Recuerden, si alguna vez tienen que elegir entre lo que es correcto y lo que es fácil, recuerden a JK Rowling.

También recuerden que esta historia le pertenece a White Squirrel.


Capítulo 62

10 de mayo, 1993

¡HOGWARTS A SALVO! ¡HARRY POTTER DERROTA AL HEREDERO DE SLYTHERIN!

¡CAZA A UN BASILISCO ANTIGUO DESPUÉS DE ATAQUE A SU HERMANA!

¡CON EL APOYO DE UN FÉNIX Y EL HEREDERO LONGBOTTOM!

¡REVELÓ MAGIA SIN VARITA ANTES DE LA PELEA!

Aquellos fueron los encabezados que recibió Gran Bretaña el día después de la última hazaña de Harry (y Neville). Entusiasmo ante la noticia y alivio porque la escuela estaba a salvo se diseminó, y charla sobre las supuestas habilidades de Harry para derrotar la magia oscura se escucharon en cada rincón.

El saqueo de Lockhart fue el escándalo menos discutido en memoria reciente.

No fue hasta el lunes que los periódicos internacionales obtuvieron la historia. Sus encabezados se leían como JOVEN HÉROE BRITÁNICO SALVA ESCUELA MATANDO BASILISCO y COLEGIO HOGWARTS A SALVO. NIÑO QUE VIVIÓ DESCUBRE QUE MONSTRUO ES BASILISCO, Y LO MATA. Los periódicos que Amycus y Alecto Carrow habían encontrado estaban en polaco, pero decían casi lo mismo.

–¡No puedo creerlo! –dijo Alecto mientras traducía los artículos con furia. Todo iba perfecto: Dumbledore había sido saqueado, Malfoy tomó control de Hogwarts, los sangre sucia iban a morir… y entonces San Potter llega y arruina todo de nuevo.

–¿Pero cómo derrotó al heredero de Slytherin? –demandó Amycus.

–Cálmate, estoy en eso –gruñó Alecto mientras leía el resto del artículo–. Ah, dice algo sobre como una niñita fue poseída por un libro maldito y controlaba al basilisco. Oh, bueno eso es fácil. Eso tiene las huellas de Malfoy por todos lados. Por lo menos el Señor Oscuro no confiará en él de nuevo. Pero maldita sea, ese mocoso Potter se enfrentó contra un basilisco gigante con una maldita espada, y el basilisco es el que muere. ¿Qué se necesita para deshacerse de él?

–Bueno, el Señor Oscuro fue terriblemente específico sobre ir tras él por su cuenta –notó Amycus.

–Mmm… quizás… pero no importa a menos que encontremos al Señor Oscuro.

–Comienzo a pensar que esto fue un error –dijo–. Hemos estado buscando por diez meses y no encontramos nada.

–Pues, fue idea el que viniéramos a Polonia, hermano. Te dije que...

–Y fue idea el que dejáramos nuestra casa, hermana, y ahí es donde está toda la acción.

–¡Acción que no involucra al Señor Oscuro, idiota!

–¡No me llames idiota!

–¡Te llamo como quiera!

¡Bombarda!

¡Defodio!


Mientras los Carrow resolvían sus diferencias, no eran los únicos que habían notado los eventos del fin de semana. Los basiliscos eran muy raros, y un basilisco en una escuela era suficiente para llamar la atención mundial. Tres escuelas en India llamaron a hablantes de parsel e hicieron búsquedas completas en sus propios campus sólo por la posibilidad de que uno estuviera escondido dentro. Unas cuantas escuelas americanas publicaron una carta abierta criticando el manejo de Hogwarts de la situación. La mayoría de la comunidad europea expresó alivio al saber que los niños de Gran Bretaña estaban a salvo de nuevo.

Pero había un hombre, en la lejana Australia, que estaba menos interesado en la historia sensacional y más interesado en ciertos otros detalles del artículo. Cuando la noticia llegó a su país, ese hombre analizó con cuidado la información mientras bebía su café matinal. Era un hombre alto con cabello como el acero y brillantes ojos ámbar. Su piel era de un tono moreno claro, lo cual demostraba su herencia mestiza. Y tenía un buen ojo para los detalles inusuales de la historia.

Mmm… un libro maldito, pensó. Eso suena sospechoso. Maldiciones son una cosa, pero requeriría algunos rituales muy oscuros para lograr que poseyera a alguien. Bueno, tenemos unos cuantos mortífagos por aquí. Haré que alguien lo investigue.

Potter y Longbottom salieron de la cámara con un fénix y una espada decorada, con la cual habían matado al basilisco y rescatado a la víctima más reciente del heredero –decía el artículo. Ah, un fénix… Fawkes, el de Dumbledore, estoy seguro. Tendré que preguntar a Dumbledore la próxima vez que lo vea. Pero por la Serpiente Arcoíris, ¿dos niños de doce años se enfrentaron al basilisco más antiguo en la historia y vivieron para contarlo? No me había dado cuenta que las cosas habían cambiado tanto en Gran Bretaña. Eso definitivamente es algo que investigar en mi tour.

Edward Grayson era el recientemente jubilado Ministro de Magia de Australia y ahora era el Embajador para la Confederación Internacional de Magos. Pero más que eso, era un ícono cultural en la región. Su poder, habilidad, y vasto conocimiento esotérico lo habían llevado a ser llamado el "Dumbledore de Australia" y era considerado uno de los Ministros más apreciados de su generación. Y era por una de esas habilidades en particular que algo más en el artículo había llamado su atención:

Potter y Granger ya habían causado sensación en Hogwarts esa semana cuando revelaron que ambos poseían gran competencia para la magia sin varita, a un nivel que muy pocos magos alcanzaban. Un testigo comparó a Potter con Albus Dumbledore. Sin embargo, Potter y Granger supuestamente habían desarrollado esa habilidad como un dedicado estudio independiente y conocían a otros niños que también estaban desarrollando la habilidad.

Ah, eso es interesante, pensó Grayson. La magia sin varita es inusual en Europa… no hay gran amor por las prácticas antiguas… y estudios independientes son aún más raros. Impresionar a las personas con eso a los doce años… creo que una conversación con esos dos jóvenes sería muy interesante. Quizás debería hacer una reservación para la Copa Mundial de Quidditch que tomará lugar allá este año.

Mentalmente guardó el conocimiento para su futura referencia. Ese día, sin embargo, Grayson tenía otros deberes a los que atender. Como Embajador General, había decidido realizar un tour mundial para hablar con los líderes de muchos actores principales en la comunidad mágica internacional y poder analizar mejor los problemas mayores en la actualidad. Y si ese tour termina con una visita extensa en Gran Bretaña el próximo año, dudo que muchos se quejen.

Grayson prefería viajar ligero… un tributo a sus ancestros aborígenes. Sólo tomó una maleta pequeña con unas cuantas prendas, algo de dinero, y otros esenciales, incluyendo sus dos espejos de comunicación, uno que le permitiría hablar con el nuevo Ministro, y el otro para hablar con sus hijos y nietos en casa. Empacado, se detuvo afuera de su casa de verano en el interior del país, admiró el desolado paisaje por un momento, y comenzó a cantar uno de los cantos más antiguos en el mundo mágico.

De inmediato, el paisaje se desvaneció a su alrededor. Un resplandeciente camino pareció extenderse enfrente de él hacia el norte, y la naturaleza fluyó como agua bajo sus pies. Cuando la magia llegó a su cúspide dio un paso, y su pie aterrizó casi a cien yardas de distancia. Dio otro paso, y otro, y el paisaje se apresuró a su lado como un borrón más rápido que un tren bala. Caminó lentamente como en un sueño, continuamente siguiendo la melodía, o como los occidentales lo llamaban, la línea ley.

Seis horas y mil doscientas millas después, gracias a una voz reforzada por muchos años de práctica, llegó al estrecho de Torres, pero a esa velocidad, no fue un obstáculo. Dio un paso sobre el agua tan fácil como sobre tierra. Tuvo que caminar y cantar más después de eso, pero finalmente, cansado y con la garganta irritándole un poco, Edward Grayson cenó esa noche en Puerto Moresby, Papúa Nueva Guinea, la primera parada en su tour.


20 de mayo, 1993

–¿Y qué tienes que decir sobre lo ocurrido, Lucius? –demandó Cornelius Fudge–. Estoy bajo mucha presión por todo este desastre, y apenas y estuve involucrado… por tu recomendación, debo agregar.

–Cálmate, Cornelius –pronunció Lucius Malfoy lentamente–. El público no puede culparte por lo que ocurre en Hogwarts.

–Sabes como son los políticos, lo harán de todos modos. Además, fuiste quien sugirió que arrestara a Hagrid, y ahora resulta que es inocente. Incluso él tiene algunos amigos, incluyendo a Potter, te recuerdo. Ya tiene a Amelia investigando, y después de Black, otro error como ese no es un buen reflejo del Ministerio, nada bueno.

–Los errores pasan, Ministro. Teníamos evidencia contra Hagrid, ciertamente más que contra alguien más. Pide una disculpa y enfatiza que hiciste lo que creías mejor para proteger a los niños. Eso siempre funciona.

Fudge suspiró y se sentó de nuevo en su escritorio.

–Me pregunto porque debería escuchar tu consejo, Lucius. Has perdido tu lugar en el Consejo de Hogwarts. ¿Con quién van a reemplazarte?

–Elphias Doge como Presidente –dijo Malfoy con desdén–. Fue la voz contraria durante el asunto así que fue la elección "natural". Y sobre el lugar disponible, Augusta Longbottom. Su nieto fue uno de los atacados, y los tenía en la palma de su mano. Pero el punto es...

–El punto es que tu pequeño plan para encontrar al heredero no funcionó tan bien. Una hija de muggles encontró la cámara antes que tú.

–Una niña que fue criada junto a Harry Potter –dijo sin darle importancia–. Parece que nada normal ocurre a su alrededor. Nuestro plan era bueno. Amos también lo siguió totalmente. ¿Ya lo interrogaste?

–Sí, lo hice, de hecho –respondió Fudge–. Y también defendió la elección. Pero , Lucius, Dumbledore parece pensar que tú estuviste detrás de todo desde el comienzo.

Malfoy se enderezó con falso enojo.

–Dumbledore debió retirarse hace años. ¿Crees que sería lo suficiente tonto para liberar un basilisco en la escuela donde estudia mi hijo, aún si quisiera? –Esa era una evasión aparente. De hecho, había sido lo suficiente tonto. Había estado seguro de que sería seguro para los sangre pura, y lo fue, por lo menos para los que no eran traidores a la sangre. Pero Narcissa se habían enfurecido de igual modo.

–No, no, sé que no lo eres –admitió Fudge–. Pero el hecho es que perdiste bastante poder e influencia con esa jugada. Es suficiente para que un hombre cuestione tu confidencia. –Malfoy suspiró.

–¿Aún confías en mi juicio, Cornelius?

–No tanto como antes –gruñó Fudge–. Ciertamente no en seguridad.

Suprimió su impulso de rodar sus ojos.

–¿Alguna vez te he dado un consejo que no sea para el beneficio de tu carrera política?

Fudge gruñó, pero no pudo refutar eso. Y estaba muy consciente de que el dinero de Malfoy aún era bueno.

–No, por supuesto que no.

–Entonces, si en verdad quieres mi consejo, si el clamor del público y la investigación comienzan a causarte problemas, lo más fácil sería encontrar un chivo expiatorio. Después de todo, no eres la única persona involucrada en el arresto de Hagrid, Cornelius. Deja que alguien más caiga. La oficina del Ministro podría usar algunas reformas nuevas, y se de algunas personas en los departamentos que merecen una promoción.

El Ministro consideró esto y rápidamente decidió que no dolería explorarlo.

De acuerdo, Lucius, estoy escuchando.


31 de mayo, 1993

–Oh, fabuloso, Potter recibió ahora la Orden de Merlín, Segunda Clase –gruñó Alecto cuando vio el último encabezado–. Y el chico Longbottom también.

–Te estoy diciendo, Alecto, que estamos buscando en el lugar equivocado –insistió Amycus–. No hay nada aquí. El único lugar donde las personas saben lo que está ocurriendo es en Inglaterra. Deberíamos regresar.

–Deja de quejarte. ¿Dónde buscaríamos ahí? Nunca nos acercaremos a Potter. ¿Crees que simplemente podemos caminar ahí y secuestrar a Amelia Bones? Se necesitó de Rosier y Mulciber para acabar con su hermano, y él no tenía aurores.

–Cállate, mujer. Tengo una idea.

–¡Ja! Esa sería la primera vez.

–Te digo, la tengo –le gritó Amycus–. Hay un tipo en Inglaterra que sabe cosas y no está protegido.

–¿Ah sí? ¿Quién?

–Crouch. Barty Crouch.

–¿Crouch? Ha estado fuera del Departamento por siete años –se burló Alecto.

–Lo cual lo pone cinco años más enterado que nosotros. Y estuvo en el Ministerio mucho más tiempo que nosotros. Conociéndolo, siguió haciendo preguntas. Quizás sepa en qué país se oculta el Señor Oscuro. Y está solo y desacreditado.

–Eh… –Alecto lo consideró, repasándolo en su mente. Para su asombro, tenía sentido–. Bueno, ponlo en el calendario –dijo–. Primera vez que dijiste algo inteligente.

–No soy un completo idiota, Alecto.

–Oh sí, no por completo. Vamos, necesitamos un plan.

–Y disfraces –dijo Amycus–. Si queremos hacerlo bien, tendremos que sacar los viejos uniformes.

¡Dos cosas inteligentes! Para. Me dará un ataque cardiaco.


13 de junio, 1993

Después de regresar a Inglaterra y pasar unos días explorando el área, los Carrow estaban listos para actuar. Barty Crouch, por lo que sabían, era un jubilado solitario y amargado, viviendo una vida miserable gracias a su considerable fortuna familiar. Era lo último del que alguna vez fue una orgulloso sangre pura, sin interés aparente en continuar su línea y con pocos prospectos para hacerlo después de ser obligado a renunciar con deshonor por el encarcelamiento de Sirius Black.

Y así, bastante tarde la noche del trece de junio, dos figuras en túnicas negras y máscaras con forma de calavera se acercaron a la residencia de Crouch, uno por la puerta principal y otro por la de atrás. Habían sincronizado sus relojes (robados), y cuando el reloj marcó las once, destrozaron las puertas para entrar.

En algún lugar en la casa, un hombre mayor, que una vez fue un auror aun cuando esos días habían quedado en el pasado, se levantó de golpe.

–¿Quién está ahí? –Tomó su varita y se puso de pie temblorosamente, caminando al salón. Cuando llegó, prácticamente fue tirado al suelo por algo que esperaba no ver nunca más: dos mortífagos. Con un grito de terror, comenzó a lanzar maldiciones, incluso mientras se preguntaba si quizás estaba teniendo una pesadilla. Desafortunadamente, estaba años fuera de práctica, y la pelea no duró mucho antes de que fuera desarmado y atado a una silla.

–Hola, Crouch –dijo el mortífago más bajo. Para la sorpresa de Barty Crouch, era la voz de una mujer–. Ha pasado un largo tiempo.

Crouch observó al par con miedo. Dos años antes hubiera enfrentado a los animales con desafío, pero su jubilación forzada no le había caído bien. Aún mantenía su apariencia severa, con su cabello con su perfecta línea en el medio, afeitándose todos los días y cuidando de su bigote de cepillo, pero lucía delgado y demacrado comparado con su impecable salud, y si su rostro delgado había lucido algo cadavérico antes, estaba mucho más pronunciado ahora.

–¿Qu...qué es lo que quieren? –dijo–. Ya no estoy en el Ministerio. No tengo nada que quieran.

–Oh, creo que sí –dijo la mujer–. Creo que tienes justo lo que queremos… información.

–¡Sr. Crouch! ¡Sr. Crouch! –Fueron interrumpidos por una voz aguda cuando una pequeña elfina con ojos cafés y una nariz como un tomate entraba a toda prisa a la habitación.

–¡Winky, ayúdame! –ordenó Crouch.

¡Depulso! –dijo el otro mortífago, un hombre, y Winky fue lanzada contra la pared y pronto se descubrió atrapada ahí a pesar de su lucha.

–¡Sr. Crouch! ¡No! ¡No lastimen al amo! ¡Ah! –El hombre cubrió la boca del elfo con una mordaza.

–Bien. Ahora que esa distracción fue solucionada –dijo la mortífaga–. Vas a decirnos todo lo que sabes sobre la ubicación actual del Señor Oscuro.

–¿El Señor Oscuro? Está muerto –dijo Crouch.

No está muerto. Hemos visto la prueba. Aún está en algún lado, y creo que tú tienes información que puede llevarnos a él.

–Yo no sé nada –dijo con actitud desafiante–, y si lo supiera, nunca te lo diría, mortífaga.

–Creo que estás equivocado, sobre ambas cosas. Por lo menos, eso sería lo mejor para ti si quieres evitar el sabor de mi varita. –Apuntó su varita a su cabeza–. Última oportunidad, Crouch.

–¡Nunca!

¡Crucio!

Lo curioso sobre ciertas maldiciones es que para mantenerlas se requiere algo de concentración y energía mágica constante. La cantidad es mínima. Uno puede distraerse, muy lejos, o incluso dormirse, y mantenerlas activas sin darse cuenta. Pero la maldición Cruciatus completamente sobrecarga el sistema nervioso simpático y vierte una cantidad peligrosa de energía mágica directamente en el cerebro. Esto crea convulsiones superlativamente dolorosas, y es neurológicamente imposible de mantener la concentración bajo ésta

Y fue así que Amycus y Alecto llevaban sólo unos minutos de cruda interrogación cuando fueron interrumpidos por una voz incorpórea.

–¿Qué demonios ocurre aquí?

Ambos Carrow saltaron y lanzaron maldiciones, pero se perdieron en el aire. Entonces, una mano apareció y removió una capa de invisibilidad, revelando una figura delgada.

¡¿Barty Junior?! –exclamaron los Carrow con sorpresa. Winky chilló y se intentó liberar de su agarre con más fuerza.

Barty Crouch Junior lucía mucho más mayor que la última vez que lo habían visto, cuando apenas había salido de la escuela, pero aún tenía el mismo rostro delgado y lleno de pecas, aunque ahora con una larga maraña de cabello delgado. Él entrecerró sus ojos y dirigió su mirada a las dos figuras. Era bueno con las voces, y que eran un hombre y una mujer lo hizo más fácil.

–¿Amycus? ¿Alecto? ¿Son ustedes? –dijo con voz rasposa.

Alecto se quitó su máscara de calavera, y Amycus lo siguió.

–¡Barty Junior! –repitió–. ¿Cómo es que estás aquí? ¡Estás muerto!

El joven Barty se tambaleó hacia adelante en su desgastada ropa de noche y tomó la varita de su padre del suelo.

–Es lo que él quería que todos pensaran –dijo, pateando a su padre en la espinilla.

–Hijo… –dijo Crouch padre.

Barty agitó la varita y conjuró una mordaza para él.

–El Sr. Justicia aquí me sacó de Azkaban haciendo que cambiara lugares con mi madre moribunda. Y entonces… –Lo pateó de nuevo–... me mantuvo prisionero en mi propio hogar con la maldición Imperio por los últimos once años.

Los Carrow miraron con sorpresa y desdén al anciano.

–Barty Crouch padre –sonrió Amycus–. ¿Quién hubiera creído que caerías tan bajo, con todas las personas a las que condenaste a Azkaban?

–Incluyendo a Sirius Black, y él era inocente –agregó Alecto.

–Y resulta que liberaste a tu propio hijo y lo mantuviste cautivo bajo la maldición Imperio. Hubieras sido un gran mortífago.

–¡Mfm! –murmuró Crouch con ira. Nadie lo comparaba a él con un mortífago.

–Oh, sí –dijo Junior–. Tiene oscuridad en su alma, igual que su querido hijo. ¿Pero por qué están ustedes dos aquí después de tanto tiempo?

–¿Nosotros? Buscamos al Señor Oscuro –dijo Alecto–. Pensamos que quizás tu padre sabría algo.

Oh, así que después de once años, ¿alguien finalmente decidió hacer algo al respecto? –dijo Barty indignado.

–Oye, nos congelamos los traseros por un año en Escandinavia y Polonia –bramó Amycus.

–Diez años, entonces. Así que fueron a buscar al Señor Oscuro, no encontraron nada, y regresaron a interrogar a un hombre que no ha trabajado por años, ¿estoy en lo correcto?

–Oye, hicimos lo mejor que pudimos –dijo Alecto–. No creo que tú pudieras hacer mejor.

–Bueno, considerando que tengo más cerebro que el par imbéciles que son ustedes, diría que sí.

–Oye, a quién llamas… –comenzó Amycus, pero se puso morado del coraje cuando Barty lo silencio.

Yo tengo contactos en el continente. Contactos que el Señor Oscuro realizó durante su década de viajes antes de que regresara y fundara los Caballeros de Walpurgis. Y aún puedo encontrar a varios, especialmente con los murmullos que mi padre ha escuchado estos años. Y si hubieran tenido la sensatez de buscar ahí, los hubieran encontrado en la península balcánica.

–Oh, la península balcánica –dijo Alecto. Golpeó a Amycus en la nuca–. Polonia –dijo con desdén–. Idiota.

Barty removió el encantamiento silenciador en Amycus.

–¿Cómo sabemos que no estás mintiendo? –dijo. El hombre más joven se burló de él.

–¿Mentiría sobre el Señor Oscuro?

–Puedes silenciarlo de nuevo –dijo Alecto–. Sólo es el músculo.

–¡Cállate, mujer! Así que si lo sabemos ahora, todos podemos ir a encontrarlo –dijo.

–Vaya, sí tiene cerebro –dijo Barty–. Por supuesto que eso es lo que haremos.

Alecto sonrió en dirección a Crouch padre.

–Bueno, anciano, parece que llegaste al límite de tu utilidad. Avada...

–¡Espera! –La detuvo Barty–. Las personas piensan que vive solo, y nadie sabe que estuvimos aquí. Hay que hacerlo parecer como un robo. Será menos sospechoso. Iré por el dinero y los objetos valiosos. Ustedes dos vayan a la cocina por suministros y hagan que el resto del lugar luzca destrozado. Confío en que pueden hacer eso.

–No somos completos idiotas, Barty –soltó ella.

–Sí, no por completo. Vayan.

Barty Crouch padre observó con horror, aún amordazado y atado a su silla, como su hijo y los otros dos mortífagos destrozaban su inmaculada casa. En minutos, se habían llevado todo lo de valor, empacado dos maletas, y su hijo estaba de pie enfrente de él por última vez con nada más que crueldad en la mirada.

–Bueno, ahora, parece que los roles han cambiado por completo, ¿no es así? –dijo el joven Barty. Un movimiento de su varita y la mordaza cayó–. ¿Una última palabra?

–¡Hijo! ¡Hijo, por favor lo intenté! ¡Intenté ayudarte! ¡Hijo, por favor no! ¡Soy tu padre!

Ira apareció como un flash en la mirada del joven.

–¡No eres mi padre! –exclamó–. ¡No tengo padre! ¡Diffindo!

La garganta de Crouch padre fue desgarrada, y su sangre cayó al suelo. Winky dejó escapar un chillido angustiado y cayó tiesa, sollozando desde donde aún estaba atrapada contra la pared.

-Puedes pudrirte ahí –dijo Junior.

–Bien, Barty –dijo Alecto con aprobación.

–He querido hacer eso por once años –respondió. Desató el cuerpo del anciano de la silla con su varita y lo tiró al suelo, como si hubiera sido matado en la lucha.

Entonces, se dio la vuelta para ver a Winky.

–Mmm, aún podrías ser útil –dijo. Sin siquiera usar su varita, chasqueó los dedos. La mordaza cayó, y ella cayó al suelo.

–¡Oh, amo Barty! ¡Amo Barty! –lloró la elfina–. ¿Qué ha hecho? ¿Qué ha hecho? ¡Mató al amo de Winky!

Él se inclinó enfrente de ella y extendió una mano.

–Winky, escúchame. Yo soy tu amo ahora. Ven conmigo.

Winky sollozó, pero no podía desaparecer. Con renuencia tomó la mano de Barty. Barty lanzó una última mirada a su casa, satisfecho con su trabajo. Entonces, caminó a la puerta principal.

¡Allons-y! –exclamó, y se fue para siempre.


15 de junio, 1993

¡BARTY CROUCH ASESINADO!

¡LÍNEA SANGRE PURA TERMINADA POR LADRÓN DESCONOCIDO!

–De acuerdo, eso no es bueno –dijo Harry Potter.

–¿Qué pasó? –dijo Hermione Granger mientras se inclinaba para ver el periódico.

–No lo sé –dijo Harry. Comenzó a leer secciones del artículo en voz alta–. El cuerpo de Bartemius Crouch fue descubierto en su hogar el lunes por la mañana después de que un vecino reportó un altercado. La investigación inicial indicó que la garganta de Crouch había sido cortada por una maldición cortante. La casa había sido robada y todos los objetos valiosos habían desaparecido, sugiriendo que el asesinato fue parte de un robo… el elfo doméstico está desaparecido y se presume muerto… Crouch era un jubilado Jefe del Departamento de Aplicación Mágica y del Departamento de Cooperación Mágica Internacional… sufrió un golpe a su carrera después del encarcelamiento de su hijo… fue obligado a renunciar con deshonra hace dieciocho meses después de que fue revelado que había encarcelado a Sirius Black sin juicio… era el último miembro con vida de la Casa de los Crouch, una antigua familia sangre pura aún listada en el directorio sangre pura...

Harry se detuvo y observó a la mesa de Slytherin. Era la última semana de clases, normalmente una época feliz, pero muchos de los Slytherin parecían estar en luto. Seguramente consideraban a Crouch un traidor a la sangre por su cruzada contra los mortífagos, pero para los obsesionados con la pureza, el fin de una de las Veintiocho Sagradas Líneas era una tragedia bajo cualquier circunstancia. Los Crouch eran la cuarta familia en extinguirse en sesenta y un años desde que el directorio había sido publicado por primera vez, y eso no era una buena señal para muchos.

–Parece que se lo están tomando bastante duro –notó Hermione.

–Pues, pueden hacerlo –dijo Harry–. No estoy feliz de que muriera, pero quizás les haga bien un recordatorio de lo que está en juego. Pero bueno, estoy un poco preocupado por lo que esto significa.

–¿Qué quieres decir?

–Crouch encerró a muchos mortífagos. ¿Qué tal si este asesinato fue en venganza y sólo lo hicieron parecer como un robo?

–Mmm… supongo que es posible –respondió su hermana–. Pero Crouch estaba bastante aislado y vivía solo. Y si un mortífago renegado lo hizo, ¿por qué no tomarían el crédito? Creo que un robo es la explicación más probable.

–Eh, quizás.


15 de junio, 1993

Querido hijo:

Como sin duda estás de acuerdo, Draco, el asesinato de Bartemius Crouch es una tragedia para la comunidad sangre pura, incluso si el mismo Crouch era un traidor a la sangre. Nosotros estamos buscando entre nuestros contactos para descubrir más detalles sobre el asesinato. A pesar de los recientes eventos desafortunados, los contactos de tu padre en ciertas áreas permanecen buenos.

No hemos escuchado nada por el momento que contradiga el testimonio del Ministerio sobre que el incidente fue un simple robo que salió mal. Sólo dos puntos son sospechosos: el primero es que el cuerpo del elfo doméstico de Crouch nunca fue encontrado, por muy insignificante que sea, y quizás indique algo más complejo. Segundo, un rumor de que Amycus y Alecto Carrow fueron vistos de nuevo en Gran Bretaña. Dada la oportunidad, que ambos estén involucrados puede ser sospechado.

Te pedimos que no discutas esto con nadie durante los días restantes, pero mantén tus oídos atentos por cualquier información que escuches sobre estos puntos, especialmente de Flora y Hestia Carrow. Discutiremos estos y otros eventos recientes cuando regreses a casa.

Tus padres.


23 de junio, 1993

El trabajo de un político nunca termina, pensaron los Granger. Incluso el de los renuentes. Andromeda los había llamado esa noche, junto a Sirius y Remus, para una reunión familiar para lidiar con algo que había surgido recientemente en la agenda de la reunión del Wizengamot del sábado, así que se habían reunido en la casa de Sirius para discutir la situación.

–Lamento molestarlos durante la primera semana de vacaciones –dijo mientras Dobby pasaba algunos refrigerios–, pero sospecho que querrán enfrentar esto directamente.

–Está bien, Andi –dijo Emma–. Si hay algo que afecte a los niños, tenemos que lidiar con eso.

–No a los niños precisamente, pero definitivamente a la familia –aclaró Andi–. Sirius, ¿escuchaste sobre…?

–No, lo siento, no estaba prestando atención. ¿Qué pasa? –Andi suspiró.

–Fudge ha hecho cambios en su oficina –dijo ella–. Ha reemplazado a varias personas que son importantes para la creación de legislatura, y la más importante es su nueva Subsecretaria… una tal Dolores Umbridge.

Remus se puso de pie de golpe.

–¡Demonios! ¡¿Contrató a la perra de Umbridge?! –Se detuvo al darse cuenta de que todos lo estaban mirando y se sentó de nuevo–. Eh, lo siento –dijo avergonzado–. Dolores Umbridge es… bueno, es lo que dije. Todos los hombres lobo han escuchado sobre ella. Lidera la cruzada contra los hombres lobo, sin mencionar que es una sangre pura supremacista. También es una mujer extremadamente desagradable… ambiciosa al punto de ser sociópata y despiadada al punto de la tiranía, si preguntan a sus empleados. Estuvo a cargo de la Oficina del Uso Inadecuado de la Magia por unos años y después se movió al Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, donde lideró el Escuadrón de Control de Hombres Lobo con puño de acero. Tiemblo al imaginar lo que puede hacer en su nuevo puesto.

–No tienes que imaginarlo –dijo Andy sin emoción, sacando varios documentos de un sobre–. Ya ha creado una nueva ley en contra de los hombres lobo, supuestamente para la seguridad del público. Va a introducirla el sábado.

–Oh no… –gruñó–. Veamos el daño… –Comenzó a examinar los documentos, y comenzó a gruñir–. Por los cal...

–Ejem… –carraspeó Emma.

–Lo siento.

–¿Tan mal, Lunático? –dijo Sirius.

–Peor. Supervisores deben ser informados de la licantropía. Sanciones más estrictas por no informar o por no registrarse. Escrutinio más cercano de aquellos casados o con hijos. Hay una lista entera de empleos para los que no estamos permitidos… sanación, educación, cualquier cosa relacionada con los niños, en realidad, cualquier cosa en la aplicación de la ley, trabajo directo con el público, y varios que involucren criaturas mágicas. Y básicamente remueve todas las protecciones por despidos injustificados, incluyendo el faltar al trabajo por la luna llena.

–¡Pero no es justo! –exclamó Hermione–. ¿Cómo es eso para la seguridad del público?

–Probablemente algo sobre "mantenerlos controlados" –dijo Sirius–. Se cómo piensan. Es la misma razón como justifican las reglas injustas sobre el uso de la magia de menores.

–Probablemente –dijo Remus–. Pero con estas reglas, será casi imposible para los hombres lobo el obtener trabajo en el mundo mágico… buenos trabajos, por lo menos. Y ya es lo suficiente difícil en el mundo muggle porque muy pocos trabajos dan los suficientes días libres por cuestiones de salud. ¿Cómo puede salirse con esto? Los ataques de hombres lobo disminuyeron considerablemente desde la introducción de la poción matalobos.

–Así es la política –dijo Andi con tristeza–. Se puede convertir casi cualquier cosa en un tema importante si se usa la palabra "reforma". Si sabes tanto sobre ella, probablemente conoces su retórica mejor que yo.

Remus suspiró y pensó sobre lo que sabía sobre la mujer. Entonces, hizo una mueca y habló en una voz aguda y desagradablemente dulce.

–Obviamente, la adopción incompleta de la poción matalobos por parte de la población indica que no están preparados para tomar responsabilidad sobre su protección y la de otros. –Gruñó de nuevo–. La misma poción matalobos que la mayoría de nosotros no podemos pagar porque es difícil obtener un trabajo… Oh, ¿para qué me molesto?

–¿Por qué no buscan una manera de hacer que la poción matalobos esté más disponible? –preguntó Harry.

–Dinero –respondió él–. Nadie quiere gastar dinero en hombres lobo. Eso y algunos… otros asuntos políticos.

–Pues, no podemos quedarnos sentados –dijo Harry–. Tenemos que detenerla.

–Definitivamente –agregó Hermione.

–Estoy de acuerdo –dijo Dan–. ¿Qué otras opciones tenemos?

–Umbridge no puede introducir la ley –dijo Sirius–. Solo el Ministro y los siete jefes de departamentos tienen voto en el Wizengamot como miembros del Ministerio. ¿Va a ser Fudge quien la presente?

–Lo dudo –dijo Andi–. No puede permitirse mucha controversia en este momento. Pero promovió a Amos Diggory como Jefe del Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas poco antes del desastre con el Consejo de la Escuela… probablemente como recompensa de parte de Malfoy por tomar su lado, y el rumor es que Umbridge le ha pedido que la patrocine.

–Diggory. Claro –dijo Remus–. Todos dicen que es un tipo decente, pero siempre ha sido duro contra las "criaturas oscuras".

–¿Cómo se ven las divisiones de batalla? –preguntó Sirius.

–Nosotros dos, por supuesto –dijo Andi–. Solomon Monroe, y su hijo… y tenemos suerte de que esté a cargo de Cooperación Mágica Internacional ahora. Puedo hablar con Hippocrates Smethwyck como compañero sanador. Después de eso, es difícil. No estamos en la posición popular, incluso menos que con la Ley de Defensa de los Muggles. Sólo observando los votos del Ministerio, quizás podamos convencer a Algernon Croaker del Departamento de Misterios, y quizás podamos ofrecer a Ludovic Bagman de Juegos y Deportes Mágicos lo suficiente para que tome nuestro lado. Amelia Bones querrá permanecer neutral lo más posible. Estoy segura de que Valentinus Dudley de Accidentes Mágicos y Catástrofes tomará el lado de Umbridge, y no se sobre Antioch Wildsmith de Transporte Mágico.

–En lo que respecta a los otros miembros, Augusta Longbottom será difícil de convencer, incluso si tenemos a su cuñado de nuestro lado. Podremos conseguir a algunos de nuestros aliados normales, por supuesto… Denbright, MacDonald, Montgomery… pero no a toda la coalición.

–¿No hay un representante juvenil? –preguntó Hermione.

–Sí, un estudiante de séptimo año seleccionado por Dumbledore al comienzo del año escolar. ¿Crees poder hablar con quién sea que sea este año?

–No sé quién es –dijo Harry–. El del próximo año, quizás. Si es Penelope Clearwater, definitivamente. Si es Percy Weasley, no lo sé. Está interesado en un trabajo en el Ministerio después de que se gradúe. Pero Andi, ¿no puedo dar un discurso o algo? Eso funcionó antes.

Andi sacudió su cabeza con tristeza.

–No con esto… o por lo menos no todo a la vez. Esto es algo con lo que tendremos que ganar votos de manera gradual. Tendrás que tener cuidado con lo que dices –agregó–, y no sólo por Remus. Quizás no haya tantas personas que estén activamente en contra de los hombres lobo, pero estar en favor no es una postura favorable. Si empujas de más, las personas se pondrán en tu contra.

–Es ridículo –dijo Harry–. Sólo es una enfermedad, y ni siquiera son peligrosos veintinueve días al mes.

–Sí, cachorro, nosotros sabemos todo eso –dijo Remus–. La mayoría de los magos también lo sabe. Pero los argumentos emocionales sobre la seguridad prevalecerán. Y la imagen pública de los hombres lobos no está tan… conservada como la mía, lo cual no ayuda a la causa. Es el prejuicio con el que he tenido que lidiar toda mi vida –dijo afligidamente. Nadie mencionó el hecho de que su estatus no era público. Las cosas ya eran difíciles para él, incluso viviendo con Sirius a tiempo completo, y no iban a empujar el tema.

–Remus, haremos lo que podamos para detener a esa mujer –le aseguró Dan–. No toleraremos ese tipo de prejuicio.

–Gracias, Dan –respondió él–. Estoy eternamente agradecido de tener tal apoyo de mi familia.


25 de junio, 1993

–Ya era hora que regresaran –dijo Paul–. Hemos estado esperando ver esta película.

–Paul ha sido el impaciente –aclaró Tiffany–, pero es bueno tenerlos de vuelta.

Harry y Hermione sólo tenían poco tiempo para ver a sus mejores amigos muggles (el castigar a Harry había sido difícil ya que aún faltaba un mes para que terminara el año escolar en ese momento). Era difícil creer cuánto había crecido el par, y se sorprendieron de verlos tomados de las manos.

–Es bueno verlos también –dijo Hermione, abrazando a Tiffany–. Así que, ¿cuándo comenzaron a salir?

–Hace unos meses. Paul me invitó al baile de primavera.

–Que bien. Quisiera que hubiera bailes en nuestra escuela.

–¿No hay bailes? Qué aburrido.

–Lo sé. Harry, deberíamos poner eso en nuestra lista después de que pidamos reemplazos competentes para Snape, Binns, y Lockhart.

–Eh… claro –dijo Harry algo incómodo. Eso no sonaba importante en su lista de prioridades.

–¿Y qué tal tú, Hermione? –dijo Tiffany–. ¿Algún chico en la mira?

–No, Tiffany, me lo estoy tomando lento.

–¿Y tú, amigo? –preguntó Paul a Harry. Harry rodó sus ojos.

–No, Paul, no tengo ningún chico en la mira. –Todos se rieron–. O una chica –agregó.

–Ya, ya, ¿y qué tal estuvo su año? –continuó Paul.

–Oh, tú sabes, buscando cámaras secretas, luchando contra serpientes gigantes, salvando damiselas en peligro… lo de siempre –dijo Harry, recibiendo más risas de sus amigos.

–Suena entretenido. Esta película debería ser de tu estilo, entonces.

–Eh, sí, seguro –dijo Hermione con incomodidad. Tanto ella y Harry intentaron ocultar el hecho de que estaban algo preocupados de que esta película traería de regreso recuerdos incómodos. Después de todo, era Jurassic Park. Su madre estaba en casa por esto. Sólo Dan fue lo suficiente intrépido para actuar de chaperón en esta ocasión.

Al principio de la película, cuando el trabajador del parque fue matado por un velociraptor, fue solo algo escalofriante, pero las cosas estuvieron bien por un tiempo después de eso. Los gráficos eran bastante impresionantes. Incluso para Harry y Hermione, quienes habían visto reptiles gigantes reales, el ver a un braquiosaurio realista en la pantalla grande fue genial.

Los problemas comenzaron cuando el tiranosaurio escapó su recinto. La bestia enorme se parecía al basilisco, especialmente su cabeza, la cual era del mismo tamaño e incluso tenía los colmillos del mismo tamaño. Obviamente, tanto Harry como Hermione se sintieron bastante incómodos cuando comenzó a acercarse al jeep, y cuando apareció en pantalla por primera vez, con sólo su cabeza visible, Hermione instintivamente se cubrió su rostro y gritó:

–¡No lo miren a los ojos!

Un par de personas en la audiencia la miraron con confusión.

–No, es "no se muevan para que no los vean" –susurró Paul.

Eso era suficiente, pero cuando el tiranosaurio rex atacó al jeep y destrozó el techo para intentar llegar a los niños, incluso Harry gritó, y cuando tomó al abogado entre su mandíbula y lo sacudió como a un juguete, algo que el basilisco pudiera haber hecho fácilmente con Harry y Neville, incluso Dan gritó, y fue sólo el agarre de Harry sobre el brazo de Hermione lo que evitó que ella saliera corriendo del teatro. Muchas personas pensaron que los velociraptores fueron lo más aterrador de la película, pero después de esa escena, eran unos monigotes.

–Eso es todo –dijo Hermione cuando terminó–. Nada de películas de monstruos.

–Sí –dijo Harry–. Por lo menos no hasta Navidad.

–Vaya, no creía que ustedes dos se asustarían tanto –dijo Paul–. ¿Están bien?

–Sí –le aseguró Harry–. Tenemos problemas con los reptiles gigantes… aparentemente.

–Eso es… algo extraño.

–Bueno, fobias extrañamente específicas ocurren ocasionalmente –dijo Hermione–. Ahora, si quieren ver Liberen a Willy, esa podemos verla.

¿Liberen a Willy? –dijo Harry con escepticismo–. Estaba pensando en El Fugitivo.

–Mmm. Niños. Bueno, podemos ver Hocus Pocus. Esa sería buena para reírse.

–Bueno, me gustan los gatos parlanchines –dijo Harry en acuerdo.

–Vaya, hay muchas películas buenas este verano –dijo Tiffany–. ¿Van a estar aquí todo el tiempo o van a salir de vacaciones de nuevo?

–No estamos seguros –dijo Hermione–. El año fue algo ajetreado. No hemos tenido tiempo de planear las vacaciones.

–Espero que podamos vernos más, entonces –dijo Paul–. Podemos salir a más citas dobles.

Harry y Hermione abrieron los ojos ampliamente, y se observaron horrorizados.

–¡Qué asco! –gritaron.

Paul se dobló de la risa.

–¡Debieron de ver sus caras! –dijo–. Quisiera haber traído una cámara.

Pero a pesar de las provocaciones y su pánico durante la película, los dos hermanos se divirtieron bastante con sus amigos muggles.

–Probablemente no fue la mejor película para ver un mes después de luchar contra un basilisco –concluyó Hermione cuando llegaron a casa.

–Eh, el basilisco fue más aterrador –dijo Harry.

Sus padres se atragantaron un poco.

–¿Por qué lo dices? –preguntó Dan nervioso.

–Era más grande, primeramente. Y más rápido en un lugar cerrado. Sin mencionar que era venenoso y podía matar con la mirada. En serio, si Alan Grant hubiera tenido una espada y una varita, hubiera derrotado a ese tiranosaurio fácilmente.

–Y si su nombre también era Harry Potter –lo corrigió Hermione–. Creo que muchos magos se hubieran espantado y sido comidos.

–Bueno, quizás Theo Nott.

–Harry, eso es terrible –dijo Hermione, pero se rio a pesar de sí misma.