Todo le pertenece a JK Rowling, aunque esta trama es de la mente de White Squirrel.
Notas del autor: Estoy en deuda con Myst Shadow y su historia Forging the Sword por la idea sobre el currículum para la clase defensa presentado en este capítulo.
Notas de la traductora: ¡Gracias por sus comentarios!
Capítulo 17
Harry y Hermione se despertaron cansados la mañana siguiente. Todos sus compañeros los habían mantenido despiertos con preguntas, aunque Ron Weasley no había sido tan molesto después de pasar todo el día con ellos. No era la mejor manera de empezar el año escolar, pero habían dormido bastante bien las pocas horas que pudieron. Había algo al estar rodeados por la magia del castillo que los hacía sentir cómodos, como llegar a casa después de unas largas vacaciones.
Se reunieron en la sala común para bajar a desayunar juntos, sabiendo que enfrentarían las cosas mejor de ese modo. Eso resultó ser una buena idea ya que tuvieron que empujar con amabilidad a varios admiradores entusiasmados en la sala común, quienes no habían tenido la oportunidad de conocer a Harry la noche anterior. Después, mientras caminaban por los pasillos, estaban seguros de que vieron varios rostros más de una vez, regresando para dar otra mirada. Permitieron que Ron y Neville Longbottom caminaran cerca de ellos ya que ellos parecían menos deslumbrados que los demás.
Una de las vistas más impresionantes en Hogwarts era la entrega de correo por la mañana, cuando más de cien lechuzas entraron al gran comedor y entregaron las cartas y paquetes a los estudiantes. Hedwig voló hacia ellos y dejó una copia de El Profeta y Hermione le dio un poco de tocino.
–Mmm –dijo Harry, examinando el periódico–. No estamos en primera plana.
–La selección fue algo tarde. Quizás ni siquiera la magia pudo ayudar a Rita Skeeter a entregar su historia tan rápido –comentó Hermione–. Pero estoy segura de que estaremos ahí mañana… o por lo menos tú lo estarás.
–Oh, tú también, Mione. ¿Recuerdas que dijo Andi que todos se volverían locos al saber que el Niño Que Vivió había sido criado por muggles?
Lo recordaba. La hora era ciertamente desafortunada. Los tiburones los acosarían para intentar utilizar la historia como prueba de su postura con respecto a la Ley de Defensa de los Muggles. Era tentador el pensar que un discurso de Harry Potter sería suficiente para darles la ventaja, pero también habría aquellos que lamentarían que el Héroe del mundo mágico no creciera en su mundo y cosas así.
–Bueno, por lo menos tendremos un día para preocuparnos sólo por las clases –dijo Hermione.
–Disculpe, Sr. Potter.
Ambos se dieron la vuelta para observar a un niño rubio con expresión engreída y nariz en punta, usando una túnica con bordado amarillo.
–Permítanme presentarme –dijo el niño–. Mi nombre es Zacharias Smith.
Harry se puso de pie y forzó una sonrisa.
–Ah, ¿acaso eres Zacharias Smith, hijo de la Casa Noble de los Smith? –Preguntó.
–Y descendiente directo de Lady Helga Hufflepuff –agregó Smith–. Un placer conocerlo, Sr. Potter. –Tomó la mano de Harry y la apretó con fuerza.
–Igualmente. Ella es mi hermana, Hermione Granger. –Harry la señaló.
–Señorita Granger –Smith estrechó su mano también, a lo cual ella respondió sin entusiasmo–. Algún día, Sr. Potter, me gustaría escuchar la historia de cómo y por qué escapó de la comunidad mágica de Gran Bretaña para vivir en el mundo muggle –continuó.
¿Y qué hay de malo con el mundo muggle?
–Eso fue decisión de Dumbledore –dijo Harry.
Harry y Hermione se relajaron cuando Percy Weasley se acercó a ellos.
–Estudiantes de primero, aquí tengo sus horarios… También necesitarás el tuyo, Smith.
–Por supuesto. Te veré en clase, Potter –dijo con una sonrisa antes de irse.
Harry sospechó que la sangre Hufflepuff era lo único que había logrado que el niño terminara en la casa de sus ancestros. Y ni siquiera era de nivel elevado. Después de todo, ¿que no era el décimo en línea para heredar el puesto de los Smith? Parecía conocer la etiqueta, así que eso contaba para algo.
Después de que los horarios fueron distribuidos, todos los estudiantes dejaron el desayuno temprano para regresar a sus dormitorios por sus libros. Harry y Hermione corrieron catorce niveles de escaleras, sorprendiendo a un número de estudiantes que no estaban en tan buena forma después de años de karate, pasándolos en dirección opuesta cuando bajaron.
Debido al entusiasmo de Hermione, fueron los primeros en llegar a su primera clase: Transformaciones. Tuvieron suerte ya que después aprendieron lo poco cooperativas que eran las escaleras que se movían y las puertas falsas. Y el aula de Transformaciones estaba vacía, excepto por una gata gris con rectángulos negros alrededor de sus ojos sentada sobre el escritorio.
–Buenos días, profesora –dijo Harry con una sonrisa.
La gata maulló como respuesta.
–¿Está planeando sorprender a la clase? –Continuó.
La gata maulló brevemente.
–Lo siento, no entendí.
La gata repitió el mensaje con tono más serio.
–Ah, por supuesto. –Se dio la vuelta hacia Hermione–. Dice que es útil para descubrir a los alumnos problemáticos… como yo –dijo con una sonrisa.
Escucharon pasos afuera y la gata movió su oreja levemente en dirección a la puerta y bufó en dirección a Harry.
–De acuerdo, ya nos vamos a sentar, profesora –dijo.
Tomaron asiento en la primera fila mientras el resto de los estudiantes entraban, algunos observando a la gata con curiosidad. Hermione se acercó a él para hablar en susurros.
–Aun no entiendo cómo puedes hacer eso.
–Práctica –dijo Harry de forma engreída. Por supuesto, la verdad es que probablemente no pudiera haber aprendido a interpretar maullidos sin tener primero un sentido del oído felino. El oído humano apenas era capaz de la tarea. Pero siempre era bueno encontrar algo en lo que era mejor que su hermana.
El aula, como el Gran Comedor, se encontraba medio vacía, lo que hacía difícil saber si ya habían llegado todos. Parecía deprimente tener que pasar así siete años, pero así eran las cosas. Sonó la última campanada, pero nadie hizo nada hasta un minuto después, cuando Ron Weasley entró corriendo, luciendo bastante nervioso.
–Oh, bien, la profesora McGonagall aún no está aquí –dijo con alivio.
Harry notó la mirada de la gata y se dirigió a Ron.
–Lo siento –dijo señalándola.
En ese momento, la gata saltó del escritorio y en un parpadeo fue reemplazada por la figura seria de Minerva McGonagall. El resto de la clase soltó exclamaciones de asombro y aplaudieron.
–¡Extraordinario!
–Gracias por su comentario, Sr. Weasley –dijo McGonagall–. Por favor, toma asiento e intenta llegar a tiempo en el futuro.
Harry y Hermione estaban emocionados por estudiar transformaciones ya que la magia sin varita que habían aprendido estaba más relacionada con encantamientos, pero la clase fue menos práctica de lo que esperaban. La profesora McGonagall los hizo tomar notas complejas antes de entregarles cerillas para convertirlas en agujas. Para el final de la lección, Harry había logrado que su cerilla fuera plateada y puntiaguda. No era fácil para él el sentir su magia y moldearla a través de su varita de manera diferente a lo que estaba acostumbrado, pero aun así sus resultados fueron mejores que los de la mayoría de la clase. Predeciblemente, Hermione le ganó: casi había completado la transformación, produciendo una pieza de metal del tamaño y forma correcta, sólo faltando el ojo. McGonagall sonrió mientras mostraba su trabajo al resto de la clase y otorgaba al par cinco puntos para Gryffindor.
Pero fue el segundo día de clases, un doble periodo de Defensa contra las Artes Oscuras, por lo que estaban más entusiasmados. Después de cinco años de karate, ambos, aunque Harry en especial, estaban listos para empezar a estudiar defensa mágica.
No fue nada como lo habían esperado.
Los Gryffindor y Hufflepuff se sentaron esparcidos por el aula de Defensa contra las Artes Oscuras. Era una de las aulas más grandes, con el escritorio del profesor en el fondo y un amplio espacio en el frente, probablemente para demostraciones. Un blanco de arquería estaba colgando contra la pared del fondo.
El profesor Quirrell era un hombre joven, pálido, y callado, con penetrantes ojos azules. Usaba túnicas ajustadas que aún le daban bastante movimiento, y un turbante morado, parte del cual estaba envuelto alrededor de sus hombros. En cuanto sonó la campana, se levantó de su asiento y caminó en silencio al frente de la clase. Su postura era recta y seria. La mayoría de la clase pensó que estaba nervioso por comenzar su primer día como profesor de Defensa.
–Bienvenidos –dijo con voz suave que, sorprendentemente, sonaba más segura de lo que él lucía–. Bienvenidos a su primera clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Mi nombre es Quirinus Quirrell, anteriormente el profesor de Estudios Muggles. Pasé el último año viajando alrededor del mundo para obtener experiencia práctica para este puesto. Seguramente se preguntan qué terrible destino me espera este año. Sin embargo, cómo firmé un contrato de sólo un año, les aseguro que hay varias posibilidades. –Varias personas rieron.
–Tomaré asistencia antes de comenzar… –Llamó cada uno de sus nombres desde un pergamino que sacó de su bolsillo. Tartamudeó cuando llegó al nombre de Harry, y una expresión de miedo pareció aparecer en su rostro por un momento, pero continuó como si nada hubiera ocurrido y guardó el pergamino de nuevo.
–El mundo –dijo el profesor Quirrell dramáticamente con su voz suave–, tanto el mágico como el común, es un lugar peligroso. Entre estos peligros, las artes oscuras son las principales y más prominentes. La mayoría de ustedes ya sabe esto. –Su mirada de cruzó con la de Harry–. El hecho de que varias de las aulas en la escuela se encuentran medio vacías muestra esto claramente. El hecho de que el Ministerio aún está en caos, el departamento de aurores no tiene el personal suficiente después de diez años, el hecho de que esta nación está llena de viudas y huérfanos, familias destrozadas, y tumbas llenas de aquellas familias que fueron completamente evaporadas, es un testimonio del peligro de las artes oscuras.
Una niña de Hufflepuff con rostro redondo y cabello castaño rojizo sollozó. Neville Longbottom estaba temblando. Harry lanzó una mirada de molestia a Quirrell y comenzó a considerar si podía usar su influencia para correrlo de una vez.
–Sin embargo –y esas fueron las primeras palabras en las que el tono de Quirrell se había elevado–, estamos en tiempo de paz. –Dejó que las palabras permanecieran en el aire y la tensión pareció disminuir. Comenzó a hablar de nuevo, y el tono duro en su voz había desaparecido–. Las artes oscuras son un peligro, sí, pero no el único. Especialmente no ahora cuando no hay pruebas de actividad mortífaga en los últimos nueve años. En tiempo de paz hay peligros más comunes, normales, e incluso pudiera decirse que triviales, de los cuales preocuparse, pero que no deben de ser ignorados. ¿Alguien sabe cuál es la amenaza más común durante el tiempo de paz para magos y brujas… por lo menos para el ochenta por ciento de ustedes que no vive en Hogsmeade?
Varias manos se elevaron. Harry lanzó una mirada a su hermana y notó su expresión molesta. Sabía tan bien como ella que eso no estaba en el libro de texto.
–¿Sí, Sr. Smith? –Dijo Quirrell
–Ataques de muggles, señor –respondió Zacharias Smith con confianza.
–Correcto.
Harry se sorprendió, al igual que el resto de los estudiantes criados por muggles. ¿Él había sido el profesor de Estudios Muggle? Bueno, podía ver cómo podría ser cierto, pero aun así, si él de entre todos iba a comenzar con prejuicios, habría problemas. Los ojos de Hermione se cerraron un poco, como si estuviera calculando algo.
–Tres cuartos de las brujas y magos en Gran Bretaña viven en ciudades y poblados muggle –explicó el profesor Quirrell–. Por mucho que nos enorgullecemos de nuestra separación y secretismo, vivimos y trabajamos con muggles todos los días. Y es por esta separación y secretismo que los muggles nos consideran "aislados", "excéntricos", o incluso… "monstruos". –Harry estaba seguro de que Quirrell lo había mirado directamente a los ojos cuando dijo eso–. Las personas que son blancos fáciles para bravucones y buscapleitos. Esto es cierto en el mundo muggle y en el mundo mágico, no es una condición muggle sino una humana. Pero por alguna razón, esto quiere decir que los ataques por parte de muggles son la amenaza más común a magos y brujas en tiempo de paz hasta este día.
La mente de Harry estaba dando vueltas. Andi le había enseñado la retórica. Estaba seguro de que Quirrell estaba preparándose para hablar en contra de los muggles, y luego se había interrumpido, como si quisiera explicar las dos versiones de una historia. Y continuaba lanzándole miradas y lo estaba poniendo nervioso.
–El nombre de esta clase es Defensa contra las Artes Oscuras –continuó Quirrell–, pero quizás un título más apto sería Defensa Mágica y Supervivencia, porque nos conciernen todas las amenazas, no sólo las artes oscuras. Con tantos magos y brujas viviendo tan separados los unos de los otros, es importante saber cómo defenderse, y eso es lo que tengo planeado enseñar en esta clase.
–Bajo el currículo creada por el Consejo Escolar, el cual no ha cambiado desde la fundación de la escuela, todos los estudiantes deben de regresar a sus hogares después del primer año en Hogwarts con la capacidad de defenderse en el mundo mágico, de muggles y de animales no-mágicos. El primer año de Defensa simplemente incluye embrujos y maleficios y sus contrapartes, y métodos de escape y para pedir ayuda, los cuales son lo más usual para defenderse en el mundo muggle y que crean los fundamentos para defensa más avanzada en años siguientes. También cubriremos métodos básicos de supervivencia y daremos un repaso a criaturas mágicas, la razón por la cual Animales fantásticos y dónde encontrarlos estaba en su lista de libros.
–El currículo de segundo año continúa con una instrucción en defensa más avanzada en contra de las artes oscuras, pero también incluye unidades detalladas sobre supervivencia en lugares extremos y criaturas mágicas de clase 2X y 3X, algo que tiene el beneficio de ayudar a aquellos que deciden estudiar Cuidado de Criaturas Mágicas el año siguiente. El currículo de tercer año incluye criaturas mágicas de clase 3X y 4X, y una examinación a las maldiciones en preparación para su cuarto año, en el cual las artes oscuras comienzan a ser examinadas a tiempo completo… ¿sí, señorita Granger?
Harry había estado tan ocupado tomando notas sobre lo que el profesor de Defensa estaba diciendo que no había notado a Hermione levantar su mano.
–Disculpe, profesor –dijo ella–, pero creo que el peligro más común en el mundo muggle son los accidente automovilísticos, no ataques.
Quirrell dirigió su mirada a nada en particular, como si alguien hubiera provocado un cortocircuito en su cerebro. Después, de golpe, dirigió su mirada a Hermione.
–Eso pudiera ser cierto para los estudiantes criados por muggles, como usted –dijo bruscamente–, pero como la mayoría de los magos y brujas raramente conducen, es un poco extraño que estén involucrados en un accidente automovilístico. –Ron Weasley sonrió. Hermione lucía decepcionada, pero Quirrell continuó–. Sin embargo, ese es el tipo de ideas que serán útiles en esta clase. La defensa es más que una habilidad mágica. Requiere una capacidad para analizar el peligro, una habilidad para resolver problemas que yo considero no es el enfoque de muchos instructores.
–Por ejemplo: ¿alguien quisiera adivinar cuál es el animal no-mágico más peligroso en Gran Bretaña?
Todos se miraron los unos a los otros. Ese no era el tipo de cosas en las que muchos habían pensado. Lentamente, unas cuantas manos se elevaron tentativamente.
–¿Sr. Weasley?
–¿Serpientes? –Dijo Ron.
–No. ¿Señorita Abbott?
Hannah se paralizó por un momento antes de responder.
–¿Son los jabalíes, profesor?
–No.
Repentinamente, el rostro de Justin Finch-Fletchley se iluminó y levantó su mano.
–¿Sr. Finch-Fletchley? –Dijo Quirrell.
–¿Los perros, señor?
–Correcto.
Ahora fue el turno de los sangre pura de sorprenderse. Fue obvio en sus rostros que ninguno había considerado esa posibilidad.
–Les sorprenderá aprender –dijo Quirrell con seriedad–, que los perros atacan a más personas y matan a más personas que ningún otro animal en Gran Bretaña, con la excepción de las abejas, a las cuales muchos muggles son alérgicos. Después de los perros son las vacas y los caballos, los cuales ocasionalmente causan accidentes o intoxicación. Para estar seguros, si se encuentran con un jabalí, sería mucho más peligroso que un perro, ¿pero cuántos jabalíes comparados con perros se encuentran todos los días?
Varias personas se rieron, aunque algo nerviosas.
–Es fácil sólo prestar atención a los peligros grandes y más extraños y olvidarse de los peligros más pequeños, pero bastante reales y que se observan con más frecuencia. Como resultado, pueden ser tomados por sorpresa y esto es lo más peligroso de todo. Una capacidad para analizar el peligro significa poder adivinar qué tan peligrosas son las cosas y cómo responder.
–Otro ejemplo: no se espera que el currículo de defensa incluya encantamientos para labores domésticas, pero ese es el caso. –Varias personas parecían confunidas por eso.
–Las doxys… tienen tres pulgadas de alto y pueden ser matadas con un periódico enrollado –dijo Quirrell–, pero también son criaturas clase 3X. Se reproducen rápidamente, vuelan en enjambres, y una mordida se infectará si no es tratada. Como muchas criaturas mágicas, son atraídas a la magia y es común que infesten hogares mágicos que no son limpiados adecuadamente. Incluyendo hogares en la ciudad. Incluyendo hogares de hijos de muggles –dijo con una extraña sonrisa–, aunque en este último caso la infestación será mínima ya que hay menos magia.
Eso era nuevo para Harry y Hermione y podían notar que también para otros estudiantes nacidos de muggles. ¿Su sola presencia en sus hogares podía atraer plagas mágicas? ¿Por qué nadie les decía esas cosas?
Como si presintiera sus preguntas, Quirrell dio un cambio brusco y pareció cambiar de intención de nuevo.
–Como profesor de Estudios Muggles, repetidamente sugerí un seminario para que los estudiantes nacidos de muggles pudieran aprender importantes aspectos del mundo mágico como esos, aquello que no aprenderían en otro lado. El Consejo nunca consideró que los seminarios eran justificables debido a la cantidad mínima de estudiantes involucrados, pero creo que pueden imaginar lo útil que sería.
–Por supuesto, también considero que los estudiantes sangre pura necesitan una introducción al mundo muggle, algo a lo que el Consejo también se opuso a implementar. Primeramente, ¿alguien pudiera nombrar las violaciones más comunes, durante tiempo de paz, al Estatuto del Secreto?
Ahora, el profesor Quirrell en verdad estaba muy lejos del tema, pero algunos en la clase pensaron que era entretenido de algún modo. Entre todos, lograron adivinar correctamente que eran peleas entre magos y muggles, uso descuidado de magia en frente de muggles, y criaturas mágicas sueltas, pero se sorprendieron cuando Quirrell dijo que había otra causa mayor para tales violaciones.
–Seguramente usted lo sabe, señorita Bones –dijo.
La joven de cara redonda y cabello castaño rojizo a quien Harry había reconocido como la sobrina de la Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, lucía nerviosa al ser el centro de atención, pero logró responder con un leve tartamudeo.
–¿Es el robo de artefactos mágicos, profesor?
–Precisamente. Los ladrones muggles toman todo lo que parezca valioso… una escoba que parezca una pieza de arte, algún aparato de uso doméstico mágico o encantado que parezca eléctrico, juguetes mágicos para los niños, o si se es descuidado, incluso una varita.
–El robo de artefactos mágicos ocurre con más frecuencia que peleas, y es reportado tanto como el uso descuidado de la magia. Y aun así, la mayoría de los magos dejan sus casas sin siquiera la protección de un Colloportus. Incluso para aquellos que no pueden pagar barreras profesionales, o que quizás viven en departamentos dónde éstas no son disponibles, ese hechizo es útil. Un Colloportus evita que muggles puedan forzar la cerradura e incluso resiste los esfuerzos de entrada forzada, pero raramente es usado correctamente por el simple hecho de que tiene que ser utilizado cada vez que se abre la puerta… dejando la propiedad y sus secretos sin protección por pura flojera. La defensa de la propiedad también es defensa, y pasaremos un poco de tiempo explorando eso este año.
–Ahora, desafortunadamente, los estudiantes nacidos de muggles no tienen la opción de utilizar un Colloportus… Es por eso por lo que un baúl encantado es muy útil, algo que no es mencionado a los estudiantes hijos de muggles.
Harry comenzaba a preguntarse cuál era el plan del profesor Quirrell. Parecía estar intentando congraciarse con los estudiantes nacidos de muggles y, de hecho, estaba diciéndoles cosas que su familia debería de saber desde hacía años, cosas que ni siquiera Ted había pensado en decirles por lo común que eran en su mundo. Pero al mismo tiempo, la actitud de Quirrell hacia los muggles parecía un poco altisonante. Aunque Harry no sabía mucho sobre el currículo de Estudios Muggles. Quizás así era como hacían las cosas. No le sorprendería.
–Sobre todo –dijo Quirrell–, espero que cada uno de los estudiantes en mi clase no sólo aprendan el material, pero que también entiendan por qué lo están aprendiendo. Es sólo comprendiendo ese nivel más profundo que serán capaces de reaccionar a amenazas y situaciones nuevas. Después de todo, uno de los errores más grandes que cometerán… es el siempre estar peleando la última guerra. –Nuevamente su mirada se dirigió a Harry.
Salieron de defensa al final de la hora después de una lección normal sobre los detalles técnicos de teoría mágica que el profesor Quirrell les aseguró serían esenciales para aprender hechizos defensivos después.
–¿A dónde…? Ah, ahí está –susurró Harry a Hermione mientras caminaban a almorzar. Él la llevó hacia la joven de cabello castaño rojizo–. Disculpa, ¿Susan Bones? –Preguntó.
Ella se dio la vuelta.
–¡Ah! ¡Sr. P...P...Potter! –Exclamó.
¿Por qué siempre me tratan de "señor"?
–Sólo es Harry, Susan. Mientras no estés en Slytherin. Y ella es mi hermana, Hermione –dijo extendiendo su mano.
Susan se rio nerviosa mientras estrechaba su mano.
–Encantada de conocerte. Lo siento… es sólo que… mi tía Amelia habla mucho sobre ti… eres una leyenda en el departamento de aurores.
Harry y Hermione intercambiaron una mirada.
–Claro que lo soy –dijo él.
–Bueno, no en ese sentido… –dijo Susan–. Mi tía dice que tú pruebas que… que no deben de bajar la guardia porque alguien puede tener suerte. –Dijo esto rápidamente, con expresión precavida, como si esperara una mala respuesta.
Harry y Hermione intercambiaron otra mirada y elevaron sus cejas.
–Eso es quizás lo más sensato que he escuchado en toda la semana –dijo Harry.
–¿Lo es? –Dijo Susan.
Hermione sonrió.
–Susan, nuestra prima, Andrómeda Tonks, ha dicho sólo cosas buenas de tu tía, y creo que si ella puede ignorar la leyenda del Niño Que Vivió, eso es una buena señal.
Los ojos de Susan se abrieron ampliamente. Observó a Harry, pero notó que estaba asintiendo junto a su hermana adoptiva. Les mostró una gran sonrisa.
–Gracias. Pensé… –Pero repentinamente se dio cuenta de que no sabía lo que ella pensaba. Sabía de algún modo que los libros eran inventados, y que la victoria de Harry sobre Quien-Tú-Sabes debió de ser suerte, pero aún era sorprendente el ver que el Niño Que Vivió también ignoraba la leyenda.
–Está bien –dijo Harry–. ¿Tú estás bien? Sé que el profesor Quirrell fue algo duro.
¿Estaba bien? Bueno, además de estar a punto de desmayarse, probablemente.
–S...sí –tartamudeó–. He… he escuchado cosas peores.
–Bueno, admito que no fue la manera más amable de establecer su punto, pero no creí que fuera tan malo –dijo Hermione.
–¿En serio? –Dijo Harry dirigiéndose a ella–. ¿No viste cómo se la pasaba observándome?
–Harry, todos se la pasan mirándote –dijo secamente.
–No, en serio, parecía que estaba burlándose cada vez que lo hacía.
–¿Pero por qué haría eso? Creo que estás imaginando cosas. Parece ser bastante sabio.
–¿Te gusta? ¿No escuchaste lo que dijo sobre los muggles?
–Creo que estaba intentando establecer su punto. Nunca dijo nada malo sobre ellos, y enseñó Estudios Muggles después de todo.
–Hermione, recuerda lo que dijeron los Tonks. El profesor de Defensa siempre es malo.
–Bueno, parece mejor que la mayoría, de acuerdo a mi tía –admitió Susan con una mueca–. Sí, no es muy amigable, pero es mejor que el que sea incompetente.
–Además, quizás resulte bien gracias a su contrato de un año –dijo Hermione–. Sólo es el primer día. Necesitas darle una oportunidad.
–De acuerdo –gruñó Harry. Pero se detuvo de golpe–. ¡Oh! Hermione, olvidé decirte algo.
–¿Qué?
–No aquí. Vamos… lo siento, Susan, es algo privado. –Harry tomó a su hermana por la muñeca y la llevó por un pasillo y después otro. Fue cuando estaba seguro que no había nadie alrededor que le dijo su historia.
–Harry, ¿qué es tan importante?
–Anoche… –susurró–. El sombrero seleccionador me dijo que ha visto a niños animagos dos veces antes.
La boca de Hermione se abrió por completo.
–¿En serio? –Susurró con entusiasmo–. ¿Hay otros? ¿Dijo quién?
–No, no dijo quién, pero dio a entender que ya habían muerto… y dijo que "puede que las pistas aún estén ahí para ser encontradas".
–Deberíamos de intentar averiguarlo… ¿le dijiste a McGonagall?
–Aún no. No he tenido el tiempo.
–Bueno, creo que deberías decirle el miércoles. Y deberíamos de averiguar quiénes son. Quizás aprendamos algo útil.
Harry sonrió a su hermana. Debió de saber que haría ese su primer proyecto de investigación del año.
En el Gran Comedor, Susan Bones se sentó a almorzar un poco distraída, pero no mucho. Hijos de Casas Nobles tenían que lidiar con asuntos importantes privados con frecuencia. Y si el Niño Que Vivió en verdad sólo era un niño, probablemente no sería nada relacionado con las artes oscuras. Nada de lo que tuviera que escribir a casa… por ahora.
La respuesta de los padres de Draco Malfoy llegó durante la cena la noche siguiente. Después de darse un momento para presumir a sus compañeros que él había recibido una entrega especial durante la cena (un privilegio sólo permitido a hijos de Casas Nobles que necesitan recibir "correspondencia política urgente"), desenvolvió el paquete con ranas de chocolate y abrió el sobre. Un simple truco que su madre le había enseñado le permitió guardar en su bolsillo el sobre encantado pequeño que sabía se encontraba dentro sin que nadie lo notara. La carta principal era genérica, con felicitaciones por haber sido seleccionado para Slytherin y buenos deseos para el año… nada sospechoso, excepto quizás porque era tan ordinaria.
Desafortunadamente, fue interrumpido de sus pensamientos cuando Harry Potter, de entre todos, se acercó a la mesa de Slytherin.
Harry estaba un poco nervioso al tener que atravesar el comedor al final de la cena. No era el primero en hacer algo así, pero era muy extraño, usualmente sólo hecho por hermanos en casas separadas. Las gemelas Patil lo hacían, pero como las mesas de Gryffindor y Ravenclaw estaban juntas, usualmente se sentaban dándose la espalda.
Harry sintió todas las miradas sobre él mientras caminaba hacia los Slytherin de primer año. Eso sería algo inusual para cualquier Gryffindor, y más para él, pero la mayoría entendió lo que estaba haciendo cuando llegó a la mesa.
–¿Qué quieres, Potter? –Dijo Pansy Parkinson, una niña con una mueca permanente que parecía no poder despegarse de Malfoy.
–Disculpe, señorita Parkinson –dijo Harry–. Simplemente quería introducirme a la hija de la Casa Noble y Antigua de los Greengrass y al heredero de la Casa de los Nott.
Theodore Nott se tensó como si estuviera a punto de atacar, pero Daphne Greengrass se puso de pie y prestó atención, extendiendo una mano hacia Harry.
–De parte de la Casa de los Greengrass, estoy honrada de conocerle, Lord Potter.
Harry estrechó su mano.
–Los títulos no son necesarios aquí, señorita Greengrass, pero también es un honor conocerle.
Draco se preguntó brevemente porque Potter estaba actuando tan rápidamente, hasta que recordó el alboroto que causaría el periódico la mañana siguiente sin importar lo que dijera. Sus padres le habían enseñado lo suficiente sobre primeras impresiones.
Theo lanzó una mirada a Draco, quien asintió en su dirección, algo que Harry notó con facilidad.
–Encantado de conocerle, Sr. Potter –murmuró. Ninguno de los dos extendió la mano.
No era mucho, Harry lo sabía, pero si pudiera comenzar las cosas bien con Daphne, sería una gran ayuda más adelante. Le gustara o no, estaba atrapado en la política del mundo mágico, y Andi ciertamente necesitaría el voto de Adrian Greengrass para la Ley de Defensa de los Muggles. Y también estaba el otro propósito de su ejercicio: cubrir a su hermana para que hiciera algo más privado.
Con Harry distrayendo a todos en el Gran Comedor, pocos notaron a Hermione deslizarse a la mesa de Hufflepuff y acercarse a un grupo que adivinó eran niños de segundo año.
–Disculpen –dijo tímidamente. Todos la observaron con sorpresa–. Estoy buscando a Sullivan Fawley.
Un niño de cabello castaño y ondulado no muy diferente al de ella la observó.
–Soy yo –dijo.
–Hola, soy Hermione Granger –dijo un poco incómoda. –Y… y creo que somos parientes.
–¿Lo somos? –Dijo Sullivan Fawley–. Pensaba que eras hija de muggles… o eso es lo que dicen todos.
–Pues, lo soy… pero mi abuela era squib. –Hermione no estaba segura de que ocurriría, pero los Hufflepuff no dijeron nada–. Su nombre era Emilie Fawley.
–¿La tía abuela Emilie? –Dijo Sullivan con sorpresa–. ¿En verdad? Mi papá casi nunca habla de ella. ¿Aún sigue con vida?
–No, me temo que no. Murió durante la guerra.
–Oh, lamento escuchar eso. Pero aun así, deberíamos de hablar uno de estos días. Estoy seguro de que quieres saber más de tu familia.
–Claro. ¿Qué tal en la biblioteca algún día después de clases?
–Eh… sí, claro –dijo Sullivan con escepticismo.
–Oh, es mejor que me vaya –dijo Hermione notando que Harry concluía su conversación–. Fue un placer conocerte, Sullivan.
–Tú también –dijo asintiendo.
Mientras caminaba de regreso y se reunía con Harry, escuchó los susurros entusiasmados detrás de ella.
–¿Estás relacionado con la hermana de Harry Potter? –Hermione suspiró. ¿Acaso siempre iba a ser así?
Draco esperó hasta que estuvo sólo en su dormitorio antes de abrir el otro sobre, el cual estaba encantado para que sólo él lo abriera, y preferiblemente ser quemado después de ser leído. Sus padres no necesitaban una excusa para consentirlo, pero era una manera conveniente de esconder el mensaje real:
Querido hijo:
El rechazo de Lord Potter no es una gran pérdida. Era de esperarse considerando el pasado de su familia y el contacto que sin duda ha tenido con Dumbledore durante los últimos años. Sin embargo, el que Potter llegara a Hogwarts con una hermana nacida de muggles no era esperado y merece atención. El hecho de que ambos no fueran seleccionados rápidamente para Gryffindor también merece algo de investigación. Si tienen tendencias Ravenclaw o Slytherin, pronto se volverán aparentes y tendrán que ser consideradas en cualquier plan. Actúa con cautela alrededor de Potter y su hermana. Observa, escucha, y aprende antes de hacer cualquier movimiento.
Presta atención en particular a cualquier interacción que Potter tenga con Dumbledore. Nuestras fuentes indican que Andrómeda Tonks estuvo involucrada en el entrenamiento de Potter. Sin embargo, el manipulador mantiene sus cartas ocultas y es algo sorpresivo que permitiera que se involucrara. Si hay algún tipo de fricción entre Potter y Dumbledore que pueda ser explotada, eso será un arma valiosa en contra de los planes actuales de los liberales.
Tampoco debes ignorar a Longbottom. El Sombrero ve rasgos que están ocultos de los demás, y aunque ofrece la posibilidad de decidir, no puede ser comprado. Los Nott reportaron que fue la selección que tomó más tiempo, lo cual es considerado una señal de un mago poderoso. Longbottom también debe de ser observado con atención.
Sabemos que no nos defraudarás, hijo.
Tus padres.
Draco leyó la carta más de tres veces para asegurarse que la recordaría antes de arrojarla al fuego. Tenía el presentimiento de que las cosas se acababan de volver más complicadas.
