Si atacas a Harry Potter, JK Rowling se volverá más poderosa de lo que puedas imaginar.

Notas del autor: Este es el final oficial del primer año del Animago Accidental, pero definitivamente no el final de la historia. El verano de Harry y Hermione continua la próxima semana, a la misma hora, en el mismo lugar. Gracias por su apoyo. Cuando comencé esta historia, no esperé atraer tanta atención, y ciertamente no tan rápido.

Notas del autor 2: Actualicé esta historia con algunos cambios al partido de quidditch para arreglar algunas inconsistencias en los puntos. Tanto la piedra filosofal como la cámara de los secretos dejan implícito que Harry obtiene cincuenta puntos por capturar la snitch. Para que la contribución atlética a la copa de las casas no sean tan grande, (después de todo, en la piedra filosofal, todas las casas terminan con 300–500 puntos), tiene más sentido que los puntos otorgados por juego sean igual a la suma, dividida entre tres (redondeado al entero).

Notas de la traductora: Repitiendo las palabras del fantástico autor: Muchas gracias por su apoyo, comentarios, y por leer esta traducción. La historia continua (aunque en dos semanas, no una), y mientras siga la historia, yo seguiré traduciendo.


Capítulo 41

Queridos madre y padre:

Estoy seguro que ya fueron informados de la muerte del profesor Quirrell. No se cuánto informó Dumbledore al Consejo, pero de acuerdo a los rumores aquí, Quirrell secuestró a la hermana de Potter y la llevó a una cámara subterránea debajo de la escuela. Después, Potter los siguió y hubo algún tipo de confrontación que resultó en la muerte de Quirrell y Potter pasando dos días en la enfermería. No han dicho mucho sobre cómo ocurrió, y lo intentan hacer sonar como que Quirrell fue destrozado por el perro de tres cabezas, pero no estoy convencido de que sea la historia completa. No creo que Potter y Granger tengan las agallas para matar, pero algo no me huele bien.

Sin embargo, lo más importante es que parece que Potter y Granger tuvieron una gran pelea con Dumbledore después del incidente, pero tampoco están hablando de eso. Potter sólo dice que es un asunto privado. La mayoría de las personas piensan que sólo está molesto porque Dumbledore dejó que se lastimara, pero tampoco estoy convencido de eso. He escuchado rumores sobre Dumbledore intentando engañar a Potter para que estuviera involucrado en esa pelea, o que quizás fue él quien creó la situación en primer lugar. Sea lo que sea, fue lo suficiente malo que yo he visto a Potter lanzar miradas molestas a Dumbledore durante la cena. Y creo que Dumbledore también lucía con menos "energía".

La actitud de Potter hacia los demás maestros no parece haber cambiado, incluso con McGonagall. Es difícil de notar, pero creo que McGonagall tampoco luce feliz con Dumbledore. Creo que tienen razón y Dumbledore está perdiendo influencia en sus propios seguidores. Si me lo permiten, sugeriría que poner más presión en Dumbledore para desilusionar a sus seguidores sería el mejor plan de acción este mes.

Su hijo amado,

Draco


Querido hijo:

Estas son noticias excelentes y muy bienvenidas. La Ley de Defensa de los Muggles cuelga de un hilo, y su base ahora está en llamas. Los susurros han llegado fuera de las paredes de Hogwarts, y con esta información, tu padre puede sentir la confianza de actuar en ellos. La desafortunada consecuencia de eso es que también debilitará la defensa de Snape del anciano entrometido. Sin embargo, estamos investigando un compromiso con el Consejo de la escuela que debería permitirle regresar el próximo año con mínima dificultad. Consideramos esto un pequeño precio a pagar para nuestras metas. El próximo mes, venceremos.

Sin embargo, debemos de darte una seria advertencia. Tu padre ha escuchado los rumores más alarmantes sobre la muerte de Quirrell. Lo menos que sepas, mejor, por lo menos hasta el final del año escolar. Trata con cuidado el tema de la muerte de Quirrell, tanto dentro como fuera de la casa de Slytherin, pero si aprendes algo en concreto, infórmanos de inmediato.

Continúa observando a Potter y Dumbledore por cualquier cambio.

Tus padres.


–De acuerdo, hombres, y mujeres, este es el momento. ¡Silencio! –Oliver Wood silenció a Fred y George antes de que pudieran interrumpir su discurso.

Los exámenes de Harry habían ido bien, pensó, a pesar de que su repaso había sido interrumpido. Y sí, Hermione había estado más estresada por ellos que él, como siempre.

–El grande. El que hemos estado esperando. Este es por todos los gobstones.

Era un secreto abierto que Dumbledore había hecho algo para que Harry se enojara, aunque sólo Hermione, Ron, y Neville sabían la verdad sobre esto. Aunque no había mucho que pudiera hacer al respecto. Tendría que aceptar lo que fuera que llegara. Por el lado positivo, Malfoy no le había dado ningún problema al respecto. Algunas personas estaban convencidas de que Harry era un mago oscuro y había matado a Quirrell por atreverse a tocar a su hermana, pero considerando sus heridas, la mayoría eligió pensar que Fluffy se había comido a Quirrell y lo demás que había ocurrido había sido culpa de Quirrell o Dumbledore (o ambos).

–Si ganamos el juego por cincuenta puntos, ganaremos la copa de quidditch –continuó Wood–. Si ganamos por ciento treinta, ganaremos la copa de las casas. Potter, cuento contigo. No vayas por la snitch si estamos ganando por veinte o menos, ¿de acuerdo?

–Sí, lo tengo –dijo Harry. Sacudió la cabeza cuando Wood se dio la vuelta. Wood le había estado diciendo eso incesantemente por días. Gryffindor estaba cuarenta puntos abajo de Slytherin en la copa de las casas. El equipo ganador en cada juego de quidditch recibía un tercio del total en puntos para la copa, así que aunque la copa de quidditch sería bastante fácil de ganar, aún necesitaban una buen victoria para obtener la copa de las casas también.

–Este es el mejor equipo que Gryffindor ha tenido en años, y sé que lo tenemos asegurado. Es hora. Buena suerte a todos.

Ambos equipos se alinearon en el campo y Harry sonrió y agitó su mano a los rugidos en la multitud. Esta vez, por lo menos, no tenía que preocuparse por ser embrujado en su escoba. Era hora de un verdadero partido de quidditch. Al sonido del silbato, dio una patada y se elevó al aire, y al instante, se sintió más libre de lo que había sentido en meses.

Ganar por ciento treinta puntos no era particularmente difícil, pero significaba que las cazadoras tenían que dar su parte. Angelina, Alicia, y Katie eran buenas, pero los cazadores de Ravenclaw eran los mejores en la escuela. Harry se movió de un extremo al otro en el campo mientras los puntos se acumulaban, un equipo tomando el liderazgo, y después otro. A pesar de estar fastidiado con Wood, sabía muy bien lo delicado que esto era. No sólo tenía que capturar la snitch antes que el buscador de Ravenclaw, pero tenía que mantenerse a sí mismo y al buscador de Ravenclaw lejos de esta aún si Gryffindor llevaba una ventaja de veinte puntos.

En un momento, Gryffindor estaba debajo por treinta, después cuarenta, y después cincuenta puntos. Parecía que las cazadoras estaban teniendo problemas. Slytherin estaba en línea para ganar la copa de las casas por séptimo año consecutivo, y ahora, Harry comenzaba a preocuparse sobre el déficit de cien puntos que los haría perder también la copa de quidditch. Pero justo cuando comenzaba a perder la esperanza, Angelina tomó el liderazgo y atravesó la defensa de los Ravenclaw con la determinación que Wood había taladrado en ellos, y anotó tres veces en rápida sucesión. La audiencia gritó con triunfo, incluyendo a Hufflepuff y algunos de los Ravenclaw, quienes estaban entusiasmados por ver a Slytherin derrocado.

Ahora, con el puntaje a ciento treinta contra ciento diez, Harry la vio: algo dorado agitándose y apenas visible en contraste con las tribunas amarillas de Hufflepuff. Con los puntos en línea, comenzó a perseguirla al instante, con el buscador de Ravenclaw siguiéndolo muy cerca. Pero Harry tenía una mejor escoba y era lo suficientemente bueno para usarla, y cuando sus manos se cerraron alrededor de la snitch, ni siquiera estaba cerca. Las tribunas estallaron con aplausos y gritos ensordecedores de Gryffindor y Hufflepuff, y la sección de Gryffindor comenzó a cantar "¡Harry Potter es nuestro rey!" Una vez más mientras el equipo volaba hacia las tribunas.

La parte más peligrosa de ese partido resultó ser cuando Oliver Wood, sollozando con alegría, lo abrazó en medio del aire y casi provocó que ambos se cayeran de sus escobas. Cuando llegaron a la sección donde estaban los profesores, Wood tomó la copa de Dumbledore, lágrimas atravesando su rostro y él y Harry la tomaron juntos, bajo el clamor de la multitud. Después de tantos años de victorias de Slytherin, incluso los Ravenclaw se lo estaban tomando bastante bien, y la profesora McGonagall incluso lloraba con más fuerza que Wood. Harry estaba tan feliz que no pudo más que mostrarle una gran sonrisa a Dumbledore cuando él le dio unos suaves golpes en el hombro y lo felicitó por un buen trabajo. Lanzó un vistazo a Snape, quien estaba sentado en una esquina de las tribunas, luciendo bastante molesto, pero incluso él asintió levemente en dirección a Harry, como si estuviera reconociendo que había ganado de manera justa.


El resto del año pasó rápido y feliz. La copa de las casas fue otorgada a Gryffindor, y los resultados de los exámenes fueron distribuidos, con Hermione como la primera de su clase, como todos lo habían esperado, y Harry en tercero, detrás de Anthony Goldstein. Ron y Neville sólo pasaron con calificaciones promedio, pero ambos estaban felices con lo que obtuvieron. Pronto, los baúles fueron empacados, Neville encontró su sapo de nuevo, y navegaron de regreso a través del lago en dirección a la estación de Hogsmeade, sintiendo las barreras del castillo refrescándolos una vez más.

–¿Creen que puedan visitar nuestra casa durante el verano? –Ron dijo a Harry, Hermione y Neville mientras estaban en el tren de regreso.

–Probablemente –dijo Neville–. Mi abuela dice que ustedes también pueden visitarnos un día.

–Lo intentaremos –les dijo Harry–. Aunque vamos a estar bastante ocupados. Iremos a Francia en agosto, y aún tenemos la reunión del Wizengamot el próximo fin de semana por la cual preocuparnos.

–Oh, cierto –dijo Ron–. También estaremos ahí, por mi papá. ¿Creen que finalmente la pasen esta vez?

–Eso espero –dijo Harry–. Haré lo que pueda para lograr que pase.

Cuando llegaron a Londres, Hermione y Harry se despidieron de la familia de Ron (Ginny gritó, se sonrojó, y se escondió detrás de la túnica de su madre cuando vio a Harry), y brevemente conocieron a la abuela de Neville antes de que sus padres los llevaran a casa para lo que estaban seguros sería un verano ajetreado.


Lo primero en su agenda, por supuesto, era la reunión del Wizengamot. La nube oscura al final del año escolar habían sido los constantes artículos en contra de la Ley de Defensa de los Muggles y su campeón, Albus Dumbledore. Los efectos colaterales de la revelación del abuso de Harry continuaban, y el Diario El Profeta (aunque aún publicaba cartas de apoyo) intentaba mostrar a Dumbledore como un anciano senil que veía a los muggles a través de lentes de color rosado y no era capaz de mantenerlos apropiadamente en línea como guardianes del Niño Que Vivió. El reciente "rencor" de Harry en contra de Dumbledore estaba relacionado con eso, aún si él había dicho que no tenía nada que ver con eso.

Los Granger y los Tonks trabajaron juntos en un discurso que Harry daría durante el anticipado segundo día de la reunión, incluso cuando Andrómeda y Sirius frenéticamente intentaban conseguir los votos. No tenían la ventaja, y varios de los votos seguros ya no lo eran. Definitivamente iba a ser un voto cerrado.

Antes de saberlo, llegó el gran día. Los Granger llegaron a la cámara del Wizengamot usando sus mejores atuendos y se sentaron en el área de visitas cerca de los miembros liberales. La cámara estaba casi tan llena como lo había estado durante el juicio de Sirius, y Harry notó muchos más niños de edad escolar en la audiencia con sus padres, incluyendo a varios hijos de muggles. Para su sorpresa, también vio al profesor Snape.

Dumbledore dio inicio a la reunión y comenzó con los asuntos pendientes antes de mencionar la Ley de Defensa de los Muggles. Esto tomó varias horas, y era nada interesante, pero Andrómeda les aseguró que incluso ahí, la toma y daca continuaba.

Sin embargo, hubo otro evento que tomó por sorpresa a la cámara. Ocurrió cuando Amelia Bones se puso de pie.

–Damas y caballeros, quisiera traer a su atención de nuevo el problema que ha estado siendo mencionado en la prensa las últimas semanas: la calidad de la enseñanza de Pociones en Hogwarts. –Muchas miradas se dirigieron al profesor Snape, quien lucía molesto pero se rehusó a mover un músculo–. Estoy bastante consciente de que Hogwarts siempre ha sido independiente del Ministerio, Jefe de Magos, pero me parece claro que la opinión pública es que se requiere hacer algo, y me disculpo si estoy fuera de lugar, pero yo quisiera saber que se está haciendo para mejorar la situación. –Una gran parte de la audiencia comenzó a aplaudir después de eso.

Dumbledore miró a Bones y le habló con tanta calma como pudo.

–La situación está siendo investigada, Madame Bones. Confío en que llegaremos a una resolución satisfactoria antes del nuevo año escolar.

–De hecho, Jefe de Magos, tengo un anuncio que hacer al respecto. –Dumbledore lentamente se dio la vuelta y dio la palabra a Lucius Malfoy–. El Consejo de Hogwarts se ha reunido con el profesor Snape, el Maestro de Pociones en Hogwarts, y otras personas interesadas, y en respuesta a estas discusiones, el Consejo ha aprobado una nueva póliza para el nuevo año, basándonos en estudios de buenas prácticas: de ahora en adelante, todas las clases en Hogwarts aceptarán estudiantes que reciban Supera las Expectativas en sus TIMOs para el nivel EXTASIS.

Un gran grupo de personas del lado de Malfoy aplaudieron mecánicamente, mientras que hubo algunos aplausos y demandas de más acción en otras partes del cuarto. Una joven que obviamente acababa de tomar sus TIMOs estaba dando saltos y celebrando. Harry y Hermione, y aún más Remus y Sirius, estaban atónitos. No podían haberse imaginado que Snape perdiera tal control de sus clases de Pociones de ese modo. Y sí, aunque Snape se puso de pie y asintió su aparente acuerdo con la medida, claramente intentando hacerlo parecer como si él fuera el razonable en esta situación, su expresión dejaba ver que había aceptado el trato con renuencia.

Dumbledore lucía decepcionado. Era obvio que Malfoy había utilizado el anuncio para ganar algunos puntos, pero no podía decir nada al respecto. Después de todo, aún necesitaba mantener a Snape cerca. No tuvo otra opción más que continuar con la Ley de Defensa de los Muggles, y esta vez, el debate no estaba yendo bien. Muchos de los conservadores estaban hablando calumnias de Dumbledore, de los patrocinadores de la Ley, de la estabilidad mental de Harry, y más. Algunos fueron bastante vehementes sobre las supuestas fallas morales de los muggles… que eran violentos, estúpidos, licenciosos, y estaban celosos de la magia, por lo menos. Pero fue Charles Nott, hablando al final del día, quien irritó más a Harry.

–El mundo mágico está bajo amenaza creciente debido al número de muggles –bramó el mago molesto–. Su incremento poblacional descontrolado empuja cada vez más a los magos y brujas a las esquinas más oscuras del mundo y desestabilizan nuestra civilización. No pueden controlarse a sí mismos y ni siquiera pueden cuidar de manera adecuada a sus niños. Sus asquerosos complejos industriales ensucian el aire y el agua tanto para los muggles como para los magos. Sobreviven quemando cantidades titánicas de carbón como combustible para sus poderes ecléctricos sin el uso de simples encantamientos para deshacerse del humo. Cuando digo que los muggles son una plaga en la superficie terrestre, magos y brujas, no es un insulto. Es la verdad que los mismos eruditos muggles han estado repitiendo por años, sin resultado.

–¿Estamos tan preocupados por el ocasional embrujo a un muggle de un mago cuando son tan capaces de lastimar y matarse los unos a los otros sin prudencia? ¿Cuándo hemos vivido cuarenta años bajo la amenaza de una guerra nuclear muggle que podría destruir el mundo mágico tanto como el suyo? ¿Estamos tan preocupados por protegerlos de nosotros cuando es por pura suerte que nosotros podemos protegernos de ellos? Les pregunto, ¿dónde están nuestras prioridades hoy en día?

–Magos y brujas, yo, junto con Lord Malfoy, Lord Jugson, y otros, por mucho tiempo hemos pedido una separación más firme del mundo muggle… separarnos para que sea más fácil rechazar ataques, a sabiendas o no, de distritos muggles. En lugar de eso, ¡el loco deseo de muchos en nuestra nación parece ser la integración! Unas cuantas palabras de apoyo, e incluso estas criaturas tienen la libertad de entrar a la cámara sagrada del Wizengamot. Lords y Ladys del Wizengamot, pido a ustedes que dejen de lado esta locura y enfoquen su energía donde pertenece: en proteger a nuestro mundo y fortalecerlo lo suficiente para resistir a los bárbaros que incluso ahora se escabullen a través de nuestras puertas. Cedo la palabra.

Era un giro brillante, enfocarse en los verdaderos peligros del mundo muggle y sorprendentemente, bastante versado en política y ambientalismo muggle. Los Slytherin no eran tontos, después de todo. Pero Charles Nott había cometido un error… posiblemente un accidente, y Harry Potter no podía aguantarlo más. Se puso de pie.

–Jefe de Magos, quisiera hablar.

–Por supuesto, Lord Potter –dijo Dumbledore.

Andrómeda y Sirius lucían bastante nerviosos al cruzar la mirada con Harry. Se supone que daría su discurso mañana, justo antes del voto, cuando crearía más impacto. Pero claro, después de la diatriba de Nott, quizás ahora era el mejor momento.

–¡No aprecio que mis padres sean referidos como algo menos que humano! –soltó Harry–. Y sí, son mis padres. Me aman como si fuera de su propia sangre, y lo han hecho prácticamente desde el día en el que nos conocimos. ¡Y yo también los amo! ¿Creen que los muggles no saben cómo tratar a sus niños? ¡Sólo miren! Mis padres me lo han dado todo… un hogar, una hermana, la oportunidad de una vida normal que nunca creí poder tener…

Harry se detuvo para tranquilizarse después de su diatriba, y continuó con su discurso normal.

–Durante el último mes, han escuchado historias sobre mi terrible tratamiento a manos de los muggles. Quisiera decir en este momento que esas historias… son ciertas. –Hubo varios gritos ahogados alrededor del cuarto. Harry usó su indiferencia felina para mantenerse en calma mientras repetía su historia–. Mis tíos muggles me mantenían en una alacena. Fue mi habitación desde que tenía quince meses de edad hasta que cumplí cinco años. Durante cuatro años estuve crónicamente malnutrido, fui obligado a usar la ropa vieja de mi primo gordo, llamado "niño" o "monstruo" con más frecuencia que mi propio nombre, algunas veces encerrado en mi alacena por largos periodos, castigado por cosas que no hice o por la que no tenía control, obligado a realizar labores domésticas cuando fui lo suficiente mayor, rutinariamente golpeado por mi primo quien era alentado por mis tíos, y dos veces fui golpeado con más fuerza por mi tío. Muggles hicieron todo esto.

La mayoría de la audiencia lucía paralizada. Muchos, especialmente madres y niñas, estaban llorando. Vio a Ginny Weasley llorar en la túnica de su madre mientras observaba la cámara con detalle. Muchos de los conservadores lucían listos para levantarse y responder con más gritos en contra de los muggles, pero Harry aún no acababa.

–Lo que esas historias no les han dicho –continuó–, es todo lo demás que los muggles han hecho por mí. Hace seis años, dos muggles, quienes están aquí conmigo, me dieron una mirada y de inmediato me invitaron a su hogar, me envolvieron con una sábana, y me dieron la primera comida real que había tenido en semanas. Nunca habían escuchado sobre la magia, mucho menos el nombre de "Harry Potter". No vieron a un mago ese día, y estos últimos años son prueba de que no les hubiera importado si lo hubieran hecho. Lo único que vieron fue a pequeño niño asustado, hambriento, solo, abusado, y francamente aterrorizado, e hicieron lo que cualquier humano decente hubiera hecho en esa situación: me invitaron a su hogar y me hicieron sentir a salvo y me cuidaron por primera vez en mi vida.

–Fueron muggles quienes, después de media hora de conocerme, reportaron a mis parientes a las autoridades. Fueron muggles quienes, después de una hora de descubrir lo ocurrido, arrestaron a mis tíos y se aseguraron de que nunca tuviera que verlos de nuevo. Fueron muggles quienes, esa misma tarde, aun recuperándose de la sorpresa de descubrir que la magia era real y descubrir que su hija era una bruja, me alimentaron, me dieron un baño, y me dieron ropa de mi talla por primera vez en cuatro años. Fueron muggles quienes, después de conocerme un sólo día, decidieron que querían adoptarme como su hijo, a pesar del riesgo. –Y ahí, Harry comenzó a llorar y a atragantarse al hablar–. A un niño que había sufrido lo que yo, que nunca había conocido más que negligencia o peor, ese fue el mejor regalo que alguien pudiera darme… saber que alguien me quería y amaba, sin importar lo anormal que fuera.

Se quitó los lentes y se limpió sus ojos con su manga. Estaba feliz de ver de qué había más personas llorando que antes.

–Fueron muggles quienes, sólo unas semanas después, dieron juicio y sentencia a mis tíos por abuso infantil y negligencia, y los enviaron a prisiones donde aún hoy permanecen. Fueron muggles quienes me ayudaron a ponerme al corriente en la escuela. Fueron muggles quienes me dieron regalos de Navidad y cumpleaños por primera vez en lo que podía recordar. Fueron niños muggles quienes me aceptaron como amigo a pesar de que era un niño nuevo delgado, tímido, y algo extraño, sin saber que era famoso o un mago… niños muggles con familias felices y amorosas. Fueron muggles quienes me ayudaron a superar mi pasado, quienes calmaron mis miedos, me abrazaron después de una pesadilla, sanaron los traumas que había sufrido (que no eran mínimos), pero con su ayuda… pude hacerlo… y me mostraron la cantidad de cosas buenas que hay en el mundo: familia, amigos, maestros y mentores, todos tan buenas personas como las que he conocido en el mundo mágico.

–Y también –dijo Harry, lanzando una mirada intensa a la sección de los moderados en el Wizengamot, como Adrian Greengrass padre, a quienes les importaban más las tradiciones–, fueron mis padres muggles quienes buscaron a mis parientes en el mundo mágico para que pudiera crecer conociendo al resto de mi familia, quienes me llevaron a la tumba de mis padres biológicos por primera vez, y quienes intentaron aprender lo más que pudieron sobre el mundo mágico para que yo, y mi hermana, pudiéramos entrar mejor preparados de lo que cualquier hijo de muggles nunca tiene la oportunidad. Fueron mis padres muggles quienes me han apoyado estos seis años, quienes nunca me trataron como otra cosa que su hija, y quienes me han amado tanto como los padres que perdí.

–Lo que quiero decir es que sí, hay muggles malos, pero también hay magos malos, como Voldemort. –Harry esperó para que los gritos de horror se calmaran. Eso no había estado en el guion, pero no pudo evitarlo–. Es cierto, fui criado por cuatro años por muggles que eran increíblemente crueles, pero también fui criado por seis años por muggles que son increíblemente amables. He descubierto que la mayoría de los muggles que he conocido son buenas personas, mi familia primera entre todos. Son buenas personas que merecen los mismos derechos que cualquier bruja o mago en esta cámara. Si les preocupan otros problemas como las tradiciones o la seguridad del mundo mágico, es justo, pero unas cuantas protecciones atrasadas en contra de que los muggles sean maldecidos o maltratados no hacen nada en contra de eso. Simplemente demuestran su decencia e inclinación al bienestar de un grupo de personas capaces quienes, inevitablemente, también son una pequeña parte del mundo mágico. Es lo correcto, y les prometo que mi apoyo por la Ley de Defensa de los Muggles nunca ha flaqueado… Cedo la palabra.

Harry se sentó y suspiró con alivio cuando el cuarto irrumpió en aplausos estruendosos. Muchos magos y brujas se pusieron de pie, con ojos cristalinos y algunos soltaron exclamaciones de celebración. Sirius y Andrómeda eran dos de los que celebraban con más fuerza. Habían practicado el discurso con él toda la semana, pero fue completamente sincero, y la entrega de Harry fue excelente. Incluso aquellos que se oponían a la Ley no podían evitar sentir simpatía por su historia.

Pero aún había muchos que no aplaudían. Malfoy, Nott, y muchas de las familias más conservadores en el cuarto estaban sentados con sus manos sobre sus piernas, lanzando miradas molestas a Harry. No iba a ser fácil.

Pero Dumbledore tenía todo bajo control.

–Gracias, Lord Potter –dijo–, y con eso, quizás será mejor descansar hasta la mañana. ¿Alguien lo propone? –Era una leve falta al protocolo que lo sugiriera, pero técnicamente no estaba en contra de las reglas.

–Propongo que aplacemos la reunión –dijo Andrómeda rápidamente.

–Yo lo segundo –saltó Sirius.

Dumbledore llamó a voto, y sí, pasó, aunque probablemente fue por la hora que por lo adecuado de la situación. Los Granger se relajaron mientras la multitud inundaba el pasillo.

–Buen trabajo, hijo –dijo Dan a Harry, y él, Emma, y Hermione lo abrazaron con fuerza.


Esa noche fue una mezcla de estar sentado esperando y ser llevado por Andrómeda y Sirius a hablar con miembros del Wizengamot y sus familias, quienes querían conocer a Harry Potter por primera vez. Harry y sus padres tuvieron que estrechar bastantes manos y responder muchas preguntas de políticos y miembros del público, lo cual hicieron lo posible por responder con brevedad. Pero a través de todo, Andrómeda estaba contando los votos mentalmente, y mientras las horas pasaban, llevó a los Granger a un lado para ponerlos al tanto.

–De acuerdo, la buena noticia es que el público está de nuestro lado –dijo–. Por supuesto, ha sido así desde Navidad, pero eso será importante para lidiar con las repercusiones. En lo que respecta al Wizengamot, hemos obtenido de vuelta las pérdidas que sufrimos con ese discurso, gracias a Merlín. Todo está en manos de los Greengrass. Con su pequeño club pueden mover el resultado a un lado u otro. Creo que el discurso los impactó, pero Adrian Greengrass es un político primero, y quizás necesite de un empujón para comprometerse.

–¿Qué quieres decir con un "empujón"? –preguntó Dan.

–Pues, si observaron esta mañana, pudieron ver que hay bastante toma y daca en este lugar. Usualmente, sólo querrían apoyo a alguno de sus proyectos, pero en este caso, tenemos un objeto único que sería de interés particular para la familia Greengrass… eso, si tú y tu familia están dispuestos a dejarlo ir, Harry.

–¿Cuál es el objeto? –preguntó Harry con confusión.

–Tu retrato de Belladonna Greengrass Black.

–Oh… –dijo Harry con comprensión, recordando el retrato del siglo XVIII que habían retirado de su bóveda.

–¿Es un soborno? –dijo Hermione.

–Sí, lo es. Pero en pergamino, lo llamaremos un regalo no-monetario, y estará bien. Honestamente, Lord Malfoy es mucho peor.

–¿Pero en verdad es necesario? –dijo Dan con sorpresa.

–Bueno, no es necesario, pero ayudaría. Comprenderé si no quieren dejar ir al retrato.

–No es el retrato como tal. Es sólo que… lo siento, Andi, pero me parece asqueroso que las leyes de derechos humanos más sencillas no pueden ser aprobadas en el Wizengamot sin tener que recurrir a tácticas turbias.

–Lo sé, en verdad. Culpo a Malfoy y Nott por no ir a Azkaban como debían. Sin ellos, apoyo a su punto de vista sería más débil. Pero la pintura sería una opción viable, si están de acuerdo.

–¿Tú que piensas, Harry? –dijo Emma.

–Pues, supongo que podemos –dijo Harry–. Quiero decir, no sé mucho sobre ella.

–De acuerdo, si estás seguro, entonces lo haremos.

–¿Melania Potter estará de acuerdo con eso? –preguntó Hermione–. Sé que estaba compartiendo el marco de Belladonna.

–Le pregunté y dijo que estaba bien –confirmó Andi–. Los Potter siempre han estado en favor de los muggles, incluso en su época. Además, fui y le conseguí otro marco. Se pueden conseguir ciertos modelos para reemplazar marcos viejos o dañados. Así que mantendremos la pintura como un elemento de negociación. Oh… pero dejen que sea yo quien hable al respecto. No queremos que digan algo incorrecto, por razones legales. Puede ser algo difícil. Vamos, los presentaré.

Llevó a los Granger a través de las oficinas del Wizengamot en dirección a la oficina de los Greengrass, con Ted y Sirius siguiéndolos de cerca, en parte para deshacerse de los reporteros. Sin embargo, antes de que pudieran llegar a su destino, fueron bloqueados por otra familia que les había dado bastante agonía.

–Una actuación bastante impresionante, Lord Potter –habló el patriarca con hipocresía.

–Gracias, Lord Nott –respondió Harry con el mismo tono–. Creo que creó una gran impresión.

–Sí, historias infantiles y sentimentales provocan eso –dijo Lord Nott sin importancia. A su lado, Theo se burló de Harry.

–Oye, ¡eso fue más que…! –comenzó Hermione, pero su madre la sostuvo.

–Nadie te preguntó, san…

–Suficiente, Theodore –detuvo Lord Nott a su hijo. Harry comenzó a dar un paso al frente, pero tanto Emma como Hermione lo detuvieron–. Esto es sobre Madame Tonks, no la "familia" de Lord Potter.

–¿Qué es lo que quiere, Lord Nott? –dijo Andi con impaciencia.

–Estoy aquí para pedirte que pagues por lo que has hecho aquí… aprovecharte de un joven con obvios problemas emocionales…

–¡Tú…! –Sirius se lanzó al frente, pero Ted lo detuvo.

–Está provocándonos –susurró él–. No caigas.

–¿Problemas emocionales? –dijo Andi con una extraña risa fría–. ¿Estás seguro de haber escuchado el mismo discurso que yo?

–Quieres decir el obviamente ensayado discurso.

–Yo ayudé a escribirlo –protestó Harry.

–Estoy seguro, niño –dijo Lord Nott condescendientemente antes de dirigirse de nuevo a Andi–. Lloró por la siguiente generación –dijo–. Si sólo hubiera sido criado por una familia mágica adecuada…

Pero Lord Nott había dicho lo más incorrecto para Harry. Ese uso de "niño" como insulto había despertado un recuerdo antiguo y desagradable, y no iba a dejarlo ir.

–¿Cómo usted, Lord Nott? –soltó–. Me recuerda más a mi tío que ningún otro mago al que he conocido.

–¡Harry! –Dan, Emma, y Hermione susurraron al instante. Theo soltó un grito ahogado. Tenían suerte de que no había más testigos. Un duelo con Harry involucrado sería lo peor que pudiera ocurrir en esa situación.

Pero Lord Nott no cayó, no aún.

–Que impertinente –dijo–. Tienes suerte de que eres menor de edad, niño. Pero es a lo que me refiero con la crianza. Tú, por otro lado, Tonks, no puedo comprender que salió mal contigo. Crianza perfecta, y aun así representas tales tonterías y mantienes tal compañía. Y pensaba que no podías caer más bajo después de que te casaste con un hijo de muggles como una zorra común.

–¡Tú…! –Ted gritó se lanzó adelante, pero esta vez Andi lo detuvo.

Andrómeda Tonks se paró erguida, luchando por ahuyentar el miedo de su rostro, no por lo que Charles pudiera hacer, pero por el riesgo político involucrado. Pero tenía que retomar control de la situación. Sacó su varita y lo miró con fuego en los ojos.

–¿En verdad cree que puede insultarme, Lord Nott? Soy una hija de la Casa de los Black. Sobreviví dieciséis años bajo el mismo techo que Bellatrix Lestrange. Puedo mostrar mis brazos en público con orgullo, al contrario de usted, pero si cree que no puedo prevaler en un duelo, será muy decepcionado. Ahora… –apuntó su varita hacia él–. ¿...se disculpará?

Sirius y Ted dejaron de luchar el uno contra el otro para observarla con admiración. Harry y Hermione podían sentir la magia de Andi resplandecer a través de su varita. La punta brillaba en un peligroso tono rojo. Supieron de inmediato que no era alguien con quien enfrentarse. Lord Nott estaba calculando rápidamente. El provocar a alguien para que lo atacara no sería para su ventaja. Un duelo formal sería una estupidez.

–Me disculpo, Madame Tonks –dijo, en ese tono formal y florido que quería decir que lo que había dicho había sido un insulto especial–. Fui impertinente. Su falta de lealtad extrema a su patrimonio sangre pura no fue causa para insultar su virtud.

–Gracias, Lord Nott. Ahora, en verdad necesitamos llegar a nuestra siguiente reunión. –Y antes de que los Nott pudieran responder, llevó a los Granger a la oficina de los Greengrass. Cuando estuvieron lejos del alcance del oído, suspiró–. Eso estuvo cerca.

–¡Eso fue sorprendente! –dijo Hermione.

–Ahora entienden porque me casé con ella –dijo Ted con una sonrisa.

Entraron a la oficina, donde encontraron a tres generaciones de Greengrass: Adrian padre con su cabello blanco, el energético y joven Adrian hijo y Hyancinth, y dos niñas jóvenes: Daphne, y una niña más pequeña de cabello castaño a quien Harry y Hermione no reconocieron. Estrecharon manos con los adultos, y entonces Andi comenzó a trabajar con Adrian padre mientras Harry y Hermione hablaban con las niñas, con sus padres observando cerca.

–Buenas noches, Lord Potter y señorita Granger –dijo Daphne–. Les presento a mi hermana, Astoria.

–Encantada de conocerte –dijo Hermione, estrechando la mano de la niña más joven.

Harry estiró la mano para estrecharla también, pero entonces, en un impulso, quizás por el fastidioso ambiente formal, se inclinó y besó su mano.

–Es un honor conocerle, señorita Astoria.

Los ojos de la pequeña Astoria se abrieron ampliamente (al igual que los de Daphne), y apenas y logró conservar su entrenamiento de etiqueta.

–E...e...el honor es m...mío, Lord Potter –chilló.

–Justo cuando creí haber visto todo de usted, Lord Potter –dijo Daphne–. Escuchen, yo… me impresionó bastante ese discurso. Nunca… nunca había escuchado algo así.

–Gracias, señorita Daphne –respondió Harry con cautela. No estaba seguro de si era un cumplido.

–Cuando leí sobre… ustedes saben… en el periódico… no estaba segura si creerlo… –Parecía tener dificultad en obligar a salir sus palabras.

–Sonaba terrible –dijo Astoria.

–Sí, así es. Pero pude verlo en sus ojos hoy… No puedo imaginar lo que es vivir algo así y después encontrar una familia amorosa… Estoy impresionada, Lord Potter.

Harry asintió y sonrió.

–Gracias.

–Saben, cuando me hablaron por primera vez de la Ley de Defensa de los Muggles, pensé que sólo estaban siendo interesados... Y, si somos honestos, aún es el caso, ¿no? Pero después de ese discurso… ver lo mucho que su familia… bueno, supongo que lo que intento decir es… creo que pensaría menos de ti si no estuvieras aquí empujando todo lo que puedas.

Las cejas de Harry y Hermione se elevaron.

–Eso… eso significa mucho para nosotros –dijo Harry.

–¿Puedo preguntar cómo te sientes sobre esto? –dijo Hermione.

Daphne retomó su postura distante, pero no parecía quedarle tan bien ahora.

–Es política, señorita Granger –dijo–. Eso es todo lo que siempre ha sido para mí. Usted es la primera hija de muggles a quien he conocido. Y, si hipotéticamente, he comenzado a creer que no debería ser sobre política, bueno, no soy la cabeza de mi familia.

Hermione y Harry hicieron lo posible por ocultar su sorpresa.

–Pero estoy segura de que su padre la escucha –respondió Hermione.

Astoria asintió con algo de entusiasmo.

–Lo hace –respondió Daphne–. También escucha a muchas otras personas. Y toma la decisión final por sí mismo. Pero mi hermana y yo compartiremos nuestros sentimientos con él.

–Eso… es todo lo que podemos pedir –dijo Harry con incertidumbre. No era mucho, pensó, pero significaba bastante de parte de Daphne Greengrass. Quizás en unos cuantos años podrían ser amigos.

Para entonces, Lord Greengrass también estaba concluyendo con su conversación.

–Esa ciertamente es una muy propuesta interesante, Madame Tonks –dijo con amabilidad–. Debo discutirlo con el resto de mi familia, y ciertamente le daremos el peso completo. Buenas noches.

–Buenas noches –dijo Andi, y dirigió a los Granger a la salida–. No está hablando –les dijo–. No quiere que nadie lo cambie justo antes del voto. Soy optimista, pero no sabremos hasta que llegue la hora.

–Pues, hicimos lo que pudimos –dijo Hermione–. Creemos que Daphne y Astoria están de nuestro lado.

–¿En verdad? Esa es una buena señal. Si ese es el caso, creo que quizás lo logremos.


Había más personas en la reunión del día siguiente, y todas las familias muggles de los compañeros del año de Harry y Hermione estaban atendiendo, pero el tono había cambiado. El discurso de Harry había creado un efecto duradero. Grandes partes de este habían sido reportadas en El Diario El Profeta, el cual, por muy parcial que era con los sangre pura, estaba hambriento por chismes de Harry Potter, y Andi reportó que las lechuzas que entraban esa mañana estaban más a favor de la ley que nunca lo habían estado, y habría serias consecuencias si fallaban. Eso daba más esperanzas sobre la decisión de Lord Greengrass ya que él solía seguir los vientos políticos.

El debate en ese momento se alejó de los temas que Harry había mencionado y siguió el lado más práctico de aplicación, penalidades, y severidad. Adicionalmente, ya que Harry ya no era un blanco vial, Lucius Malfoy dio un largo discurso en contra de Dumbledore, notando en particular la reciente tensión entre Harry y el anciano, sugiriendo que el frente en favor de la ratificación no eran tan sólido y unido como lo habían mostrado, e intentando proyectar eso en los méritos de la ley.

Eso llevó a Harry a ponerse de pie y dar su otra, y más corta, respuesta.

–El Jefe de Magos y mi familia han tenido varios desacuerdos, tanto en el pasado y más recientemente. Este es un asunto privado en el que aún estamos llegando a un acuerdo, y les pido a todos que lo respeten. Pero en este tema, estamos unidos. El Jefe de Magos no tiene un aliado más grande que yo en apoyo de la Ley de Defensa de los Muggles, y me enorgullece también llamarlo mi aliado.

No tuvo el impacto que su primer discurso, pero cortó lo peor de las críticas.

El debate continuó de manera tumultuosa por un tiempo, pero finalmente (era pasada la hora de la cena), hubo una moción para clausurar el debate, la cual pasó fácilmente, y, después de alegatos de Lucius Malfoy y Augusta Longbottom, Dumbledore llamó a voto.

–Todos a favor, iluminen sus varitas –dijo el anciano.

Varitas iluminaron el cuarto. Muchas personas en la audiencia iluminaron sus varitas en solidaridad, lo cual dificultó el conteo de votos, pero Ted, Remus, y Arthur Weasley, todos sentados alrededor de los Granger, las estaban contando. Las varitas se elevaron lentamente, casi una por una, incluyendo a un nervioso Cornelius Fudge (después de todo, tenía que tomar el lado del público). Los tres hombres fruncían el ceño mientras contaban hasta que, para los susurros de varios en la habitación, Lord Greengrass encendió su varita, y tres de los otros Lords sentados a sus alrededor también lo hicieron.

–¡Creo que lo logramos! ¡Creo que lo logramos! –susurraron los amigos de los Granger los unos a los otros, y sonidos similares se escucharon alrededor de la cámara.

–Todos en contra, iluminen sus varitas –dijo Dumbledore.

Lord Malfoy, Nott, y Jugson de inmediato elevaron sus varitas, y muchos otros los siguieron. Lucía cerca, incluso más cerca que el juicio de Sirius, pero Ted, Remus, y Arthur estuvieron de acuerdo en que habían ganado.

Aun así, nadie se atrevió a hablar hasta que Dumbledore leyó el conteo final.

–Con un resultado de treinta y uno contra veintisiete… ¡la ley es aprobada!

–¡Sí! –Harry saltó con su puño al aire. Alrededor de la cámara, cientos de partidarios estaban de pie, gritando, celebrando, y llorando ante su victoria… una mayoría sólida de los espectadores, aún si apenas era la mitad del Wizengamot. Harry tuvo suerte de que no lo elevaron en los hombros de la multitud.

Al otro lado del cuarto, pudo ver a algunos de sus compañeros de Slytherin. Draco Malfoy lucía paralizado, y Theo Nott encolerizado, pero Daphne y Astoria Greengrass parecieron sonreír un poco cuando sus miradas se cruzaron, y Daphne hizo un gesto que pareció decir "De nada".

Arthur Weasley estaba llorando mientras sacudía la mano de Harry.

–No puedo agradecerle lo suficiente, Lord Potter. Fue un discurso hermoso. Y lo que sea que haya hecho para conseguir a Lord Greengrass… Gracias. He estado soñando con este día por años.

–Estoy orgulloso de haber trabajado en esta ley con usted, Lord Potter –le dijo Augusta Longbottom.

–Estábamos preocupados cuando escuchamos sobre el prejuicio en este mundo, Granger, pero nos sentimos mucho mejor ahora –dijo Sir William Finch-Fletchley a Dan.

Gilderoy Lockhart insistió en otra fotografía.

–Harry, Harry, Harry, eres natural en esto. Aunque si alguna vez necesitas un consejo, estoy feliz de darlo. Sabes, siempre he dicho que mi mayor deseo es la armonía entre todos los seres mágicos y no mágicos…

De algún modo, la fila para saludarlo era mucho más larga que había sido durante el juicio de Sirius y la presentación de la Orden de Merlín, pero a Harry no le importó esta vez. En el primero, sólo quería hablar con su padrino, mientras que la segunda fue por un premio que no sintió merecer, pero esto… esto se sentía como algo que en verdad había valido la pena. Quidditch era genial, pero esto era el tipo de cosa que podía cambiar vidas. E incluso cuando había sido tan difícil que se aprobara en el Wizengamot, eso hacía mucho mejor ver cuánto apoyo había obtenido de las personas en el mundo mágico de Gran Bretaña. Después del desastre del año anterior, las cosas lucían mejor. Un punto para el lado de la luz.