"El admirador secreto 2da parte"

.

.

.

.

.

.

Lado: Midoriya

Acto 1: Tu a mi lado

Izuku había comprado el anillo de edición limitada de All Might como símbolo de una promesa para tener con Kacchan. Vivir juntos cuando lograran la estabilidad en la vida de adulto y haber debutado como héroes profesionales.

Se conmovió muchísimo al ver la reacción de Kacchan al aceptar su propuesta, percibir cómo su voz se cortaba en contención de no llorar frente a él, cómo lo abrazó y con qué fuerza lo hizo, el brillo indiscutible que había presente en sus ojos, la sensación de tener su cuerpo entre sus brazos y poderlo sostener.

Desde que le dio la oportunidad a Kacchan, le surgieron deseos que quizá no se esperaba tener en referencia a su amigo de la infancia, el mismo que le había hecho bullying durante años, pero que ahora le había probado ser una persona distinta a la de su temprana adolescencia.

Estos deseos que le surgieron fueron tales que retener sus impulsos era igual a luchar contra la fuerza de voluntad. Simplemente imposible.

Una vez teniéndolo frente a él, se lanzaba a aprisionarlo bajo su agarre y besarlo con todo el fervor que contenía su sistema al querer ingerir su aroma y probar nuevamente el sabor de la perdición y la dulzura que eran sus labios.

Sus deseos no los podía contener, de eso Izuku estaba seguro, por eso cuando tenía la oportunidad de ver a Kacchan, trataba lo más posible de apegarse a él y sentirlo latiendo cerca de su sintonía.

A Izuku le gustaba sentirlo cerca, saberlo seguro bajo su presencia, saberlo siempre constante en su vida.

Quizá cada uno tenía sus propias opiniones con respecto al desarrollo de su relación desde que empezó, puesto a que ha ido cambiando desde el primer día y los sentimientos de Izuku iban y venían sin un límite fijo.

Izuku opinaba que había conocido mejor a Kacchan, en el ámbito romántico. Detalle que le gustaba porque Kacchan cada vez le parecía más y más lindo.

Se le figuraba que se volvía más lindo en sus facetas de enamorado, puesto que sus actos de sonrojarse cuando éste se le acercaba, Kacchan se encogía y se teñía de rojo, mientras que sus ojos lo observaban llenos de amor, amor puro.

Sentía el amor de Kacchan en cada roce que hacían sin hablarse, en cada toque con sus dedos, en los momentos en que él se abalanzaba a sus brazos y cabía perfectamente bien en los suyos, haciéndole pensar que Kacchan estaba hecho para caber en su agarre. Sentía a Kacchan tan presente en su vida que ni creerlo a veces bastaba para cerciorarse de que él lo amaría en el futuro. Lo sentía palpitar, asimilaba el gélido sentir de sus manos cuando buscaban apoyarse en su pecho para no caerse, lo veía tímidamente apoyarse y aferrarse a su contacto, aferrarse a creerlo también presente de su lado.

Para Izuku eran señales claras de que pasaban cosas similares por la cabeza de ambos, porque los dos buscaban sentir la presencia del otro frente a él, buscaban saber que estaban encadenados por el mismo sentimiento que los unía.

Parte de esa conexión suya, le brindaba seguridad a Izuku, a causa de que el desolador sentimiento de estamparse contra su pasado como una muralla más de su persona. Una muralla que formaba una parte importante de quién era en la actualidad, se afronto a su pasado y lo hizo un motor para seguir adelante.

Seguir adelante con Kacchan a su lado.


Acto 2: Recuperar.

Izuku había decidido quedarse a vivir en la residencia de héroes retirados porque se había acostumbrado rápidamente a los tratos de los héroes para con él, así como también acogían su personalidad en el lugar.

Lo dejaron permanecer en la residencia, a pesar de no ser un héroe retirado. Agradeció el gesto, pero también agradecía poderse independizar mejor que en los dormitorios, porque ahí estaban todos sus compañeros y en este caso, él estaba solo.

La soledad lo ayudaba mucho a darse sus tiempos de reflexiones, a sentarse y dejar que sus divagaciones cobraran vida en su cerebro y la amplia estimulación de las olas del mar, aumentaban su permeabilidad de pensamiento.

Entre tantas divagaciones, recordó su conversación pendiente con Todoroki, surgiéndole una culpa repentina en el pecho, azotando contra el preludio de una calma soporífera en el ambiente.

Sabía por mera observación que Todoroki gustaba de él, pero que estaba consciente de que no era correspondido. Sin embargo, Izuku necesitaba aclarar las cosas con su mejor amigo, porque no habían intercambiado palabra desde que ingresó en la agencia de su padre.

Y comoquiera, Izuku tenía muchas ganas de tener a su mejor amigo de su lado, acompañándolo como lo había hecho hasta ahora.

Le embargaba una gran tristeza no poder conversar con él, tal como lo hacían en los descansos, en las habitaciones de cada uno, las platicas que muchas veces duraban horas y ni uno se percataba del tiempo.

Con Todoroki podía hablar de las cosas que no le contaba a Kacchan.

Porque existían temas que no le contaba a su novio, por temor a desatar en él una reacción violenta, dado a su carácter explosivo y su insaciable remedio de querer golpear a la gente por despecho, era una acción nociva.

Además, no lo pensó mucho para marcarle a Todoroki al celular, estando en su habitación de noche, sabiéndose afortunado porque él contestó el celular casi al instante.

—Midoriya— Pronunció en un suspiro.

—¡Todoroki!— Exclamó aliviado de escuchar su voz. —Te hablo en mal momento?—

—No— Respondió serio. Tras una pausa, añadió:—Qué sucede?—

—Ah, no es mucho— Repuso Izuku, nervioso. —Este, te hablaba porque quería platicar contigo, es que casi no hemos hablado desde que entramos a trabajar—

—Lo sé— Manifestó parco. —Decidiste hacerte a un lado y centrarte solamente a Bakugou—Dijo en forma de reproche.

Izuku preso de una innegable culpa, buscó ansiosamente remediar la situación que él mismo cometió por sus dudas sentimentales que circulaban en aquel entonces.

—¡Perdóname, Todoroki!— Se disculpó alarmado. —Fue error mío el alejarme de ti de esa manera, yo estaba inseguro, y me tomé mi tiempo para conocer mejor mis sentimientos, en serio!—

—Hm— Todoroki echó un respingo resignado.

—Créeme, Todoroki— Suplicó mortificado. —Eres mi mejor amigo, Todoroki, sé que no fui justo contigo—

—Entiendo, Midoriya— Suspiró rendido. —Yo sé que tu no te alejas sin tener un motivo de por medio— Hizo una breve pausa.—Aunque pensé que había sido mi culpa por mi insinuación aquella vez que entrenamos—

—Lo siento mucho— Insistió Izuku, agraviado por su cometido. —Puedo reponerlo—

—Midoriya, no es necesario— Reiteró. —En serio, no tienes qué disculparte, por lo sucedido—

Izuku suspiró aliviado, destensando los hombros.

—Gracias—

—Gracias a ti por hablarme— Dijo Todoroki con cierta luz en su voz. —Quería escuchar tu voz, Midoriya—

A esto, Izuku se ruborizó ante el halago, llevándose una mano a la nuca.

—Yo también— Añadió Izuku. —Yo también quería escuchar tu voz—

—A todo esto, cómo han ido las cosas con Bakugou?— Preguntó tras un silencio, sorprendiendo a Izuku con su atrevimiento.

El pobre Izuku se sonrojó, sintiendo los latidos fervientes de su corazón a la mención del nombre de su novio. Era hilarante ponerse de esa manera cada vez que hacían mención de su nombre.

—T-todo ha ido bien entre nosotros— Afirmó seguro. —Kacchan se ha abierto más conmigo y supongo que yo también—

Otro silencio por parte de Todoroki, haciendo que Izuku dedujera que se debía a que había cometido otra metida de pata al conversar específicamente de su novio, de la persona menos indicada para hablar por teléfono, porque ambos se odiaban desde sus días de preparatoria.

Se forzaban a lidiar con sus caras, quizá por respeto a Izuku, pero fuera de aquel ámbito, se partirían las caras sin chistar.

—Todoroki, hablé de algo que no debía— Soltó Izuku arrepentido.

—Bueno, yo fui el que pregunte por él— Resaltó Todoroki un tanto decaído.

—Sí, pero aun así me disculpo eso— Dijo Izuku. —Estuvo mal de mi parte—

—Midoriya— Lo cortó de sus disculpas en tono áspero. —Sabes mis sentimientos, no es así?—

—Em— Se arredró, tapándose la boca con la mano.

—Lo tomaré como un 'sí'— Asumió él. —Es verdad, que me gustas, Midoriya—

Una pesa directa a la espalda.

—Bueno, me gusta todo de ti— Confesó en un murmullo sutil saliendo de su voz. —Eres mejor que mis otras opciones por mucho, porque sabes cómo hacerme sonreír sin intentarlo y haces que mi corazón lata muy fuerte cuando te tengo cerca, cuando te veo pasar frente a mi y creo que en cualquier otra parte; me gustas por cómo eres tu conmigo—

—Todoroki…— Dijo en un hilo de voz. —L-lo si—

—No te disculpes, por favor— Interrumpió su mejor amigo con resentimiento. —Yo ya sé que tu corazón le pertenece a Bakugou, así que no te preocupes por mí, que ya he sabido cómo lidiar con esto…— Dejó pendiendo las palabras del rompecabezas que emitía de su lastimoso sentir.

Izuku había ocasionado esto, y eso le hacía sentir culpable por lastimar a su mejor amigo, que no quería perder por nada del mundo, pues, lo consideraba como alguien sumamente especial en su vida, como para soltarlo así sin más.

Supuso que estaba cavando una tumba muy profunda y prolifera por ser demasiado denso para entender las indirectas.

De pronto, le entraron ganas de llorar por sus anteriores acciones, las cuales, repercutían en la vida de las personas más importantes para él. Personas que valieron la pena conocer y mantenerlos en su vida.

—Pero— Irrumpió Todoroki, sacándolo de su tristeza.

—Pero?—Musitó temiendo algo más grave de su parte.

—Hay algo que quiero comentarte, pero tendría que ser en persona— Dijo él.

Un repentino escalofrío invadió las manos de Izuku.

—Está bien— Acordó inmutado.

—Gracias— Respondió somnoliento. —Sería cuando tengamos tiempo libre—

—Claro— Se forzó a decir con súbito nerviosismo. —Buenas noches, Todoroki—

—Buenas noches, Midoriya—

Al sonido del beep de la línea cortada, se echó a llorar.


Acto 3: Incertidumbre sentimental

El cuello de Kacchan era una de las texturas más suaves que había sentido jamás. No conjuraba en su cabeza, lo suave y placentero que se sentía su cuello al rozar su boca encima de él. Su cuello con sólo sentirlo, bastaba para nublarle la cordura.

Su cuello con sólo probar su aroma, su blancura, le cosquilleaba la piel y adormecía sus sentidos.

Probaba la dulzura del caramelo, la cual representaba su matiz, que se pegaba a su boca y lo tenía pendido de su efecto sobre él.

Lo amarraba a sumirse a la sensación somnífera que era su piel. Cada centímetro que probaba de su piel, lo encendía, le prendía un cosquilleo en los labios que lo impulsaban a seguirlo besando acompasando sus caricias con el ritmo de sus besos.

La brecha que se habitaba cuando estos escenarios se daban, él se encargaba de cerrar toda brecha posible, acortando la distancia sobrante entre ellos con el gigantesco peso de su cuerpo.

El crecimiento de su estatura durante los pasados meses había sido beneficiosa, en el sentido de poder hacerse cargo de Kacchan con mayor eficacia, a pesar de que el gran tamaño de su cuerpo lo hacían sentir torpe en sus movimientos locomotores gruesos.

De ahí en fuera, sintió que había traspasado una línea de no retorno al morderle el cuello a Kacchan.

En su tiempo juntos, nunca se le había ocurrido clavarle los dientes como vampiro en el cuello y de paso, atreverse a dejar una marca de que sus dientes se clavaron en aquel sitio.

No supo qué pasó por su cabeza para llegar a ese punto, cuando la cordura regresó a su cuerpo y sus sentidos lo hicieron sentar cabeza de que su atrevimiento podría ser dañino para Kacchan, que aunque lo sintió estremecer y temblar de emoción cuando incrustó sus dientes en su cuello, lo apretó con fuerza descomunal, oyendo su respiración contenida.

Fueron claros signos que indicaban que él lo disfrutó con auge, encantado de que lo hubieron mordido, pero Izuku se sentía culpable por haberle dejado semejante marca en el cuello, una marca difícil de ocultar y que lo más probable era que pillaran la marca en su cuello con el traje de héroe puesto.

Inconscientemente, lo mordió en un sitio visible a cualquier persona que posara sus ojos del cuello para arriba, la notaría.

No se necesitaba ser un buen observador para notar la marca presente de su cometido.

Teniendo eso en cuenta junto con lo de Todoroki eran dos cosas que lo mantenían a raya de lo que ocurría a su alrededor. Prestando atención extra a sus alrededores, inclusive aquellas cosas que al ojo humano podrían parecerle nimias de observar.

Sus habilidades de observación, si bien, siempre fueron buenas, y con la práctica se desarrollaron en su capacidad de desarrollar estrategias en tiempos de crisis, pero dejando eso de lado, lo que estrujaba su cabeza en cuanto a sus habilidades de observación constaba, era que la mera sensación de entrar en la vida de dos personas importantes para él, los volvía en personas apegadas a su lado. Personas que buscaban hacerlo feliz, cuando no es su responsabilidad hacerlo feliz, porque Izuku no veía necesario hacerlo feliz, sino, lo que Izuku buscaba era compañía incondicional y que estuvieran con él en cada paso del camino.

Cualidades como esas, reafirmaban su constante inseguridad como parte de un defecto de su personalidad.

Una inseguridad difícil de quitar.


Acto 4: Un momento de certezas

Izuku había ido a la casa de su madre con la intención de visitarla.

Tiempos de convivencia con su madre eran esenciales en su vida, porque le otorgaban a su mente un ligero respiro de todo el tumulto de sucesos que ocurrieron en el pasado y que posiblemente compliquen en cierto grado el futuro.

Muchas veces consideraba que el descanso era primordial, puesto que estar en el hogar que creció, desencadenaban una gran nostalgia, pero además le recordaban que él no jugaba con los sentimientos de los demás solo por ser un chico amable, sino que malinterpretaban en repetidas ocasiones sus tratos.

Era frustrante tener que pagar el precio de perder a su mejor amigo por una situación que se suscitó entre los dos.

Una situación que él mismo provocó por ser tan amable con los demás, pero su amabilidad era parte de su personalidad, y eso no iba a cambiar.

Ese día en particular, la visitó saliendo del trabajo, aprovechando que salió de la agencia temprano, dado que aún no hacía su debut en el mundo profesional, debido a que sentía que no la armaría en el ámbito profesional, pero la conversación que tuvo con Kacchan, le hizo sentir más tranquilo que inseguro.

Dentro de lo que cabía, su novio se preocupaba por su bienestar y por su estado de ánimo, trataba a su manera agresiva cuidarlo y protegerlo. Ese importante detalle, hacía la diferencia en cuanto a los sentimientos de Izuku, los cuales, florecían con el pasar del tiempo y se soltaban en remolinos sin parar de girar en son de su órbita.

Sin mucho preludio en su estadía con su madre, la casa se encontraba más tranquila, ya que habían encontrado un asilo adecuado para ingresar a su abuela y de la cual podía ir de visita cada que quisieran.

—Izuku— Habló su madre, a la hora del té.

Él asintió.

—Cómo han ido las cosas en la residencia?— Preguntó ella, tomando un bocado del sándwich.

—Las cosas han ido bien—Afirmó campante. —Ya me he adaptado a la vida en la residencia, aunque— Se rió. —Sigo batallando para lavar la ropa, pero Kacchan me ayuda a lavar mi ropa—

—Ah— Sopló. —Katsuki?—

—Sí—

—Te ha tratado bien?— Preguntó ella para cerciorarse.

Izuku sonrió, pensando en él.

—Más que bien—

Se sentía reconfortante afirmar que su novio lo trataba bien, es decir, que Kacchan había cambiado sus tratos un poco para con él.

Era una brisa de aire fresco saber que Kacchan había cambiado para estar con él, pero era consolador que era la misma persona de sus recuerdos, solo que mostraba su lado amoroso solamente cuando estaban a solas, porque en ocasiones que estaban sus padres presentes, lo empujaba o lo repelía lejos de él, incluso a veces le pegaba en la cabeza o en los costados con tal de mantenerlo lejos de él. No negaría que cuando eso sucedía, se entristecía por el rechazo, pero algo le decía que se debía a que Kacchan no le gustaba mostrarse amoroso frente a las demás personas, incluyendo a sus padres.

Se consolaba con saber que al menos cuando se encontraban a solas, Kacchan lo abrazaba y le permitía besarlo, y besarlo mucho.

De ahí, Izuku se basaba para sus conclusiones al reconocer que Kacchan probablemente se sentía avergonzado al mostrar sus emociones al publico, mas no estaba del todo seguro que así eran las cosas.

Podía suponer, pero no sabía la verdad de la mayoría de las intenciones de Kacchan.

—Que bueno que te ha tratado bien— Opinó su madre, aliviando su expresión. —Antes solías decirme que Katsuki te hacía a un lado y que te odiaba, pero me aliviana saber que ha cambiado para bien— Sonrió tranquila. —Ha cambiado por ti, Izuku—

—Supongo que sí— Concordó, finalizando su taza de té. —Pero, muchas veces siento que Kacchan no se siente a gusto conmigo cuando hay personas alrededor y eso me hace pensar que se avergüenza de mi presencia— Expresó triste.

—No creo que sea así— Repuso su madre. —Quizá Katsuki tenga sus motivos para comportarse de ese modo contigo, por qué no le preguntas? Para que estés más tranquilo—

—No quiero incomodarlo— Objetó Izuku, bajando la cabeza, apretando ligeramente los labios. La tensión de pensar que si preguntaba ese tipo de cosas hacia Kacchan, lo agitaba de angustia de siquiera suponer que lo incomodaría.

—Pero, Izuku, si no le preguntas, estarás triste, mi bebé— Aconsejó su madre, acercando una mano, situándola sobre la suya en señal de consuelo. —Me preocupas mucho, me preocupa que te angusties—

Izuku agradeció el gesto de su madre, tomando su mano y posteriormente dándole un apretón a su agarre. Su calor maternal, lo tranquilizaba más que cualquier otra cosa.

Sentía claramente el amor de su madre hacia él.

Lo sentía tallado en su alma.

—Trataré de preguntarle— Aseguró, esbozando una sonrisa reconfortante.

—Por favor— Pidió su madre, aliviada.

—Sí— Reiteró. —Gracias mamá, por todo el apoyo y los consejos, significa mucho para mí— Las mejillas de Izuku se tornaron rosadas por la intensidad del sentimiento de amor por su madre.

—Lo que sea por ti, hijo— Al decirle aquello, unas pequeñas lágrimas surgieron en sus ojos empañados por el sentimiento que él transmitió con su gentil agradecimiento. —Lo que sea por verte feliz es mi privilegio, Izuku—

Izuku embargado por el calor de la emoción, se echó a llorar, abrazando a su madre, lleno de toda la profundidad del sentimiento latiendo en sus mismas entrañas. La certeza de ser apoyado por su madre en situaciones difíciles era una bendición.

Los dos se abrazaron apoyándose el uno al otro, tal como lo habían hecho desde que Izuku se enteró de que había nacido sin una individualidad y esa misma noche, su madre se disculpó con él.

Fue uno de los momentos decisivos de su vida, el sentimiento desgarrador de no haber nacido con una individualidad fueron clave para que Izuku se motivara a encontrar su propio poder por su cuenta; y nunca se esperó encontrarlo de su ídolo de la infancia, quien se convirtió en su mentor y le otorgó una responsabilidad mayor que sus ideales de esa época, cambiando su mirada hacia el futuro de una manera abismal.

Gracias a su mentor y a su propia sed de ser un héroe, sin importar qué, lo llevaron a descubrirse a sí mismo.

En medio de aquel abrazo compartido con su madre, reconoció que todos su sacrificios habían valido la pena.


Acto 5: Soledad y necesidad

El frío de la noche del verano, producía una brecha entre su mente y el amplio sentido del viento por producirle un frío incesante en la espalda.

Izuku llevaba caminando un largo trecho entre las banquetas de la ciudad, cruzando veredas que no había visto antes, adentrándose por un sendero entre un pequeño bosque cercano a la U.A.

Dejó que sus pies lo guiaran donde a ellos les placiera, puesto a que siempre andaba por los mismos lugares a menudo. Quiso ser espontáneo y divagar sobre las maravillas que la soledad podía proporcionar si se usaba correctamente.

La finura de los detalles nocturnales espesaba con creces sus ojos y tras sus pupilas persistía un brillo amplio, ilusionado con los paisajes que se podía topar en silencio. Sumido al solo sonido de sus pensamientos brotando como semillas de dudas.

Se consolaba con creer que su amistad con Todoroki se arreglaría y que su relación con Kacchan siguiera mejorando, enmendando cada daño que alguna vez hubo entre la inmensa distancia que los separaba de unirse en el camino.

Sonreía en sus adentros, como respuesta a la tranquilidad de aquel nuevo sitio que se topó sin querer. Parecía un sitio construido para sumirse a sus pensamientos durante mucho tiempo, sin interrupciones del mundo exterior.

Un pequeño estanque de peces habitaba entre uno de los pasajes ocultos, y también había uno donde habitaban puras camas de flores de diversos colores y olores fragantes.

Algún día llevaría a Kacchan a aquel sitio.

Y como si lo hubiera invocado, Kacchan le marcó al celular para sus pláticas de todos los días.

—Hola, Kacchan— Saludó en voz risueña.

—Nerd— Dijo Kacchan, medio tenso.

—Cómo estuvo tu día?— Preguntó primero. —Atrapaste a muchos villanos hoy?—

—Por supuesto que sí— Presumió relajándose.—Atrapé a puros jodidos bastardos, me hubieras visto, Deku, estuve genial como siempre—

Izuku sonrió, contento de escuchar a su novio relajarse, pues notaba que cuando se ponía muy meloso, Kacchan se arredraba, a lo que él interpretaba que se avergonzaba.

—Sé que estuviste genial— Complementó Izuku. —Siempre eres genial, Kacchan—

—Obviamente— Bufó. —Y tú, nerd? Sigo esperando a tu maldito debut que no has hecho—

Izuku se metió por un pequeño pasadizo, repleto de pura hiedra, despegando un olor a frescura.

—Deku?— Insistió impacientado por su silencio.

—Ah, lo siento— Dijo soltando una risita. —Es que me metí por un pasadizo y me quedé contemplando unas hiedras bonitas—

—En la residencia?—

—No, en otro lugar— Caminaba por el pasadizo, dejando que las hojas de la hiedra tocaran sus mejillas, su cabello rizado, sus manos, dándole la sensación de ser abanicado por aire playero.

—En dónde estás, Deku?— Preguntó insistente.

—La verdad— Se rió travieso. —No sé cómo se llama este lugar—

—Estúpido— Masculló.

—Caminaba por las calles y lo encontré— Dijo, saliéndose del pasadizo para regresar a ver las flores. —Tiene flores y un estanque de peces—

—Agh, Deku— Se quejó. —Deja de rumiar en lugares que no conoces—

—Pero, es un lugar bonito— Aseguró alarmado.

—Deku— Pronunció en voz alta, silenciándolo. —Quiero verte—

Su caminata nocturna se detuvo en un instante, al igual que sus divagaciones. Su novio lo quería ver.

—Ven a verme, Deku— Solicitó necesitado de él.

—E-en dónde?— Tartamudeó ruborizado.

—Estoy afuera de mi casa, en el patio— Expuso.

—Voy para allá— Anunció.

Si su novio lo necesitaba iría a verlo enseguida, sin dudarlo, sin pensarlo dos veces, con solo saber que necesitaba verlo era más que suficiente para tener un motivo para concederle su deseo.

Activó su quirk para llegar más rápido y dando un furioso salto por la calle, fríamente calculado, llegó a la entrada de su casa, aterrizando con los pies firmemente plantados en el suelo y el brillo verde de su poder alumbrando el lugar.

En un breve instante su novio asomó la cabeza desde el patio, donde le dijo que estaba y corrió a verle. Su característico ceño fruncido asentado en sus facciones, a pesar de que en sus ojos se notaba las ansias de estar con él.

—Te hice esperar mucho?— Preguntó Izuku, desactivando su poder, dirigiéndole una sonrisa luminosa a su novio, que se paraba frente a él.

—No— Gruñó, sonrojándose con solo mirarle.

—Que bueno— Dijo aliviado, tomándolo de la mano. —Estás frío, Kacchan— Esbozó preocupado, enseguida frotando sus manos con las suyas para generar calor.

—Hm— Soltó un gruñido, haciendo una mueca.

Izuku dedujo que la razón de que quería verlo era porque se sentía solo y frío, y que buscaba su calor en un momento como ese.

Izuku sin anticiparle nada, lo atrajo a su pecho y lo envolvió con sus brazos la cintura. Escuchando un suspiro de sorpresa por parte de su pareja, que se inquietó por su repentina acción, mas segundos después, lo abrazó de regreso, acurrucando su cabeza sobre su pecho agradecido por su gesto.

El sonido de su respiración le hacía pensar que Kacchan se tranquilizaba por su presencia. La serenidad de sus latidos se sentía emitiendo desde su cuerpo.

—Eres muy suave— Elogió Izuku, recargando su barbilla sobre su cabellera rubia. —Te quiero, Kacchan— Susurró en tono dulce.

Lo sintió temblar al instante en que esas palabras salieron de su boca, abrazándolo más fuerte.

—Odio decirlo, nerd, pero— Dijo apretando los dientes.—Necesitaba verte—

—Yo también—Correspondió.

—Odio no poderte ver todos los malditos días— Se quejó con la voz entrecortada, lideraba por el sentimiento.—Es una jodida molestia tener que esperar tanto, Deku—

—Entiendo— Le dio un beso en la frente, apegando su nariz a su cabello, oliendo su aroma agradable sabor a caramelo.

—Yo sé que entiendes, bruto— Espetó, sus manos apresaron parte de la tela de su camiseta, acercándolo más.—Lo sé, pero…— Se cortó, respirando ansioso. —Te extraño demasiado, que es horrible no poder verte— Por el peso de sus palabras, alcanzó a captar que se quebraría en llanto por las ansias de no tenerlo consigo. —¡Odio no poder verte todos los días, odio esta maldita distancia! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Maldita sea!—

—Kacchan— Irrumpió Izuku, confortándolo con sus manos sobre su cintura. —No te pediré que seas paciente—

—Hah?—

—Me tomaré mi tiempo para hacer todo lo que me falta— Resarció tranquilo. —Para poder tener la estabilidad que necesito y así hacerte feliz—

—No, Deku— Negó. —Con tenerte a mi lado me haces feliz—

—Pero—

—Ya decídete, Deku— Presionó angustiado. —Decídete ya, porque yo no tendré paciencia todo el tiempo—

—E-está bi—

—Te necesito, Deku— Soltó abruptamente.

Izuku abrió los ojos fuera de sus orbes, sintiendo el fuerte golpe que sus palabras provocaban en su interior. Un golpe inmenso causando un gran estruendo en sus oídos.

—Te necesito, porque— Lo apretó de su agarre, temblando. —Porque te amo—

—Kacchan— Suspiró en un hilo de voz, completamente anonadado.

—¡Te amo, maldita sea!— Gritó desde su pecho. —Sé que aparento ser fuerte y que nada me afecta, pero contigo es imposible aparentar nada ¡ni una jodida mentira puedo aparentar contigo, me desmoronas, Deku!—Respiró cortado. —No soy tan fuerte como crees, Deku, yo en realidad siempre he sido débil—

—No lo eres, Kacchan— Negó mortificado. —Eres la persona más fuerte y genial que conozco—

—Esa es solo una estúpida máscara— Espetó con desprecio. —Una maldita máscara para ocultar lo jodido que ya estoy por dentro—

—No te desprecies, Kacchan— Lo abrazó más fuerte, concertado con su actitud. —Tu ya eres excelente, más que perfecto para mi, no hables así de esa manera, por favor—

—Está bien— Respingó resignado. —No diré esa basura, mientras tanto tu encárgate de pen—

—Voy a debutar— Lo interrumpió cerciorándolo.

—Qué? Deku— Soltó sonsacado.

—Lo haré si eso hará que yo pueda cumplir con lo que te propuse hace tiempo— Dijo abruptamente, oyendo un suspiro de sorpresa por parte de su pareja. —Debutaré y entonces…—Inspiró— y entonces vendré por ti—

Kacchan meditó su decisión, desapegándose de su abrazo con los ojos esperanzados.

—Si vendrás por mi?— Preguntó con un deje de emoción.

Esas facetas intensas y adorables de Kacchan le fascinaban a Izuku. Ver esos duros ojos rojos llenos de esperanza era una vista digna de contemplar.

Asintió rápido.

—Más te vale, maldito— Advirtió con un escozor en los ojos iluminados de esperanza. —Más te vale venir por mi o te mato—

Dicho esto, Izuku se inclinó a capturar sus labios en un beso, el cual, fue recibido con intenso gozo. Pronto, los brazos de Kacchan lo rodearon del cuello, respirando profundamente al ritmo de sus labios chocando lentamente.

Al terminar de besarse, se quedaron contemplándose a los ojos, pegando sus frentes acogiendo el calor que los envolvía con fuerza.


Acto 6: Lo impensable

Izuku estaba haciendo hasta lo impensable con tal de complacer los deseos demandantes de Kacchan, a pesar de que aún no tenía intenciones de debutar, puesto que quería hacer otras cosas antes de lograr su tan esperada meta, pero tendrá que posponer sus recientes ideas para después.

Quizá hablar con un amigo le daría la certeza de que lo haría después sería una buena opción.

Por eso, una tarde saliendo del trabajo, se enteró que Todoroki también había salido al mismo tiempo que él; y se enteró, porque al salir de la agencia, lo vio con ropa casual, la mochila colgando de su espalda y un aura estoica circulando su alrededor, indicarle que ya había terminado su jornada laboral.

Sin chistar, lo invitó a comer a una cafetería de la zona menos transitada del distrito Shibuya, con la finalidad de recuperar sus lazos de amistad lo antes posible.

—Todoroki— Fue lo que le dijo luego de pedir un café para empezar a charlar. —Yo entiendo que me alejé de ti por las razones equivocadas y me disculpo formalmente ante ti, porque lo que hice estuvo mal, qué decir? Fatal de mi parte— Hizo una breve inclinación, lleno de pena. —Mis intenciones para contigo nunca fueron herirte, y mucho menos destruir la relación que hemos construido desde que nos hicimos amigos—

Todoroki lo observó sorprendido con sus disculpas, pero rápidamente se compuso y con la mayor seriedad que pudo emplear, dijo:

—Entiendo, Midoriya, acepto tus disculpas, pero hay algo que no me cuadra hasta la fecha—

—Qué cosa?— Preguntó Izuku rayando de la curiosidad.

Todoroki lo miró dudoso, mas se terminó animando por su expresión de curiosidad.

—Por qué estás con Bakugou?— Interrogó saciable.

Izuku pestañeó, perplejo, pero terminó respondiendo.

—Me gusta— Dijo claramente.

—En verdad te gusta?— Profirió.—Porque, la primera vez que se te confesó, lo rechazaste por el conflicto del pasado; Dime, Midoriya: ya resolviste tu conflicto con el pasado?—

—Sí— Respondió.

Le intrigaba saber a dónde depararían esas preguntas. Valdría la pena contestarlas con la mayor claridad posible.

—Sé que Bakugou te ama, lo sé— Reiteró.—Lo que me intriga es si estuviste interesado en alguien antes de él o solamente porque te trató bien, te fijaste en él?—

—No entiendo la pregunta— Hizo una mueca de interrogación.

—Te había gustado alguien antes de Bakugou?— Simplificó la pregunta.

Izuku movió la cabeza en negación.

Todoroki exhaló, entrelazando sus dedos.

—No quiero verme grosero frente a ti, Midoriya— Admitió receloso. —Pero, siento que elegiste a Bakugou porque ya estás acostumbrado a él—

Izuku puso cara de interrogación al no comprender su intención.

—Me refiero a que estás acostumbrado a la manera en la que te trata, es decir, para ti es normal que te insulte—Explicó. —Es normal que te trate de la forma en la que lo hace porque llevas años de conocerlo y a pesar de que te maltrató durante mucho tiempo, no paraste de estar a su lado—

—Ya veo— Expresó asimilando su mensaje.

—Nunca saliste con nadie más— Manifestó firme.—Si hubieras salido con alguien más te percatarías de que ser insultado no es bonito, que tu propia pareja no quiera que nadie sepa que estan saliendo es egoísta e injusto para ti, es decir, te quiere solamente para ti, Midoriya. No me extrañaría que te pidiera cosas que no estas listo para enfrentarte, por ejemplo, has pospuesto tu debut, de seguro él te está presionando a que debutes—Al ver la cara de realización de Izuku, hizo cara de haber dado en el blanco. —Acerté, no es así?—

—Es verdad— Admitió abatido.

—No quise ofenderte, Midoriya— Repuso preocupado.

—No— Lo retuvo. —Está bien, es cierto que Kacchan quiere que debute cuando no estoy listo para hacerlo y quiere que vivamos juntos cuando tampoco me siento listo para dar ese paso— Puso sus manos en su rostro, anclando sus codos en la mesa. —No sé cómo manejar la situación, me siento abrumado con querer cumplir con todo lo que me pide, quiero ser un buen novio, pero parece que nunca es suficiente para contentarlo—

—Ten decisión, Midoriya— Aconsejó, extendiendo su mano a tomar la suya, dejando que uno de sus ojos lo viera al descubierto. La expresión de Todoroki denotaba que lo amaba también, irradiando un amor puro hacia Izuku, abrumando sus sentidos. —Se supone que Bakugou debe estar contento con tenerte, debe respetar que aún no has debutado y tienes tus razones para no hacerlo todavía, debe saber que así como tienes tus fortalezas, también existen dudas en el camino; yo no te exigiría nada a cambio, yo a decir verdad, le tengo envidia a Bakugou por tener a la persona más dulce de todas—

—Todoroki— Masculló impresionado, quitando su mano sobrante del rostro, viendo toda la potencia amorosa que plasmaba Todoroki en sus ojos bicromáticos.

—No te pido que me elijas, o que te sientas forzado a salir conmigo, pero— Respiró. —Yo nunca te exigiría nada, no te pediría que hagas cosas que no estés preparado para hacer, yo siempre tendría paciencia contigo, sin importar el tiempo que te tomes para llegar a tus propias conclusiones—

—Gracias por decirme esas cosas, yo no sé qué decir— Sus ojos verdes se empañaron cautivados por sus palabras, sintiendo la cálida mano de Todoroki sostenerlo quieto y paciente.

—No me tienes qué decir nada— Aseguró. —No hay necesidad de hacerlo, solo quiero que no te sientas forzado a hacer lo que tu no quieres, no dejes que te presionen, haz todo a tu tiempo, no al tiempo de los demás—

—Lo haré— Esbozó una sonrisa alivianada. —No quiero hacer cosas que no me siento listo para enfrentar—

—Entonces, no las hagas— Manifestó. —Si Bakugou no las entiende, entonces no te está dejando ser tú mismo—

—Entiendo— Asintió, contiendo sus sollozos que habitaban en la punta de su lengua. —Dices que me separe de Kacchan, no?—

—Si crees que eso es lo correcto, está bien— Acordó, envolviendo su mano con la cicatriz de su primera pelea, con la otra. —Aunque no te pedí que rompieras con él, solo que no te dejaras controlar por Bakugou—

—Oh— Asimiló, limpiando con la manga de la chamarra las lágrimas que corrieron por sus mejillas.

—Tu sabrás que hacer con tu relación con Bakugou, pero…— Inspiró apretando su mano como si fuera un tesoro valioso en sus manos. —Recuerda que si tu crees que lo correcto es separarte de él, hazlo—Aconsejó firme.

Izuku asintió, sintiéndose tan abrumado de pensar en cualquier otra cosa, comió con Todoroki y esa misma noche, solamente le mando un. Mensaje a Kacchan, que decía lo siguiente:

Kacchan, hola, cómo estás?

Yo salí en la tarde del trabajo.

Mejor hablamos mañana.

Espero que hayas tenido un buen día en el trabajo.

Buenas noches.

Ser cortante no era su estilo, pero el peso que se anclaba a sus pensamientos lo hicieron suponer que si finalizaba su relación con Kacchan, tendría la libertad de decidir sus cosas sin sentirse presionado a cumplir con sus demandas.

Se tomó muy en serio lo que le dijo su mejor amigo, tan en serio que ahora pensaba en la suposición de romper con Kacchan.

Por vez primera, circulaba esa brecha inquietante en su cabeza.

.

.

.

.

.

.

P.D. Las cosas se ponen tensas cuando Todoroki le siembra de su cosecha a Deku.

Ahora Deku está pensando que si lo correcto sería romper con Kacchan, lo hará?

Además, ya no había hecho su acto de aparición Todoroki, y vaya que lo hizo.