Para pasar el nivel, primero tienes que enfrentarte a White Squirrel, y después a JK Rowling.

Partes de este capítulo son citas adaptadas de Harry Potter y la cámara de los secretos.


Capítulo 48

La mañana siguiente, lo único de lo que todos podían hablar era lo que había ocurrido a la Sra. Norris y el mensaje en la pared. Entre comentarios crasos sobre ella, miradas constantes, y susurros sobre él, Harry se sentía al borde de perder la cordura. Claro, muchos de los hijos de muggles estaban preocupados por una buena razón, mientras se informaban sobre la cámara de los secretos: incluso Colin Creevey lucía menos entusiasmado, pero era de poco consuelo para Harry.

Por lo tanto, no estaba de buen humor para hablar con nadie, y estaba feliz de que Hermione estaba manteniéndolos lejos. Neville también, ya que en poco tiempo comprendió la situación. Harry notó que muchos de los maestros también lucían apagados, y la profesora McGonagall lucía tan impactada como él, lo cual no era una verdadera sorpresa. Extrañamente, el único otro estudiante que lucía tan impactado como Harry era Ginny Weasley, quien observaba a la nada y apenas había tocado su desayuno. Dio un salto y casi cayó de su asiento cuando Colin se sentó a su lado.

–Hola, Ginny, ¿estás bien?

–¡Ah! Oh, lo siento, Colin. Yo… no puedo creer lo que ocurrió a ese g...gato –tartamudeó. Harry levantó la mirada de su plato y parpadeó en su dirección.

–Sí, lo sé… fue horrible –dijo.

–Sí, mi hermana es una amante de los gatos –dijo Ron–. Aunque no conocías a la Sra. Norris. Te lo aseguro, estamos mejor sin ella.

–¡Ron! –exclamó Harry–. ¡Eso no es muy amable!

–¿Qué…?

–Ron, tú sabes lo mucho que a Harry le gustan los gatos –señaló Hermione. Ginny miró a Harry con interés, al igual que Neville y Colin.

–Cierto, lo siento –murmuró Ron.

–Hola… ¿Harry? ¿Puedo preguntarte algo? –La cabeza de Harry se movió con brusquedad para ver a Justin Finch-Fletchley acercándose a la mesa de Gryffindor luciendo algo asustado.

Harry suspiró.

–Hola, eh, claro, Justin.

–Eh, ¿realmente no eres el heredero de Slytherin, verdad?

–No, Justin, no lo soy –gruñó.

–Oh, bien –dijo con alivio–. Porque el resto de los Hufflepuff están diciendo que lo eres porque...

–¿Porque hablo parsel? –preguntó Harry. Justin asintió–. Mira, no se como es que soy un hablante de parsel, pero no ataqué a la Sra. Norris, y definitivamente no voy a atacar a los hijos de muggles. Vamos, mi hermana es hija de muggles, y todos vieron lo mucho que luché por la Ley de Defensa de los Muggles. No creo en nada de lo que cree el heredero de Slytherin, sea quien sea, así que puedes decirles eso.

–Eh, claro, Harry –dijo Justin, aún luciendo intimidado–. Lo haré. –Rápidamente regresó a la mesa de Hufflepuff.

–Me pregunto quién es el heredero de Slytherin –dijo Ron–. Apuesto que es Malfoy. Todos saben que odia a los hijos de muggles.

Harry sacudió los hombros.

–Apuesto a que esto es lo que ese elfo me estaba advirtiendo –dijo con seriedad.

–Harry –susurró Hermione–, dijimos que Dobby pertenece a Malfoy o a Nott. ¿Y si es uno de ellos?

–Sí, podría ser. Aunque no se como podemos confirmarlo… a menos que nos escabulléramos dentro de los dormitorios de Slytherin –sugirió él.

–Le dijiste a McGonagall que no lo harías. Además, no tenemos idea de que atacó a la Sra. Norris.

Harry se estremeció.

–Sí, también está eso. Pero no se que más hacer.

–Supongo que tendremos que esperar y tener cuidado –dijo Hermione. Harry podía estar de acuerdo con eso por el momento.


Aúlla fuerte, Harry…

Harry sonrió, hizo su cabeza atrás y dejó salir un fuerte "¡Aaaauuuuu!" que hizo estremecer al profesor Lockhart e hizo temblar al resto de la clase. No lo había creído interesante en su momento, pero ahora agradecía que Remus le había enseñado a aullar de manera correcta. Un buen aullido de lobo (u hombre lobo) no era directamente aterrador. Se supone que debía de darte escalofríos en todo el cuerpo, y al ver a sus compañeros, parecía que lo había logrado.

–Eh… justo así, Harry –se recuperó Lockhart–. Y en aquel momento, créanme, yo salté (así) –colocó su mano debajo de la quijada de Harry, como alejándola–, tirándolo al suelo (así) –empujó a Harry al suelo, golpeando su cabeza contra el piso.

–¡Auch! –protestó Harry. Por accidente golpeó a Lockhart en el brazo con un hechizo punzante.

–¡Ah! –dijo Lockhart, alejando su mano con rapidez y sacudiéndola, pero de inmediato la reemplazó–. Con una mano, y logré inmobilizarle. Con la otra, le puse la varita en la garganta… –Lockhart hizo justo eso a Harry, quien de inmediato se puso alerta. Este era el profesor de Defensa después de todo, con una maldición sobre su cabeza. Fue sólo por su superior sentido de la magia que se controló. Un suave brillo mágico pulsando a través de la varita de Lockhart y podría ser arrojado al otro lado del cuarto. Estaba seguro de que Hermione también estaba alerta, aún cuando su opinión sobre Lockhart era inexplicablemente mejor que la de él.

Pero Lockhart no lanzó un hechizo. Sólo continuó su historia.

Y reuniendo las fuerzas que me quedaban, llevé a cabo el dificilísimo hechizo Homorphus. Él emitió un gemido lastimero (anda, Harry…) –Harry realizó su mejor imitación de Canuto en uno de sus malos momentos–. Perfecto… la piel desapareció… los colmillos encogieron y… se convirtió en hombre. Sencillo y efectivo. Otro pueblo que me recordará siempre como el héroe que les libró de la terrorífica amenaza mensual de los hombres lobo. ¿Alguna pregunta?

Esta era la oportunidad de Harry. Nunca hubiera aceptado actuar, excepto por esta oportunidad. Y mientras se ponía de pie, recordó la conversación que había tenido con Remus en Grimmauld Place la semana que había leído ese capítulo.

¿Qué demonios? ¡Lunático! –Harry marcó la hoja y cerró su copia de Paseos con los hombres lobo antes de correr a encontrar a su tío honorario.

¿Qué ocurre, Raticida? –respondió Lunático cuando lo encontró, siguiendo la costumbre general de responder con nombres de merodeador.

Lunático, estaba leyendo sobre la captura de Lockhart del hombre lobo de Wagga Wagga, y dice que usó un hechizo llamado encantamiento Homorphus para cambiarlo de vuelta a forma humana. ¿Es un hechizo de verdad?

Ah… –suspiró Lunático–. Sí, lo es… estoy muy familiarizado con ese hechizo.

¿Qué es? Pensé… pensé que no había cura.

El encantamiento Homorphus –dijo lentamente– es un invento de los primeros años del siglo XX. Es un hechizo que puede cambiar temporalmente a un hombre lobo de vuelta a humano con el propósito de contenerlo. Sin embargo, es extremadamente difícil de realizar, muy doloroso para el hombre lobo, y, por supuesto, si fallas, estás en muchos problemas. Pero lo peor es que el hombre lobo crea resistencia después del uso repetido. La primera vez, durará toda la noche, pero después de eso, durará cada vez menos… También es usado en personas con la mala fortuna de ser mordidos como niños. Los sanadores lo usan para "facilitar la transición a la licantropía", pero sólo es una solución temporal. Ahora, sólo funciona en mi por unos cuarenta y cinco minutos… mucho menos que el terrible dolor lo haría valer la pena… y eso es si es realizado de manera correcta.

–Profesor Lockhart –dijo Harry inocentemente–, estaba interesado en su descripción del encantamiento Homorphus para cambiar a un hombre lobo de vuelta a forma humana. Conocí a un hombre lobo a través de un conocido mutuo, y me preguntaba si ese hechizo lo beneficiaría.

Lockhart hizo una mueca y se rio nervioso.

–Pues, eh, Harry –dijo–, el encantamiento Homorphus es muy útil en principio, pero me temo que es un hechizo antiguo y muy esotérico, y el mago que me lo enseñó me hizo jurar mantenerlo secreto.

–Ah, por supuesto, señor –Harry pretendió aceptarlo ya que no sería fácil explicar como es que sabía tanto sobre ese hechizo, pero no se aguantó una vez terminara la clase–. Eso lo concluye –dijo a Hermione–. Ese hombre es un completo fraude. No puedes decir que se equivocó. Es lo más importante del libro.

–No, tienes razón, Harry –respondió Hermione con renuencia–. Esperaba que fuera algo bueno, pero obviamente no tiene idea de lo que está hablando… no entiendo como puede salirse con la suya y decir que hizo todas esas cosas.

–No tengo idea. Quizás vale la pena mantenerlo vigilado. No queremos que se tome el crédito por derrotar a Quirrellmort.

Hermione sólo sacudió la cabeza.


Harry estaba sentado en un rincón de la sala común, ojos cerrados, piernas cruzadas, y con una expresión de concentración. De hecho, lucía bastante agitado.

–¿Un knut por tus pensamientos? –lo interrumpió su hermana.

Harry suspiró con fastidio y abrió sus ojos.

–Estaba intentando meditar mi imagen mental. –Harry y Hermione habían estado intentando trabajar en sus técnicas de Oclumancia regularmente. La "imagen" mental de Harry era una representación detallada de los terrenos de Hogwarts, construída en su mente en parte examinando el mapa del merodeador o volando sobre los terrenos en su escoba. En principio, debería de ser bastante buena, pensó.

–Oh –dijo Hermione, comprendiendo–. ¿Cómo va?

–No muy bien. No puedo imaginarlo hoy por alguna razón.

–Estás preocupado por lo de la Sra. Norris –respondió ella. No era una pregunta.

Harry asintió.

–Aún no puedo creer lo que le ocurrió… y ese mensaje… Bueno, no puedo enforcarme. No me llega.

–Pues, el Sr. Barnett dijo que la Oclumancia es más difícil cuando estás emocional. Por eso tenemos que practicar.

–Sí, lo se, y no estaba bromeando –dijo él. Oclumancia era más que bloquear la mente de un intruso. Especialmente cuando lo principal de la Legilimancia era leer lo que estaba encima (aunque idealmente llamado por el comando del Legilimago). En el caso de Harry, otros recuerdos recientes continuaban "escapándose" e interrumpían su imagen mental–. ¿Cómo vas tú? –preguntó.

–Bien, supongo. Las cosas han estado algo agitadas, pero creo que voy al corriente. –Hermione y sus padres habían estado trabajando en sus métodos de loci, también conocidos como palacios de recuerdos. La dificultad con la versión de Oclumancia del método de loci era que era un palacio de recuerdos que era imposible de navegar y lleno de basura… todo tipo de pensamientos e ideas, incluso mundanos, que no revelaban información y, más importante, no estaban asociados con los recuerdos más importantes. Si se usaba la asociación incorrecta, un Legilimago podría penetrar lo que el señor Barnett llamaba "trampillas" a la mente.

A su mamá y papá les estaba yendo bien con la técnica de acuerdo a sus cartas, pero Hermione parecía haberla tomado como un pez al agua. Usando su prodigiosa memoria (sólo porque Harry la había convencido de no memorizar sus libros de texto no quería decir que no podría haberlo hecho), creó un laberinto imposible lleno de una increíble variedad de conceptos, nudos de conceptos geométricos imposibles en el mundo real, trampas mnemónicas, e hilos de pensamientos que se circulaban a sí mismos cuando menos se esperaba.

Para Hermione, la imagen de una pelota volando podría estar conectada al olor de tierra húmeda que uno percibía durante la primavera, lo cual podría estar asociado al canto específico de un ave, lo cual llevaría a información sobre dinosaurios (una asociación que ningún mago comprendería), y después a etimologías griegas y latinas sobre sus nombres. Mientras hubiera alguna asociación entre los conceptos en su mente, ya sea existente o impuesta, llevaría al intruso por ese camino. Dar una vuelta diferente, el olor a humedad podría conectar con el olor helado que siempre presagiaba el invierno, después el olor de las hojas de otoño, después el olor a neblina de una noche de verano, y después al lugar de inicio… o quizás llevaría en una tangente deliberada a un discurso filosófico sobre el problema de otras mentes para intentar confundir al intruso a pensar que estaban leyendo su propia mente. Eso era algo cursi, pero sólo porque no era físico, razonó, no quería decir que no podía ser una trampa. De la misma manera, era más probable que un sabor amargo o un terrible olor fuera momentariamente confundido por un estímulo en el mundo real e interrumpiría los pensamientos del Legilimago más que una imagen o sonido convencional.

Harry deseaba que su mente fuera tan ágil (sonaba más divertido), pero el señor Barnett le había asegurado que una fuerte voluntad acompañada de una imagen mental sólida y detallada era igual de buena, y de cualquier modo, podría intentar otra técnica una vez que controlara la primera. Así que con ese propósito, se unió a Hermione en el club de vuelo para poder volar alrededor del castillo, memorizando cada torrecilla y ventana.

Y nada de eso estaba ayudando ese día.

–Eh, me preocuparé después –se dijo a sí mismo–. Oye, ¿quieres subir a mi cuarto, Mione? Quiero mostrarte algo.

Hermione gruñó y se acercó más a él.

–Harry, si estás planeando escabullirte de nuevo… –comenzó.

–¡No! ¿Por qué siempre piensas eso?

Hermione le lanzó su mejor mirada de en-verdad-quieres-que-lo-diga.

–De acuerdo, normalmente es eso, pero esto es diferente.

–Ya, ya. Vamos.

Harry la llevó a su dormitorio y comenzó a buscar en el fondo de su baúl. Hermione elevó una ceja… eso usualmente significaba algo bastante secreto, como la capa de invisibilidad o el mapa del merodeador. Pero esta vez, sacó un cuaderno. Levantó la mirada y se lo mostró.

–Quería que lo leyeras por mi –dijo antes de entregárselo.

Ella tomó el cuaderno y examinó su contenido. Parecía ser una historia… una historia que rápidamente le fue familiar.

–Harry, ¿qué es esto? –preguntó.

–Son los primeros dos capítulos de Harry Potter y la piedra filosofal.

Hermione abrió su boca con sorpresa.

–Harry… –dijo sin tono de broma–, ¿en verdad lo escribiste… o comenzaste a escribirlo?

–Sí, lo hice –dijo Harry consciente de sí mismo–. En verdad quería intentarlo. Me gustaría poder revelar la verdad algún día.

–Bueno, eso sería agradable, pero… –continuó moviendo las páginas–. Eh… nunca te imaginé como un escritor.

–Sí, estoy seguro que pensabas que ese era tu trabajo –bromeó Harry.

Hermione lo miró molesta.

–Si soy honesta, sí, algo así. Quiero decir, yo… eh… soy yo, y tú… eres tú.

–¿Y eso qué quiere decir?

–Quiere decir que nunca te imaginé como un escritor. Ya habíamos establecido esto.

Harry le mostró su expresión más felina de te-estoy-ignorando, y Hermione miró de nuevo al cuaderno para examinarlo mejor. Fue entonces que se dio cuenta que parte de la vida de Harry describían esos capítulos.

–Harry, esto es sobre los Dursley y sobre como escapaste de ellos y me conociste y a mamá y papá –dijo con sorpresa.

Harry la miró de regreso.

–Sí, tenía que poner algo de contexto. Sólo voy a mencionar las cosas brevemente antes de ir a Hogwarts. Fuimos bastante normales por la mayor parte.

nunca fuiste normal. Pero aún así, me sorprende que te sientas cómodo escribiendo todo esto.

–Sí, lo se, yo tampoco estaba seguro, pero la cosa es… Creo que ayuda dejar salir todo en el papel… ayuda hacer las cosas más claras para lidiar con ellas, de algún modo. Es definitivamente más fácil escribir sobre los Dursley que hablar sobre ellos...

–Mmm… puedo ver lo que quieres decir… –Hermione de nuevo miró las palabras en una página–. Harry… esto es bueno –dijo–. Necesita mucho trabajo, y probablemente más detalles, pero… creo que tienes talento para esto.

–Siempre el tono de sorpresa –respondió Harry con fastidio.

–Siempre he tenido fe en ti, hermanito –dijo Hermione medio en broma–. Necesitaré tiempo para leerlo bien, por supuesto. Y deberías de pedirle a un adulto que te ayude para que salga mejor. Estoy segura de que a mamá y papá les encantaría verlo.

–Sí, pero quería arreglarlo un poco más antes de mostrárselos. Pensé en pedirle a Remus que me ayude. Sirius dice que necesita más cosas para mantenerse ocupado.

–Eso funcionaría. Buena suerte con el resto. Sería bueno publicar la verdad si algún día tenemos la oportunidad de revelarla.

–Gracias, hermana.

Hermione se dio la vuelta para irse, pero se detuvo antes de llegar a la puerta y se dio la vuelta.

–Harry, entiendo si no quieres estudiar parsel ahora –dijo. Hermione había continuado mostrando interés en escribir ese libro por su cuenta durante las últimas semanas, pero sus intentos de tocar el tema habían consistido en intentos fallidos de lograr que Harry hablara parsel o de comprender como funcionaba la mente de Luna.

–Sí… –comenzó Harry–. Quiero decir, no… no, quiero decir… no en este momento. Quizás después. Quiero decir, ¿no es como si las cosas se fueran a poner peor, verdad?

Hermione sintió escalofríos al escucharlo.

–Harry, vas a atraer la mala suerte… Sólo recuerda, puedes tomarte más tiempo si quieres.

–Ajá. Gracias.


La mayoría de la escuela esperaba en silencio a través de todos los rumores que lo que había ocurrido fuera una situación única... una broma cruel de un Slytherin mayor con el propósito de asustar a todos, pero sin causar daño severo. Y mientras el primer partido de quidditch de la temporada se acercaba, una semana después de Halloween, las conversaciones en la escuela pronto cambiaron a ese tema.

Harry estaba nervioso por el partido y porque aún se sentía preocupado por la Sra. Norris. No ayudaba que algo peligroso (bueno, más peligroso de lo normal) había ocurrido alrededor de dos de los tres partidos el año pasado. Le tomó un verdadero esfuerzo el enfocarse en la práctica de quidditch y prepararse para el partido. Oliver Wood no estaba feliz, pero no había buscador en reserva, así que no había mucho que pudiera hacer.

Unas cuantas otras personas también se estaban tomando mal la situación. Ginny Weasley aún lucía muy preocupada por lo que había ocurrido. Percy insistía que estaba preocupada porque Harry sería expulsado por ser hablante de parsel, a pesar de que Harry y él le habían asegurado lo contrario. Percy también estaba más nervioso de lo normal, en su mayoría con Ginny, pero Ron mencionó que también se había molestado con sus otros hermanos, y que estaba preocupado de que alguien en su familia haría algo para prevenirlo de ser nombrado Premio Anual el próximo año. Harry y Hermione no estaban seguros de si Percy en verdad era tan paranoico o si Ron sólo estaba inventando cosas porque estaba molesto. Nada de eso los sorprendería.

Colin Creevey, por otro lado, parecía haberse recuperado por completo.

–¿Todo bien, Ginny? –dijo, sentándose al lado de la pelirroja durante el desayuno.

–¡Ah! Oh, hola, Colin –dijo Ginny, rápidamente cerrando su diario.

–Hola, ¿estás bien? No te he visto mucho esta semana.

–Eh… sí –dijo Ginny, intentando sonar alegre–. Oye, eh, ¿listo para ver el partido de quidditch?

–¡Oh, sí! –dijo Colin entusiasmado, mirando a lo largo de la mesa a donde se encontraba el equipo de Gryffindor–. ¡No puedo creer que vamos a ver nuestro primer partido de quidditch! Suena genial, todos volando en escobas y eso. Voy a tomar muchas fotos.

–Sí… es genial –respondió Ginny, incómoda.

–Oye Ginny, ¿crees que pueda tomar una foto de ti con tus hermanos antes del partido? Hermione dice que estarás en el equipo algún día, así que pensé que sería genial tener fotos del antes y después.

–¡Ah! ¿En serio?

–Sí. Además, todos saben que eres la que mejor vuela en nuestra clase. Dice que es seguro que serás cazadora antes de que te gradúes.

–Vaya… supongo… claro, puedo preguntarle a Fred y George… quizás Ron también. Creo que aún quiere intentar ser guardian.

–Genial. Gracias, Ginny.

Ginny comió su desayuno rápido, escuchando los ocasionales comentarios entusiasmados de Colin sobre quidditch. Cuando terminó, jaló a sus hermanos a un lado por cortesía para que Colin obtuviera una foto rápida. No entendía porque quería una, pero era hijo de muggles, y lo había visto tomando fotos de cosas más extrañas, incluyendo unas cuantas que le preocupaban en secreto, como las plumas que escribían solas de estudiantes mayores, el misterioso mensaje en la pared de Halloween, y había tomado fotos espontáneas de varias personas, incluida ella. Intentó alejarse de él después del desayuno para buscar un momento privado y escribir en su diario.

Lamento eso, Tom, escribió. Colin me sorprendió de nuevo.

No hay problema, Ginny, respondió Tom al instante. Aunque ese niño Creevey me está preocupando un poco.

¿Qué hay de malo con Colin? Respondió con falsa valentía.

Te estaba incomodando.

Lo sé, pero se entusiasma por todo, es todo. No sabe sobre la magia, así que se vuelve loco por todo.

Sí, los hijos de muggle suelen ser así, escribió Tom secamente… o fue así como Ginny lo interpretó, aunque aún no estaba segura de porque siempre sentía un tono tan claro de Tom. Pero me preocupa más que se está metiendo en cosas que no le interesan. Como siempre está caminando con su cámara, me hace preguntarme si no está planeando algo, ¿no lo crees?

Ginny comenzó a temblar. Colin no podía saber lo que estaba haciendo, ¿verdad? Apenas y sabía sobre el diario, mucho menos lo que hacía. Y sobre Halloween, bueno, ella aún no podía recordar lo que había hecho, ni como había terminado cubierta de plumas. Pero Colin no podía saber más que ella o hubiera dicho algo… ¿o sí? No está espiando, Tom, escribió, aunque más para calmarse a sí misma. Sólo está tomando fotos.

Pero aún así, la manera en la que lo hace… escabulléndose, sorprendiendo a las personas. Es arriesgado. Quizás vea algo que no debe.

Ella tembló ante eso. Si Colin la encontraba en el momento incorrecto y veía… de hecho, no estaba segura de que le daba miedo que viera, pero de algún modo, instintivamente sabía que sería malo. Tom, ¿qué hago? Escribió sin aliento. Se que Colin no quiere hacer algo malo. No quiero meterlo en problemas.

Tranquila, Ginny, respondió. Nos preocuparemos de él después. Sólo disfruta el partido por ahora. Se que estás entusiasmada de verlo.

¡Oh, sí! ¡Será genial finalmente ver a Harry jugar!

Tienes que contármelo todo después. Suena a que Harry tiene un gran talento.

¡Lo tiene! Ganó los tres partidos el año pasado, y rompió el record de la escuela por la captura más rápida de la escuela en contra de Ravenclaw.

Hubo una mancha de tinta de sorpresa en la página. Eso es muy impresionante. Suena a que Harry tiene bastantes talentos inesperados. Espero que le vaya bien en el partido.

Yo también, Tom.