"El admirador secreto 2da parte"
.
.
.
.
.
.
Lado: Midoriya
Acto 25: Aceptación
Estaba en los casilleros cambiándose del traje de héroe a ropa casual.
Había aceptado la salida de Todoroki, porque no tenía humor para seguir patrullando y porque la tristeza de haber sido insultado por Kacchan dolía más de lo que pensó.
Nunca en su sano juicio creyó que dolería más un insulto de su parte siendo su novio, que cuando no lo era. Es decir, dolía más ser insultado por Kacchan siendo su respectivo novio, que cuando Kacchan solamente era su amigo de la infancia.
Será porque eran novios? No, se debía a que le gustaba Kacchan y por eso, dolía ser insultado la persona que le gusta.
Es la misma sensación a ser atacado por un villano, a ser golpeado y acribillado. La misma sensación de ser lastimado porque el dolor era muy real. Se sentía demasiado real palpitando en su piel, punzándolo despiadadamente
Se puso shorts de color negro, una playera de color azul claro, acompañado de una chamarra con capucha de color azul marino.
Esperaba que las cosas se dieran de mejor manera, porque sentirse herido por las palabras de Kacchan repercutiría en su estado mental durante días, quizá semanas.
Quién sabe. El tiempo es relativo, por lo tanto el dolor es igual de relativo que el tiempo; de ahí que no valía la pena discernir los tiempos, debido a su relatividad.
Todoroki había sido demasiado amable con él desde que lo conocía; su incondicional amistad, su sólida relación, hacían que su amigo fuera de las personas más importantes de su vida.
Y más que amable, es paciente.
Su paciencia para escucharlo, para apoyarlo en momentos difíciles, para ofrecerse a ayudarlo en todo lo posible, probaban que Todoroki poseía una enorme paciencia y amor por él.
Izuku estaba muy agradecido con su mejor amigo. Por eso no vio nada de malo aceptar la cita, tomándolo como una salida de amigos.
Se dio una última mirada en el espejo y se marchó de los casilleros con su enorme mochila amarilla colgando de su espalda; asimismo apagó el celular para no recibir llamadas durante el tiempo que estuviera con su mejor amigo.
Tan sólo esperaba que la tristeza de su día se esfumara.
Acto 26: Cita
—¡Ah!¡Otra vez!— Chirrió Izuku, saltando lleno de gozo. —¡Lo-lo hice de nuevo, Todoroki!— Chocó manos con su mejor amigo, celebrando su triunfo.
—Felicidades, Midoriya— Correspondió su amigo.
Izuku no sabía lo bueno que podía ser al hacer cinco chuzas seguidas.
Todoroki lo había llevado a jugar boliche y él ya rebosaba de buen humor por doquier.
—No sabía que eras bueno al jugar boliche— Comentó Todoroki, cogiendo una bola de boliche de las columnas.
—Yo tampoco— Repuso entre risas.
—No será otro talento oculto?— Divagó su amigo poniéndose reflexivo.
—No lo sé—
—Yo pienso que sí— Afirmó, tras unos segundos de mantener la misma pose reflexiva.—Pienso que tienes muchos talentos ocultos, pero no te has dado el tiempo para descubrirlos todos—
Izuku lo meditó durante unos segundos, mismos que fueron suficientes para que Todoroki soltara la pelota directo a los bolos.
Será que tiene talentos de los que no se ha percatado que tiene? Pero, no confiaba en lo que había más allá de él de solo ser un héroe, y hacer análisis de héroes. No consideraba cualidades suyas ser un buen deportista fuera el ámbito de derrotar villanos.
Rara vez se veía como alguien talentoso, menos virtuoso. Ya de antemano sabía que su autoestima era bajo, muy por debajo de lo normal; su autoestima lo hacía dudar mucho de sus capacidades, algunas veces lo sorprendía cuando sobrepasaba sus límites, alcanzando metas que no creía posibles de alcanzar.
Su autoestima jugaba juegos con su mente, más allá de brindarle calma.
Todoroki tiró varios bolos, pero no resultó ser chuza. Izuku reaccionó y lo reconfortó porque Todoroki puso cara de decepción por su falla.
—No me tienes que consolar, Midoriya— Aseguró Todoroki; la mano de Izuku se posaba sobre su hombro, del cual notó que se encontraba un poco distendido.
—Pero te ves triste— Reparó.
—No es para tanto—Disuadió, quitándose su mano de encima. —Mi propósito es hacerte sentir mejor—
Izuku mostró una sonrisa luminosa brotando de sus labios, sin tomarle importancia por quitar su mano de su hombro.
—Ya me siento mejor, Todoroki— Concedió él.
Su mejor amigo asintió, luciendo bastante complacido con su sonrisa y su respuesta; que en parte, confirmaba que haber ido a jugar boliche lo distraía de su malestar.
Todoroki cabeceó aliviado, regresando a prestar atención al juego que aún seguía en marcha.
Siguieron jugando durante un buen rato hasta que Todoroki lo tomó del brazo y le dijo que quería llevarlo al cine a ver una película que recién se estrenaba en taquilla. A la mención del nombre de la película, Izuku soltó un grito de emoción. Esa era la película que llevaba tiempo queriendo ver desde el anuncio en la televisión y en las redes sociales.
Era una de las películas en las que salía All Might, desde su retiro, puesto a que ahora se dedicaba a la actuación en sus tiempos libres.
Compraron palomitas y soda, y tomaron asiento en medio de las butacas. Para hacer las cosas mejor, Todoroki llevaba consigo boletos para verla en la sala VIP.
—No puedo creer que me invitaste a ver esta película, Todoroki— Susurró antes de que empezara la función.
—Sabía que si se trata de All Might, irías a verla— Dijo su amigo mirándolo complacido. —En cuanto miré el trailer, compré los boletos pensando en ir contigo—
—Qué?— Espetó desencajado.
—Yo sé que es descabellado de mi parte pensar que puedo salir contigo, sabiendo que tienes a Bakugo— Consideró. —Sé que pudieras ir con él, pero aun así los compré—
Izuku sintiéndose halagado por los tratos y las múltiples consideraciones que su mejor amigo depositaba en él, agradeció el gesto.
—Entiendo— Sonrió amable. —Aprecio todo lo que haces por mi, como no tienes idea—
Todoroki devolvió el gesto, sonriéndole de igual manera. Cerrando el tema entre ellos, porque se habían apagado las luces y dio pie a que empezara la función.
Finalizando de ver la película, la cual fue mucho mejor de lo que creyó, salieron del cine con las palomitas terminadas y las sodas también.
Izuku no paró de contarle a Todoroki sus observaciones y opiniones con respecto a la película. Parloteando como tarabilla acerca de los poderes de los héroes, las ventajas y desventajas de las técnicas, los movimientos, el entrenamiento, entre otras observaciones que tenía y que ansiaba contarlas.
Si las contaba sentía que descargaba energía, pero buena energía. Energía que pasaba por la sangre de sus venas, energía que se quedaba atorada en su sistema, energía que buscaba salir de su cuerpo como descargas.
Se sentía muy bien conversando con Todoroki; incluso le dio la sensación de que necesitaba esto. Necesitaba distraerse y salir con un amigo. O sea sí había salido antes con amigos en la reunión que lo invitaron para celebrar que Iida y Uraraka eran novios, pero todo había terminó desastroso, puesto a que el primo de Kaminari le tiró la onda a Kacchan; detalle que desató en él un sentimiento profundo de miedo. Un miedo a la posibilidad de perderlo que lo desarmó por dentro y lo llevó a protegerlo de ser besado por alguien que no era él.
Perderlo no era una opción. Definitivamente no lo era. No lo perdería por un desconocido, en especial por el primo de un amigo.
Y sin embargo, estaba comiendo hamburguesas con Todoroki en un puesto de la calle como si la vida transcurriera sin cuidado.
Mientras observaba cómo preparaban su hamburguesa, juró que percibió que Todoroki lo miraba mucho. No era una mirada indiscreta, ni de reojo, sino una mirada fija a él, dirigida a sus movimientos en corto y a sus micro expresiones.
No le incomodaba ser mirado de ese modo, sino le incomodaba que no le dijera nada.
Por qué no le decía nada?
Su silencio fácilmente podría matarlo de lo intrigante que es.
—Em, Todoroki?— Se giró a verlo. —Por qué me miras tanto?—
—Por ninguna razón— Respondió sin quitarle los ojos de encima.
Izuku pasó saliva, parpadeando extrañado.
—Debo tener algún motivo para hacerlo?— Tanteó, ojeándolo.
—No dije eso— Musitó.
Aunque pensándolo bien, sí se incomodaba siendo observado de esa manera. Y mucho.
—Es sólo que me incomoda— Admitió él.
Todoroki se hizo para atrás, dándole espacio.
—Una disculpa por eso— Apartó la mirada unos segundos, dirigiéndola a la carne que asaba el cocinero del puesto y tras unos segundos se compuso y lo miró de vuelta. —No quise incomodarte—
—Está bien— Planteó. —No pasa nada—
—Mi intención no fue incomodarte— Insistió con ojos implorantes. Izuku los vio con un intento de sonrisa de su parte, queriendo no mostrar su cara de incomodidad y de desconcierto de ser visto con amor.
Con Kacchan no se incomodaba, pero con Todoroki sí.
Lo curioso es que no sabía el motivo por el que no se incomodaba con Kacchan y suponía que se debía a que como le gusta él, no hay razones para inmutarse con ser visto con amor tras sus ojos.
—Midoriya— Habló Todoroki, captando su atención de nuevo.
Izuku asintió.
—Sé que sabes cuáles son mis intenciones contigo, pero no pienso dejarle siempre el camino libre a Bakugo, por mucho que lo respete, no pienso hacerlo— Anunció serio.
—Disculpa?— Espetó con la quijada caída de la sorpresa.
—Yo sé que estás saliendo con Bakugo, pero no pienso dejarle el camino libre como siempre lo he hecho— Aseveró. —No se me hace justo que todo lo bueno le suceda a él solo por ser talentoso y buen estudiante, o porque te tiene a ti de novio— Hizo una pausa, inclinando su cabeza hacia un lado, profundizando su mirada dirigida a Izuku, quien sintió un ligero temblor en el cuerpo de ser visto de esa manera. —Puedo dejar pasar que sea un mejor héroe que yo, que tenga muchos amigos y muchos seguidores, pero tenerte a ti… no puedo dejárselo pasar—
—Pero Todoroki—
—No pienso dejárselo pasar, Midoriya— Alzó la voz, empuñando las manos. —No quiero que seas su juguete para mangonearte como se le de la gana—
—Kacchan no es así—
—Sí que lo es— Afirmó. —Solo que tú no te has dado cuenta—
—Yo sé que Kacchan no es así—
—¡Midoriya…!— Exclamó indignado con su terquedad.
—Lo digo en serio— Añadió él con la boca seca de la tensión que lo consumía a borbotones. Una tensión indiscutiblemente lenta y calurosa.
—Yo también lo digo en serio—
En eso el cocinero los interrumpió entregándoles su orden lista. Izuku había perdido el apetito, pero el ver su orden volvió a tener hambre. A pesar de tener la mirada de Todoroki posada en él y en su cada movimiento, supo que se debía a su preocupación y sus sentimientos por él, que rebasaban con creces los tres años de amistad que tenían hasta el momento.
No importaba cuánto llevaban de conocerse, los detalles nuevos no paraban de sosegarse y aparecer cuando menos lo esperaba. Izuku lo sabía, casi todo lo sabía, solo que que su ingenuidad muchas veces impedía que sus ojos vieran como eran realmente las cosas. Y estando con Todoroki, lo hacía. Lo miraba como era él, con todos sus defectos, sus cualidades, sus virtudes, sus metidas de pata. Todo.
Lo miraba mientras comía, pensando que no había sido suficientemente claro con su lenguaje para aclararle que las cosas con Kacchan iban bien. Que podía tomarte toda una vida para conocer a Kacchan y aun así no conocerlo a la perfección. No bastaba con conocerlo desde los tres años, ni con conocerlo a los quince (como lo hizo Todoroki), porque Kacchan es una persona con miles de capas encima de suyo que lo cubrían para conocerlo por milímetros cada tanto.
Izuku no conocía a la perfección a Kacchan como presumía hacer, pero lo conocía lo suficiente para saber que el amor de Kacchan es en toda su totalidad, real.
Un amor real.
Real en magnitud.
Lo siente en todos y cada uno de sus besos, lo siente en sus abrazos que se aferran a él como si su vida dependiera de su sola presencia, lo siente en su forma de mirarlo, lo siente en sus manos que ansiosamente buscan tocarlo, lo siente cuando camina con su mano entrelazada en la suya, lo siente en su manera de preocuparse por él y sus agresivos intentos por ayudarlo, lo siente en cada momento que está junto a él y lo siente siempre.
Izuku siente su amor traspasar sus barreras.
Acto 27: La insistencia de Todoroki
—Midoriya— Todoroki rompió el silencio que habitaba entre ellos.
Habían terminado de comer y ya era de noche. Izuku asintió, manteniendo una distancia discreta con su su mejor amigo, quien a veces lo pillaba mirándolo conforme iban caminando por las calles sin el menor apuro de regresar a casa.
—Puedo preguntarte algo?— Tanteó.
—Sí, Todoroki— Indicó él, en total apertura.
Ya no se sentía tan incómodo al ser observado de esa manera, en esos momentos. Pero no retiraba ese contexto de su mente. En todo caso, lo guardaba en su cabeza, por si acaso surgía algo de ese tipo dentro de la conversación.
Lo miró dudar unos segundos antes de hablar, cabeceando hacia adelante y hacia atrás. Carraspeó irguiéndose rectamente.
—Si yo hubiera sido tu admirador secreto, me hubieras elegido?— Soltó la pregunta en tono insistente. La pregunta se hundió en la atmósfera que los rodeaba, siendo tan pesada para Izuku de digerir de una sentada. A decir verdad, se atragantó, luciendo abochornado.
—No… no lo sé— Respondió, enrojeciendo de la vergüenza.
—Por qué no lo sabes?— Reprochó. —A Bakugou lo aceptaste por ser tu admirador por tres años, pero si yo lo hubiera sido, no me aceptas?—
—No dije eso—Jadeó Izuku.
—Eso sí lo dijiste— Siguió en tono indignado. —Aceptaste a Bakugou porque sentiste culpa, no es así? Sentiste culpa porque lo rechazaste la primera vez, pero te arrepentiste enseguida y le diste una oportunidad— Izuku estaba silencioso. —Le diste una oportunidad porque es Bakugou?—
No respondió, puesto a que no encontraba una respuesta para darle. Una respuesta lo suficientemente buena para resarcir su intriga.
—Tu silencio me dice que sí— Masculló Todoroki en desazón. —Por eso no tienes el valor de responderme—
Izuku trastabilló con sus pasos.
—No he dicho nada, Todoroki—Reparó en desaliento.
—¡Pero no me respondes, Midoriya!— Reclamó. Al tiempo en que reclamó, aceleró las las zancadas. —Evadiste mi pregunta cuando en realidad sabes la respuesta, te la sabes y no me la dices—
—Qué?— Emitió Izuku palideciendo.
—Sabes la respuesta, Midoriya— Recalcó. —Solo dime que amas a Bakugou y me callo—
—Yo no sé— Admitió justo cuando Todoroki terminó de hablar. —No sé si siento tanto por Kacchan—
Todoroki alzó la mirada con un deje de esperanza recatada dentro de sus ojos bicromáticos.
—Dime tu respuesta— Pidió Todoroki.
—Hem— Dudó en hablar.
—¡Midoriya!— Exclamó.
—No lo sé—
—Sí lo sabes— Refirió. —Lo sabes—
Izuku acortó su respiración, sintiendo la tensión que lo consumía y lo devoraba.
—Es que— Se detuvo. —Sí llegué a pensar que podías ser tu, pero no quise adelantarme a una posibilidad que quizá no fueras tu—
—Creíste que era yo?— Apuntó Todoroki con cierta ilusión.
Izuku asintió.
—Esa es mi respuesta— Aclaró él.
—Entiendo— Suspiró vago. —Cualquiera hubiera sido—
—Yo me enamoré de quien me escribió cartas— Confesó sincero. —Por eso no quise adivinar quién era la persona que me escribía las cartas, y de ahí decidí dejarlo a la incertidumbre hasta que fuera el día de graduación y nos conociéramos—
—Cualquiera hubiera sido— Repitió Todoroki empleando mayor ahínco en su tono. —Si cualquier hubiera sido, entonces te hubieras enamorado de mí si yo hubiera sido tu admirador secreto?—
—Yo creo— Afirmó, cabeceando en asentimiento.
—Gracias por la respuesta— Agradeció, esbozando una pequeña sonrisa bendecida.
Izuku no le siguió el resto de la conversación, puesto a que decidió llevarlo de camino a casa, ya que no planeaba seguir hablando del mismo tema. Del tema relacionado con él y Kacchan y su relación. Siempre sacaba a relucir el mismo tema de su noviazgo, uno que ya comenzaba a incomodarse de que su conversación solía rondar alrededor de Kacchan.
Siempre Kacchan, Kacchan, Kacchan. No paraba de tratarse de su relación con Kacchan.
Izuku lo llevó a casa, notando su buen humor desde la distancia que mantenían conforme caminaban uno al lado del otro.
Estando afuera de la casa de Todoroki, éste se giró y le tendió una sonrisa pequeña.
—Gracias por traerme a mi casa, Midoriya— Inclinó la cabeza.
—No es nada— Aseguró con benevolencia. —Bueno— Se giró. —Me voy, que pases buena noche, adiós—
—¡Espera!— Lo retuvo, colocando una mano en su brazo.
—Sí?—
—Gustas…— Inspiró. —Gustas pasar adentro?—
Tosió por dentro.
Acaso lo estaba invitando a pasar a su casa siendo de noche?
Tuvo un mal presentimiento sobre la invitación que le hacía Todoroki y llevándose un vistazo de sus ojos bicromáticos posados sobre él, temió por su relación con Kacchan.
—Lo siento, Todoroki— Expuso. —Pero no— Lo vio decaer su expresión ilusionada. —No puedo quedarme— porque tengo a Kacchan.
Y dicho eso, partió de su casa.
Acto 28: Llamada
Izuku paseó por el parque donde residía el estanque de peces y las veredas que tanto le gustaba ver cuando se sentía solitario.
La conversación con Todoroki había sido muy incómoda para él de procesar de una pasada; además de que se vio en la obligación de responder esa incómoda pregunta con tal de satisfacer su duda, o lo que fuera que perturbara su tranquilidad y consciencia.
Sin embargo, sintió que era tiempo de encender su celular y contactar a su novio, puesto a que había sido cobarde de su parte dejar la discusión a medias, solo por sentirse triste por los argumentos que Kacchan le dijo sin retractarse de sus palabras.
Quizá por algo se las dijo e Izuku no se detuvo ni un segundo a reflexionarlas.
Al encender su celular, vio las cuarenta llamadas de parte de su novio y los miles de mensajes de texto también de su parte.
Izuku hizo una mueca de tristeza consigo mismo. Otra vez había preocupado a Kacchan innecesariamente y por una tontería de su parte. Por sus inseguridades y sus celos y todo lo que llevaba acarreado en su espalda.
Marcó el número de Kacchan, sabiendo de antemano que sería insultado por su ausencia.
Él de alguna manera sabía que se merecía ser insultado y despotricado por Kacchan. Se lo merecía más que a nadie.
Kacchan atendió el llamado al segundo beep. Como era de esperarse, primero le reclamó el motivo de su ausencia, luego lo insultó, y después terminó expresando su preocupación por él.
Los tres estadios de Kacchan, como le llamaba Izuku cuando ese tipo de situaciones se daban entre ellos, debido a que Izuku a menudo se ausentaba cuando sentía la inminente necesidad de pensar a solas.
No era raro que esas cosas pasaran dentro de lo que tenían, pero aun así, Kacchan siempre terminaba expresando su preocupación por él después de lanzarle una sarta de reclamos, por medio de los gritos.
Dentro de lo que cabía hubo de confesarle que salió con Todoroki y de todo lo que hicieron en su salida, lo cual disgustó a Kacchan.
—Saliste con el bastardo mitad y mitad en lugar de hablar conmigo, nerd?— Lo dijo casi riéndose de la ridiculez de la situación.
—No lo digas así, Kacchan—
—¡Pero sí es así, carajo!— Rezongó. —Saliste con ese imbécil porque no tenías el valor de hablar conmigo, así de simple, nerd— Silencio de parte de Izuku. Kacchan bufó ante esto, diciendo:—Sabía que eras idiota, Deku, pero no tanto—
—Perdóname, Kacchan no fue mi intención huir de esa manera—Lamentó Izuku.
—Qué tienes que decir al respecto? ¡Hah!—
Izuku suspiró sintiéndose culpable por todas sus metidas de pata. Es que lo único que sabía hacer es enojar a Kacchan? A esas alturas comenzaba a pensar que sí. Gran parte de su tiempo juntos terminaba haciéndolo enojar y despotricar, que viéndolo feliz en la relación.
Tampoco hacía feliz a Kacchan como él se lo decía?
—Nada, Kacchan— Manifestó con un nudo en la garganta.
—Deku?— Dijo desconcertado.
—Entiendo que no debí haber huido, Kacchan— Repuso triste. —Lo entiendo— Inspiró —Pero me sentí tan herido con tus palabras, lo siento— Entrecortó. —No tengo confianza en mi mismo, pero yo te quiero a ti y… y no te quiero perder—
—Al menos dices algo coherente, nerd— Bufó presuntuoso. —Si lo que te preocupa es que me perderás es ridículo, porque no me perderás, estúpido— Afirmó seguro. Firme, como es Kacchan.
Izuku soltó un respiro entrecortado.
—Yo solo amo a un solo nerd y ese nerd eres tú— Aseguró Kacchan. —No lo dudes tanto, porque es molesto— Se rió burlón. —Cómo es que un nerd tan tarado como tu no me cree?—
—Gracias por ayudarme con mis inseguridades, Kacchan, lo aprecio mucho— Expresó. El nudo de la garganta desaparecía de su sitio con aquella afirmación que esfumaba en gran medida sus preocupaciones.
Mientras dijo lo anterior, se metió por una vereda pequeña, ensimismado en la afirmación firme de su novio, como para notar la oscuridad penetrante de la noche.
—Lo que sea por ti, nerd— Repuso Kacchan dispuesto. —Yo estoy para ti cuando tu ruidoso trasero comienza a dudar—
—Gracias— Sonrió agradecido.
Un crujido de una rama detrás suyo lo hizo girarse a ver si alguien venía por el mismo pasadizo que el suyo.
—Ya sabes que te amo—
No alcanzó a escuchar lo que dijo su novio, pues lo único que pudo llegar a sentir fue una cortada directo a su hombro derecho, pasando por una arteria cerca de su cuello. La vista se tornó borrosa y perdió el equilibrio, cayendo de rodillas al césped.
Qué fue eso?
Izuku no lo había visto, ni escuchado mientras caminaba por el pasadizo.
El celular cayó a unos pasos de él. La llamada seguían en línea, porque los minutos transcurrían en el celular.
Oía pasos cerca suyo. Izuku podía hacerlo, debía llegar al celular. La sangre de su hombro salía a borbotones, no tardaría en perder el conocimiento, por la precipitada pérdida de sangre.
Se arrastró usando el brazo izquierdo, impulsándose de sus rodillas para llegar al celular.
Los pasos se alejaron de él, creando una especie de desorden en el sitio. Qué estaba pasando exactamente? Él sangraba abundantemente del hombro y apenas podía percibir las sombras de las veredas y los árboles.
Empleó todas sus fuerzas hasta coger ansiosamente el celular que aún indicaba que la llamada seguía en curso.
La voz de Kacchan alardeaba de su supuesta desatención ante las llamadas telefónicas. Si tan sólo supiera lo que pasaba del otro lado.
Como pudo, habló.
—K-Kacchan…—
—A con que por fin regresas, nerd— Bufó. —Ya decía yo que no le tomas importancia a—
—A-ayuda— Suplicó en un hilo de voz.
—Hah?—Escupió desconcertado.
—Ayúdame—
Y dicho eso, Izuku sucumbió a la oscuridad.
.
.
.
.
.
.
P.D. Es otro capítulo dedicado a Deku.
Los dejé en suspenso. Bueno, temporalmente.
