Esta es la tierra de White Squirrel, en el universo de JK Rowling, donde estamos ahora; todo lo que se encuentra entre Harry Potter y el gran castillo de Hogwarts en las Tierras Altas del Noroeste.
Notas del autor: A pesar de todas las variaciones en fanfics, nunca tuve una buena de idea cómo debía de funcionar la Oclumancia realísticamente hasta que leí Tightrope, por Fang's Fawn. Me inspiré bastante en eso al describir la Oclumancia en este capítulo, agregando mis propios detalles.
Gracias a The French Dark Lord por corregir mi francés. Ha pasado mucho tiempo desde que salí de mis clases de francés.
Capítulo 43
Temprano la mañana siguiente, los Granger terminaron de empacar para su viaje a Heathrow (todo será mucho más fácil una vez que el Eurotúnel sea completado, se dijeron). Pero parecía que aún había una sorpresa esperándolos. Al igual que había ocurrido el día después del cumpleaños de Harry el año anterior, fueron interrumpidos por la alarma en la red Flu.
Hermione y Harry se apresuraron a la chimenea para ver el rostro de Dumbledore en las llamas esmeraldas.
–¡Profesor! –exclamaron.
–Ah, bien, esperaba que no se hubieran ido aún –dijo.
Sus padres se apresuraron detrás de ellos.
–¡Dumbledore! ¿Qué ocurre? ¿Es Voldemort? –preguntó Dan.
–No, Sr. Granger, no es Voldemort directamente. Sin embargo, existe la preocupación ya que rumores sobre los eventos de mayo han llegado a oídos de los mortífagos.
–¿Así que ha habido actividad?
–En un sentido. Más bien, sospechosa inactividad.
–¿Qué quiere decir?
–La mayoría de los seguidores de Voldemort no han hecho nada en respuesta a los rumores, sin duda muy asustados para tomar acción. Después de todo, ellos son los que lo rechazaron para permanecer fuera de Azkaban. Sin embargo, ha llegado a mi atención que dos sospechados de ser mortífagos, Amycus y Alecto Carrow, se fueron a un supuesto viaje a Francia hace casi un mes y no han regresado. Creo que conocen a sus sobrinas, Flora y Hestia.
–¿Flora y Hestia Carrow? –preguntó Harry sin idea alguna.
–Eso creo –dijo Hermione–. Son Slytherin un año adelante de nosotros, ¿no es así? ¿Son de una familia mortífaga?
–No más que lo es Andrómeda –explicó Dumbledore–. Anteros Carrow no es nada como su hermano y hermana. De hecho, luchó contra los mortífagos durante la guerra. Sin embargo, Amycus y Alecto son sadistas, peligrosos, y determinados, y considerando su desaparición extendida, creo que están buscando a Voldemort para ayudarlo a regresar. Cuanto tiempo les tome sólo puedo suponer. Voldemort está muy débil en este momento. Pero debemos de estar preparados por si intentaran algo.
–Dijo que fueron a Francia –dijo Emma preocupada–. ¿Deberíamos cancelar nuestro viaje?
–Dijeron que iban a Francia. Dudo que hayan dicho a alguien su verdadero destino. Además, hay lugares más probables en donde pudieran buscarlo… lugares en donde he alertado a mi propia red de inteligencia. Tengo razón para creer que el espíritu de Voldemort actualmente reside en Europa oriental, así que no hay peligro en sus vacaciones programadas.
Los Granger suspiraron con alivio, especialmente los niños, aún si había dos cosas de las que preocuparse.
–También tenemos algo que decirle, profesor –dijo Harry, y explicó la advertencia de Dobby.
–Mmm… eso es bastante preocupante –dijo Dumbledore después de pensarlo por un momento–. Quizás sea la acción de otro mortífago producida por estos rumores. Debemos estar vigilantes una vez que comience el nuevo año.
–¿O quizás es el mismo plan? –sugirió Hermione–. Harry, ¿pudieran haber sido los Carrow a quienes oliste en el pedazo de tela de Dobby?
–No lo creo. Hubiera notado si eran hermano y hermana.
–Estoy de acuerdo –dijo Dumbledore–. Amycus y Alecto Carrow nunca han tenido la capacidad de pagar por un elfo. No, me temo que estos son dos planes separados. Me disculpo por molestarlos antes de sus vacaciones. No creo que haya causa para que nos preocupemos de inmediato, así que espero que disfruten su tiempo. Los mantendré informados si algo cambia.
–De acuerdo, Dumbledore, gracias por avisarnos –dijo Dan.
–Ajá. Tengan un buen día. –La chimenea se apagó.
–Me pregunto cómo será tener una vida tranquila –dijo Emma.
Estaban terminando de empacar, en su mayor parte, pero había algo más que Hermione quería leer que no podía obtener en casa.
–Mamá, papá, ¿podemos irnos un poco temprano y pasar por Gringotts? –preguntó–. Quiero devolver Magia de las culturas del mundo a la bóveda de Harry y tomar Nuestros hermanos mágicos.
–¿Quieres devolver un libro? –dijo Harry con fingida sorpresa–. ¿Lo memorizaste?
–No… pero estaba tomando notas y lo acabé. Y es un libro raro, así que…
–¿Qué hay de especial en estos libros, Hermione? –dijo Emma.
–Son un set de dos, escritos por Josiah Monroe. Lo investigué en la escuela. Era la voz prevalente en contra de la definición de 'Ser' establecida por el Ministerio de Magia en 1811. Quería que todas las criaturas dotadas de razón fueran incluidas. Escribió dos libros, uno sobre los magos en otros países y uno sobre otras razas mágicas, para "promover la comprensión cultural y la igualdad".
–Bueno, supongo que esas fueron ideas muy avanzadas para su época. –Emma revisó el reloj–. Creo que tenemos tiempo, si Harry está de acuerdo.
Harry sabía mejor que interponerse entre su hermana y un libro.
–Magia de las culturas del mundo fue fascinante –dijo Hermione mientras iban a Londres–. ¿Sabían que en Asia oriental normalmente no usan varitas? Usan amuletos mágicos. Y muchas otras culturas antiguas usaron pirámides en lugar de círculos de piedra. Y los aborígenes australianos tienen una larga tradición de magia sin varita basada en canciones y cantos. Y en África…
Iba a ser un largo día, pensó Harry. Hermione ya estaba hojeando Nuestros hermanos mágicos camino a Heathrow desde el callejón Diagon.
–Increíble, esto cubre todo –dijo a quien la escuchara–. Hay un capítulo sobre elfos, duendes, gigantes, centauros, sirenas, incluso acromántulas, mantícoras, y esfinges. Cada especie que puede hablar, dice Monroe. También hay un capítulo sobre criaturas sin razón… veamos… trolls… –Hermione fue a la página y se rió en voz alta.
–¿Qué? –preguntó Harry.
Ella citó las palabras de Josiah Monroe: "Normalmente rechazo el uso del peyorativo 'infrahumano' para cualquier raza mágica, incluyendo a los gigantes, pero en el caso de los trolls, es completamente correcto".
Después de unos relajantes días en París como turistas muggles perfectamente normales, y un día en el distrito mágico de la ciudad, los Granger finalmente se encontraron en la aldea mágica francesa de Baton Vert. La aldea era cálida y soleada, ubicada en (o eso querían que pensaran) un valle escondido en los Pirineos. El área completa era hermosa, llena de vegetación y flores salvajes de verano, y rodeada por colinas escarpadas y cimas con nieve. Las pequeñas tiendas eran más planas y se extendían más que los techos chuecos y las chimeneas imponentes de Hogsmeade, y a la distancia, podría haber sido cualquier aldea antigua y envejecida en los Pirineos.
En la cima de una colina que daba a Baton Vert se encontraba el majestuoso edificio de la Academia Mágica de Beauxbatons. Si Hogwarts era un castillo, entonces Beauxbatons sólo podía ser descrito como un palacio. Dos siglos más joven que Hogwarts, podían ver incluso desde la aldea que era un exagerado sueño de la arquitectura gótica de la época, al igual que Hogwarts era la realización extrema de un castillo medieval. Habían visto fotografías de las amplias galerías y paredes de vitral para dejar entrar la abundante luz del sol, y era difícil discutir que no era más hermoso que Hogwarts.
En la aldea, los Granger estaban examinando un interesante mostrador con tapices mágicas en el estilo local cuando notaron a una inusual familia de cuatro acercándose a ellos. Dan los notó primero, pero los demás pronto lo siguieron. Sin duda, la madre fue en la primera persona en la que las miradas de la familia se fijaron. Aunque de edad media, era sorprendentemente e inhumanamente hermosa… alta y majestuosa, con cabello rubio platinado que fluía, y penetrantes ojos azules. Después fueron sus dos hijas. Una parecía tener quince años y era casi tan hermosa como su madre… quizás más, mientras más la observaban, y ella sonrió de manera juguetona a los Granger mientras se acercaba. La otra era una niña pequeña de no más de seis años, y sin duda era la niña más adorable que habían visto. Ambas también tenían rubio platinado. El patriarca de la familia era el menos notable: bajo, regordete, con cabello oscuro y una barba puntiaguda, aunque tenía una expresión amable y jovial en el rostro.
Pero a pesar de su belleza, no era normal para Daniel Granger el observar fijamente a otras mujeres, mucho menos a una adolescente de la mitad de su edad, y su esposa lo notó rápidamente.
–¿Dan? –preguntó, dándole un leve golpe con el codo.
Él no respondió.
–¿Dan? –le dio un codazo más fuerte.
–¿Papá, estás bien? –dijo Hermione.
Él continuó observando a la joven como en un trance mientras pasaba con una sonrisa coqueta.
–¡Dan! –Emma agitó su mano enfrente de su rostro.
–¡Soy un hombre felizmente casado! –exclamó.
La madre de la joven se detuvo y habló en un susurró.
–¡Fleur! ¡Arrêtez!
–¡Dan! ¿Qué te ocurre? –demandó Emma.
–Pardon, Madame –se dirigió la mujer rubia a ella–. Me temo que es culpa de mi hija. No lo sabría ya que no hay veela en Inglatera.
–¿Veela?
–Oh, entiendo –dijo Hermione, corriendo al frente del grupo–. Leí sobre Veela en Nuestros hermanos mágico. Son una raza de seres similares a las ninfas de Europa oriental. Afectan al sexto opuesto como las sirenas.
–Lo único que tenemos en común con esos habitantes acuáticos, pego corecto –dijo la mujer–. Desafortunadamente, nuestro despliegue de belleza puede ser difícil de ignorar, incluso el de aquellas que no son de gaza puga, y especialmente el de las jóvenes e irresponsible… Fleur. –Lanzó una mirada molesta a su hija mayor.
Fleur miró a sus pies.
–Mis disculpas, Madame –dijo.
El enojo de Emma se calmó ahora que sabía que su esposo no se había vuelto loco.
–Ya veo, Madame –dijo a la mujer.
–Mi nombre es Apolline Delacour –dijo, estrechando las manos de los Granger–. Él es mi esposo, Jean-Claude, Fleur, y ella es la pequeña Gabrielle –señaló a la niña entusiasmada.
–Emma Granger. Encantada de conocerlos. Mi esposo, Dan, y nuestros hijos, Hermione y Harry.
–Bonjour –dijeron ambos niños. Harry estrechó la mano de Fleur, pero besó la de Gabrielle.
Sin embargo, la pequeña estatura de Gabrielle le dio una perspectiva única del rostro de Harry, y vio la cicatriz debajo de su flequillo.
–Maman –chilló–, C'est 'Arry Potter! C'est Arry Potter! –Los transeúntes en la calle se detuvieron a observar, pero afortunadamente no los rodearon.
–Vraimant? C'est 'Arry Potter? –preguntó Fleur con sorpresa.
Harry suspiró y levantó su flequillo para mostrarlo a los Delacour. Todos soltaron un grito ahogado por la sorpresa.
–Es un placer conocerle, Monsieur Potter –dijo Madame Delacour.
–Fleur, Fleur –susurró Gabrielle, jalando la manga de su manga–. Pourquoi n'as-tu l'affecter?
–¿Disculpa? –dijo Harry.
–Il est trop jeune, Gabrielle –susurró Madame Delacour.
–Hm… peut-être –dijo Fleur, mirando a Harry altivamente.
Harry la observó con cautela, preguntándose si sabían que hablaba francés. Sabía que intentaban descubrir si era lo suficiente mayor para ser afectado por el despliegue de belleza de las veela, y con ese propósito, Fleur se acercó a él, dándole una buena vista a su amplio pecho y, si la mirada de Dan era una indicación, desplegó su encanto al máximo. Los ojos de Harry también comenzaron a observarla, y tuvo que luchar para ignorarla, pero mantuvo su mirada fija como la de un felino, y salió del trance por completo cuando ella le habló.
–¿Cuántos años tienes, niño?
–Tengo doce –dijo Harry–, ¡y no me llames niño!
Fleur se enderezó.
–Oh, Maman, ¡paguece que es inmune!
–Detente, Fleur –la regañó Madame Delacour–. Más vale que sea inmune. No queremos que causes un incidente internacional por seducir al supuesto "Salvador del Mundo Mágico" de Inglatera.
–¿Supuesto? –dijo Harry sorprendido.
–Pardon, Monsieur Potter –dijo Fleur con tono superior–, pero en el resto del mundo, sólo eres una celebridad menor por sobrevivir a la maldición asesina. Albus Dumbledore es el Salvador del Mundo Mágico. Grindelwald fue mucho peor que tu Vol-de-Mort.
Por las expresiones de Fleur y Madame Delacour, parecía que esperaban que los Granger se enojaran, pero la familia inglés ni siquiera se inmutó. Pensando rápidamente, Harry respondió:
–¿Dicen el nombre de Voldemort aquí?
–Pero por supuesto –dijo Fleur–. No creemos en supersticiones inglesas en France.
–Bien. Por lo menos alguien no lo hace.
Si Harry y Fleur estaban chocando egos, parecía que eso la había impresionado. Un poco.
Dan y Emma se hablaron en susurros por un momento.
–¿Les gustaría a usted y su familia acompañarnos a almorzar, Madame Delacour? Es refrescante hablar con alguien tan sensato.
Los Delacour lucían halagados ante esto, y cuando Fleur lo tradujo para ella, Gabrielle dio un salto.
–Ooh, Maman, Pouvons-nous? Pouvons-nous? Pouvons-nous?
–Calmes-toi, Gabrielle. Creo que nos encataría, Madame Granger. ¿No lo crees, Jean-Claude?
–Oui, creo que sería bastante agradable.
Y así, los Granger y los Delacour fueron a almorzar juntos en un pequeño bistro en la aldea. Se llevaron sorprendentemente bien mientras hablaban. Los Delacour estaban sorprendidos de lo conocedores que eran los Granger, y los Granger estaban entusiasmados por escuchar las historias de Fleur de Beauxbatons. Monsieur Delacour, una vez que se abrió, resultó ser bastante amigable y un gran bromista, lo cual sin duda explicaba en parte como es que había conseguido a una mujer tan hermosa como Apolline. El hecho de que era inmune a su belleza probablemente también ayudaba.
Lo único que ocurrió durante la comida era que Gabrielle tuvo algo de problemas cortando su carne (la cual estaba cocida de más, o eso dijeron los Delacour). Después de intentar por un rato, la pequeña se frustró y un extraño cambio ocurrió en ella. Un patrón escamoso apareció en su rostro, como si fueran plumas, y adoptó una mirada seria de determinación, revelando dientes puntiagudos y filosos, y sus uñas crecieron como garras con las que destrozó su carne. Se escuchó algo como un silbido por el calor que parecía irradiar de sus manos.
–Gabrielle! En voilà des manière! –la regañó su madre.
Gabrielle se sonrojó y regresó a la normalidad.
–Pardon, Maman.
Los ojos de los Granger se abrieron ampliamente.
–Tu peux faire de la magie sans baguette, aussi? –preguntó Harry.
–Quoi? Non –dijo Gabrielle con confusión.
–Aussi? –dijo Fleur–. ¿Tú puedes hacer magia sin varita?
–Eh… olvida que dije eso.
–Mais tu as dis… –comenzó Gabrielle.
–Lo siento, ¿qué acaba de ocurrir? –preguntó Dan.
–Las veela cambian de forma –explicó Hermione–. Las veela de raza pura pueden transformarse en… básicamente, harpías, y puede controlar el fuego en esa forma.
–Eres bastante conocedora, mademoiselle –dijo Madame Delacour–. Eso es esencialmente corecto. Gabrielle, de manera bastante ruda demostró lo que una joven cuarta parte Veela puede lograr.
–¿Pero qué de la magia sin varita? –preguntó Fleur.
Los Granger se observaron el uno al otro.
–Pues… preferiríamos que no lo dijeran a nadie –dijo Emma–, pero Hermione y Harry se han estado enseñando a sí mismos magia sin varita por unos cuantos años.
Eso llevó a una demostración y a una explicación sobre como lo habían hecho, lo cual, en turno, llevó a Gabrielle a obtener un brillo en sus ojos que puso a su hermana bastante nerviosa. Pero entre todo, fue una comida bastante agradable. Ante la insistencia de Gabrielle, Harry y Hermione acordaron escribirle de vez en cuando (¿quién podía negarse a un rostro como ese?), y estaban felices de saber que si se transferían a Beauxbatons, ya tendrían un conocido.
Entre todo, fueron unas vacaciones muy agradables.
Las últimas dos semanas del verano estuvieron más ocupadas que el comienzo. Los Granger iban a pasar la última semana en Grimmauld Place para que Harry y Hermione pudieran revisar su material de primer año y practicar sus duelos. Pero antes de eso, se iban a encontrar con los Weasley y Neville en el callejón Diagon el diecinueve. Esta vez, Sirius y Remus fueron quienes escoltaron a la familia a través del callejón Diagon mientras escuchaban sus historias sobre Francia.
Las tres familias se encontraron en Gringotts para una agradable ronda de saludos, y el grupo se reunió y separó en varias ocasiones durante la tarde hasta que se reunieron de nuevo en la última parada del día, la librería (la librería siempre era la última parade de los Granger ya que Hermione se tomaba todo el tiempo disponible ahí). Sin embargo, ese día, había una larga fila en Flourish y Blotts ya que resultó que Gilderoy Lockhart estaba firmando libros.
–Mi mamá está loca por él –dijo Ron a sus amigos en voz baja–. Ya tiene todos sus libros. –Y sí, la señora Weasley estaba bastante preocupada arreglando su cabello, y la multitud parecía estar conformada en su mayoría por mujeres de edad media.
–Lockhart… ¿el pequeño Ravenclaw presumido? –dijo Sirius.
–¿Qué? ¿Qué quiere decir, Sr. Black? –la señora Weasley se dirigió a él, escandalizada.
–Estaba cuatro años detrás de nosotros en Hogwarts –explicó Remus–, y pensaba que era el mejor mago desde Merlín.
–Bueno, miren lo que ha hecho –dijo la señora Weasley.
–Sí, pero no lo conocieron entonces –respondió Sirius–. Iba tras todos los premios que la escuela ofrecía, y muchos más que no.
–Claro, era bastante inteligente –dijo Remus–. Nunca logramos descubrir cómo fue que un estudiante de tercer año logró tallar su nombre en el campo de quidditch en letras de veinte pies de largo por sí solo.
–¿Quién dijo que lo hizo sólo? –dijo Sirius con una sonrisa.
–¿Fuiste tú?
–Sí, lo descubrí mientras lo hacía en medio de la noche, y pude ver que no iba a acabar antes de la mañana, así que lo ayudé un poco. Deberías de haberlo visto. Aguantó las semanas de detención sin acusarme porque quería que creyeran que lo hizo solo.
–Bueno –exclamó Hermione–, tienen que admitir que se convirtió en un gran cazador de criaturas oscuras. Escribió casi todos los libros en la lista. Sería agradable obtener su autógrafo.
–Je, el nuevo profesor de Defensa debe de ser un fan –dijo Ron.
–Eso apuesto –agregó Neville.
–Mmm… me pregunto –dijo Remus.
Gilderoy Lockhart pronto estuvo a la vista, con su elegante túnica y su sonrisa ganadora de premios, rodeado de una docena de copias de sí mismo en la portada de su autobiografía. Pero tan pronto como lo vieron fue que él vio a Harry.
–Harry Potter –exclamó, saltando a sus pies–. Nos encontramos de nuevo. –Entonces, jaló a Harry fuera de la línea y posó para un fotógrafo.
–Oye, ese es mi ahijado –protestó Sirius.
Pero Lockhart también lo jaló fuera de la fila, manteniendo una mano con fuerza en cada uno de sus hombros.
–Ah, y Sirius Black. Un placer conocerle. Sonrisas grandes, chicos. Los tres juntos merecemos la primera página.
–Lunático, ayúdame –Sirius articuló mientras sentía el flash de la cámara.
Remus se rió.
–De ninguna manera, Canuto –articuló de regreso.
–Damas y caballeros –llamó Lockhart sobre la multitud–, las aventuras del joven Harry son bastante conocidas, pero siempre hay más que aprender, lo cual sin duda es por lo que estaba tan interesado en leer mis publicaciones, las cuales estoy feliz de presentar a él, libres de cargo…
–De hecho –habló Harry–, mi hermana sólo quiere su autógrafo.
–¿Qué? –chilló ella.
La multitud se rió, y Lockhart se rió aún con más fuerza.
–Ven aquí, querida. Hay que tomarnos otra foto.
–No, gracias –dijo Hermione, sonrojada, pero Harry la jaló fuera de la fila de todos modos–. Me las pagarás, Harry –susurró.
–Si yo tengo que estar aquí, tú también –susurró de vuelta.
–Lo que no sabían Harry y su hermana –continuó Lockhart–, fue que pronto tendría al verdadero "Encantador". Sí, damas y caballeros, me alegra anunciar que he aceptado el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts este septiembre.
–Oh, no –gruñó Harry mientras la multitud aplaudía.
–¿Gran cazador de criaturas oscuras? –dijo Harry cuando finalmente escaparon con una pila de libros de Lockhart cada uno–. Toma, Ginny, puedes quedarte con estos. Yo compraré los míos.
Ginny se paralizó y abrió los ojos como platos mientras Harry tiraba sus libros en el caldero de la pelirroja.
–Bueno, escribió todos estos libros. No puedes negar que ha hecho grandes cosas… Sabes que, Ron, tú quédate con los míos.
–Gracias –dijo Ron con sinceridad mientras ella le entregaba sus libros, sólo quedándose con la copia autografiada de El Encantador.
–Vaya, vaya, vaya, Weasley, Black, Potter, y Longbottom –dijo una voz burlona detrás de ellos. Era Lucius Malfoy, con Draco a su lado–. El nuevo bloque de poder de Gran Bretaña en un lugar. Por supuesto, una de estas cosas no es como las demás.
–No sabía que le gustaba Plaza Sésamo, Sr. Malfoy –intervino Harry para la sorpresa y risa de Hermione.
–Estoy seguro de que no tengo idea de lo que está hablando, Sr. Potter –respondió Lucius con frialdad–. Ahora, Weasley, escuché que esa nueva ley tuya te mantiene ocupado.
–Hay bastante que limpiar en Gran Bretaña, Malfoy –respondió el señor Weasley.
–Quizás, en tu opinión. –Malfoy se acercó al caldero de Ginny y sacó una copia de segunda mano (o tercera o cuarta) de Guía de transformación para principiantes y la examinó con casualidad–. Vaya, vaya, esperaba que hubiera notas en este viejo libro que justificaran el mantenerlo en existencia… bueno, supongo que algunas personas llamarían a esto "notas". –Volteó el libro para examinar la espina.
–¡Regréselo! –dijo Ginny.
–Por supuesto, niña. Es lo que mejor que puede darte tu padre. –Y devolvió el libro al caldero–. Bueno, Sr. Black, quizás usted pueda hablar bien de Weasley. Es un escándalo, no lo cree, si tus amigos en el Ministerio no le pagan bien por ser una desgracia al nombre de mago.
–Creo que hablo por todos nosotros cuando digo que tenemos una idea diferente de quien es una desgracia para el nombre de mago, Malfoy –interrumpió el señor Weasley.
–Así es. Una idea que está ganando en este momento, si puedo agregar –dijo Sirius.
–En este momento –dijo Malfoy ton frialdad–. Vámonos, Draco.
–Eso fue extraño –dijo Sirius mientras se alejaban.
–¿Crees que planeaba algo? –preguntó Harry.
–Ser un patán, sí. Bueno, vamos por el resto de los libros y regresemos a casa.
La semana en Grimmauld Place también estuvo llena de eventualidades. Remus entrenó a Harry y Hermione, y entre lecciones leyeron los libros de Lockhart y comenzaron a aprender ejercicios de meditación para comenzar con la Oclumancia. Hermione también tuvo unas cuantas lecciones especiales.
Un día, Victoria McKinnon fue a la casa, como hacía ocasionalmente (Sirius estaba feliz en secreto de que no la había ahuyentado).
–Hola, Vicki –dijo–. Todos están en el ático. Mis ahijados y sus padres están quedándose aquí esta semana para unas lecciones privadas.
–¿Remus les está enseñando? –preguntó.
–Sí. Es un buen maestro. Es una lástima que no lo haga profesionalmente. –Oficialmente, Remus se había rehusado a solicitar el puesto de profesor de Defensa en Hogwarts porque era muy inteligente para tentar la maldición–. Pero hay que mantenerlo ocupado o comienza a ponerse cabizbajo y no es divertido.
–Al contrario de ti, quien empieza a causar problemas.
–¿Qué puedo decir? Sé lo que me gusta –sonrió Sirius–. ¿Por qué no subes? Si tienes suerte, verás algo muy especial.
Vicki colocó sus manos en sus caderas.
–¿Qué estás diciendo a una dama?
Sirius sonrió aún más.
–Aunque normalmente no soy modesto, mi señorita, te aseguro que es algo aún más especial que eso.
Fascinada, Vicki siguió a Sirius los cinco pisos para llegar al ático, donde escucharon a Remus dar instrucciones.
–Ahora, el encantamiento para dar cosquillas distrae al oponente y hace que sea más difícil que lance hechizos de manera correcta… una razón más para aprenderlo no verbal. Por supuesto, no tienen problema con eso.
Sirius dio siete golpes a la puerta en melodía mientras la abría.
–Sirius –dijo Dan Granger–, y… ¿disculpa?
–Victoria McKinnon. –Estrechó su mano.
–Vicki decidió venir a visitar, y pensé que estarían interesados en mostrarles su lección –dijo Sirius.
–Qué casualidad –dijo Remus con una sonrisa.
–Algo así –Sirius sonrió de vuelta–. Y si no les molesta, creo que su estilo… único de duelo es bastante interesante.
Vicki elevó una ceja con sospecha. ¿Un par de niños enfrentándose en un duelo era la cosa especial que quería mostrarle? Pero claro, uno de esos niños era Harry Potter.
Después de unos cuantos susurros e intercambio de miradas entre la familia, parecieron decidir que estaba bien que los observara.
–Saben, como vamos, todos se enterarán de que podemos hacer magia sin varita –dijo Hermione mientras se ponían en posición.
Espera, ¿dijo magia sin varita?
–Bueno, no es tan importante –respondió Harry–. No es como si fuéramos los únicos que podemos hacerlo.
–Pero Dumbledore y Voldemort probablemente son los únicos que son conocidos.
Vicki saltó cuando escuchó ese nombre, pero los demás sólo sacudieron la cabeza.
–Bueno, quizás apacigüe la leyenda si saben que ambos podemos hacerlo –dijo Harry–. Listo, Remus.
–Bien –dijo Remus–. Uno… dos… ¡tres!
Los hechizos comenzaron a volar rápidos y furiosos. Ambos niños esquivaban y se movían con sorprendente velocidad, y pronto fue claro que estaban lanzando muchos de los hechizos de manera silenciosa, lo cual era lo suficiente sorprendente. Eran hechizos de primer y segundo año, pero tenían buena dirección y poder, y sus fundas de duelos cubrieron bastantes encantamientos desarmadores. Pero entonces, cuando Hermione finalmente hizo perder a Harry su varita, él ni siquiera parpadeó, sino que continuó lanzando hechizos sin ella.
Vicki se sorprendió hasta que las palabras de Sirius regresaron a ella: "más especial que eso". Oh, sí, esto lo era. No sólo Harry Potter podía hacer magia sin varita, pero lucía tan cómodo sin una como si la tuviera. Parecía estar en desventaja, pero continuó luchando, enfocándose en intentar que Hermione perdiera su varita, y entonces, para la sorpresa de muchos en el cuarto, lo logró. Pero Hermione tampoco parpadeó y continuó lanzando hechizos sin ella, y después de otro intercambio de hechizos, tuvo suerte e inmovilizó a Harry.
–Y, ¡basta! –llamó Remus, y comenzó a desarmar las barreras de duelos.
Después del espectáculo, Vicki notó dos cosas importantes sobre los dos niños. Primero, estaban enfrentándose a un nivel de medio año, quizás un año completo, superior a su nivel de educación, y eso era sólo en los méritos de los hechizos. Hechizos silenciosos eran de nivel EXTASIS, y magia sin varita de nivel de Maestría. Además, pocos duelistas casuales aprendían la importancia de esquivar. Lo segundo fue que además de sus habilidades mágicas, Harry y Hermione eran rápidos e implacables a un nivel superior. En otras palabras, esos dos podrían ser expertos en magia marcial si lo elegían.
–Buen trabajo –los felicitó Sirius.
–Sí, eso en verdad… nunca había visto algo así fuera de un torneo –tartamudeó Vicki–. Y a su edad…
–Aparentemente, el truco es comenzar temprano –dijo Remus.
Sirius sonrió y lanzó una mirada rápida a Vicki.
–Bueno, ya que estamos en el tema, creo que es el mejor momento para mi propio anuncio. Cachorros, su padrino tiene un empleo remunerado.
Remus resopló.
–¿Un empleo remunerado? Estás más forrado de dinero que Harry, y él no tendría que trabajar un día en su vida si tiene cuidado.
–Es por lo que trabajé duro para encontrar un empleo que me gustara –respondió Sirius–. Ahora, sé que quizás no siempre parezco el más responsable… –todos se rieron–...pero me he estado entrenando físicamente y haciendo revisiones durante el último año. Pasé el examen y una examinación física… –Apenas, pensó, pero no lo admitiría–...y Amelia Bones oficialmente me aceptó de vuelta como mago golpeador.
–¡Genial! –dijeron Harry y Hermione, y saltaron a abrazar a su padrino, y después también lo hizo Vicki, dándole un beso en la mejilla.
–Felicidades –dijeron Dan y Emma, con Dan estrechando su mano y Emma abrazándolo también.
–¿Es diferente de un auror, verdad? –agregó Dan.
–Sí… ah, sólo la mitad del entrenamiento, primeramente –admitió Sirius.
–Lo siento, pero refresca mi memoria sobre la diferencia.
–Los aurores son el personal mejor entrenado en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica –explicó Remus–. Se encargan de los magos oscuros… capturarlos y proporcionar seguridad en su contra. Como Lily siempre lo dijo, eso quiere decir que son la combinación entre el nuevo Scotland Yard y lo más cercano que tenemos a un ejército. Los magos golpeadores, como Sirius… y James… son el siguiente nivel. Se encargan de crímenes violentos, como las unidades policiacas, excepto que se les fue dado estatus de aurores sustitutos durante la guerra. Y la Patrulla de Aplicación de la Ley Mágica son policías normales, crímenes sencillos, financieros, uso incorrecto de artefactos mágicos, violaciones al Estatuto del Secreto, y eso.
–De acuerdo, eso tiene sentido. Buena suerte, entonces.
–Estoy segura de que te irá bien –dijo Hermione.
Sirius asintió con confianza. Harry fue el único que notó que su sonrisa no llegó a sus ojos.
–¡Buenas noticias! Costó un poco de trabajo, pero encontré a un instructor de Oclumancia para ustedes –dijo Sirius.
–¿En verdad? –dijo Harry con entusiasmo.
–Sí. De hecho, organicé que viniera esta tarde para una evaluación.
–¡Genial! –dijo Hermione–. ¿Quién es? ¿Cómo lo encontraste?
–Pues, es una larga historia. Primero, deben saber que el Ministerio tiene un instructor para los aurores. La Oclumancia no es requerida para lo aurores, pero ayuda para subir de puesto, y hay ciertos casos que sólo pueden ser investigados por expertos en Oclumancia.
–¿Si el criminal es un experto en Legilimancia? –preguntó Hermione.
–Exacto. Pero el instructor del Ministerio no está autorizado a enseñar a menores. De hecho, oficialmente, nadie lo es, pero unos cuantos lo harán de todos modos.
–Oh… –dijo Hermione con pesadumbre–. ¿Pero encontraste uno que nos entrene?
–Sí, en verdad no quiero aprender de Snape –agregó Harry.
–No te preocupes, no será así. Pero esta es la parte interesante: resulta que la Oclumancia ni siquiera es magia. Es disciplina mental. Así que no sólo los muggles pueden aprenderla, pero muchos líderes lo hacen. –Dan y Emma lucían bastante felices por eso–. Parece que aprendemos algo nuevo todos los días. Cuando le dije confidencialmente al instructor del Ministerio para quien era el entrenamiento, me dio la información de contacto de alguien que les enseña. Es por debajo de la mesa, por supuesto, ya que muchos magos no están de acuerdo en enseñarles "magia" a los muggles, aún si es necesario.
–Pero, ¿es alguien en quien podamos confiar? –dijo Dan.
–Mejor –sonrió Sirius–. Hay un puesto poco conocido llamado Mago de la Corte… remanente de antes del Estatuto del Secreto y que no está oficialmente afiliado con el Ministerio o el gobierno muggle. Desde que el Estatuto del Secreto fue promulgado, el mago de la corte sólo ha tenido dos trabajos. Uno es mantener a la Reina informada de los eventos en el mundo mágico, como el Ministerio de Magia debe de hacer con el Primer Ministro muggle, y el otro es enseñar Oclumancia a la reina, al príncipe de Gales, y a cualquier otra persona en la familia real que quiera aprender. El mago de la corte actual es Maxwell Barnett. Sus servicios no son baratos, pero cuando le dije para quien eran, no fue difícil convencerlo de aceptar enseñarles… a los cuatros. Confiaría más en él que en muchos de no jugar con la mente de un niño, y estuvo de acuerdo en firmar un contrato maldecido para no revelar lo que encuentre en sus cabezas… y encontrará cosas, así que deben de estar preparados.
–Es bueno saberlo –dijo Emma–. Muchas gracias, Sirius.
–¿Para qué es la familia?
Después del almuerzo, Maxwell Barnett llegó a la puerta. Era un hombre mayor, de espalda erguida, con cabello gris y un comportamiento como el de un viejo soldado. Uno hubiera esperado que el mago de la corte usara su ropa de mago más extravagante, pero los Granger recordaron que era el siglo XX cuando llegó usando un traje muggle. Hizo una reverencia a Sirius y después a Harry cuando entró.
–Un placer, Lord Potter. Es un honor conocerle y a su familia.
–Igualmente, Sr. Barnett –respondió Harry con incomodidad. Sintió la necesidad de también hacer una reverencia. Después de todo, en el mundo muggle, Barnett estaba muchos rangos arriba de él.
–Lord Potter, espero que no le moleste que haya informado a la reina que su padrino contrató mis servicios –dijo Barnett–. Su Majestad está muy interesada en usted después de su extraordinaria victoria contra Quien-No-Debe-Ser-Nombrado. También está muy satisfecha por la promulgación reciente de la Ley de Defensa de los Muggles… El Ministerio está, legalmente, en un área un poco gris. Oficialmente, los gobiernos se separaron durante la Revolución Gloriosa, pero todos los magos británicos aún son ciudadanos británicos y súbditos de la Corona. Desde un punto de vista, sólo podemos aproximar leyes de igualdad muggles porque los muggles no han escrito ninguna ley sobre pureza de sangre o especie, y sospecho que a usted no le agrada eso al igual que a Su Majestad.
Los ojos de los Granger se abrieron como platos ante tales revelaciones. ¿La reina estaba siguiendo la vida de Harry Potter, al igual que política mágica?
–Así que… ¿ha entrenado a algunos miembros de la familia real en Oclumancia? –preguntó Dan.
–Así es. Su Majestad estaba bastante interesada en la Oclumancia como resultado del desastre creado por los magos en el mundo muggle durante la guerra contra Grindelwald. Bajo su indicación, enseñé a sus cuatro hijos, y espero enseñar al príncipe Guillermo y al príncipe Enrique en unos años. También enseñé al Primer Ministro Major el año pasado, ya que el Ministro Fudge no vio adecuado enviar a un instructor. Estuvo bastante agradecido. Aparentemente, Fudge no había considerado importante contactarlo desde su primer día en el puesto, y no apreció ser dejado tan ignorante sobre el mundo mágico.
–Eso es lo que dijimos a Dumbledore la primera vez que lo conocimos, Sr. Barnett –mencionó Dan.
–Sí, incluso los mejores de nosotros podemos cometer errores, me temo. ¿Continuamos al salón para comenzar la evaluación?
Unos minutos después, todos se encontraban sentados en el salón, y Barnett explicó su arte.
–Hay varias técnicas diferentes para la Oclumancia, pero todas tienen la misma meta fundamental de enfocarse en algo con más fuerza que en lo que el instructor quiere ver. Para las técnicas de bajo nivel que aprenderán, el truco es enfocarse en algo con asociaciones especialmente fuertes en sus mentes que les darán la ventaja en contra de un intruso que no conoce sus mentes tan bien.
–No entrenaremos hoy, pero espero que podamos desarrollar un régimen de ejercicios mentales para que cada uno practique en los meses que vienen. Personas diferentes tienen aptitudes para técnicas de Oclumancia diferentes, y para comenzar, quisiera usar Legilimancia en cada uno para determinar sus aptitudes y talentos naturales.
Los Granger asintieron con algo de titubeo. Era para lo que se habían apuntado, después de todo.
–Yo iré primero –dijo Harry.
–Muy bien. –Barnett apuntó su varita al Niño Que Vivió–. Legilimens.
Una gran cantidad de memorias llegaron a Harry sin control y sin orden: estaba montando una escoba por primera vez… estaba en el Wizengamot y Sirius había sido liberado… tenía ocho años y jugaba fútbol con sus amigos… tenía seis y estaba exhausto al final de una clase particularmente difícil de karate… estaba luchando contra Quirrellmort por la piedra filosofal…
–¡Ah! –Barnett se hizo para atrás y se apretó el pecho.
Sirius y Remus miraron a Harry con los ojos abiertos ampliamente. ¿Acaso tenía tal talento natural para la Oclumancia?
Pero Barnett exclamó:
–¿Luchaste contra el espíritu de Quien-Tú-Sabes?
–Eh, sí… –murmuró Harry, mirando al suelo.
–¿Entonces Dumbledore tiene razón? ¿No está muerto?
–No exactamente, me temo –dijo Sirius–, pero está trabajando en eso… y puedes informar a Su Majestad de eso.
–Oh, por supuesto, por supuesto. Mis disculpas, Lord Potter. No fui capaz de percibir bien su habilidad antes de esa… interrupción. ¿Podemos intentarlo de nuevo? –Harry asintió–. Legilimens.
Harry estaba viendo Hogwarts por primera vez, cruzando el lago negro en los botes… tenía diez años y estaba sobre una montaña rusa en Pleasure Beach en Blackpool… estaba escondiéndose debajo del sofá junto a Hermione durante la Gran Tormenta de 1987… estaba caminando afuera en cuatro patas, buscando algo de comer… ¡NO!
Barnett se hizo para atrás de nuevo.
–¡Eres un animago!
–Y usted está bajo contrato –le recordó Sirius mientras los Granger se tensaban.
–Sí, lo entiendo… pero… ¿cómo?
–Magia accidental… suponemos –respondió Harry, intentando relajarse de nuevo.
–Pero eso… no importa. Supongo que debería de esperar cosas imposibles de Lord Harry Potter. ¿Podemos intentarlo una vez más?
Harry asintió de nuevo, aunque ahora no estaba tan seguro de todo el asunto.
–Muy bien. Legilimens.
Harry estaba de pie enfrente del espejo de Oesed… tenía cinco años y sus papás le preguntaban si quería ser parte de su familia… estaba en Privet Drive la noche de su escape… No ocupas ver eso. Se enfocó en el rostro de Barnett para negarle acceso a más.
Barnett se hizo para atrás una vez más, pero esta vez expulsado, aunque torpemente, por un acto de voluntad.
–Ah, mucho mejor, Lord Potter, gracias. Ahora, el resto de ustedes…
Examinó a Hermione, Dan, y Emma en turno. Ninguno disfrutó de tener sus mentes invadidas, pero tampoco ninguno reaccionó en contra con fuerza. Harry tenía los secretos más grandes en la familia. Pronto, Barnett había alcanzado sus conclusiones.
–Sr. y Sra. Granger y Hermione –dijo–, los tres tienen mentes muy activas. Esto puede hacer que sean blancos fáciles si no se entrenan, pero también puede ser útil. Su aptitud natural es el usar ese poder con el método de locus, con el cual pueden redireccionar a un intruso a través de un laberinto mental de imágenes, ideas, y asociaciones en lugar de los recuerdos que él o ella quieran ver.
–Lord Potter, usted tiene una fuerte voluntad, y una gran disciplina mental, probablemente el resultado de su entrenamiento en karate. Sin embargo, su actitud natural es el expulsar a un intruso por un acto de voluntad, enfocándose en el intruso directamente. Es un buen comienzo, pero desafortunadamente, es la técnica más débil y menos eficiente ya que es una lucha de voluntades. Lo que hay que hacer en esta situación es pulir esa habilidad en lo que se conoce como la técnica de imagen mental: concentrarse en una imagen o escena expansiva y detallada, incorporando los cinco sentidos si puede, lo cual crea una barrera que un intruso no podrá penetrar para acceder a otras memorias.
–También me satisface ver que tanto usted como su hermana tienen la suficiente disciplina mental que su edad no debería ser una desventaja. Lo que quisiera hacer es examinar sus habilidades de nuevo durante las vacaciones de Navidad y nuevamente al principio del próximo verano. Si mantienen sus ejercicios mentales, sólo necesitarían un verano de entrenamiento formal para ser certificados en Oclumancia.
–Eso es genial. Gracias, Sr. Barnett –dijo Harry. El resto de la familia estuvo de acuerdo...
En su último día en Grimmauld Place, Sirius llegó con una sospechosa caja larga y delgada, envuelta en papel colorido.
–Hermione –dijo a la receptora de tal regalo–, ya que no nos veremos de nuevo hasta Navidad, quería darte tu regalo de cumpleaños por adelantado.
Hermione tomó el paquete con los ojos ampliamente abiertos, y lo desenvolvió con cuidado. Entonces, soltó un grito ahogado.
–¡Es una Barredora 7! ¡Es la mejor escoba para cazadores en el mercado!
–Así es. Harry me dijo que tienes potencial como cazadora. La Nimbus 2000 es más rápida, pero la Barredora 7 tiene más equilibrio en su capacidad, así que debería ser justo lo que necesitas.
–¡Gracias, Sirius! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Me encanta! –Y casi lo tiró al suelo cuando lo abrazó. No estaba segura de si estaría en el equipo de quidditch próximamente, pero por lo menos podría unirse al club de vuelo, y sería mucho mejor con una escoba de calidad.
Sirius también la llevó a un lado para una conversación privada.
–Tus otras lecciones también van bien. Sé que no parece mucho progreso, pero es una disciplina extremadamente mental. La Oclumancia ayudará aún más. Creo que podrás descubrir tu forma en Navidad, y entonces estarás a medio camino.
–No es tan fácil, ¿verdad? –suspiró Hermione.
–Te advertí que no lo era. Pero estás haciendo un trabajo fantástico. No deberías compararte con Harry que llegó ahí por accidente. Lo estás haciendo el doble de rápido que James y yo, y eres un año más joven de lo que éramos nosotros.
–Bueno, eso es algo.
Sirius sonrió.
–Buena suerte en la escuela, gatita. –Le dio un beso en la frente–. No que la necesites.
