La Gran Arquitecta de Harry Potter lo construyó de cosas maravillosas. White Squirrel fue el gran diseñador. ¿Y yo? Yo vivo aquí de a gratis.


Capítulo 51

La mayoría del tiempo, Hermione y Harry estaban felices solo escribiendo cartas a casa, como las personas normales. Sin embargo, la manera más rápida de enviar información de Hogwarts a Crawley era llamando a Sirius y Remus a través de lo espejos y que ellos se aparecieran ahí, y eso es lo que hicieron para informar a sus padres de la conversación con Dumbledore y su plan, el cual Hermione expandió, para arruinar las acciones crueles del Consejo. (De hecho, la manera más rápida era usar la conexión Flu privada de Dumbledore, pero mientras menos estuviera involucrado, mejor.) Ciertamente sería agradable si tuvieran otro método para llamar a sus padres directamente, pero era lo que podían hacer por ahora.

Después de discutir unas cuantas opciones, Dan y Emma decidieron tomar el autobús noctámbulo a Colchester después de su última cita dental para poder hablar con los Creevey antes de la cena. En un día de trabajo a esa hora, el viaje fue sorprendentemente corto… sólo media hora. Bajaron de la monstruosidad morada algo mareados y se tomaron un momento para arreglarse antes de caminar a la puerta.

La Sra. Creevey abrió la puerta y de inmediato notó las expresiones serias en sus rostros.

–Sr. y Sra. Granger, hola –dijo–. ¿Hay algún problema?

–Eso me temo, Sra. Creevey –respondió Emma–. ¿Están Dennis y su esposo en casa?

–Oh, por supuesto. Por favor, pasen. Joe, Dennis –llamó–, los Granger están aquí… necesitan hablar con nosotros.

Joe y Margaret Creevey eran una pareja modesta y de aspecto desapercibido, ambos algo bajos, vestidos de manera conservadora, y con cabello castaño similar al de sus hijos. Joe era un lechero… del tipo de dormirse y levantarse temprano… humilde y callado, pero con una fuerza que Dan y Emma Granger comenzaban a ver en sus conversaciones con la familia. Margaret trabajaba como recepcionista y tenía una personalidad similar a la de su esposo. Por otro lado, sus hijos eran sus opuestos… hiperactivos y se entusiasmaban fácilmente, y tenían una sed por aprender todo lo que podían sobre el mundo mágico. Ya habían comenzado un álbum con todas las fotos que Colin les había enviado, y también estaba Dennis… nueve años, aunque podría pasar por ocho, o incluso siete, con una pasión infantil por dinosaurios que ahora era transmitida a los dragones, quimeras, y cualquier otra cosa que pudiera comerlo. Cuando les dijo esto, Harry le escribió que se llevaría bien con Hagrid.

–Buenas tardes, Sr. y Sra. Granger –dijo el señor Creevey una vez que estuvieron sentados en el salón (con Dennis moviéndose mucho, como siempre)–. ¿Cuál es el problema? –Emma tomó un gran respiro.

–Sr. y Sra. Creevey, lamentamos ser quienes tengan que informarles… hubo circunstancias desafortunadas que lo demandaron… pero… su hijo fue atacado en la escuela la noche anterior.

–¡Atacado! –exclamó la señora Creevey–. ¿Él… está bien?

–Pues, lo.. lo estará –respondió Emma–. Lo siento… es la única respuesta rápida que puedo darles que tenga sentido.

–Yo… creo que será mejor que nos den la versión larga –dijo el señor Creevey mientras intentaba mantener la compostura.

Así que Dan y Emma les contaron la historia breve de la fundación de Hogwarts, la leyenda de la cámara de los secretos y el heredero de Slytherin, el ataque en Halloween a la señora Norris, y finalmente, como Colin fue encontrado en los pasillos en el equivalente a un coma, con su dedo aún presionando el botón de su cámara destruída.

–¿Y dicen que no pueden ayudarlo hasta la primavera? –dijo la señora Creevery horrorizada.

–No, que no lo harán hasta la primavera –aclaró Dan molesto–. Aparentemente la poción que necesita sólo está en temporada dos veces al año… mayo en el hemisferio norte y noviembre en el hemisferio sur… pero el Consejo de Hogwarts se rehúsa a pagar el costo de importación cuando la escuela tiene un cultivo, aún si no estará listo por seis meses.

–¡Eso es estúpido! –gritó Dennis.

–Sí, tengo que decirlo –dijo el señor Creevey molesto–. ¿Qué no eso está en conflicto con su obligación de proteger a los estudiantes o algo así? –Dan sacudió la cabeza.

–La estupidez no tiene nada que ver –dijo–. El Consejo es controlado por una facción que tiene prejuicios contra los muggles y sus hijos… El líder en especial. La cabeza del Consejo es el principal oponente político del director y ha estado intentando despedirlo por años. Si se sale con la suya, niños como los nuestros no podrán atender Hogwarts.

Dennis lucía horrorizado por lo que había ocurrido a su hermano.

–¿Qué? ¡No pueden hacer eso! ¿No pueden hacer que no vayamos, o sí?

–No por el momento, Dennis, pero tenemos información de que estos ataques son un plan elaborado para hacer justo eso.

–Pero eso es terrible –dijo la señora Creevey. Había estado a punto de llorar durante la mayor parte de la conversación–. Atacar a niños como un plan político… –Emma sacudió la cabeza.

–Puede ser peor, se los aseguro. Cuando tengamos más tiempo, tendremos que contarles sobre la guerra civil mágica. Pero por el momento, la verdadere razón por la que venimos es que pensamos que merecen la oportunidad de ver a Colin.

–Ustedes… ¿ustedes pueden llevarnos a él? Pensé que la escuela no permitía visitas.

–No lo permite. –Aunque quizás debería, pensó Dan–. Pero conocemos el mundo mágico mejor que la mayoría de los muggles. Podemos hacer que estén ahí en una hora.

–¿Una hora? –dijo Dennis sorprendido. Los Granger asintieron.

–Pues, entonces… –el señor Creevey se puso de pie–. ¿Qué estamos esperando?

–Hay una pequeña complicación –dijo Dan–. Hay dos maneras en las que podemos llevarlos. Una es la manera en la que las personas irían normalmente. La otra es más rápida y más segura, y definitivamente atraerá menos atención, pero necesitaríamos llevarlos a nuestra casa, y tenemos que pedirles que mantengan la ubicación como un secreto. Causaría muchos problemas para nosotros, y especialmente para Harry, si alguien lo descubriera.

–No tienen que preocuparse por mi esposa y por mi –dijo el señor Creevey con firmeza–. Es lo menos que puedo hacer por ustedes después de que vinieron aquí a ayudarnos. Dennis, ¿guardarás los secretos del Sr. y la Sra. Granger por ellos?

–¡Claro! Su secreto está a salvo conmigo, Sr. Granger, señor –dijo el pequeño con entusiasmo. Dan sonrió al niño.

–De acuerdo, entonces, vámonos. Oh, y necesitarán sus collares repelentes de encantamientos repelentes para muggles.

Los Creevey rápidamente tomaron sus collares y siguieron a los Granger a la calle. Una vez ahí, Emma tomó su collar y lo sostuvo en la calle. Hubo un fuerte ¡BANG! Los Creevey dieron un salto atrás mientras un autobús morado de tres niveles aparecía de la nada, y Stan Shunpike saltó afuera con su uniforme morado.

–Bienvenidos al autobús noctámbulo, transporte de emergencia para… oh, ¿tan pronto de vuelta?

–Vamos a casa, Sr. Shunpike –dijo Emma mientras le entregaba el dinero–. Ellos vienen con nosotros.

–De acuerdo. Oye. Ern, vamos de regreso a tú-sabes-dónde.

–Ok –dijo el conductor.

Los Granger rápidamente llevaron a los Creevey a los asientos más cercanos mientras el autobús se movía de nuevo.

–Agárrense bien –les advirtieron.

–Eh… –comenzaron.

¡BANG! La primera experiencia de los Creevey en el autobús noctámbulo fue similar a la de los Granger: les tomó un tiempo dejar de gritar.

–Lamento esto –dijo Dan sobre el ruido–. Los magos no han logrado un medio de transporte conveniente. –No fue sorprendente que todos estaban bastante agitados cuando llegaron a Crawley y bajaron del autobús.

–¿Comienzan a traer más invitados, eh? –preguntó Stan mientras se iban.

–Eso es nuestro asunto, Sr. Shunpike. Sólo recuerde su acuerdo con Madame Tonks –dijo Emma con seriedad.

Stan tembló. Recordaba el acuerdo muy bien. Fue el verano anterior. Su primer mes en el trabajo, y Harry Potter subió al autobús. Hubiera sido un gran día para él, pero entonces, Andromeda Tonks le ofreció el mismo acuerdo que tenía con Ernie Prang: todos los que trabajaban en el autobús noctámbulo tenían que prometer mantener la ubicación de Harry Potter en secreto… O si no…. Stan quizás no era la persona más inteligente, pero no iba a hacer enojar a una hija de la familia Black.

De hecho, los Creevey hubieran tenido dificultad para revelar la dirección de los Granger ya que el autobús noctámbulo se detuvo justo afuera de su casa, y la dirección nunca fue dicha en voz alta en su presencia. Sí sabían, sin embargo, que parecía un vecindario agradable, lo cual era de esperarse de un par de dentistas.

–Bienvenidos a nuestro hogar –dijo Emma mientras los llevaban adentro–. Sólo estaremos aquí por un minuto. Vinimos aquí porque tenemos una conexión privada. Se supone que no debemos tenerla, pero el profesor Dumbledore lo arregló en caso de emergencias. –Los Creevey se sorprendieron por eso, y se sintieron más confundidos ya que no sabían realmente de que estaba hablando Emma, pero no tuvieron tiempo de preguntar antes de que la mujer tomara un puñado de polvo de una vasija, lo lanzara a la chimenea, y gritara: ¡Hogwarts!


Albus Dumbledore estaba sentado en su escritorio intentando descifrar todo el papeleo que había acumulado como resultado de su desastrosa reunión con el Consejo cuando escuchó una alarma ruidosa y angustiante… una alarma que estaba asociada con una llamada Flu muy importante.

–Sr. y Sra. Granger, ¿cuál es el problema? –dijo con urgencia, corriendo a la chimenea.

–Ninguno con nosotros, profesor –escuchó decir a Emma, aunque sonaba algo nerviosa–. Tenemos a los Creevey con nosotros. Les gustaría usar la red Flu para poder ver a su hijo.

Albus la miró con sorpresa por un minuto. Había insinuado que los Creevey debían ser informados, no que fueran llevados a Hogwarts el mismo día. Sólo esa familia tomaría tres pasos más, pensó. Fawkes graznó desde su percha y le lanzó una mirada que parecía decir, tú lo pediste. Era cierto. Debió verlo venir de ellos. Aún así, sería algo bueno. A menos que los Granger hubieran sacado sus frustraciones en su nombre, sólo molestaría a Lucius Malfoy sin darle algún tipo de arma.

–Sr. y Sra. Granger –dijo–, lamento mucho lo de su hijo, pero me alegra saber que el Consejo los contactó tan rápidamente. –Su tono dejó en claro lo falsa que era esa historia–. Esto es bastante irregular, pero ciertamente no puedo prohibir que su familia visitar al joven Colin. Pueden atravesar la chimenea en cuanto estén listos.

–¿Atravesar la chimenea? –chilló un niño con sorpresa.

–Eh, gracias, profesor –dijo la calmada voz del Sr. Creevey–, ¿pero en verdad dijo atravesar la chimenea?

–No es tan malo como suena –dijo Emma–. Sólo intenten caer sobre sus pies.

Dumbledore se tomó un momento para enviar un rápido mensaje en patronus a su subdirectora, y justo después, Daniel Granger se tambaleó fuera de la chimenea a la oficina del director, apenas evitando una de las mesas con varios artefactos. Él y Dumbledore ayudaron al Sr. y Sra. Creevey a ponerse de pie cuando llegaron. El pequeño Dennis cayó sobre su rostro, pero de inmediato se puso de pie exclamando, "¡eso fue genial!" mientras Emma cerraba el grupo.

–Permítanme darles la bienvenida a Hogwarts –les dijo Dumbledore–. Desearía que fuera bajo mejores circunstancias. Los llevaré a la enfermería. Sr. y Sra. Granger, si desean ver a sus hijos, creo que los encontrarán a esta hora del día en el pasillo sin uso al otro lado del colegio, en este piso. La profesora McGonagall regresará pronto para escoltarlos.

–Eh, gracias, profesor, eso sería agradable –dijo Emma, revisando su reloj y dándose cuenta que era la hora en la que los niños hacían sus ejercicios. Por supuesto que sabe su rutina diaria, pensó.


–Así que Lord Malfoy está trabajando con el heredero e interfiriendo con la respuesta de Dumbledore para hacerlo ver mal –dijo Neville mientras él, Harry, Hermione realizaban sus ejercicios. Neville se sorprendió al darse cuenta de que estaba disfrutando estas sesiones. Además de que comenzaba a ver como estaba mejorando su fuerza y coordinación, era (usualmente) una buena manera de olvidarse de los desastres que estaban ocurriendo a su alrededor por media hora.

–Sí –gruñó Harry mientras se inclinaba para tocar sus dedos. Incluso a su edad, deseaba poder mantener su flexibilidad felina en su forma humana–. Por lo que podemos ver, el heredero de Slytherin va a intentar deshacerse de todos los hijos de muggles en la escuela… usualmente los petrifica, pero mató a uno una vez.

–Y el elfo de los Malfoy básicamente nos dijo que está involucrado –agregó Hermione. Terminaron sus ejercicios y comenzaron a correr un poco.

–¿Y Lord Malfoy está intentando deshacerse de Dumbledore ? –dijo Neville.

–Es lo que dicen nuestras fuentes –dijo Harry. Esas fuentes eran Dumbledore y Draco Malfoy, pero era mejor que nadie más se enterara de eso. Además, nadie cuestionaría que Harry Potter tuviera "fuentes".

–Lord Malfoy controla el… Consejo de Hogwarts –notó Neville. Comenzaba a perder el aliento. Aún no era capaz de mantener el paso de los otros dos–. Si se deshace de Dumbledore… será capaz de nombrar… a quien él quiera… para que lo reemplace.

–Eso tiene sentido –dijo Hermione–. No hay manera de que la escuela continúe abierta si tantos hijos de muggles son atacados uno por uno, pero el nuevo director podría acabar el trabajo del heredero si el Sr. Malfoy es quien lo elige. Los Creevey tienen suerte de que pudimos asegurarnos de que la escuela aún actúe algo responsable.

–Sí, tienen suerte… –dijo Neville–. Lord Malfoy ya puede lograr que el Profeta… publique lo que quiere… e intentará que culpen a Dumbledore de todo.

–No queremos eso –dijo Harry–. Hemos tenido problemas con Dumbledore antes, pero definitivamente no lo queremos lejos del castillo.

–Yo tampoco… ¿No tienen miedo…? Deben de ser blancos especiales.

–Un poco –dijo Harry con tanta confianza como pudo–, pero tenemos a muchas personas apoyándonos.

Neville asintió y continuó corriendo en donde estaba. Después de otro minuto, disminuyeron el paso y continuaron con los kata que le habían enseñado. Hermione y Harry habían continuado diciéndole a Neville que probablemente debería de enfocarse en los duelos, pero le habían enseñado el suficiente karate que estaban seguros de que podía dar una buena patada o puñetazo sin lastimarse.

–Es bastante escalofriante que personas están siendo atacadas y nadie puede descubrir como –dijo después de un tiempo–. Uno pensaría que tendrían una manera de protegernos. Quizás debería conseguir uno de esos amuletos, como Lockhart estaba diciendo. Esuché que Finn McLaggen los estaba vendiendo.

–Si Lockhart fue quien los mencionó dudo que funcionen –dijo Hermione con pesadez

–Sí, y si Finn es como Cormac, no se si confiaría en él –dijo Harry–. A mi me huele mal. –El pensar en olores le recordó que ya casi era hora de la cena–. Pero bueno, no creo que lo necesites ya que eres sangre pura.

–No lo sé… –dijo Neville temeroso–. El heredero fue tras la gata de Filch primero, y todos saben que soy casi un squib.

–No lo eres, Neville –dijo Hermione–. El que comenzaras tarde no quiere decir que seas un squib, y tus calificaciones son decentes excepto por Pociones.

–Pero aún me llaman así –dijo Neville.

–Nadie que importe –insistió Harry–. Además, eres el único heredero de una Casa Antigua, y eres parte del directorio de sangre pura. El heredero no puede atacarte, incluso si no le agradas.

Neville lo consideró. Sus padres habían sido atacados por mortífagos y torturados hasta que no podían recordar sus nombres. Él había estado oculto todo el tiempo en la casa, y los mortífagos lo sabían, pero nunca lo buscaron… dieron amenazas, claro, pero nunca lo hicieron… nunca fueron tras el heredero de la familia. Y esa era Bellatrix Lestrange en su momento de más locura y despiadez. Era cierto: ¿una Casa Antigua y en el directorio de sangre pura? Sólo había cuatro casas con esas características, ninguna de ellas saludables. A él no le interesaban esas cosas. Si se era honesto, aun guardaba algo de resentimiento contra sus parientes por empujarlo tanto para que mostrara su magia. Pero no importaba, muchas personas pensarían que su sangre era muy pura para ser derramada.

–Nunca lo hubiera pensado de ese modo –admitió–. Aún se siente extraño… no es correcto que yo estoy a salvo por mi familia y ustedes no.

–Sí, el mundo mágico está desquiciado –dijo Harry–. Pero por lo menos estás a salvo.

Unos cuantos minutos después, una voz se escuchó cada vez más cerca en el pasillo.

–Sí, están aquí todos los días. Al principio atrajeron una gran audiencia, pero ahora sólo está el Sr. Longbottom. Deben de admirar su dedicación.

Una voz más familiar fue quien respondió.

–Bueno, nos alegra saber que logramos enseñarles que se tomen su salud seriamente. –Hermione y Harry levantaron la mirada justo a tiempo para ver a sus padres y a la profesora McGonagall en la esquina.

–¡Mamá! ¡Papá! –gritaron, corriendo a abrazarlos–. Vaya, llegaron rápido –comentó Harry.

–Los Creevey querían venir de inmediato –les dijo Dan–. El profesor Dumbledore los llevó a la enfermería.

–Los extrañamos mucho –dijo Emma–. Es tan difícil… es terrible que no puedan tener un año normal en este lugar.

–Bueno, esperemos que Dumbledore lo resuelva pronto –dijo Hermione, para el acuerdo de todos.

–Eh, buenas noches, Sr. y Sra. Granger –murmuró Neville tímidamente mientras se acercaba.

–Buenas noches, Neville. Te ves bien –dijo Emma.

–Gracias.

–Veo que continuas tus ejercicios con Harry y Hermione –dijo Dan.

–Sí, señor –respondió Neville–. Y también voy al club de duelo. No soy tan bueno, pero es muy interesante.

–No eres tan malo –dijo Hermione–. Diría que aprendes rápido. –Dan sonrió un poco.

–Bueno, me alegra ver que algún tipo de defensa personal está siendo enseñado en este lugar –dijo–. No se si servirá de algo con este asunto del heredero, pero es mejor que nada.

–Pues… –dijo Neville titubeante–. Por lo menos sabemos que el heredero probablemente no va a atacarme a mi. Así que supongo… si quieren permanecer cerca o algo...

–Gracias, Nev –dijo Harry–. Eres un buen amigo.

–Sí –agregó Hermione–, además, eso será una cosa menos de que preocuparnos.


Unos cuantos días después, una niña de primero entró al baño sin uso del segundo piso. Miró a su alrededor con curiosidad, revisando todos los cubículos. No vio a nadie.

–¿Myrtle? Puedes salir, Myrtle. Sólo soy yo.

Se escuchó el salpiqueo del agua y pronto la forma transparente de una niña de tercer año de Ravenclaw atravesó su cabeza a través de uno de los cubículos.

–Hola, Myrtle –dijo su visita con voz soñadora.

–Oh, hola, Luna –respondió Myrtle la Llorona con tono sombrío.

–¿Cómo has estado?

–Igual –dijo la fantasma–. Nadie quiere hablar con la pobre de Myrtle. –Luna Lovegood asintió con tristeza.

–Los ataques han causado una gran infestación de larvas de aquavirus –dijo ella–. Las personas confían menos y hablan menos. También, los torposoplos alrededor de los miembros del Consejo de la escuela deben de haberse multiplicado. Harry Potter me dijo que se rehusaron a ayudar a Colin, así que no despertará hasta la primavera. –Suspiró y se sentó en un lavabo.

Myrtle la observó y sacudió su cabeza con confusión, pero a Luna no pareció importarle. O quería mostrarlo, pero notó que las cosas otra vez se estaban poniendo complicadas para ella en Hogwarts. Con Colin petrificado, Ginny sintiéndose enferma toda la semana, y Harry Potter y Hermione Granger cerrando su círculo de amigos, el número de personas que hablaban con ella se había reducido dramáticamente. Penelope Clearwater aún escuchaba sus preocupaciones, pero con renuencia. Al ser hija de muggles, estaba cada vez más preocupada de cuidarse a sí misma. Eso sólo dejaba a Mandy Brocklehurst, quien hacía el esfuerzo, pero sólo podía aguantar a Luna en dosis pequeñas.

–Lamento lo de tu amigo –dijo Myrtle, sacando a Luna de sus pensamientos. ¿Amigo? Pensó. Eso sonaba agradable, pero no estaba segura de que era correcto. No que ella y Colin tuvieran algo contra el otro, pero no lo conocía tan bien–. Recuerdo que cuando estaba viva, personas también fueron atacadas de ese modo –continuó el fantasma–. Nadie podía descubrir quien lo hizo o pudo hacer algo para ayudarlos, y todos estaban muy asustados. Excepto los Slytherin. Ellos estuvieron más inaguantables ese año. Se la pasaron molestándome diciendo que yo sería la siguiente porque era una sa… sangre sucia. –Su voz se elevó a un gemido agudo.

–No deberías llamarte así, Myrtle –dijo Luna con firmeza.

–Oh, ¿qué importa? Ya no tengo sangre. –Entonces, soltó otro gemido y se metió de nuevo a su retrete.

Luna suspiró con tristeza. Myrtle tampoco era la mejor persona con quien tener una conversación, pero no podía evitar sentir familiaridad con el fantasma. Ambas eran Ravenclaw, y ambas eran molestadas por su extrañez. Myrtle parecía un poco celosa de que Luna tenía más amigos que ella había tenido, especialmente Harry Potter, a quien insistía que le presentara. Pero era bastante agradable la mayoría del tiempo y no le ponía apodos, así que Luna no podía decir que era tan mala.


El club de duelo explotó en popularidad después del ataque a Colin, especialmente entre los más jóvenes y los hijos de muggles. Casi todos los hijos de muggles en la escuela que no habían tomado sus TIMOs comenzaron a atender cada semana. Los mayores no iban tan seguido porque estaban muy ocupados, o confiaban en sus habilidades para los duelos, y la mayoría de los sangre pura lo trataban como cualquier otro club… sólo iban si estaban interesados, o si eran miembros de Casas Nobles, de quienes se esperaba que fueran buenos para eso. El grupo sangre pura por supuesto incluía a Malfoy, Crabbe, Goyle, y Nott… todos hijos de posibles mortífagos, quienes tendrían una razón diferente para estar interesados en el tema.

Para mediados de diciembre, los estudiantes más jóvenes que iban con frecuencia habían avanzado significativamente en sus habilidades prácticas y maleficios básicos, e incluso muchos de los estudiantes mayores habían mejorado su puntería y control sobre sus hechizos. Una persona que había mejorado más de lo que habían esperado era Luna Lovegood. Luna decidió que el club de duelos era una buena oportunidad para intentar todos esos hechizos que habían sido usados contra ella ese año… no que quisiera vengarse… sólo que era una excelente oportunidad de aprender.

Skontapto –dijo después de esquivar un maleficio para tropezarse en el primer duelo de exhibición que Lockhart y Vector pusieron enfrente de la multitud. Con su voz, sonaba casi desinteresado, pero el hechizo hizo lo que debía. Desafortunadamente, su oponente lo esquivó–. Mordeodigiti –intentó de nuevo. El maleficio para morder los dedos golpeó su blanco, y el oponente comenzó a dar salto con incomodidad.

¡Expelliarmus! –gritó su oponente.

Luna lo esquivó y lanzó de regreso tres hechizos en sucesión.

Locomotor Wibbly. Spongenua. Ventus.

Contego, Contego, Contego… ¡Ah! –Bam.

El último hechizo de Luna lanzó una brisa hacia su oponente, provocando que su hechizo de bloqueo actuara en su contra, empujándolo y tirándola al suelo. Luna de inmediato dejó de reírse y se acercó con preocupación.

–Oh, vaya, ¿estás bien, Ginny? –preguntó.

–Eh… sí, Luna –murmuró Ginny mientras se ponía de pie lentamente. Ginny no estaba segura de si regresar al club de duelo. No podía comprenderlo, pero algo sobre éste la hacía sentir incómoda… algo que todos los consejos de Tom no podían hacer a un lado.

En verdad necesitas aprender a defenderte, Ginny, le había escrito Tom. Lockhart es más que inútil en clase, pero en el club de duelo, puedes compensar un poco.

No lo sé, Tom, respondió Ginny. Es sólo que… Sostuvo su pluma, intentando encontrar las palabras. No se que me está pasando este año. No me he estado sintiendo bien, y siempre me siento extraña después de las reuniones del club.

No has estado durmiendo bien, escribió Tom rápidamente. Había estado intentando ayudarla discretamente en sus duelos a través de su conexión, pero tendría que tener más cuidado si comenzaba a sospechar. Se que es difícil dormir en estos tiempos. Eso probablemente está combinado con tu cansancio después de las reuniones. Pere debes de recordar que la única manera de superarlo es con la práctica. Si tienes cuidado, serás capaz de aguantar después de un tiempo.

Ginny lo pensó. Tenía sentido (los consejos de Tom siempre lo tenían). Pero algo aún se sentía extraño. Se que a mamá no le gusta que vaya, escribió, para su propia sorpresa. De hecho, tampoco que Percy o Ron lo hagan, escribió.

Pero nadie puede detenerte, Ginny. Eres lo suficiente madura para tomar tus propias decisiones sobre esto. Es parte vital de tu educación, y tu familia debería de verlo. Además, Ron sólo tiene celos, respondió. Estaba manipulando la verdad, pero era cierto que Ron sonaba molesto cuando ella se juntaba con él, Potter, y Granger. Bueno, suena a que a Harry en verdad le gustan los duelos. Si trabajas duro y dejas que te ayude para superar a tus compañeros de año, estoy seguro de que llamarás su atención.

Pues, supongo que puedo seguir intentándolo. Y me gustaría aprender más maleficios que pueda usar contra Fred y George.

Buena idea.

Tom, ¿cuál es el hechizo que Harry usa todo el tiempo? ¿Hamasu?

Hubo una pequeña mancha de tinta que marcaba su risa, y Tom le respondió. Es Mahasu, el maleficio de ataque sumeriano. Es un hechizo muy antiguo y sencillo. Simplemente ataca al oponente como un puñetazo en la nariz, pero aún se usa porque es rápido y fácil de usar, y difícil de pronunciar...

–¿Aún estamos en medio de un duelo, no? –dijo Ginny mientras se enfrentaba a Luna de nuevo–. ¡Mahasu!

Luna se movió y dio la vuelta mientras el hechizo la golpeaba en el hombro. Respondió con un maleficio para pegar los zapatos y un encantamiento desarmador. Ginny bloqueó el segundo, mientras que el primero la golpeó, pero se quitó sus zapatos en un parpadeo.

Luna bloqueó la siguiente sucesión de hechizos de Ginny.

Keratoglossa –lanzó.

Ginny no pudo bloquearlo y la golpeó en el rostro (sus encantamientos de bloqueo no eran perfectos). De inmediato, su lengua se sintió grande, entumecida, y… ¿escamosa? No estaba segura, pero había una cubierta dura en ella o algo. ¿Qué hechizo era ese y dónde lo había encontrado Luna? Y aún así, no pareció debilitarla… eso fue, hasta que lanzó su siguiente hechizo y se dio cuenta de que no podía pronunciar la letra L.

¡Esperiarmus! –gritó, pero su varita sólo lanzó chispas.

Expelliarmus –dijo Luna, y la varita de Ginny salió volando. La profesora Vector se acercó para concluir el duelo.

–Excelente trabajo, señorita Lovegood –dijo–. Uso creativo del maleficio de tempestad y el maleficio de la lengua cornuda. Eso algo bueno que notar. Cualquier cosa que dificulte que tu oponente hable con claridad es útil. De hecho, quiero que todos se dividan en parejas de nuevo e intenten eso. Enfóquense en hechizos que impidan el habla.

Ginny miró a su alrededor para ver las miradas de sorpresa porque Luna había ganado un duelo. Sintió un golpe en su corazón cuando vio a Harry sonreír a Luna. No iba a ser nada fácil para ella.

Mientras tanto, el resto del club se dividió en parejas. Harry y Hermione eligieron a compañeros de su año, así que Harry se enfrentó a Daphne Greengrass y Hermione a Mandy Brocklehurst.

–¿Van a ir a la obra de Navidad de este año? –preguntó Mandy a los demás mientras tomaban sus posiciones.

–Por supuesto, Mandy –dijo Hermione–. Suena muy interesante.

–Gracias. Se que Los viajes de Odo el Héroe no expresa un testimonio político tan grande como el del año pasado, pero...

–Señorita Brocklehurst, no creo que este país pueda aguantar otro testimonio político como el del año pasado –interrumpió Daphne.

–No lo sé, creo que terminó muy bien, señorita Greengrass –dijo Harry con una sonrisa traviesa.

–Por supuesto que lo piensas, Potter, pero algunos de nosotros tenemos que vivir en el mundo mágico –dijo. Harry entrecerró los ojos y la miró con sospecha.

–No hay problema –Hermione dijo a Mandy–. Estoy esperando con ansias el verla. No he podido encontrar traducciones de manuscritos antiguos sobre Odo el Héroe en la biblioteca.

–¿No dijiste que había un manuscrito original en mi bóveda? –preguntó Harry distraídamente.

Mandy se tropezó y casi cayó sobre su rostro.

–¿Tienen un manuscrito original de Odo el Héroe? –dijo con asombro. Harry suspiró. Mandy apenas estaba superando su admiración por él. Por suerte, Hermione fue capaz de aclararlo.

–Dudo que sea uno original. Parece que la fecha coincide con la época de los fundadores, pero no he tenido el tiempo de intentar traducirlo. Pero bueno, me gustaría ver cuanto se parece a Beowulf.

–¿Quién?

–Un poema muggle sobre un héroe que luchaba contra montruos. Es de la misma época. Me pregunto si están entrelazados.

–Supongo que no sería sorprendente –dijo Daphne sin darle importancia–. Las líneas eran muy borrosas en esa época. Pero bueno, deberíamos de comenzar el duelo. ¿Listo, Potter?

–Por supuesto, Greengrass. –Tomaron sus posiciones–. ¡Cantis!

Harry era rápido, pero Daphne tenía la experiencia que era esperada de la hija de una Casa Antigua. Bloqueó el maleficio y lo respondió con una maldición de balbuceo, la cual Harry esquivó. Continuaron por un tiempo, y entonces, Harry logró golpearla con un Cantis, y el maleficio de canto causó que su siguiente hechizo saliera con la inflexión incorrecta. Con tal ventaja, Harry pronto se acercó y la desarmó.

Los estudiantes mayores se estaban silenciando (aunque muchos de ellos también eran buenos con los hechizos no-verbales, así que eso no los detenía). Sin embargo, los más jóvenes tenían que usar maleficios, como el de Luna. Pronto, Hermione gritó "¡Epoximise!" y, por suerte, golpeó a Mandy en el rostro, causando que no pudiera abrir su boca. Harry pensó que era impráctico usarlo en una pelea de verdad por la puntería necesaria, pero era entretenido verlo.

–Muy bien –dijo la profesora Vector una vez que todos los maleficios habían sido cancelados–. Los encantamientos silenciadores, por supuesto, son una buena elección, pero querrás prestar atención a aquellos que usaron algo más para un efecto similar. El uso creativo de hechizos es muy importante en duelos avanzados.

–Excelente –agregó el profesor Lockhart–. Ahora, tengamos un duelo de exhibición de segundo año. Reglas estándar de nuevo. Veamos… Potter, ¿por qué no vienes aquí? Y… –observó alrededor de la sala. No muchos estudiantes de segundo querían enfrentarse a Harry–. Finch-Fletchley, sube, por favor. –Justin sacudió los hombros y subió a la plataforma.

–Hola, Harry –dijo con amabilidad.

–Hola, Justin –respondió Harry, aunque tenía un tono más predatorio que había quedado de su duelo contra Daphne. Aún así, era entretenido y no había problemas entre ellos. Él y Hermione no habían tenido oportunidad últimamente de hablar con los hijos de muggles en otras casas, pero su conversación con Justin después del ataque a Colin los había tranquilizado, y podía ver que Justin también estaba más relajado.

–Varitas listas –dijo Lockhart–. Uno… dos… ¡tres!

Los hechizos volaron. Justin era nuevo en el deporte, así que no era tan rápido como Harry y mucho más torpe, pero como un hijo de muggles con experience en fútbol, comprendía la importancia de esquivar, y compensaba sus errores con entusiasmo puro. Sus hechizos quizás no eran los más controlados, pero ponía bastante poder en ellos. Era una estrategia arriesgada ya que se cansaría más rápido, pero ciertamente mantenía a Harry en alerta.

Fue un duelo muy activo con mucho movimiento, raramente observado en el club excepto por el caso de Harry contra Hermione, y tanto los Gryffindors como los Hufflepuffs comenzaron a animar a sus duelistas. Pero gradualmente, Harry comenzó a tomar ventaja, forzando a Justin a retroceder. Luciendo más fastidiado y algo más desesperado, Justin comenzó a perder el control, con chispas saliendo de su varita.

Algo por lo que Justin Finch-Fletchley era conocido era su habilidad para los hechizos de fuego. Le llegaban naturalmente, y a veces por accidente. Muy pocas personas podían sobrepasarlo en esa categoría excepto Seamus Finnigan y los gemelos Weasley. Sin embargo, no siempre tenía el control que ellos, y en esta caso, su enfoque mental en poder dejando de lado el control lo sobrellevó. Sin advertencia, Justin gritó:

¡Incendio! –Las personas gritaron mientras una gran llamarada voló a lo largo de la plataforma y se estrelló contra Harry. Creando en reflejo un encantamiento de bloqueo sin varita, evitó ser quemado, pero fue lanzado contra su espalda con un fuerte golpe de calor en su rostro.

Todos observaron con sorpresa, Harry y Justin en especial, pero Harry titubeó por un segundo de más y Justin agitó su varita y gritó:

¡Expelliarmus! –Debió de también poner todo su poder descontrolado, porque la varita de Harry salió volando de su agarre. Entonces, todos se dieron cuenta de lo que había ocurrido. Un estudiante hijo de muggles de segundo año... alguien que no tenía experiencia formal en duelos… había desarmado al Niño Que Vivió después de lanzar una bola de fuego. Una expresión molesta atravesó el rostro de Harry. Estaba molesto por no notar el encantamiento desarmador, pero ese era un mal ejemplo para la audiencia.

–Vaya, lo lamento, Harry –dijo Justin, ayudándolo a levantarse–. ¿Estás bien?

–Estoy bien –dijo Harry rápidamente, poniéndose de pie por sí solo–. Eh, buen trabajo, Justin –logró decir.

–Gracias –dijo Justin–. Oye, Harry… –intentó de nuevo.

–Está bien –dijo Harry con firmeza. Hermione notó que su hermano comenzaba a llamar la atención e intervino.

–Está bien, Harry –dijo, adivinando su problema–. Todos se distraen a veces. Harry se dio la vuelta, a punto de responder de mala manera, pero se detuvo y tomó un gran respiro.

–Sí, lo sé –se dio la vuelta–. No pasa nada, Justin, en serio –y rápidamente estrechó la mano del Hufflepuff antes de regresar a la audiencia.