"El admirador secreto parte 2"

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Lado: Midoriya

Acto 7: Sentimiento próspero

Olvidarse del arroyo que determinó la etapa cumbre donde nació el bullying recibido durante más de diez años, sería negar una parte importante de su vida.

No negaría que cada vez que entraba al parque del arroyo se le venían a la mente los los sucesos que derivaron a que Kacchan lo golpeara e hiciera de su vida un infierno viviente.

Llevaba tiempo queriendo emplear un nuevo recuerdo en aquel tronco donde Kacchan se cayó e Izuku le brindó ayuda, pero que fue rechazado por éste, porque Izuku era alguien sin quirk, y los chicos que no tenían quirk se les consideraba gente inútil.

De igual manera, recordó que Todoroki le había dicho que no era normal ser insultado, así como también, él miraba que era normal ser ninguneado por Kacchan hasta la fecha. Lo dejaba pasar como un aspecto normal de su persona, pero nadie más que Kacchan lo insultaba y lo ninguneaba. Todos sus amigos lo trataban bien, le hablaban por su nombre, tomaban en cuenta cuando necesitaba un tiempo a solas, etc. Pero su novio no.

Kacchan no era nada de eso, a pesar de que sí sentía que era amado por él.

Por eso, cuando Kacchan preguntó si se acordaba de lo que ocurrió en el arroyo, se le vino la idea de borrar la asociación de aquel recuerdo y crear uno nuevo. Le urgía crear uno nuevo para no sufrir tanto por causa de un mal recuerdo.

Lo besó apasionadamente, le robó el aliento, mordió sus labios dejándolos hinchados en el proceso, probó el dulce sabor proveniente de su boca hasta sentir que el recuerdo había erosionado de sus mentes.

Mirando los labios hinchados de su pareja, sus mejillas enrojecidas y acaloradas, sus ojos revelando deseo, su boca entreabierta sedienta de su sabor. Supo que su propósito había sido realizado. Nunca había visto a Kacchan tan desarmado, sabiéndose que al instante de tener esa vista, él se veía muy lindo.

Lindo y candente.

Entonces, decidió volverlo a besar, porque ya no quería maquinarse con recuerdos hostiles de un pasado doloroso. Reconoció que había sido suficiente de asociar todo con tristeza, por eso lo besó, pues ya no quería escuchar más nada de lo que no se podía remediar.

Lo besaba para olvidar, mientras que sentía que Kacchan se derretía en sus labios, lo oía jadear y soltar pequeños suspiros de satisfacción, aferrándose a no flaquear o perder el balance de sus pies.

Estas sensaciones se inmiscuyeron en su interior, asentándose en su memoria. La fiebre del momento, la calidez de borrar el pasado, simulaba un olvido repentino.

Lo besaba succionando sus labios, pareciendo incluso que le comería la boca a besos.

—Ah— Emitió Kacchan, embelesado.

Izuku se abalanzó y continuó besándolo, devorándose sus labios con placer y disposición, atento de no lastimarlo en su acto fervoroso.

—Ah, Deku— Musitó, separándose de su boca, cogiendo aire. —Aguarda… aguarda— Dijo agitado y acalorado.

Izuku optó por besar sus mejillas, oyendo a su pareja respirando abrumado por el nuevo tipo de beso que acababan de tener.

—Es la primera vez que me besas así— Comentó Kacchan en tono abrumado. — Estúpido nerd—

Izuku besaba su mejilla izquierda, depositando pequeños besos en cada parte del calor encendido de su piel.

—No sabía que tenías la capacidad de cambiar un recuerdo, nerd—

—Yo tampoco— Se rió sobre su mejilla izquierda, sintiendo que el calor de Kacchan incrementaba en gran medida. El olor dulce se espesaba y era más pesado de respirarlo.

—Pensé que estarías triste por estar en este lugar— Dijo, exponiendo su mejilla izquierda más para que Izuku continuara besándola. —Pero ya veo que no, es bueno que hayas dejado atrás las tonterías que yo cometí contigo—

—Sí— Suspiró entrecerrando los ojos, sumido a su aroma.

—Estoy echo un desastre por tu culpa— Farfulló gruñendo, llevándose el dorso de la mano a su boca. —Tenías que ser un Deku— Reclamó.

Izuku se detuvo de su acción, rescatando aquella frase que lo estremecía de mal manera: "Tenías que ser un Deku". Esa frase la interpretaba con "Tenías que ser un inútil". Nuevamente los pensamientos recurrentes lo azotaron de golpe y sus ojos se fueron abriendo con solitud.

Soy un inútil a ojos de Kacchan, pensó dolido.

Deku es igual a alguien que no puede hacer nada, y Deku soy yo, o sea yo no puedo hacer nada, se dijo convencido de que eso fue lo que Kacchan dijo.

Sin embargo, reaccionó rápido antes de verse afectado por el comentario, puesto a que esas cuestiones incitaban a la reflexión a solas.

—Yo creo que es mejor que volvamos— Fue lo que dijo, separándose del abrazo.

—Deku, aguarda— Kacchan lo retuvo, cogiendo su playera con sus manos.

—Sí?— Se ladeó a verle. Sus brazos se estaban por despegar por completo de su cintura.

El aspecto aturdido de Kacchan por los besos denotaba que aún le faltaba un poco para reponerse de la agitación. Ante sus ojos, tenía frente suyo unos pómulos encendidos en un rojo escarlata, sus ojos rojos iluminados en una alusión tenue y embriagante, sus labios hinchados y entreabiertos, su respiración honda, revelaba que a Izuku le escaseaba precisar el momento en que era idóneo para que su pareja se recuperara de semejante ataque de besos que él le propinó sin previo aviso.

—Perdóname, creo que me sobrepasé con—

—No me besarás más?— Interrumpió Kacchan en voz brusca.

—Qué?— Izuku apenas pilló su pregunta a rastras.

Kacchan se mordió el labio inferior, avergonzándose. Lo vio pasar saliva, humedeciendo sus labios.

—Kacchan, bueno, yo— Tartamudeó Izuku, tratando de hilar una frase, quedándose corto con sus palabras. —Fui muy brusco… no pedí permiso…—

—No me molestó, imbécil— Espetó abruptamente, sacudiendo los sentidos de Izuku, que lo observó sorprendido. —Ya deja de sacar tus propias conclusiones, es molesto, Deku—

—Lo siento— Se disculpó, con una inclinación de cabeza.

—Ya no te disculpes— Gruñó, haciendo una mueca de disgusto. Tras un breve silencio, añadió en voz ronca:—Y?—

Izuku alzó las cejas en signo de interrogación.

Kacchan se irritó de su falta de entendimiento ante su actitud, por lo que lo amenazó emitiendo chispas con sus palmas diciendo que lo explotaría si no hacía nada al respecto del asunto del beso.

Arredrado, Izuku trastabilló, recordando otra cosa que haría en su cita ese día en particular. Era vital precisar que había comprado algo para él y se le había olvidado con tantas discusiones por parte de su pareja y de tremendo beso que experimentaron en el tronco.

—Kacchan— Soltó precipitado, exaltando a su pareja.

—Qué, idiota?!— Espetó con las chispas brotando en mayor intensidad.

Izuku vio el anillo de All Might en su dedo anular. Kacchan usaba el símbolo de su propuesta.

—Usas tu anillo?— Lo cuestionó con los dedos jugueteando entre sí.

Kacchan se detuvo de un exabrupto salto.

—Por supuesto, estúpido— Dijo en tono violento. —Qué esperabas? Que no lo usara por maldita vergüenza? ¡Hah!— Esbozó una sonrisa soberbia.

—Cuando usas tu traje te lo tienes que quitar?— Prosiguió sin tomarse a pecho el comentario anterior.

—A que vienen estas preguntas insulsas?— Despotricó. —Piensas que ni siquiera tengo la decencia de usar el símbolo de nuestra promesa, estúpido Deku? Estás muy equivocado al asumir que yo soy tan imbécil para no usarlo—

—¡No me refiero a eso!— Exclamó alarmado, agitando los brazos en negación.

Kacchan lo miró sospechosamente, frunciendo duramente las cejas.

—Qué te traes entre manos, Deku?— Instigó.

Izuku se sonrojó, sonriendo nerviosamente por lo que haría; se acercó a Kacchan, poniéndolo en alerta.

—¡Oye! Qué haces?!—Exasperó a la defensiva. —¡Bastardo, aléjate!— Gritó. —¡Deku, espera! ¡No me toques!—

Izuku cogió su mano de golpe, quitándole a su pareja el anillo, sorprendiéndolo.

—Devuélveme mi anillo, Deku— Exigió salvaje, lanzándole una explosión con su brazo derecho, que Izuku esquivó con la cabeza, siendo recibido por la mano izquierda de Kacchan que se abalanzó a arrebatarle el anillo de su mano, pero de igual manera, Izuku lo esquivó, imponiendo su altura y su agilidad para impedirle el paso.

—Compré una cadena— Avisó de sopetón, parando las acciones salvajes de su pareja, que se detuvo al instante en que dijo aquello.

—Qué has dicho?—

Izuku sacó la cadena de su short. Era una cadena plateada, delgada, de aspecto elegante y refinado, del cual, se ajustaba perfectamente bien a la fisonomía de su novio.

En su descanso de trabajo se había dado una escapada a la joyería con la finalidad de comprarle un regalo, puesto a que cumplirían seis meses de ser pareja y representarlo en un símbolo de una cadena, significaba unión a sus ojos; además, resaltaría más el anillo desde su cuello que desde su dedo.

—Ya casi cumplimos seis meses juntos, Kacchan— Comentó, metiendo el anillo a la cadena con sumo cuidado. —Hoy en el descanso del trabajo fui a comprarte algo especial, algo con lo que pudieras usar el anillo a todos los lugares que vayas, bueno— Se coloró soltando una risita nerviosa. —En donde tu gustes; bueno, además, pensé que un detalle así resaltaría más tus ojos—

Kacchan lo observaba perplejo, lo cual, aumentaba su nerviosismo en gran medida en que Izuku se acercó a colocar la cadena alrededor de su cuello, sintiendo la ráfaga de calor brotando del cuerpo de su novio, que estaba enmudecido.

El olor a caramelo proveniente de su esencia lo tranquilizaba, brindándole una sutileza gradual en el ambiente y asimismo, ayudaba a que sus manos no temblaran tanto al ajustar la cadena alrededor de su cuello.

—Espero que te guste— Susurró gentil sobre su oreja, causándole que se estremeciera.

—Creí que me lo quitarías— Refirió con voz contenida.

—No— Colocó sus manos sobre sus mejillas encendidas, haciendo que sus ojos se cruzaran.

—Me alteré, Deku— Dijo a lo bajo. —No fue mi intención tratar de explotarte, maldición—

—Descuida— Aseguró, acariciando ambas mejillas con mucho cariño no ser muy invasivo.

Kacchan bajó la mirada, analizando la cadena, moviéndola con su mano de enfrente para atrás. Tocándola como si fuera algo ajeno a él, algo desconocido.

—Ahora ya podré usarlo cuando patee traseros— Bufó, alzando el mentón.

Izuku se rió de su comentario, inclinándose a besar su frente.

—Sí— Le dio un beso de pico en la boca y tomándolo de la mano se salieron del tronco, donde el mal recuerdo perecía lentamente de la memoria.

—Deku, yo no te compré nada— Dijo Kacchan con cierto enfado consigo mismo.

—Está bien, descuida— Aseguró resplandeciente.

—Estúpido, al menos déjame hacer algo al respecto— Sentenció a manera de reproche.

—Kacchan, no tienes qué hacer nada— Afirmó, entrelazando sus dedos. —Con salir contigo este día me basta—

—No lo hagas sonar tan fácil— Refunfuñó, apretando su mano. —Nunca pides nada a cambio—

—Quieres darme algo?— Izuku se frenó en su caminata, ladeándose a ver la mirada inquisitiva de su novio.

Asintió.

Izuku no buscaba pedir nada al respecto, ni nada exagerado, pues, las cosas sofisticadas no eran lo suyo; de ningún modo pediría algo material, al menos no ahora que sus pensamientos nuevamente se tornaban difusos, debido a la plática que tuvo con su mejor amigo, de la cual, meditaría en su espacio a solas.

Sin embargo, bastaba solamente con una muestra de afecto, ya que Kacchan no solía iniciarlas, sino Izuku las iniciaba.

Podría sugerirle una muestra de afecto, una no tan exigente, pero tampoco una que implicara un acto obligado. Se sonrojó pensando en lo que pediría.

—Un beso— Musitó trastabillando.

—Hah?— Exhaló abrupto.

—Q-quiero un-un beso— Pidió inquieto.

Un pequeño silencio se hizo entre ellos, con el sonrojo de Izuku incrementando gradualmente de color, mirando de reojo el rubor cubriendo las mejillas y orejas de su novio, que justamente le temblaban los labios.

Kacchan se abalanzó en un parpadeo, plantando sus labios sobre los suyos y un minuto que duró como un segundo, se despegó de él.

Ambos se observaron contemplativamente a los ojos, absorbiendo la transparencia de sus sentimientos albergando el ambiente liviano y cálido que los rodeaba.

—Eso es suficiente?— Refirió Kacchan con vergüenza.

Anonadado, Izuku asintió por reflejo.


Acto 8: Algo que nadie más verá

Izuku meditaba en silencio, absteniéndose de mutilarse el cerebro de pura rumiación.

Sentía que repetía lo mismo en diversas ocasiones y comenzaba a ser repetitivo, hiriente incluso para la salud.

Sabía de antemano que era querido por su novio, lo entendía muy bien y comprendía que su amor era sincero, pero había algo que lo dejaba inquieto.

Aún no sabía a ciencia cierta qué le robaba el aliento cuando pensaba en la conversación con Todoroki, puesto a que mantener esa amistad era promovía una estructura balanceada en referencia a su círculo de amistades. Bueno, a parte portaba el sacrificio de su amistad claramente reflejado en la cicatriz de su mano, una cicatriz que no desaparecía de su cuerpo.

Escocía dudar de su novio, dudar del tipo de relación que tenían, dudar de lo que habían logrado con el tiempo, pero era difícil quitarse la voz de Todoroki haciéndole ecos en la cabeza como señales de advertencia.

Siendo sincero, para Izuku era raro tener enfrascada la voz de su mejor amigo circulando su cabeza a tan altas horas de la noche y con el escozor acaparando gran parte de su atención.

Podría derivar que constaban en signos, unos signos que al por mayor succionaban energía racional, misma que él necesitaba para ahondar más sobre el caso que su mentor le dio a resolver y que su relación estaba en duda.

Todo el mundo se le vendría encima si no hacía las pases con sus alocados pensamientos; además, haber besado a Kacchan y poder presenciar su cara luego de besarlo apasionadamente, fue el mejor recuerdo que pudo tallar en su memoria.

Kacchan se miraba tan lindo y frágil, tanto que lo desmoronó de su balance.

Es que su amigo de la infancia podía verse tan frágil?

Nadie más que él lo sabía, porque era una faceta que Kacchan solo le mostraría a él y a nadie más.


Acto 9: Problemas de debutar

Antes de haber hecho sus meditaciones en su habitación en la residencia, había llevado a Kacchan a cenar a un restaurante y posterior a eso, lo dejó en la puerta de su casa. Sano y salvo, como le gustaba asegurarse cuando se despedía de él.

No conjeturaba mucho sobre las cuestiones que lo privaban de dormir, mas que dejar las reflexiones de lado y centrarse en mirar al frente. Observar las olas del mar estrellándose en la deriva, golpear contra las rocas como si quisieran romperlas en su tempestad.

El movimiento programado de las olas estrelladas sobre la misma gravedad, simulando serenar los sentidos que ya muy agotados estaban. La marea en veces constaba de una flagelación de su mente, un producto de su imaginación para volver en metáfora su corta historia de vida, que remotamente parecía una vida dura e ineludible.

Una vida que sigue el curso de las mareas, que tripula una balsa en el constante movimiento de las olas, siendo repetitivo pero a la vez espontáneo. Las olas se terminan y se crean nuevas. Izuku comparaba sus experiencias con el movimiento de la marea, porque su vida si bien, pudo haber cambiado su curso, pero continuaba la misma ruta, siendo así que sus experiencias eran cosas repetitivas, que a la vez se presentaban como momentos nuevos para refrescar la memoria.

Qué conjeturas se estaba planteando seriamente en plena oscuridad, donde prosperaba el silencio de su abismo y solo se percibía la tempestad que contemplaba con creces en la inmensidad infinita del océano a lo lejos.

Momentos como ese debían de ser vividos a solas, aspirando la vívida imagen de la destrucción convertida en tempestad, de la solemnidad transformada en un abismo con un sonido específico, en la llanura guiada por las oleadas salinas del mar.

Había sido una bendición obtener esa habitación, esperando que las cuatro paredes lo abastecieran de seguir contemplando aquellas vistas que solo se remontaban a abrazarlo en soledad.

No precisó con exactitud el momento en que se quedó dormido, pero al hacerlo, deseó que al despertar las dudas se hubieran disipado de su cabeza.

Al despertar, bajó a tomar el desayuno en el comedor disfrutando de la compañía de los demás héroes retirados que habitaban en la residencia. Izuku desayunó todo cuanto pudo ingerir, ya que tendría una jornada pesada de trabajo y necesitaba rendir lo suficiente como para recorrer gran parte de los distritos de la ciudad hasta dar con el villano que su mentor le asignó recientemente.

Apenas tenía en claro que se trataba del caso con el que él debutaría en el mundo de los profesionales, mas no se ajustaba a las normativas que le habían dado, puesto a que todavía lo trataban como un amateur en el asunto y requería de ciertas autorizaciones para llevar a cabo el trabajo en tiempo y forma.

Avisar a sus superiores sus próximos movimientos con respecto al caso del hombre que cambiaba de cara, lo hacía perder tiempo valioso en la investigación. Realizar las tareas de los profesionales, ya sea de acompañar a un profesional a patrullar determinadas zonas donde casi no predominaba el peligro, hasta cambiar el agua de los botellones porque ya no había agua en el porta garrafones.

Tareas que Kacchan calificaría como "estúpidas", pero para Izuku todo era valioso y todo implicaba una gran responsabilidad y seriedad en la materia. Nada podía ser tan insignificante que no hacer nada.

De por sí, sentía una inmensa responsabilidad de cumplir con su promesa que se apuraba muchísimo en el trabajo en investigar sobre el sujeto sin nombre, pero con antecedentes de asesinatos tanto de hombres como de mujeres, sabía que necesitaba ponerle un fin a sus injusticias para con la población, pero que también conllevaba a satisfacer las demandas de su pareja.

Armándose de energía, partió al trabajo, bien desayunado y vestido, caminando en lugar de tomar el transporte público, con la intención de ejercitar más de lo debido, rumbo al trabajo.

Llegando a la agencia, dio la casualidad de que se encontró con su mejor amigo. Izuku sonrió encantado de verle.

—¡Todoroki!— Saludó animado.

—Ah, Midoriya— Se giró a saludarle. Sus ojos bicromáticos de inmediato se alumbraron en destellos de gusto de tenerlo situado al frente. —Es bueno que estás llegando a trabajar, porque hoy me asignaron a patrullar contigo—

—Ay, en serio?—

—Sí—

—Entonces, me apuro— Dijo entusiasmado.

—Claro— Cabeceó afirmativo.

Capaz de que le asignaron a Todoroki para vigilar sus acciones con relación a su investigación, en caso de que se le ocurriera intervenir sin un profesional de su lado, al menos, de momento, porque en el debut Izuku tendría que enfrentarlo solo.

Se fue a poner su traje de héroe en los casilleros y presentó su asistencia en el registro, donde gratamente lo saludó la secretaria que registraba las asistencias y días libres de los héroes de la agencia.

Saliendo de la agencia, Todoroki lo esperaba en la mera entrada, por donde partieron a patrullar en el sitio que les asignaron.

Mientras tanto, Izuku no paraba de hablar con Todoroki, quien solamente se limitaba a asentir, en lo que él caminaba primero como el profesional que él era ahora y que ya comenzaba a ser conocido por los ciudadanos. Izuku aún no era conocido, mas que por uno u otro ciudadano que había salvado o ayudado en alguna ocasión, pero los demás ni siquiera lo miraban a la cara. Supuso que se debía a que no había debutado, pero no le afectaba no ser mirado por los ojos del público, puesto a que ya estaba acostumbrado a ser ignorado por los otros.

Si bien el debut era importante porque daba a conocerle al público quién sería el nuevo héroe que los ayudaría y protegería a partir de ahí.

Entendía el punto al que Kacchan se refería al decirle que lo más importante era el debut, por el peso que acarreaba dejar una impresión definitiva y estelar ante personas desconocidas, tal como Kacchan lo hizo al aparecer en televisión como Ground Zero rescatando a un montón de personas ante un atentado de un villano de piedra.

Tenía muy presente la emoción que lo embargó cuando lo vio en la pantalla y tuvo la sensación de haber visto a su novio realizarse como héroe y cumplir con sus sueños, mostrando aquella sonrisa que casi no mostraba, no tenía precio.

Aunque cabía mencionar que Todoroki también tuvo un súper debut, digno de ser el hijo de Endeavor. Su mejor amigo tuvo un debut intenso, al demostrarle a todos lo privilegiado que era tener dos lados con un poder diferente, pero que al mezclarlos formaba una fuerza poderosa y destructora.

—Midoriya, qué clase de caso te dieron?— Preguntó Todoroki cuando llegaron al sitio de patrulleo.

—No puedo contarte— Respondió, parándose muy erguida. —Lo siento—

—A que se debe que no me puedes contar?— Inquirió, mirándole de lado.

—Es complicado— Repuso apenado.

—Complicado…— Repitió largamente.

—Sí, pero no te molestes conmigo— Excusó.

—No lo estoy— Aclaró serio. —Nunca podría estarlo contigo—

Izuku se ruborizó recordando que su amigo estaba enamorado de él.

—Gra…gracias— Esbozó sonriendo levemente en dirección al piso.

—En todo caso, hay que centrarnos en patrullar y cumplir con nuestro trabajo—Sentenció, comenzando a caminar por el distrito. —Necesitamos estar moviéndonos constantemente, lo idóneo es no llamar la atención—

—Sí— Acordó, yendo detrás suyo como si fuera su sombra.

Tras unos minutos de silencio cómodo entre ellos, Todoroki habló:

—Sabes, es la primera vez que patrullamos juntos—

—Sí—

—Me alegra poder pasar mi día contigo, me hace sentir muy afortunado de estar a tu lado—

Izuku se limitó a asentir, puesto a que desconocía cómo responder ante aquel comentario.

—Aunque a veces he pensado que no hemos podido congeniar en cuanto a tiempos, por nuestros trabajos, me alegra saber que hoy puedo convivir contigo—

Izuku realizó que ahí sí sabía responder a eso.

—Los horarios son diversos en el trabajo, no?— Dijo causal.

—Bastante— Replicó dando un respingo. —No suelen ser fijos—

—A los profesionales les cambian mucho sus horarios?—

—Sí, más que a los amateurs—Suspiró pensativo. —Es bueno que no te precipitaste a debutar justo terminado la U.A. porque sí es muy pesado ser un profesional siendo tan joven—

—En serio?— Dijo desorbitado.

Todoroki asintió, indicándole que lo siguiera cruzando la calle.

Con razón, los héroes retirados y All Might le decían que no se presionara en debutar, porque la vida de un profesional era muy difícil de sobrellevar siendo tan joven.

—Bueno, solo faltas tu de debutar de nuestro grupo— Dijo Todoroki.—El mes pasado debutó Mineta, que era el penúltimo de nosotros en debutar. El primero fue Bakugou, luego yo, después Iida, Uraraka, Yaoyorozu, y así fueron uno a uno debutando todos— Miró a los lados y le indicó que siguieran caminando; Izuku solamente obedecía sus instrucciones, escuchando atentamente a su mejor amigo. —Me encontré con Iida la semana pasada y dijo que le extrañaba el motivo por el que no hayas debutado, porque dijo que eras de los mejores tres del salón, junto con Bakugou y yo—

Izuku se rió levemente, sonrojándose poquito de las mejillas.

—Éramos los top 3 del 3A— Remembró Izuku con deje de nostalgia.

—Me alegra que no debutaras de inmediato, Midoriya, en serio— Giró su cabeza, dedicándole una sonrisa de orgullo. —Porque aprecio que te tomes tu tiempo para planear todo, a diferencia de los demás, que enseguida querían ser profesionales y ahora no aguantan las pesadas jornadas de andar patrullando, los casos, los horarios desmedidos, viajar a cada rato, dormir poco, entre otras cosas que se interponen a una vida más tranquila y amena—

—Ya veo— Musitó Izuku.

—Haz más cosas, Midoriya— Aconsejó Todoroki, adentrándose a una calle del distrito, siendo seguido por Izuku. —No seas como el resto, dedícate a otras cosas más productivas—

—Productivas, cómo cuáles?— Preguntó interesado.

—Tomar una clase de algo en particular, obtener un diplomado en algo, yo qué sé?— Divagó. —Eres muy bueno para hacer las cosas que te gustan, dedícate a algo interesante porque en tus días de descanso, padecerás de un horrible aburrimiento— Advirtió, haciendo que los ojos de Izuku se abrieron como focos de luz.

—Tu te aburres en tus días de descanso, Todoroki?—

Esto pareció motivar a Todoroki a seguir hablando.

—Mucho— Suspiró disgustado. —Esa es una de las desventajas de debutar a los dieciocho—

—Ya veo, ya veo— Murmuró interesado. —Entonces también debutar tiene sus desventajas, eh? Si debuto, lo más probable es que me aburra en días libres, y si me aburro en días libres, qué puedo hacer para mitigar el aburrimiento? Es decir, aminorar la carga que debo de soportar en un periodo de veinticuatro horas… veinticuatro horas que estaré divagando entre qué hacer y qué no hacer— Colocó su mano debajo de la barbilla, murmurando:—No tengo ningún otro trabajo a parte de ser un héroe, pero nunca se me ocurrió pensar en qué pasan el día los héroes profesionales en sus días libres, días los cuales son menos de cinco por mes, y contando eso, tienen jornadas laborales a deshoras y tomando en cuenta que yo puedo durar horas sin comer, lo cual me reduciría a una posibilidad de una o dos comidas por día, que en total reduciría mi rendimiento en el trabajo—

—Midoriya— Lo interrumpió Todoroki, sacándolo de su tren de pensamiento.

—Ah, qué?— Pestañeó abrumado.

—Te fuiste a otro lugar— Dijo serio.

Apenado, soltó una carcajada nerviosa.

—Oh— Pasó una mano detrás de su nuca. —Lo siento—

—Descuida— Aseguró, girándose a seguir caminando por la zona. —Ya sé que es el hábito que todos odian, pero yo no—

—Q-qué?— Emitió sorprendido.

—Todos odian ese hábito tuyo, incluso Bakugou— Mencionó solemne. —Pero a mi me gusta, Midoriya— Dejó una pausa entre ellos, acrecentando la pesadez de su sentir. —Me gusta que murmures, no tiene nada de malo que lo hagas, al contrario, a mi me gustan tus hábitos—

—Todoroki…—

—Me gusta esa manera tuya de contar tus cosas, de colocar un tu mano debajo de la barbilla y murmurar, de que tu mente divague tan rápido que nadie te puede alcanzar, tu fuerza de voluntad, tu resistencia, tu sonrisa, tu voz, tus pecas…— Se detuvo, cogiendo el hilo de las palabras. —En fin, no quiero incomodarte, pero necesitaba decirlo, necesitaba decirte que no es malo que murmures—

Izuku cogió aire, encontrándose bastante abrumado de tanto bombardeo de parte de su mejor amigo.

—No sé qué decir— Admitió incómodo.

—No me tienes qué decir nada— Reiteró. —Quería que lo supieras, al menos una vez—

Eso concluyó su conversación, dando pie a patrullar durante gran parte del día, paseándose desapercibidos entre las calles, a veces mostrándose llamativos, a veces escondiéndose de las multitudes, sin mucho preámbulo.

Izuku trabajaba lo mejor que podía, entre patrullar e investigar su caso, no sabía a que inclinarse, pues, su cerebro se encontraba a punto de caer en un conflicto interno allanando un abismo.


Acto 10: Nuevo propósito

Con qué facilidad se arredraba Izuku con solo las voces de otras personas colisionando en su cabeza.

Izuku era así en muchas ocasiones, mas que al alimentar con frecuencia sus deseos y sus fantasías en un hueco en su interior, conllevaba a hacer enojar a las voces que tanto chocaban desde su interior.

Lo bombardeaba su novio, luego su mentor, y después su mejor amigo.

Cada uno aportaba su opinión por muy distinta que fuera de la suya propia, ni una concordando con la anterior, confundiendo así el cerebro abrumado del pobre Izuku, que se hacía ovillo ante todos y todo.

Su novio quería que debutara, su mejor amigo no y su mentor le decía que necesitaba una oportunidad ideal para debutar.

Lo que se preguntaba era: a quién hacerle caso?

Silencio.

Cuál era la opción correcta?

A qué voz se elegiría para dejarse llevar por aquel camino?

Silencio por segunda ocasión.

El interno silencio era el más desgarrante, porque lo desgastaba entre sus propios pensamientos y sus brazos queriéndose arrancar la piel de la frustración de sentirse abultado entre la espada y la pared. Entre obedecer y desobedecer. Entre los demás y él.

Y se puso a divagar, entre sus lágrimas devastadoras, aumentando asimismo su constante frustración.

Silencio.

Nadie lo escuchaba sufrir en silencio.

Sufrir porque ya no quería sentirse obligado a nadie.

Izuku quiso en un principio volverse más fuerte, pero recapitulando toda su vida en un santiamén, siempre fue fuerte, solo que él no se había percatado de ello. No estaba consciente de todas sus facetas y las diversas variaciones que su persona podía manifestar.

Si rumiar entre los mismos pensamientos era una cualidad o un defecto suyo, eran un producto de su necesidad de querer complacer a otros, menos a sí mismo y eso es lo que carecía.

Carecía de la autonomía suficiente para complacer sus deseos, carecía de la voluntad de encontrarse a sí mismo entre el resto, entre su pareja y entre su familia.

Carecía de esa facilidad que otros tenían de dominar en el rango de independencia de tal grado, que podían satisfacerse en el ámbito profesional y en el ámbito emocional, pero también podían tener una vida emocionalmente estable.

Izuku ansiaba encontrar esa llave que abriera la puerta indicada. La puerta que lo albergaría de aquello que carecía y que tanta falta le hacía tener.

Si no era independiente, no podría cumplir ni con el propósito de ser un héroe profesional y tampoco el de ser un buen novio. Porque a veces sentía que él era un pésimo novio con Kacchan, sentía que no era lo suficientemente bueno en el asunto de proteger a su pareja.

Tal vez Kacchan pensaba que Izuku era un novio excelente, pero Izuku no se la creía. No creía factible que él era un buen novio, sino un novio en veces bastante inatento y muy precipitado al momento de besar, porque los besos de Izuku solían ser muy intensos y largos, y quizá sorprendían a Kacchan cuando eran de ese modo.

Pero no.

Izuku estaba equivocado al pensar así.

Izuku no era un pésimo novio, le compraba regalos a Kacchan, como el anillo y la cadenita de plata, también las miles de flores que le llevaba a casa las veces que lo iba a visitar a su casa.

No, Izuku no era un pésimo novio. Pero lo que sí era, es inseguro y muy indeciso cuando se trataba de tomar decisiones en corto tiempo.

Bien, ya tenía en claro lo que necesitaba resolver, pero en caso de equivocarse otra vez, le mandó un mensaje de texto a Kacchan, diciendo lo siguiente:

Kacchan, tengo una pregunta:

Soy un pésimo novio?

Siento que quizás no lo sea, o que no estoy rindiendo frutos como buen novio, quizá me haya ido muy fuerte contigo con el beso del tronco, el de aquella vez, o tal vez estoy pensándolo mucho.

Y si no lo estoy pensando mucho, terminaré pensándolo de más; o será al revés?

Creo que estoy viviendo un mal presagio.

Al releer su mensaje le invadió una inmensa vergüenza, tiñendo su rostro de rojo, debido a la vergüenza de lo que su propia mente podía llegar a hacer con solo meterse en sus pensamientos y sentimientos. Desde que habló con Todoroki todo estaba revuelto en su cabeza y le estaba costando muchísimo reordenar toda la estructura mental de su cerebro.

Kacchan le respondió a los cuantos minutos de haberle mandado el mensaje, haciéndolo volver en sí. Decía:

Deja de maquinarte, estúpido nerd.

Eres el mejor jodido novio de todos, todavía tienes dudas al respecto?

Tendré que golpearte hasta que lo entiendas en esa cabezota tuya.

Estúpido.

Grandísimo imbécil.

Vaya, lo más probable es que lo hizo enojar con su mensaje, pero le respondió sinceramente y eso le bastó para sentirse más tranquilo el resto de la tarde.

Pasados unos minutos le mandó otro mensaje, diciéndole:

Deku, ya no dudes más. Deja de llorar por eso.

Es molesto. Lo odio. Te odio cuando haces eso. Odio las malditas dudas.

Izuku en lugar de tomárselo a pecho, se echó a reír de gusto por la sinceridad de su novio.

En resumidas cuentas, Izuku exageraba demasiado al tomarse a pecho lo que Todoroki le decía, al igual que su mentor y al igual que su novio. Aunque, Kacchan tenía razón al decirle que ya no dudara más de su papel como novio, al menos trataría arduamente de no hacerlo tan seguido hasta que desaparezca ese vicio suyo.

Izuku respondió de regreso, sonriendo de oreja a oreja.

Yo también te quiero, Kacchan.

Gracias por tus palabras.

Ahora faltaba la cuestión de su debut y resolvería el conflicto interno.

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P.D. ¡Hoy es cumpleaños de Deku!

Este capítulo está estructurado un poco diferente a los demás, quise experimentar con la mentalidad de Deku desde maquinar mucho hasta centralizar el pensamiento.

Pero, Todoroki va con todo.