Harry Potter no le pertenece a White Squirrel y esta historia no me pertenece a mi, bla bla bla.

Notas del autor: Ya que recibí varios reviews sobre el tema últimamente, quiero decir que sí, se que Malfoy es un nombre francés. Sí, los Malfoy llegaron a Inglaterra de Francia. Sin embargo, eso no preclude el que sean una de las Casas Nobles y Antiguas, o tampoco los preclude de ser más antiguos que los Potter o los Black. De acuerdo a las notas de JK Rowling en Pottermore, los Malfoy llegaron a Inglaterra durante la conquista normanda de 1066. Mientras que los Potter son descendientes de los peverell, quienes prosperaron en el siglo XIII, y se menciona explícitamente que los Black datan también del siglo XIII.

Como aludí en el capítulo 50, mi historia ficticia es que después de la conquista normanda, 12 familias poderosas establecieron el Consejo de Magos, incluyendo a los Malfoy, y se convirtieron en las Casas Antiguas. Puede que no esten de acuerdo con esta decisión narrativa, pero queda con mi historia.

Notas del autor 2: Gracias a Skald of Freya por corregir mi sueco. El traductor de Google sólo puede hacer tanto.


Capítulo 53

Será bueno alejarnos del castillo por un tiempo, Tom, escribió Ginny en el tren a casa. Me estaba dando miedo. Y no podía concentrarme en mi trabajo.

Creo que te sentirás mejor después de las vacaciones, Ginny, respondió Tom. Si descansas unas semanas te sentirás más relajada para aprender más hechizos.

Sólo espero que puedan encontrar la cámara de los secretos mientras estamos lejos para que puedan detener los ataques.

Estoy seguro de que el profesor Dumbledore está haciendo lo mejor que puede.

¿En verdad crees que es cierto lo que dijo Harry? ¿Cómo cualquiera en la escuela podría ser el heredero?

Supongo que sí. La idea molestaba a Tom, por mucho que no quería admitirlo. Nunca había hecho el cálculo, pero las palabras de Potter sonaban acertadas. Era mucho esperar que la línea de Salazar Slytherin estuviera reducida a una sola familia, o incluso a sólo magos, por mil años. Aún así… Es difícil estar seguros de como las familias eran en el pasado. Incluso con buenos registros, las líneas pueden ser escondidas por mucho tiempo. Pero aún si la sangre de Slytherin fue dispersada, sospecho que sus verdaderos herederos mágicos, aquellos con el don de hablar parsel, serían pocos.

No crees… Ginny sostuvo su pluma sobre la página con indecisión… ¿mi familia no puede ser parte de ellos, verdad?

Por supuesto que no. Tu familia ha estado en Gryffindor por generaciones, y tú eres una Gryffindor más obvia que ellos.

Ginny suspiró con alivio. A pesar de su creciente ansiedad por el diario, esas palabras eran de gran consuelo para ella. Por supuesto, el heredero estaría en Slytherin. Y a pesar de que muchas personas sospechaban de Harry, probablemente más de la mitad de la escuela reconocía lo tonto que era eso.

Gracias por ser tan comprensivo, Tom. Se que estuviste en Slytherin, pero aún así eres muy bueno conmigo.

Como te he dicho, tu casa sólo es una etiqueta. Revela algunas de tus cualidades, pero no todas. Una verdadera prueba es la de carácter.

–¿Estás bien, Ginny?

Ginny se encogió y levantó la mirada para ver quien había entrado a su compartimiento, escondiendo a toda prisa el diario.

–Oh, hola, Luna. Sí, estoy bien –dijo sin aliento.

–Tus torposoplos han empeorado –dijo Luna como si fuera un hecho–. Y a lo mejor tienes una infestación secundaria de algo más. Quizás debería de pedir a mi papi que te ayude con eso.

–Eh… no, gracias, Luna. Creo que estaré bien. –¿Soy yo o se está volviendo más loca? pensó.

Es posible, respondió Tom.


En comparación con el año pasado, cuando cayó la cortina de hierro, era una Navidad sombría en el mundo mágico de Gran Bretaña. De hecho, había una cortina sobre el mundo mágico entero ya que con sólo un millón de brujas y magos en el mundo, cualquier amenaza en una escuela mágica provocaba encabezados internacionales. En cuanto la historia fue publicada en El Quisquilloso, unas cuantas personas tanto dentro como fuera de Gran Bretaña llamaron al Diario El Profeta para que lo confirmara, y en ese punto, no pudieron negarlo más. Para el día de Navidad, periódicos mágicos tan lejos como Australia estaban publicando historias como ¡TERROR EN GRAN BRETAÑA: MÚLTIPLES ESTUDIANTES PETRIFICADOS EN FAMOSA ESCUELA MÁGICA! No siempre estaban en la primera página, pero la mayoría de las docenas de periódicos circulantes en el mundo mágico incluyeron artículos. Francia ofreció apoyo para investigar, así como un investigador privado mágico en Estados Unidos. Preguntas se acumularon sobre como y porque la historia había sido encubierta, pero el Consejo de la Escuela hábilmente escapó de ellas diciendo que intentaban realizar su propia investigación sin la interferencia de los medios de comunicación. Más difícil de justificar fue la decisión de no revivir a los estudiantes petrificados cuando tuvieron la oportunidad, y la guerra de palabras resultante dejó un desastre en las manos de Dumbledore y el Consejo.

Mientras tanto, después de varias discusiones entre los Granger, Sirius y Remus, y los Tonks, fue decidido que la situación fuera de la escuela era más o menos normal, y deberían de continuar con la misma rutina navideña del año anterior, así que Sirius y Remus acompañaron al abuelo Robert y la abuela Vera en su visita a la casa de los Granger la mañana de Navidad. Era más incómodo que el año pasado. Aunque no habían estado cómodos al respecto, Dan y Emma habían acordado el decir a los padres de Dan una historia bastante reducida de lo que había ocurrido a Harry y Hermione la primavera pasada, y tenían que hacerlo de nuevo con el desastre de la cámara de los secretos, pero una historia sobre magos oscuros en la escuela de los niños sólo podía ser manipulada hasta cierto punto.

–Pero no se preocupen, estoy seguro de que Dumbledore se está encargando de todo –dijo Sirius, aún cuando era cada vez más difícil decirlo después de cada ataque nuevo–. Vamos, cachorros, hay que abrir los regalos.

La pila de regalos que habían llegado por lechuza era un poco más grande ese año, con tarjetas de Navidad de los Weasley, los Fawley, Neville, y Luna, y otra que había llegado con la lechuza de Andi.

–¿Qué es eso, Harry? –preguntó Hermione.

–No lo se. Andi debió haberla reenviado. –Abrió el sobre–. Es de… ¿Gabbie Delacour?

–Oh, cierto, se supone que debíamos escribirle –dijo Hermione.

–Sí –recordó Harry–. Supongo que entre todo lo que está ocurriendo, se nos olvidó.

–Pues anda, léela.

–Ya, ya –Harry comenzó a leer:

Querido Harry Potter y familia:

Fleur me está ayudando a escribir esto porque mi inglés aún no es bueno. Escuché lo que está ocurriendo en Hogwarts. Lamento mucho que personas estén siendo lastimadas. Suena escalofriante. Espero que estén bien y reciban muchos regalos. Por favor escríbanme para saber que están bien.

Joyeux Noël,

Gabbie Delacour

–Que amable de su parte –dijo Emma–. Asegúrense de escribirle de vuelta.

–Sí, mamá –dijo Harry.

–¿Quién es Gabbie? –preguntó su abuelo.

–Oh, es una brujita adorable… probablemente tiene unos seis años. Conocimos a su familia en Francia el verano pasado. Su madre es mitad veela, así que comenzamos a hablar por lo de la familia mestiza.

–Y son de las pocas personas que hemos conocido que son sensatas sobre la fama de Harry –agregó Dan.

–Ajá –dijo Harry–. Parecían algo prepotentes al principio, pero resultaron bastante agradables después de que hablamos con ellos por un rato.

Dejaron las cartas de lado y comenzaron a abrir regalos. Además del desproporcional número de libros, Harry recibió equipo de quidditch primera calidad de parte de Sirius que seguramente lo ayudaría, y después Sirius entregó dos regalos rectangulares de aspecto familiar a Hermione y Emma.

–Tengo algo especial para ti y tus padres, gatita –dijo. Cada una abrió su regalo, revelando espejos de mano idénticos.

–¿Espejos de comunicación? –preguntó Hermione.

–Sí, adelante, pruébenlos.

–¿Hermione? –dijo Emma con tono titubeante. De repente, su rostro apareció en el espejo de Hermione y el de Hermione en el de ella. Era algo desorientador ya que cada espejo daba una visión alterna y agitada del mismo cuarto, pero pronto estuvieron felices con el regalo.

–¡Sirius, es maravilloso! –dijo Hermione–. Muchas gracias. Será bueno poder llamar a casa en lugar de escribir una carta.

–Y más rápido –agregó Harry, pensando en todas las crisis en las que parecían meterse.

–Lo sé –respondió Sirius–. Son difíciles de encontrar, pero valen la pena.

La gata vieja, Rowena, se acercó lentamente para investigar el extraño objeto y lo olfateó con confusión antes de aparentemente aceptarlo y cambiar su interés para sentarse en el regazo de Hermione.

–Pues, a Rowena le agrada –dijo Hermione y comenzó a acariciar a la gata detrás de sus orejas. Dejó salir un suspiro–. Saben, sería agradable tener un gato en Hogwarts… uno que sí escuche lo que le digo –murmuró, en voz muy baja para que sus abuelos no la escucharan.

Harry la miró con molestia. Un gato hacía lo que quería.

–Nunca te has llevado a Rowena –notó su abuelo.

–Es muy vieja –dijo Hermione con tristeza–. Debe de tener unos quince años… Incluso parece tener canas en el rostro.

–Oye –dijo Sirius–, no hay nada de malo en unas cuantas canas. –Pasó su mano por su cabello, el cual mostraba unas cuantas canas en los bordes.

–Se que es perfectamente normal. Sólo digo que es muy vieja para viajar tanto. –Dejó salir otro suspiro.

Harry frunció el ceño. Era triste ver que su única amiga felina estaba llegando a su crepúsculo. Se recostó cerca de ella y le habló con entusiasmo.

–No la escuches, Rowena. No estás vieja, son los ratones quienes se mueven más rápido.

Hermione sacudió la cabeza, pero se rio a pesar de sí misma.

Después de un divertido día de regalos, risas, y la cena de Navidad de la abuela, era hora de que la mayoría del grupo se dirigiera al Teatro Diagonal para la obra de Navidad. Aunque sería agradable llevar a sus abuelos, ellos oficialmente no sabían sobre la magia, y si eran honestos, no les molestaba pasar una noche a solas después de todo el entusiasmo.

–Estaremos bien aquí –dijo su abuela–. Diviértanse todos.

–¿Cuál es la obra? –preguntó su abuelo.

Los viajes de Odo el héroe –respondió Hermione–. Es como la versión mágica de Beowulf.

–Suena como un buen espectáculo. Nos vemos más tarde –dijo su abuelo.

–Adios abuela, adios abuelo –dijeron Harry y Hermione.

–¿Sabes qué en verdad me gustaría ver? –comentó Harry mientras caminaban al auto.

–¿Qué? –preguntó Hermione.

Doctor Who.

–¡Ya se! Ya son tres años. No puedo creer que nunca regresó. ¿Fue definitivamente cancelado? –Dan negó con la cabeza.

–Es lo curioso. Por lo que se, nunca lo cancelaron oficialmente. De vez en cuando escucho un rumor de que regresará. El próximo año es el treinta aniversario. Quizás hagan algo entonces.

–Eso espero –dijo Hermione–. Hicieron los especiales con los tres doctores y los cinco doctores para el décimo y veinteavo aniversarios. Sería genial tener a los siete doctores.

–Ajá –dijo Dan en acuerdo–. Oh, pero hay algo más que te interesará a ti, Harry.

–¿Qué?

–La película de Jurassic Park saldrá en junio.

–¡Genial!


A cientos de millas lejos, una escasa cena de Navidad era consumida en una tienda de campaña mágica de mala calidad. Tanto la tienda como sus ocupantes estaban algo dañados por las peleas frecuentes. Sin embargo, uno de los ocupantes lucía extrañamente alegre esa noche.

–Feliz Navidad, Amycus –dijo la bruja bajita y regordeta con una sonrisa sibilante.

–¿Qué tiene de feliz, Alecto? –gruñó Amycus Carrow a su hermana–. Hemos buscado en Escandinavia por meses sin señal del Señor Oscuro, no hay comida decente, y me estoy congelando el trasero aquí.

–¡Silencio! –exclamó Alecto–. Todo valdrá la pena cuando encontremos al Señor Oscuro. Pero es feliz porque mira lo que me encontré en la basura… –Sostuvo un periódico llamado Nordiska Nyheter en el cual el encabezado mostraba: MUGGLARSTUDENTER ATTACKERADE PÅ HOGWARTS! RENBLODIG ARVTAGARE RYKTAS MISSTÄNKT

–Espera un minuto –gruñó Amycus con fastidio mientras buscaba su diccionario sueco.

–No te molestes, ya lo traduje. Dice, "¡Estudiantes muggles atacados en Hogwarts! ¡Se rumora heredero sangre pura como sospechoso!" Es el heredero de Slytherin, en caso de que lo hayas olvidado.

–¿El heredero de Slytherin? Pero pensé que el Señor Oscuro...

–Obviamente otro mortífago lo está haciendo –le dijo Alecto–. Probablemente Malfoy, el demonio escurridizo.

–¿Y cómo es bueno para nosotros?

–No lo es… excepto que finalmente podría ser lo que se necesita para deshacerse de Dumbletonto… quizás también de San Potter. Dejaré que Malfoy disfrute de esto… por unos minutos. ¡Ja!

–Fabuloso. Pero aún tenemos que encontrar al Señor Oscuro antes de poder celebrar nosotros –dijo Amycus–. Estoy cansado de Escandinavia. Yo digo que vayamos a Polonia.

–De acuerdo, pero si es otra cacería inútil, es sobre tu cabeza.


¡Legilimens!

Harry pensaba que había creado una buena escena mental, pero era mucho más difícil cuando Maxwell Barnett intentaba irrumpir y llamaba a sus otras memorias. Lo más poderoso de la Legilimancia es que si era hecho con la sutileza adecuada, no se sentía como un ataque como tal, se sentía como si su mente deambulara. Era como una forma más débil del encantamiento Confundus (el cual el señor Barnett también había intentado en Harry y su familia)... una sensación de perder el hilo de ideas y ser incapaz de detener que la mente se distrajera. Tomaba bastante fuerza de voluntad el permanecer en la tarea de oponerse a la voluntad del legilimago. El fin de la técnica era amplificar la fuerza de voluntad con familiaridad sobre la imagen, pero aún así, el señor Barnett encontró los puntos débiles rápidamente. Harry podía ver como el estudio prolongado y mucha práctica era necesario para convertirse en un buen practicante.

–Nada mal, Lord Potter –dijo el mago de la corte después de que concluyera su prueba–. De hecho, eso fue bastante bueno con solo unos cuantos meses de práctica sin que nadie lo examine.

Los Granger estaban recibiendo un curso rápido en Oclumancia durante las vacaciones de Navidad en preparación para las lecciones principales del próximo verano. Era difícil con los niños siendo incapaces de entrenar de manera adecuada en la escuela (ya que no querían que el profesor Snape se metiera en sus mentes o sus secretos), pero Barnett pronto descubrió que los cuatro eran buenos estudiantes… incluso si no parecía que habían progresado mucho.

–Eso es más difícil de lo que parece –gruñó Harry, sufriendo de dolor de cabeza. El señor Barnett se rio un poco.

–De cualquier modo, Lord Potter, ha tenido un buen comienzo. El detalle que ha puesto en su imagen mental es muy bueno. Sin embargo, necesita trabajar más en mejorar su enfoque. Conocer la imagen lo suficiente bien para poder llamarla por completo en un instante. Si trabaja en eso durante la primavera, creo que progresará con más rapidez este verano e incluso podremos trabajar en otras técnicas básicas.

Harry asintió su acuerdo. Eso sonaba bueno considerando la dificultad del tema.

–Ahora, señorita Granger, ¿le gustaría ser la siguiente?

Hermione tomó un gran respiro y asintió, aunque algo nerviosa.

¡Legilimens! –dijo el señor Barnett.

Los recuerdos privados de Hermione llegaron al frente de su mente, pero los hizo a un lado, enfocándose en el laberinto de pensamientos que había creado en su mente. Cada vez que el señor Barnett intentaba llamar algo que ella no quería que viera, empujó un recuerdo diferente al frente de su mente que estaba más asociado con lo que ella estaba pensando, algunos de ellos incongruentes y confusos. Esto continuó por mucho tiempo más que con Harry, hasta que dio un paso chueco en el baile y el señor Barnett cayó al mar de sus recuerdos antes de retirarse.

–Muy bien, señorita Granger. Si no estuviera tan acostumbrado a entrenar a muggles me hubiera perdido por un minuto.

–Aún me venció –dijo algo triste.

–Sí, pero tiene una mente increíble si puede crear un laberinto mental tan complejo. No creo nunca haber visto a alguien que pudiera hacer eso a su edad. Si se enfoca en dar mejor control a los movimientos en el laberinto, creo que progresaría con rapidez.

–Sí, señor.

Dan y Emma también fueron examinados y se sorprendieron un poco al saber que estaban detrás del nivel de Hermione. Pero claro, ¿quién puede competir con los poderes de memorización de su hija? Aunque estaban progresando bien. Barnett tuvo varias sesiones individuales con los cuatro durante las vacaciones, las cuales los dejaron con una buena idea de en que necesitaban de trabajar, así que esa parte de sus planes, por lo menos, iba bien.


Con el club de duelo activo en la escuela, no había necesidad urgente de continuar con tutorías con Remus, aunque pasaron un tiempo en Grimmauld Place para repasar hechizos y regresarían para la segunda fiesta anual de Año Nuevo de Sirius. Sin embargo, pasaron una gran parte de las vacaciones visitando a los Tonks… una decisión que era tanto negocio como placer ya que tenían varios asuntos importantes de la escuela que discutir.

La reunión familiar tomó lugar en el salón, donde los cuatro retratos de los Potter que habían encontrado en su bóveda estaban colgados. Los Tonks, Granger, Sirius, y Remus se sentaron en un semicírculo para incluirlos.

–De acuerdo, lo primero son estos ataques que están ocurriendo en la escuela –dijo Emma.

Harry asintió en acuerdo y se dirigió al primer retrato en la línea: una bruja de edad pero con elegancia, con brillante cabello plateado y rostro angular.

–Sí, es terrible –dijo–. Abuela Dorea, tú estuviste en Slytherin. ¿Sabes algo sobre la cámara de los secretos? –El retrato de Dorea Potter negó con la cabeza.

–No más que Andrómeda sabe, estoy segura –dijo con gentileza–. La cámara fue conocida sólo como un rumor por siglos, y no hubo alguna revelación de su secreto dentro de la casa de Slytherin. Salazar Slytherin hubiera querido que permaneciera oculta incluso dentro de su propia casa si es que quería que no permaneciera oculta. También, la última vez que ataques similares ocurrieron fueron unos años después de que termináramos nuestros estudios.

Habían esperado eso, pero Hermione miró a uno de los otros retratos, el de los ancestros Potter vestidos en elaborados atuendos de la era de Shakespeare, mejor conocidos como Fair Youth y Dark Lady.

–Wulfric, Melania –preguntó–, ¿y ustedes? ¿Sabían algo diferente en su época?

–No, doncella, me temo que no está en nuestro conocimiento –respondió Wulfric Henderson Potter–. No éramos Slytherin, y la cámara estaba muy lejos de las mentes de los pupilos de la época.

–Además de esto –agregó Melania Potter–, si lo que nos habéis informado es cierto, Hogwarts ha cambiado y ha sido remodelado con el paso del tiempo. Si la cámara no fue encontrada por los maestros de obras o sellada en el curso de su trabajo, parece que la esperanza de encontrarla palidece.

–Bueno, gracias de todos modos –dijo Dan decepcionado–. Creo que la pregunta más importante es, ¿en verdad queremos que regresen a Hogwarts o a algún otro lado?

Hermione y Harry palidecieron un poco ante la idea.

–Creo que ambos preferiríamos no tener que dejar a nuestros amigos e ir a otro lado, especialmente en medio del año… –dijo Hermione con timidez–, pero si en verdad es muy peligroso...

–Es lo que tenemos que decidir –respondió su padre–. Sabemos que Voldemort no va a dejarte solo, Harry, pero lo que sea que está haciendo este heredero de Slytherin, incluso si es él, parece estar enlazado con el castillo, así que preferiríamos que estuvieras en otro lado. ¿Dijiste que una de tus compañeras ya se ha retirado?

–Sí, Sally-Anne se fue –dijo Harry con tristeza–. Sus padres la llevaron a Canadá. No es justo.

–No, pero debes admitir que estará más a salvo ahí.

–Por otro lado –intervino Andi–, creo que deberían saber que el Ministerio ha estado insinuando con firmeza que debo asegurarme de que regresen a Hogwarts… o más bien, tú, Harry. El impacto en la moral del público si dejaras Gran Bretaña sería muy malo. He escuchado rumores de que el Consejo de la Escuela está preocupado por lo mismo.

Algunos de ellos, quieres decir –dijo Hermione con astucia.

–Quizás todos –respondió Andi–. Recuerden, fue el elfo de Malfoy quien advirtió a Harry de que estaba en peligro. Imagino que el que Harry se fuera no sería su primera elección.

–Otra razón por la cual considerarlo –sugirió Emma.

–También están las nuevas medidas de seguridad de las que el profesor Dumbledore nos habló –les recordó Harry–. Harán que sea más difícil para el heredero que haga algo.

–Lo sabemos, hijo –respondió Dan–. Nos dijiste: más patrullas, mantener un control y registro de todos… pero nos preocupa que no sea suficiente para detener al heredero si él… o ella… está determinado.

–Creo que debería recordarles de la oferta del amigo de Harry y Hermione, Neville, de permanecer cerca de ellos ya que él probablemente no es un blanco –habló Sirius.

–No queremos imponer en él –dijo Emma.

–Él se ofreció –interrumpió Harry–. Y no es mucho trabajo el permanecer cerca la mayoría del tiempo ya que tenemos todas nuestras clases juntos.

–La profesora McGonagall dijo que las casas son como nuestras familias –agregó Hermione.

–Y no queremos abandonar a nuestros compañeros –concluyó Harry–. Especialmente nuestros amigos hijos de muggles.

–Bueno, en ese punto, no estoy segura de que lo harían –dijo Andi–. Por lo que parece, muchas de las otras familias muggles con hijos mágicos escuchan a tus padres en particular, sólo porque están mejor conectados. Si te vas, Harry, no me sorprendería que muchos te seguirían, y no me sorprendería que muchos mestizos también se irían, especialmente aquellos con un padre muggle.

–Pero ese es el problema, ¿no es así? –dijo Hermione–. La mayoría de los otros hijos de muggles están regresando. Se que algunos tendrían la opción, pero otros no… Terry Book no puede pagar otra educación. ¿No creen que sería bueno que nos quedáramos en Hogwarts como una demostración de solidaridad?

Dan y Emma observaron a su hija, con una gran sensación de deja vu que los llevó a siete años atrás: hay que adoptar a un niño que es un blanco para los magos oscuros. Habían estado viviendo con este tipo de riesgo calculado por años… viviendo en un lado que la mayoría de las personas considerarían loco, especialmente después de lo ocurrido la primavera anterior. Podían lidiar con esto si era necesario. Pero habían demandado mucho de Dumbledore entonces… demandas que no habían sido completamente honradas.

–¿Qué piensas tú, Dan? –preguntó Emma lentamente–. ¿Qué más te gustaría que Dumbledore hiciera si los enviamos de regreso?

–Mmm… tomar asistencia en cada clase como lo hacen en las escuelas muggle para asegurarse de que nadie se está saltando la clase –dijo Dan–. Si hacen eso, deberían de poder controlar donde estan todos durante las horas de clase. Aunque me preocupan más los periodos libres y los fines de semana.

–No hay mucho que puedan hacer sin restringir a los estudiantes a ciertas áreas –respondió Emma–. Sería agradable si tuvieran algo que hacer durante esos periodos. –Harry chasqueó sus dedos (en su mano no dominante para evitar sacar su varita).

–¿Qué tal si sellan partes no esenciales de las mazmorras? –Todos se dieron la vuelta para observarlo–. La mayoría de las mazmorras no son usadas fuera de clase, excepto por las entradas a los dormitorios de Hufflepuff y Slytherin.

–Claro –dijo Hermione–. No sabemos con seguridad si la entrada a la cámara está en las mazmorras, pero tendría sentido ya que se supone que está debajo de la escuela.

–Es una buena idea –dijo su madre–. De acuerdo, supongo que si logramos que Dumbledore haga esas cosas, entre eso y sus otros esfuerzos, y si intentan permanecer cerca de amigos en los que confían, no estaría mal que regresen. –Dan no lucía muy entusiasmado por el compromiso.

Pero nos reservamos el derecho de llamarlos de regreso por Flu –agregó Dan. Emma asintió.

–Lo entendemos –dijo Hermione con una mirada a Harry. Su hermano asintió.

–Sí. Gracias, mamá. Gracias, papá.

–Bien. Ahora que fue decidido, el siguiente problema es ese elfo –dijo Andi.

–Dobby –aclaró Hermione.

–Cierto. Pues, supongo que la pregunta es, ¿qué quieren hacer con él?

–Queremos que nos diga que sabe del plan en contra de Harry –respondió Dan.

–Queremos que deje de ser abusado –dijo Hermione de inmediato después de él. Ambos se lanzaron una mirada que decía debes de analizar tus prioridades. La expresión de Andi era seria.

–Sobre lo primero, me temo que básicamente no es posible –dijo–. Y eso nos lleva a lo segundo. Verán, un elfo sólo puede revelar los secretos de su amo si es liberado… formalmente absuelto de todas las obligaciones a su amo. Ahora, mencionaron buscar leyes en contra del abuso a los elfos domésticos. Lo investigué, y resulta que hay una ley que prohíbe el abuso a los elfos domésticos y otras criaturas, y resulta que lo que Lucius Malfoy ha hecho a su… a Dobby probablemente sería suficiente para que Dobby sea removido en una corte honesta.

–¿Pero…? –preguntó Hermione, aún cuando la respuesta era obvia.

–Pero en el Wizengamot, incluso si lograran que fuera encontrado culpable, sólo le darían una multa moderada. Nunca le quitarían a Dobby por el precedente que eso causaría. Quizás si pudieran probar intento de asesinato, pero incluso entonces...

–Así que no podemos hacer eso –gruñó Harry. Titubeó antes de realizar su siguiente pregunta, pero después una mirada inquisitiva de Hermione, continuó–. Sirius, se que probablemente es mucho dinero, ¿pero hay manera de comprarlo y liberarlo? –Sirius sacudió la cabeza.

–¿Comprarlo? Sí. ¿Liberarlo? No. Verás, cachorro, la compra-venta de elfos domésticos es más complicada de lo que piensas. Lo principal es que si vendes a un elfo, no quieres que sea capaz de decir tus secretos a su nuevo amo. Así que todas las ventas son más como rentas permanentes. Los elfos están enlazados a la familia en la que nacen, y usualmente sólo son vendidos una vez, cuando son lo suficiente grandes para comenzar a trabajar. Bueno, el problema es que si liberas a un elfo después de comprarlo, la tenencia regresa al antiguo dueño, y su obligación de mantener tus secretos termina. Si quieres que mantenga tus secretos, tendrían que venderlo de vuelta.

–Así que si compramos a Dobby –dijo Hermione con comprensión–, aún no podría revelar los secretos de los Malfoy, y si lo liberamos, los Malfoy podrían recuperarlo y podría decirles nuestros secretos.

–Exacto. Así que no hay manera de extraer el secreto de la cámara de Dobby. Lucius Malfoy tendría dejarlo ir por su cuenta. Lo siento, nada por hacer en ese caso.

–Está bien, Sirius. Lo intentamos –le dijo Dan.

–¡Se me acaba de ocurrir algo! –exclamó Harry.

–¿Qué? –preguntó Sirius.

–¡Hagrid!

–¿Eh?

–Cuando hablamos con la profesora McGonagall sobre Hagrid el año pasado, dijo que había sido expulsado hace cuarenta y nueve años. –Hermione soltó un grito ahogado.

–Cierto. Y eso fue en 1943.

–El mismo año que los últimos ataques –dijo Sirius con asombro.

–Pero entonces… no creen que él está involucrado en los ataques, ¿o sí? –dijo Emma con preocupación.

–¡De ningún modo! –dijo Harry–. Hagrid nunca lastimaría a alguien, y Dumbledore nunca lo hubiera dejado quedarse si sospechara de él… incluso él no es tan tonto. Pero debo preguntarme si quizás Hagrid sabe algo. Quizás sabe de alguna pista que hayamos ignorado.

–No estaría mal preguntar cuando regresemos –dijo Hermione–. Pero Sirius, sobre Dobby… ¿y si lo alejamos de ellos para que no sea abusado?

–En principio, podríamos. No sería barato, pero puedo pagarlo… también Harry, de hecho. El precio de un elfo puede ser tanto como mil galeones, y hay un impuesto de transferencia además de todo… es una expresión de clase. No quieren que una familia pobre obtenga un elfo que no "merecen" por bajo costo. Bueno, el dinero no es el problema mientras no estén planeando abrir un… asilo para elfos abusados o algo así. Lo difícil sería convencer a Malfoy de venderlo.

–¿No levantaría sospecha? –preguntó Dan.

–No necesariamente –habló Remus–. Hemos puesto nuestras mentes merodeadoras a pensar, y tenemos una idea. No estamos seguros de si les gustará.

–Bueno, ¿cuál es?

–Tenemos dos problemas de hecho. El primero es que Malfoy podría sospechar si lo hacemos mal. Pero antes de preocuparnos de eso, está el problema de que si logramos que venda a Dobby, él simplemente compraría otro elfo. –Los rostros de los Granger se ensombrecieron.

–El haría algo así, ¿no es así? –dijo Hermione–. No veo como podemos evitar eso.

–De hecho, pensábamos que podríamos hacer que fuera para nuestra ventaja –dijo Remus.

–¿Cómo?

–Les ofrecemos Kreacher –dijo Sirius con una sonrisa traviesa.

–¡Sirius! –exclamó Hermione–- No puedes… ¡ah! Sabes que Malfoy abusaría de él.

–No si demando que no lo haga como parte del trato. –Los Granger lo observaron con sorpresa.

–¿Puedes hacer eso? –dijo Harry.

–¿Con Lucius? Probablemente no. ¿Pero con mi querida prima Cissy? Oh sí, puedo.

–Creemos tener una idea de como realizar un trato que haga felices tanto a Dobby como a Kreacher –continuó Remus–. Sólo tenemos que hacerlo de una manera que no levante sospechas. Y esa es la parte del problema que no les gustará.

–¿Qué es? –preguntó Dan.

Sirius lucía resignado.

–Tenemos que invitar a los Malfoy a la fiesta de Año Nuevo.


–Buenas noches, Lord Malfoy, Lady Malfoy, Draco –dijo Sirius con rigidez mientras recibía a sus invitados la víspera de Año Nuevo.

–Buenas noches, Lord Black –respondió Lucius Malfoy con fluidez, luciendo tan relajado como siempre, incluso en la casa de su oponente. El saludo entre Harry y Draco fue incluso más serio.

–Buenas noches, Sr. Malfoy –saludó Harry.

–Buenas noches, Sr. Potter… señorita Granger.

Rápidamente se evitaron para mezclarse con los demás invitados. Poco después, Harry y Hermione pasaron al profesor Dumbledore hablando con un hombre viejo mucho más gordo.

–Buenas noches, profesor –dijo Hermione.

–Ah, buenas noches, Hermione, Harry –respondió Dumbledore con entusiasmo–. ¿Ya conocen al profesor Horace Slughorn? –dijo introduciendo a su acompañante.

–Ah, sí, creo que intercambiamos palabras el año pasado –dijo Slughorn con un brillo en su mirada mientras estrechaba sus manos–. Por supuesto, sus aventuras sólo han crecido desde entonces, no es así, Sr. Potter. Un hablante de parsel también, por lo que escuché. Suena a que hubiera sido un gran Slytherin.

Harry hizo una mueca como si hubiera chupado un limón.

–El profesor Slughorn fue un excepcional jefe de la Casa Slytherin por muchos años –explicó Dumbledore.

–¿En verdad? –dijo Hermione con interés. Se preguntó si eso databa hasta 1943.

–Así es. Vi a muchos grandes magos y brujas como estudiantes en mi época. Pero por supuesto, uno lo hace como maestro. Aunque escuché que no ha sido menos emocionante desde que me fui.

–Desafortunadamente –dijo Harry.

–Sí, sí. Un terrible asunto el de la cámara. Terrible. Recuerdo la primera vez que ocurrió… pobre niña. Quisiera poder ayudar, por supuesto, pero me temo que nunca supe más sobre la cámara de los secretos que mis estudiantes, y justo se lo decía a Albus.

–Por supuesto –respondió Dumbledore–. De cualquier modo, hay otros asuntos que me gustaría discutir contigo, Horace, si no te molesta.

Harry pensó que Slughorn había tomado un tono más pálido ante eso, pero lo ignoró y se dirigió a Dumbledore por otro momento.

–Oh, profesor –dijo–, sabemos que está ocupado, especialmente con lo de la cámara, pero nos preguntábamos si hay algo que pueda hacer sobre el profesor Lockhart. Quiero decir, es un maestro terrible, sus libros están llenos de falsedades, y honestamente, me da escalofríos.

–Lo siento, Harry, pero me temo que no hay nadie más que pueda ocupar el puesto –dijo Dumbledore–. Buenos profesores de Defensa… o cualquier profesor de Defensa… son difíciles de encontrar.

–Lo sabemos –dijo Hermione–. De hecho, hemos estado pensando sobre eso, profesor. ¿Cree que ayudaría si pedimos al Ministerio que envíe a un auror a dar clases cada año?

–Mmm… –Dumbledore acarició su barba–. Es una idea interesante. Preferiría no involucrar al Ministerio en los asuntos de la escuela… incluso a través de la oficina de aurores. Sin embargo, en ausencia de otras opciones, quizás sea lo mejor que podamos. Lo consideraré para el próximo año si tengo el tiempo.

–Gracias, señor.

En otra parte de la casa, Sirius se alejó con renuencia de su conversación para llevar a Lucius y a Narcissa a un cuarto más privado.

–Es bueno verte, Vicky –dijo–. Regresaré pronto. Sólo necesito hablar con mi prima por unos minutos.

Llevó a los Malfoy a una de las muchas habitaciones, por falta de algo mejor, y ambos le lanzaron una mirada penetrante.

–Es muy amable de tu parte el invitarnos a tu hogar, primo –dijo Narcissa–. Ahora, ¿por qué estamos aquí?

–Pues, primeramente, esperaba que tuvieran la oportunidad de admirar el trabajo doméstico –respondió Sirius–. Kreacher ha estado encargándose. ¿Recuerdas a Kreacher, no, prima? ¡Kreacher! –El elfo apareció en el cuarto y gruñó.

–Sí, amo. –Entonces, vio a Narcissa y de inmediato se iluminó–. Oh, ama Cissy –dijo, haciendo una gran reverencia–. Kreacher está muy feliz de verla, ama.

–Es bueno verte también, Kreacher –respondió ella antes de dirigirse a Sirius–. Así que, ¿el elfo? –preguntó.

–Sí, verás, Kreacher aún es leal a… a los antiguos ideales de la familia. Nunca le he agradado. Nunca me ha agradado. Ha mejorado durante el último año, pero dudo que llegue a hacer más que tolerarme, y dudo que yo llegue a más que tolerarlo a él. Pensaba en quizás darle una prenda y dejarlo ir, pero el hecho es, necesito a un elfo que se haga cargo de la casa. –Se avergonzó de lo cierto que era. Incluso como mago golpeador, no era el mago que solía ser, y no podía continuar haciéndose cargo de una mansión antigua como esa, incluso con la ayuda de Remus. Por la barba de Merlín, comenzaba a sentirse viejo–. Entonces pensé, debes tener un elfo, Narcissa. Y tú y Kreacher siempre parecieron llevarse bien cuando éramos jóvenes. Así que pensé, si voy a pagar el impuesto de transferencia, vale la pena preguntarte primero y ver si podemos llegar a un acuerdo.

Kreacher soltó una exclamación de sorpresa.

–Kreacher podría ir a vivir con la ama Cissy –chilló el elfo viejo esperanzado.

–Suficiente, Kreacher –dijo Sirius–. Por supuesto, necesitaría ver primero al elfo de Lord Malfoy.

–¿Y qué te hace pensar que nuestro elfo sería más… tolerable que el tuyo? –preguntó Lucius.

–No lo sé. Pero vale la pena verlo. Quería que Narcissa tuviera la oportunidad de rechazar primero, así que me gustaría verlo o verla.

–¿Lo dices en serio? –dijo Lucius con sospecha.

–Pues mi nombre...

–¡Siri! –lo interrumpió Narcissa.

–Lo siento, pero sí. Me gustaría saber si podemos llegar a un acuerdo.

Lucius volteó a ver a su esposa y elevó una ceja.

–Creo que me agradaría tener a Kreacher con nosotros más que Dobby –dijo con titubeo–. Vale la pena ver qué puede ofrecer. –Lucius asintió lentamente.

–Muy bien –dijo–. ¡Dobby!

Otro elfo apareció en el cuarto, este más joven, pero más tímido, jugando con sus manos y casi escondiéndose por temor.

–¿Sí, amo?

–Lord Black quisiera examinarte, Dobby.

El elfo de ojos verdes se dio la vuelta para ver a Sirius mientras Kreacher lo observaba con sospecha.

–Dobby está honrado de conocer a Lord Black –dijo con una reverencia.

–Ajá. Buenas noches, Dobby. –Sirius caminó a su alrededor, exagerando su examinación–. Mmm… aspecto decente. Luce saludable. –Se enfocó en las cicatrices que ya sabía estaban ahí por las fotografías de los Granger–. Aunque parece que le has hecho pasar un mal rato.

–No es nuestra culpa que su comportamiento y habilidad no sea el mejor –dijo Lucius arrastrando sus palabras–. No estoy seguro de que pueda darte la calidad a la que estás acostumbrado.

–Parece que a ti te va bien –respondió Sirius–. Dobby, Lord Malfoy y yo estamos considerando un intercambio. ¿Qué te parecería trabajar para mi?

Dobby soltó un grito ahogado, pero no se atrevía a decir nada sobre sus amos actuales. En su lugar, sólo bajó la cabeza antes de responder.

–Dobby estaría honrado de trabajar para Lord Black, señor.

–Pues, no se ve tan mal –concluyó Sirius–. ¿Creo que alguien como tú podría obtener algo de flexibilidad cuando registremos el intercambio con el Ministerio, Lucius? Quizás acortar el periodo de prueba para asegurarnos de que el intercambio esté en orden.

Lucius pareció un poco más tranquilo con eso, pero aún lucía poco entusiasmado y parecía tener un plan en mente.

–Creo que puedo encontrar alguna provisión en las regulaciones que permita eso –dijo-, pero aún está el tema del precio; Kreacher es el doble de edad de Dobby… no me parece un intercambio justo. –Sirius frunció el ceño.

–Personalmente, siempre he pensado que que un elfo es tan bueno como otro –mintió–. Sin embargo, supongo que puedo pagar la diferencia en valor… por el bien de Narcissa.

–¿La diferencia en valor? –dijo Lucius–. Mmm… quinientos galeones, entonces.

–¿Quinientos? –respondió Sirius con incredulidad. Señaló a Dobby–. ¿Con la condición en la que está? Mantenlo en mejor forma si quieres eso. Y Kreacher quizás está viejo, pero aún es capaz de mucho. Seré bueno y te daré trescientos.

–¿Trescientos? ¿Es una oferta o una broma? Ahora, admito que he sido algo duro con Dobby durante los años, así que bajaré el precio a cuatrocientos cincuenta por eso.

–¿Estás bromeando? eres quien dijo que sus habilidades no eran las mejores. No suena a que te es muy bueno. Que te parece trescientos cincuenta.

–Cuatrocientos, pero sólo porque eres familia. –Sirius se cruzó de brazos y miró a Lucius con molestia.

–De acuerdo, cuatrocientos… pero sólo porque eres familia. Sin embargo, como parte del trato, espero que Kreacher termine mejor que este. –Dobby soltó un grito ahogado en un ángulo que los Malfoy no pudieron ver.

–Disciplinaremos a nuestro elfo como queramos –se burló Lucius. Pero Sirius lo ignoró y se dirigió a Narcissa.

–Cissy, ya que a ti si parece agradarte, no creo que sea una demanda tan fuera de lo ordinario. Kreacher está atado a la Casa de los Black, y como honor para la familia Black, espero que sea tratado de manera justa.

Narcissa asintió con cautela. Sabía que no podía rechazar eso.

–Acepto esos términos, Siri.

–Pero –Lucius intervino–, ya que es tu idea, tú puedes pagar ambos impuestos de transferencia.

Sirius se enfureció. Eso eliminaba la cantidad que habían negociado reducir, y Lucius lo sabía. Podía pagarlo, pero sería más difícil hacerlo creíble. Pero Narcissa fue quien lo interrumpió.

–Vamos, Lucius, puede pagar la mitad del nuestro, y aún salimos ganando. Creo que es un trato justo, ¿no lo crees, Siri? –Él gruñó un poco, y entonces ofreció su mano a Lucius.

–Es un trato.

Lucius estrechó su mano y después la limpió en su túnica de manera notable.

–El periodo de prueba comienza ahora, y te enviaré pronto los documentos del Ministerio –agregó Sirius–. Kreacher, trabajarás para la Casa de los Malfoy hasta que un intercambio formal sea realizado.

–Sí, amo.

–De acuerdo –dijo Lucius–. Dobby, trabajarás para la Casa de los Black hasta que un intercambio formal sea realizado.

–Sí, amo –dijo Dobby, claramente intentando ocultar las lágrimas de alegría en sus ojos.

–Kreacher, puedes ir a nuestra mansión.

–Sí, amo Lucius –dijo Kreacher con más amabilidad de la que nunca había usado con Sirius.

–Un placer hacer negocios contigo, Lucius –concluyó Sirius. Esto es por ustedes, cachorros, pensó.


–¡¿Una nutria?! ¡¿Mi animal interno es una nutria?!

A pesar de todos los problemas (los ataques, el desastre con Dobby, Harry hablando parsel, y los muchos planes en acción), Hermione había continuado en silencio su entrenamiento para convertirse en animaga, bajo la dirección de Sirius. Ahora, justo antes de regresar a la escuela, estaba en el punto medio… el punto en el que descubría su forma. Y estaba decepcionada.

–¿Qué hay de malo con las nutrias? –preguntó Harry–. Son inteligentes, juguetonas, grandes nadadoras, tienen la mejor piel en el mundo, y comen carne.

–Y terribles como espías –se quejó Hermione–. puedes escabullirte por el castillo todo lo que quieres, pero una nutria no sería tan inconspicua.

–Lo siento, gatita… o quizás ahora también eres cachorrita –se burló Sirius–. Debes de lidiar con la forma con la que terminas.

–Y Harry, tú eres un gato. Se supone que no te debe gustar el agua.

–Oye, yo… tolero el agua –le dijo Harry–. Y de cualquier modo, por lo menos eres carnívora. Odiaría tener que lidiar con los dos estando en diferentes niveles de la cadena alimenticia. –Hermione tembló.

–Nunca menciones eso, Harry.

–Vamos, hermanita, ¿quién sabe? Quizás algún día el ser una nutria nos será útil.

–Sí, ese será un día interesante.