Harry Potter le pertenece a JK Rowling. El Profeta prácticamente le pertenece al Ministerio y a Lucius Malfoy, quienes le pertenecen a JK Rowling. Y esta historia prácticamente le pertenece a White Squirrel, aún si no es en el idioma original.

Notas de la traductora: ¡ALTO! Publiqué dos capítulos al mismo tiempo, así que si no han leído el anterior, este no tendrá sentido. También, de ahora en adelante publicaré esta historia al mismo tiempo que Aritmancia, los sábados, cada dos semanas. Y prometo que no me atrasaré de nuevo.

¡Disfruten! (¡Pero lean el capítulo 37 primero!)


Capítulo 38

–Lo siento, Potter, pero aún no puedo encontrar nada físicamente mal en ti –dijo Madame Pomfrey–. Y no puedo darte más poción para aliviar el doctor de cabeza a menos que algo cambie. No debe de ser tomada por un largo periodo de tiempo.

–Cierto, bueno, gracias de todos modos.

Harry suspiró y salió de la enfermería, su preocupada hermana a su lado. Su dolor de cabeza había regresado de manera intermitente durante las últimas semanas, para la preocupación de sus amigos y familia. Había ocurrido en particular alrededor del profesor Quirrell, quien incidentalmente parecía estar perdiendo su mente. Había estado tartamudeando más de lo normal durante los últimos días y algunas veces gritaba de manera incoherente por varios minutos. Otras veces, se sentaba recargándose en su escritorio y se aferraba de su pecho como si estuviera sufriendo un ataque al corazón. La mayoría de las personas pensaban que era debido a la maldición, y muchos estudiantes comenzaron a inventar terribles enfermedades que podrían matarlo antes de los exámenes finales. Los dolores de cabeza hacían que Harry sospechara aún más de él, y estaba teniendo más pesadillas. Hermione continuaba diciendo que era su imaginación, aunque ya no sonaba tan convencida.

–Quizás deberías de decirle a Dumbledore sobre los dolores de cabeza –le dijo Hermione mientras caminaban de regreso a la sala común a esperar hasta la hora del desayuno.

–Sí, quizás… –dijo Harry–. Sabes hermanita, no creo que haya nada malo con mi cabeza después de todo –dijo, incluso mientras se masajeaba la cicatriz con sus dedos–. Creo que significa que se aproxima peligro… algo relacionado con Voldemort.

Hermione pareció rendirse.

–Pues en ese caso, definitivamente deberías decirle a Dumbledore.

–Sí… ¡Sí! Creo que tienes razón –dijo Harry después de un momento. Se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección a la oficina de Dumbledore.

Hermione se congeló por un momento ante la sorpresa de que su hermano no discutió con ella antes de correr detrás de él para alcanzarlo. Ambos niños se apresuraron por los pasillos para llegar a la gárgola afuera de la oficina del director, sólo para encontrarse con un hombre con expresión preocupada.

–¿Hagrid? ¿Qué estás haciendo aquí? –dijo Harry.

–Oh, hola –dijo Hagrid con cautela–. Algo terrible, me temo… bastante malo. Encontré a un unicornio muerto en el bosque anoche.

–¿Un unicornio? –exclamó Hermione horrorizada.

–Sí. No sé qué pudo haberlo matado, pero esta es la segunda vez en una semana, y Dumbledore me dijo que le dijera de inmediato si algo extraño ocurría en el bosque…

–¡Eso es terrible! ¿Qué no se supone que los unicornios son animales sagrados?

–Lo son. Son los únicos animales que te maldicen al matarlos, pero algo lo está haciendo, bueno… una señal de magia oscura, eso parece.

Harry lanzó una mirada de preocupación a su amigo.

–Hagrid… –dijo algo titubeante–, ¿crees que Voldemort podría estar involucrado de algún modo?

Hagrid dio un paso atrás con terror.

–No digas ese nombre –gruñó–. No lo sé. Supongo que podría, pero espero que no.

Por suerte, Hagrid fue rescatado por la gárgola haciéndose a un lado y Albus Dumbledore saliendo al pasillo.

–Buenos días, Hagrid –dijo el director con simpatía–. ¿Más problemas, entonces?

–Sí. Ocurrió de nuevo anoche –respondió. Hagrid, para su crédito, había actuado de manera amable con Dumbledore las últimas semanas, aún a pesar del desastre con la piedra filosofal y el huevo de dragón.

–Ya veo. Me gustaría escuchar la historia completa al instante. Debemos de discutir cómo responder a estos acontecimientos.

–Sí, señor…

–También tenemos algo que decirle, profesor –interrumpió Harry–. Creo que está relacionado.

–¿Relacionado, Harry? Bueno, entonces será mejor que ustedes también entren.

Pero justo cuanto estaban a punto de dar un paso arriba, escucharon un grito.

–¡Albus! ¡Albus!

Minerva McGonagall estaba corriendo… corriendo… hacia ellos, agitando un periódico frenéticamente con su mano. Harry y Hermione nunca habían visto a su jefa de casa con un aspecto tan nervioso.

–Minerva, ¿qué ocurre? –dijo Dumbledore con preocupación.

–¡Qué ocurre! ¿Qué no has leído el periódico, Albus?

–Me temo que no he tenido tiempo.

–Necesitas ver esto. Tú también, Potter –agregó, notando la presencia de los niños. Sostuvo el periódico enfrente de ellos. El encabezado declaraba en letras mayúsculas grandes:

¡HARRY POTTER ABUSADO POR SUS PARIENTES MUGGLES!

ENTREVISTA EXCLUSIVA CON LA TÍA DE POTTER, MARJORIE DURSLEY

Por Rita Skeeter

Harry resumió los sentimientos de todos concisamente:

–¡Mierda!


Rita Skeeter ciertamente tenía la habilidad de encontrar las historias más sensacionalistas. Hasta el momento, sus historias sobre Harry habían estado más acertadas que sus historias normales porque la vida de Harry era tan loca… sensacionales, pero acertadas, y esta historia no era la excepción:

La vida temprana del Niño Que Vivió ha estado bastante oculta gracias a Albus Dumbledore y el Ministerio de Magia. ¿Por qué el secretismo? ¿Por qué sabemos tan poco sobre cómo fue criado el Héroe del Mundo Mágico? ¿Por qué fue enviado con parientes muggles, sólo para ser removido y enviado con otra familia muggle con una hija mágica cuatro años después? La búsqueda de los guardianes actuales del niño y sus registros en el Ministerio no ha sido exitosa, pero esta reportera se puso a la tarea de una investigación exhaustiva de los parientes muggles de Harry Potter y ahora puedo reportar la respuesta a estas preguntas.

Los tíos muggle de Harry Potter actualmente se encuentran en prisiones muggle bajo cargos de abuso y negligencia infantil.

Sí, mis queridos magos y brujas, el Héroe del Mundo Mágico y Cabeza de la Noble Casa de los Potter fue viciosamente abusado en el mundo muggle… de hecho, abusado de tal manera que huyó de su casa a los cinco años de edad. Aunque los registros del juicio de sus parientes permanecen sellados, esta reportera fue capaz de contactar a Marjorie Dursley, la hermana del tío de Potter, Vernon Dursley, y guardián actual de su primo, Dudley Dursley. Después de algo de insistencia, la señorita Dursley aceptó a discutir los detalles del caso, y la trágica crianza de Harry Potter.

Los retos y tribulaciones del Niño Que Vivió comenzaron cuando, recién huérfano, fue abandonado en la puerta de sus parientes en medio de la fría noche en la víspera del 1ro de noviembre de 1981. Esta colocación fue un obvio error desde el principio. Lily Potter tuvo una grave pelea con su hermana, Petunia Dursley, poco después de que los Potter se casaran. Esa animosidad empeoró con el hecho de que Harry, quien como todos sabemos, sólo era un bebé, no fue entregado a sus parientes en persona, pero abandonado toda la noche en la puerta con nada más que una carta anunciando la trágica noticia de la muerte de sus padres. ¿Y quién llevó a cabo tan mal pensado plan? Pues, no fue otro que el Jefe de Magos del Wizengamot y Director de Hogwarts, ¡Albus Dumbledore!

Sin embargo, mis queridos lectores, la cruel indiferencia de Albus Dumbledore por el bienestar del Niño Que Vivió no excusa el atroz tratamiento que recibió en las manos de sus parientes. Los ojos de Marjorie Dursley estaban llenos de desaprobación a su criminal hermano mientras relataba su historia. Lo que primero se debe entender es que Vernon y Petunia Dursley tenían bastante dinero. Eran generosos en sus atenciones a su hijo, consintiéndolo al punto de que estaba extremadamente gordo y poseído por un sentimiento de privilegio cuando la señorita Dursley obtuvo su custodia (Dudley ahora atiende una prestigiosa escuela muggle y es considerado un estudiante modelo, de acuerdo a la señorita Dursley). Ante esto, es aún más injustificable el hecho de que Harry Potter no tenía su propio cuarto o compartía con su primo, sino que era obligado a dormir en la oscura alacena debajo de las escaleras, llena de polvo y arañas, desde el primer día que entró a esa casa… una casa con no sólo una, sino con dos habitaciones adicionales. La investigación criminal que eventualmente llevó a los juicios de los Dursley también reveló que la salud de Harry durante esos años había estado en negligencia, que estaba malnutrido, no confiaba en otros, y claramente no había sido amado.

¿La razón de este terrible tratamiento? Ya que la señorita Dursley no sabe de la magia, no pude estar segura, pero por su descripción de James y Lily Potter como "fenómenos" y "borrachos buenos para nada", puedo asumir que Vernon y Petunia odiaban todas las cosas mágicas y eso los llevó a abusar de su sobrino con tal severidad.

El pequeño Harry Potter llegó a su límite poco después de su quinto cumpleaños cuando, de acuerdo a la señorita Dursley, su tío lo golpeó salvajemente en dos ocasiones, dejándolo sangrando y con moretones, y probablemente encerrado en su alacena sin la atención de un sanador. Las razones de esta intensificación no son claras, pero considerando la época, podemos quizás imaginar las primeras manifestaciones de magia accidental del pequeño, normalmente una época de júbilo en las familias mágicas, pero aquí, su tío con tanto odio a lo mágico intentó eliminarlo de él a golpes lo más pronto posible.

Por suerte para Harry, logró una increíble hazaña y huyó de la casa antes de que sus parientes pudieran causar daño permanente a sus habilidades mágicas. El joven Harry subsecuentemente evadió las autoridades muggle por dos meses antes de ser encontrado. La ubicación del Niño Que Vivió durante esa época no pudo ser confirmada, tanto en el mundo muggle como en el mágico. La señorita Dursley cree que el niño estaba viviendo en la calle durante esos meses, y es posible que tenga la razón. De cualquier modo, lo siguiente y último que escuchó de Harry Potter hasta un breve encuentro hace dos años fue que había sido encontrado y adoptado por sus guardianes actuales, los padres muggles de la joven bruja Hermione Granger, la compañera de clases a quien Potter describió como su hermana. Pero tristemente, las cosas aún no están bien para Harry Potter. Muchos de sus compañeros de clases han descrito el comportamiento del niño como inusual y errático y han expresado que suele reaccionar inesperadamente, un comportamiento que puede variar desde bufidos a compañeros con los que no se lleva bien a, en una ocasión, un discurso a gritos en público que asustó a muchos de sus compañeros en medio de una comida. Parece que sólo los guardianes actuales de Harry Potter conocen por completo el daño mental que sufrió el Niño Que Vivió por parte de sus parientes… y no van a decir nada.

Y en medio de todo esto, preguntamos, ¿dónde estaba Albus Dumbledore? ¿Por qué dejó a Harry Potter con tales guardianes? ¿Por qué no visitó al niño antes? ¿Qué sabía y cuándo supo sobre la desaparición y subsecuente adopción del niño? ¿Cómo y por qué fue dejado con una familia muggle en lo que asumimos fue una decisión rápida? Nosotros en El Profeta demandamos que Dumbledore justifique por completo las acciones que lastimaron de manera tan atroz al Niño Que Vivió.

Y a Harry Potter le decimos esto: Tienes la simpatía del mundo mágico por los horrores que sufriste. Mereces más que ser atormentado y golpeado por muggles. Esperamos que puedas perdonarnos por nuestra negligencia cuando más nos necesitabas. Esperamos que sepas que no todos somos como Albus Dumbledore. Nuestros niños son lo que más valoramos, y no podemos verlos lastimados. Todos estamos contigo, Harry Potter.

PARA UNA TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA ENTREVISTA CON MARJORIE DURSLEY, PAG. 2.

LUCIUS MALFOY CONTINÚA SU OPOSICIÓN A LA LEY DE DEFENSA DE LOS MUGGLES, PAG. 3.

PARA UN RECUENTO COMPLETO DE LA INVESTIGACIÓN PARA ENCONTRAR A LA FAMILIA DURSLEY, PAG. 5

El grupo que se había reunido en la oficina del director lanzó una mirada a la página cinco y vieron el recuento de los esfuerzos inagotables de Rita por seguir los rastros de documentos muggles para descubrir el pasado de Harry.

Harry estaba temblando, parte de él a punto de llorar y otra parte a punto de vomitar. Hagrid lucía lívido. Dumbledore cayó de golpe sobre su silla, con una expresión de derrota. McGonagall claramente sufría de un dolor de cabeza y lucía muy preocupada por su estudiantes.

Hermione también estaba furiosa. No era muy joven o inocente para ver el contexto anti-muggle a una milla de distancia, especialmente reduciendo el hecho de que los Dursley ya habían sido llevados a la justicia. Lucius Malfoy ya se estaba moviendo en contra de la Ley de Defensa de los Muggles, y justo tres días antes de la reunión en el Wizengamot… la reunión donde habían esperado que fuera aprobada. Pero en ese momento, tenía que preocuparse por su hermano. Dándose cuenta que la única persona que no lo entendería sería Hagrid, quien probablemente estaba muy enojado con Rita Skeeter para notarlo, se acercó a Harry y lo recargó en ella y comenzó a acariciarlo detrás de las orejas. Él comenzó a relajarse.

Harry soltó un suspiro.

–¿Este día puede ser peor? –dijo.

–¡No puedo creer que… esa… mujer hiciera esto! –bramó Hagrid.

–Yo puedo –gruñó Harry–. Ha estado metiéndose conmigo todo el año.

–Harry –intentó hablar Hermione, pero no pudo.

–Me temo que todos caímos, Harry –dijo Dumbledore finalmente–. La señorita Skeeter es una de las personas más frustrantes que conozco, pero es extremadamente inteligente. Lamento mucho que tus secretos hayan sido expuestos de esta manera.

–Debimos de haber dicho la verdad desde el comienzo –gruñó Harry.

–Quizás –respondió Dumbledore–, pero no lo creo. Con el sensacionalismo que ya rodeaba tu regreso, sólo hubiera empeorado las cosas.

–Esto es ridículo –dijo Hermione, examinando la página de nuevo–. El artículo está lleno de especulaciones, pero lo más loco es que resultó en su mayoría correcto.

–Hay muchas personas inteligentes que creen que los artículos de Rita Skeeter son sólo fabricaciones, Hermione –dijo el director–. Sin embargo, he descubierto que este no es el caso. En realidad, la señorita Skeeter publica lo que sea que cause la mayor reacción, sea cierto o no. En este caso, si me disculpan, recibió una historia casi perfecta por su arduo trabajo, y no se atrevería a cambiarlo.

Hubo un largo silencio en la oficina de Dumbledore excepto por las máquinas de Dumbledore y un sonido tipo maullido proveniente de Harry.

–¿Qué vas a hacer, Albus? –preguntó la profesora McGonagall–. Sabes cómo reaccionará el público ante esto. Y no pudo haber un peor momento. Sentimientos en contra de los muggles se intensificarán drásticamente en una noche.

–¿Por qué? –gritó Harry, enderezándose lleno de enojo–. Nuestros padres también son muggles.

–No todos piensan tan claramente como nosotros, Harry –respondió Dumbledore con tristeza–. Desafortunadamente, tenemos muy poco tiempo para responder. Yo mismo he estado presionando por un voto decisivo con respecto a la Ley de Defensa de los Muggles este fin de semana, y con las emociones tan intensas, sin duda fallará.

–Pero… pero… ¿podría hablar en la reunión? –preguntó Harry–. ¿Decirles a todos que aún la apoyo?

Dumbledore sonrió.

–Una idea excelente. Tus pensamientos están correctos. Sin embargo, me temo que no sería suficiente a esta altura. Creo que lo mejor sería posponer el voto hasta junio, dejando enfriar las mentes y dándonos más tiempo para crear una respuesta. Quizás puedas dar un breve mensaje sobre tu postura, mientras expresas que estás bastante ocupado estudiando para tus exámenes de la próxima semana, y que responderás con más detalle después.

Harry lo pensó por un minuto y miró a Hermione. Ella asintió, como él lo esperaba. Por supuesto, estaría de acuerdo con la parte sobre los exámenes.

–Sí… supongo que podemos hacer eso, señor.

–Muy bien. Comenzaré a realizar las preparaciones después del desayuno. Ahora, ¿creo que ustedes y Hagrid tenían algo más que decirme?

Se lo dijeron.

–Así que, para que sea claro –dijo McGonagall mientras se masajeaba la sien y bebía una taza fuerte de té con leche–, tenemos a un unicornio muerto en el bosque… de nuevo, nuestro profesor de Defensa volviéndose loco, Harry Potter con sospechosos dolores de cabeza, y la noticia del pasado de Harry Potter causando un alboroto político, llevándonos a cuatro desastres antes del desayuno… No creo que hayamos tenido tantos desde que terminó la guerra.

–Así es –dijo Dumbledore–. Parece que cuando llueve, diluvia. Sin embargo, con nuestras precauciones actuales, creo que tenemos la situación en la escuela bajo control.

–Pero Albus, la piedra… –susurró McGonagall. Harry paró el oído.

–Sí, necesitarás estar más que vigilante el viernes mientras no estoy, Minerva, pero me temo que esto no puede esperar. –Harry pensó que vio a Dumbledore lanzarle una mirada rápida mientras decía esto, pero quizás fue su imaginación–. Yo, por supuesto, revisaré estas situaciones en cuanto pueda.

–¿Y la cicatriz de Potter? ¿Sus dolores de cabeza? He investigado un poco sobre heridas por maldiciones, pero nunca he escuchado algo como esto. ¿Crees que podría estar prediciendo algo?

–En cuanto a eso, no puedo especular. La situación no tiene precedentes. Por qué la maldición asesina dejó una marca, me temo que no puedo contestar. –Por supuesto, está la profecía, pensó Dumbledore, pero eso no explica el mecanismo–. Ahora, creo que hemos dicho todo lo que necesitamos decir aquí. Sé que esto es difícil para ti, Harry, pero si te sientes dispuesto, creo que sería bueno que te presentaras con fortaleza enfrente de tus compañeros –les dijo Dumbledore–. Deberías de tener el suficiente tiempo para llegar a desayunar.

Hermione miró a su hermano con preocupación.

–Sí, creo que puedo hacerlo –dijo con un suspiro–. Vamos.


Cuando Harry y Hermione entraron al gran comedor para desayunar, todas las miradas se dirigieron a él. Harry decidió que su mejor plan sería ignorar las miradas, así que caminó a su lugar en la mesa de Gryffindor sin decir palabra y se sentó. Se sentó con la espalda recta, emulando el modo a veces distante de Hermione, y se sirvió unas cuantas salchichas con puré de papas (con salchichas extra, por supuesto) como si no hubiera nada fuera de lo ordinario. Una fotografía de él con su medalla de la Orden de Merlín de la reunión del Wizengamot de diciembre le sonrió de entre los periódicos de los estudiantes a su alrededor, pero Harry los ignoró también, y lo hizo de manera tan decidida que nadie se atrevió a hablarle, aunque el comedor estaba lleno de susurros y dedos señalando en su dirección.

Eventualmente, Neville rompió el silencio.

–¿Ha...Ha… Harry?

–Ya lo vi, Neville –dijo Harry con su mejor tono de indiferencia felina, rehusando a quitar la mirada de su plato. Aún estaba consciente de todas las miradas en él.

–Y… es… ¿es cierto? –preguntó Neville nervioso.

Y ahí, Harry se dio la vuelta para mirar a su amigo a los ojos. El niño de rostro redondo se encogió bajo su mirada.

–En su mayoría, sí, excepto por la parte de que estoy loco –dijo. Gritos ahogados se escucharon en eco en el comedor–. Pero fue hace seis años. Ya fue resuelto.

–¡Pero una alacena! –soltó Lavender Brown. Harry sólo asintió.

–Demonios, ¿cómo pudieron hacer eso? –demandó Seamus Finnigan.

–Porque son malos –respondió Harry despectivamente–. Por eso me escapé.

Fue como si hubiera abierto la puerta: "¿A dónde fuiste?" "¿Cómo te escondiste por dos meses?" "¿Cómo escapaste?" "¿Cómo se atrevió Dumbledore a hacerte eso?" "Mi papá se encargará de ellos si quieres."

–¡Chicos! ¡Chicos! ¡Basta! –gritó Harry. Todos se detuvieron a escuchar–. Fue hace seis años –dijo con firmeza–. Mis tíos fueron arrestados por las autoridades muggles. Aún están en la cárcel y seguirán ahí por un tiempo. No necesito que alguien tome venganza o algo. Y tampoco tengo ningún problema con Dumbledore. Todo fue solucionado con él.

–Qué lindo, Potter –se escuchó una voz suave detrás de él.

Harry se dio la vuelta y se puso de pie cuando vio al contingente de los Slytherin acercándose.

–Malfoy, no empieces –dijo.

–Puedo ver porque mantuviste tan secreto tu pasado –dijo Malfoy con prepotencia, agitando una copia del Profeta en el rostro de Harry–. Incluso yo no puedo creer lo que esos muggles hicieron. ¿Cómo pudiste quedarte en ese mundo?

–Porque no culpo a todos los muggles por lo que hicieron –respondió Harry–. Y porque la mayoría de los muggles a los que he conocido se han preocupado por mí.

–Mmm, ¿aún insistes con esos nobles valores familiares, Potter? La mayoría de nosotros podemos ver lo desagradables que en verdad son los muggles.

–No todos los muggles, Malfoy. Sólo algunos bravucones. Y tú no eres nadie para hablar. Si mis parientes fueran magos, quedarían perfectos con los de tu grupo. Estaban tan orgullosos de ser muggles sangre pura como ustedes lo son de ser magos sangre pura. De hecho, mi primo incluso podría haber reemplazado a Goyle.

Goyle gruñó y se tronó los nudillos. Harry tuvo que resistir el impulso de soltar un bufido.

–Tienes razón, Malfoy, en verdad está loco –habló Theo Nott–. Lo debieron golpear muchas veces en la cabeza.

Neville se puso de pie de golpe.

–Cállate, Nott. –Ron también se puso de pie, al igual que Hermione, sus dedos listos para sacar su varita.

–Déjenlo en paz –soltó Ron–. Harry ha hecho más que todos ustedes juntos.

–No estábamos hablando de ti, roedor –dijo Malfoy. Ni siquiera miró a Neville o a Ron, pero lanzó una rápida mirada cautelosa a Hermione–. Es una lástima lo que le ocurrió al Niño Que Vivió –dijo con sarcasmo. Los demás Slytherin se rieron–. Una adorable y trágica historia. Quizás mi padre pueda… convencer a los Brocklehurst de que hagan una obra al respecto.

–¿Y eso qué quiere decir, Malfoy? –Mandy Brocklehurst se puso de pie detrás de él.

Pero Malfoy no tuvo la oportunidad de aclarar qué tipo de amenaza era esa porque una voz ácida se escuchó sobre el grupo.

–Eso será suficiente. –El profesor Snape había caminado desde la mesa principal para interrumpir la discusión–. No queremos que nadie se meta en problemas como resultado de algo que alguien publicó en un periódico, ¿verdad? –Lanzó una mirada penetrante a Harry y Hermione mientras decía esto–. Eso sería una tragedia para todos los involucrados.

Malfoy pareció comprender el mensaje que era obviamente para Harry y Hermione. Las cartas en contra del profesor Snape en el periódico habían continuado de manera intermitente.

–Sí, profesor –dijo, y se dio la vuelta y dirigió al resto de los Slytherin lejos, sus narices al aire. Snape se fue sin decir más.

–Definitivamente en tu contra –susurró Hermione a Harry. Harry sólo sacudió los hombros.

Harry dejó el comedor tan pronto como pudo, con Hermione detrás de él. Tendrían algo de tiempo para estar solos en el dormitorio antes de que tuvieran que ir a Transformaciones pero Ron corrió detrás de ellos.

–Harry, espera. –Se dieron la vuelta. Además de la discusión contra Malfoy, Ron había permanecido en silencio todo el desayuno–. Pudiste habérmelo dicho… –comenzó–. Quiero decir, comprendo que no quisieras hablar del tema, pero… Mira, lamento que estés atrapado en medio de todo esto. Sé que me quejo mucho de ser pobre y eso algunas veces, pero yo… tú… quiero decir, lo que te ocurrió… es una locura. Nadie merece que le pase algo así. Pero bueno, les dije al resto que te dejen en paz. No mereces todo eso.

–Eh, gracias, Ron. Eso es muy amable de tu parte –respondió Harry de manera cortés–. Nos vemos en clase.

Lo único que Harry no había esperado de todo eso era que su espejo de dos caras había estado caliente toda la mañana. Ni siquiera se molestó en bajar a la sala común a llamar a Hermione.

–Sirius Black.

Un minuto después, los rostros preocupados de Sirius y Remus aparecieron en el espejo.

–¡Cachorro! ¿Estás bien? Vimos el artículo… –comenzó Sirius.

–Estoy bien, Sirius –gruñó Harry–. Es sólo que es el peor momento para lidiar con todo esto… responder todas las preguntas, preocuparse por la reacción del público…

–¿Y qué de tu pobre padrino? –lo regañó.

–Lo siento, yo…

–Tuve que detener a Canuto para que no corriera e hiciera algo estúpido –lo interrumpió Remus–. Nunca nos dijiste sobre la alacena.

–Oh… lo siento. Supongo que fue hace tanto tiempo que ya no es tan importante para mí. Fueron terribles conmigo, me escapé, están en la cárcel. Eso es todo.

–¿Así que todo es cierto? –dijo Remus.

–Sí, prácticamente. Lo siento, en verdad no se me ocurrió decirles.

–Está bien, cachorro –admitió Sirius–. Sólo quisiera no haber tenido que aprenderlo por esto. –Agitó el periódico con frustración–. Rita Skeeter –gruñó–. Y esta Marjorie Dursley… como si ella fuera tan amable y noble.

–¡Ja! –exclamó Harry–. La tía Marge era tan mala como el tío Vernon antes de que fuera a la cárcel. En el quinto cumpleaños de Dudley, me golpeó en la espinilla con su bastón para evitar que ganara en las estatuas musicales.

–¡Eso es terrible! –dijo Remus.

–Bienvenidos al mundo de los Dursley. Pero bueno, por lo que escuchamos, cambió cuando se dio cuenta de los problemas en los que se metió su hermano… mientras decía que siempre había sido una ciudadana modelo.

–Suena a que sería una perfecta mortífaga –gruñó Sirius–. ¿Y qué pasa ahora? ¿Leíste las tonterías de Lucius Malfoy?

–No, pero puedo adivinarlo –dijo Harry–. Dumbledore va a intentar posponer el voto hasta el próximo mes. Le diré a Andi que de un breve comunicado de prensa, y haré un discurso después.

–Suena bien –dijo Remus–. Canuto, deberías de dar un discurso este fin de semana… uno tranquilo y sereno.

–Ajá. Lo intentaré.

–Suena bien –dijo Harry–. Hablaré luego con ustedes. Tengo que ir a clase.

Sirius asintió.

–Nos vemos luego, cachorro. Te quiero. Espejo fuera.


Después de Transformaciones, Harry y Hermione se encontraron con Terry Boot, cuyo hogar en el mundo muggle no era tan diferente del hogar mágico de Ron. También le dio a Harry su simpatía y le informó que le había dicho a los Ravenclaw que lo dejaran solo. Un Justin horrorizado había hecho lo mismo en Hufflepuff, así que las cosas no lucían tan mal para Harry por el momento. Sólo los Slytherin pudieran causarle molestias.

Mientras tanto, tenían que ir a clase doble de Defensa, donde Harry no ignoró el hecho de que el profesor Quirrell lucía más animado y enérgico. Su tartamudeo casi había desaparecido, y parecía estar de muy buen humor.

Harry concluyó que era una mala señal.

Sin que los niños lo supieran, el amo de Quirrell también estaba de muy buen humor, especialmente después de los retrasos de los últimos dos meses. El artículo de ese día tenía las huellas de Lucius Malfoy por todos lados. Quizás el cobarde no era tan inútil después de todo. Había dado un gran golpe a la causa de Dumbledore, y el anciano tendría que estar fuera del castillo incluso más tiempo para intentar salvarla.

Mucho mejor.