Una JK Rowling para gobernarlos a todos, una JK Rowling para encontrarlos. Una JK Rowling para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.
Notas del autor: Crédito para Sarah1281 por señalar la conexión entre el lenguaje de las flores y las preguntas de Snape en ¡Oh God Not Again! La respuesta de Harry vendrá pronto.
Notas de la traductora: Partes de este capítulo son citas adaptadas de Harry Potter y la piedra filosofal. El lenguaje de las flores en referencia a las preguntas de Snape aparece en muchos fanfiction, aunque no lo he visto mucho en fics en español (recomendaciones son más que aceptadas). Es una curiosa teoría que disfruto mucho. Gracias por sus comentarios y espero que lo disfruten!
Capítulo 18
Diario el Profeta
Martes, 8 de septiembre de 1991
¡EL NIÑO QUE VIVIÓ FUE CRIADO POR MUGGLES!
Por Rita Skeeter
Después de semanas de especulación, el Profeta puede confirmar que Harry Potter, El Niño Que Vivió y derrotó a Quien-No-Debe-Ser-Nombrado, fue, de hecho, criado por una familia muggle. Esto fue confirmado el domingo cuando, de acuerdo a un número de cartas recibidas por padres de estudiantes en Hogwarts, Potter llegó a Hogwarts en compañía de una hermana adoptiva en su año, una hija de muggles llamada Hermione Granger. Se cree que esta hermana es la misma niña que fue vista acompañando a Potter durante sus dos viajes al callejón Diagon durante el verano. Tanto Potter como Granger fueron seleccionados para Gryffindor, la misma casa que los padres biológicos de Potter.
Pero esta no es la historia completa. De acuerdo a los reportes, el mismo Potter mencionó haber sido criado por los parientes de su madre hija de muggles durante varios años antes de ser adoptado por su familia actual. Por qué el Jefe de Magos, Albus Dumbledore, quien se nombró a sí mismo como el guardián mágico del niño, lo removió de su familia más cercana con quien lo había dejado para llevarlo con los padres del primer hijo de muggles disponible es un misterio y sólo aumenta la preocupación sobre su control sobre Potter.
Hablar con las conexiones de Potter, ya sean mágicas o muggle, podría aclarar varias cosas sobre la situación. Sin embargo, los adultos alrededor del Niño Que Vivió continúan queriendo ocultar del mundo mágico conocimiento sobre su salvador. Tanto oficiales del ministerio como Dumbledore se rehusaron a responder preguntas sobre Potter, y la oficina de su representante, Andrómeda Tonks, también se rehusó a dar comentario.
Indagación en el sistema legal muggle tampoco produjo resultados ya que documentos sobre Potter están sellados bajo la Ley de Protección de Menores, la cual protege las identidades de los niños en procedimientos legales. Bajo la ley actual, el Ministerio honra esto y otros estatutos muggles.
Mary MacDonald, compañera de cuarto de la madre de Harry Potter, Lily Potter (anteriormente Evans), en Hogwarts mencionó que la Sra. Potter tenía una hermana llamada Petunia, pero no recordó más sobre ella. Búsqueda de algún registro sobre Petunia Evans o alguien de nombre Granger con descripción similar a la de la familia adoptiva de Potter tampoco ha dado resultados.
Reacciones a la noticia han sido variadas. Miembro liberal del Wizengamot y amigo de Albus Dumbledore, Elphias Doge, comentó: "No, no sé nada sobre dónde ha estado el niño, pero ¿qué tiene de malo que haya sido criado por muggles? Muchos hijos de muggles han prosperado en esta comunidad". Sin embargo, otros no demostraron su apoyo. Miembro conservador del Wizengamot, Robert Jugson, dijo: "Bueno, ciertamente es de interés si el héroe del mundo mágico ni siquiera fue criado en el mundo mágico. En mi opinión, hay una división cultural que los hijos de muggles nunca son capaces de atravesar por completo, y eso pudiera causar problemas si el Sr. Potter decidiera tomar su puesto hereditario en el Wizengamot. Pero desafortunadamente, este es otro de los muchos errores de Dumbledore en su tiempo como Jefe de Magos".
Nosotros en el Profeta continuaremos demandando que los que controlan al Sr. Potter respondan a nuestras preguntas. ¿Cómo es que terminó en esta situación? ¿Por qué es que lo mantuvieron tan aislado? ¿Qué planes quiere implementar Albus Dumbledore usando al Sr. Potter? Nuestra investigación sobre estos problemas continúa.
–¿En serio? –Se quejó Harry–. Lo hace sonar como que quería quedarme con mis parientes.
–Bueno, no sabe otra cosa –dijo Hermione mordiendo su pan tostado–. No le hemos dicho a nadie la verdadera historia.
–Quizás deberíamos escribir una respuesta.
–No, Harry. Recuerda lo que dijo Andi. Deja que ella lo maneje. Nos escribirá si necesita de nuestra ayuda.
–De acuerdo –gruñó.
Harry recibió varias preguntas sobre el artículo ese día, a las cuales respondió (con honestidad) que su adopción fue aprobada por todos los involucrados, incluyéndolo a él, y que estaba muy feliz con su familia actual. Y que estaba al tanto de los planes de Dumbledore con respecto a él. Y no, ciertamente no iba a decirles dónde vivía.
Tuvieron Encantamientos esa mañana junto a los Ravenclaw. Por la descripción de Dora, habían escuchado que el profesor Flitwick era un hombre pequeño que se emocionaba fácilmente y gustaba de dramatizar, y no los decepcionó. Cuando llegó al nombre de Harry al pasar lista, dio un chillido entusiasmado y se cayó detrás de su escritorio.
–Discúlpeme, Sr. Potter –dijo mientras se subía de nuevo a su pila de libros–. Pensé que vi a su padre sentado en frente de mí por un momento. Ahora, ¿dónde estaba? Ah, ¿Dean Thomas?
–Presente…
Flitwick comenzó la lección sobre teoría general de Encantamientos y por qué cada elemento (palabras, ritmo, inflexión, y movimiento de la varita) era importante. Hacia el final de la lección, les enseñó el encantamiento para encender sus varitas, el cual era el encantamiento más sencillo (dependiendo si se contaba el contrahechizo por separado). El movimiento de la varita era simplemente agitarla, y la encantación sólo tenía dos sílabas: Lumos.
Al igual que en Transformaciones, la mayoría de la clase que no estaba acostumbrada a sentir o controlar su magia tuvo problema en producir resultados. Unos cuantos Ravenclaw lo lograron en su primer intento, pero algunos, como Neville, no produjeron ninguna luz. Otros produjeron una luz por unos cuantos segundos antes de que se apagara en un parpadeo, o era del color incorrecto, o en el caso de Ron Weasley, estaba acompañada de un zumbido. Harry y Hermione, sin embargo, parecían tener el problema opuesto.
Harry agitó su varita y dijo Lumos. Hubo una luz brillante que se apagó rápidamente, como una bombilla desgastándose.
–Eso es extraño –dijo.
–Me pregunto porque hizo eso –dijo Hermione.
–No lo sé. ¿Por qué no lo intentas?
–De acuerdo –Hermione agitó su propia varita–. Lumos. –Hubo un ruido, como un látigo, y una luz aún más brillante, como el flash de una cámara, la cual deslumbró a todos en el cuarto.
–Oh, vaya –chilló el profesor Flitwick.
–¿Mucho poder? –Sugirió Harry.
–Tal vez. –Hermione lo intentó nuevamente, agitando con suavidad su varita y enviando menos poder. Creó un flash más débil, como el de Harry, pero aún era un flash.
Ambos lo intentaron un par de veces, con resultados similares, y finalmente el profesor Flitwick les habló.
–Sr. Potter, señorita Granger, por favor permanezcan después de clase. Quisiera hablar con ustedes en privado.
–Sí, profesor –dijo Harry. Hermione lucía derrotada. ¿Cómo es que estaban atrasados de esa manera aunque sólo era el segundo día?
La mayoría de los estudiantes logró que funcionara el hechizo para el final de la clase, pero Harry y Hermione no pudieron lograrlo. Esperaron hasta que todos se hubieran ido y se acercaron al escritorio.
Para su sorpresa, Flitwick se bajó de su pila de libros y se sentó al borde de su escritorio, balanceando sus pies.
–Así que, ¿cuánto tiempo han estado practicando magia sin varita? –Dijo en tono de conversación.
Harry y Hermione se miraron el uno al otro algo nerviosos.
–¿Cómo supo, profesor? –Preguntó Harry.
–La profesora McGonagall me informó, por supuesto –dijo–. Pero fue obvio por sus reacciones al encantamiento para encender sus varitas. No son los primeros estudiantes en llegar a mi clase con un talento para la magia sin varita. De hecho, tu madre, Potter, era muy buena. Así que, ¿cuánto tiempo?
–Comenzamos hace unos cuatro años, profesor –respondió Hermione.
Las cejas de Flitwick se elevaron ante su respuesta.
–¿En verdad? ¿Qué hechizos han intentado?
–Bueno, somos mejores para la levitación –dijo Harry.
–Ah, ¿pudiera verlo?
–Supongo. –Miraron a su alrededor y Hermione señaló a Harry la pequeña pila de libros. Ambos agitaron su mano en dirección a la pila, y los dos libros hasta arriba flotaron sobre el resto.
–Oh, ¡bien hecho! –Dijo Flitwick aplaudiendo–. ¡Espléndido! No he visto a nadie hacer eso en años sin entrenamiento formal. –Después pareció recordar algo–. Por pura casualidad, ¿ustedes ayudaron a cierta Nymphadora Tonks con su proyecto de Encantamientos para sus EXTASIS?
Harry sonrió.
–Quizás le dimos unas cuantas indicaciones.
Flitwick sonrió de vuelta, lo cual fue un poco intimidante considerando que era parte duende y un antiguo campeón de duelo.
–Bueno, pues –dijo regresando al tema–, el problema que tienen con su encantamiento Lumos es el mismo que he visto en todos los estudiantes que son buenos para la magia sin varita.
–¿Lo es? –Dijo Harry–. Pensé que estábamos usando mucho poder, pero…
–No, no del todo correcto. La dificultad es que no están acostumbrados a controlar su magia con una varita, la cual es una buena habilidad, pero he descubierto que las personas no tienen la paciencia para aprenderlo. Usamos varitas porque nos permiten enfocar la magia y que fluya más libremente, haciendo que sea más fácil aprender hechizos nuevos. El problema que ustedes tienen no es que estén utilizando mucha energía, pero que, en el flujo libre que permite la varita, la están liberando muy rápidamente.
–¿Cómo un cortocircuito? –Dijo Hermione.
–No estoy familiarizado con ese término –dijo Flitwick después de un momento.
–Oh, bueno, es lo mismo con la electricidad… De hecho, profesor, hicimos explotar muchas bombillas eléctricas cuando comenzamos –dijo algo avergonzada.
–Por supuesto –dijo Flitwick–. Es el mismo principio. Tendrían que haber aprendido el suficiente control para disminuir la cantidad de energía liberada por la magia accidental para que fuera magia controlada sin varita. Muchas personas no aprenden a llamar tanto poder, pero ustedes deberán de aprender a controlar aún más para poder utilizar sus varitas. Sólo se requiere una gota de magia para usar Lumos. Porque no intentan el hechizo nuevamente, y esta vez, concéntrense en liberar la energía más lento de lo normal.
–De acuerdo, profesor –dijo Harry. Sacó su varita, pero mantuvo su brazo tan relajado como pudo, enfocándose en dejar que la sensación cálida de la magia fluyera naturalmente al núcleo conductor que era la pluma de fénix en lugar de forzarla. Agitó levemente y susurró: Lumos.
La punta de su varita brilló con una suave luz amarillenta que se mantuvo incluso cuando movió su varita. Se rio cuando vio que el encantamiento finalmente funcionaba.
Al ver el éxito de su hermano, Hermione frunció el ceño y se concentró y también logró realizar con éxito el encantamiento Lumos.
–¡Excelente! –Lloró el profesor Flitwick–. Cinco puntos para Gryffindor.
Harry y Hermione brillaron ante el cumplido, pero al distraerse, ambos perdieron el control. Un momento después, sus luces brillaron con fuerza y se apagaron en un flash.
–Oh… bueno, por supuesto, necesitarán más práctica –dijo Flitwick–. Ahora, probablemente no encuentren este problema en Transformaciones ya que están aprendiendo a moldear su magia. Pero en Encantamientos, donde debe de lanzar su magia, necesitarán mantener control y cambiar rápidamente de un estilo al otro. Ya saben los principios de cómo hacerlo, así que sigan practicando y vengan a verme si tienen más problemas. Estoy seguro de que se pondrán al corriente en poco tiempo.
–Sí, profesor –dijeron los niños al mismo tiempo.
–Ahora, creo que los dos deben de apresurarse e ir a almorzar. Ta-ta.
Ambos asintieron y dejaron el aula. Filius Flitwick sonrió pensativamente mientras recordaba cómo había ayudado a cierta Lily Evans con el mismo problema, y cómo ella había logrado convertirse en una de sus mejores estudiantes. Sí, pensó, sería un placer tener a esos dos en su clase.
–¿Otros dos niños animagos? –Exclamó la profesora McGonagall con sorpresa–. ¿Está seguro, Sr. Potter?
Harry y Hermione habían llegado temprano a la clase de Transformaciones el miércoles para hablar con la profesora a solas. Ahora que ya habían asistido a todas sus clases una vez, excepto por Astronomía y Pociones, tenían más tiempo para pensar sobre otras cosas. Sin embargo, la profesora McGonagall pensó que era muy temprano para ese tipo de noticias.
–Eso es lo que dijo el sombrero –respondió Harry–. ¿Sabe algo sobre ellos?
–No, me temo que no. Pensé que era imposible hasta que te conocí. ¿El sombrero seleccionador dijo algo más?
–Sólo que "las pistas pudieran seguir ahí para ser encontradas". Esperábamos que usted pudiera ayudarnos, profesora.
Hermione intervino.
–Pensamos que podríamos investigar los animagos conocidos en la historia y buscar pistas en sus vidas, pero…
–Pero los registros no incluyen mucho de antes de la fundación del Ministerio –terminó McGonagall por ella–. Y eso sin contar a los que nunca se registraron. –Y ella sabía que dos de ellos eran muy cercanos a Harry Potter–. Sería un buen lugar para comenzar, aunque… quizás también deberían de buscar a parientes de animagos conocidos –dijo con cautela–. Se considera que la aptitud para la habilidad pudiera ser algo que se encuentra en las familias.
–¿En serio…? –Dijo Hermione, su mente comenzando a pensar en las posibilidades–. Eso sería muy útil. Gracias, profesora.
–No hay de qué, señorita Granger. ¿Hay algo más?
–Pues… –Hermione lanzó una mirada a Harry y se acercó más al escritorio de McGonagall. Bajó su voz hasta que fue casi un susurro–, si no es molestia, profesora, usted dijo una vez que estaría dispuesta a enseñar a una estudiante la transformación animaga si hubiera una buena razón…
McGonagall abrió su boca y la cerró nuevamente, intentando recordar en qué momento hubiera dicho algo así. Vagamente regresó a ella… su primer encuentro con Harry, quien parecía estar ocultando su sonrisa. Sólo Hermione Granger recordaría una promesa que había ocurrido seis años atrás, pensó.
–Es sólo que nuestros padres quieren que estemos bien preparados –agregó Hermione.
McGonagall dudó que Dan y Emma hubieran sido consultados sobre tal "preparación", pero aunque Hermione no estaba mal acerca de su opinión sobre el tema, ahora no era el momento.
–Señorita Granger –dijo intentando hablar con calma–, esta es sólo tu segunda lección en transformaciones. Cuando lleguemos a la lección sobre transformar seres vivos, comenzarás a apreciar lo difícil que es lo que acabas de pedir.
–Sí, profesora –dijo, claramente decepcionada, pero después escucharon los pasos de los demás estudiantes y rápidamente tomaron asiento.
La profesora McGonagall se puso de pie y suspiró internamente, intentando actuar como si todo fuera normal y enfocándose en el hecho de que aún tenía que enseñar ese día. Pero, ¿cuándo eran las cosas normales alrededor de Harry Potter? O, comenzaba a pensar, ¿alrededor de Hermione Granger?
El almuerzo era la comida más esporádica en Hogwarts, con varias personas sólo entrando al Gran Comedor por algo rápido en lugar de quedarse toda la hora. Eso lo hacía el momento ideal para discutir temas que, aunque no secretos, eran algo personales, y algo que Harry y Hermione no querían publicados aún.
–En verdad necesitamos encontrar un lugar donde practicar karate –dijo Hermione mientras comían unos sándwiches–. Necesitamos mantenernos en forma.
–Pues sí –dijo su hermano–, aunque ya no estamos tomando lecciones, y tenemos mucha tarea.
Hermione sacudió la cabeza. Tal vez él pensaba que era mucho.
–Quizás sólo media hora todos los días antes de la cena para practicar los katas –dijo ella.
–Bueno, de acuerdo, pero necesitamos encontrar un lugar oculto. No queremos atraer tanto la atención.
–Lo sé. Ese pasillo cerca de la torre norte no parece que se usa mucho, y está cerca de los dormitorios. Podemos revisarlo después de Herbología.
–De acuerdo –accedió Harry. Debió de saber que su hermana ya tendría un plan.
Después de que las clases terminaron esa tarde, dos Gryffindor deambularon alrededor del séptimo piso para asegurarse que no había puertas o pasillos ocultos que no hubieran visto antes. El pasillo entre la torre de Gryffindor y la torre norte era polvoso y raramente usado. Lo más cercano era una escalera que llevaba a la enfermería. Parecía el área más oculta que encontrarían sin ir al otro lado del castillo, a los pasillos sin uso alrededor de la biblioteca.
Fue ahí que los dos niños, aun usando sus túnicas, comenzaron a practicar movimientos de pelea que raramente eran vistos en el mundo mágico excepto en el este. Las túnicas de la escuela no eran tan convenientes como sus karategi, pero eran menos obvias y más cerca a la realidad, aunque claro, la realidad ahora involucraría el uso de varitas.
Por supuesto, practicar karate no era una actividad silenciosa; aun cuando trataron de mantener el ruido lo más bajo que pudieron, era posible que atrajeran algo de atención. Y sí, mientras practicaban, una mujer de cabello castaño aún más alborotado que el de Hermione y con lentes que la hacían lucir como un insecto gigante caminó por el pasillo desde la torre norte, ignorando todo menos las cartas en sus manos.
–Mm… –murmuró con voz titubeante–, dos de espadas, fuerza, as de espadas, caballo de espadas, la luna, la torre, y… ¿la muerte en reverso? Dos guerreros imponentes que traerán victoria, uno con un gran secreto, ¿qué escapará del peligro mortal? Tonterías.
Fue entonces que escuchó el ruido: golpes rítmicos y gritos kiai sincronizados. Y levantó la mirada y vio lo más extraño que había visto en mucho tiempo: dos niños de once años, uno de ellos famoso por derrotar al mago oscuro más temido de la última era, golpeando y pateando con agresividad a oponentes ocultos en sincronía.
Antes de que tuvieran tiempo de notarla, Sybill Trelawney se dio la vuelta para regresar a su torre.
–Mucho jerez –murmuró.
Unos minutos después, un niño de tez oscura con un cuaderno de dibujo en su mano también escuchó el ruido mientras caminaba desde la otra dirección.
Harry lo vio en la esquina y se detuvo al instante para hablar con él.
–¡Hi-yah! –Dijo su hermana continuando.
–¡Hermione!
Se detuvo y se dio la vuelta.
–Ah, hola, Dean –dijo cuando vio a quien se había acercado.
Dean Thomas, quien había sido criado por muggles, no estaba tan deslumbrado por el Niño Que Vivió, pero ciertamente conocía habilidades impresionantes cuando las veía.
–Increíble, ¿ustedes saben karate?
Harry y Hermione intercambiaron una mirada. Hermione sacudió los hombros. Iba a ser revelado eventualmente.
–Eh, sí –dijo Harry–. El profesor Dumbledore dijo que sería buena preparación para los duelos después.
–Genial. ¿Les molesta si los dibujo? Estaba buscando algo que dibujar alrededor del castillo.
–Eh… supongo que no. ¿Hermione?
–Sí, claro, adelante.
Regresaron a sus katas mientras Dean se recargaba contra la pared y comenzaba a dibujar, aunque estaba algo distraído por todo lo que sabían los niños. Fueron veinte minutos después, sudando y sin aliento pero sintiéndose mejor, que concluyeron para ver su trabajo.
–Dean, es en verdad muy bueno –dijo Hermione. Los había capturado en medio de un movimiento, un golpe poderoso y fuerte, con una expresión de victoria en sus rostros. Ellos estaban seguros que el dibujo era increíble, pero en la opinión de Dean, no era el mejor.
–Gracias –dijo–. Me dieron mucho con lo que trabajar. ¿Ustedes son, cinturones negros o lo que sea?
–Ajá –dijo Harry casualmente.
–Bueno, técnicamente, nuestro rango es juvenil –lo corrigió Hermione–. Aún no podríamos luchar contra un adulto bien entrenado, pero aprendimos lo mismo que ellos.
–¡Excelente! ¿Lo quieren? –Dijo removiendo el dibujo de su cuaderno–. Puedo dibujar más.
–Claro, gracias –dijo Harry. A sus padres le gustaría, pensó, y sería mejor que si terminara en el periódico de algún modo.
Para el viernes por la mañana los rumores habían comenzado a circular alrededor de la escuela sobre la "práctica de duelos muggle" que realizaban todas las tardes, pero se sorprendieron y relajaron al saber que no hubo gran revuelo al respecto. Una conversación rápida con Seamus Finnigan, a quien Dean se lo había comentado, les hizo entender porque.
–Bueno, eres Harry Potter –dijo el niño irlandés–. Por supuesto que estás haciendo un entrenamiento especial.
A Harry le incomodó un poco eso. Aparentemente, lo que era una habilidad sorprendente a los seis años de edad, o nueve ya que Dora se había sorprendido más cuando rompieron esas tablas, era de esperarse a los once años, por lo menos si se era el Niño Que Vivió.
En todo caso, esa mañana, Harry y Hermione se sorprendieron por una razón diferente cuando Hedwig les entregó una carta junto con su periódico diario. Hermione abrió el sobre y, con dificultad, leyó la nota llena de garabatos.
Queridos Harry y Hermione:
Lamento que no hayamos tenido la oportunidad de hablar durante el banquete de bienvenida. Supuse que querrían escuchar más sobre los padres de Harry, y quiero escuchar todo sobre su primera semana. Sé que tienen libres la mayoría de los viernes en la tarde, ¿por qué no vienen por una taza de té alrededor de las tres? Envíen su respuesta de vuelta con Hedwig.
Hagrid
–Que amable de su parte –dijo Hermione–. Tenemos que ir a verlo.
–Sí, y él simplemente me llama "Harry" –respondió su hermano. Tomó la nota y escribió en la parte de atrás: Gracias por la invitación. Te veremos a las tres, Harry y Hermione–. Lleva esto de vuelta a Hagrid, por favor –le dijo a Hedwig entregándole la nota. Ella la tomó y salió volando del gran comedor.
Desafortunadamente para ellos, antes de poder ir a ver a Hagrid tenían que sobrevivir una lección doble de Pociones con los Slytherin. Tanto Hermione como Harry, al igual que el resto de los Gryffindor de hecho, estaban en alerta cuando entraron a las mazmorras. Si el profesor Snape estaba interesado en un ambiente intimidante, ciertamente lo había logrado. El aula era fría y estaba llena de un olor a humedad. Las paredes eran de piedra oscura con repisas conteniendo frascos con líquido y animales y partes de animales.
Severus Snape, antiguo mortífago, experto en las artes oscuras, y renombrado Maestro de Pociones, se deslizó dentro del aula como un fantasma vestido de negro a la diez en punto y se dirigió a su enorme escritorio para pasar lista. Se detuvo cuando llegó al nombre de Harry.
–Ah, sí –murmuró–. Harry Potter. Nuestra nueva… celebridad.
Eso no era una buena señal.
Draco Malfoy y sus amigos Crabbe y Goyle rieron tapándose la boca. Sabían que ellos no debían antagonizar a Harry Potter, pero si los rumores eran ciertos, estaban a punto de ver fuegos artificiales de alguien que sí podía salirse con la suya.
Snape observó a la clase con su mirada penetrante y comenzó a hablar con voz suave y algo amenazante:
–Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones –comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo. Como la profesora McGonagall, Snape tenía el don de mantener a la clase en silencio, sin ningún esfuerzo–. Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de ustedes dudarán que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos… Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte… si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.
La clase continuó en silencio después de que terminó. Harry y Hermione intercambiaron una mirada. Eso sonaba justo como Dora lo había descrito.
Snape lo estaba mirando directamente. Instintivamente, él lo miró de vuelta con intensidad.
–¡Potter! –Dijo de pronto Snape–. ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
Harry tenía sólo una vaga idea de cuáles eran esas plantas ya que sólo había dado un vistazo a Mil hierbas mágicas y hongos. Había leído Filtros y pociones mágicos con más atención, pero no recordaba haber visto esa combinación. Aunque quizás estaba ahí ya que Hermione había levantado su mano.
Harry lanzó una mirada escéptica a su hermana. Al otro lado del aula, notó que Draco Malfoy tenía una expresión de sorpresa en el rostro. Puso todos esos pensamientos de lado y miró a Snape a los ojos, intentando responder con calma.
–No lo sé, señor.
Snape continuó observándolo de tal manera que sería la envidia de cualquier gato molesto, y después sus labios se curvaron en una sonrisa burlona.
–Bah, bah… es evidente que la fama no lo es todo.
No hizo caso de la mano de Hermione.
–Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?
Hermione elevó su mano aún más alto, pero Harry se sabía esa. Andi les había dado a él y a Hermione un bezoar y pedido que lo llevaran con ellos todo el tiempo, "por si acaso", aparentemente algo que miembros de familias de Casas Nobles hacían todo el tiempo.
–En el estómago de una cabra, señor –dijo–, aunque en el caso de envenenamiento, supongo que sería más rápido revisar los gabinetes.
El resto de los Gryffindor rieron ante eso, pero a Snape no le agradó.
–Un punto menos de Gryffindor por tu descaro, Potter –dijo–, y quizás también me puedas decir la diferencia entre néctar y miel.
Hermione comenzó a levantar su mano, pero Harry la detuvo y la forzó abajo.
–Yo... creo que son lo mismo, señor –dijo.
–Mm… correcto –gruñó Snape, finalmente moviendo su mirada para ocultar su leve sorpresa–. Si se ignora el hecho de que la miel es un producto del néctar. Bueno, supongo que tu conocimiento es… adecuado… para ser un principiante, Potter. Y para tu información, asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Bueno, ¿por qué no lo están apuntando todo?
Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Harry parpadeó y lanzó una mirada a los Slytherin y vio que Malfoy y sus secuaces lucían molestos.
La clase de Pociones resultó mejor de lo que habían esperado, probablemente porque sabían que esperar. Snape no era de explicar mucho, prefiriendo caminar alrededor y observar mientras trabajaban en una poción para curar forúnculos, y por supuesto, criticando a los Gryffindor cada vez que podía. Aunque con Harry y Hermione trabajando juntos, no había mucho que pudiera criticar aún si no los elogió, ni a nadie, a excepción de Malfoy.
Aun así, no hubo muchos problemas hasta…
–Espera, ¿dice que hay que agregar las púas de puercoespín ahí…?
¡CRACK!
Detrás de Harry y Hermione, el caldero de Neville y Ron se derritió, manchando a Neville de la poción sin terminar y causando que se llenara de dolorosos forúnculos. Snape quitó un punto a Ron por no notar el error antes y los envió a la enfermería.
Para su suerte, eso fue lo peor que ocurrió durante la lección. Cuando Harry y Hermione entregaron su muestra al final de la clase, Snape la examinó y les informó, sin entusiasmo, que recibirían una S.
La clase terminó a las dos el viernes, por lo que Harry sugirió que fueran a visitar a Neville a la enfermería antes de ir a ver a Hagrid. Resultó que estaba a punto de ser dado de alta.
–Sí, eh, supongo que fue suerte que era una poción de bajo nivel –les dijo–. Las más complicadas pueden dar muy malos resultados si caen sobre ti antes de terminar.
–Es terrible que nadie hace nada sobre el profesor Snape –se quejó Hermione–. Fue muy injusto con ustedes. –Neville asintió.
–No pensé que fue injusto conmigo –dijo Harry.
–¿Qué? ¿Y qué de todas esas preguntas que te hizo? –Dijo Hermione.
–Bueno, sí, pero sólo me quitó un punto. Estaba preocupado de que sería peor.
–Harry, lo busqué. El Filtro de muertos en vida es una poción de nivel EXTASIS. No debió de esperar que supieras eso.
–Tú lo sabías –dijo con una sonrisa.
Su hermana cruzó los brazos con molestia.
–Pero eso es lo extraño… –continuó–. Mione, ¿te acuerdas de las flores en casa de Andi?
Lo recordaba. Los Granger las habían visto en cuanto habían entrado.
La sala de estar de los Tonks estaba mucho más decorada que la de los Granger, con delicadas mesas pequeñas y plantas en macetas y muebles más lujosos. Los Granger tenían el dinero para realizar algo así si quisieran, pero con niños más pequeños en la casa, no valía la pena. En una esquina, observaron un elaborado arreglo floral con flores amarillas, moradas, y blancas en una vasija.
–Esas flores son hermosas –mencionó Emma.
–Gracias –dijo Andi–. De hecho, fue mi jefe, Hippocrates Smethwyck, quien las envió. Fueron un cumplido por la carta que envié en respuesta al artículo de Rita Skeeter en el Profeta.
–¿Lo son?
–Sí, es el lenguaje de las flores.
–Lo siento, nunca lo he aprendido.
–No, incluso en el mundo mágico, muy pocos fuera de las familias antiguas lo saben, pero amigos en el Wizengamot las utilizan para enviarse mensajes. ¿Ven aquí? –Señaló unas de las flores–. Girasoles y adelfas: "Admiro tu valentía". Jabonero de la china y mejorana: "por oponerse a las ilusiones". Áster doble: "Comparto tus sentimientos". Y acónito significa misantropía… juntos, básicamente dicen: "A mí tampoco me agradan". Y la salvia y arroyuela es salud combinada con pretensión porque ambos somos sanadores y políticos al mismo tiempo. –Emma rio ante eso.
–Increíble, ¿se puede decir todo eso con flores? –Dijo Hermione.
–Ajá. Hay un libro sobre el tema por aquí en algún lado. Fue muy popular durante la época victoriana.
–Sí –dijo Hermione recordando la visita–. ¿Pero qué tiene que ver con esto?
–Bueno… Vi el rostro de Malfoy cuando Snape hizo la primera pregunta. Lucía sorprendido, como si Snape hizo algo que no hubiera esperado. Creo que hubo un mensaje oculto en la pregunta.
–Pero, ¿por qué haría eso? Creo que sólo estaba haciendo una pregunta difícil para molestarte –insistió ella.
–No lo sé… Neville, ¿tú conoces el lenguaje de las flores?
–Un poco –dijo el niño de cara redonda–. Probablemente debería de conocerlo mejor… hago mucha jardinería.
–¿Sabes lo que significan asfódelo y ajenjo?
–No, lo siento. Tu prima probablemente lo sabe.
–Sí. Mione, ¿alguna vez leíste ese libro en la casa de Andi?
–N...no –admitió ella algo avergonzada–. No tuve tiempo entre todos los otros libros… pero creo que ajenjo significa "amargura". Estoy segura de que está en la Biblia… Harry, si es así pudiera haber sido un insulto.
–Mm, quizás –admitió Harry–. Creo que tendré que escribir a Andi y preguntarle–. Cambió de tema–. Oye, Neville. Vamos a tomar el té con Hagrid en un rato. ¿Quieres venir? Escuché que le gusta la compañía.
–¿En serio? Sí, claro, Harry –dijo Neville–. Gracias.
Al cinco para las tres, los tres salieron del castillo a través de la torre del reloj.
–¿No es algo peligroso tener un péndulo gigante en medio del vestíbulo? –Dijo Hermione. Neville sólo sacudió los hombros.
Hagrid vivía en una pequeña (para él) cabaña de un sólo cuarto colina abajo en dirección al noroeste, cerca del borde del bosque prohibido. No lucía muy impresionante, pero supusieron que para alguien con amor por actividades al exterior, era ideal.
Harry tocó la puerta, pero inmediatamente se puso nervioso al escuchar el ladrido proveniente del interior.
–¡Atrás, Fang! –Escucharon decir a la imponente voz de Hagrid. La puerta se abrió para revelar a un hombre enorme, quien estaba intentando sostener del collar al perro más grande Harry había visto.
–¡Atrás, Fang! –Gritó Hagrid nuevamente, pero el perro continuó ladrando, intentando soltarse para lanzarse sobre Harry. Fang era un perro jabalinero, uno muy grande, de color negro y casi tan alto como Harry, incluso en cuatro patas. Harry se puso en pose defensiva y bufó, para la sorpresa de Neville y Hagrid, lo cual pareció molestar al perro aún más.
–¡Fang! ¿Qué te ocurre? –Dijo Hagrid.
Harry comenzó a alejarse, manteniendo sus ojos en el perro, pero Hermione lo tomó por los hombros para asegurarse que no saliera corriendo, o peor, se transformara.
–Lo siento –dijo ella–, a mi hermano nunca le han gustado mucho los perros.
–¡Siéntate! –Hagrid empujó al perro para que se pusiera de rodillas–. Lo siento. Fang es un buen perro cuando no está muy emocionado. Adelante, dejen que huela su mano.
Harry palideció ante la sugerencia. Apenas y conocía algo sobre los movimientos de los perros. Pero Hermione jaló su brazo y lo empujó.
–Hola, Fang –dijo ella dulcemente–, yo soy Hermione, y él es Harry… unos niños normales. –Extendió su mano hacia la nariz de Fang, pero la olfateó una vez y ladró de nuevo.
–¡Fang!
Harry se puso nervioso otra vez, pero ella lo intentó de nuevo. Esta vez, Fang lamió la mano de Harry con renuencia, y Harry finalmente se relajó.
–Ya, no pasa nada, adelante –dijo Hagrid con una sonrisa.
La cabaña era un lugar cómodo para alguien del tamaño de Hagrid, aún si algo extraño, con jamones y faisanes colgando del techo. Pero tenía una cama y algo similar a una cocina, y el suficiente espacio para trabajar. Los tres niños entraron y se sentaron en dos sillones grandes. Fang saltó y se sentó en el espacio libre en el sillón de Neville.
–Él es Neville Longbottom –dijo Harry mientras Hagrid servía el té.
–Longbottom –dijo–. Encantado de conocerte. También conocí a tus padres, en sus días.
–¿En… en verdad? –Chilló Neville mientras acariciaba a Fang algo nervioso.
–Sí, trabajé con todos sus padres durante, eh, durante la guerra. No puedo decirles mucho sobre eso. Mucho aún es secreto, dice Dumbledore, pero fueron buenas personas, todos.
Los detalles de lo ocurrido con los Longbottom eran una de las pocas cosas que Andi se había rehusado a decirles a Harry y Hermione, sólo diciendo, con vergüenza, que su hermana los había enviado permanentemente a San Mungo. Habían decidido no preguntarle a Neville al respecto.
Hagrid les entregó una taza de té y un plato con pedazos de pastel. Los niños consideraron que necesitaba una clase de cocina, o que consideraba que la dureza era necesaria, pero muy amablemente pellizcaron los bordes mientras hablaban.
–Bueno, conocí a tu mamá y papá casi desde que empezaron a estudiar –Hagrid le dijo a Harry–. Tu papá y sus amigos siempre se estaban metiendo en problemas. Mucho más que los gemelos Weasley incluso. Parecía que tenía que perseguirlos fuera del bosque prohibido una vez al mes. Y tu mamá, a ella le gustaba caminar alrededor de los terrenos, y se detenía a saludar. Y por supuesto, tu papá siempre la seguía. Estaba seguro de que se iba a casar con ella desde su primer año, pero ella siempre pensó que era molesto. –Hagrid sonrió ante eso, y los niños se unieron.
–Ah, pero tu mamá, era un buen alma –dijo Hagrid melancólicamente–. Siempre pensando lo mejor de todos. Incluso intentó llevarse bien con el profesor Snape…
–¿Qué? –Exclamó Hermione–. ¿La mamá de Harry fue amiga del profesor Snape? –Neville palideció un poco ante la mención del profesor de Pociones.
–Bueno, por un tiempo –dijo lentamente–. Fueron perdiendo el contacto, eso de estar en diferentes casas, y con la guerra. Malos tiempos.
–Andi… Andrómeda Tonks… dijo que el profesor Snape y el papá de Harry no se llevaban bien –continuó ella.
–Bueno, supongo que no… pero eso está en el pasado –dijo él sin mirarlos a los ojos–. No creo que Snape les de problemas… o no más que a otros, por lo menos.
–No lo sé… –Hermione le contó a Hagrid sobre la lección con Snape esa mañana, con Neville diciendo su parte con incomodidad, pero Hagrid les dijo que no se preocuparan… que a Snape no le agradaba casi nadie–. ¿Entonces por qué se convirtió en profesor? –Preguntó Hermione. Hagrid no tuvo respuesta.
Neville en particular lució aliviado cuando cambiaron de tema. Harry y Hermione le contaron a Hagrid sobre su vida en el mundo muggle, y Neville contó unas historias sobre su familia.
Fue cuando Hagrid intentó convencer a Harry de comer una segunda rebanada de pastel por tercera vez que Harry notó el periódico en la mesa y lo examinó.
ASALTO RECIENTE EN GRINGOTTS
Continúan las investigaciones del asalto que tuvo lugar en Gringotts el 31 de julio. Se cree que se debe al trabajo de magos y brujas oscuros y desconocidos.
Los duendes de Gringotts insisten en que no se han llevado nada. La cámara en cuestión había sido vaciada ese mismo día.
"Pero no vamos a decirles qué había allí, así que mantengan las narices fuera de esto, si saben lo que les conviene", declaró esta tarde un duende portavoz de Gringotts.
–¿Estás siguiendo la historia de lo que pasó en Gringotts? –Dijo Harry.
–Oh, eso, sí. –Hagrid sonaba algo resguardado–. Debo de mantener un ojo en las cosas cuando hay un mago oscuro involucrado.
–¿El profesor Dumbledore ha dicho algo al respecto? –Preguntó Hermione–. Nos dijo que iba a indagar sobre el tema.
Harry le entregó el periódico a Neville.
–¿Dumbledore? Ah, no. No, dice que todo está tranquilo.
–Hagrid, creo que te vi en el Caldero Chorreante ese día –dijo Neville–. Ese fue el día después de mi cumpleaños. ¿Qué no dijiste que ibas a Gringotts para un asunto de Hogwarts?
–¿Ah? Bueno, sí, quizás –dijo Hagrid algo nervioso.
–¿En verdad? –Preguntó Harry–. ¿Viste algo sospechoso?
–No, no. No vi nada –dijo Hagrid rápidamente–. Y no tienen que preocuparse por eso aquí. No hay lugar más seguro que Hogwarts. Ningún mago oscuro podrá entrar aquí mientras Dumbledore esté alrededor.
–Sí, claro –dijo Harry con una sonrisa nerviosa.
Pero a pesar de eso, Hermione y Harry comenzaron a hacer la conexión entre dos cosas que Dumbledore les había dicho… dos cosas que en ese momento no habían parecido estar relacionadas.
Hogwarts era la "fortaleza mágica más antigua y segura en el Reino Unido".
Y el objeto en la bóveda había sido "transferido a un lugar más seguro".
