Su cuerpo se giró perezosamente hacia la derecha mientras estiraba sus brazos abriendo sus ojos para acostumbrarse a la luz mañanera. Despacio se enderezó en su cama ahogando un bostezo con su mano y quitándose algunos cabellos pegados a su rostro.

Algo somnolienta miró su despertador que marcaba las siente de la mañana. Y a un lado de este su teléfono móvil se iluminó. Lo tomó para revisarlo pausadamente mientras se restregaba uno de sus ojos para ver con claridad como en la pantalla habían varios mensajes de Cherri, que le recordaba que no faltara al ensayo de esa tarde y el mensaje no contestado de Angel la noche anterior.

No era alguien tan madrugadora, pero tampoco tenía fama de despertar tan tarde. Su trabajo consumía mucho sus energías, pero rápidamente su cabeza se había acostumbrado a esa rutina de levantarse, desayunar, esperar a la tarde para ir al Estudio a ensayar los bailes de cada noche y regresar a casa, o quedarse, en caso de que Valentino se lo pidiera.

Su estómago comenzó a gruñir y pronto supo que tenía que ir a la cocina por su desayuno.

Se calzó unas adorables y esponjosas pantuflas de unicornio saliendo de su habitación entre bostezos hacia su baño para lavarse el rostro.

Tomó en sus manos un poco de agua y restregó su cara con delicadeza despertando al contacto con el agua fría.

Sintiéndose un poco mas animada al estar completamente despierta, salió del baño directamente a la cocina y colocó la tetera a fuego alto para hervir algo de agua para su café. Lo necesitaría para estar despierta toda la mañana y la tarde, y nada mejor que algo de cafeína para ello. Adoraba tomar café con mucha azúcar y agregarle también algo de crema para que estuviera al cien.

Para matar el tiempo, tomó uno de los libros que tenía colocados en la estantería de la sala y comenzó a leerlo. Era una novela de amor, dónde la protagonista tenía que encontrar a su alma gemela por medio de varios obstáculos. Suspiró profundo. A veces imaginaba que era ella la protagonista y que su alma gemela la encontraba y juntos construían un futuro nuevo y libre de oscuridad. Solo para caer en la dura realidad instantes después.

Una vez que el chillido de la tetera sonó, dejó el separador en medio del libro donde había quedado y sirvió en una taza una pequeña porción de agua, colocando después una pequeña cuchara de café y tres de azúcar. Colocando encima una generosa porción de dulce crema llevándola contenta a sus labios para darle un sorbo.

Estaba tan concentrada en su bebida que no notó que la cerradura de su puerta giraba para luego abrirse de golpe causándole un sobresalto.

—Charliiieeee — Angel entró de improviso al departamento y se acercó tomando de los hombros a la distraída rubia casi haciéndola soltar la taza café que tenía a la mano— ignoraste mi mensaje de anoche, dulzura — regañó toqueteando la respingada nariz de la rubia — aunque considero ofensivo y una total falta de respeto dejarme en visto, solo por tratarse de ti, te perdonaré — agregó pellizcando una de sus sonrojadas mejillas.

La soltó para arreglarse minuciosamente el cabello y luego miró a Charlotte con curiosidad y diversión mientras tomaba su café de la mañana empalagosamente dulce.

—Entonces... — hizo una pausa suspensiva — ¿me dirás por qué andas de tan buen humor esta mañana, tesoro? ¿Tendrá algo que ver con cierto hombre de sonrisa espeluznante? — dijo disfrutando de como Charlotte casi escupió el café mirándolo con ojos desorbitados.

—¿Q-Qué? ¿D-De qué hablas? ¿Es que acaso ahora no puedo despertar feliz?

Angel lo pensó colocando por unos instantes su dedo debajo de su barbilla.

—Hmm... no. No sí se trata de un día lunes en la mañana, para empezar — confesó alzando sus hombros y dándole una sonrisa divertida.

Charlotte trató de ignorarlo, pero solo consiguió ponerse en evidencia.

—Solo estoy algo animada el día de hoy, Angel. ¿Hay algo malo con eso?

—Nooo, claro que no — dijo sarcásticamente.

—¡Deja tus sarcasmos! Y de todos modos, ¿Qué haces en mi departamento tan temprano?

—Vine a recoger unas cuantas cosas que se le quedaron a Fat Nuggets la vez que me tocó recibir a un cliente entrada a la madrugada y lo dejé contigo, ¿ves? — justificó tomando del suelo una bandeja de comida perteneciente a su mascota.

Charlie suspiró y colocó sus dedos en el puente de su nariz tratando de tener paciencia con su amigo.

—¿Desayunaste algo?

Angel negó con la cabeza.

—Nop. No he comido nada desde anoche, no he tenido tiempo. ¿A menos que cuente como desayuno tragar la leche de mi último cliente?

—¡Eww, Angel! — expresó Charlotte con disgusto y luego se dirigió hacia su refrigeradora sacando unas cuantas bandejas — siéntate ahora mismo, te serviré algo de la pasta que hice ayer en la tarde.

Angel la miró dirigirse hacia la estufa y encenderla para colocar la pasta y calentarla.

—¿Tienes queso parmesano? — preguntó entrecerrando los ojos cruzándose de brazos mientras la veía recalentar la comida.

—Sí, esta en la mesa.

—Oh, entonces me quedo — aplaudió contento sentándose en una de las sillas esperando impaciente la deliciosa pasta de Charlotte. Puede que fuera muy sobreprotectora con él, pero debía admitir que se le daba muy bien cocinar. No tenía nada que envidiarle a un chef profesional. Era agradable comer comida casera de vez en cuando, a menudo ordenaba a domicilio o compraba comida precalentada.

Charlie colocó a los pocos segundos un plato rebosante de deliciosa pasta con abundante salsa de tomate y una hoja de albaca decorando la cima de la pequeña montaña de comida.

Angel agradeció efusivamente a Charlie y comenzó a devorar el plato agradeciendo mentalmente el hecho de haber irrumpido en el departamento de Charlie a esas horas de la mañana. Y el que hubiera cocinado su plato favorito lo hizo aún mejor.

—¿Prefieres té o algo de café?

—Un té estaría bien, gracias bebé.

Charlie asintió mientras que Angel tomó el control del televisor de Charlie y la encendía para luego tomar el plato y sentarse en el mueble a comer para tener una mejor visión.

—Angel, vuelve a la mesa. Sabes que no me gusta que comas encima de mi sofá, vas a manchar todo de salsa — exclamó frustrada echando algo de azúcar a la infusión.

—Estoy viendo las noticias para auto educarme —expresó estirándose perezosamente encima del sofá con el plato en su regazo. — ¿Le negarás ese deseo a un pobre sujeto que solo quiere saber lo que le pasa a esta mierda de mundo? — dijo dramáticamente sonriendo cuando escuchó un pequeño gruñido para luego verla tenderle una humeante taza de té. Para retirarse a la mesa a terminar de tomar su café.

—Gracias, tesoro. Te adoro.

—Buenos días televidentes, soy Katie Killjoy — anunció animadamente una mujer de cabellera rubia hasta los hombros con una enorme sonrisa simpática.

—Y yo soy Tom Trench — dijo ahora un hombre de tez pálida y cabello rubio con unos enormes lentes sobre sus ojos y una sonrisa algo nerviosa.

—Trayéndoles como siempre las noticias frescas sobre nuestra adorada ciudad. Antes que nada queremos aprovechar para sugerirles ver el segmento de cocina de Geoffrey en el canal 8. No hay nada mejor que comenzar el día con una de sus recetas.

—Ugh, odio a esa tal Katie Killjoy, puede lucir muy agradable y risueña en televisión. Pero no es más que una amargada doble cara y una homofóbica de lo peor. En pocas palabras, una perra completa — argumentó Angel en un tono despectivo mandando otro poco de pasta a su boca — no sé como aún la dejan dar las noticias, arruina mi mañana con solo verla en televisión — habló con la boca llena.

—No te culpo, después de lo que te dijo hace unos meses al terminar esa entrevista.

—Quiere dárselas de santa, pero no es más que una puta sin remedio. Si Cherri no me hubiera apartado esa vez, hubiera barrido el piso con la espantosa cabellera rubia de esa perra, aunque esa loca me hizo ver fatal por días cuando me aruñó con esas uñas postizas — masculló clavando con fuerza el tenedor sobre la pasta — ya tendré mi revancha.

—No tienes por que rebajarte a su nivel Angel — habló Charlotte tomando una pieza de pan de la canasta y dándole un ligero mordisco — tú sabes que eres increíble, no deberían afectarte los comentarios de una reportera maleducada.

—Cariño, sé que soy increíble, pero no puedo evitar querer arrancarle la cabeza a esa mujer cada vez que la veo. — farfulló — Al menos el flacucho de Tom pagó bien por mis servicios — sonrió con sorna observando al hombre bajito de lentes reír nerviosamente ante las indirectas ofensivas de Katie disimuladas con una sonrisa carismática.

Charlie rodó los ojos y decidió continuar con su desayuno cuando escuchó a Angel jadear en su sofá.

—No lo creo — murmuró Angel viendo pasmado la televisión.

—¿Qué ocurre? — preguntó confundida.

—Rápido, sube el volumen — ordenó Angel agitando su mano hacia Charlie sin despegar su mirada de la televisión.

Charlie tomó el control remoto y rápidamente le subió a la televisión escuchando como Katie hablaba sobre las últimas noticias.

—Un cuerpo fue hallado hoy en la madrugada exactamente a las 3:15 a.m. en las afueras de la ciudad. Los informes dicen que fue apuñalada cinco veces y sus extremidades fueron arrancadas, al igual que su lengua y sus ojos. El hombre identificado como "Paul Johnson" fue victima de este terrible suceso mientras caminaba por las calles con una elevada dosis de alcohol en su sistema y otras sustancias tóxicas.

Tanto Angel como Charlie observaron con asombro como la cámara enfocaba algunos hombres trasladando el cuerpo sin vida en una camilla.

—Aún no se ha podido descifrar quién fue el que realizó tal atrocidad sin dejar huellas, pero estamos seguros que se trata de alguna venganza contra él de parte de la mafia. Pues el sujeto estaba involucrado en varios círculos de malhechores y narcotraficantes. Los mantendremos informados de todo después de los comerciales. Sigan atentos televidentes.

El logo de las noticias entonó la conocida música y pronto iniciaron los comerciales.

—¿Charlie, sabes quién era ese tipo, cierto? — preguntó a su compañera temeroso y algo tenso.

La chica asintió sin siquiera parpadear, pues ambos sabían quien era el sujeto con tan solo la mención de su nombre.

—Es el mismo sujeto que desafió a Valentino hace un par de semanas en el Club Nightstand— musitó.

Angel asintió confirmando lo dicho por su compañera.

Charlotte tragó con fuerza abrazando el control contra su pecho y bajando el volumen al televisor en cuanto iniciaron los comerciales.

—Angel, no creerás en serio que Val pudo haber...

—No, no, no — negó Angel efusivamente sin dejarla terminar. Él también había pensado lo mismo — conozco a Val desde hace varios años bebé, es prepotente, manipulador y disfruta de castigar y lastimar a sus empleados golpeándolos hasta hartarse, pero nunca se ensuciaría las manos de ese modo. Odia involucrase en ese tipo de cosas. Debe ser una muuuy rara coincidencia, después de todo Paul tenía muchos enemigos en la mafia, debió ser alguno de los matones de uno de los socios de Val.

—Pero..

—¡Ya no pienses en eso, cariño! — interrumpió arrebatándole el control y apagando la televisión — mejor apresúrate a terminar. Recuerda que tenemos ensayo esta noche — le recordó — necesito que me acompañes a buscar unos guantes para complementar mi vestuario de esta noche, Fat Nuggets se comió los últimos de utilería y tengo que reemplazarlos — expresó con una mueca de aburrimiento, adoraba a Nuggsy, pero era un fastidio tener que reemplazar cada prenda que se comía mientras lo dejaba en su camerino.

—Oh, Angel. Si no quieres que Fat Nuggets vuelva a almorzar tu ropa de trabajo deberías dejarlo en tu apartamento — sugirió Charlie levantando los trastes para dejarlos en el lavavajillas.

—¡Jamás! Se siente muy solo cuando lo dejo en casa todo el día. Mi precioso Nuggsy es una buena compañía, solo quiere algo de atención.

—Pues entonces prepárate para reemplazar todo tu guardarropa — rió Charlotte terminando de lavar los últimos trastes.

—Ja, ja. Mejor apúrate, cariño. No querrás salir en pijama a la calle, ¿cierto? y... ¿Pantuflas de unicornio, es en serio? — inquirió mirando a sus pies con una ceja levantada — Eres tan infantil — espetó.

—Yo no juzgo tu ropa, Angel — recriminó secándose las manos yendo a su habitación para cambiarse.

—Eso es porque no hay nada que juzgar, bebé. Mi ropa es perfecta: a la moda, completamente increíble y... Oh, soy yo quien la porta — se jactó llegando a la puerta de la habitación de Charlie — ¿Tienes algo que decir sobre eso?

—Me dejaste sin palabras, Angie — resopló divertida desde dentro mientras se colocaba unos zapatos de tacón bajo.

—See, lo sé bebé. Dejo sin aliento a cualquiera — atinó a contestar haciendo resaltar su diente de oro.

Charlie en el interior resopló tomando su peineta cepillando su dorada cabellera y colocándose una cinta para el cabello roja amarrándola en forma de lazo. Se contempló al espejo y sonrió para sí misma abriendo la puerta mostrándole su vestimenta a su amigo.

—¿Qué opinas?

Angel torció su cabeza y enseguida soltó una respuesta honesta.

—Demasiado cubierto, ¿Cuál es el objetivo de usar esto? — señaló tomando el vuelo del vestido para observarlo de cerca.

—¿Quizás en que no quiero lucir como una ramera? — contratacó recogiendo su bolso y tomando las llaves dirigiéndose a la puerta seguida de Angel.

—Técnicamente. Lo eres.

Charlotte lo contempló con una mirada fulminante.

—¿Qué? Es la verdad, sólo que nadie lo sabe... ¿entiendes? 'Angelus' es como tu otra identidad secreta — explicó pasando sus manos por su rostro en una actitud misteriosa.

—¿Podríamos olvidarnos de eso? — pidió Charlotte masajeando el puente de su nariz.

—Como quieras — dijo Angel haciendo un sonido de aburrimiento con los labios y abriendo la puerta dejando salir primero a Charlie.

—Gracias.

Angel salió cerrando la puerta y con las copias de las llaves que tenía de la puerta, le echó seguro y partió junto a su amiga escaleras abajo, agradeciendo interiormente que ambos hubieran olvidado el tema que se había hablado por televisión, sintiendo la abrumadora sensación conocida cómo pánico y temor entremezclándose en su ser.

Sin poder evitarlo, comenzó a analizarlo silenciosamente en su mente.

No quería creer que Val había tenido algo que ver con la muerte de Paul. Sabía de sobra que Valentino tenía un incontrolable deseo de maltratar y someter a sus empleados, tenerlos a su merced, completamente vulnerables mientras los torturaba, pero nunca había mostrado indicios de querer matar a sus "fuentes de entretenimiento".

Mientras más lo pensaba, más quería convencerse así mismo de que todo era una simple coincidencia y que todos los que osaran desafiar a Valentino no pasarían de recibir unos buenos golpes y quizás unos latigazos.

Un escalofrío se apoderó de él mientras aparentaba caminar normal junto a Charlie.

Oh, Charlie.

¿Qué tal si Val llegase a hartarse de ella? ¿Sería capaz de deshacerse de ella? ¿Sería capaz él de vivir tranquilo sabiendo que quizás Charlotte estaba sobre la cuerda floja?

Miró de soslayo a su dulce compañera y pronto un sentimiento de preocupación floreció en su pecho.

No. No lo iba a permitir.

Charlie era la criatura más pura y dulce que había tenido la horrible fortuna de trabajar en ese bar. A penas era una adolescente cuando la trajeron ante él. Llorosa, tímida, indefensa e inexperta. Él fue el encargado de enseñarle todo lo relacionado con los Studios Porn, había sido él quién escuchó los gritos de dolor y las súplicas mientras Val la profanaba en su estudio el primer día que Charlotte se negó a bailar sobre el escenario. Y él había sido quien la ayudó a curar sus heridas después de que aquella traumatizante escena.

Jamás pudo entender cómo es que Charlie llegó a manos de Valentino, y tampoco consideró prudente preguntárselo a la misma Charlotte. Pero tampoco se le hacía difícil creer que Val seguramente la había secuestrado o chantajeado. Esas eran las tácticas que utilizaba Valentino para atraer a sus víctimas y obligarlas a trabajar para él. Y teniendo la fama de ser uno de los mafiosos más poderosos de esa ciudad, tenía el poder de hacer y deshacer a su voluntad. Val jamás dejaba que algo no saliera a su favor.

Acomodó su flequillo hacia atrás para tranquilizar su cabeza.

Sea cómo sea. Charlie ahora era una de las perras con correa de plata de Valentino. Y Val siempre cuidaba de sus mascotas preferidas a su manera, así que quería creer que Charlie estaba a salvo de la 'eliminación'. Solo en caso de que Valentino hubiera tenido que ver con la muerte de Paul Jhonson. Lo cual veía muy poco probable.

—¿Angel? ¿Estás bien? — preguntó Charlotte sacándolo de sus pensamientos y obligándolo a sonreír despreocupadamente para no preocupar a la chica.

—Por supuesto, bebé. Estaba pensando en Nuggsy, tendré que pedirle a Cherri que lo tenga en su camerino por un tiempo si quiero tener todo mi guardarropa intacto — murmuró pensativamente.

—Si dejas a Fat Nuggets con Cherri, él se comerá su ropa interior de cereza favorita — dijo Charlotte recordando como Cherri tenía guardado en su baúl celosamente una gran cantidad de ropa interior sabor a cereza comestible, de ahí su nombre artístico "Cherri". Nunca dejaba que nadie se acercara a su preciado baúl — y sabes muy bien qué por no hacerle nada a Fat Nuggets, se desquitará contigo, y puede que hasta te deje sin tus brochas de maquillaje como la última vez.

Angel suspiró y rebobinó con horror la grotesca escena de sus brochas todas destrozadas en la puerta de su camerino.

—¡Ugh, trataba de no recordar eso, Charlie!

—Pues ya estamos a mano — contestó tranquilamente ofreciéndole una sonrisa ladeada para indignación de su amigo mientras se concentraba en observar un escaparate.

Siguieron caminando por un largo rato en silencio absoluto. Era demasiado temprano y era un día Lunes, algunas tiendas seguían cerradas y otras a penas estaban queriendo abrir. Las mañanas siempre eran muy frescas y por lo general lo que abrían primero eran los restaurantes para que las personas que tenían un trabajo de mañana pudieran desayunar sin problemas.

Estaba completamente tranquila y se atrevería decir que algo enérgica. Sus manos apretaron la correa de su bolso y caminó junto a Angel hacia la única tienda que tenía la costumbre de abrir todos los lunes a las 7:30 a.m.

—¡Bonjour, Rosie querida! — saludó Angel abriendo la puerta de golpe y extendiendo los brazos como queriendo dar a entender que estaba presente.

Enseguida se escucharon los pasos de unas conocidas botas bajas de tacón apresurándose a llegar rápidamente a la puerta de su local. Hizo acto de presencia una mujer de cortos cabellos rubios entallada en un largo vestido color vino y unos guantes a juego. Su característica vestimenta elegante y refinada. Llevaba unos cuantos carriles de tela en sus brazos que depositó en una mesa para ir a saludar con una gran sonrisa hacia ambos individuos.

—¡Angel, Charlie! — exclamó emocionada dirigiéndose hacia ellos — ¡Bonjour, cuanto me alegra tenerlos por aquí! — se acercó a Angel para darle un beso en ambas mejillas y luego se acercó a Charlotte para hacer lo mismo.

Madame Rosie era una mujer de 36 años edad proveniente de Francia. Era una absoluta maravilla en el arte de la costura y el diseño. Completamente comprensible, después de saber de donde provenía.

Era la encargada de fabricar el vestuario de cada trabajador de los Studios Porn, otra víctima de los chantajes de Valentino y una modista refinada y auténtica. Su primer traje lo había diseñado Rosie el día que Angel la acompañó a probarse su primer vestuario para el show de apertura. Había llorado como nunca ese día. Rosie se acercó a ella, limpió sus lagrimas dulcemente consolándola, abrazándola y le hablándole suavemente al oído murmurando que todo iba a estar bien. La señora Rosie nunca había tenido hijos, o esposo. Sólo sabía que había tenido anteriormente a otro hombre trabajando codo a codo con ella, su hermano Franklin. Nunca vio alguna vez a alguien más que no fuera su hermano, eran solo ella y Franklin al principio.

Hasta que hace dos años, le diagnosticaron al señor Franklin una enfermedad terminal, en la última etapa. No se pudo hacer nada, su hermana Rosie no tuvo el valor de seguir llamando a su tienda el "Emporium Franklin Rosie" sabiendo que su hermano ya no estaba con ella. Fue doloroso para ella quitarlo y seguir adelante sola, sin ninguna otra familia.

Rosie era encantadora, sabia, gentil y muy observadora. Charlotte difícilmente podía detectar un hilo suelto de algún vestido y Rosie se daba cuenta de inmediato. Le encantaba vestir colores oscuros y casi siempre le gustaba que tanto ella como Angel modelaran sus últimas creaciones. El cariño y el apego que sentía hacia Rosie bien podría compararse como el de una hija a su madre.

Disfrutaba mucho pasar un rato con ella siempre que no la absorbiera el trabajo. Era reconfortante verla y charlar de cualquier cosa o solo mirar el último trabajo que había realizado con esmero para su próxima línea de ropa.

—¡Madame Rosie! Nos alegra mucho visitarla — dijo Charlie cuando la mujer la sostuvo de las manos contenta.

—Y estoy absolutamente feliz de poder ver a mis dos deslumbrantes estrellas aquí en mi local — admitió tocando la mejilla de Charlie para pellizcarla — pero, supongo que no vinieron solo para verme a mi, ¿no es así? — los miró con suspicacia y una sonrisa ladeada.

—Tan lista como siempre, Rosie querida. Eres la única que puede sacarnos de este embrollo — dijo Angel haciendo un puchero ante ella.

Rosie lo miró con los ojos entrecerrados.

—¿Qué ocurrió esta vez?

—Fat Nuggets se comió mis guantes — confesó Angel cruzando los brazos — los últimos que me proporcionaste para el penúltimo show.

—¡¿Dejaste que tu cerdo mascota se comiera esos finos guantes que me pasé horas hasta la madrugada cosiendo?!

Charlotte retrocedió, pero Angel adoptó una pose despreocupante ante la ira evidente de Rosie, sabía que no le pondría una mano encima por mucho que se molestara con él.

—No te alteres, Rosie cariño — trató inútilmente de tranquilizarla batiendo sus manos hacia ella — afortunadamente traje mi paga de la última noche y tengo dinero suficiente para costearme unos nuevos, para reemplazar los que dañó Nuggsy — restregó Angel sacando un abanico de billetes frente a Rosie.

Una ceñuda Rosie arrebató los billetes de la mano de Angel y los contó bufando ante la enorme sonrisa satisfecha del chico.

—Están en la repisa superior de la estantería del fondo — le hizo saber guardando el dinero en su escote — te cobraré de más por ese descuido, Angel querido — sonrió Rosie burlonamente hacia él.

—No me esperaba menos de ti, es lo justo, supongo — mencionó Angel alzando los hombros resignado. Era su merecido por meterse con su fina costura — regreso en breve, bebé — le dijo a Charlie llegando hacia el fondo de la tienda, donde reposaban varias cajas de cartón para zapatos y otras más pequeñas para guantes de tela, todos estaban clasificados por la misma Rosie. Muchas veces Charlie le mencionó acerca de alguien que la ayudara con la tienda, pero ella nunca sintió la necesidad de contratar a alguien más para que la ayudara en el Emporium en el que ella y su hermano habían trabajado por años. No confiaba en nadie para ello e incansablemente le había informado que podía perfectamente encargarse de la tienda ella sola.

Al encontrarse solas, Rosie toma de los hombros a Charlie y la dirige hacia un largo mueble que tenía el Emporium para los que tuvieran que esperar a que su acompañante en caso de que alguna cliente se probara una de sus creaciones.

Se sentaron una frente a la otra y Rosie comenzó a charlar animadamente con la rubia, estando mas que complacida de poder pellizcar esos redondos y adorables cachetes de manzana una vez más.

—Charlie, cariño. Me alegra tanto tenerte aquí en mi local. Haces que todo pase de gris a colores, cómo un bello cristal que resplandece contra la luz del sol — mencionó tomándola de sus manos de manera maternal.

—Le agradezco mucho Madame Rosie, estábamos ansiosos por venir al Emporium — dijo con una hermosa sonrisa apretando las manos de la mujer entre las suyas.

—Permíteme poner eso en duda, querida. Aún no puedo creer que un cerdo se hubiera tenido que comer unos guantes para que finalmente vinieran a visitarme. Me siento tan abandonada — expresó soltando una mano de Charlie y colocándola en su frente.

—En serio lo lamentamos Rosie — murmuró Charlie apretando su mano.

—¡Yo no! — gritó Angel desde el fondo.

Rosie lo miró mal y Charlie negó con la cabeza divertida.

—Ignóralo, ¡Tú sigue buscando esos guantes, Angie!

Angel hizo un gesto con su mano y volvió a su labor.

Charlotte rió y luego miró a Rosie.

—Le prometo que escaparé del Estudio para verla más seguido, últimamente hemos tenido mucho trabajo.

Angel llegó con ellas sosteniendo una pequeña cajita en su mano y otra en su cadera, mirando dentro de la caja con inseguridad.

—¿Charlie, crees que estos guantes son parecidos a los que Fat Nuggets se comió? — preguntó acercándole la caja.

Charlotte los miró por un momento y luego negó con la cabeza.

—No, aquellos tenían encaje negro — indicó — y este es púrpura.

—¡Agh, maldición! Pero si parece negro. ¿Quién diría que tendría que pasar por esta situación gracias a Nuggsy? Tal vez tenga que ponerle un severo castigo al llegar a casa — murmuró para sí mismo.

Cuando estuvieron nuevamente solas, Rosie tomó de improviso el rostro de Charlotte para mirarlo con detenimiento, deteniéndose en sus ojos, pudo observar algo extraño... en las pupilas de Charlotte.

Una vez que dedujo lo que era se llevó ambas manos a la boca para confusión de Charlotte, pero logró contenerse y sólo sonrio de medio lado.

—Y dime querida, ¿Te ha pasado algo interesante estos días?

—¿De qué habla, Rosie? — inquirió confundida ante la actitud de la mujer.

—Ya veo, con qué haciendote la desentendida ¿eh? — rió suavemente — No puedes engañar a alguien que vivió toda su infancia en la conocida ciudad del amor — se jactó — yo sé de estas cosas ¿Quién es el afortunado que captó tu atención mi dulce ángel?

La cara de Charlotte en seguida pasó a colorearse en distintos tipos de rojo.

—¡N-No, no! — se apresuró a contestar alarmada —Madame Rosie, usted esta confundida, yo no...

—Sabes que entre más te niegues, más voy a convencerme a mi misma de que mis palabras son ciertas. Tú mirada es totalmente distinta a como la recuerdo — habló presionando su mano bajo la barbilla de la joven —sí señor, pupilas dilatadas, sonrisa amplia, rostro sonrojado. Todas las señales están ahí.

Charlotte no negó ni confirmó nada ante la minuciosa inspección de la mujer, pero sabía que se había delatado tontamente sin querer delante de Rosie, a ella no se le escapaba ninguna.

Cubrió su rostro sonrojado con sus manos mientras que Rosie la abrazaba riendo felizmente ante su vergüenza.

—Oh, Charlie. Me alegra tanto que finalmente alguien lograra captar tu atención. El amor es lo más hermoso que el ser humano pueda experimentar— suspiró sosteniendo los hombros de la joven — y siendo tú una joven con belleza y distinción, podrás pescar a cualquier caballero que elijas. Vamos, dime el nombre de ese joven afortunado — insistió.

—L-La verdad, no sé su nombre — mintió. Se sentía mal, pero sí de algo conocía a Rosie en esos años, sabía que a ella le encantaba involucrarse en la vida de las personas, ya sea para ayudarlos o para desquitarse. Y no podía dejar que ella se viera en la necesidad de meterse con uno de los socios de Valentino solo por ella — pero es un hombre caballeroso.

—¿Es apuesto?

Charlotte tomó parte de su cabello y comenzó a juguetear con él nerviosamente.

—Pues, tiene su encanto — contestó mordiendo un poco su labio inferior recordando lo lindo que se veía con ese traje tan elegante la noche anterior — y mucha clase — volvió a decir esta vez con un pequeño suspiro — también me pareció que era algo misterioso y animado, muy cortés y con un estilo del humor bastante peculiar. Es algo raro en cierta forma porque no se parece a ninguno de los chicos que haya conocido antes, es absolutamente distinto, oh y su voz es tan cautivante, es cómo sí... — paró de hablar para observar a la mujer de cortos cabellos rubios mirarla con evidente diversión.

Quiso que se la tragara la tierra en ese instante. Estaba tan avergonzada de haber hablado de esa forma. Agradeció al cielo que Angel hubiera aparecido de repente a enseñarles a ambas una caja de guantes con una sonrisa de festejo.

—¡Finalmente! ¡Los encontré! El par perfecto de guantes que se comió Fat Nuggets.

—¡Eso es genial, Angel!

—Ciertamente, me alegro por ti querido — intervino esta vez Rosie con un brillo cobrizo cruzando su mirada. Lo que causo una mala vibra en Charlotte, esa mujer tenía planeado algo, y estaba segura de que iba a utilizar a Angel como parte de él.

Desde luego, como Angel ya había encontrado lo que buscaba, eso significaba que ambos se irían. Y eso Rosie lo sabía perfectamente.

—Ya que estas aquí, Angel querido. Supongo que no te molestará ver un par de botas de tacón nuevas que hice hace un par de días atrás — dijo poniendo su mejor cara inocente mirando satisfecha la cara de interés que había puesto el chico.

—¡¿Botas nuevas?! — la voz de Angel cambio a un chillido muy agudo mientras ponía sus manos en sus mejillas denotando emoción.

Rosie asintió colocando sus manos sobre sus rodillas por encima de su vestido.

—Son hasta la rodilla y están hechas de cuerina blanca. Combinan con ese traje rosa de rayas blancas que te gusta usar para momentos especiales, tú ya me entiendes — guiño un ojo hacia él.

Angel sin pensarlo dos veces fue hasta la sección de botas y buscó con desesperación las botas que Rosie había dicho. Tenía unas en su departamento, pero estaban muy usadas y habían perdido su autentico color, causando que se vieran fatales con su atuendo favorito, así que no podía dejar pasar esa oportunidad por nada en el mundo.

—Muy bien, estamos solas de nuevo. Así que si tu mayor preocupación era que Angel nos escuchara. Puedes estar tranquila... se va a tardar un buen rato en encontrar esas botas. Puedes hablar de esto sin problema conmigo. Estoy aquí para ayudarte.

—¿Ayudarme exactamente con qué, Rosie — insistió Charlotte bajando la cabeza causando que sus caireles de oro hicieran una cortina de cabello delante de sus ojos — no es algo tan importante viniendo de mi.

—Charlie, todo lo que tiene que ver contigo me interesa — habló Rosie dulcemente —Realmente llamó tu atención ¿No es así, querida?

—Eso es irrelevante— comentó tristemente Charlotte — soy una prostituta.

—¿Perdóname si no entiendo que tiene que ver eso, Charlie cariño? —pregunto extrañada la mujer tocando el hombro de la joven.

—¡Tiene mucho que ver!— respondió levantando la mirada con preocupación — ¿Sabe acaso lo que me haría Valentino sí se llega a enterar de que alguien me interesa? Puede que mi vida sea un completo asco, pero no quiero morir en manos de Valentino — confesó inconscientemente.

—Entonces aceptas que este joven si te interesa — dijo Rosie muy segura observando divertida el rostro sonrojado de Charlotte que intentaba inútilmente negar su deducción.

La joven rubia hizo un puchero y se cruzó de brazos sintiéndose atrapada ante la mirada ganadora de la señora Rosie.

—Me he delatado de nuevo ¿cierto? — suspiró Charlotte refunfuñando tomando algunos mechones de cabello para ocultarse de la mirada de la mujer.

—De todas formas no eres muy buena mintiendo del todo, querida. — la rubia miró a la mujer y no supo que más decir, pero la mirada de la más joven lo dijo todo y ella no pudo evitar dejar salir su lado maternal — Escucha cariño, no importa que tan denigrante sea tu trabajo, no cambia el concepto de la maravillosa persona que eres, Charlotte. Ni tampoco deberías permitir que ese pensamiento te prohíba encontrar a alguien especial, tienes una vida por delante.

Los ojos de Charlotte se empañaron.

—No tengo una vida. Estando las cosas cómo están, mi destino indica que seré la perra de Valentino hasta que muera o hasta que decida suicidarme, lo que pase primero.

—¡Charlotte! ¡No te atrevas a decir eso de nuevo! — regañó con horror agitándola de los hombros alarmada — nunca lo digas — siseó.

Charlotte cayó en cuenta de lo que había dicho y casi de inmediato se arrepintió y se dejó caer los brazos a ambos costados.

—L-Lo lamento yo... es sólo qué... estoy cansada Rosie — confesó con voz temblorosa —A veces creo que todo esto es solo una pesadilla, que pronto despertaré y qué aquellas imágenes y cosas horribles se irán borrando con el pasar del tiempo. Pero luego me doy cuenta de que esto es real y seguirá repitiéndose cada día y no puedo lidiar con eso. He tratado de ser fuerte, pero siempre decaigo y me siento tan sucia — se abrazó así misma clavando sus uñas en sus antebrazos —Ningún hombre sería capaz de amar a una mujer que ha sido usada para saciar el placer de unos cerdos hormonales. No merezco ser amada por alguien, no lo merezco — habló entre gimoteos parpadeando rápidamente a causa de sus lágrimas.

Las manos de Rosie tomaron a la chica de las mejillas para luego atraerla hacia ella y abrazarla.

El rostro de Charlotte quedó recargado en el pecho de la mujer de cabellos cortos, quien le acarició el cabello a la joven con cuidado mientras que la chica se estrechaba más contra ella para empezar a sollozar. Las manos de la rubia se aferraron a Rosie con fuerza, tratando de buscar el cariño y consuelo que necesitaba con urgencia, no podía evitar llorar. Había llegado a odiar tanto su vida, lo único que le restaba por hacer era aguantarse todas las humillaciones, ultrajes y abusos.

Rosie la consoló como pudo, susurrando que se calmara y se desahogara. Murmurándole que ella algún día podría recuperar toda la felicidad que le robaron.

—Ánimo mi niña — susurró Rosie — tu mejor accesorio es tu hermosa sonrisa, no debes dejar que desaparezca.

Una corta risa seca salió de los labios de Charlotte mientras limpiaba con su dorso las lágrimas que se deslizaban por sus lisas mejillas.

—Alguien me dijo lo mismo una vez.

—Entonces debes hacer caso — confirmó Rosie ayudándola a retirar los restos de lágrimas de su angelical rostro.

—Gracias, Rosie... necesitaba desahogarme, yo... no sabía cómo...

—Shh... te entiendo, cariño — interrumpió Rosie — no esta mal dejarlo salir de vez en cuando. Te ayuda a ser más fuerte.

Charlie sonrió y Madame Rosie le ofreció un pañuelo de seda para que se limpiara mientras que un emocionado Angel corría hacia ellas nuevamente enseñándoles las hermosas botas de cuerina blanca que abrazaba con fuerza.

—¡Estas botas son absolutamente divinas! ¡Tienen que ser mías! — gritó dirigiendo su mirada indignada hacia Rosie — voy a matarte por no decirme que tenías estas obras de arte escondidas en tu taller.

—Es lo que obtienen por no venir más seguido a visitarme — se defendió encogiéndose de hombros y dándole una sonrisa cómplice a Charlotte.

Angel hizo puchero simulando estar molesto y luego desvió con la nariz en alto.

—Pues me las llevaré antes de que alguien más lo haga, mi querida Rosie. Envuélvelas en papel de regalo, por favor — ordenó con un brazo estirado hacia la caja registradora — quiero darme un obsequio a mi mismo. Me lo merezco después de todo.

—Desde luego — se levantó Rosie del sofá seguida de Charlotte — ¿Prefieres pagar con tarjeta o efectivo?

—Efectivo.

—Perfecto — Rosie tomó los billetes de parte de Angel e hizo rápidamente una factura que le entrego al chico junto con una caja mediana envuelta en un elegante papel color blanco — aquí tienes querido, y no dejes que tu cerdo se coma otra de mis prendas o ya no te haré descuentos — advirtió con seriedad entregándole finalmente la caja.

—Agh, fue solo cosa de una vez, ya olvídalo Rosie. Me aseguraré de que Fat Nuggets jamás toque estas botas —dijo abrazando la caja contra su pecho.

—Confiaré en tu palabra, Angel. Si me fallas, haré tu vida miserable.

—Oh, querida, me quieres demasiado cómo para permitir que sufra. Yo sé que no serias capaz de hacerme algo malo — se jacto Angel.

—No se tienta a la suerte, Angel querido — contratacó Rosie.

—Nos vemos otro día querida Rosie. Esta vez vendremos más seguido... claro, sí Val nos suelta de las correas un poco — confesó con disgusto y despidiéndose con la mano de la diseñadora — vámonos, Charlie. Quiero beber un café antes de ir a los estudios, ¿Estas de acuerdo?

—Por supuesto, Angel. Ve adelantándote, me despediré primero de Madame Rosie y te alcanzaré al rato.

—Ya rugiste, bebé. Te veo en la cafetería.

Sin más, Angel salió de la tienda dejando atrás a Charlie. La razón por la que se había quedado era para preguntare algo a Rosie, y no quería que Angel escuchara.

—Emm... Madame Rosie... — dijo Charlotte desde la puerta, llamando la atención de la mujer.

—¿Sí, querida?

Su lengua se enredo en su boca y de pronto toda la valentía que reunió para hacer esa pregunta se esfumó.

—Pues yo... quería saber sí... usted, ¿De casualidad vio las noticias de esta mañana? Ya sabe... en el canal 6.

—Oh, indudablemente lo hice. Una gran tragedia sin duda. Aunque no me sorprende, considerando lo fanfarrón y altanero que era ese sujeto. ¿Por qué lo preguntas querida?

Los labios de Charlotte se apretaron y decidieron ocupar como campo de visión la puerta que aún estaba entrecerrada frente a ella.

—Pues, lo venía platicando con Angel en el camino y... se nos hizo algo raro que hubiera sido uno de los dueños de Nightstand la victima de ese atentado.

—¿Qué me estas queriendo decir con eso Charlotte? — preguntó Rosie entrecerrando los ojos para ver a la joven tragar fuertemente.

—Es qué... ¿No le parece extraño qué Paul Jhonson muriera justamente unas semanas después de haberse enfrentado a Valentino? Yo... sé que no esta bien juzgar a alguien sin pruebas, pero... usted a estado al servicio de Val desde hace mucho tiempo, mucho más tiempo que Angel. ¿Cree que Val haya...?

—Querida, ya veo a donde quieres llegar con esto — suspiró Rosie — Y respondiendo a tu pregunta. Aunque Valentino sea una persona con emociones fuertes, debo reconocer que es demasiado cobarde como para quitarle la vida a una persona. Está mal que yo lo diga, pero en el tiempo que llevo trabajando para él, jamás he visto que haya matado a una sola persona. No pondría mis manos al fuego, pero sí dudaría un poco de sus acciones. Él no es de ese tipo de sujetos.

—Lo sé. Angel pensó lo mismo.

—Charlotte. No quiero sonar paranoica, pero el hecho de que Val no hubiera sido el que mató a ese tipo, no quiere decir que tu debas bajar la guardia. La persona que lo hizo, estará buscando la oportunidad de atacar de nuevo... y esta vez no creo que se fije en un insulso dueño de un bar.

Se detuvo un momento para respirar profundo y luego mirar a la joven con seriedad.

—Mantente alerta Charlotte. Y cuídate mucho al momento de salir por las calles.

—Lo haré. Cuídese mucho Rosie.

—Igualmente, querida — se despidió mirando como la chica abría la puerta haciendo sonar la campanilla encima de la puerta.

Al salir del Emporium, finalmente respiró con tranquilidad luego de tener el corazón apretado por la preocupación momentos atrás. Su mañana no pudo haber sido más agotadora, primero la llegada de Angel, luego la perturbadora noticia del brutal asesinato de Jhonson, la charla con Madame Rosie y ahora el ensayo en los estudios Porn.

Iba a ser un día realmente pesado. Y eso que aún no comenzaba del todo.

...

Sonrió enormemente mientras tomaba la ropa manchada de carmesí y la arrojaba a las brasas de la chimenea, reaccionando con euforia mientras veía los trozos de tela ser consumidos por las llamas hasta convertirse en cenizas.

Cuando los trozos de tela se consumieron por completo, un humo color dorado y rojizo se formó sobre el fuego dando vueltas cómo un remolino, causando que el sujeto pronunciara unas cuantas palabras en un idioma extraño haciendo que el humo se esfumara y causara una pequeña y rápida explosión delante de sus ojos. Y dándole a la chimenea la apariencia de antes.

Una vez terminado el ritual, se levantó y dejó las cuchillas ya limpias encima de la mesa que tenía en su taller.

Acomodó sus lentes sobre el puente de su nariz mientras se preparaba para salir de la caseta donde estaba ubicado su taller.

Fue una noche en verdad divertida. Luego de dejar a aquella pequeña jovencita de vuelta a su departamento sana y salva, había asistido a la reunión de socios de Valentino, llegando un poco más tarde de lo acordado. El nunca tuvo intención de llegar tarde, simplemente pasó. Y no se arrepentía de nada, la chica en verdad logró sorprenderlo hasta cierto punto, cosa que una persona común y poco interesante no habría logrado hacer ni en un millón de años. Sentía que había por fin hallaba un nuevo entretenimiento luego de años y años de hacer exactamente lo mismo.

Luego de acabar la dichosa reunión, tuvo que hacer un trabajo rápido y especial para Valentino. Deshacerse de 'alguien' sin dejar rastro.

Mató dos pájaros de un tiro esa noche. Cumplió con su trabajo, y obtuvo otra alma para su colección. No le importaba si ese sujeto había sido bueno o malo cuando estaba vivo. Su trabajo era deshacerse de él, y eso fue precisamente lo que hizo. Y cada vez se hacía más fuerte. Cada apuñalada, cada corte, cada grito desgarrador y cada salpicada de sangre caliente que bañó su rostro y sus lentes, fue absolutamente vigorizante.

Miró de reojo algo oscuro moverse tras de él y sonrió.

Estaba seguro, que esto a penas comenzaba. Y no podría estar más feliz por eso. Le encantaba sentir esa adrenalina que cruzaba por sus venas al hacer este trabajo.

Jugar al cazador y la presa, nunca era aburrido.


Capítulo 1 ¡Listo!

Juzguen que tal quedó... y no sean tan crueles, porfis .

¡Me encantó escribir este cap! Porque cómo podrán notar, se menciona un poco más de cómo es la relación de Charlie con Angel. Y por supuesto, apareció nuestra querida Rosie, quién quiere mucho a Charlotte cómo si fuera una hija.

¿Qué les pareció su presencia?

¿Esperaban que saliera en este capítulo?

La verdad es que me encanta agregar cada vez más personajes a la trama, espero y se queden... porque vendrán muchas más cosas.

Sé que estoy tardando mucho con la actualización de los capis, y la razón por la que no he subido los que tengo escrito, es por insegura.

Casi no he trabajado con personajes que no sean de la serie de Miraculous, por lo que se me hace complicado capturar la esencia de cada personaje de Hazbin Hotel, no quiero arruinarlo :"v

Espero que les haya agradado este capítulo, lo he re-escrito más de 7 veces, y creo que finalmente me gustó cómo quedó. Dejaré que ustedes sean los jueces .

¡Nos leemos pronto!