"El admirador secreto" 2da parte
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Lado: Katsuki
Acto 1: Hábitos
Escribir cartas sin mandarlas era parte de su hábito, si no se sentaba en el escritorio a redactar aunque sea media cuartilla, sentía que algo le faltaba. Una sensación estrepitosa de ahogo y vacío.
Escribir le había servido para expresar lo que no podía decir en palabras verbales. Le ayudaba a ordenar sus ideas, puesto a que cuando se trataba de sentimientos, su cerebro hacía un cortocircuito y el resto dejaba de funcionar correctamente, hasta que tomaba asiento en el escritorio, reposaba su antebrazo en la mesa y comenzaba a mover la muñeca con la mejor disponibilidad que podía ejercer y poder así concretar su pequeña carta.
Así como él tenía el hábito de escribir cartas, su novio tenía el hábito de murmurarse sus pensamientos al aire. Si bien, su novio era un idiota, pero un idiota de un enorme corazón y una amabilidad imprescindible.
Entre sus compañeros lo adoraban por su amabilidad, inteligencia, capacidad de elaborar estrategias a último momento, capacidad de reaccionar ante las crisis o los peores tormentos de la batalla, stamina y resistencia debido a sus largas horas de entrenamiento como el dichoso sucesor del OFA y del mismo, del que ha demostrado ser un sucesor ejemplar, del cual, ganaba el cariño y las porras de sus conocidos.
Sin embargo, al mirar su anillo de All Might cuando se ponía a divagar entre sus pensamientos, llegaba a la conclusión de que había tenido que soportar un largo recorrido para poder obtener el privilegio de estar a su lado.
Katsuki había caminado por los amplios senderos que complementaban su infinita atmósfera, y aun así, todavía le faltaba mucho campo que abarcar y que recorrer hasta incrustarse en su ser, para no salirse nunca de ahí.
Comoquiera, otro de sus nuevos hábitos era ver su anillo cada que podía.
Veía su anillo de All Might desde que Deku se lo puso, con la sola intención de proponerle vivir juntos cuando llegaran a la estabilidad y fueran héroes profesionales, del cual, Katsuki se esforzaba por lograr una posición como héroe profesional, en cuanto a su debut se refería.
Además, Katsuki había aceptado la propuesta con la solemnidad que encontró en su explosivo carácter.
De todas maneras, el otro hábito que tuvo que acostumbrarse a cuestas de su nefasto orgullo, fue la paciencia. La bendita y dichosa paciencia, la que todo el mundo le hablaba que constaba en ser una virtud.
El maldito dicho de que "la paciencia es una virtud" le atravesaba el cráneo del harto enfado que le invadía cuando llegaba a escuchar esa frase tonta y ridícula, tildándola de ilusa y poco fiable para priorizarla en la vida diaria.
Pero muchas veces se probaba equivocado y tal era el caso, que él ya había aprendido a ejercer la paciencia en su vida, porque de no ser paciente, no hubiera tenido el valor de esperar a que Deku le quisiera de regreso, o el placer de poder disfrutar de sus sonrisas cada mañana en que despertaba entre sus brazos para deleitarse de su belleza singular e impar a las otras bellezas que existían en el mundo entero.
Entre su anillo y la paciencia, a fin de cuentas, eran hábitos saludables dentro de lo que cabía, pues, destacaban en que el anillo lo ponía de buenas y la paciencia lo hacía refunfuñar y lanzar pestes al aire, pero le reconfortaba cuando veía que gracias a ella, lograba ver los resultados después de todo.
Los hábitos por muy quisquilloso que lo ponían, le brindaban seguridad y calma interior cuando el mundo muchas veces se iba al carajo.
Acto 2: Vida de adulto
La vida de adulto era rarísima y vasta entre las multitudes.
Desde que Katsuki ingresó a la agencia de Best Jeanist, le tocaban hacer guardias en ciertos distritos donde había mucha gente aglomerada por entre las tiendas, los restaurantes, los puestos de comida, los cines, etc.
La vida de adulto no le cuadraba en su estructura mental, la confundía y la metía en un aprieto, porque no eran cosas a las que Katsuki estaba acostumbrado desde sus años del kínder, donde uno todo lo ve igual, o quizá con mucho chiste.
Se paraba en cierto punto y podía quedarse horas mirando como halcón a las multitudes, solo cansándose cuando le llegaba el hambre, la sed, o las ganas de ir al baño.
No supo si era buena suerte o no, pero las jornadas laborales se le pasaban de un abrir y cerrar de ojos. Supuso que se debía a que al final del día se pondría en contacto con su novio.
De hecho, al día siguiente de la propuesta, Katsuki fue a conseguir trabajo en las agencias que lo habían solicitado poco antes de terminar el año y obtuvo el trabajo en la agencia de Best Jeanist por recomendación de éste mismo, quien ya le había agarrado aprecio por su personalidad y eficiencia en el trabajo de héroe.
En su mayoría, ya tenía de antemano la preparación tanto de All Might como del resto de sus residencias y de sus profesores, que prácticamente el debut lo hizo al poco tiempo de ingresar a la agencia, llevándose las miradas desorbitadas de los ciudadanos de Tokio con su enorme talento como héroe y su voz que acaparaba todo el lugar.
Hizo su debut estelar(un debut que fue planeado con antelación por parte de Best Jeanist), digno de un héroe, digno del héroe que se imaginó desde pequeño.
Nada se comparaba con el sentimiento de haber logrado una meta de hace años, y para añadirle más gloria a su triunfo, Deku lo esperó en su casa, viéndolo con sus padres desde la televisión y cuando Katsuki regresó a casa, Deku lo abrazó engullido de felicidad. Lo aturdió hasta las orejas con sus gritos, diciéndole lo orgulloso que estaba por su debut y que su nombre de héroe como "Ground Zero" saldrá en las noticias.
En ese momento, Katsuki no sabía si llorar de alegría por ser abrazado con tanta energía, o fingir indiferencia ante tales muestras de afecto expresadas hacia éste, pero dado el tiempo que tuvo que aguardar para ser correspondido seguía en desigual con su inmenso amor por Deku, se vio en la necesidad de ceder ante la fuerza de su novio, teniendo a sus padres frente suyo, contemplando tal escenario.
Katsuki detestaba que todos, con excepción de Deku, lo vieran expresar emociones, y peor aún, sus sentimientos; porque verse vulnerable ante los demás no era la imagen que buscaba demostrar frente a sus conocidos, porque mostrar sentimientos delante de los demás, era igual a debilidad.
Desde su pelea con Deku en Ground Beta se juró no mostrarse débil frente a los demás, siempre exceptuando a su novio, con quien se mostraba como él realmente era. Un hombre inseguro, suave, enamorado.
Consideraba que parte de la vida de adulto no era mostrar tus sentimientos frente a los demás, mientras que con su pareja podía ser él mismo sin ocultarse entre sus máscaras de chico rudo, y de sus capas de que nada de lo que irrumpa contra su calma pueda romperle el balance de las cosas.
La vida de adulto conllevaba sus riesgos también, porque no todo es color de rosa, o bien, no todo es tan sencillo como solía verlo desde los ojos de un adolescente, donde ver a los padres realizar los labores de la casa, eran cosa sencilla . Pero todo tiene sus desventajas y Katsuki probaba la vida de adulto al recibir un sueldo (cosa que antes no le había tocado recibir), así como también ver cómo Deku batallaba con la lavandería estando en la residencia de héroes y Katsuki tenía que ir a ayudarle a lavar la ropa, cuando no era su tarea desde el principio, pero por Deku él hacía cualquier estupidez, como lavar la ropa.
En síntesis, la vida de adulto tenía sus pros y sus contras, pero dentro de todo ese mundo inmenso de responsabilidades, había una dulzura irremplazable en su vida.
La simple razón de tener a su novio haciéndole compañía en las veces que sus descansos coincidían no se comparaban con nada.
Estar entre sus brazos, descansando en el césped natural, mismo que emanaba un olor tenue a tierra, el aroma de menta envuelto con el viento proveniente del arroyo, inigualaban toda la pesada carga que significaba ser un adulto.
Acto 3: Pecas y sonrisas
Habían pasado unos cuantos meses desde que se hicieron novios, lo cual suponía una dicha para el joven Katsuki, quien veía todo muy lindo y colorido.
Pero lo que le intrigaba era que Deku aún no había hecho su debut como héroe profesional, es decir, trabajaba en la agencia que All Might recomendó(la agencia de Endeavor), debido a la importancia de mantener oculto el secreto del OFA, pero no había debutado en todo ese tiempo y le intrigaba saber el motivo, pese a que le preguntó en las ocasiones en las que se veían en persona, pero Deku solo manifestaba que no le podía comentar el motivo del porqué no debutaba.
Decepcionado, Katsuki no se daría por vencido, porque indagaría hasta obtener la respuesta. Si eso conllevaba a poner a Deku en una situación apretujada, lo haría, porque su curiosidad no se saciaba con un simple "no sé" o con un "no te puedo decir por ahora". Puros pretextos ilusos y para colmo, estúpidos.
No se dejaría a sí mismo sobornar por unas hermosas pecas estelares y una sonrisa tan resplandeciente como el sol. Eso solo le sucedía a los débiles.
Se propuso que esa misma noche que él vendría de visita a su casa, le preguntaría el motivo. No le tendría piedad solo por plasmarle su sonrisa de idiota y sus buenas intenciones.
Katsuki no se permitiría vencer tan fácilmente.
Por eso, esa noche que sus padres salieron a cenar, preparó con antelación los ingredientes que se requieren para preparar Katsudon: el platillo favorito de Deku.
Siempre que Deku comía Katsudon se mostraba todavía más dispuesto a responder preguntas sin detenerse a pensarlas con claridad. Sabía que era una movida cruel, pero ansiaba saberlo, en verdad que le picaba hasta la piel de solo saberlo.
Exigía que Deku le dijera el motivo del porqué no debutaba.
Mientras esperaba a que su novio arribara a la casa, se dispuso a alistar la mesa, que sería donde ellos cenarían, luego echó una fragancia de lavanda (esa siempre relajaba a Deku), se tomó una ducha y se cepilló muy bien sus cabellos puntiagudos, para que estos se vieran en un orden ameno a la vista. Acto seguido, Katsuki se vistió con sus pants negros, los cuales asentaban muy bien su figura tonificada por el entrenamiento y el trabajo combinados.
Le gustaba tener el cuerpo de un adulto joven, en vez de tener el cuerpo de un adolescente presuntuoso e imbécil.
Se veía al espejo y reconocía que lo que el espejo mostraba de regreso no era el chico de catorce años que le hacía bullying al amor de su vida, sino contemplaba que del otro lado, se veía a un joven de casi diecinueve años había superado a su yo del pasado.
Sonrió complacido con lo que sus ojos rojos percibían.
Sí, definitivamente no se dejaría ganar por unas pecas y una sonrisa resplandeciente.
Acto 4: Hablando
Deku fue puntual en su hora de llegada.
Habiendo crecido un poco más que al terminar la prepa, le arrebasaba una cabeza a Katsuki. Deku parecía un gigante al entrar a su casa, y al entrenar lucía como un mastodonte imponente desde donde lo vieran.
Sí, su novio debía verse fuerte, alto, guapo, pero sobre todo, debía de seguirse viendo idiota.
Si se miraba idiota otras personas no se fijarían en él, salvo el bastardo mitad y mitad, del cual, se percató que éste tenía sentimientos hacia su novio. Aunque le aseguró que no haría nada al respecto, no descartaba la idea de que Todoroki tarde o temprano, haría algún movimiento comprometedor con su novio, del cual, era tan denso y tan idiota para captar muchas indirectas que daba a entender que sí le otorgaba entrada a Todoroki hacia su corazón; claro, en el sentido romántico, porque ya eran mejores amigos.
Comoquiera, Deku llegó con ropa casual y le trajo un ramo de flores llenas de rosas rojas, sacándole un sonrojo a Katsuki al ver el ramo entre las manos del nerd, quien él le entregaba el ramo con sus pecas resaltando en su rostro y su sonrisa. Oh su sonrisa, siempre tan hermosa a sus ojos.
—No es necesario que me traigas flores, Deku— Refunfuñó con el ceño fruncido.
Deku soltó una risita.
—Kacchan, no es problema para mi traerte flores— Comentó, entrando a la casa.
—Pero, me regalas muchas flores, tonto, no quiero tantas— Se quejó, moviendo la cabeza. —Con que vengas tu, es más que suficiente—
Deku se inclinó a darle un beso en la frente, no sin antes, alzar los mechones rubios de su cabello que impedían la cercanía.
—Me encanta tu aroma, Kacchan— Susurró dulce.
Katsuki se coloró hasta el borde de la nuca, sintiendo las palpitaciones retumbarle en la cabeza. Apostaba que incluso Deku lograría escuchar los latidos desenfrenados de su corazón alocado.
—Tsk, Deku estúpido— Maldijo.
De ahí, Katsuki le preparó el Katsudon para cenar, viendo la cara de deleite de su novio, quien se asomaba desde su hombro para hacerle comentarios de elogio, provocándole que el corazón le diera un vuelco cada vez que hacía algo en la cocina.
—Eres increíble, Kacchan— Lo halagó.
—No hagas eso— Gruñó molesto. —Odio que me distraigas cuando cocino—
—Ah, lo siento— Se disculpó tímido y se fue a tomar asiento en la mesa del comedor.
Katsuki se sintió mal por haberle hablado así a su novio, pero entre sus nervios y su meta de sacarle información, superaban con creces su manera de tratarlo.
Le sirvió formalmente el plato de Katsudon en la mesa, siendo recibido por una enorme sonrisa y unos brillos innegables en sus ojos verdes, quienes se abrieron a la par.
—¡Ah!— Exclamó encantado. —¡Gracias, Kacchan!—
—Lo que sea— Siseó haciendo una mueca de soslayo, ocultando su aparente rubor.
—Eres tan lindo conmigo— Dedicándole una sonrisa amorosa, suficiente para erradicar la expresión de fingido fastidio que portaba Katsuki. En un santiamén, se le fueron todas las intenciones de preguntarle sobre su debut.
El maldito idiota de su novio lo bombardeada con sus encantos y él ni siquiera se daba cuenta de lo que hacía! Pero bueno, Deku era de esa manera y no importaba cuántas veces se esforzaba por conocer sus motivos sobre su debut, caía rendido ante su inmensidad amorosa y su personalidad gentil para con las personas, sobre todo Katsuki.
Sin embargo, recuperó la cordura para atacarlo en el momento oportuno.
Apretó el nudillo que sostenía los palillos y con un deje de desconocimiento ante lo que haría, inspiró hondo y habló:
—Deku—
Asintió atento.
—Sí, Kacchan?—
—Por qué no has debutado?—
Al instante, lo vislumbró detenerse de comer, dirigiéndole una mirada de sorpresa.
—Kacchan— Musitó él.
—Quiero saber, Deku— Declaró. —Ya todos han debutado, solo faltas tu—
—L-lo sé—
—Entonces si lo sabes, por qué carajos no me das una jodida explicación de tu tardanza?— Empuñó la mano en fiereza.
—L-lo siento— Se disculpó poniendo cara triste.
—¡No quiero tus estúpidas disculpas, Deku!— Renegó, frunciendo duramente el ceño. —Quiero que me digas por qué carajos no has debutado, ¡maldita sea!—
—Te diré— Irrumpió apenado. —Después de cenar—
—Más te vale, imbécil— Lo ojeó rudo.—Si no, te obligaré a que me lo digas, quieras o no—
Deku apretó los labios.
—S-sí?— Asintió despacio.
Katsuki no le gustó la expresión de la cara de su novio, aunque había sido Katsuki quien lo provocó. Sin embargo, ya no había vuelta atrás, en cuanto al tema de su interés, por lo que no se inmutaría en resignarse a sus deseos.
Sus intenciones se mostraban claras cuando algo absorbía su atención.
Terminando de cenar, lavó los platos de prisa, sin siquiera emitir palabra alguna, mas que una solemne aura de determinación; mientras que, Deku, lucía abatido, con la mirada clavada en la mesa y sus manos jugueteando nerviosamente entre ellas, como si moverlas calmara sus ansias.
Katsuki intuyó que se trataba de algo grave, para que su novio se comportara de esa manera en su casa, siendo que ya llevaban cierto tiempo saliendo y los nervios y las barreras se estaban desapareciendo de su relación.
La niebla que antes había corrompido su relación se fue deshaciendo con prontitud y buen pronóstico, y ante todo, los besos se volvieron más profundos, las caricias se alongaban, sus manos se entrelazaban con mayor intensidad de por medio, sus palabras se hundían en su corazón, su unión endurecía cual acero inoxidable.
Su unión le brindaba tanta serenidad y felicidad, que las palabras para describirla, no alcanzaban un punto cumbre.
Entretanto, Katsuki y Deku subieron a la habitación de Katsuki.
Los dos tomaron asiento en su cama, Katsuki cruzó los brazos en rectitud, su espalda erecta y sus ojos rojos lo fulminaban duramente con la mirada, esperando de él una explicación de una vez por todas.
Deku lucía dubitativo, arredrado, temblando de las manos sobre su regazo.
—Y bien?— Exigió Katsuki en cierto grado de impaciencia. —No me dirás nada?—
Deku emitió un gañido, arredrado.
—Está bien, te diré— Dijo angustiado.
—Ya era hora, Deku bastardo— Comentó Katsuki sarcástico.
—El motivo por el que no he debutado es que había sentido que no sería un buen héroe— Suspiró desahuciado. —Pensé que quizá se debía a mis inseguridades, y estuve en lo correcto al comentárselo a All Might, por eso me dijo que trabajara en la agencia de Sir Nitghteye porque conocían mi quirk, pero yo decidí meterme a la de Endeavor, porque ya he hecho ahí mi residencia y Endeavor me ayudó a utilizar el Blackwhip, del cual no tenía control—
—Es la agencia donde trabaja el bastardo mitad y mitad— Recalcó Katsuki, irritado.
—Eh, sí— Asintió incómodo con su reacción. —Pero, también All Might me dijo que me esperara a debutar—
—Por qué?— Interrumpió.
—Dijo que como yo era su sucesor, necesitaba hacer un buen papel como el portador del OFA y su respectivo sucesor— Explicó en cierta pausa. —Creo que de ahí nacieron mis inseguridades… Y si no dejo una buena impresión como su sucesor? No sé qué hacer si pasaría eso—Bajó la cabeza desconsolado.
Katsuki sintió un nudo en la garganta al ver a su novio triste e inseguro consigo mismo, por lo que se no se resistió a recostar su cabeza sobre su hombro con la intención de darle apoyo.
—Harás un buen papel, Deku— Dijo Katsuki, reconfortante. —Lo harás bien, Deku, no tienes motivos para dudar de tus capacidades—
—Tu crees?— Dijo él tras un silencio corto.
—Bastardo— Gruñó. —Qué es lo que acabo de decir?—
—Ah, sí— Cabeceó afirmativo.
—Presta atención a lo que te diré, Deku, porque no lo voy a repetir— Advirtió en su defensa. Lo oyó asentir. —Odio admitirlo, pero tienes talento, estúpido. Tienes talento para ser un héroe, yo no sé porqué carajos dudas de tus capacidades si eres mejor que nuestros compañeros, eso sí no mejor que yo— Bufó con lo último. —Pero tienes mucho que aportar; además tienes mucho talento y fuerza, eres inteligente, y es idiota que llevas tanto tiempo preparándote para ser un héroe y cuando estás a un jodido paso, te detienes— Se alejó de Deku, mirando sus ojos llorosos. Tomó su rostro entre sus manos, posando sus orbes rojas en las suyas verdes. —Escúchame, Deku, yo estaré contigo en cada paso del camino, así que ya debuta, no pierdas más tiempo y debuta, ¡maldita sea! ¡Debuta ya!—
Deku puso sus manos encima de las suyas, deteniendo el paso de sus lágrimas salientes.
—¡Sí!— Chilló.
Katsuki le sonrió triunfante, acercándose a darle un beso en los labios.
Acto 5: Extraño no verte todos los días
—Te quedarás aquí esta noche— Katsuki ordenó luego de que habían puesto la conversación en punto final, habiéndolo sellado con un beso en los labios y la gentileza de las manos de Deku lo acogieron prontamente y lo entrelazaron en su armonioso tacto.
—Kacchan— Dijo inseguro. —Estás seguro de que puedo quedarme?—
Todavía a esas alturas, dudaba.
Katsuki se limitó a suspirar y darle un golpe en la cabeza con los nudillos.
—Es una orden, Deku— Impuso imperante. —No una sugerencia, te quedarás esta noche—
—Pero, Kacchan—
—Cállate, Deku— Espetó, silenciándolo con su dura voz.—Yo quiero que te quedes— Dicho esto, se acercó a abrazarlo por la cintura, recostando su cabeza sobre su pecho, siendo recibido por los latidos acelerados del corazón de Deku. Conforme, sonrió de lado. —Desde que trabajamos, casi no hemos dormido juntos— Al silencio de Deku, añadió con un intenso sonrojo en su cara:—Deku, extraño no verte todos los días—
—Yo también— Deku dijo en realización, inclinando su barbilla encima de su cabeza.
—Entonces, quédate— Pidió imperativo, aferrándosele pendiendo de la fuerza de sus brazos al colgarse de su conforte.
—Sí—
Acto seguido, Deku lo sorprendió al recostarlo en la cama, poniéndolo delicadamente en la cama, siendo recibido por ese par de orbes verdes contemplándolo como un vasto oasis en medio del desierto. Sus antebrazos descansando a ambos extremos de sus hombros, mientras que sus manos toqueteaban de la punta de los hombros, provocándole un cosquilleo en la piel.
El cálido aliento de su pareja se impregnaba en su boca, misma que se humedeció para ser besada por la suya. Katsuki entreabrió los labios, invitándolo a besarlo, pues, la distancia entre ellos era escasa, pero Deku solamente lo miraba sin decirle nada.
—Deku, por qué no haces nada?— Inquirió demandante, tocándole los brazos con sus manos, quienes se apoyaban a su camiseta con breve ahínco.
Deku reaccionó, saliendo de sus aparentes cavilaciones.
—Sucede algo, nerd?— Preguntó desconcertado con su aire contemplativo.
—Ah, lo siento— Balbuceó Deku, pestañeando. —Me quedé pensando—
—En qué pensabas?— Presionó ligeramente los músculos de sus brazos con la punta de sus dedos.
Deku se inclinó a darle un beso corto.
—En ti— Susurró, recostando su frente sobre la suya.
—En mi?— Vociferó Katsuki, ruborizado y agitado por la repentina confesión de Deku.—Qué tanto pensabas de mi, bastardo? Escúpelo, nerd—
Deku rió, viéndolo enternecido.
—Que no sé qué fue lo que te gustó de mi, pero— Suspiró. —Trataré de hacerte lo más feliz posible, no importa el tiempo que me tome hacerlo, quiero cumplir todos tus deseos—
—B-bastardo— Trastabilló sonrojado.—No-no digas esas tonterías—
Katsuki no cabía de gozo de sí, relajando la presión que ejercían sus dedos sobre los brazos de Deku, se animó a brindarle pequeñas caricias, amando su forma entre sus dedos.
Pero, Deku no sabía qué era lo que a Katsuki le gustaba de él y la respuesta es que ni Katsuki mismo podía tener una respuesta ante ese cuestionamiento.
Amaba a Deku porque era Deku, no había otra explicación más simple que esa.
—Porque eres tu, por eso me gustaste— Respondió con la voz trémula.—Confórmate con esa respuesta, estúpido Deku—
—Sí— Aceptó, inclinando de nuevo a besarlo, pues, Katsuki lo ansiaba sentir tanto como le fuera posible de ingerirlo, de procesar sus besos y sus caricias sobre su cuerpo.
Le gustaba que Deku lo tratara tan gentilmente. Le gustaba porque le hacían sentir querido y protegido.
En verdad extrañaba verlo todos los días, porque cuando no estaban juntos, la sensación de inseguridad regresaba a su lado, latiéndole en el pecho como una alarma constante de que se hallaba solo.
No le gustaba sentirse solo, pues se le arrimaba la parálisis de que debía mantenerse siempre al margen de las cosas para que nadie le quitara la máscara de dureza que portaba con orgullo y entereza.
Deku mordió su labio inferior, sacándole un jadeo, que posteriormente se aferró a abrazarle con el cuerpo ardiendo.
A esto, Deku se separó de su boca, la cual ansiaba respirar, optando por dirigirse a su cuello. Depositando besos suaves y pequeños, para después mordisquearle suavemente la piel, causándole que necesitara respirar agitado, pendiendo de su toque estremecedor.
Hacía mucho que Deku no lo besaba de esa manera, por eso, Katsuki estaba tan feliz, disfrutando al máximo su presente conexión.
De repente, una descarga eléctrica se adentró a su cuerpo al momento en que Deku clavó sus dientes en su cuello, siendo gentil, aun cuando era la primera vez que le hacía eso.
Katsuki apretó los dientes conteniendo la emoción del sentimiento amontonado en la punta de la lengua, cerró los ojos y se dejó llevar por la sensación electrizante que se apoderaba de sus sentidos aglomerados.
—De-Deku…— Articuló embelesado.
—Hice algo que no querías, Kacchan?!— Deku se sobresaltó, entrando en pánico por lo que hizo.—¡L-lo siento mucho! ¡Perdóname no lo volveré a hacer!— Su cara reflejaba su inminente agitación, sus ojos temerosos se cerraban, como si presintiera que éste le golpearía por su cometido.
A veces Deku era muy denso con sus reacciones ante sus besos y sus caricias.
Acaso no entendía en su cabezota de bosque que le encantaba que lo tratara de esa forma?
—Deku, estás estúpido o qué?— Lo regañó, jalándole los cachetes con ambas manos, atrayéndolo de regreso a su cara. Lo vio apretar los ojos y los labios del dolor y el miedo de lo que según sus mentalidades de nerd ocasionó.
—P-perdóname— Expresó muerto de la pena.
—Serás ridículo, Deku— Bromeó Katsuki. —Hasta cuándo vas a entender en esa cabezota de chorlito que me gusta lo que haces?— Los ojos de Deku se abrieron de par en par.
—Eh? Kacchan?— Dijo en un pitido.
—Me tomaste por sorpresa, Deku— Admitió. —Pero, fue jodidamente perfecto para mi—
Deku lo ojeó dubitativo.
—Pero te dejé una marca— Repuso apenado, señalando la zona de su cuello que fue la que él mordió.
—Marca?!— Exclamó.
Deku asintió temeroso.
Una marca es igual a marcar el territorio, supuso emocionándose, eso quiere decir que… Abrió los ojos en realización de su rápida deducción. Deku marcó su territorio, es decir, a mi!
Sonrió macabramente, espantando a su novio.
—K-Kacchan?— Masculló asustado.
Éste salió de sus cavilaciones.
—Lo dejaré pasar, solo porque se trata de ti— Mencionó Katsuki, conteniendo sus ganas de gritar de gozo.
—Pero, Kacchan—
—Deja de lloriquear por tonterías, Deku— Exhumó, dándole un golpe en la cabeza con el puño. —Esta jodida marca no es nada para mí— Presumió. —Es la marca de que te pertenezco, eso no lo cambiaría por nada—
Deku sonrió agradecido, lanzándose a abrazarlo con fuerza, temblando.
—¡Ay, Kacchan! Gracias por perdonarme— Chilló. —Pensé que me golpearías o te enojarías por lo que hice, gracias, gracias—
—Sí, sí, como sea, nerd— Espetó, dándole palmadas en la espalda.
Cómo estar enojado con un chico tan dulce y amoroso como él? Katsuki tendría que tener un mal funcionamiento en el cerebro para no ver lo que estaba en frente suyo.
Cómo enojarse siquiera con él?
A fin de cuentas, Katsuki ya le pertenecía a Deku mucho antes de ser novios.
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P.D. Empezando con la 2da parte de "El admirador secreto", espero que les vaya gustando esta parte, así como también el desarrollo que irá tomando.
Este Deku ya creció más y Kacchan dando motivación.
Sin más, los otros fics que tengo en espera los subiré luego, otros que borré los quité porque no me gustaron y los editaré, mientras tanto, disfruten la historia.
