"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Katsuki
Acto 23: Expectativas
Deku lo había dejado en la puerta de su casa con mucha atención en sus maneras de dirigirse a él. Incluso le dio un beso en los labios y luego en la frente, sosteniendo sus mejillas con ambas manos, viéndolo con sus hermosos ojos.
Demonios, se dijo que Deku no lo amaba, pero todo indicaba que sí.
Se dio cuenta que era un imbécil al sacar sus propias conclusiones. Un tarugo estúpido por adelantarse a la situación cuando todavía no se había dado.
Para el amor uno tiene muchas expectativas, tanto buenas como malas; se tienen ciertas metas, objetivos, sueños, pero también hay decepciones, desilusiones, etc.
Sin embargo, las expectativas que tiene por Deku se fueron incrementando conforme los meses de la relación fueron avanzando. Asimismo, Katsuki tenía puestas altas expectativas en el noviazgo con Deku; solo que lo único que comenzaba a darse cuenta era que las expectativas altas que tenía para con su relación, lo fueron bajando el autoestima de siquiera tratar de forzar la situación en la que se desenvolvían las cosas entre ellos.
Ya le había quedado claro que forzar algo que no ocurría, dolía más que recibirlo sin previo aviso. Porque al recibirlo sin previo aviso avivaba el sentimiento. Y eso le quedó muy claro aquella mañana, ya que entristecerse por aquello no le brindaba nada consuelo, al contrario, lo amargaba más de lo que usualmente estaba en su estatus normal.
Aceptó que tener expectativas estaba bien, pues, es normal tenerlas. Pero no dejar que las expectativas sean mayores que el sabor de la realidad al ser en ocasiones un regalo envuelto en besos y caricias. en su caso, envuelto en la escena de celos que Deku hizo con el primo de Kaminari.
Aún lo repasaba en su cabeza y le fascinaba ver el rostro pecoso y adorable de su novio, tornarse sombrío empalagado por los celos y la animadversión hacia el primo de Kaminari y sacarlo del lugar con un brazo y para ensalzar más la situación, lo terminó amenazando.
Ver a Deku celoso es un espectáculo digno de ver en primera fila. Verlo y creerlo real, porque vaya que lo fue.
Aquel espectáculo superó todas sus expectativas que tenía para con el nerd. Las superó todas y avivó la sensación de sentirse protegido y cuidado dentro de la relación.
Una vez llegando a su casa, recapacitó el acontecimiento y lo digirió con una sonrisa traviesa dibujada en sus labios, que tendría bajas expectativas, en lugar de tomarle mucha importancia al asunto y tener altas expectativas y terminarse decepcionando porque no sucedieron las cosas como él hubiera querido.
En resumen, Katsuki había aprendido algo beneficioso en la relación y lo aplicaría en todas las veces que deparen estando juntos.
Acto 24: Compras
El clima otoñal revoloteaba desde la ventana de la sala donde veía cómodamente sentado la televisión. Se sumía en el asiento cuando el programa se tornaba tedioso. Si le llegaba a hartar, optaba sin mayor remedio cambiaba el canal, yéndose a otro y el ciclo se repetía.
Su padre leía un libro de Julio Verne, meditando y disfrutando del momento sin la mayor confluencia de los bullicios del viento al chocar contra la ventana que en ocasiones llegaba a molestar a Katsuki.
Dio un respingo, acomodándose de posición en el sillón del sofá, sumiéndose entre sus propios cabellos sobre un cojín, que ni siquiera le propinaba el mismo calor que Deku emanaba de su cuerpo. La comodidad del cojín no tenía nada de cómodo, ni placentero para su cabeza de descansar sobre el.
La mañana parecía terminarse cuando el crujido de su estómago hizo acto de presencia, llamando la atención de su padre, quien subió la vista del libro a darle un ojo desde su postura.
—Tienes hambre, Katsuki?—
—Tsk— Gruñó desde sus dientes, maldiciendo el quejido que emitía su estómago.
—Qué dices si salimos a comer?— Preguntó en tono ligeramente animado.
—Yo puedo cocinar— Refunfuñó él, torciendo los ojos. —Para qué carajos tenemos que salir, viejo?—
Su padre soltó una pequeña carcajada, mientras colocaba el separador en el libro en la página correspondiente.
—Iré a comprar semillas para el jardín de tu madre— Informó. —Me las pidió esta mañana, antes de que llegaras—
—Hm— Emitió un quejido desanimado.
Katsuki no le hallaba el sentido de salir de casa en su día de descanso. Cuando no iba al trabajo, prefería quedarse encerrado en casa hasta que fuera la oportunidad de ver a Deku, quien era la persona que usualmente lo visitaba en sus días libres.
—Yo cocino para los dos— Insistió, recargando su cabeza sobre el cojín, hundiendo su cuello en la textura medio rasposa de la tela. —Cuál es el maldito problema de comer aquí?! No tengo necesidad de salir a comprar unas jodidas semillas para el mentado jardín—
Su padre enarcó las cejas en un movimiento rápido.
—No veo el porqué no salir, Katsuki— Manifestó sin el menor ímpetu, dejando el libro en la mesa de la sala. —Izuku no vendrá a verte hasta en la noche—
A ese comentario se sonrojó.
—Ni una sola palabra al respecto— Advirtió entre dientes, apuntándole con el dedo.
—Vamos, Katsuki— Invitó su padre, poniéndose de pie. —Pensaba que sería una buena idea si salimos a comprarle también un regalo a Izuku, ya sabes tu madre ha dicho que no le has dado nada desde que salen; yo también opino que es una excelente idea—
Su rostro se encendió, sintiéndose de pronto muy acalorado. Sus padres insistían en darle un obsequio a Deku, mas él no se había atrevido a hacerlo hasta la fecha.
Le daría mucha vergüenza si lo hacía; y Katsuki lo sabía de antemano.
—No— Rehusó, viéndolo quisquilloso.
—Insisto, hijo— Le sonrió bienintencionado. —Es raro que pasemos el tiempo juntos en la casa—
Se detuvo en sus casillas, recapacitando aquello. Joder, era cierto, casi nunca pasaba el tiempo su padre teniendo la casa sola.
Por muy especial que podía ser él, no rechazaba las sugerencias de su padre luego de que lo harten con sus insistencias, mas su padre por lo general, no era una persona ruidosa ni insistente, como lo era su madre. Más bien, su padre era demasiado tranquilo. Quizás por eso, se enamoró de Deku.
Quién sabe.
Él no eligió enamorarse de Deku, sino, se enamoró porque sí. Porque así tenía que ser.
Carajo.
Amaba al maldito bastardo del nerd con todas sus fuerzas. Nadie podía quitarle ese sentimiento que era más grande que su corazón, su cuerpo y su alma juntas.
—Agh, está bien— Se paró del sofá con evidente pesadumbre. —Vamos por las jodidas semillas, viejo, que no tenemos porqué perder el tiempo aquí como imbéciles—
Su padre le dedicó una sonrisa satisfecha.
—Sí, vamos—
Acto 25: Charla paternal
—Pide lo que quieras, Katsuki— Indicó su padre, sosteniendo el menú del restaurante de hamburguesas en el que estaban situados.
—No me lo tienes qué decir, viejo— Objetó, haciendo una mueca de disgusto.
En eso, la mesera se les acercó para tomar su orden. Su padre pidió una hamburguesa sencilla acompañado de una orden de papas fritas y una malteada de fresa; en cambio, él pidió una hamburguesa de carne doble acompañado de una orden de papas fritas, pero sin la malteada ni ninguna bebida que viniera incluida en el jodido combo que ofrecía el restaurante.
Las cosas dulces no eran lo suyo.
Habían ido a comprar las semillas en la florería local, con él teniendo la cara larga y su padre escogiendo las semillas que eran de la preferencia de su madre. Nada especial, diría Katsuki, a esa maldita bruja todo le gustaba siempre y cuando le trajeran la compra que ella pidió.
Cuando les trajeron la orden, solo incrementaron sus deseos de que Deku fuera quien estuviera sentado del otro lado de la mesa. Quería ver sus ojos dirigidos solo a él y su sonrisa deslumbrante plasmada solamente a él.
Quería verlo.
Lo extrañaba mucho, aunque había dormido en su habitación la noche anterior. Eso no disminuía el sentimiento intenso de extrañarlo cuando no estaban juntos.
Comenzó a darle bocados a la hamburguesa (que antes de comerla, la retacó de salsa picante hasta que se desbordara del pan de la hamburguesa).
—Katsuki— Su padre le habló.
—Qué quieres?— Espetó él.
—Puedo preguntarte algo?— Dijo inquieto.
—Ya lo estás haciendo— Repuso, torciendo la lengua en desinterés. —Escúpelo bien—
—Izuku te hace feliz?— Preguntó en tono curioso.
—Hah?!— Se atragantó con la hamburguesa, enrojeciendo del rostro. —Qué clase de pregunta estúpida es esa?!—Exclamó alterado.
—Me da curiosidad, hijo— Repuso su padre.
—No es obvio?— Reparó torpe, con las mejillas encendidas y acaloradas. No pensaba responder así sin más, como si fuera algo de lo más sencillo. No diría que sí le hacía feliz tener a Deku de novio. Definitivamente él no diría semejante tarugada con su voz.
—Quería escucharlo de ti—
—Pues no lo escucharás— Señaló a padre con la mirada ofendida. —Saca tus propias conclusiones, viejo, porque no te responderé—
Su padre ladeó la cabeza.
—Entiendo— Dijo resignado.
—Si ya entendiste, entonces no me digas nada de Deku— Refunfuñó con el ceño fruncido. Dicho aquello, prosiguió comiendo lo que quedaba de la hamburguesa.
Qué molesto era que le preguntaran cosas de su novio.
—Bueno— Cabeceó decaído. —Es que me parece que es un buen muchacho—
—Caray, lo es— Agitó la mano.—Lo dices como si no lo conocieras—
—Es que casi no me dejas platicar con él, casi siempre platica con tu madre y cuando tengo oportunidad, te lo llevas al patio o a tu cuarto— Dijo.
—Me estás echando la culpa?— Farfulló él.
—No, claro que no, hijo— Corrigió su padre, dándole un sorbo a la malteada. —Lo que quiero decir es que me daba gusto verte contento con él, con su presencia en tu vida, es eso—
—Qué significa eso?— Frunció una ceja.
—Significa que es una buena influencia en tu vida— Especificó. —Ya se lo dije a él, pero quería decírtelo a ti, al menos una vez, ya que casi no tenemos chance de platicar entre nosotros, hijo; sabes que me hace muy feliz poder hablar así contigo y poder tener una tarde juntos como padre e hijo— Suspiró. —Hace mucho que no tenemos un rato de convivencia, y quería externarte mis sentimientos en la oportunidad que tuviera—
—Ya entendí— Cabeceó Katsuki, quien se sintió terriblemente abochornado.
—Me da gusto— Sonrió.
Tras unos segundos, su padre dijo:
—Por cierto, si no encuentras un regalo para Izuku—
—Y quién carajos dijo que le compraría algo al maldito nerd?!— Alardeó. Sus mejillas ligeramente encendidas.
Cómo lo jodían con el nerd.
—No le daré nada a Deku— Advirtió Katsuki.
—Quería decir que no pasa nada si no le encuentras algo— Añadió. —Le puedes dar algo hecho a mano, he leído que es una buena manera de expresar tus sentimientos y es considerado como un símbolo de amor verdadero—
Sus luces se encendieron interesadas en aquel argumento.
Indicó que podía continuar.
—Lo que es hecho a mano tiene un mayor significado en la pareja, que algo comprado en una tienda. Eres bueno cocinando, Katsuki. Puedes darle algo preparado por ti a Izuku; de seguro le encantará—
Katsuki apartó la mirada, sintiendo un vivo sentimiento de vergüenza por tener ese tipo de charlas con su padre, alguien con quien casi nunca conversaba, pero que recién se percataba del parecido que tenían. Él siempre creyó y dio por hecho, que no tenían similitudes de ningún tipo, pues gran parte de su temperamento y carácter lo había obtenido de su madre, al igual que el color rubio de su cabello. Pero de su padre, no había gran relevancia, por no decir, que no había ni un parecido en cuanto al físico y a la personalidad.
Ahora se percataba cuán equivocado estaba de aquel detalle importante.
Katsuki hizo una pausa, ruborizado.
—Tómalo en cuenta, Katsuki—Aconsejó su padre.
—Lo haré— Irrumpió en un exabrupto.
Acto 26: Encuentro incómodo
Terminando de comer en el restaurante, se fueron caminando rumbo a la casa.
En el camino, no contaba con que se encontrarían con un amigo de su padre de la preparatoria, que resultaba ser un editor.
El señor tenía un porte regular, bastante ordinario y una cara que pasaría desaparecida por él, si no le hubiera hablado el señor primero a su padre.
Luego de que el señor charlara primero con su padre, dieron pie a presentarse. La cosa no podía ir peor, porque el señor le tendió la mano y era una mano de aspecto calloso; detalle que le disgustó a Katsuki.
—Este es mi hijo, Katsuki— Su padre dijo con orgullo, colocándole un brazo en el hombro. Katsuki puso mala cara, rechazando extenderle la mano al tipejo ese.
—Wow, es bastante guapo tu hijo, eh Masaru— Dijo el señor que se hacía llamar Issei.
—Sí, lo es— Repuso su padre, quitando su brazo de su hombro.
Katsuki puso una mueca de molestia, viendo la cara que el señor le dirigía como si se tratara de un modelo de revista; además le mencionó que lo había visto en la televisión, diciendo que él se veía genial con su traje de héroe y su presencia era simplemente, deslumbrante.
Katsuki solo rodó los ojos y asintió.
—Yo también tengo un hijo— Dijo el señor Issei con mucho orgullo. —Él está estudiando para ser publicista—
—Oh, de veras?— Dijo su padre, sonriendo.
—Sí— Afirmó. —Desafortunadamente, nació sin individualidad, así que quiso ser publicista de héroes, para estar cerca de ellos—
—Ya veo— Cabeceó su padre.
—Lo que no contábamos es que la semana pasada nos cayó una inspiración tremenda!— Contó. —¡De veras, azorante!— Abrió los ojos en asombro.
—Qué pasó?— Indagó su padre.
—Mi hijo y yo íbamos caminando para la editorial, porque tendríamos una reunión con uno de los escritores nuevos y pronto publicaremos su libro— Expuso. —Pasamos por un callejón y nos atacó un asaltante con un quirk muy peligroso. El muchacho podía sacar redes de las manos, primero me atrapó a mi y después a mi hijo; en verdad creí que iba a morir ahí mismo, pero no fue así— Se emocionó, agitando las manos. —De pronto sin previo aviso, apareció un héroe que nos había visto en mi vida, nos salvó en menos de lo que me acuerdo— Suspiró animado. —Después de ser salvador por él, mi hijo de inmediato lo dibujó para hacer su figura pública—
—Qué clase de héroe es?— Preguntó su padre. —Tienes el dibujo?—
—Ah, sí, sí por supuesto— Manifestó entusiasta. Se dispuso a sacar algo de su portafolio, o que parecía ser una hoja arrancada de una libreta. —Aquí está— Les mostró el dibujo y Katsuki perdió el aliento. —A poco no parece un profesional? Se ve radiante y tiene una enorme presencia al momento de salvarte la vida; me pareció bastante talentoso, pero el problema es que no es un profesional—
El héroe del dibujo era nada más y nada menso que Deku. Se miraba tan genial en el dibujo, con una pose en plena acción que lo hacía verse atractivo, incluso tentador.
Al silencio de ambos al ver el dibujo de Deku, el señor Issei, irrumpió diciendo:
—Tienen cara de que lo conocen—
—Lo conocemos— Musitó su padre, carraspeando un poco. Katsuki supuso que se debía a la impresión de ver a Deku en el dibujo.
—Y qué les parece? No tiene madera de hacerle publicidad?— Animó el señor. —Tiene toda la finta de ser un héroe profesional—
—La tiene— Afirmó su padre en tono pausado.
Katsuki casi que casi babeaba de ver a su novio y quiso robarse el dibujo y enmarcarlo en su recámara, pero solo fue el impulso del momento. Frenó sus alocados pensamientos, creyendo que se merecía una debida explicación sobre el asunto antes de decir algo al respecto.
—Cuando le pedí sus datos, no me los quiso dar— Se quejó el señor Issei con cierta decepción. —Parecía incómodo de salir en público y nos dijo que él no era un profesional, sino que solo pasaba por la zona que le tocó patrullar y en cuanto nos vio en peligro vino a salvarnos y hacer su trabajo; pero se escapó antes de saber su nombre—
Así es el nerd, pensó Katsuki.
Qué molesto que no quiera hacer su debut el maldito Deku.
Por qué se resiste tanto a debutar?!
No entiendo qué es lo que lo detiene de hacerlo, a pesar de que el estúpido me ha dado explicaciones. Sus jodidas explicaciones no tienen sentido.
Jodido Deku
Jodidas explicaciones.
Jodidas razones de nerd.
Las odio.
Lo odio cuando se pone así.
Lo detesto.
—Bueno, así es él—Excusó su padre, colocando distancia entre ellos.
—Al menos, saben cuál es el nombre del muchacho?—
—A usted qué le importa, viejo baboso?!—Espetó Katsuki.
—¡Katsuki!— Balbuceó su padre, sorprendido.
—¡Es usted un viejo impertinente, metiéndose en donde nadie lo llama, carajo!— Lo señaló enfadado. —¡Más le vale no indagar más sobre él, porque lo mato! ¡Juro que lo mato por ser tan entrometido, infame bastardo!—
El señor Issei se quedó aturdido con sus gritos, pestañeando.
—Mejor vámonos— Dijo su padre apurado. —Nos vemos después, Issei— Tomó a Katsuki del brazo y salieron apresuradamente de la calle, con Katsuki bufando y tronando los dientes de coraje, y su padre con una mano en la frente de pura vergüenza.
Qué le importa a ese imbécil quién es Deku?!
Qué carajos le importa?!
Lo mataría la próxima vez que lo viera.
—No debiste hablarle de esa manera, Katsuki— Siseó su padre, mortificado.
—Me importa un carajo ese viejo estúpido— Alegó él muy en su papel. —Nadie se mete con Deku, si se mete con él lo fulmino al imbécil—
—Te molesta que se meta con Izuku?—
—¡Sí, joder! ¡A Deku lo dejan en paz, carajo!— Movió la cabeza en negación. —¡Los mato a todos, los mando al carajo, los destrozo y los muelo a golpes, a todos! ¡Todos esos jodidos bastardos!—
—Ay, Katsuki— Suspiró abrumado.
—¡Incinero al imbécil que se atreva a meterse con Deku!—
Y así continuó alardeando hasta llegar a casa.
Acto 27: Hecho a mano
Se sentía abochornado con lo que realizaba en la cocina en su día de descanso. Veía a su padre en el patio desde la ventana, sembrando las nuevas semillas que habían comprado aquella tarde; y él, bueno él estaba preparando una masa para galletas de chocolate para Deku.
No había ocasión especial, ni una celebración, solamente fue un acto impulsivo que surgió como un estallido en su cabeza.
Separaba las pequeñas bolas de masa de galleta en la bandeja que metería al horno, previamente encerada, colocando las bolitas que iba formando con sus manos de manera uniforme.
Era el primer regalo que le hacía a Deku desde que eran novios.
Iba colocando uno a uno las bolitas hasta que la masa se acabó; por consiguiente, se puso el guante para meter las cosas al horno y dando un respingo, metió la bandeja con las bolitas de masa dentro del horno.
Eso de los regalos hechos a mano fue una rara idea por parte de su padre, que extrañamente tomó en cuenta para desperdiciar su preciado tiempo libre. Bueno, ni tan preciado, porque tendría varios días libres el resto del mes de octubre, debido a que el nivel de crímenes en la zona que patrullaba su agencia había disminuido desde su debut y por lo tanto, no era requerido trabajar tanto lo que restaba del mes.
Notaba que el trabajo duro cobraba frutos.
Por lo regular, cobraba frutos, porque no siempre la buena suerte estaba a su favor, pero dentro de lo que cabía, el trabajo de héroe por lo general, cobraba frutos en algún momento.
Puso el minutero al tiempo estipulado, subiendo a su habitación para alistar su pequeña maleta para pasar la noche en la residencia. Estaba decidido a quedarse y a no obtener un "no" por respuesta.
Determinado con su meta, empacó las cosas necesarias en la mochila y sacó una bolsa de cartón donde pondría las galletas de chocolate.
Colocó la mochila en la cama y dio una última revisada en caso de que algo se le olvidaba. Viendo que no, cerró el cierre de la mochila y bajó a la cocina con todas las cosas listas para marcharse.
Se dijo que no había espacio para errores.
Acto 28: Pacifismo nocturnal
Luego de armar un escándalo en la sala de visitas de la residencia, apareció el nerd.
Lo que Katsuki no contaba fue que Deku reveló sin vergüenza en su voz y su aspecto, que él era su novio. Mentiría si dijera que no sintió la piel de gallina en todo el cuerpo, porque así fue como se sintió ante la confesión del nerd dirigida al guardia.
Qué culpa tenía el guardia para saber de su relación de esa manera?
Ninguna.
Pero no había vuelta atrás. Deku dijo el tipo de relación que tenían y no se podía borrar lo que ya estaba hecho, por lo que Katsuki tendrá que acostumbrarse al sentimiento de vergüenza que le invadía sus adentros cuando algo de ese talle sucedía en su cara.
Atolondrado, fue llevado a la habitación de Deku, tomado de la mano de él, quien caminaba dando zancadas veloces por todo el complejo residencial.
El corazón le retumbaba por la cabeza, la mente estaba echa un lío, sus pensamientos amontonados conformaban una maraña de hilos que no podían unirse debidamente. En resumen, nada de su cuerpo reaccionaba con cordura.
Una vez llegando a la habitación de Deku, tiró la mochila en el suelo, excepto la bolsa de cartón que sostenía con mucho cuidado de que nada malo le pasara.
—H-hola, Kacchan— Habló Deku, rompiendo la tensión entre ellos.
Tragó saliva. Katsuki estaba medio aturdido todavía, como para responder de inmediato. Se limitó a decir un "hm" de su boca.
—N-no me esperaba que vinieras a verme— Admitió entre risitas nerviosas. —M-me alegra que hayas venido— Tomó su mano cuidadosamente, brindándole caricias suaves con su otra mano. —A qué se debe tu visita inesperada?— Preguntó con esa cara inocente que hacía cuando no estaba percatado del asunto que Katsuki se traía entre manos.
Será estúpido, pensó Katsuki ruborizándose de un salto.
—Qué te importa, Deku?— Reaccionó quitando su mano de su agarre, poniéndose en posición de defensa. Deku se quedó confundido con su reacción, parpadeando atónito.
—No lo sé, Kacchan— Titubeó.
—Vine porque quise, algún problema con eso?— Alegó, ambas manos colocadas en su cintura. Deku negó con la cabeza. —Entonces, no hagas más preguntas, es molesto—
—B-bueno— Acordó, mediante un cabeceo afirmativo.
La cara del pobre nerd denotaba su confusión mental con respecto a su actitud evasiva, pero Katsuki no buscaba verse muy vulnerable cuando le diera las galletas que preparó. Jamás admitiría en voz alta que estaba nervioso de lo que hizo, nervioso de dar un regalo, nervioso de ver la cara de Deku al ver el regalo, nervioso de lo que dirá, nervioso de toda la entera situación.
Carajo.
Tendría que armarse de valor un cien por ciento para darle el maldito regalo. Los nervios eran traicioneros.
—No preguntaré nada que te incomode, Kacchan— Afirmó Deku, esbozando una sonrisa que irradiaba confianza.
—Ya déjalo, Deku— Torció los ojos, haciendo una mueca disgustada. —No es la gran cosa—
—Sí— Asintió. —En lo que te pones cómodo, iré a tomar una ducha— Avisó entre risitas. —Ya sabes dónde están las cosas, verdad?—
Asintió, apartando la mirada del piso, pues evitaba que los nervios no sacaran lo peor de él.
Deku sonrió tontamente y se fue a bañar, dejando a Katsuki a solas en la habitación.
Mientras esperaba a que Deku saliera del baño, se dispuso a observar el cuarto, aferrado a sostener la bolsa.
Repasó los sitios que recién había conocido la noche anterior, tratando de familiarizarse con la distribución de las cosas. Tomaba notas mentales para poner en practica en el futuro, por si acaso llegaba a cumplir su sueno de que en algún momento viviría con Deku.
Esperaba con todas sus fuerzas que fuera así en el futuro. Sonrió para sí, tocando los bordes del librero, procesando los contornos de la madera de caoba entre sus afinados dedos.
Paseó sus ojos por el escritorio, centrándose en la letra de Deku que estaba presente en varios papeles, por no decir, en todos los contenidos de las hojas que descansaban en el borde plano del escritorio. Una pluma se hallaba a lado de una anotación a la mitad.
Será esto parte de su libro o de alguna investigación? Supuso, frunciendo el ceño. Mejor no me adelanto, luego si saco conclusiones precipitadas me enojaré más por mi estupidez.
Luego de que Deku salió de la ducha, casi se desmaya de verlo tan atractivo y fresco, mostrando sus rizos ligeramente mojados y sus mejillas sonrosadas reluciendo. Juró que se le detuvo el corazón en segundos, añadiendo que su rostro se encendió como si lo hubieran prendido con el mechero.
—Puedes usar la ducha si gustas, Kacchan— Ofreció sonriéndole, abriéndose paso hacia el asiento del escritorio. Katsuki lo observó con las pupilas dilatadas. Maldición, el nerd se veía hermoso sin intentarlo. —Kacchan?— Dirigió su mirada a él, concertado por su rostro encendido. —Estás bien? Necesitas que te traiga un poco de agua?—
En un arrebato le dio un golpe en la cabeza con los nudillos cerrados.
—¡Ouch!— Exclamó el nerd, llevándose ambas manos a la cabeza.
—¡Joder, cállate!— Rugió.
Los nervios le cosquilleaban toda la boca del estómago.
—Qué pasa, Kacchan?—Preguntó Deku, sobándose la cabeza.
En eso, le lanzó la bolsa a la cara, sin previo aviso.
—Q-qué es esto?!— Emitió sacado de onda.
—Ábrelo, imbécil— Ordenó él. Las orejas relucían un rubor crepitante.
Por consiguiente, Deku tomó la bolsa entre ambas manos, arrugando las cejas conforma abría la bolsa lentamente.
Sus orbes se sobresaltaron cuando vio el contendido de la bolsa.
—Son para mi?— Dijo boquiabierto.
—Para quién más?— Fanfarroneó, haciéndose el desentendido. —Ves a alguien más en este cuarto? No, verdad?!—
Deku tardó unos segundos en reponerse, pareciendo que no creía verdad que él le había regalado algo hecho a mano. Lo miró gesticular boquiabierto el intenso asombro que ocurría en su cabeza.
Eso mil veces era más atractivo que la anterior vista.
Sus expresiones eran mucho mejores para sus ojos de contemplar.
—Kacchan— Lloriqueó cautivado. —Kacchan— Repitió tontamente. —¡Gracias!— Chirrió emocionado, lanzándose a abrazarlo desde su postura, tomándolo de las caderas, asimismo atrayéndolo con sus manos hacia él. —Gracias, gracias— Se aferró a abrazarlo fervientemente. —No sabes lo feliz que me hace que me des algo hecho a mano, es…es… hermoso— Lo sentó en sus piernas, terminando por abrazarlo con él postrado en su regazo con la cara ardiendo.
No se esperó aquella reacción tan emotiva.
Esperaba cualquier cosa, cualquier grito y un breve "gracias", cualquier abrazo que expresaba su agradecimiento. Pero no esto.
Definitivamente no se esperaba que terminaría sentado en las piernas de Deku; mas no se quejó por estar cómodamente ahí sentado, al contrario, se permitió ser abrazado con tanta efusividad y calor, sonriendo con su cometido.
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P.D. Un capítulo muy familiar, porque el papá de Kacchan sale en casi todo el capítulo, dando consejos y llevando a nuestro chico explosivo a comer hamburguesas.
Kacchan diciendo lo que siente y lo que piensa, pero cuando se trata de Deku sigue siendo un desastre con sus palabras.
Casi no hubo aparición de Deku en este capítulo, mas que al final, pero ya lo verán en acción pronto.
Comoquiera, espero que hayan disfrutado el capítulo.
