los Weasley para cuando lo encontré, y hay rumores de que también se está relacionando con Longbottom.

Sin embargo, probablemente ya han escuchado o escucharan pronto que Potter se apareció con una hermana adoptiva. El apellido de su hermana es Granger, y estoy seguro que sus padres son muggles. Los rumores dicen que el mismo Potter fue criado por muggles, pero parece que también fue entrenado, probablemente por mi tía Andrómeda. ¿De qué otra manera supo quiénes son sus aliados tan pronto? Desafortunadamente, parece que la oportunidad para mover a Potter a una actitud favorable ha pasado. Con conexiones muggle, su apoyo por la Ley de Defensa de los Muggles es casi un hecho.

Tanto Potter como su hermana fueron a Gryffindor, aunque el sombrero se tardó un poco en decidir para ambos. Longbottom también fue ahí, aunque no sé cómo si es el Hufflepuff más obvio.

Su hijo,

Draco