White Squirrel ha pasado un gran tiempo escribiendo esta historia, y muchas otras, así que todo el crédito es de él. Yo sólo soy una humilde traductora...
...Aunque al final del día, JK Rowling es la dueña de todo.
Capítulo 49
Harry no sabía sobre el apoyo inusual que le estaban ofreciendo en un rincón oculto del castillo, pero ciertamente estaba recibiendo varias palabras de aliento para calmar sus nervios. Draco Malfoy había estado luciendo especialmente engreído la última semana y seguramente había practicado bastante después de su derrota del año pasado, así que este no sería un juego fácil.
Mientras tanto, Oliver Wood estaba muy interesado en ganar la copa de quidditch de nuevo, lo cual no ayudaba a los nervios de nadie. "Captura la snitch o muere intentándolo" no sonaba como un buen consejo, especialmente después de que Harry casi había muerto el año pasado después de que Quirrellmort maldijera su escoba. Algo más que ponía a Harry mucho más nervioso era que su audiencia este año incluía cuatro personas muy cercanas a él. Sirius y Remus se habían golpeado en la cabeza cuando recordaron que los partidos de quidditch de Hogwarts eran transmitidos por la Red Mágica Inalámbrica (el antiguo estilo de vida de Remus no lo hacía interesarse mucho en la radio, y la familia de Sirius nunca se interesó en esa "moderna contrapción muggle"). De inmediato compraron un set y compraron uno para los Granger. Era agradable saber que su familia podría escuchar el juego en vivo, pensó Harry, pero el quidditch era un deporte violento y no quería pensar sobre como reaccionarían sus padres si algo salía mal.
El equipo de quidditch salió al campo al sonido de los abucheos de los Slytherin y los gritos entusiasmados de todos los demás. El equipo de Slytherin fue recibido del modo contrario. Se escucharon varios truenos… no era una buena señal ya que, aunque habían practicado en todo tipo de clima, todos los juegos del año pasado habían sido en buenas condiciones.
–¿Listo, Potter? –Le sonrió Malfoy–. No quisiera que sufrieras un ataque de pánico en el aire, con eso de que eres tan miedoso como un gato.
El corazón de Harry dio un salto y casi incendió el césped con magia accidental, pero se controló. Malfoy no podía saber su secreto. Sólo se estaba burlando de él por preocuparse por la Sra. Norris la semana pasada. Enfocó su energía en un pulso de magia controlada que esperaba fuera intimidante. Pensó que vio a Malfoy sacudirse un poco, pero el Slytherin tenía un excelente control.
–Estoy listo, Malfoy –respondió con una mirada amenazante. Deseaba tener una cola para sacudirla hacia él–. ¿Listo para perder de nuevo?
–No, estoy listo para ganar, Potter -respondió Malfoy con molestia–. Tuviste suerte el año pasado, pero no pasará de nuevo.
–Ya veremos.
–A mi silbato… –llamó Madame Hooch–. Tres… dos… uno...
–¡Y se lanzan al aire! –anunció Lee Jordan sobre los rugidos de la multitud–. Katie Bell de Gryffindor tiene la quaffle. Gryffindor definitivamente tiene un gran equipo veterano este año… ganadores de la copa de quidditch del año pasado, por si han estado viviendo bajo una roca. Se la pasa a Johnson... entonces a Spinnet... ¡vaya! De regreso a Bell y esquiva a Flint de Slytherin… Nunca creí ver eso. Bell lanza… ¡y anota! ¡Diez a cero, Gryffindor!
La multitud bramó desde abajo mientras Harry observaba el estadio. El obtener la primer anotación siempre era un buen comienzo, pero tenía cosas más importantes de las que preocuparse.
–Por supuesto, el gran espectáculo de este año es la revancha entre el buscador estrella de Gryffindor, Harry Potter, y el buscador de Slytherin, Draco Malfoy. Potter ganó sus tres partidos el año pasado, derrotando a Malfoy por pulgadas a pesar de tener problemas con su escoba. Ahora, veremos si puede repetir su actuación, y esperemos que sea sin esos problemas.
Malfoy no lucía muy feliz por toda la atención que Harry estaba recibiendo, pero sabiamente continuó dando vueltas al estadio en oposición a Harry, buscando con atención la snitch dorada. Mientras los dos miraban a su alrededor, escucharon la canción familiar desde las gradas.
–¡Harry Potter es nuestro rey! ¡Potter puede atraparlo todo!
–Y parece que hay bastantes fans de Potter en el estadio –dijo Lee–. Creo que será un buen partido.
Wood apenas logró bloquear un gol de Adrian Pucey en medio de varios pases y robos entre los cazadores de Gryffindor y Slytherin. Pero justo entonces, Harry vio algo escarlata moviéndose en su dirección. Bajó la mirada y vio a George Weasley volando hacia él. Un segundo después, vio a un punto negro creciendo… una bludger iba directo a él, tomando velocidad mientras se acercaba a su altura. Dio un giro a toda velocidad y la esquivó.
–¡Eso estuvo cerca, Harry! –gritó George mientras lo pasaba y golpeaba a la bludger de regreso a la acción.
Eso fue extraño, pensó Harry. Las bludger normalmente no se alejan tanto de la acción. Pero entonces, mientras la observaba alejarse, lo imposible ocurrió. La bludger disminuyó su velocidad, se dio la vuelta, y se dirigió de nuevo a él.
–¡Oh, vamos! –gritó y se alejó a toda velocidad al otro lado del campo.
–Oh-oh, parece que Potter tiene a una bludger siguiéndolo –comentó Lee–. Vaya, en verdad no quiere dejarlo ir.
Harry podía verlo. La bludger estaba encantada para que no sintiera su presencia, pero podía escuchar los silbidos en el aire a su alrededor… algo bueno, ya que así no tendría que estar mirando sobre su hombro. Sí, definitivamente lo estaba siguiendo, lo cual se suponía no debía hacer.
–¡Te tengo! –gritó Fred mientras se encontraba con Harry volando en dirección opuesta y golpeaba la bludger con fuerza con ambas manos. Pero los miedos de Harry fueron confirmados cuando esta llegó al centro del estado, se dio la vuelta de nuevo, y se lanzó contra él. Él se alejó a toda velocidad.
Lo bueno de la bludger es que no era tan maniobrable como una escoba, así que Harry podía evadirla como si estuviera en una montaña rusa, dando vueltas y bajando y subiendo en picada.
¡CRASH! La bludger salió del campo y golpeó una de las torres de madera, pero no disminuyó su velocidad.
–¡Oh! ¡Eso va a costar trabajo limpiar! –dijo Lee–. Y Pucey anota –gruñó–. Sesenta a veinte a favor de Slytherin.
Harry recordó que todos los Slytherin aún estaban en Nimbus 2000, mientras que Harry era el único en el equipo de Gryffindor con una. Eso y el hecho de que Fred y George tenían que seguirlo, quería decir que estaban jugando con una gran desventaja.
–¡Alguien embrujó la bludger! –gritó Fred. Golpeó la pelota de hierro lejos.
–¿No, en serio? –gritó Harry–. ¡No puedo ver! –se quejó. Avanzó un poco delante de los gemelos.
–¡Harry, cuidado! –llamó George.
Ahí estaba. La bludger iba directo a su pecho, sin ningún golpeador lo suficiente cerca para alcanzarlo. Podría evadirla, pero de repente tuvo otra idea. Ya que la lista completa de faltas en quidditch nunca había sido publicada, Harry no sabía si alguien se había molestado en crear una regla en contra de la magia sin varita. Definitivamente iba contra el espíritu deportivo, pero no creía que era de particular importancia en ese momento. Harry extendió su brazo en dirección a la bludger y con discreción lanzó un Contego a pulgadas de su cuerpo.
¡CLANG! Así no fue como sonó, pero fue como se sintió cuando la bludger se estrelló contra su sencillo encantamiento de bloqueo y rebotó. Podía sentir su magia resonando por el impacto. Desafortunadamente, no rebotó tan lejos, y tendría que repetir el hechizo cada vez que fuera hacia él. Definitivamente no podía hacer eso todo el partido. Regresó a evadir.
Lee Jordan intentaba comprender lo que había ocurrido.
–¿Qué rayos fue eso? ¿Acaso Harry Potter la bloqueó de algún modo…? No, creo que esa bludger se volvió completamente loca.
Harry lanzó otro Contego para hacer rebotar otro golpe que no pudo esquivar. Se sorprendió de que nadie hizo la conexión de que estaba usando magia sin varita. Evadiando de manera adecuada, pensó que quizás podría lograrlo, pero no estaba en una buena situación.
–¡Tiempo fuera! –gritó, volando cerca de Wood.
–¡Tiempo fuera! –repitió Wood.
Desafortunadamente, sabía que no podían hacer mucho. Las sustituciones sólo estaban permitidas si el partido continuaba por más de doce horas, y las sustituciones del equipo sólo eran permitidas si algo estaba roto. Además, había comenzado a caer lluvia ligera. No molestaría a la mayoría de las personas, pero incluso la lluvia ligera podría ser bastante incómoda volando a alta velocidad. Los lentes de Harry la mantenían fuera de sus ojos, pero sería bueno terminar el partido rápido, antes de que las cosas se pusieran mucho peor.
Por suerte, la bludger dejó de perseguir a Harry en cuanto sus pies tocaron el suelo, pero incluso entonces, lo rodeó de manera ominosa, como un buitre, lo cual sólo hizo que el equipo de Slytherin lo señalara y se burlara más.
–¿Ves algo, Hermione? –preguntó Neville nervioso mientras observaba desde las gradas.
–No –respondió ella decepcionada, escaneando con sus binoculares–. Ninguno de los maestros parece haber realizado el maleficio en la bludger. Estoy observando a los Slytherin mayores, pero creo que quien hizo esto lo hizo antes de que comenzara el partido.
–¡No es posible! –insistió Ron–. Todas las pelotas permanecen bajo llave en la oficina de Madame Hooch entre los partidos. Nadie puede sacarlas de ahí. Los equipos incluso tienen que usar otras para practicar.
–¿Crees que alguien podría haber cambiado pelotas antes del partido? –preguntó Neville.
–¿Debajo de la nariz de Madame Hooch? –dijo Hermione–. Quizás con un hechizo de intercambio, pero eso es tan difícil como un maleficio.
–Mira, parece que ya van a continuar –señaló Ron.
Hermione dirigió sus binoculares al campo, sabiendo muy bien lo que su hermano haría.
–Por favor ten cuidado, Harry –susurró.
–Miren, puedo volar yo solo. Ustedes enfóquense en las cazadoras –discutió Harry con Fred y George en el campo.
–Te será más difícil atrapar la snitch de ese modo –señaló George.
–Es mejor que rendirnos. Por eso necesitan enfocarse en las cazadoras. Yo puedo cuidarme solo.
–Ya lo escucharon –declaró Wood–. Vamos.
Estaban en el aire de nuevo, y desde ese momento, la bludger continuó persiguiendo a Harry. Él miró detrás de él y la vio volando con rapidez detrás de él a pesar de la lluvia.
–Odio ser la presa –gruñó. Comenzó a volar de nuevo como si estuviera en una montaña rusa. Debía de lucir bastante tonto, ¿pero qué otra opción tenía?
–Oye, cara rajada, ¿estás jugando quidditch o entrenando para el ballet? –se burló Malfoy mientras lo pasaba.
Harry sintió su sangre hervir pero tuvo una idea.
–¡Te mostraré ballet, gorrión! –gritó, y aceleró detrás de él. ¿Gorrión? ¿En serio? Bueno, es un insulto para un gato, pensó. Pero su plan era más que un insulto. Harry analizó sus ángulos con rapidez y dio una pirueta alrededor de Malfoy mientras lo pasaba… una que puso al Slytherin directamente entre él y la bludger errática.
–¡Ah! –gritó Malfoy mientras frenaba con fuerza para evadir a la bola de hierro–. ¡Potter, estás loco! –gritó.
¡Ja! ¿Quién es la presa ahora? Pensó Harry. De inmediato aprovechó su nueva estrategia y se lanzó contra Adrian Pucey, quien intentaba pasar a Wood de nuevo. Pucey fue obligado a esquivar la bludger y soltar la quaffle. Angelina Johnson la tomó en un parpadeo.
–¡Y Potter está jugando como golpeador! –exclamó Lee, seguramente confundiendo a todos los que escuchaban en la radio–. Hace que Pucey pierda la quaffle ya Johnson la obtenga. No se lo que está ocurriendo con esa bludger, pero Potter lo está usando en contra de Slytherin… roza a Flint… ¡Vaya! ¡Casi lo golpea! ¡Y Johnson anota! Setenta a treinta a favor de Slytherin.
La multitud bramó mientras Harry jugaba de manera activa. La persecución de la bludger hacía más fácil predecir a dónde iría y a quien dirigirla. Y con esa arma bajo su arsenal, además de continuar esquivándola y lanzando encantamientos de bloqueo, lo hizo pensar que quizás tendría la oportunidad de terminar el partido en una pieza. Dio una vuelta alrededor de los cazadores de Slytherin e incluso los golpeadores, obligándolos a esquivarlo tanto a él como a la bludger, mientras continuaba buscando la snitch. Existía la posibilidad de que le dieran una falta por esas tácticas, pero definitivamente estaba disminuyendo la capacidad del equipo de Slytherin y evitando que su equipo fuera derrotado, así que lo consideró una victoria. Y por supuesto, voló cerca de Malfoy cada vez que tuvo oportunidad, aunque Malfoy era lo suficiente bueno que siempre lo esquivó.
Al contrario de la creencia popular, los gatos no juegan con su presa antes de comerla. En su lugar, persiguen a su presa para debilitarla y cansarla antes de dar el golpe final, reduciendo el riesgo de mordidas y rasguños. Era brutal, pero Harry no consideró que fuera un problema hacer eso con los roedores o aves pequeñas cuando era pequeño. Después de todo, era lo que necesitaba hacer para sobrevivir, y eran menos inteligentes que la mayoría de los otros animales que los humanos consumían. Pero por otro lado, si se llevaba a ese mismo gato, se agregaba una mente humana, y se le enfrentaba contra su archienemigo… bueno, en este momento, Harry definitivamente estaba jugando con su presa.
–Y Spinnet se coloca en posición para anotar… –comentó Lee–. Bletchley se prepara para bloquearla… Esperen, ¿qué está haciendo Potter? ¡Se apresura al área de anotación! ¡Estás actuando como…! Esperen, se dio la vuelta. ¡BAM! ¡BRILLANTE! ¡Envió la bludger directo a Bletchley! No puedo creer que pudo guiarla de ese modo.
–¿Qué te parece ese ballet, gorrión? –gritó Harry a Malfoy mientras lo pasaba de nuevo.
–¿Qué demonios, cara rajada? ¿Y qué significa gorrión? –gritó Malfoy mientras esquivaba a la bludger.
–¡Tú me comparaste con un gato primero! –respondió Harry.
Malfoy estaba a punto de responder cuando la vio: la snitch dorada. ¡Sí! Pensó. ¡Es hora de derrotar a ese loco obsesionado! Dio una vuelta en ángulo agudo y aceleró.
–Oh-oh, ¡Malfoy ha visto la snitch! –dijo Lee, para la consternación de tres cuartos de la audiencia.
El corazón de Harry subió a su garganta cuando vio que no era una finta. Se estiró sobre la escoba para empujarla al límite, pero Malfoy estaba más cerca, y en una escoba igual de buena...
–¡Ah! –Malfoy perdió su camino cuando fue obligado a esquivar la otra bludger (ambos buscadores la habían olvidado) cuando Fred la golpeó hacia él. Eso también la envió en la dirección de Harry, pero falló por mucho. Al mismo tiempo, la bludger de Harry se acercaba cada vez más.
–Ve por él… –comenzó a decir Fred cuando...
¡CLANG!
Ese era el ruido de dos bludgers estrellándose. El ruido resonó por todo el campo como una enorme campana y llevó leves ondas de magia con él. Harry pensó que las bludgers se habían roto cuando lanzó una mirada atrás y las vio moviéndose en espiral en el aire. Regresó su atención a Malfoy, quien había regresado a su camino, pero la snitch se había alejado de él y Harry ahora estaba más cerca. Estiró la mano y se inclinó...
¡BAM!
Harry había sobreestimado a la bludger embrujada. Se movió en espiral directamente contra su brazo. Pudo escuchar y sentir sus huesos romperse con un terrible ruido. Pero incluso entonces, luchó contra el dolor y mantuvo su mirada en el premio: obtendría la snitch en los próximos segundos y todo terminaría.
–¡AUCH! ¡Eso tiene que doler! –dijo Lee–. La bludger finalmente lo alcanzó… pero esperen, aún va por la snitch. Está mano a mano con Malfoy. ¡LA TIENE! ¡Potter tiene la snitch! ¡Por la barba de Merlín, con todo y brazo roto! Puntaje final es doscientos cuarenta a ciento veinte a favor de Gryffindor.
Harry bajó el suelo con fuerza, girando sobre su espalda con dolor, pero estaba bien. El desastre de partido finalmente había terminado, y habían ganado. Abrió los ojos al cielo y vio a la bludger dando círculos sobre él… aunque ahora tambaleándose, pero Fred y George la tomaron del aire y la forzaron dentro de su caja. Relajó su agarre en la snitch con su brazo bueno, y esta comenzó a flotar sobre su cabeza de manera más agradable. Sí, todo estaría bien pronto...
Pero todo estuvo menos bien cuando vio a una cabeza con cabello rubio y brillantes dientes blancos cerca de él.
–¡Oh no, tú no! –gruñó.
–El pobre chico no sabe lo que está diciendo –dijo Lockhart con una sonrisa–. No te preocupes, Harry, arreglaré tu brazo.
–¡Profesor, no! –Hermione corrió al equipo, seguida de la mitad de Gryffindor. Harry podía escuchar el ruido de la cámara de Colin Creevey–. Necesita ir a la enfermería –dijo Hermione con desesperación. De ninguna manera dejaría que ese fraude usara un hechizo en su hermano.
–Está bien, señorita Granger. He usado este encantamiento en múltiples ocasiones.
–No, no, quiero a un sanador con licencia –dijo Harry entre dientes.
Pero Lockhart no estaba escuchando. Harry se preparó para lanzar un Flipendo sin varita cuando lo vio elevar la suya.
–Brachium…
–¡Contego!
Harry giró la cabeza y vio a Hermione con su varita afuera. Lo había salvado de revelar su magia sin varita. Hubo un flash cuando el hechizo de Lockhart rebotó contra el encantamiento de bloqueo sencillo. Desafortunadamente para él, con su mano tan cerca, se estrelló contra él al instante, la expresión de Lockhart cambió. Su varita se resbaló de sus dedos y la multitud soltó un grito ahogado al ver que su brazo parecía estar hecho de hule y cayó de manera asquerosa. Lockhart había removido todos los huesos en su propio brazo.
–¡Ah! –dijo en un chillido en falsetto–. Señorita Granger, eso no era necesario.
–¿Había usado ese encantamiento en múltiples ocasiones, no, profesor? –dijo Hermione con escepticismo.
–Bueno, eh, esto puede pasar a veces, pero, eh… no se preocupen. Estoy seguro de que Madame Pomfrey lo… arreglará… –Lockhart lanzó otra mirada a su brazo sin huesos y pareció listo para desmayarse.
Harry y Hermione iban camino a cenar esa noche mientras la fiesta en la sala común comenzaba a terminar. El brazo de Harry había sido arreglado en un instante por Madame Pomfrey, quien estaba extremadamente molesta por las acciones de Lockhart, especialmente ahora que tendría que pasar la noche en la enfermería. Pero mientras el par caminaba, escucharon un extraño ruido y vieron un brillo amarillo verdoso esconderse en un aula vacía. Con comprensión, corrieron rápidamente detrás de él, sus dedos listos para tomar sus varitas.
–¡Dobby! –gritaron mientras entraban y encontraban al elfo.
Pero el maltratado elfo doméstico sólo estaba parado ahí, lágrimas en sus ojos, jugando con sus manos.
–Harry Potter no debería haber regresado a Hogwarts –se quejó, dándose la vuelta y Harry y Hermione no estaban seguros de si estaba hablando con ellos o con él mismo–. Dobby le advirtió y le advirtió. ¿Por qué Harry Potter no escuchó a Dobby?
–Dobby –exclamó Harry. El elfo se detuvo y se volteó para verlo–. Tú saboteaste esa bludger, ¿no es así?
Dobby no respondió directamente, pero soltó un gracioso gemido. Hermione soltó un grito ahogado.
–¿Así que tu idea de mantenerme a salvo es matarme? –demandó Harry. Su magia comenzó a escapársele. Los escritorios se movieron a su alrededor.
–¡Harry, basta! –susurró Hermione, jalándolo hacia atrás.
Pero Dobby sintió el pulso de la magia, y dio unos pasos atrás con miedo, sosteniendo sus manos como si estuviera cubriéndose de un golpe.
–Dobby nunca quiso matar –dijo–. Dobby sólo quiso lastimar o causar heridas serias. Mejor ser enviado a casa, o incluso a San Mungo, Harry Potter, señor, que permanecer aquí.
Harry no lo creyó esta vez.
–¿Cómo creíste que eso funcionaría? –demandó–. Enviarme a San Mungo no me haría alejarme de Hogwarts todo el año. Quizás fuí criado por muggles, pero eso no quiere decir que no tengo todos los recursos del mundo mágico a mi disposición. Soy Harry Potter, después de todo.
–Harry, eso es suficiente –lo regañó Hermione.
–¿Qué? Tiene que aprender su lección. No quiero tener que decirle a su amo, pero… –Dobby dio un saltó y chilló con miedo ante la posibilidad de que Harry supiera quien era su amo.
–Harry James Potter, no lo harás –le ordenó su hermana–. ¿No puedes ver que su vida ya es lo suficiente difícil? Me disculpo por mi hermano, Dobby. Tiende a ser algo agresivo cuando pierde la paciencia. Apreciamos que quieras mantenerlo a salvo, pero no vas a convencernos a menos que puedas mostrarnos evidencia real del plan del que nos estás advirtiendo.
–P...p...pero Harry Potter y Hermione Granger ya han visto las semillas oscuras sembradas en Hogwarts, señorita –dijo el elfo.
–¿Semillas oscuras? ¿Quieres decir lo de la cámara de los secretos? –preguntó.
Dobby asintió, y entonces sus ojos se abrieron más. Se aferró de la pata del escritorio más cercano y comenzó a golpearse contra ella.
–¡Dobby malo! –gritó. Harry y Hermione lo tomaron de los brazos y lo alejaron–. Dobby malo. Dobby muy malo –murmuró.
–¿Así que la cámara de los secretos es un secreto de tu amo? –razonó Hermione. Dobby tembló en sus brazos–. Y el heredero de Slytherin está planeando algo en contra de...
–Los hijos de muggles –dijo Harry con preocupación.
–Y contra ti, aparentemente –respondió ella–. Bueno, es algo más que decirle a Dumbledore. Pero Dobby, no puedes continuar haciendo esto.
Dobby sacudió su cabeza con fuerza.
–Harry Potter y Hermione Granger no deben interferir en esto, señorita. Es muy peligroso. Vayan a casa, señor y señorita.
–No vamos a ir a ningún lado –insistió Harry–. Si el heredero está detrás de los hijos de muggles, entonces tenemos otros amigos que están en peligro. Vamos a hacer lo que podamos para ayudar a Dumbledore a detenerlo.
–Harry Potter es tan noble al proteger a sus amigos –dijo Dobby–, pero debe protegerse a sí mismo. Es muy valioso… –se detuvo al sentir de nuevo la magia de Harry pulsando en el cuarto. Sabía que ese nivel de poder y control eran la marca de un mago poderoso… y de uno molesto… no a alguien con quien se quisiera enfrentar.
–Harry –lo regañó Hermione, pero él la ignoró.
–Verás, Dobby –dijo con fiereza–. ¿Tienes secretos? Bueno, nosotros también. Tenemos más recursos de los que tú crees. –Pensó en su espejo de comunicación, la red flu de emergencia que conectaba su casa, y sus conocidos en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, sin mencionar sus talentos secretos–. Podemos cuidarnos solos. Te lo dije… –acentuó esto con otro pulso de magia–. Soy Harry Potter. –El elfo tragó saliva y asintió con renuencia.
–Dobby debe irse –dijo–. Por favor manténgase a salvo, Harry Potter, señor… y Hermione Granger también, señorita. –Y con un chasquido de sus dedos, desapareció. Harry suspiró con alivió y calmó su magia antes de cansarse.
–No deberías hablarle así –se quejó Hermione, cruzando sus brazos–. Y no deberías abusar de tu fama de ese modo.
–Oye, logré que se fuera, ¿no? –respondió Harry–. Sólo necesita una mano firme, es todo.
–¿Estás bromeando? Lo viste. Obviamente ha tenido suficientes "manos firmes" para que le duren una vida entera.
–Bueno, si descubrimos quien es su amo, quizás podamos ayudarlo. Vamos, hay que ir a comer. –Salió del aula con tal mal humor que asustó a un par de primer año que caminaba cerca. Hermione lo siguió con renuencia, esperando que se calmara antes de que se acabara el día.
¡Y entonces Hermione lanzó un hechizo que reflejó el hechizo de Lockhart y quitó los huesos de su brazo!
Una mancha grande de tinta indicó que Tom se estaba carcajeando. Ginny quizás era dolorosamente aburrida, pensó, pero las noticias sobre las aventuras de Harry Potter eran informativas y entretenidas. Se disculpó con Ginny cuando respondió que no sabía lo que podría haber provocado que la bludger actuara de tal modo (lo cual era cierto, aunque tenía unas cuantas ideas). Pero era la manera en la que Potter no sólo se adaptaba al desafío sino que lo usaba para su ventaja lo que en verdad le interesaba. Ese tipo de cosas eran por lo menos pistas potenciales sobre los misterios que rodeaban al niño.
Increíble, escribió de vuelta. Lockhart es más incompetente de lo que creí. Quizás yo debería enseñarte. De ese modo tal vez pases tu examen.
Tal vez, escribió Ginny. Por alguna razón, algo se sintió extraño sobre eso, como un cosquilleo en el fondo de su mente.
¿Y qué ocurrió después? Preguntó Tom.
Ambos fueron a la enfermería. Harry salió a tiempo para ir a cenar, pero Lockhart tuvo que quedarse toda la noche y tomar Crece-Huesos. ¡Que asco! Y escuché que recibió un largo regaño de Madame Pomfrey por intentar actuar como sanador sin licencia.
Ah, es bueno ver que hay alguien competente aquí.
Ambos continuaron escribiendo por un tiempo. Tom estaba particularmente interesado en los detalles de como Harry había controlado la bludger, y Ginny estaba más que feliz de contarle todo lo que sabía. Tom no era un gran fan del quidditch, pero tenía unas historias interesantes con las cuales responder.
Tom, ¿cómo llegué aquí? Escribió Ginny mirando a su alrededor.
Caminaste, o eso supongo, respondió Tom. Me temo que no puedo ver.
No sabía cómo había terminado deambulando por los pasillos tan cerca del toque de queda, escribiendo en su diario mientras caminaba con una pluma que se llenaba de tinta sola. Tampoco sabía cómo es que terminaba cerca del baño de las niñas del segundo piso… y el que estaba fuera de servicio además, ni que era ese extraño siseo que parecía seguirla, pero lo más importante es que no creía poder regresar a tiempo a la torre de Gryffindor.
Tom, voy a regresar tarde, pensó con temor… ¿o lo había escrito? Esa extraña sensación que apenas podía recordar de no estar segura si estaba escribiendo o si lo estaba pensando regresó. Me podría meter en problemas, Tom.
No te preocupes, Ginny. Todo saldrá bien si regresas a la torre sin que te vean.
Cierto… tienes razón, Tom. Que tonta soy, pensó. Comenzó a caminar de regreso a la torre de Gryffindor. Aún se sentía algo desorientada, pero iba bien hasta que escuchó que alguien la llamaba.
–¿Estás bien, Ginny?
–¡Ah! –¡Oh no, es Colin! ¿Qué hago? ¿Qué hago?– ¿Colin? ¿Qué estás haciendo aquí?
–Tomando fotos. –Y con eso, su pequeño compañero llevó su cámara a su rostro y la cegó con el flash.
–¡Ah! ¡Colin, basta! –soltó Ginny, cubriendo su rostro con sus manos. Tom, ¿qué hago?
–Oh, lo siento. Pensé que no te importaba.
Ha visto demasiado, dijo Tom. Me temo que tendremos que encargarnos de él.
–Pues sí me molesta –dijo Ginny a Colin–, así que para. –¿Tenemos qué, Tom? Te dije que no quiero lastimar a nadie.
–De acuerdo… ¿Y tú qué estás haciendo aquí? –preguntó Colin.
–¿Y...y...yo? Eh, me perdí… sí, eso es.
No lo lastimaremos… sólo necesitamos hacerlo a un lado, por el momento. No podemos hacer mucho. Un estudiante muerto causaría que cerraran la escuela.
Tom, por favor, ¿y por qué estamos haciendo esto?
Para reformar a Hogwarts y que alcance su verdadero potencial. (Lo cual era cierto, aún si no era su meta principal).
No me gusta esto, Tom. ¿No hay otra manera?
No, Ginny, no la hay. Ahora, por favor has lo que te digo...
–Lo siento, Colin –dijo Ginny–. No estaba lista. Toma, ¿qué tal si poso para ti y tomas una mejor foto?
–¿En serio? Vaya, eso sería genial –dijo entusiasmado–. Gracias, Ginny.
–No hay problema. ¿Qué tal… por aquí? –Se inclinó casualmente contra la pared a un lado de la puerta del baño.
–Se ve bien. –Llevó su cámara a su rostro y miró a través del lente–. Ahora, di "whiskey". –Ginny siseó.
–¿Escuchaste algo? –preguntó Harry en la sala común.
Hermione llevó una mano a su oído.
–No, no escucho nada.
–Eh. Quizás fue el viento.
