No debo temer a JK Rowling. Aunque le tengo algo de miedo a White Squirrel, en caso de que se consiga a una mejor traductora...


Capítulo 50

Fueron Lavender Brown y Parvati Patil quienes dieron la noticia la mañana siguiente.

–¡Hubo un ataque!

–¿Qué? –La sala común perdió el aliento.

–Fuimos a visitar al profesor Lockhart antes del desayuno...

–¡Y estaba ahí!

–El pequeño de primero… el de la cámara.

–¡Colin Creevey! –exclamó Hermione.

–Sí, él… todo tieso y paralizado, ¡como la Sra. Norris!

–Lockhart dijo que lo llevaron en la noche.

–Es una lástima que estaba en cama o quizás pudiera haberlo ayudado, Hermione –Lavender la miró con molestia.

–Yo sólo intentaba proteger a Harry –se defendió–. Y si no pueden ver lo incompetente que es después de ese suceso, entonces me rindo de intentar convencerlas.

–Lavender, Parvati –dijo Harry con suave antes de que la chicas hicieran una escena–, ¿los profesores saben lo que ocurrió?

–Creo que Lockhart lo sabe –dijo Lavender–. No quiere que ellos lo descubran, pero creo que piensa que la cámara de los secreto es real, y que en verdad es el heredero quien lo hizo. –Harry y Hermione sospechaban que Lockhart estaba mintiendo.

–Oh, y dijo que el interior de la cámara de Colin estaba derretido –agregó Parvati–. ¿Qué cosa hace eso?

Nadie tenía una respuesta para eso, ni a que podría petrificar a las personas (y a los gatos) de ese modo.

–Vamos, hay que ir a desayunar –murmuró Harry a Hermione. Rápidamente dejaron la sala común–. Justo lo que necesitaba –gruñó cuando estuvieron lejos de todos–, otro misterioso mal causando problemas en la escuela. ¿Qué no se supone que Hogwarts es el lugar más seguro en Gran Bretaña?

–Estoy segura de que los profesores hacen lo que pueden –dijo Hermione, aunque también lucía mucho más nerviosa.

–Bueno, alguien tiene que hacer algo. Colin es un amigo… bueno, algo así, y también está la Sra. Norris… –se acercó y susurró–, creo que es hora de que intente entrar a los dormitorios de Slytherin.

–¿Qué? Harry, no puedes –siseó Hermione.

Él sacudió su cabeza.

–Se que McGonagall dijo que no, pero esto es importante. Si alguien en Slytherin me da una pista, quizás podamos descubrir quien está detrás de los ataques. Además, esto me dará la oportunidad de olfatear a Malfoy y a Nott… por mucho que no quiera –dijo con expresión de asco.

–¿Y si te descubren?

–Tendré que asegurarme de que no lo hagan. Vamos, sabemos que el heredero no está detrás de los gatos. Si está detrás de los estudiantes, las cosas podrían ser peligrosas pronto. Estoy seguro de que estás en su lista.

–¡Agh! –dijo Hermione a pesar de si misma, y asintió con renuencia. Lo sabía bien, pero por supuesto, había tratado de no pensar en eso.

–Y yo fui criado por muggles, y soy uno de los amantes de muggles más francos en la escuela, y también está lo que dijo Dobby –continuó Harry–. Yo también podría estar en su lista. Creo que vale la pena el riesgo.

–Bueno, supongo… pero por favor ten cuidado, Harry. –Lo abrazó con fuerza.

–Siempre –dijo él–. Quiero ir esta noche. Es más probable que hablen sobre el tema entonces.

–De acuerdo, esta noche –respondió ella.

El par se encontró con Luna antes de llegar al gran comedor. Incluso su expresión era algo triste esa mañana.

–Hola, Harry. Hola, Hermione –dijo, su voz sonando más calmada de lo normal–. ¿Escucharon sobre Colin Creevey?

–Sí –dijo Harry.

–Es una lástima –respondió Luna–. Era amable conmigo, especialmente al ir a la fiesta de Sir Nicholas conmigo.

–¿Ah, sí? Bueno, esperemos que no esté ausente por mucho tiempo. Dumbledore dijo que quizás pueda obtener algo de poción del hemisferio sur para ayudarlo.

–Eso sería bueno...

Caminó, sin dar saltos, a la mesa de Ravenclaw y se sentó sola con pesadez, y Harry y Hermione tomaron sus asientos. Harry consideró ir con ella, pero por petición de Hermione, se sentaron lejos de la rubia.

–Harry –susurró Hermione, observando a la niña.

–¿Qué? –susurró de vuelta.

–Odio decirlo, ¿pero crees que Luna sea el heredero?

–¿Qué? –dijo Harry con incredulidad–. No es posible. ¿Por qué haría eso?

–Pues, habla parsel...

–Yo también –dijo Harry indignado.

–Lo sé. Sólo digo que deberíamos considerar todas las posibilidades. ¿Cuántos otros hablantes de parsel crees que haya aquí?

–No lo sé –dijo Harry con fastidio–. Hay tanto prejuicio aquí que la mayoría probablemente son lo suficiente inteligentes para mantener su boca cerrada. Luna es muchas cosas, pero no es malvada. Y acaba de decir que Colin era amable con ella.

–Lo sé, pero sabes lo extraña que es. Podría ser la cubierta perfecta.

–¿Y ahora quién es la paranoica, Hermione?

–Pues… pues… quizás lo soy. No me agrada que alguien esté atacando hijos de muggles más que a ti.

Harry suspiró. Tenía que admitir que su hermana tenía todo el derecho de estar preocupada. Pero aún así, no ayudaba.

–Hermione –susurró–, confía en mi sexto sentido felino. No es Luna.

–No es perfecto –le dijo ella–. McGonagall no sospechó de Quirrell por mucho tiempo. Y el sentido canino de Sirius nunca le advirtió de la rata.

–De acuerdo, no es perfecto –respondió–. Pero aún hay muchas otras personas que es más probable que sean el heredero de Slytherin que Luna Lovegood… bueno, espera un minuto. Estaba en la fiesta de Nick Casi Decapitado cuando la Sra. Norris fue atacada… y también Colin. Los fantasmas pueden confirmarlo.

Hermione se sintió mejor al recordar eso.

–Tienes razón, no pudo ser ella entonces –dijo con alivio–. Y con suerte, lo descubriremos esta noche.

–Sí, con suerte.


El Consejo de Hogwarts fue establecido a finales del siglo XII después de que una facción del recién instalado Consejo de Magos, liderada por Armand Malfoy, intentó tomar control directo de la escuela. El plan falló porque Merlín y los tres descendientes de los fundadores de Hogwarts (incluyendo la exiliada familia Slytherin) fueron otorgados lugares en el Consejo en reconocimiento a su gran poder. Sin embargo, los lazos entre las familias de los fundadores y el Consejo dejaron claro que un Consejo independiente para la escuela era necesario. Y así, los representantes fueron elegidos, doce para complementar el Consejo de Magos, para supervisar la administración de Hogwarts.

No tomó mucho tiempo antes de que el Consejo se convirtiera en su propia sociedad, ya que, aunque en nombre respondía a los padres de los estudiantes, en práctica, tenía el suficiente poder para elegir a sus miembros. Y cuando el Wizengamot reemplazó al Consejo de Magos en 1603, naturalmente hubo repeticiones en los miembros, a pesar de la independencia oficial de Hogwarts. Así que no era sorpresa que Lucius Malfoy hubiera logrado obtener el liderazgo del Consejo, especialmente con ayuda de sus aliados, Thaddeus Blishwick y Madame Josefina Zabini.

Y ahora, era el momento para que diera comienzo a la siguiente fase del plan de su amo. No era capaz de deshacerse de Dumbledore aún (y se preguntaba sobre eso, ¿por qué el niño sangre sucia había sido petrificado y no asesinado?), pero ciertamente podría iniciar el proceso de hacer que el viejo entrometido luciera mal. La Casa de los Malfoy siempre había sido adaptable.

–Gracias por venir a pesar del corto aviso –dijo mientras el Consejo tomaba asiento en la antigua mesa. Señaló a Dumbledore, quien permaneció de pie–. ¿Asumo que el director les ha informado de los eventos de anoche?

–Es un terrible asunto, Malfoy –dijo Amos Diggory–. Amenazas en las paredes, un estudiante de primer año petrificado, sin mencionar el gato del conserje. No me agrada que algo así este ocurriendo en la escuela de mi hijo.

–Tampoco a mi, Diggory –respondió Malfoy–, aunque las amenazas parecen indicar que sólo cierto grupo de estudiantes están en peligro.

–¿Y por qué ese grupo no incluiría familias sangre pura con ciertos intereses políticos? –gruñó Diggory–. No aprecio tomar este tipo de riesgo. Dumbledore, ¿tienes alguna pista?

–Desafortunadamente no –dijo el anciano con un suspiro–. El joven Creevey fue encontrado solo en los pasillos después del toque de queda, tomando fotografías. El atacante fue precavido. La única pieza de evidencia, su cámara, fue completamente destruída. Lo único que sabemos es que el ataque fue poderoso ya que nada de lo que tenemos a la mano ha podido restaurarlo.

–Que inutilidad –dijo Madame Zabini–. Aparentemente no tenemos nada en que enfocarnos.

–No todo está perdido, Madame Zabini –respondió Dumbledore–. Me gustaría pedir al Consejo el comprar una dosis de filtro restaurativo de mandrágora para el Sr. Creevey. Está en temporada en Argentina y Sudáfrica durante esta época.

–¡Ja! –exclamó Blishwick–. Eso me parece bastante extravagante. Las mandrágoras ya son suficientemente caras aquí. En el hemisferio sur, el precio es astronómico. No es común ahí. ¿Y qué no ya pagamos bastante por un cultivo de mandrágoras de buena calidad para Hogwarts este año, director?

–El Consejo lo hizo, lo cual agradezco, Sr. Blishwick –dijo Dumbledore, ocultando su frustración–, pero no madurarán hasta mayo. Si revivimos al joven Creevey al instante, quizás pueda decirnos quien lo atacó.

Esperaría por honor a su casa que el tal "heredero de Slytherin" tuviera el suficiente sentido de ocultar su rostro –dijo Malfoy con sarcasmo–. Sería una pérdida de dinero. –Oh, ya habría el suficiente tiempo para implicar a la niña Weasley, pensó, pero Dumbledore tenía que caer primero.

–Estoy con Dumbledore en esto –habló Elphias Doge. Como miembro más antiguo del Consejo, tenía una memoria igual de antigua–. Recuerdo una serie de incidentes similares que ocurrieron durante el año escolar de 1942-1943, y esos incidentes terminaron con la muerte de un estudiante. Digo que necesitamos tomar medidas más drásticas antes de que sea muy tarde.

–En ese incidente, el culpable fue encontrado y expulsado –dijo Malfoy–. Un tal Rubeus Hagrid, creo, aunque tú, Dumbledore, crees que es correcto permitirle el permanecer en los terrenos desde entonces… una interesante decisión.

–Siempre he confiado en Hagrid –respondió Dumbledore–. Y aún mantengo que su arresto fue un error.

–¿Entonces quién mató a ese estudiante? –demandó Madame Zabini.

–La pregunta importante, como dije a mis profesores, no es "¿quién?" –dijo el director. Malfoy no ignoró el sutil cambio de tema–. La pregunta es "¿cómo?" Si revivimos al Sr. Creevey, quizás no sea capaz de decirnos quien lo atacó, pero ciertamente sabrá que lo atacó, y eso será igual de valioso para prevenir otro ataque.

–¿Oh? Seguramente alguien tan dotado como usted puede hacerse cargo de esto –sugirió Malfoy. Dumbledore lo miró con molestia por primera vez.

–Nunca he pretendido ser todopoderoso, Lucius.

–Hay más de lo que preocuparnos que capturar al culpable –interrumpió Amos Diggory–. Me parece injusto dejar al niño petrificado de ese modo.

–Como el Sr. Blishwick dijo –respondió Malfoy–, Hogwarts ya tiene un buen cultivo de mandrágoras.

–Las cuales no estarán listas hasta mayo. Vamos, Malfoy, el niño va a perder seis o siete meses de su vida si esperamos tanto, y ciertamente tendrá que repetir su primer año.

–Sí, es bastante desafortunado, Diggory, pero así son los negocios –intervino Madame Zabini–. Aprobamos las mandrágoras porque podremos recuperar el costo con ventas en la primavera. Pero el importar el material de Sudáfrica… no veo razón por la que tengamos que usar una porción tan grande del presupuesto de la escuela por el bien de un estudiante, especialmente cuando el éxito de tal meta no está asegurado. –Malfoy asintió completamente de acuerdo.

–Estoy seguro que puedes ver, Diggory, que intentar interrogar al niño sería una tontería a menos que tengamos más pistas que seguir.

–Sólo lo dices porque el niño es hijo de muggles, Malfoy.

–Para nada. Te aseguro que estoy bastante preocupado por la seguridad de todos los estudiantes bajo el cuidado de Hogwarts, aún si no apruebo su presencia. Simplemente estoy siendo práctico. El costo es sólo una preocupación. Si revivimos al Sr. Creevey, su familia seguramente lo retirará de inmediato. Después de todo, podrían intentar atacarlo de nuevo, y padres muggles no están tan afiliados a esta escuela como los sangre pura y preferirían remover a sus hijos. Además, si el Sr. Creevey no es capaz de identificar a su atacante, eso daría al supuesto heredero la posibilidad de incrementar sus ataques como venganza, lo cual incrementaría el pánico y más estudiantes retirándose de la escuela sería desastroso.

–¿Entonces qué sugieres que hagamos, Malfoy? –preguntó otro miembro del Consejo, Llywelyn.

–Mantener todo en secreto… será fácil mantener al Profeta lejos de la historia. Mientras tanto, investigaremos por nuestra cuenta –Malfoy sonrió como si estuviera proponiendo algo muy inteligente–. Llevar al heredero a creer que mantenemos vigilancia constante, a pesar de lo poco que podemos. Un buen incentivo será la manera de prevenir otro ataque.

–Eso no suena correcto –lo contradijo Elphias Doge–. ¿No sería más apropiado llamar a los aurores para que investiguen?

–Pensé que Hogwarts se enorgullecía de su independencia del Ministerio –dijo Malfoy con fingida sorpresa.

–¡No cuando crímenes serios están tomando lugar! –soltó Llywelyn.

–Y no veo como podemos mantener esto callado –agregó Diggory–. Los otros estudiantes ya debieron haber escrito a casa sobre esto, y la familia del niño tendrá que ser informada.

–No veo porque eso es necesario –respondió Malfoy.

–¿Lo dices en serio, Malfoy? No podemos tener a un estudiante en coma por seis meses y no decirle a sus padres. Su familia notará si deja de escribir a casa, ¿y qué tal si lo escuchan de una de las otras familias? ¿Cómo se verá la escuela si se enteran de que mantuvimos esto secreto? –Sí, justo ese es el punto, pensó Malfoy con prepotencia.

–Veo poco riesgo de eso. Las familias muggles raramente tienen conexiones con el mundo mágico… Insisto en lo que dije sobre causar pánico. Dejemos que el público crea que es un incidente mínimo, y que somos perfectamente capaces de controlarlo de manera interna. Después de todo, eres capaz de manejarlo, ¿no es así, Dumbledore? –dijo con una sonrisa malévola–. Porque estoy seguro de que hay otros que pueden. ¿Por qué no nos dices que medidas tomarás para proteger a los estudiantes?

Dumbledore mantuvo su expresión tranquila, pero por dentro comenzaba a sudar. Malfoy obviamente estaba maniobrando para removerlo, y probablemente estaba conectado a los ataques de algún modo. Sería difícil conseguir que suspendieran al director, pero no era un riesgo que podía ignorar. Sus opciones eran limitadas. Aceptar la sugerencia de Malfoy de mantenerse callados sería bueno para él si encontraba al culpable rápidamente, pero no lo sería si Malfoy continuaba interfiriendo, y estaba reacio a mantener a los padres poco informados… aunque quizás había opciones poco convencionales.

–La seguridad será incrementada –dijo Dumbledore al Consejo–. Estudiantes serán monitoreados para detectar actividades sospechosas. Sin embargo, mantengo que interrogar al joven Creevey sobre lo que vio será de gran ayuda para la investigación.

Madame Zabini sacudió la cabeza.

–Lo siento, Dumbledore, pero no puedo justificar el costo de esta propuesta sin que primero demuestres que eres capaz de prevenir más ataques.

–¿Lo ponemos a voto? –dijo Malfoy–. Todos a favor de la propuesta del director… todos en contra… –Lanzó a Dumbledore una mirada solemne, pero estaba sonriendo por dentro. Su maniobra había resultado. El voto falló ocho contra cuatro.


Raticida se escabulló con cautela a las mazmorras, manteniendo sus ojos y oídos en alerta en caso de ver a algún estudiante de Slytherin. Canuto había sugerido que tinta negra sencilla (con un encantamiento de secado) funcionaría mejor para cubrir su cicatriz y sería más fácil de limpiar que el tinte para el cabello. Esperaba que funcionara. Le gustaría poder escabullirse sin preocuparse por terminar con una mancha negra en su frente.

De acuerdo al mapa del merodeador, la entrada a la sala común de Slytherin se encontraba en algún lugar en ese pasillo, pero no había puerta visible, sólo un muro. Slytherin era la casa más reservada de las cuatro, así que tenía sentido que su espacio estuviera oculto.

Ya que no había pasado mucho tiempo después de la cena, Raticida no tuvo que esperar mucho antes de que un estudiante mayor dijera la contraseña ("sangre pura"), y una puerta se abrió en la pared, la cual llevaba a un largo pasillo. El gato se escabulló detrás de la joven Slytherin. Para su nariz felina, esta parte del castillo olía más húmeda que el resto. Debían de estar debajo del lago. Y sí, las ventanas de la sala común de Slytherin eran de un color verde oscuro y sombrío, con lámparas a juego colgando del techo. Parecía dar un aspecto enfermo sobre todo, pero quizás era porque sus ojos felinos no estaban notando los tonos rojos y naranjas del fuego. Ahora, tenía que encontrar a Malfoy. No debía ser tan difícil. Después de todo, ¿no debería estar presumiendo sobre los logros del heredero en este momento?

Y lo estaba haciendo. Crabbe, Goyle, Nott, Pansy Parkinson, Millicent Bulstrode, y un par de estudiantes de otros años estaban sentados en una esquina de la sala común, atentos a cada una de sus palabras.

–Bueno, será bueno deshacernos de esa peste por un tiempo –dijo Malfoy mientras su némesis animago se acercaba más para escuchar. Y entonces, si no era claro de quien estaba hablando, comenzó a tomar fotos con una cámara imaginaria mientras lloriqueaba–. Oh, Potter, ¿puedo tomar tu foto? ¿Puedes autografiarla, Potter? –Fue recibido por risas en general.

Harry gruñó y suprimió la necesidad de encajar sur garras en el tobillo de Malfoy. Colin no sonaba así… bueno, no desde el banquete de bienvenida… y siempre usaba el primer nombre de Harry, no que Malfoy prestaba atención.

–¿Pero Dumbledore no buscará al heredero de Slytherin ahora? –preguntó Nott.

–Ah, eso es lo mejor –dijo Malfoy con prepotencia–. Mi padre dice que Dumbledore puede buscar todo lo que quiera. Nunca encontrará al heredero. Y entonces, mi padre dijo… –realizó la mejor imitación de la voz de su padre–. Este es otro ejemplo de la incompetencia de Dumbledore. Si supiera como cuidar de esta escuela, esto no hubiera pasado. –Los otros Slytherin se rieron–. Tendrá a la prensa comiendo de su mano.

–Por supuesto, padre siempre ha dicho que Dumbledore es lo peor que pudo ocurrir a esta escuela… el gran amante de los sangre sucia. Y ahora esta trabajando con San Potter para formar un equipo de ensueño. La Ley de Defensa de los Muggles –gruñó–. Teníamos ese voto en la mano hasta que San Potter llegó con su triste historia.

Harry suprimió otro gruñido, pero al mismo tiempo, se sorprendió un poco. Malfoy parecía ser menos reservado cuando estaba rodeado por aliados. Eso sería útil después.

–Sí, eso nos has dicho, Malfoy –dijo Elizabeth Runcorn a un lado de la chimenea, su tono algo aburrido–. ¿Supongo que este asunto del heredero de Slytherin es plan B?

Harry apuntó las orejas. Era suerte que ella estuviera ahí. Pansy Parkinson y Millicent Bulstrode eran agresivas y maliciosas, al igual que Nott, Crabbe, y Goyle, pero Elizabeth Runcorn era una manipuladora más sutil, como Malfoy, y si creía los rumores, una joven más intolerante y viciosa que los demás.

–Mi padre no dice tanto, Liz –dijo Malfoy con calma.

¡¿Liz?! Pensó Harry. Esto era bueno. Notó que Parkinson lucía algo molesta con ella.

–Dice que sería sospechoso si supiera mucho –se rio Malfoy–. Y no sería tan tonto para decirlo aún si pudiera, pero él sabe todo lo ocurrido cuando la cámara de los secretos fue abierta la última vez.

¡¿La última vez?!

–¿Ha sido abierta antes? –dijo Runcorn, sonando mucho más interesada ahora.

–Sí, hace cincuenta años. Supongo que capturaron a quien lo hizo y lo expulsaron antes de que pudiera terminar el trabajo, ¿pero hay un nuevo heredero ahora, no? Y escuchen: la última vez que la cámara fue abierta, un sangre sucia murió.

–¿En serio? –Todos los Slytherin comenzaron a acercarse ahora. Harry se recostó sobre sus patas traseras. Malfoy estaba disfrutando de la atención.

–¿Cómo ocurrió? –preguntó Pansy Parkinson con entusiasmo.

–No lo sé. Probablemente fue petrificada de más o algo así. De cualquier modo, personalmente, espero un especial de dos por uno: Granger y San Potter.

Harry encajó sus garras en la alfombra. Le tomó todo su control el no lanzarse contra Malfoy bufando y arañando, pero necesitaba la información más de lo que necesitaba venganza por ese insulto.

–Sí, eso sería genial –dijo Nott casi hambriento–. Esos dos fueron una molestia todo el año pasado.

–Oh, sí –dijo Parkinson, jugando con sus manos–. No puedo esperar a ver lo que les espera. ¿Sabes quién es el heredero? Deberías ir a decirle que vaya tras ellos.

–Por supuesto que no lo sé –soltó Malfoy. Entonces, miró a su alrededor para asegurarse de que todos en el círculo eran aliados y bajó su voz hasta que era un susurro–. No estoy seguro de que siquiera mi padre sabe quien es. Es como los mortífagos… la mayoría no sabían los nombres de los demás. No tiene que ser un Slytherin. Búrlense de Potter todo lo que quieran (por favor, háganlo), pero sería la coartada perfecta el estar en otra casa. Aunque mi padre definitivamente sabe que es lo que está pasando. Dice que esta vez va a deshacerse de Dumbledore… así que todos ustedes manténganse callados, bajen sus cabezas, y dejen que el heredero haga su trabajo. ¿De acuerdo?

El resto de los Slytherin asintieron rápidamente y regresaron a sus libros… o falta de, en algunos casos… todos excepto Elizabeth Runcorn. Se acercó a Malfoy y se sentó a su lado. Alta y delgada, con aire de indiferencia, pudiera ser otra Daphne Greengrass, excepto por su cabello oscuro y personalidad igual de oscura.

–Estás jugando un juego peligroso, ¿sabes, Draco? –dijo con voz suave.

–Quizás –respondió–, pero la Casa de los Malfoy ha estado jugando este juego por más de nueve siglos. Creo que sabemos como controlarlo.

–Sólo digo. Ya han subestimado a Potter antes… y saben que es cercano a Dumbledore. No querrán que este plan fallé.

–¿Y qué puede hacer? No sabe nada.

Ya lo veremos, pensó Harry. Se acercó más, cerca de la túnica de Malfoy.

–Sólo ten cuidado. Potter no parece del tipo al que quieras hacer enojar… diciéndole a las personas que se burlen de él.

Si un gato podía sonreír, Harry lo hizo.

–Las personas se burlarán de él de todos modos, Liz –dijo Malfoy sin importancia–. Sólo los estoy alentando a hacer algo bueno con eso. Mantengo mis manos limpias, y personas como Theo y Pansy hacen el trabajo sucio.

Runcorn le lanzó una pequeña sonrisa maliciosa.

–Dicho como un verdadero Slytherin. –Entonces, miró a Harry–. Oye Draco, ¿tú no tienes un gato, verdad? –dijo.

–¿Eh? No… -Malfoy miró a sus pies–. ¡Piérdete! ¡Shu! –Harry se fue corriendo y miró a Malfoy con molestia desde la esquina. Parecía que no le gustaban los gatos. Pero había olfateado lo que necesitaba: Dobby definitivamente era el elfo de los Malfoy. Estaba listo para irse...

Se detuvo mientras pasaba el pasillo que llevaba a los dormitorios de las niñas cuando un sonido poco común se escuchó desde el fondo del pasillo. Apuntó sus orejas felinas para escuchar mejor. Le tomó un momento reconocerlo, pero cuando lo hizo, se pudiera haber reído. Era un violín. Hogwarts no proporcionaba mucho en el área de las artes: no había teatro, ni orquesta… un coro, pero era todo. ¿Así que quién tocaba el violín ahí? (Y era bastante buena por lo que estaba escuchando).

No podía caminar por el pasillo de las niñas (y no quería saber que tipo de protecciones había ya que no tenía escaleras), así que Harry esperó hasta que la canción terminó, y entonces escuchó una voz suave al final del pasillo.

–¿Ya terminaste de practicar, Daphne? Necesitamos estudiar para Transformaciones o McGonagall nos matará.

Harry maulló y se fue con su cola en alto. Daphne Greengrass era una violinista oculta. Otra cosa buena que saber, si tan sólo para convencer a las personas de sus habilidades superhumanas de espionaje, si era necesario. Con eso, estaba listo para regresar y dar su reportaje a Hermione, Sirius, y Remus. Al igual que en Ravenclaw, maullar unas cuantas veces cerca de la puerta fue suficiente para lograr que un estudiante mayor lo dejara salir.


¿Cómo te sientes hoy? Escribió Tom.

Un poco mejor, pero aún tengo algo de miedo, respondió Ginny con mano temblorosa.

Comprendo. No quería preocuparte, pero algo similar ocurrió cuando yo estaba en la escuela, y terminó muy mal.

¿En verdad? Escribió a toda prisa. ¿Qué ocurrió? ¿Descubrieron quién lo hizo?

Lo hicieron. De hecho, tuve suerte y yo descubrí al culpable antes de que la escuela tuviera que cerrar… aunque desafortunadamente no estuve a tiempo para salvar a esa pobre Ravenclaw.

Las palabras permanecieron en la página por tanto tiempo que Ginny escribió debajo.

¿Quién fue?

Bueno, quizás no me creas, pero fue un estudiante de tercer año llamado Rubeus Hagrid.

¡¿Hagrid?! Pero él aún es el guardabosques. A todos les agrada. No puedo creer que hiciera algo así. Además, ha estado aquí por mucho tiempo.

Sólo te digo lo que vi, Ginny. Puedo mostrártelo, si quieres.

Ginny titubeó con la punta de su pluma en la página por un largo tiempo. Los recuerdos de Tom, o lo que sea que eran, parecían ser cada vez más perturbadores, y no estaba segura de querer ver más. Pero al final, su curiosidad ganó y escribió, de acuerdo.

Un poco después, regresó a su mundo para despertar de un trance empapada de sudor frío. Jugó con su pluma sobre el diario y escribió con fervor. ¡Oh Merlín, Tom! ¡No puedo creerlo! Hagrid parece tan amable. No parece ser capaz de matar a nadie. Oh, Tom, ¿estás seguro? ¿Crees que pudo ser alguien más? ¿O un accidente?

¿Un accidente? Respondió Tom. Supongo que con él sería posible. Confieso que estaba más preocupado por deshacerme de ese monstruo. Pero no pudo ser un error. Debió ser Hagrid ya que los ataques pararon en cuanto fue expulsado.

No sabía cómo responder a eso. Quería confiar en Tom. Si no podía confiar en él, ¿en quién podía confiar? Pero las cosas que estaba diciendo ahora sonaban tan extrañas. Se sentó por un largo tiempo con el diario abierto sobre su regazo, luchando contra las lágrimas.

Ginny, no quiero entrometerme, finalmente escribió Tom, pero no se nada de lo que está ocurriendo aquí además de lo que tú me dices. ¿Cómo están reaccionando las personas a lo que ocurrió con Colin?

No nos están diciendo mucho, respondió Ginny después de una pausa tensa. El profesor Dumbledore dice que está investigando el asunto personalmente, y van a vigilar más después del toque de queda, pero no creo que hayan llamado a los aurores ni nada.

Interesante. También querían lidiar con esto de manera interna la última vez. Espero que la experiencia anterior de Dumbledore lo ayude a solucionar las cosas más pronto, mintió.

Eso espero, Tom.

¿Y que están haciendo por el niño?

Dicen que están esperando a que las mandrágoras maduren. Pensé que quizás podrían comprar la poción, pero supongo que no.

¿Durante esta época del año? No, tendría que venir del hemisferio sur, y eso es muy caro.

Pero no me parece bien que se quede así.

Me temo que a veces no hay otra opción.

Es terrible. Pensaba que Colin era muy agradable. Ginny sostuvo la pluma sobre la página por un largo tiempo, debatiendo si decir lo que quería escribir. Eventualmente, lentamente lo hizo: Tom, estoy preocupada. Aún no puedo recordar lo que ocurrió anoche.

Sólo es el estrés, estoy seguro, Ginny, respondió Tom con empatía. Esta debe ser una época muy difícil en el castillo. Intenta dormir un poco. Estoy seguro de que te sentirás mejor en la mañana.


La conversación de Harry y Hermione con Sirius y Remus no fue muy productiva, excepto que dijeron que investigarían sus opciones sobre Dobby y lo discutirían durante las vacaciones de Navidad, además de que examinarían los árboles genealógicos por pistas de quien podría ser el heredero de Slytherin (por lo menos Remus ahora tenía bastante que hacer), y pidieron a ambos que hablaran con Dumbledore sobre todo eso en la mañana.

Mientras Harry investigaba, rumores y sospechas se esparcían por toda la escuela como como un incendio. Algunos de los estudiantes mayores comenzaron a vender falsos amuletos de protección a escondidas, y los de primer año comenzaron a viajar en grupos por seguridad. Ginny Weasley parecía ser inconsolable sobre Colin, quien aparentemente era uno de sus amigos más cercanos, y muchos hijos de muggles intentaron permanecer cerca de sus amigos sangre pura. Justin Finch-Fletchley y Sophie Roper formaron un cuarteto con Hannah Abbott y Ernie Macmillan, mientras que Terry Boot y Kevin Entwhistle permanecieron cerca de Anthony Goldstein y Michael Corner. La compañera hija de muggles de Hermione, Sally-Anne Perks, permaneció cerca de su amiga, Lily Moon, pero una carta que recibió durante el desayuno la mañana siguiente la dejó temblando.

–Mis padres no se sentían cómodos con todo los prejuicios que hemos escuchado –reveló a sus compañeros en Gryffindor–. Mi padre fue ofrecido la opción de tomar un trabajo en Canadá, y si esto continúa, dice que lo tomará. Quizás tenga que ir a la Academia de Athabasca en la primavera. –Esto era serio. Si el heredero ya estaba ahuyentando a estudiantes, tenían que hacer algo rápido, especialmente desde la perspectiva de Harry y Hermione. Sus propios padres tampoco estaban en contra de sacarlos a mitad del año.

–No todo es terrible –dijo Sally-Anne en respuesta a los comentarios de sus compañeros–. Athabasca suena bastante agradable. Es la única escuela mágica en el mundo con clases en dos idiomas, y hay estudiantes de todas partes del continente americano, como Haití y Guyana.

Sally-Anne intentaba parecer valiente, pero Harry podía ver que estaba muy preocupada. En su mente, esta era otra razón para resolver el misterio. Después del desayuno, se tomó un momento para hablar con ella a solas.

–Escucha, no se si podamos hacerlo antes de Navidad, pero vamos a trabajar con Dumbledore para atrapar al heredero. Esperamos que no tengas que irte.

Sally-Anne pareció recuperar el ánimo después de eso, y fue con gran determinación que Harry y Hermione caminaron al pasillo del séptimo piso más tarde ese día, intentando hablar con la gárgola de piedra.

–Eh, no sabemos la contraseña –intentó Hermione–. ¿Hay manera en que puedas decirle al profesor Dumbledore que Hermione Granger y Harry Potter necesitan hablar con él?

La gárgola no mostró señal de vida por un largo tiempo. Los dos niños estaban a punto de rendirse cuando se hizo a un lado de repente.

–Pueden pasar.

Subieron la escalera de caracol y atravesaron la pesada puerta de roble para encontrar a Dumbledore sentado en su escritorio, observándolos.

–Ah, buenas tardes, Hermione, Harry. Por favor, tomen asiento.

Se dirigieron a dos sillas enfrente del escritorio. Hermione y Harry notaron a Fawkes descansado en su percha, luciendo enfermo y desaliñado.

–Hola, Fawkes, ¿estás bien? –dijo Harry.

Fawkes dejo salir una nota lúgubre por unos segundos que pareció llenar el ambiente de agotamiento y algo de aflicción.

–No se preocupen por Fawkes –dijo Dumbledore–. Sólo está cerca del día en que se prenderá en llamas. Estará bien en unas semanas. Ahora, ¿qué los trae hoy por aquí?

Intercambiaron una mirada, y fue Harry quien habló.

–Profesor, creemos tener información relacionada con lo que ocurrió a Colin y a la Sra. Norris.

El mago anciano elevó sus cejas con curiosidad.

–¿Y qué podría ser? –preguntó.

Hermione y Harry le dijeron sobre la conversación de Dobby de ayer y después lo que Harry había aprendido de Malfoy en su forma felina anoche. Dumbledore no parecía muy feliz por los métodos de Harry, pero no iba a rechazar la información. Jugó con su barba mientras pensaba y consideraba sus palabras.

–Muchas gracias por traer esto a mi atención –dijo con seriedad–. Respalda lo que ya sospechaba, aunque lo profundo que Lucius Malfoy está involucrado en este asunto es de gran preocupación.

–¿Entonces sabe algo de lo que está ocurriendo? –dijo Harry esperanzado.

–No tanto como me gustaría, me temo. Se sobre las intenciones de Lucius Malfoy de tomar ventaja de la situación para removerme de mi puesto.

–Pero seguramente tiene alguna idea de quien… o que… está causando estos ataques, profesor –dijo Hermione.

–Tengo algunas ideas… nada en lo que pueda actuar. Sinceramente desearía poder.

–Bueno, ¿puede decirnos? –preguntó Harry–. Quizás podamos vigilar también.

–No quiero que tomes riesgos innecesarios, Harry –respondió Dumbledore–, especialmente considerando que tenemos evidencia de que eres un blanco.

Harry reprimió la necesidad de mencionar el plan de Dumbledore de intentar usarlo para derrotar a Quirrellmort el año pasado antes de darse cuenta de lo estúpida que era la idea.

–No quise decirlo de ese modo, profesor. Sólo quiero decir que si tiene un nombre, quizás podamos encontrarlo en el mapa del merodeador. O si tiene alguna otra pista, sabemos sobre qué mantenernos alertas. ¿No cree que por lo menos deberíamos estar informados?

–En verdad no creo que sea necesario que ustedes dos se involucren en esta investigación. –Harry miró a Dumbledore con molestia.

–¿Hermione? –Su hermana tomó su entrada.

–"Prometo que tienen mi confianza completa". Esas fueron sus palabras exactas, profesor.

El director frunció el ceño. Esas fueron sus palabras. Hermione y su excelente memoria.

–Además –continuó Harry–, pensamos que soy un blanco, pero sabemos que los hijos de muggles lo son, y en caso de que lo haya olvidado, profesor, mi hermana es uno de los hijos de muggles que están amenazados.

Sí, era cierto, y si había algo que recordar sobre Harry Potter, era su gran lealtad a su familia. No valía la pena mantenerlo fuera del asunto.

–Me disculpo. Tienes razón, Harry –dijo–. Me temo que estoy muy acostumbrando a mi estilo. En verdad es mejor que estés al tanto de la situación. Aún así, no puedo decírtelo todo ya que tu Oclumancia aún no está al nivel, y debo pedirte que lo que voy a decir no sea circulado más allá de su familia inmediata. –Harry y Hermione asintieron–. Creo que la leyenda de la cámara de los secretos y el heredero de Slytherin es, en su mayoría, cierta. Antes de que lo pregunten, no sé donde está, y Harry, no puedes buscarla. Tengo mis propios métodos para hacerlo. En lo que respecta a quien, siempre había creído que Salazar Slytherin sólo tenía un heredero con vida, y ese heredero era Lord Voldemort. –Ambos niños soltaron gritos ahogados. ¿Otro plan de Voldemort? Esto cada vez era mejor.

–Pueden ver la razón de mi preocupación. Les aseguro que Voldemort no está de regreso en el castillo. He actualizado las barreras para detectar su forma inestable, y tengo ciertos contactos que sugieren que está en Europa oriental.

–¿Entonces quién lo está haciendo? –dijo Harry.

–Desafortunadamente, no lo se. Veo dos posibilidades. Una es que Salazar Slytherin tiene otro heredero… o un discípulo hablante de parsel que puede actuar el papel. La otra, la cual es más posible considerando que Lucius Malfoy está involucrado, alguien en esta escuela tiene un artefacto oscuro, recibido de un mortífago, que él o ella está usando para realizar estos ataques.

–¿Qué tipo de artefacto? –dijo Hermione–. ¿Puede buscarlo?

El anciano sacudió su cabeza.

–No sé que pueda ser –dijo–. Podría reconocer su esencia mágica, pero sólo si lo tuviera en mi mano. El artefacto sería pequeño, fácil de esconder, y encantado contra los métodos de detección más cuidadosos, y peor o mejor, no puedo investigar las posesiones de los estudiantes sin razón.

Harry suspiró, pero Hermione asintió sabiendo que era cierto. Necesitarían bastante para convencer a las personas de tomar parte de una búsqueda tan extensa, especialmente considerando que Dumbledore aparentemente no sabía lo que estaba buscando considerando lo poderosos que eran los padres de ciertos estudiantes. También quería decir que no había nada que pudieran hacer excepto mantenerse vigilantes de los personajes usualmente sospechosos.

–Pues, entonces, manténganos informados, profesor… –dijo Harry con renuencia–. Señor, ¿qué va a hacer sobre Colin?

Dumbledore sacudió la cabeza con tristeza.

–Madame Pomfrey podrá revivirlo una vez que las mandrágoras maduren –dijo.

–¿En la primavera? –dijo Harry con sorpresa.

–¿No dijo que podía obtener poción del hemisferio sur? –dijo Hermione–. Quizás el Consejo no lo apruebe para un gato, pero seguramente lo harían para un estudiante.

–Me reuní con el Consejo hoy, Hermione. Me temo que no lo hicieron.

–¡Pero no pueden hacer eso! –dijo Harry.

–Desafortunadamente, pueden… gracias en su mayoría a la manipulación de Lucius Malfoy. Pueden ver el patrón.

–¿Y qué pasará con Colin? –presionó Harry–. Va a estar inconsciente hasta casi el final del año escolar. ¿Qué va a decir a sus padres?

Dumbledore suspiró de nuevo.

–Me temo que el Consejo ha tomado el deber de contactar a los Creevey.

Las bocas de Harry y Hermione se abrieron en shock.

–¿Eso quiere decir que usted no puede? –dijo Hermione. Él asintió.

–Mis manos están completamente atadas por el Consejo. Se han asignado el derecho de primer contacto, y Lucius Malfoy no tiene intención de usarlo.

–¿Para hacerlo ver mal? –dijo Harry–. ¿Por qué no lo hace de todos modos?

–Esa no es la única arma del Sr. Malfoy, Harry.

–Eso no debería importar. ¿Qué pasó con hacer lo que es correcto en lugar de lo que es fácil? ¿Puedes creerlo, Fawkes? –se quejó Harry–. Apóyame.

El fénix soltó un graznido, y miró a Dumbledore con sus penetrantes ojos negros–. Conozco bien la opinión de Fawkes –respondió–, pero hay maneras seguras de establecer contacto. No puedo hacer nada personalmente sin arriesgar mi puesto de director, y espero que puedan ver que eso empeoraría las cosas.

–¿Eh? –Harry lo observó con confusión.

Pero Hermione no había ignorado el énfasis de Dumbledore en su última respuesta.

–Lo entiendo, Harry, director –dijo con voz dulce–. Supongo que el Consejo ha prohibido que usted o alguien que trabaje en el colegio contacte al Sr. y la Sra. Creevey. Pero si un estudiante los contacta, ¿no tendrían control sobre eso, verdad? –Dumbledore sonrió.

–El Sr. Malfoy está contando con que los Creevey no tienen conexiones en el mundo mágico. Estaría decepcionado de saber que sí las tienen.

–Oh… –dijo Harry con comprensión–. ¿Así que quiere que hagamos su trabajo sucio de nuevo?

–No consideraría el informar a una familia de las heridas de su hijo como "trabajo sucio", Harry –dijo Dumbledore algo ofendido–. Te aseguro que si tuviera otra opción, haría lo correcto, no lo fácil. Pero en este caso, no nos cuesta nada el encontrar una alternativa más productiva.

Harry aún no estaba feliz con eso, pero Hermione lo tranquilizó.

–Tiene razón, Harry. Necesitamos que permanezca aquí. Además, hará enojar aún más a Malfoy si lo hacemos a sus espaldas en lugar de romper las reglas.

–Bueno, eso sí –admitió Harry.