"El admirador secreto parte 2"
.
.
.
.
.
.
Acto 11: Sin palabras
Katsuki trabajaba por la calle donde se alojaban unos enormes edificios de negocios, de ellos se hallaban ventanas y ventanas por doquier, abarcando gran parte de la vista del distrito. Los ostentosos edificios no eran lo suyo. No le gustaba ver edificios tan grandes como árboles o centros comerciales donde se compraba sin tener razón de hacerlo o porque vaya la redundancia, fuera una necesidad.
Esas cosas bien podrían pasarle de largo, ya que no las necesitaba.
Katsuki no necesitaba de cosas materiales para sentirse completo, sino ya todo lo que necesitaba lo tenía servido en bandeja de plata, y la clara demostración de eso es su cadena de plata que colgaba de su cuello.
Era agradable poder pasearse la cadena con toda la libertad del mundo sin verse en la terrible obligación de guardarse su anillo en la bolsa del traje.
Bueno, comoquiera, patrullaba la calle sin el menor interés en saludar a las fans que se agasajaban de verle, aglomerándose en círculo para tomarle fotos y pedirle autógrafos. Cabía mencionar que desde su debut, Katsuki había logrado llamar la atención de la población, entre ellos, el de las chicas. Sabía que se debía a su físico, no tanto a su espantosa personalidad, pues, nadie lo aguantaba más de un día sin querer salirse de la misma habitación que él.
A esas alturas, se preguntaba cómo es que Deku había logrado soportarlo durante tantos años sin dejarlo; suponía que debía deberse a su voluntad inquebrantable, la que lo llevó a seguirlo como su sombra y permanecer de su lado hasta la fecha, sin oposiciones y sin quejarse.
Le aliviaba saber que seguían juntos a pesar de todo, a pesar de que las malditas fans lo rodeaban a lo tonto y él se sentía acorralado por la muchedumbre atosigadora y estúpida de mujeres desconocidas, sedientas de tomarle fotos con su traje de héroe.
Katsuki chasqueaba la lengua y se retorcía del coraje de solo verlas. Tan sólo esperaba que Deku no lo viera en una situación así de ridícula, como la que presenciaba.
Aunque, al brevísimo instante en que rodó los ojos al otro lado de la calle, vio una inconfundible cabellera verde y esponjosa salir de uno de los cuatro edificios, portando una gorra que le cubriera su alocada cabellera inútilmente, usando su ropa casual y sencilla y sus irremplazables tenis rojos a punta de lanza. Cualquiera notaría que esos tenis sólo podían provenir de una sola persona y esa persona era nadie menos que su novio.
Sin notarlo, sus labios se curvearon en una tenue sonrisa ilusionada, sus ojos se iluminaron radiantes de poder tener un vistazo del amor de su vida salir de un edificio.
Por fin lo miraba, después de varios días sin poderse ver cara a cara.
Joder, por fin.
Emocionado, se movió de su posición de patrullaje y se encaminó al otro lado de la calle con dirección a su pareja.
De seguro, él andaba distraído y pensando en tonterías que ni cuenta se daría de su presencia atrás suyo, ansioso de abordarlo y poderlo tocar.
—Deku— Escapó de su boca, siendo a la vez interrumpido por otra presencia, interviniendo entre Katsuki y su novio.
Sus acciones se frenaron en seco, retractándose de lo que haría una vez viendo que el maldito mitad y mitad se entrometía en sus asuntos.
—¡Midoriya!— Le había gritado Todoroki a menos de cuatro metros de distancia entre ellos.
El nerd se paró al instante antes de caer de bruces al llamado de su nombre. Se giró poniendo gesto interrogante.
—Todoroki— Dijo. —Qué sucede?—
—Se te olvidó tu libreta de notas— Le extendió su libreta que estaba situada en su otra mano. Deku abrió los ojos desorbitado al vislumbrar su olvidada libreta.
—¡Ay!— Chilló de gozo. —Mi libreta— La tomó con efusivo agradecimiento. —Gracias, muchas muchas gracias, Todoroki—Inclinó su cabeza varias veces con los ojos brillando en expresión de dicha y profundo agradecimiento por su parte.
Una vez terminadas sus miles de agradecimientos, metió la libreta a la mochila amarilla. Katsuki miraba toda la escena con atención, aborreciendo que Todoroki fuera el único idiota sensato del lugar que se percató que a Deku se le había olvidado su libreta. En lugar de verlo como una casualidad, lo veía con sospecha.
Deku no olvidaba las cosas porque sí; es más, se acordó con anticipación de que cumplirían meses en menos de siete días y le dio su hermosa cadena de plata a catorce días de ser la fecha exacta.
De seguro Todoroki se la quitó en un momento de situación por parte de su novio y lo hacía ver como una casualidad.
El imbécil debería de saber que no existen las casualidades.
—Bueno, ya me voy— Deku hizo una rápida inclinación de cabeza y se dio la vuelta partiendo. —Adiós, Todoroki— Agitó la mano en despedida, esbozándole una sonrisa amistosa. —¡Nos vemos mañana en el trabajo!—
Pero la expresión que demostró el bastardo mitad y mitad no denotaba que estaba dispuesto a dejar ir a su novio tan rápido, por lo que notó que él se adelantó a detenerlo de su ida.
—Midoriya, aguarda—
Deku se detuvo perplejo, girándose con una clara expresión de confusion en sus facciones.
—Todoroki— Musitó en tono interrogante. —Qué sucede? Se me olvidó otra cosa?—
—Quiero que me des una respuesta a mi pregunta— Pidió desesperado.
Deku se sorprendió, parpadeando en amplia impresión. Pronto, su aspecto denotó agitación, a lo que Katsuki interpretó que el bastardo mitad y mitad se atrevió a poner a su novio en un aprieto.
Pedazo de imbécil, pensó desdeñoso.
Acercándose al nerd sabiendo que está conmigo, eso es caer jodidamente bajo.
El sólo hecho de ver a su novio turbado por una situación de ese tipo, suscitó un sentimiento de malestar de saber que en su ausencia, otros se interponían en su relación.
Tales escenarios lo hicieron suponer que esta clase de situaciones serían propensas a darse, debido a que su novio por muy amable que era y sus intenciones siempre eran buenas y puras para con las personas, éstas las interpretarían como muestras de cariño y especial atención atribuidas a ellas, cuando Deku ya estaba saliendo con él.
A veces la misma vanidad y deseos de obtener atención proveniente de personas amables y cariñosas, no hacían más que propagar la búsqueda constante de recibir esas acciones de manera constante, sin detenerse a pensar en el detrás de la superficie.
A Katsuki no le sorprendería que Todoroki interpretara la amabilidad de su novio como parte de que estaban en la misma sintonía.
—Todoroki…— Suspiró Deku anonadado.
—Por favor— Suplicó.
—Ya te di mi respuesta— Recordó Deku, quien había dado un paso atrás y sus ojos irradiaban a la luz del día su gran temor de ser abordado de esa manera. —Todoroki, ya estoy con Kacchan— Explicó al ver que él bajaba la cabeza en decepción. —Yo no lo traicionaré—
—Pero si rompieras con él, no sería traición— Renegó, moviendo la cabeza.
Deku se tornó preocupado.
—No, está mal— Irrumpió mortificado. —Yo-yo no quiero herir a Kacchan—
—Aunque estés con Bakugou—Empezó Todoroki con palidez en su voz.—Sé que soy una mejor opción que él— Deku abrió los ojos de par en par. —Yo no te lastimo y no te obligo a hacer cosas que no quieras hacer, yo soy mucho mejor que él y mucho más capaz para hacerte feliz que él, Midoriya— Tras una breve pausa, agregó:—Yo fui un tonto al dejarte ir en ese entonces, pero ahora, te digo que por favor pienses en lo que te dije y que me elijas— Pidió. —Elígeme—.
Acabas de cavar tu propia tumba, bastardo infeliz.
Katsuki estaba molesto, bufando aire caliente de las orejas y del puente de la nariz con injuriosa furia. Furia revoloteando en todo su cuerpo.
Deku se mordió el labio inferior, mostrándose indispuesto a seguir conversando.
—Hablemos de esto con más calma— Sugirió de buena manera, a pesar de que su aspecto expresaba conflicto y mortificación. Deku era demasiado amable que no podría verse en la obligación de herir a sus amigos o a cualquier otra persona existente. —Porque tengo prisa, pero te prometo que hablaré de esto contigo con más calma—
—Está bien— Dijo resignado.
Deku sonrió aliviado.
—Gracias, Todoroki, te prometo que hablemos de esto— Juró certero. —Lo prometo— Enfatizó y con eso, partió a toda prisa de la calle, perdiéndose entre la muchedumbre de personas.
Acto 12: Enfrentamiento
El origen de su furia se situaba a unos pasos de él, por lo que Katsuki se acercó a Todoroki con la intención de hacerle hincapié de quién era novio Deku.
Todoroki portaba expresión de desaire, suscitando en él un inmenso sentimiento de restregar su rostro bonito contra el cemento de la calle a ver qué pasaba después, porque el muy maldito osaba poner esa cara al ser en cierta forma rechazado por Deku.
—Bastardo— Masculló plantado a su lado.
Todoroki reaccionó de inmediato, colocándose en posición de defensa, exaltado de verle.
Esa era la clase de expresión que Katsuki quería detonar.
—Qué haces aquí, Bakugou?— Lo cuestionó Todoroki sin ocultar su sorpresa.
Katsuki rodó los ojos soberbiamente.
—Más bien, tú qué haces aquí, bastardo?— Inquirió amenazante.
—No sé de qué hablas— Fingió desinterés, provocando que le punzara una vena en la sien.
—Yo sé perfectamente bien de lo que hablo, descarado— Escupió con el ceño torcido.
—Ah sí?— Reparó Todoroki en tono sarcástico. —Entonces qué hago aquí, según tu?—
—Hah— Katsuki movió la cabeza retador. —Deja de fingir imbécil— Lo señaló con su dedo. —Y escúchame bien— Dijo serio. —Aléjate de Deku—
—Hm— Todoroki enarcó una ceja, viéndolo sin el menor interés en sus rasgos faciales.—Te crees mucho porque Midoriya está contigo, no es así?—
—No me creo— Sonrió vago. —Soy su novio—
Todoroki asintió sin el menor escrúpulo, irguiéndose a una rectitud insaciable, demostrándose correcto y educado, a pesar de que en sus ojos bicromáticos habitaba una desesperación insomne que Katsuki percibió más que claro.
—Midoriya ya sabe mis sentimientos— Manifestó.
Semejante revelación provocó que Katsuki se crispara, abriendo sus orbes rojas irradiando una chispa vivaz, que expresaba su enorme molestia.
—Se los confesé el otro día— Siguió, desinteresado con su reacción. —O es que no te los dijo?—
No respondió puesto a que si lo hacían, significaba que desconocía de la gravedad de la situación en que se veía inmersa por culpa de las insistencias del maldito Todoroki y sus estúpidas acciones de pacotilla.
—Tu silencio me dice mucho— Dijo Todoroki viéndolo santurrón. —Hasta me hace suponer que Midoriya romperá contigo—
—¡No romperá conmigo, bastardo!— Exclamó tomándolo de la solapa del traje y jalándolo de una violenta sacudida. —¡No asumas cosas que no son!—
—Asumo lo que veo— Manifestó, frunciendo las cejas. —Pides más de lo que puedes tener—
—Y qué es eso, bastardo?— Desafió, soltando una risita presumida.
—Ni siquiera te tomas en serio tu relación con Midoriya—Alardeó.
—Qué has dicho, imbécil?— Katsuki gruñó, tensándose.
—De verdad amas a Midoriya?— Preguntó con cara escrupulosa. —Viéndote actuar tan agresivo para todo, me hace pensar que quizás no es así como pensé en aquel momento que éramos estudiantes de la U.A.—
Se tomó aquella mención con respecto a sus sentimientos a pecho, se lo tomó tan intenso y profundo, pues, hirió su orgullo elevado.
Interpretó aquello como una alegata de que no le creía que seguía siendo novio de Deku, por lo que optó por mostrarle una prueba, si eso es lo que el muy imbécil quería; además, Katsuki se moría por presumir su cadena de plata a quien fuera.
—Quieres pruebas?— Encaró presuntuoso, dando unos pasos atrás con precaución, inflando su pecho con presencia. Sacó su cadena que estaba oculta detrás de su traje para que no anduviera colgando tanto de su cuello. —Mira— Mostró su cadena con sumo orgullo. —Esta es la prueba de que Deku y yo estamos juntos— Todoroki vislumbró su cadena con perplejidad; esto solo hizo que Katsuki sonriera triunfal. —Me lo dio Deku, porque Deku me quiere a mi, no a ti, acéptalo y sigue con tu patética vida, escoria—
—Esa cadena— Todoroki refirió viendo la cadena con intensidad. —Entonces es verdad lo que Midoriya dijo— Murmuró para sí.
—Qué dices, bastardo?— Frunció el ceño.
—Esa cadena es de plata real— Espetó con molestia. —Sabes cuánto cuesta la plata real? ¡Muchísimo! Eso no es una réplica, es una original—
—Qué?— Tosió incrédulo.
—No lo sabías?— Recriminó, mirando la cadena jactado. —Midoriya vendió la mitad de su colección de All Might para comprarte esa cadena—
Katsuki se tensó, abriendo los ojos.
—Midoriya estuvo toda la semana preguntándole a las chicas de la agencia en cuál joyería vendían a mejor precio algo así de valioso como lo que tienes— Nombró.—Deberías de estar agradecido con el sacrificio que hizo por ti—
—No me jodas, bastardo— Rezongó Katsuki, mirándolo con impericia.
—Ni siquiera lo sabías, Bakugou, así que no te hagas el desinteresado conmigo, que no te queda— Despotricó con desprecio.
—Te voy a matar, creídito estúpido— Amenazó con la sangre encrespada.
—Inténtalo, no te tengo miedo— Animó provocándolo con una mueca torcida. —Que no tienes la suficiente decencia para compensar todas las cosas que hace Midoriya por ti, porque solo te limitaste a escribir cartitas de amor durante tres jodidos años—
Sin soportar más de ese alegato, Katsuki le restregó un puñetazo en la cara, justo en la mejilla izquierda, la cual tenía más a la vista que la derecha.
—¡Muere!— Gritó al golpearlo.
Consideró que se había sobrepasado de la línea al decirle aquello, puesto que se esforzó mucho por escribir aquellas cartas y depuró en ellas todos sus sentimientos lo mejor posible. Esas cartas habían significado mucho para parecer muy insignificantes al verlas con ojos vacíos.
Cada carta contenía una diminuta parte de sus sentimientos.
—No sabes nada de mi, engendro— Alardeó Katsuki. Las venas de su sien palpitaban y las de su cuello eran visibles. —Si estoy con Deku no es tu problema, no te atrevas a meterte en lo que no te concierne, solo quítate de mi vista y jódete solo, infame bastardo—
—Me concierne porque se trata de Midoriya— Alegó Todoroki, posicionándose como si quisiera golpearlo, pero Katsuki reaccionó al instante y le dio otro puñetazo en la otra mejilla, siendo mucho más fuerte que el anterior, dejándole un hematoma notorio en el rostro.
—¡Patrañas, mitad y mitad!—Gritó despotricado. —Estoy harto de que estés jodiendo a Deku todo el maldito día, estoy furioso que lo jodas día y noche, si él está conmigo, acéptalo ya y deja de molestarnos, que estamos muy bien juntos—
—Tratas a Midoriya como un objeto— Rodó los ojos despechado.
—No es verdad, no trato al nerd inútil como objeto!— Alegó. —Si estoy con Deku es porque el maldito nerd no puede cuidarse solo, es un inútil bueno para nada Deku, que no puede hacer nada sin mi, por eso tengo que estar con él, y tu no puedes hacer nada al respecto, te jodes solo, por ser tan imbécil para todo—
—Midoriya es un inútil a tus ojos?—
—¡Por supuesto que sí!— Respondió sin pensarlo. —Deku siempre será un inútil, es un estúpido nerd, un bebé llorón, cómo dejártelo a ti si no puedes cuidarlo? Deku ni siquiera sabe lavar su ropa—
—Eso piensas de mi, Kacchan?— Dijo una voz que le heló la sangre al brevísimo segundo en que salieron de su boca.
—Midoriya— Todoroki se giró con asombro, dejando que tanto él como Katsuki vieran la razón de su pleito quien los miraba con ojos cristalinos. Su dolor se percibía con inmensa profundidad.
—Eso…piensas de mi, Kacchan…?— Su voz quebrada denotaba su tristeza.
¡Joder! No.
—¡Deku, puedo explicarlo!— Reparó a la brevedad.
¡Soy un estúpido!
Él se arredró, derramando lágrimas de sus ojos llorosos.
—Midoriya, cuánto escuchaste?— Intervino Todoroki. —Por qué regresaste?—
—C-cuando me fui…creí haber visto a Kacchan, y me regresé— Expuso trémulo, en voz desbaratada. —Me regresé a verte…— Se entrecortó, reprimiéndose un leve sollozo.
Alarmado, Katsuki se acercó a su lado, pero fue rechazado por esa cara pecosa derrochando tristeza y dolor en cada esquina de su tez blanca. Un crujido se asentó en su corazón y realizó el valor de sus palabras y el peso que conllevaban al emplearlas sin pensar siquiera en su efecto.
—Deku…—Musitó en un hilo de voz.
El aludido lo observó desmoronado, unas lágrimas acapararon sus ojos verdes y hermosos, los cuales, se veían opacados por la tristeza.
—Midoriya— Todoroki también se acercó, pero igual, fue rechazado por él.
Deku lloró resquebrajado, cerrando los párpados dolorosamente, encorvándose con el temblor presente en sus extremidades.
—D-duele, K-Kacchan…— Dijo a lo bajo y con ello salió corriendo activando su quirk, esfumándose en segundos.
—¡Deku!—Katsuki gritó desesperado, antes de poder ver la dirección que Deku se había marchado.
Katsuki había cometido un error descomunal.
.
.
.
.
.
.
P.D. Es un capítulo un poco más corto que los otros, porque me enfocaré más en Izuku en el próximo capítulo, pero ya le daremos mayor enfoque a Katsuki en los próximos capítulos.
