"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Katsuki
Acto 29: Abrazo
Era abrazado por unos fuertes brazos cogiendo de su cintura, aferrándose a su cuerpo con toda la intención de no soltarlo. Hermoso, pensó. Ser abrazado por Deku es hermoso. Lo pensó y se enfrascó en aquel pensamiento que recurría a su mente en tiempos como ese. Tiempos especiales donde la pura esencia y la transparencia de un abrazo decía más de mil palabras.
Las piernas de Deku se sintieron fuertes teniéndolo encima de ellas; desde su composición musculosa y resistente llegaban a hacerlo sentirse cómodo.
—Estoy tan feliz que me hayas dado algo, Kacchan—Deku confesó sin aliento. —Muy, muy feliz—
—Ya lo dijiste varias veces, estúpido— Refunfuñó, metiendo su cabeza dentro de la abertura de su cuello. Cerró los ojos, relajado. Olía muy agradable.
Deku soltó una carcajada.
—Lo sé—
—Si lo sabes, guarda silencio— Amenazó en un deje de enfado. —Y quedémonos así durante un buen rato—
—Claro que sí—
Deku asiente, abrazándolo más, acomodando su barbilla sobre su hombro. La cercanía que usualmente no tenían cuando estaban separados, la obtenía a través de ser abrazado efusivamente. A menudo, se le venían las ideas a la cabeza de que pronto podría tener momentos como este mucho más seguido que distantes.
Extrañaba cuando Deku no estaba presente en ningún rincón.
—Te quiero, Kacchan— Susurró Deku amoroso. —Aprecio mucho el tiempo que te tomaste para hacerme esto y todo el demás tiempo que te has tomado para estar conmigo—
Yo debería decir lo mismo, pensó haciendo un leve asentimiento.
A veces, Katsuki sentía que no se merecía ser querido por Deku, debido al pasado que tuvieron juntos, pero el recuerdo en muchas ocasiones de alargaba y después desaparecía. Con frecuencia se alejaba aquel pensamiento, al igual que el malestar que le causaba pensarlo.
"Te mereces todo" quiso decirle. "Te mereces más que esas malditas galletas que hice para ti" pero las palabras le quedaban cortas, atoradas en la garganta y si salían a la superficie, saldrían de mala gana.
Deku subió una mano, metiéndola en su cabello.
—Me encanta lo suave que es tu cabello— Admitió sincero.
—Dije que guardaras silencio—
Su tono sonó más a una súplica que una advertencia como tal.
—Lo siento— Murmuró.
—Deja de pedir disculpas, es jodidamente molesto— Gruñó, agarrando con sus manos un manojo de la playera que usaba Deku, buscando aferrársele de alguna manera. —No me hagas arrepentirme de venir a verte, maldito imbécil—
—B-bueno— Acordó, separando unos mechones de su cabello con la destreza de sus dedos sobre el mismo.
De pronto, le atenazó un breve recuerdo de lo que vio hacía unos momentos en el escritorio. La redacción a la mitad de la hoja que yacía allí, inerte y sólida.
—Deku— Pronunció, llamando su atención. —Qué es lo que está escrito allá?— Señaló directamente a la hoja con su dedo.
—Ah— Sopló a lo bajo, acercando su cabeza a la hoja. Sus manos seguían sostenidas sobre sus caderas, con toda la intención de no soltarlas.
—Y bien? Qué es?— Inquirió, asomando la vista a lado de éste, quien fruncía el entrecejo en escrutinio.
—Son ideas para mi libro— Repuso, poniendo un dedo debajo de su barbilla. —He estado repasando algunas de mis notas de mis libretas de análisis de héroes para la creación de los personajes— Cogió la hoja con la mano que estaba debajo de su barbilla, rodeando su cintura con el otro brazo. —Está incompleta porque la idea está incompleta, tiene sentido?— Se rió risueño.
—No— Burló Katsuki, pendiente de la información que su novio proporcionó. —Con que ideas para tu libro?— Tanteó bromeando. —Al menos tienes una idea de qué se trata?—
—Estoy en eso—Devolvió la hoja al sitio donde yacía antes. —Lo que sí te puedo enseñar son los dibujos que hice, porque se ven más concretos que lo que llevo escrito— Tras un corto silencio, añadió:—Gustas verlos?—
Sintiéndose tomado en cuenta, asintió.
—Déjame busco los dibujos— Lo soltó de su agarre y se puso de pie. —Aguarda— Indicó, comenzando por hurgar en el escritorio una gran tanda de hojas que de un parpadeo salieron de uno de los cajones de la izquierda del mueble.
—Tienes un desastre, nerd— Él bramó quejumbroso.
Deku soltó una risita sin importancia; de esas risas que soltaba cuando no le tomaba mucha importancia al asunto.
Él tuvo un arrebato de expresar una idea suya, diciendo:
—Si viviéramos juntos, ese tipo de desastres no estarían en nuestra casa— Apuntó.
—Eh?— Masculló.
Él alcanzó a ver el rubor de sus mejillas desde su posición, debido a que estaba plantado en espera de ver los dibujos del nerd.
—Sí, viviendo juntos— Enfatizó él. —Más te vale no hacerme esperar tanto—
—Kacchan— Tomó las hojas, girándose a verlo con la cara pintada de rojo. Cerró el cajón detrás suyo.
—Qué, Deku?— Desafió. —Acaso no quieres que vivamos juntos?—
No respondió.
—No… quieres vivir conmigo?—
—No es eso, Kacchan— Dijo apenado.
—Entonces?— Alzó una ceja. —Ya llevamos seis meses y aún no me has dicho nada, me hace pensar que no quieres vivir conmigo—
—No, cómo crees?— Lo abrazó sin soltar las hojas, escondiendo su cabeza en su cuello. Inspiró hondo.
—Nerd—Manifestó sonsacado.
—No fue mi intención darte a entender que no quiero eso— Externó precipitado. —En realidad yo… yo no quiero limitarte a que tengas otras experiencias, si te jalo a mi, no podrás tener la libertad que siempre dispones para hacer las cosas; lo único que no quiero es ser egoísta con mis sentimientos e imponerlos sobre ti— Su mano libre se ancló a su omóplato, ejerciendo presión con sus dedos. Él se estremeció ante tal contacto.
Esos son los deseos de Deku? Deseos de tenerlo para él mismo, los cuales eran deseos similares a los suyos. Los deseos que albergaba desde la preparatoria.
Vaya manera de hacerlo estremecerse de dicha.
—No me importa, Deku— Aseguró él, sabiéndose seguro entre sus brazos; seguro hasta el fondo de lo profundo que el sentimiento se asentaba en su corazón. —Lo que dices no es egoísta, carajo, es…es…—Se trabó.
Carajo. Tartamudeó.
Lo que le faltaba en ese momento: tartamudear como el idiota que solía ser cuando estaban juntos.
—Qué es, Kacchan?— Lo animó Deku, subiendo su cabeza, apegándola a lado de su sien.
—En realidad lo que tu sientes, es lo mismo que yo siento por ti— Confesó, consciente de su sonrojo abarcando su rostro. —No me limitarías de nada; te lo he dicho muchas veces, Deku, que lo único que quiero es estar a tu lado— Asomó su rostro casi suplicante en los ojos del nerd, que lo miraban fijamente. —Solo quiero eso— Lo besó en corto en los labios, separándose enseguida. —No pido más, Deku—
—Pero, pedirte que te quedes conmigo, no sería limitarte?— Preguntó titubeante.
Katsuki torció el labio superior, enfadado con aquella pregunta. Era una ridiculez para él.
Puso ambas manos sobre sus mejillas, aplastando sus pecas lo más posible, haciendo que los ojos del nerd se abrieran desorbitados.
—Tu siempre de idiota— Alardeó. —Siempre jodiendo porque eres tan inseguro, carajo. Ya deja de dudar de todo y decídete— Inspiró. —Decídete y quédate conmigo— exigió.
—Kacchan—
Katsuki se lanzó a capturar sus labios. Lo terminó besando. El agarre de sus manos sobre sus mejillas disminuyó, cambiando la presión por caricias circulares alrededor de cada peca que conformaba el rostro de Deku.
Cuántas veces había escrito en sus cartas lo mucho que adoraba sus pecas. Con cuánto entusiasmo depuraba todo el sentimiento que unas cuantas pecas podían significar en su mundo. Sus pecas, su distintivo, su cara llena de esos puntos sobre sus mejillas que hacían resaltar su ser celestial.
Las anheló tanto y ahora estaban en su tacto.
Sus pecas que podían parecer más que estrellas, sus pecas que habitaban entre su piel, la cual sentía que si la tocaba él se podría romper. Romperse en mil pedazos. Pues, Deku era tan dulce y lindo, y él tan amargo e insípido.
Sus manos se quebrarían si rozaba toda su piel, si se explayaba y se maravillaba con su textura, su forma, su sentir, su finura. Todo.
Deku mordió sus labios, desatando en él una sensación abrasadora de calor. Maldición, se sintió muy bien, jodidamente bien.
Sin embargo, el momento no duró mucho, porque Deku terminó el beso, separándose de sus labios lentamente. Mirándolo a los ojos, dijo:
—Te iba a enseñar mis dibujos—Deku esbozó una pequeña sonrisa inocentona. Aquel detalle fue suficiente para desmoronarlo en segundos.
No tuvo cara para enojarse con él por interrumpir el beso; no cuando le mostraba esa sonrisa inocente.
—Ten—
Deku enseñó sus dibujos, dándole las hojas para los viera.
—No-no considero que sean la gran cosa— Expuso riéndose nervioso, pasándose una mano detrás de su nuca, mientras bajaba la cabeza.
Katsuki se repuso del beso, sin percatarse de que sus labios estaban hinchados y sus ojos lucían un brillo ligero.
—No están tan mal, nerd— Opinó mientras hojeaba los dibujos, repasando los contornos de las figuras humanas mostrando una finta heroica innegablemente arraigada en la expresión facial.
—T-tú crees?— Tartamudeó el nerd, ojeándolo nerviosamente.
—Muestras mucho tus capacidades de análisis con estos dibujos— Recalcó, delineando con sus dedos las líneas de un dibujo donde aparecía un hombre en traje de héroe, poseyendo un aspecto muy similar al suyo. —Aunque este se parece mucho a mí—
—Ah— Soltó una risita. —Es que…bueno, me inspiré en ti— Expuso en voz temblorosa.
—En mi?— Bufó. —Sí hay cierto parecido, aunque yo me veo mejor—
—Eres mi inspiración, Kacchan— Confesó Deku, tomándolo por sorpresa. —Siempre lo has sido para mí, eso no ha cambiado desde que te conozco; me basé en ti para crear a uno de los personajes de mi libro— Lo vio atreverse a sostener su mano. —Más específicamente, el personaje principal—
Se ruborizó, sabiéndose halagado por él, por su ternura, por su confesión, por su indiscutible amabilidad.
—Hah, yo?— Resopló.
—Sí, tú— Lo miró sonriéndole sutil. —Kacchan ha sido mi inspiración desde la infancia—
Katsuki sonrojó, procesando el peso de las palabras cayendo como una bomba en su estómago. Se sintió halagado, tremendamente tomado en cuenta como una persona importante en su vida.
En un arrebato, Deku lo cogió de la mano y lo jaló hacia él, atrapándolo con sus brazos, y en un parpadeo, terminando sentado sobre sus piernas. Apretó los dientes, tornándose rojo y aspirando agitado por la sorpresa de la acción de su novio.
—Dime cómo te fue en tu día— Cambió el tema. —Te fue bien?—
Asintió.
—Me alegra saberlo—
—Compré unas tontas semillas para la maldita bruja— Expuso quejumbroso. —Fue molesto—
—Oh—
—El viejo me llevó, no pienses que fui solo— Farfulló.
—Está bien— Dijo travieso. —Por un segundo pensé que fuiste por tu cuenta—
—No soy tan imbécil para hacerlo, Deku— Se quejó él, encajando su nariz sobre el aroma a menta que provenía del cuello del nerd, discurriendo una sensación electrizante de solo inspirarla. La piel tan suave y húmeda, rompía de tajo su cordura.
—Es bueno hacer cosas por los padres— Reiteró en formalidad.
—¡Ha!— Soltó un bufido. —Tonterías, Deku—
—No lo son— Protestó.
—Sí que lo son— Discutió. Se alejó de su cuello antes de perder la razón, y posó sus ojos sobre los suyos verdes, mismos que lo observaron intensos. Ojos hermosos que podían tatuar su cabeza. Ojos preciosos que se asemejaban a las más valiosas gemas del mundo. Ojos que lo atravesaban como flechas punzo cortantes. Ojos que podían decir más que palabras. Ojos que lo hacían enloquecer. —Y se acabó—
—Kacchan— Musitó en voz baja, poniendo una mano sobre su mejilla. —Lo que tu digas, es…—
Sin precisarlo, lo besó.
Su cabeza se nubló, cediendo voluntariamente a la merced de sus besos penetrando sus sentidos anestesiados.
Acto 30: Rutina de pareja
Separándose de los brazos de Deku, sus besos palpitaban en sus mejillas y sus labios como un roce ligero y cariñoso.
—Puedes tomar una ducha, si gustas— Sugirió Deku, sacándolo de su trance.
—Hah?— Tosió incrédulo.
Apenas asimiló la interrupción y la violenta sacudida que lo propulsó directo a la realidad. Bueno, no era una realidad tan hostil, mas no era la que le gustaba.
—Puedes tomar una ducha, si gustas— Repitió, cubriendo sus mejillas con sus manos. —Pero si no quieres, está bien— Sonrió amable.
De qué carajos hablaba el nerd? Es que no captaba la atmósfera romántica que circulaba a su alrededor? Al parecer no.
Intentaba asimilar lo que ocurría; sin embargo, los ojos anhelantes que lo observaban como si fuera lo único que le faltaba para existir plenamente en el universo. Sus dedos se paseaban en círculos por sus mejillas, presionaban ligeramente sus mejillas encendidas. Su piel latente.
Lo miraba y sentía que se le iba el aire de los pulmones.
Asintió como estúpido sin quitar sus ojos encima de Deku.
—Bien— Lo bajó de sus piernas en forma cariñosa. Se paró junto a él, y depositó un beso en su frente, removiendo algunos de sus mechones que estorbaban en el paso. —Te quiero— Susurró profundo, erizándole la piel sutilmente.
—Cierra la boca, maldito Deku— Gruñó mediante un respingo. —No digas tonterías—
—Quererte no es una tontería— Dijo con sus labios rozando su frente. Katsuki se puso rojo. —No quiero que lo dudes, Kacchan, porque lo digo en serio—
—Tsk—
—Muy en serio— Pegó sus labios carnosos y rosados sobre el recorrido la comisura de sus labios, deslizándose en forma resbaladiza.
Katsuki gruñó, carraspeando la garganta.
—Lo sé— Apartó la mirada hacia el pecho de Deku, sin poderle ver a los ojos, debido a la profundidad con que sus ojos verdes lo comían vivo. Lo devoraban con aquella genuidad que cosquilleaba el estómago.
Se alejó de él, pasando una mano por su nuca, subiendo a sus rizos. Katsuki lo ojeó con reproche por haberse alejado de esa manera.
—Acabo de recordar algo— Musitó, abriendo sus orbes verdes.
—Qué es?— Parpadeó interesado.
—Hoy que vi a All Might me dijo algo importante— Arqueó una ceja, haciendo hincapié.
—Qué cosa?—
—Me dijo que mañana no fuera solo a la dirección donde se encontró una nueva zona de asesinato del villano al que llevo investigando varias semanas— Explicó. —Ahorita que estoy contigo, me preguntaba si quisieras— Bajó la voz y los ojos, sus mejillas colorándose. —Venir conmigo…—
—Por supuesto— Espetó tropezando con su afilada lengua. —Dime el lugar y la hora y ahí estoy—
—En serio?— Dijo ilusionado. —De verdad, Kacchan?—
—Con quién crees que hablas, Deku?— Resopló, subiendo la barbilla. —Con el futuro héroe número uno—
Deku esbozó una sonrisa contenta con su respuesta. Se dirigió a su mochila amarilla y sacó un pedazo de papel doblado, y se lo extendió, diciendo que esa era la dirección a la cual acudirían el día siguiente para hacer patrullaje e investigación de la zona.
Katsuki dijo "sí" a todo lo que salía de la boca del nerd, prestando atención a lo que él iba diciendo con mucho cuidado y detalle de por medio.
La finura y dedicación que Deku usaba para expresar sus ideas, resultaba fascinante para el oyente que estuviera acostumbrado a sus formas de dirigirse a los demás cuando se trataba de un tema relacionado con los héroes, pues nadie sabía mejor que Deku en ese aspecto.
Luego de proporcionarle una detallada explicación acerca del villano al cual posiblemente se enfrentarían, aceptó el reto. Total, no tenía nada qué perder, siendo un profesional.
Para él era, un villano más, un villano menos.
—No tendrás problema con tu agencia si nos juntamos mañana?— Preguntó emocionándose.
Katsuki salió de sus cavilaciones, regresando a toparse con las bellas lagunas verdosas que conformaban sus ojos.
—Kacchan?—
—No, imbécil, no hay problema— Bufó.
Ser un problema acompañarlo? ¡Ni hablar! No era problema ir a su lado cuando él pedía ayuda, poniendo una cara tan linda, acompañado de una sonrisa radiante. Tendría que estar mal de la cabeza para no aceptar.
—Mañana salimos temprano— Notificó su novio, colocando una mano sobre su cabello. —Agradezco tu apoyo— Depositó otro beso en su frente.
Esas muestras de cariño lo tenían a su disposición, a su eterno centro interior.
Una vez que Deku lo tocaba o lo besaba, se le ponía la mente en blanco. En estado letárgico.
Por eso optó por alejarse de él, antes de perder los estribos de sus pensamientos; pero si hay algo de lo que no hablaría Katsuki era ese sentir suyo en específico, porque lo terminaría poniendo en total evidencia de lo inútil que se volvía cuando era tocado con tanto cariño y besado con tanta delicadeza.
Acto 31: Misión
Partieron temprano en la mañana. El clima agradable relucía con creces el color de los rayos del sol. Todo parecía indicar que la mañana sería bastante productiva.
Los dos se habían marchado a la agencia primero, para después verse al cabo de las diez de la mañana en la dirección indicada.
Katsuki estaba muy emocionado porque sería su primera misión con Deku desde que salieron de la U.A. estaba pues, ilusionado y determinado por cumplir a la perfección la misión. Por eso, desayunó un desayuno balanceado y variado en el comedor de la residencia.
Su buen humor rebasaba la actitud que solía portar cuando lidiaba con los demás, optando por mostrarse excesivamente confianzudo, reluciente y campante. Su genialidad lucía a raya.
Deku parecía estar centrado en la misión, trayendo consigo los comunicadores que se colocaban en el oído para comunicarse a distancia. Luego de que ambos se los pusieron, llegaron a la dirección correcta, que constaba de una serie de callejones sin salida situados seguidamente, residiendo entre edificios de ladrillo.
Viendo el tipo de zona que tratarían, decidieron dividirlos por números cada callejón.
—Yo digo que tú vayas por el cuatro y yo por el uno— Indicó Katsuki.
—Sí— Accedió sin oponerse.
—No pierdas comunicación en ningún momento, me oíste maldito Deku?— Respingó él en deje de advertencia. Deku asintió obediente. —Bien, entonces empecemos con esta maldita misión, nerd; que es tu debut— Lo último lo dijo con orgullo.
Por fin será su debut, pensó soltando un suspiro. Ya comenzaba a creer que el estúpido no debutaría nunca.
Y con un respingo, se dirigió a patrullar el callejón uno.
No pasó mucho tiempo en que miraba las paredes de ladrillo del jodido callejón uno como si fuera un suplicio quedarse en un solo lugar durante horas, hasta que Deku se comunicara con el comunicador.
—¡Kacchan!— Exclamó apurado.
—Encontraste a—
—No está solo, sus secuaces vienen para tu rumbo— Interrumpió. —Yo me encargo del villano principal—
—Te copio— Replicó.
La emoción vibraba en cada parte de su cuerpo.
Suspiró.
En segundos, un par de tipos con finta de delincuentes comenzaron a hacer destrozos en la calle y salió a atacar sin dudarlo un instante. El grupo que hacía los destrozos y el relajo, era de unos cinco hombres vestidos de negro, pero fachosos.
Los golpeó y los zarandeó, guiándose por la finta de que no tenían quirks, puesto a que aguardaba a que Deku diera noticias de su situación.
Notó que los hombres tenían quirks, porque no se detenían tan rápido como creyó que lo harían; sin embargo, lo atacaron con cuchillos y violencia física, cosa que él pudo contraatacar de un disparo de sus explosiones, que terminó por fulminar a tres de un golpe y a los otros dos los molió con otra explosión, dejándolos incapaces de atacarlo.
La parte sencilla ya estaba resuelta, sólo faltaba Deku.
Qué tanto podía demorarse para al menos tener la decencia de reportarle su situación?
Joder.
Se vio en la necesidad de correr al callejón cuatro, sin hacer un escándalo, puesto a que si actuaba precipitadamente, quizá arruinaría la misión con sus gritos.
Y estuvo en lo correcto, porque al irse acercando a zancadillas veloces, oyó golpes y destrozos en el sitio donde se localizaba el nerd.
No lo dudó ni un instante para asomarse. Se llevó la sorpresa de ver a dos Dekus.
Parpadeó por si acaso había visto el panorama equivocado, pero no. Al abrir los ojos, vio que en efecto, habían dos Dekus peleando.
Se preguntó en conflicto a cuál atacar, a quién debería de explotar.
La opción más inteligente que se le vino a la cabeza fue explotar a los dos y dependiendo de la respuesta de cada uno, sabría quién era Deku. Su plan se vio interrumpido al ser atacado por los mismos cinco hombres que según había derrotado, y lo abordaron por detrás. Casi pierde el equilibrio con el fuego de uno y el agua del otro que disparaba de las manos.
Genial, pensó en desdén, otro imbécil con un quirk de fuego.
Lo que me faltaba.
Lo mato, se dijo, tomándolo del brazo y romperlo de un movimiento simple y un tanto metódico que aprendió en su formación de héroe.
Al grito del hombre, escuchó a la distancia que estampaban a uno de los dos Dekus contra la pared de ladrillo. Su cara pecosa adherida de la pared, sus brazos en alto estampados de igual manera.
Cuál era el indicado?
Qué desesperante no saber cuál es el verdadero Deku.
Crujió los dientes.
Su respuesta fue contestada cuando ocurrió lo siguiente: en ese breve lapso de distracción de su parte, por girarse a ver cuál de los dos era el nerd correcto, uno de los hombres le estuvo a punto de insertar una navaja filosa y cortante en el ojo, entonces escuchó un "¡Kacchan!" Quien repelió al sujeto con una patada brutal, proveniente de un flash de color verde.
Un verde brillante y esmeralda.
Ese era él.
El hermoso verde que irradiaba su cálida luz, transmitiendo la expresión facial de Deku, que era una mezcla de enojo y preocupación.
Fue un lapso de unos minúsculos segundos en que lo observó, antes de regresar a atacar a los malditos hombres que no lo dejaban en paz.
—¡Muere!—Les gritó a dos hombres que quedaban de pie, que eran cuatro, porque Deku dejó al otro inconsciente.
—Estás bien, Kacchan?— Deku preguntó, dándole al espalda, puesto a que se encargó de ayudarlo con los hombres restantes.
—Crees que no?— Obvió burlón.
—A dónde crees que vas, Izuku?— Rugió la voz de Deku, pero no fue proveniente del nerd. Reconocía que el tono no era el tono usual de su voz.
Miró de reojo que se trataba del otro Deku, quien se abalanzó sobre el verdadero Deku, tirándolo al suelo de a golpes, siendo golpeado de la misma manera por el verdadero.
Parecía Deku contra Deku, o Deku luchando contra sí mismo, en una batalla de puños.
Katsuki tomó el control de la pelea, descartando a los hombres restantes, para así poder ayudar a su novio en la tumultuosa situación en la que se encontraba solo.
Vio cómo uno tiraba al otro contra el pavimento, lanzando puñetazos al rostro de un Deku. Y ahí fue cuando apenas se percató quién era quien. El Deku ficticio no usaba el traje de héroe, más que el real.
Qué imbécil fue.
Y el Deku que estaba tirado en el pavimento era el verdadero, por lo que lanzó una explosión directo al Deku ficticio, mandándolo a volar a la banqueta.
Se necesitaba ser imbécil para no notarlo desde el principio.
—Kacchan— La mirada verdosa de su novio se dirigió a él por reflejo, conectando con la suya. —Gracias— Su hermoso rostro se veía opacado por los golpes, mas persistía su esencia como tal.
—Sí— Asintió, corriendo a su lado.
Se puso en posición de pelea.
Sin anticiparlo, un brazo fuerte proveniente de un traje de color verde se interpuso frente a él.
—Qué haces?— Resopló, mirándolo indignado.
No respondió.
Tal falta de respuesta fue extraño para él de procesar; sin embargo, supo que no era tiempo para molestarse y despotricar sin sentido solo por ser ignorado.
—Necesitas ayuda, Izuku?— Dijo la voz del villano.
El brazo de Deku se crispó, colocando parte de su cuerpo frente a él, imponiéndose.
—Ten cuidado, Kacchan— Masculló su novio, sin verlo. —Tiene más de un quirk—
—Hah?!— Tosió él.
—No reveles nada, estúpido— Amenazó el villano. Su estómago dio un vuelco por escuchar la voz de Deku siendo agresiva, sabiendo que no lo es. No lo es. —Eres un maldito inútil, incluso tu patético nombre de héroe lo prueba—
—Qué les has dicho?— Espetó él, crispado.
—Kacchan—
—Qué quieres, Deku?!— Farfulló Katsuki, las venas de su sien resaltando. —Te están insultando—
—Ves, lo que te digo?— Burló soberbio el villano. —Deku significa alguien que no puede hacer nada, eso es lo que eres— Soltó una carcajada. —Alguien que no puede hacer nada—
Justo cuando Katsuki lo iba a insultar, Deku lo empujó hacia atrás.
—¡Quédate ahí!— Indicó su novio.
—Hah?!—
Unas manos grandes surgieron del villano; una de ellas se lanzó sobre Deku, quien al activar su quirk, la sostuvo con sus brazos.
La mano sobrante se dirigió al costado de Deku con toda la intención de golpearlo, pero Katsuki con su quirk explotó la gigantesca mano, haciendo que el villano aullara del dolor.
—¡Me has quemado, maldito entrometido!— Demandó el villano.
—Te lo mereces, engrendro— Despotricó él.
Insultas a Deku y te destruyo, pensó rabioso.
Deku logró sacarse la mano de encima, atrayéndola al otro extremo de la calle, alcanzando a estrellar la cara del villano en la pared del edificio del otro lado de la calle, asimismo, activó el látigo negro y lo amarró, aprovechando que el villano estaba medio atolondrado por el golpe en la cabeza y lo jaló de la pared hasta estrellar su cara completa contra el pavimento. Fue un sonido estrepitoso al momento en que cayó la cara del villano en el pavimento.
Las manos de Deku lo sostenían firme, su respiración alcanzaba a verse agitada, sus ojos verdes miraban al villano llenos de amargura.
La risa del villano, hizo que Katsuki sintiera un ligero escalofrío pasar por su espina dorsal.
Deku giró la cabeza del sujeto, volteando su cara de lado, de modo que ambos ojos verdes del villano lo mirasen a él. Al mirarlo, se rió mañoso.
—De qué te ríes?— Preguntó Deku, forcejeando sus manos sobre su cara, junto con su cuerpo que impedía que el sujeto se moviera.
—Oye, ahorita que te veo bien, eres muy guapo—
Ese complemento fue dirigido a él.
Antes de poder reaccionar, Deku lo agarró, lo forzó a ponerse de pie, sin quitarle las manos de encima. Su pecoso rostro fue ensombrecido por una tenue capa de luz oscura.
Sin avisarle, Deku le dio un rotundo y brutal golpe en la mejilla. La risa mañosa se esfumó de su rostro, cayendo torpemente al sitio donde se hallaba hacía unos segundos. Cayó sin hablar, ni emitir gestos. Lo había dejado inconsciente.
Suspiró.
La misión había terminado.
Acto 32: Desenlace
Los espectadores se encimaron a verlo a él, pero también a Deku, a quien recibieron con ganas, debido a que lo trataron todo el asunto como el debut de un héroe incógnito.
Los piropos rápidamente fueron dirigidos a la nueva figura que acaparó la atención de los residentes que estaban en el lugar.
Las autoridades se llevaron al villano y a los secuaces, mientras que el clima se tornaba mucho más ameno que hacía rato.
Katsuki miró con orgullo la atención que su novio recibía, a pesar de tener la cara seria. Frunció el ceño. Parecía que estaba pensando, en lugar de prestarle atención a los ciudadanos.
Se aproximó a él, diciendo:
—Lo hiciste bien, nerd— Lo felicitó a su manera, denotando su voz ruda. —Has hecho un buen debut—
Su comentario lo hizo reaccionar.
—Qué?— Pestañeó desorientado.
—Qué sucede, Deku?—Interrogó, extrañado con su estado. —Es tu deb—
—Ah, sí, sí— Dijo torpe.
—Qué sucede contigo, nerd?— Puso una mano en su hombro; sin tomar en cuenta que los observaban, tiraban piropos, y tomaban fotos.
—Dije que no lo haría— Murmuró. —Que no…no lo haría y lo hice—
—De qué hablas?—
Deku lo miró en pánico. Su estómago dio un vuelco.
—Necesito calmar mi cabeza— Dijo con dificultad. Se dio la vuelta, comenzando a dar zancadas. —No sé qué tontería terminaré haciendo—
Katsuki fue tras suyo, tratando de alcanzarlo, dejando a las personas detrás y tomando fotos, emitiendo pequeños gritos por ellos que se marchaban.
Su corazón latía ansiosamente desde su pecho, sus ojos seguían su figura mostrando su gran espalda, cubriendo su cabeza gacha. Sus hermosos rizos flotando al ritmo de sus zancados.
No comprendía el motivo por el que Deku se comportaba de esa manera; intuía que se trataba de algo que su mente no llegaba a procesar, un detalle que desencadenaba una intriga palpitante en lo que su relación respecta.
Sería que Deku vio algo que él no vio?
Había un detalle que le atenazaba una sensación de haber recibido un golpe en el corazón.
—¡Deku!— Exclamó yendo tras suyo. —¡Espera, tarado!—Extendió su mano, tomando la suya. Lo giró y se topó con unos ojos insatisfechos, mirándolo como si quisieran absorberlo con su fuerza.
Katsuki abrió los ojos en sobresalto. No precisó ver aquellos ojos fijados en él. Unos ojos reflejando una intensa insatisfacción, una rotunda afirmación que surgía dentro de él que buscaba conocer lo que pasaba en su interior.
Él no sabía cómo intervenir, o que qué decirle para aminorar la evidente tensión que habitaba en su mirada.
—Cometí un error, Kacchan— Manifestó arrepentido.
—Cuál error?—
Lo vio tragar saliva, abriendo y cerrando los ojos en un acto instantáneo, que reflejaba su interno conflicto. Sus ansias por transmitir su sentir.
—De qué error estás hablando, Deku?— Exigió Katsuki.
Deku se llevó la otra mano a su frente, frotando su sien.
—M-me puse celoso— Admitió descorazonado. Una sensación hizo enlace en su cabeza, hicieron conexión con aquello que él pensaba cuando estaba en la preparatoria, de la misma manera en la que los mismos pensamientos pasaban por su mente desde que comenzaron a salir; y ese amor crecía conforme su historia se iba tiñendo de varios matices que los complementaba de alguna manera. Los atraía por reflejo, porque la inercia de su conexión los construía como pareja.
Los sentimientos de Deku se transmitían desde su mirada. Su laguna verdosa, que hacía perderse en su magnetismo.
—Siento que me metí en tu vida— Siguió con desajuste en su voz. —Me-me entrometí, porque no me gusta que te hablen así, y-y me hace pensar que soy muy inseguro y que no quiero perderte— Se dio un manotazo en la frente en culpa, sus ojos verdes se entrecerraban. —Que no confío en mi mismo, no me entiendo, no sé qué me pasa—
Katsuki apenas salía de su trance de asimilar las palabras de Deku, que se mezclaron en su interior, entrando en cada partícula de su corazón, mismo que palpitaba acelerado.
—Qué me has hecho, Kacchan?— Dijo suplicante, pareciendo que estaba a punto de llorar.
Lo había enamorado, eso es lo que hizo.
Lo enamoró y realizó que escuchaba sus sentimientos en forma de palabras, en manera palpable. Escuchaba lo que tanto ansiaba escuchar, lo que con tanta paciencia aguardaba a escuchar que sus sentimientos eran devueltos.
Sentían celos por el otro, sentían ansias por estar con el otro, sentían las ganas de estar juntos, sentían las mismas cosas; entonces reconoció que estaban en la misma frecuencia.
Katsuki siempre quiso estar en la misma frecuencia que Deku. Siempre lo quiso, a pesar de que sentía que nunca estarían en la misma frecuencia.
Lloraría de alegría si no fuera por su maldito orgullo, por lo que se atrevió a abalanzarse y rodear su cuello con sus brazos, aprovechando que ahora que habían caminado cierta distancia, nadie los veía.
Amaba todo de él, amaba recibir sus sentimientos, amaba escucharlos de su voz, amaba todo lo que era él.
—Descuida, nerd—Aseguró él, evitando mostrar su emoción contenida en su voz. —Estamos igual, estamos en la misma frecuencia... — Sonrió desde su hombro, cerrando los párpados, dejándose sentir entre sus brazos que lo abrazaron de regreso.
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P.D. Otro capítulo de Kacchan seguido.
Estos celos de Deku se están desbordando.
Lo corregí en alguna parte, no me había percatado de que me equivoqué.
Si se percibe que está un poco caótica la narrativa, es porque se trata desde la perspectiva de Kacchan, ya Deku nos explicará todo de mejor manera.
