"El admirador secreto parte 2"

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Lado: Midoriya

Acto 11: Herido

La brújula de su compás interno se rompió al escuchar las crueles palabras derrochadas por su novio. Alcanzó a escuchar suficiente para sentirse sumamente herido, pues, no conjuraba qué fue lo que le pasó a su novio por la cabeza para decir esas cosas de él.

Se había regresado porque creyó haber vislumbrado un pedazo de su figura al despedirse de su mejor amigo, del cual, presentía que no se rendiría a conquistarlo sin importarle que él tuviera novio. Total, Izuku conocía a la perfección la figura de su pareja, la sabía de memoria, la tenía tallada en su mente las veces en las que lo pensaba.

No lo había dicho de antemano, pero ansiaba ver a su pareja ese día, darle a saber lo que estaba planeando para festejar su mes juntos con toda la formalidad posible, porque quería sorprenderlo y hacer algo sumamente especial.

Las dudas habitaban menos en su mar de incertidumbres, pero que cabía mencionar, Izuku buscaba formalizar la relación.

La cadena de plata solo había sido el preámbulo de lo que había estado planeando los pasados días y después decírselos a su pareja hasta tener todo en orden, para evitarse tener que dar muchos rodeos con sus palabras y terminar por impacientarlo con sus trabalenguas.

Izuku estaba seguro de que formalizar la relación era lo que quería. Entrelazar su unión con su pareja y evitar herirse. Pero todo cambió al escucharlo decirle que todavía lo consideraba un inútil, alguien que no podía lavar su propia ropa, a pesar de que ya tenía los diecinueve años cumplidos hacía poco. Por mucho que lo intentara, le costaba un trabajo descomunal poder lavar la ropa apropiadamente y salir victorioso en el intento; sin embargo, sus esfuerzos se fueron a la basura ese día.

Sus dudas se convirtieron en realidad, porque él era un inútil a ojos de Kacchan. Seguía siendo el Deku que no podía hacer nada.

Dolía.

Dolía demasiado que el cuerpo le pesaba mucho más de lo debido y sus manos temblaban con avispados anhelos de golpear algo lo antes posible, porque sino el llanto que llevaba consigo, se rompería.

Duele, Kacchan.

Tus palabras duelen.


Acto 12: Soledad

No supo en qué momento llegó al pequeño bosque que quedaba cerca de la U.A. donde se hallaban el estanque de peces y las hiedras que acariciaban su cabello y acogían su alma.

Llegando a aquel sitio, detuvo su huida, recuperando el hilo de los pensamientos en un breve suspiro en el que sus ojos se abrieron como luciérnagas perdiéndose en el hermoso color azulado de unos riachuelos que pasaban por una estrecha vereda. En efecto, era un hermoso color que relajaba el espíritu de la huida, reduciendo la sensación de desasosiego en un lento degradé.

De alguna manera, sabía que no fue justo al huir sin siquiera oír una explicación sobre el origen de los hechos.

Y si, Kacchan dijo esas palabras sin pensarlas?

Kacchan decía muchas veces cosas sin pensarlas, sin detenerse a razonar si esas palabras podrían estrellar un alma débil y romperla, o si acaso llegaba a lastimar a otros tanto como posiblemente podía lastimarse a sí mismo. Su novio hablaba mucho; sin embargo, cuando estaban solos, casi no decía nada. Se tornaba taciturno, luciendo tan lindo como vulnerable y la realidad se asentó en su cabeza.

Y si Kacchan fue provocado a decir esas cosas?

Todoroki y Kacchan se odiaban desde el primer años de la preparatoria y se peleaban tanto físicamente como verbalmente, por lo que realizó en aquel brevísimo instante que quizá su novio pudo haberse visto persuadido a hablar de él a sus espaldas. Pero a pesar de ser una simple suposición, tenía sustratos de verdad arraigadas en su estructura.

Izuku no fue justo, tal vez no siempre lo era y no se daba cuenta de ello, pues, terminaba sacando sus propias conclusiones, debido a su inseguridad y lo primero que hacía era huir.

Escapar del daño sin detenerse a pensar en que pudo haber sido un malentendido.

Intuía que Kacchan no hablaba por hablar, que el motivo de su comportamiento no fue dado por mera coincidencia, sino por provocación. Lo debieron de haber provocado, porque muchas veces Kacchan hablaba a lo bruto y no se detenía a pensar si te lastimaba o no, al contrario, solo su lengua moviéndose y su cerebro en un estado de pausa.

Se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas, inhalando y exhalando profundamente para calmar su llanto, posteriormente sacando su celular, del cual no paraba de sonar.

Tenía ocho llamadas perdidas de Kacchan y tres de Todoroki al ver su celular con ojos cristalinos.

De seguro estaban preocupados por él.

Para cerciorarse de que sus suposiciones estaban, en efecto, correctas, optó por atender a Todoroki, en lugar de atender a su novio primero.

Al atender, Todoroki estaba muy preocupado por su estado y le angustiaba el hecho de que podría estar llorando solo en un lugar solitario, lo cual, fue un fundamento correcto, puesto a que se hallaba en un sitio solitario y estaba llorando.

Con su voz cortada, preguntó la duda que tanto tenía palpitando en el nudo de la garganta.

—Provocaste a Kacchan?—

El silencio de Todoroki fue clave para saber que había provocado a su novio a decir cosas sin pensar.

Soltó un suspiro de alivio, aligerando la carga de sus hombros en un parpadeo.

—Ya veo— Musitó Izuku, decepcionado. No se esperaba que su mejor amigo fuera de esa manera. En verdad, que no se lo esperaba.

—Midoriya, lo siento— Soltó abrupto. —Él me advirtió primero que no me acercara a ti, y lo único que se me ocurrió fue provocarlo, porque no me gusta la forma en que habla de ti, como si tu fueras un objeto, en lugar de una persona—

Por eso hizo eso, supuso Izuku, mirando a unas hojas de un árbol agitarse a voluntad del viento. Pero no está bien provocar a Kacchan.

—No debiste de provocarlo— Irrumpió Izuku.

—No fue mi intención entrometerme en tu relación, Midoriya— Explicó. —Te juro que no lo hice con la intención de arruinar su relación, pero no soporto a Bakugou, no soporto cómo presume que tu eres su novio— Cogió aire, añadiendo:—Me siento celoso de sólo verlo y luego me enseñó la cadena que le compraste, me la presumió, Midoriya, como si yo fuera un tonto que está enamorado de ti—

Bueno, Kacchan puede ser muy presumido cuando se ve afectado por la presencia de una persona en específico. Izuku bien sabía de aquel mecanismo de defensa empleado con despotismo por su novio, pero no pasaba a verse mezquino en sus maneras elegantes de mostrarse ante las personas.

Incluso siendo atacado, Kacchan se miraba lindo.

Izuku simplemente no podía estar enojado con Kacchan por sus palabras. No podía. No hallaba razones para inculparlo por aquel suceso en particular.

—Entiendo, Todoroki— Dijo Izuku. —Sé que Kacchan bajo ataque se pone de esa manera, pero eso no es justificación para que tu lo provoques—

—M-Midoriya— Tartamudeó incrédulo. —Lo siento—

Quiza no se esperaba esa reacción de su parte, pero Izuku sentía que lo correcto era darle su lugar a su pareja como tal y no adentrarse a conclusiones precipitadas.

—Te perdono, Todoroki, mucho antes de que me pidieras disculpas— Expuso sincero. —Yo ya te perdoné— Suspiró tornándose serio. —Pero no vuelvas a provocar a Kacchan, me escuchaste?— Advirtió firme. Tras un silencio, añadió:— No lo provoques—

Dicho aquello, colgó la llamada.

Había sido la primera vez que se sintió decepcionado con su mejor amigo.

Profundamente decepcionado.


Acto 13: Reparación

Izuku extrañaba a Kacchan.

Lo extrañaba a pesar de haber visto discutiendo con Todoroki ese mismo día, pero vaya, lo extrañaba muchísimo que el cuerpo le punzaba ansiando sentirlo cerca.

Estaba seguro de que nunca había deseado tanto estar con él como ahora, de que el deseo de formalizar su relación, desencadenaron en él este sentimiento inevitable en su persona.

Quería cuidado y sobre todo, quererlo mucho.

Se sentía culpable por no reconocer lo suficiente los sentimientos que Kacchan transmitía con su cercanía, incluso con sus ojos comunicaba lo que no podía decir en palabras.

El rojo de sus ojos muchas veces veían a través de él, llegando al punto de poderlo leer y admirar más allá de una contemplación rudimentaria.

Entristecido por su parte, atendió la onceava llamada de Kacchan, siendo regañado por éste de inmediato, pero portando en cada onza de su voz el peso de su preocupación por él. Aunque Kacchan no le dijera directamente las cosas, su cuerpo lo delataba todo.

Curiosamente, el cuerpo de Kacchan era muy honesto.

—Deku es mi culpa— Manifestó de pronto, sacudiendo a Izuku en aquello. —¡Dije puras estupideces, lo juro! Todo fue culpa del maldito mitad y mitad y sus jodidas palabras—

Izuku suspiró procesando lo que diría después; sin embargo, Kacchan se adelantó, paniqueado con su reacción.

—¡No fue mi intención, Deku!— Gritó desesperado. —No eres un inútil, demonios ¡no lo eres!—

—Kacchan, no es tu culpa— Irrumpió con la voz entrecortada debido al llanto.

—¡Lo es, carajo!—

—Todoroki te provocó, sé que no dijiste esas cosas a propósito— Reparó. —Te conozco, Kacchan—

—Entonces por qué carajos huiste, maldito Deku?!— Exigió saber con frustración.

—Yo tampoco estaba pensando con claridad— Confesó con un nudo en la garganta. —Yo me dejé llevar por mis emociones sin escucharte, me adelanté y saqué mis propias conclusiones—

Kacchan suspiró frustrado, mucho muy frustrado consigo mismo.

—¡Todo esto es culpa del bastardo mitad y mitad!— Gruñó Kacchan.

Ese fundamento desató en Izuku una no tan agradable sensación en su interior. El pecho se le apretujó de solo oír aquello.

Desconocía el motivo, pero sí reconocía que no le gustaba que Kacchan hiciera mención de Todoroki cuando él estaba presente, pues, de alguna manera, le hacía sentir desfasado.

—¡Cuando lo tenga en frente, juro que explotaré su maldita cara!— Amenazó Kacchan al aire. —¡Lo haré reventar con todo y su maldita fortuna!¡no debió de haberse metido en donde no le concernía, el muy maldito, es una escoria!—

Izuku respiró incómodo, sin saber la razón de su disgusto, porque en resumen, aquella sensación le profería disgusto.

—Kacchan— Irrumpió abruptamente, sobresaltando a su novio, quien reaccionó desconcertado como si no se esperaba esa actitud en él. —No hables de Todoroki—

—Qué?!— Alardeó. —Él es el culpable de que estemos hablando por el maldito teléfono, él—

—No me gusta que hables de Todoroki, Kacchan— Lo interrumpió con alarma. —No me gusta, me disgusta que hables de él cuando estás hablando conmigo—

—Hah?— Se escapó su aliento con sorpresa. —Deku?—

Izuku se llevó una mano a su frente, sobándose la sien de la misma incomprensión que le propinaba aquel particular disgusto.

—Estás…celoso?— Su tono arraigaba ilusión.

A qué se debía esa pregunta? Izuku no la entendió en absoluto.

—N-no lo sé— Balbuceó en pánico. —No lo sé— Repitió con énfasis.

—Entonces?—

Izuku no sabía nada de cómo se sentía padecer de los celos, ni de dónde surgían o cuál era la causa de que se sintieran dichas emociones en él, pero lo único que sabía era que deseaba ver a su pareja y aclarar por completo el malentendido, en lugar de agrandarlo.

—Quiero verte, Kacchan— Suplicó en voz baja, pero con un amplio deje de profundidad.

Kacchan exhaló abrumado.

—Te extraño, Kacchan— Expresó necesitado. —Te extraño, quiero verte—

—Deku…—Pronunció embelesado.

—Puedo esperar a que salgas del trabajo, no interrumpiré tu jornada laboral— Aclaró educado, para cambiar el tono de súplica que emplearía al añadir:—Te necesito, Kacchan… te necesito—

—¡Deku eres un tonto!— Espetó avergonzado.

—Soy lo que sea por ti— Dijo sintiéndose enrojecer al instante en que esas palabras salieron de su boca con vehemencia.

—¡Deja de decir cursilerías, nerd! ¡Basta!— Lo oyó abrumado y supo que había dejado su intención bien clara. —¡No digas esas cosas así como si nada, es molesto! Jodidamente molesto, Deku—

—Perdóname, Kacchan, pero no puedo contenerme de decirte lo mucho que siento por ti ahora— Expresó apurado. —Lo mucho que he dejado pasar por ser tan inútil—

—No, Deku, no eres inútil— Corrigió alarmado. —Yo me equivoqué al decir que eras un inútil cuando no lo eres—

Izuku respiró cortándose por el sentimiento.

—N-necesito…— Musitó dificultoso. —Necesito de ti— Dijo en un hilo de voz cargado de sentimiento.

El sonrojo de su cara no se podía comparar con lo que pasaba en su interior.

—Mi turno terminara pronto, Deku— Avisó Kacchan con contención. —Sé paciente, Deku, que yo igual quiero verte, maldito—

Lagrimeando de gozo, asintió.

—S-sí—


Acto 14: Cortando la distancia

Izuku fue descuidado al descarrilarse del camino por sus pensamientos recurrentes, por sus pensamientos en forma de laberintos recorriendo su cerebro en un torbellino insaciable de descargas de emociones; sin embargo, lo único que deseaba en ese momento era tener a Kacchan en sus brazos y olvidarse del resto.

Fue un error de su parte no pensar las cosas con claridad, pues, creía que si Kacchan lo presionaba demasiado la relación no funcionaría, pero con este suceso se percató que en vez de odiarlo, le gustaba más de lo que pensaba.

Kacchan le gustaba muchísimo, mucho más que cualquier otra persona.

Si bien, durante años lo había percibido a una distancia prácticamente inalcanzable, una distancia que le impedía llegar a él y por fin tomar su mano e ir juntos por el mismo sendero. Esa distancia se fue acortando con su rivalidad, cambiando a una amistad un tanto extraña y rara, para terminar en un noviazgo originado por aquel vínculo que tenía con él desde la infancia.

Un vínculo irremplazable.

Izuku no quería saber lo que el futuro deparaba, mucho menos lo que le esperaba al día siguiente. No quería saber de la magia de las constelaciones, de los confines del universo, ni del origen de las estrellas. No quería saber nada que no tuviera relación con Kacchan, porque todo giraba alrededor de él en aquella perpetua realización de su mente.

Sus impulsos indicaban que necesitaba abrazarlo, necesitaba decirle todo lo que no le pasaba por la cabeza cuando lo tenía al frente, necesitaba besarlo hasta contemplar lo hermoso que se miraba Kacchan después de besarse. Necesitaba sentirlo en su sintonía. Ser su sintonía.

Mientras aguardaba a la hora en que Kacchan saldría del trabajo, permaneció en el bosque, caminando por cada vereda, aferrado al sentimiento que ahora constaba su reticencia.

Suspiró sabiendo que sus inconstancias habían derivado del mar de dudas que muchas veces había sido su corazón, dibujando un bosquejo sin matices de color, y que al percatarse de la realidad de lo que en verdad sentía, el bosquejo explotaba en vaivén de colores que persistían paso a paso, fungiendo con la realidad haciéndole frente a la ficción.

El poder de sus sentimientos crecían conforme los trazaba con sus dedos, ahondando cada parte de sus hondonadas con la palma de sus manos, esculpiendo uno a uno los momentos vividos con Kacchan hasta el presente.

Ese amor no moría, sino seguía existiendo, persistiendo y latiendo con mucha fuerza.

Ese amor cortaba la distancia sobrante de tajo.

Ese amor le daba motivos para cosecharlo, protegerlo, cimentarlo, abrazarlo, pero sobre todo, encargarse de que su pureza no se viera afectada por los obstáculos, sino que los encararan de frente y que les sirviera de que el amor como tal, jamás sería una debilidad, sino una fortaleza resistente.

Ese amor albergaba cada parte de su historia, cada fragmento importante hasta el más insignificante.

Ese amor era suyo.

Suyo y de Kacchan.

Y si no lo podía cuidar, entonces lo dejaría ser.

Pero mientras tanto, lo cuidaría gentilmente depurando sus sentimientos puros, sus palabras dulces y verdaderas, sus tiernos afectos, sus labios al besar los de su pareja, sus ojos que admiraban la belleza.

Depuraría lo más posible y haría su mejor esfuerzo por no doblegarse.

Y llegando a esa decisión, repasó unas palabras que se le vinieron a la mente, conforme avanzaba entre una pequeña vereda que daba con unas hermosas flores. La inocencia que irradiaba una flor desde su posición, le hicieron recordar una descripción hecha por Kacchan en una de sus cartas.

Hoy que estuve caminando por el jardín de la U.A. y encontré un hermoso jardín de flores que me recordaron a ti. Al verlas me imaginé que en algún momento tu venías conmigo y podíamos descansar en el césped. Yo junto a ti y tu junto a mi.

Me gustaría mucho poder recostar mi cabeza sobre tu hombro, tomando tu mano y entrelazándola, luego acuestas tu cabeza sobre mi frente y logro sentir tus hermosos rizos que siempre he querido acariciar todo el tiempo en que mi mano se pasea por su textura similar a un nube. Después de estar así durante unos minutos, los cuales podría permanecer una eternidad que nunca me cansaría de tener en mi vida, me besarías y sabría que por fin todo estaba bien.

Sabes Izuku? Me encantaría poder compartir contigo las maravillas que puedo encontrar cuando estoy solo, cuando nadie se encuentra conmigo y el silencio se asienta en el mundo y me cubre la vasta cantidad aromática de las flores de muchos colores, derrochando miles de matices representando tu belleza.

Para mi todo de ti es celestial, todo es magistral y cobras sentido con solo existir.

Tu existencia es la mejor cosa que he podido ver en mi vida.

Mi único deseo hasta la fecha es poderte tener en mi vida, a pesar de que muchas veces he sentido que estás muy lejos de mí y esa inmensa distancia me impide estar a tu lado, porque eso es lo que más quiero en este mundo.

Estar contigo.

P.D. Por favor, Izuku, déjame estar a tu lado.

Esa mezcla de palabras que iban desde las flores hasta pedirle que lo dejara estar a su lado.

Kacchan solo le pedía estar a su lado e Izuku no cumplía con su papel de novio por arredrarse en la relación, en parte por su inexperiencia al manejar su noviazgo, y la otra por sus inseguridades.

Todo mezclado era la horrible combinación de sus pensamientos obsoletos.

Lágrimas pasaban por sus mejillas al imaginarse lo que debió de haber pasado por la cabeza de Kacchan al ver sus inconsistencias en la relación y sus formas de salir y después regresar a otra sintonía.

Kacchan debió haberse sentido solo, muy solo…

Por eso al revisar su celular para ver la hora, comenzó a correr con todas las fuerzas que pudo ejercer en su cuerpo, respirando profundo y sus pulmones resintiendo la sensación de apuro que lo embargaba de tan solos arribar y sostenerlo entre sus brazos como si no hubiera un mañana.

Corrió con las lágrimas desapareciendo de sus ojos, los cuales comenzaron a brillar con su característico resplandor, su corazón latiéndole con intensidad.

La anterior tristeza se había disipado de su interior, quedándose solamente la parte bonita de lo que era estar enamorado.

El sol se estaba poniendo en el horizonte dándole pie a la noche, donde el viento y la gentileza de sus tempestades le otorgaban un ambiente ameno; ideal para la situación.

Entretanto, allí estaba Kacchan corriendo hacia él con una expresión cargada de urgencia y anhelo de estar con él; quizá era la misma expresión que Izuku portaba sin darse cuenta de ello.

Aumentó la velocidad de sus pasos, viendo la belleza de sus ojos rojos encandilarlo y alcanzar a penetrar su alma, esclareciéndola de todas sus pasadas dudas.

—¡Deku!— Le gritó Kacchan a todo pulmón.

—¡Kacchan!— Exclamó de regreso, sintiendo sus mejillas arder y su garganta escocerle de tan sólo contemplarlo.

—¡Lo que dije es mentira, Deku, es mentira!— Repuso con sinceridad. —¡No eres un nerd inútil, nunca lo has sido, fue un error mío, no pienses que lo dije en serio! ¡Eres lo mej—

—Kacchan…— Lo interrumpió atrapándolo con sus brazos, sosteniéndolo con todo el cuidado que pudo ejercer. —Kacchan, no es tu culpa, nunca lo fue—

El sonido agitado de la respiración de Kacchan delataba que no se esperaba que él fuese a hacer algo de esa índole, mucho menos abrazarlo con anhelo.

—Es mi culpa, Kacchan— Admitió. —D-debiste de haberte sentido muy solo con mis dudas, por haber huido, por todo—

—Q-qué dices, idiota?— Espetó incrédulo, tensando su cuerpo entre su agarre.

—Perdóname por todo lo que he hecho— Susurró tembloroso. —Perdóname por todo, Kacchan— Lo abrazó lo más fuerte que pudo, buscando cerrar por completo la distancia que habitaba entre ellos.

Lo sintió asentirle sin parar de temblar debido al impacto de sus declaraciones.

—No digas idioteces, Deku— Intentó regañar, pero salió inútil, porque toda su voz parecía clamar por acortar la distancia entre ellos. —Yo… yo solo he querido estar a tu lado—

Al momento en que Kacchan dijo eso, Izuku plantó un beso corto en sus labios.

—No te preocupes, Kacchan— Aseguró sobre su boca, sintiendo el aliento proveniente de Kacchan acariciar sus labios con suavidad. —Permíteme cerrar la distancia que hay entre nosotros, porque yo también quiero estar a tu lado—

Kacchan se sonrojó, abriendo las orbes de sus ojos en desconcierto, anonadado con sus palabras y la sinceridad que albergaban.

Lo vio apretar los dientes, conteniendo con todas sus fuerzas de no desbaratarse frente a él.

—No lo digas, hazlo— Kacchan dijo bajo su aliento, mirándolo fijamente con fervor. —Hazlo, Deku—

Izuku asintió determinado, dirigiéndole la misma mirada fervorosa a él, sintiendo que la distancia se acortaba más que antes.

El dolor de las palabras de Kacchan no se comparaba con la sensación de tenerlo entre sus brazos, apreciando su calor y cómo sus brazos cabían perfectamente en él.

Kacchan lo abrazó de regreso, ocultando su rostro enrojecido en su pecho.

—Solo hazlo, Deku— Pidió cautivado.

—Lo haré— Afirmó en un suspiro sutil.

Había mucho de qué hablar, pero mientras tanto, lo abrazaría largamente con intenciones de no soltarlo.

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P.D. Qué tal?

Deku ya está madurando y le dio prioridad a Kacchan, reconoció sus sentimientos.