"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Midoriya
Acto 18: Sin celos
Sabía que traer a Kacchan a su habitación de la residencia era una buena idea. Pero no contaba con que un tipo rubio de ojos color avellana intentara seducir a su novio frente a él, detalle que le amargó el buen humor que solía tener en todo momento.
Sin embargo, agradeció su inoportuna presencia, precisamente porque se percató de lo mucho que Kacchan significaba en su vida a nivel emocional. Vio con sus propios ojos lo mucho que su persona había influido en él desde que empezaron a conocerse como pareja, excluyendo el distintivo sello que se les etiquetaba de que eran amigos de la infancia.
Izuku esperaba no volver a ver al tipo que intentó seducir a su novio, porque si lo volvía a ver, terminaría por hacerlo papilla.
Lo demolería si toqueteaba a su novio.
Su Kacchan.
Suyo.
Llegando a ese insólita verdad reflejada en su mente, se percató de lo protector que podía llegar a ser por él y le daba miedo. Le daba temor saber lo mucho que llegaría a hacer con tal de protegerlo y alejarlo de los que le hacían daño.
Por qué?
Porque Kacchan era su novio.
Su pareja.
Suyo.
Nuevamente esa palabra: suyo.
Movía la cabeza negativamente sacudiendo esos pensamientos insalubres, porque se le figuraba a duras penas que perjudicaban sus maneras de tratar a Kacchan, puesto a que él no buscaba restringirlo de nuevas experiencias.
No quería limitar a Kacchan para tenerlo la mayor parte del tiempo.
Si lo restringía era algo malo, algo agraviante que no debía de hacer a ninguna edad, porque era encasillar a una persona, peor aún, se atrevía a decir que se trataba de monopolizarlo.
La mera palabra de "monopolizar" le causaba un estrago horrible, desataba un escalofrío por todo el cuerpo y temía que aquel episodio de celos hubiera parecido como un intento de monopolizar a Kacchan.
Monopolizar a alguien tan lindo como Kacchan era denigrante, incluso siendo él.
Izuku se odió por eso, de ahí que trató de enmendarlo y lo trajo a su habitación, asimismo, casi devorándolo a besos, luego de haberle regalado las pijamas que su madre le dio el año pasado cuando él aún no había dado el repunte de su crecimiento.
Cabía mencionar que haber besado a Kacchan redujo por completo todo su malestar; pues, disipó todo el mar de dudas que era su cabeza en ese momento.
No le cabía en la cabeza lo dulce que sabía la piel de Kacchan, lo embriagante que constaba de ser las capas suaves de su piel húmeda y electrizante. De solo probar su sabor, se perdía en su ternura, en la belleza de su textura resbaladiza y empalagosa, la cual mejoraba cuando el cuerpo de Kacchan comenzaba a calentarse, asimismo incrementando la espesura de su agrado, enloqueciendo a Izuku en gran medida de sus sentidos.
Esos detalles le hacían darse cuenta de que no, no lo monopolizaría, sino que lo dejaría ser libre de decidir lo que él quiere, sin imponer sus pensamientos negativos de ninguna manera. Ninguna ecuación valdría la pena usar al antojo de nadie, con tal de restringir las libertades de su pareja, sólo por un episodio de celos.
Izuku podía mejorar y lo haría.
No dejaría que sus celos sacaran su peor lado en el futuro.
Acto 19: Qué me gusta de ti?
Izuku se había planteado una pregunta poderosa, de amplio contenido potente. Una pregunta que si se tomaba a la ligera lo traicionaría, dejando que solamente los besos que se daba con Kacchan fuera lo único que le gustaba de él.
Sabía de antemano que le gustaban mucho sus ojos rojos, pues lo atrajeron y lo atraparon duramente con el tiempo en que llevaba observándolos cautivándolo en rebosante gozo. Le gustaba cómo sus ojos lo miraban en sus diferentes facetas, mostrando desde ilusión hasta enojo, cada forma en que sus ojos se guiaban conforme a la emoción que sentía, Izuku reconocía que sus ojos eran una puerta abierta directo a su corazón. Una puerta directa a aquello que Kacchan no le podía decir en palabras.
Le gustaba la forma en que sus manos podían tocar su cintura, anclarse a ella y encajar a la perfección.
Le gustaba ver su rostro iluminarse cuando le relataba las cosas que había hecho en el trabajo y en la vida cotidiana; ya que, se decantaba viendo sus pómulos sonrosarse cada vez que se acercaba a él con intenciones de besarlo, al igual que acercarse a tomar su mano y seguir contándole sus observaciones sobre los héroes del momento y lo mucho que podían mejorar sus técnicas si hacían tal o cual modificación en sus ataques.
Le gustaba ver sus expresiones, sus gestos faciales, sus labios formando pequeñas sonrisas que podrían pasar desapercibidas, sus labios hinchados después de besarse, su boca rosada antes del beso y después contemplar el color rojizo suave que poseían sus labios luego de morderlos ligeramente. Admitía en sus adentros que los labios de su pareja lo enloquecían, lo hacían perder la razón, el hilo de los pensamientos, de las conjeturas, de las divagaciones, de todo.
Algo había en sus labios que cada vez que los probaba, no podía separarse de ellos, pues, su cuerpo pedía a gritos que se permitiera disfrutar de la belleza natural del ser humano de poder besar.
Le gustaba escuchar su voz.
Si bien, cabía destacar que la voz de Kacchan seguía siendo igual de tosca y fuerte desde la infancia; sin embargo, esa voz tenía la capacidad compleja de cambiar sus tonos, de adentrarse hasta sus tímpanos con la sola intención de penetrar su corazón mediante una poderosa estocada.
Su voz poseía tantos matices, tantas texturas, tantos colores que se flagelaban y se entrelazaban, tantos tonos, tanto sabor que endurecía el sentimiento vivo y reflejo, tanta intensidad que abarcaba toda una constelación interna con sólo oírlo hablar.
Su voz era simplemente perfecta.
Comoquiera, mientras sus pensamientos trataban de hallar una respuesta a su pregunta de qué era lo que le gustaba de Kacchan, no podia encontrar algo más allá del solo hecho de que le gustaba mucho su físico.
Llegó a la conclusión de que le atraía el físico de Kacchan, aunque sabía muy bien en su interior que debía de haber algo más, algo que lo llevara a quererlo proteger de todo, a quererlo cuidar, a querer sostener su mano y querer prolongar el tiempo juntos.
Debía de haber algo dentro de todos los años que llevaba de conocerlo que lo atrajera de Kacchan, más allá de su atractivo físico, que siempre había sido deslumbrante frente a sus ojos y cegador para cualquiera que viera lo asombroso que era desde pequeño.
Izuku se dio de topes con la pared tratando de hallar una explicación coherente y cohesiva que pudiera sacarlo de su nueva preocupación.
Sin embargo, la solución pronto llegaría, de eso él tendría que estar más que seguro a enfrentarse.
Acto 20: Conversación con All Might
La noche en la que Kacchan se había quedado a dormir en su habitación, lo despertó de golpe una llamada de All Might a las cuarto de la mañana. La descarga eléctrica que lo hizo abrir los ojos y simplemente moverse como si alguien lo hubiera electrocutado, revolotearon sus ojos en búsqueda de su celular, mientras sostenía el cuerpo de Kacchan entre sus brazos, del cual, se hallaba dormido y abrazado a su espalda con sus manos engarrotadas a la tela de su ropa.
Con prisas, trató de no moverlo mucho, para estirar la mano a la mesita de noche donde reposaba su celular y tomó la imprudente llamada que lo sacó de su sueño.
Enarcó una ceja de incredulidad viendo el nombre de All Might en el contacto que se apareció como llamada entrante.
Que podrá ser? Pensó sonsacado.
—Sí?— Musitó con su voz letárgica.
—¡Joven Midoriya, mi muchacho!— Exclamó en regocijo de escuchar su voz del otro lado de la línea. Izuku se separó un poco de Kacchan, frunciendo las cejas con la actitud de su mentor a plena madrugada. —Qué bueno que contestas el celular, tengo noticias importantes que darte más al rato—
—Ah, sí— Bostezó, parpadeando despacio. —Qué sucede, All Might?—
—¡Tiene que ver con tu caso!— Espetó apurado.
Los ojos de Izuku se abrieron de par en par casi de un salto.
—Q-qué es? De qué se trata?—
—No te lo puedo decir desde aquí— Mencionó decepcionado. —Por eso te hablo a esta hora, para decirte que nos veamos durante el día para pasarte la información y ponerte al día con las investigaciones que hemos estado haciendo el detective Tsukauchi y yo para ayudarte con el caso, ya que mencionaste que este no querías que fuera el caso de tu debut—
Anteriormente, Izuku le había dicho a All Might que no quería que ese particular caso fuese el de su debut, sino que quería otro, porque en ese momento de su vida estaba ordenando algunas cosas que involucraran con tener un futuro mejor para él y Kacchan.
—Entiendo— Suspiró serio. —Entro a trabajar al mediodía y salgo a las siete de la tarde— Hizo una breve pausa, añadiendo:—Se podrá después del trabajo, All Might? O es muy urgente que debo verte antes de ir al trabajo?—
—Es urgente, pero puedo pasar a verte durante tu descanso— Reiteró comprensivo.
—Oh, gracias— Dijo aliviado. Le preocupaba tener que dejar a Kacchan solo tan temprano, debido a la charla que tendría con All Might; sin embargo, le intrigaba porqué se escuchaba tan urgente el asunto.
Será que habían encontrado rastros del villano que llevaba algunas semanas buscando?
La curiosidad nació en la boca del estómago, incitándolo a que averiguara todo lo más pronto posible, pero no se apresuraría mientras tuviera a su pareja consigo.
—Te dejaré dormir— Repuso su mentor con mayor calma. —Te marco en tu descanso y nos vemos donde te encuentres en ese momento—
—Sí— Aseguró.
—Entonces, sigue descansando y nos vemos en unas horas— Y dicho esto, finalizó la llamada.
Izuku se quedó viendo la pantalla del celular durante unos segundos, después quedándose contemplando el techo con la cara en blanco.
Habrá sido algo grave? Pensó.
Es que el caso no es el adecuado para mi?
No, sacudió la cabeza un poco atisbado.
No, no, los avances de la investigación han sido buenos, he descartado muchos lugares del mapa y ya averigüé la causa de muerte de las víctimas, incluso deduje que el vilano tiene más de un quirk, porque tiene la capacidad de hacer más grandes sus manos para estrangular a quien escoja como su objeto de asesinato.
Sin querer, se separó de Kacchan debido a las posibilidades que se le venían a la mente, pero entonces se ponía un alto cuando creía que la cosa no iba por ese rumbo, sino que venía por un lado mayormente positivo, en lugar de ser una noticia negativa con respecto al caso.
Oyó un quejido proveniente de Kacchan, que lo sacó de sus cavilaciones. Se giró a verlo. Sus ojos estaban entreabiertos, buscándolo con la mirada atenta.
—Deku?— Lo ubicó y se aglutinó a él, acurrucando su cabeza en su pecho y sus manos se aferraron a sus costados con alivio.
—Kacchan— Dijo. —Te desperté?—
—Oí el tono de tu celular— Repuso en voz dormida, pero llena de su tono agresivo.
—Oh—
—Era All Might?—
—Sí—
Kacchan subió la cabeza, recostando su barbilla en su pecho, posando sus orbes rojas con intensidad. Su cara hizo una mueca de contención, que dejó a Izuku confundido.
—Kacchan?—
—Qué quería All Might?—
—Bueno— Murmuró. —Quería discutir algo sobre mi caso—
Las cejas de Kacchan hicieron una contracción nerviosa, fijando céntricamente su mirada a él. Tal gesto, lo sacudió.
—Qué te dijo?—
—Dijo que quería hablar del caso en persona— Dijo él. —A-así que no sé de qué se trata—
Kacchan soltó un bufido molesto.
—Qué tonto— Se quejó, regresándose a abrazarlo. —Más vale que no sea nada grave—
—Lo mismo digo— Suspiró tranquilizándose con su proximidad.
—Sea lo que sea, me dices— Advirtió.
—Qué?— Emitió titubeante.
—Soy tu novio, Deku— Lo pellizcó de los costados. —Me tienes qué decir lo que pasa con tu vida, aunque te digan que no lo hagas, me lo tienes qué decir—
Sonaba más a amenaza que una petición.
—No importa lo que sea, me lo dirás— Añadió amenazante, haciendo que Izuku se arredrara.
—O-ok— Accedió, viendo que no tenía otra alternativa mas que hacerlo, porque cuando se trataba de Kacchan, no podía evitar complacerlo.
—Bien— Respingó. —Ahora duérmete, que mañana trabajas, bastardo—
—S-sí— Afirmó, poniendo una mano en su cabello, frotándolo suavemente.
De pronto, percibió que lo toqueteó de los brazos, para obtener su atención.
Asintió.
—Te amo, imbécil—
Sonrojado, asintió sin saber qué responder, optando por envolver sus brazos alrededor de su cintura.
Tan pronto como dijo eso, los dos se quedaron profundamente dormidos hasta el amanecer.
Acto 21: Metas
Estaba patrullando una zona poco céntrica del distrito que le habían asignado esa jornada, luego de haber dejado a Kacchan en su casa en la mañana.
El clima estaba fresco, plagado de nubes grises que cubrían el cielo azul, a pesar de que algunos rayos de sol se hacían ver desde lo alto de las nubes, otorgando un poco de calor cuando pasaba por la zona de patrullaje.
Ya podía decir para sus adentros que había logrado acostumbrarse a ese ritmo de vida, mas no del todo. Sabía que en el trasfondo de solo patrullar, podía ser algo más que solo cumplir con el precepto de hacer su debut profesional.
Con justa razón, él había hecho las misiones más riesgosas en sus tiempos de estudiante, elaboró estrategias que ni un profesional lograría en tiempos difíciles, derrotó a la gran mayoría de los integrantes de la Liga de Villanos, y además había ganado el primer puesto en el festival deportivo en el segundo y tercer año de la preparatoria, asimismo obteniendo las mayores becas para trabajar en las agencias que sus demás compañeros.
Si bien, lo consideraban como un héroe talentoso, con madera de ser alguien recordado por muchos para las futuras generaciones, entonces, por qué no debutaba?
Esa era la pregunta que muchos le hicieron en la pasada reunión. Uno a uno sus ex compañeros lo atosigaron con aquella pregunta.
"Midoriya, por qué no has debutado?"
Izuku les dedicaba un cabeceó incómodo y una ligera sonrisa.
"¡Hasta Mineta debutó! ¡Y tu no debutas!"
"Fuiste de los top 3, ya deberías de haberte hecho profesional"
"¡Ya te queremos ver en televisión!"
Comentarios que chocaban contra sus tímpanos sin surtir su respectivo efecto. Palabras que se cruzaban, colisionan y se duermen en el camino directo a sus oídos sordos.
Otro cabeceo, otra ligera sonrisa y no respondía.
No diría el porqué ni había debutado, dado que apenas él trataba de concretar su otro propósito antes de hacer el debut; además, tenía diecinueve años, estaba muy joven para ser un profesional.
Tenía la vida por delante, era muy joven para involucrarse con el peligro y jugar con su vida como a los villanos y a todos los demás se les diera en gana destruirlo.
Diecinueve años y apenas se percataba de lo que se había perdido por centrarse en las miserias y después en ser un héroe.
Antes de los dieciocho, Izuku había desafiado a la vida más veces de las que podía contar. Superó a la muerte casi de milagro, y no sabia si era por pura suerte, o porque no era el momento aún para abandonar a todos, pero no moría por muchos destrozos que sufría su cuerpo y viviera con las marcas y las cicatrices de su casi muerte, él seguía de pie, mirando hacia el frente, jactado de que aún no era tiempo para ser un profesional.
Diecinueve años y nunca tuvo una experiencia de amor, hasta los dieciocho en que Kacchan se presentó ante él como su admirador secreto.
Diecinueve años de continuo peligro, de constante incertidumbre ante el futuro, ante la tragedia que seguía sin llegar.
Es por eso que Izuku comenzó a escribir un libro, decidido a que haría algo por él mismo por una vez en su vida. Haría algo que le brindaba felicidad individual. Sacaría provecho de sus conocimientos y análisis para crear una historia, siendo un producto de su imaginación, de un estallido de colores que le dio de golpe en un arrebato y de ahí nació la idea de escribir.
Sin avisar, la historia se apareció ante él como una ventisca. Un parpadeo. Un suspiro. Sin precisarlo mejor, sin precisar el tiempo en que la idea surgió, comenzó a dibujar lo que su imaginación suscitó, para cuando llegara a la residencia, se pusiera a escribir.
Y lo recuerda vivamente, porque sucedió la semana pasada, además porque cenó Japchae con una señora de la residencia y ésta le contó anécdotas de cuando ella era un héroe por allá en los años 80.
Esa señora ahora estaba en sus cincuenta y nadie la visitaba a la residencia, por lo que siempre estaba sola.
Pero desde aquella vez en que cenó con la señora, ella comenzó a juntarse con él a la hora de la cena,(menos la noche anterior en que se llevó a Kacchan consigo a dormir). Igualmente la señora era rubia, de pelo rizado a la altura del hombro, de porte reservado, muy discreta al hablar y en su proceder era directa, pero sutil.
La señora Morimiya, así era como le decía, porque no le gustaba que le dijeran por su apellido, sino por su nombre de pila.
Entretanto, continuó patrullando con la cabeza en alto, aguardando a que fuera la hora en que le darían el descanso, luego de llevar cinco horas moviéndose de lugar en lugar, saltando techos, haciendo piruetas por los aires, clavando su mirada en cada tipo que parecía sospechoso.
Al cabo de quince minutos de estar parado en el techo de un edificio de azotea amplia, All Might le llama.
La dice que está en descanso y él sin saber que lo estaba, afirma aquello y su mentor sabe dónde está y le dice que baje de la azotea y se vayan al café más próximo que les queda.
Izuku bajó de la azotea con el corazón latiéndole apresurado, pues el tiempo de la revelación se aproximaba y eso significaba que se enteraría de si su caso sigue o no en pie, o si se lo quitarían. Quien sabe. Las predisposiciones a veces no son buenas, porque lo adelantan a algo que quizá no sea verdad.
All Might se mostró tranquilo en cuanto se vieron en la banqueta de la avenida principal, detalle que le dio seguridad a Izuku de que todo podría ser un producto de su imaginación alocada. Más bien, producto de sus constantes maquinaciones.
Pero de cualquiera manera, las dos eran válidas.
Se metieron a un restaurante de comida coreana, de buena pinta. Después de haber pedido cada uno su orden, All Might inició la conversación.
—Lo que te tengo que contar, joven Midoriya, no es malo— Aseguró de entrada. Izuku se relajó en la silla, alivianando su expresión. —De hecho, la investigación que has llevado durante estas semanas ha sido buena, es por eso que decidí brindarte ayuda en el caso—
Izuku frunció las cejas.
—Ayuda?—
—Sí, ayuda— Diio pausado.
—Por qué?— Espetó.
No es que no le gustara ser ayudado, eso que ni que, pero le sacó de onda la condescendencia que All Might mostraba en esos momentos y eso ocasionaba que su cabeza se pusiera en blanco. Una gran página en blanco.
All Might no parecía inmutado, ni nada que se le pareciera. Al contrario, estaba muy tranquilo.
—Necesitarás ayuda— Apuntó.—Estuve buscando información por mi cuenta y anoche encontramos el detective Tsukauchi y yo una dirección en el distrito de Kamino, el distrito que—
—Todavía no descarto— Añadió Izuku.
—Exacto— Le guiñó complacido con lo rápido que captaba la información. —Hay pistas que quizá nos puedan llevar al villano, pensaba que si no querías ir solo, podrías ir con alguien de la agencia—.
—La dirección— Mencionó Izuku. —La tienes, All Might?—
Su mentor lo miró con cara de que no se esperaba que fuera directo al grano con el tema.
—Sí, la tengo— Respondió, sacando un pedazo doblado de papel de su abrigo de lino. —Aquí está— Extendió el pedazo de papel a Izuku, quien lo tomó con cuidado, apretando el agarre del papel.
—Iré mañana— Dijo luego de ver la dirección escrita en el papel con la letra de All Might. La letra la reconocía en cualquier circunstancia. No importaba en donde la viera, siempre la reconocía. —Puedo ir solo, no creo necesitar compañía— Afirmó. —En serio—
All Might hizo una mueca de lado.
—Confío en que lo harás bien por tu cuenta— Se detuvo en breve, añadiendo:—Pero me daría más tranquilidad que no fueras solo, en caso de que el villano te ataque con el doble quirk que tiene—
Izuku lo observó meditando sus palabras.
—Me preocupa la reacción que el joven Bakugo tenga si algo malo te pasa— Agregó All Might, interrumpiendo sus pensamientos.
—Kacchan?— Espetó desconcertado. —Por qué?—
—Y todavía preguntas— All Might alza las manos al aire. —Casi nos mata cada vez que algo malo te pasa; sabes que el joven Bakugo siempre es muy centrado en todo, pero cuando se trata de ti, pierde la cabeza; él te ama demasiado— La preocupación en su voz le hace ver a Izuku que su mentor hablaba en serio y no pararía de convencerlo de que fuera acompañado por si las dudas. —Por favor considéralo, joven Midoriya, considera mi sugerencia—
Bueno, además Kacchan se preocupaba mucho por él y si algo malo le pasaba, temía con creces tener un vistazo de su expresión. Izuku no querría ver esa cara invadida por el miedo.
Sabía que lo haría muy bien estando solo, pero por Kacchan, iría acompañado.
—Si les da tranquilidad que vaya acompañado, lo haré— Aceptó mediante un leve asentimiento.
All Might puso cara de alivio, dando el tema por hecho.
Tan pronto como dieron el tema por hecho, les trajeron la comida que habían pedido, siendo un manjar para Izuku de ver, luego de varias horas sin comer.
All Might había pedido estofado de Kimchi con atún y una sopa de habas de soja, mientras que Izuku pidió estofado de almejas y Gamjatang (sopa de huesos de puerco). Disfrutaría la comida, pues no era muy seguido comer comida coreana; añadiendo que la comida olía exquisito, por lo que no desperdiciaría nada.
—Bien, joven Midoriya— Animó su mentor, esbozando una sonrisa. —A comer—
—¡Sí!— Exclamó alegre.
Acto 22: Visita inoportuna
Terminado de comer con All Might y luego la jornada laboral, pensaba ir a visitar a Kacchan en su casa, esperando tener un vistazo de su novio, luego no haberlo visto desde la mañana.
Cuando iba de camino a la casa de Kacchan, decidió hablarle para hacerle saber que lo visitaría.
—¡Kacchan!— Saludó animado.
—Cómo te tardas en venir, maldito Deku?— Vociferó en voz indignada.
Izuku pestañeó sacado de onda.
—Voy para tu casa— Avisó.
—¡Ha! Mi casa?— Bufó. —No estoy en mi casa, estúpido nerd—
—Qué?—
—Llevo quince minutos esperando a que llegues aquí—
Esto quería decir.
—Estás…—Musitó.
—Estoy en la residencia— Espetó Kacchan en actitud empoderada. —Esperando a que tu ruidoso trasero se digne a llegar a tiempo—
—Voy para allá— Articuló con el corazón repentinamente latiendo a todo lo que daba contra su pecho. —Llego en quince minutos—
—Más te vale no hacerme esperar mucho— Amenazó con un deje oculto de emoción en su voz, colgando el celular enseguida.
Izuku activó su quirk y tan pronto como lo activó corrió echo un mazacote de lo rápido que iba. Traspasó una determinada distancia con tal de llegar antes del tiempo estipulado, dando saltos por entre los techos hasta llegar a la residencia en un feroz salto que lo propulsó violentamente hasta casi estamparse en un torpe aterrizaje, que detuvo haciendo presión con sus rodillas para frenar la caída contra el pavimento.
Entró abruptamente por la puerta de entrada de la residencia, siendo recibido por el guardia del turno nocturno, pasando por la sala de visitas, topándose con su novio armando un escándalo para que lo dejaran entrar a la zona de huéspedes, reclamando que lo conocía y que tenía derecho de pasar.
El guardia de la puerta de huéspedes no le daba el paso, haciendo que el humor violento del chico explosivo incrementara, emitiendo estallidos desde sus palmas en amenaza de entrar.
—¡Yo conozco a Deku!— Gritó Kacchan, violento. —¡Le ordeno que me deje entrar, maldito bastardo!—
—Kacchan— Intervino Izuku, moviendo a Kacchan para pararse enfrente del guardia. —Una disculpa por su comportamiento— Excusó amable.
—¡Maldito Deku! No me dejan pasar— Vociferó su novio ofendido. —Dile a este imbécil que te conozco—
—Izuku— Intervino el guardia. —Este muchacho no deja de alardear de que lo deje pasar, pero nunca lo he visto—
—Descuide— Aseguró Izuku. —Sí, lo conozco— Tragó saliva para lo que diría después, ya que se arriesgaba a ser golpeado e insultado por Kacchan. Lo miró de reojo, viendo su puchero acompañado de su ceño fruncido y los brazos cruzados; en un arrebato de valentía, pasó su brazo alrededor de su cintura, aproximándolo a su lado. —Es mi novio—
El guardia puso cara de asombro.
—Ya veo— Suspiró impactado.
—Qué has dicho?!— Exclamó Kacchan, igual de sorprendido que el guardia.
Izuku movió la cabeza, poniéndose a la altura de él.
—La verdad— Dijo seguro.
La cara que puso Kacchan en ese momento fue sublime. Izuku tan sólo deseó haber tenido una cámara consigo y tomarle una fotografía a la cara que apareció en la cara de Kacchan. Era de esas raras ocasiones en que su cara de sorpresa combinado con un sonrojo indiscutiblemente adorable hacía su acto de aparición en su perfilado rostro y suscitaba deseos de besarlo en ese preciso instante en que osó ver su cara.
Incluso parecía que sus ojos reflejaban el cortocircuito que ocurría en su mente por revelarle a un desconocido que eran pareja.
—I-idiota…— Salió de la boca de Kacchan.
—Entonces, puede pasar, joven— Sentenció el guardia dándoles el paso de entrar a la zona de huéspedes de la residencia.
Izuku tomó su mano, llevándolo a su habitación, teniendo muy presente en su cabeza la cara que puso.
Una cara tan hermosa como esa, vaya.
Nuevamente le vino ese sentimiento anterior.
Esa cara, sin dudarlo, la sintió muy suya.
Suyo.
Su novio era suyo.
Simplemente no le cabían maneras de describir lo que pasó en su cabeza, en su corazón, lo que sintió vivamente por él.
El sentimiento se asentó muy latente en su corazón, encontrando un sitio en su trágica historia pasada a donde aferrarse cómodamente como una enredadera ramificándose en su ser, porque su novio era suyo.
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P.D. Un capítulo de Deku para ustedes.
Este Kacchan aprovecha cada oportunidad que le dan, no desperdicia nada. Kacchan arrasando con todo, como siempre.
