JK Rowling tomará todo, incluyendo sus cachorritos.
Capítulo 68
–Daphne, Astoria, Tracey –dijo Harry–. Buenas noches.
–Harry, Hermione. Igualmente –respondió Daphne Greengrass con frialdad al encontrarse a los cinco estudiantes en la biblioteca. Ella y Tracey Davis lucían tan distantes como siempre con los dos Gryffindor, mientras que Astoria Greengrass, al solo estar en primer año, sólo lucía entusiasmada por ser incluida en la discusión.
–El rumor es que ustedes dos han estado defendiendo a los hombres lobo últimamente –dijo Tracey con sospecha.
–Preferimos pensar que defendemos a los oprimidos –dijo Harry a las jóvenes Slytherin–. Pero más relevante para ustedes, estamos preocupados porque la Ley de Protección de los Hombres Lobo no hará que Gran Bretaña sea más segura y que quizás empeore las cosas.
–¿Peor? –dijo Astoria con miedo–. ¿Cómo podría empeorar?
–Obligando a los hombres lobo a ocultarse –dijo Hermione–. Haciendo que sea más difícil rastrearlos y que se vuelvan desesperados… más dispuestos a atacar.
–No pueden estar proponiendo mantener las cosas como están –dijo Daphne–. Con Greyback merodeando, eso no está funcionando. ¿Asumo que escucharon lo que pasó la última luna llena?
La mañana del primero de octubre, el mundo mágico de Gran Bretaña se había despertado a la noticia de que Fenrir Greyback había atacado exitosamente un hogar mágico. Una joven madre fue mordida y murió poco después por sus heridas. Su esposo no fue mordido, pero fue rasguñado antes de poder ahuyentar al hombre lobo, y tendría que vivir con sus cicatrices por el resto de su vida. El único consuelo era que su hijo de dos años no había sufrido daño alguno.
–Sí, lo sabemos –dijo Harry con tristeza–. Ha sido claro por un tiempo que las leyes actuales no son suficientes, incluso si es probable que la Ley de Protección de los Hombres Lobo es lo que lo trajo de regreso en primer lugar. Es por eso por lo que queríamos decirles con anticipación… en confidencia, por supuesto… que mis aliados están preparando una propuesta alterna.
Eso sorprendió a las tres chicas. Aparentemente, Potter era más listo de lo que pensaban.
–¿Una propuesta alterna? –dijo Daphne con interés–. ¿De qué tipo de ley estamos hablando?
–Hemos estado hablando con Amelia Bones sobre medidas de seguridad más efectivas –dijo Hermione–. Idealmente, si podemos conseguir eso, querríamos otorgar más derechos a los hombres lobo dentro de esos lineamientos… es lo justo. Lo importante es que esta nueva ley tendrá muchos aspectos financieros… tarifas, penalidades, incentivos, y más, y pensamos que quizás su abuelo estaría interesado en darle una mirada temprana.
–Y si sus ideas son lo suficiente compatibles con las nuestras –agregó Harry–, quizás incluso dar su voz al escribirla.
Tracey lucía sorprendida, mientras que Daphne y Astoria intercambiaron una mirada calculadora.
–¿Qué más…? –dijo Daphne.
Durante la segunda reunión de Harry y Hermione con Dumbledore, la imagen fantasmal de Caractacus Burke se elevó del pensadero y explicó con orgullo como había estafado a una desesperada mujer embarazada con una obvia enfermedad mental pagando sólo diez galeones por un invaluable guardapelo de Slytherin. Ciertamente era un personaje encantador.
–Para la mayoría de las brujas y magos, emociones extremas llevan a explosiones de magia descontroladas –explicó Dumbledore–. Sin embargo, para algunos, esas mismas emociones, en particular cuando están asociadas con depresión o aflicciones similares, pueden reprimir la magia. De cualquier modo, en el estado en el que estaba, Merope no podía o no quería controlar el uso de la magia para sustentarse, y murió poco después dando luz a su hijo.
–Sin embargo, sólo aprendí esto después del evento. Esta breve entrevista es simplemente un puente… un lazo entre la memoria que vieron hace dos semanas y la que observaremos ahora.
Los tres metieron sus dedos en el pensador, y se encontraron dando vueltas, cayendo, y aterrizando en una ocupada calle en Londres junto a un pelirrojo Albus Dumbledore de unos cincuenta y seis años.
–¿Su nombre es Albus y era pelirrojo? –dijo Hermione, riendo un poco.
–Quizás debió cambiar con Hagrid, señor –dijo Harry. Dumbledore se rio.
–Muy gracioso, Harry.
El Dumbledore joven pronto entró a un orfanato en donde dio a un escalofriante Tom Ryddle de once años su carta para Hogwarts… un Tom Ryddle que ya se estaba enseñando magia sin varita sin saber quién era. Había estado en el orfanato desde que su madre había llegado a las puertas la noche de su nacimiento y había estado aislado por la mayor parte de ese tiempo… en parte porque era tan diferente, pero en su mayoría porque él lo había hecho una vez que había comenzado a contraatacar con su magia.
El joven Tom Ryddle era frío e insociable… o quizás cauteloso sería un mejor término. Parecía inestable emocionalmente y temeroso de ser removido y no estar en control. Daba órdenes con una fuerza que daba escalofríos y que Harry y Hermione podían sentir incluso en el recuerdo.
–¿Qué fue eso, profesor? –preguntó Harry rápidamente.
–Eventualmente determiné que era un encantamiento de compulsión débil, probablemente realizado de manera inconsciente… algo apenas legal en condiciones normales. Obviamente, su estudio de magia independiente fue muy diferente del de ustedes, lo cual es una buena señal de parte de ustedes.
Después de una conversación tensa sobre magia y Hogwarts, el comentario final de Tom fue que podía hablar con las serpientes. Preguntó si era inusual, quizás esperando tener un poder del que Dumbledore no hubiera escuchado antes. Pero por supuesto, como Dumbledore dijo, era inusual pero no desconocido.
–Espero que haya cambiado sus métodos desde entonces, profesor –dijo Hermione cuando aterrizaron de regreso en la oficina del director.
–Lo siento, no estoy seguro de comprender, Hermione –dijo Dumbledore, frunciendo el ceño.
–Pues, cualquier muggle podría decirle que Tom estaba mostrando obvias tendencias sociópatas… técnicamente, era muy joven para que fueran definitivas, pero vamos, ¿colgar un conejo de las vigas? Solo eso debió valer una visita a un sanador mental, sin importar lo poco que lo quisiera. Imagino que incendiar su guardarropa para asustarlo y se portara mejor no ayudó mucho, señor.
–No, en retrospectiva no lo hizo –admitió Dumbledore–. He aprendido a tener más cuidado con niños con problemas desde que lo conocí. Hay mucho que decir sobre la psicología de Tom Ryddle en base a este recuerdo, y sospecho que ya han notado los puntos principales. Sin embargo, hay un detalle que quisiera señalar que es de gran importancia: el hábito del joven Tom de coleccionar "trofeos" o "souvenirs" de sus víctimas. Aunque parece de poca consecuencia, sus robos probarán ser de tan gran consecuencia como su crueldad.
Harry y Hermione mentalmente rodaron los ojos, pero lo aceptaron por el momento.
–Ejem. Sor bladvak cherrus praug. –Luna se rio.
–No, Harry –dijo ella–. Rubí es blidvik. Bladvak significa "pico".
–Ah. Sor blidvik cherrus praug.
–¡Gor nochral sorrog! –exclamó Luna en una imitación de un duende impaciente. Era difícil no reírse de ella cuando hacía eso. Era muy linda como para poder realizar la mirada de un duende impaciente.
–Sor turreqara hraghee… shurak –respondió Harry.
–Muy bien, Harry –dijo Luna con entusiasmo–. Estás progresando muy rápido. Mis compañeras no tienen la paciencia para aprender duendigonza.
–Gor nochok hlor nek opchekru Gob'ilnkru blad u hrow –intervino Hermione.
–Es cierto –dijo Luna–. A la mayoría no les importan mucho los duendes. Pero eso es mucho mejor para nosotros. Los duendes usualmente se portan muy bien con los magos que son amables con ellos.
–Una razón mayor para aprender –dijo Harry–. Si las personas se interesaran en la cooperación entre especies, resolvería muchos problemas.
–Un problema a la vez, Harry –dijo Hermione–. Probablemente nos tome todo nuestro tiempo en la escuela el arreglar Hogwarts, sin mencionar derrotar a Voldemort.
–No puedes culparme por intentarlo. En verdad apreciamos esto, Luna. Eres una buena amiga –dijo él con una sonrisa.
–Gracias, Harry. Me agrada tener amigos –dijo ella con una sonrisa.
–Eh… cierto –dijo Harry incómodo. No creía que su extraña amiga algún día dejaría su hábito de realizar comentarios extraños e incómodos–. Erm, vamos, Luna, ¿cuál es la palabra para "diamante"?
–Los amigos de Tom (aunque sospecho que nunca apreció a nadie al nivel a lo que nosotros llamaríamos un amigo) eran una colección variada de los débiles buscando protección, los ambiciosos buscando su parte de la gloria, y los brutos gravitando hacia un líder que pudiera enseñarles formas más refinadas de crueldad –explicó Dumbledore–. Muchos de estos seguidores formaron los Caballeros de Walpurgis después de que Ryddle se graduó, y después adoptaron el nombre de Mortífagos. Y por supuesto, porque casi todos eran Slytherin, adoptaron la ideología sangre pura de su casa, incluso cuando Ryddle, aún si nunca lo admitió públicamente, era un mestizo.
–Muy pocos de los que conocieron a Ryddle en la escuela han estado dispuestos a hablar conmigo, incluso después de la guerra. Nadie que fue más cercano a él que Hagrid quiere decirme algo sobre él, ya sea por lealtad o miedo al castigo. Sin embargo, eventualmente aprendí que se obsesionó con su origen cuando era un estudiante, lo cual era de entender considerando que era huérfano. Le tomó cinco años convencerse a sí mismo de que su padre nunca había pisado pie en Hogwarts y descubrir la familia de su madre, la Casa de los Gaunt.
–¿Eso fue justo después de que mató a Myrtle, no es así? –preguntó Harry.
–Correcto, Harry. Obviamente, había estado más ocupado con otras cosas más nefastas hasta ese punto. Sin embargo, es este encuentro con su familia el que deseo mostrarles esta noche. –Colocó un recuerdo en el pensador.
A esas alturas, Morfin Gaunt, el sujeto del recuerdo, era el único Gaunt que quedaba… delirante y viviendo como un hombre salvaje, y el Tom Ryddle de dieciséis años sólo pudo convencerlo hablando en parsel, el cual Harry tuvo que traducir para Hermione porque era muy rápido para que ella lo siguiera. El recuerdo duró lo suficiente para que Ryddle descubriera la verdad sobre su familia, y de repente se puso oscuro. La memoria de Morfin parecía haber sido borrada de todo después de eso.
Dumbledore explicó que el día siguiente, Tom Ryddle Sr. y sus padres fueron descubiertos muertos por lo que cualquier mago reconocería como la maldición asesina. Morfin "recordaba" haber cometido los asesinatos y confesó con orgullo. Murió en Azkaban unos años después, poco después de que Dumbledore tomara el recuerdo.
–Verán, Harry, Hermione –dijo él–, a Voldemort quizás no le importe, en su mente, la pureza de sangre, pero ciertamente cree que la magia nos hace superiores a los muggles. El aprender las circunstancias vergonzosas de su nacimiento lo enfureció y lo hizo odiar a su familia muggle. Su nombre asumido y sus asesinatos fueron actos de rechazo hacia ellos y adopción de la noble y antigua herencia mágica de la cual provenía, y creando una nueva identidad para sí mismo… "Vol de Mort". La traducción es ambigua, pero parece significar...
–Huir de la Muerte –terminó Hermione por él.
Dumbledore asintió.
–Pues, ciertamente lo ha hecho –dijo Harry–. De otro modo estaría muerto ahora… Y otra cosa, profesor. Ese anillo, el que perteneció a los Peverell… Sorvolo lo había estado usando antes, y Morfin lo estaba usando ahora, pero Ryddle lo tomó, ¿no es así?
–Correcto, Harry –dijo él–. Has estado prestando atención. Recuerden ese anillo. Verán su significado pronto.
–Necesitamos hablar con Neville sobre Oclumancia –dijo Harry–. Lo hemos estado posponiendo por mucho tiempo. Necesitamos que todo quede arreglado antes de Halloween. Necesitará el permiso de su abuela también, ¿recuerdas?
–Sí, lo sé, Harry –respondió Hermione con un suspiro–. Sólo desearía no tener que preocuparlo por esto.
–Mione, ¿qué no es eso exactamente lo que dijo Dumbledore sobre decirme a mí?
Ella hizo una mueca y se mordió el labio con incomodidad. Eso le había dolido.
–Lo siento –murmuró Harry.
–Aunque es… es mucho más seguro contigo –dijo ella.
–Aun así, me gustaría saber si soy el segundo en la fila para estar preparado, y Neville merece lo mismo.
–De acuerdo, lo entiendo –dijo ella–. Después de nuestra sesión de ejercicios hoy. Se lo diremos.
–Me parece bien.
Harry y Hermione aún pasaban media hora antes de la cena todos los días haciendo ejercicio, y Neville los había estado acompañando cada vez más en un esfuerzo para mejorarse a sí mismo, al punto de que, este año, los estaba acompañando casi todos los días. Para su beneficio, habían creado su rutina con menos katas y con más ejercicios aeróbicos estándar, pero continuaban haciéndolo cada vez más exigente mientras crecían para permanecer en forma.
Claro, ahora que tanto Harry como Hermione estaban en el equipo de quidditch, ambos estaban haciendo más ejercicio. El volar en escobas no era exactamente aeróbico, pero sí requería mucho equilibrio y coordinación, y bastante fuerza en brazos y piernas para dar vueltas a alta velocidad sin caer de las escobas. La combinación de eso con ejercicios aeróbicos, esperaban, sería bueno para establecer fuerza y resistencia.
Como siempre, Neville se les unió en el lugar normal en un pasillo sin uso cerca de la torre de Gryffindor. Usualmente alguien se aparecía por algunos tips relacionados con karate, siendo Su Li o Susan Bones las que más frecuentaban, pero eso era raro ahora. Los de primer año se habían dado vueltas para ver la demostración de karate al principio del año, pero eso también comenzó a parar alrededor de mediados de octubre.
–Hola chicos –dijo Neville entre ejercicios–. Adivinen que. Mi abuela me envió una carta; dice que está muy orgullosa por cómo ha subido mi calificación en pociones.
–¡Qué bien, Neville! –dijo Hermione–. Sé que tus calificaciones han mejorado mucho desde primer año, pero esa siempre parecía darte problemas.
-Sí, bueno, tiene que ver mucho con mi abuela obligando a Snape a que no sea tan malo este año.
–Oye, no te olvides de nuestra mamá –dijo Harry–. Es la única persona que he visto que regañe a Snape.
–Sí –dijo Neville, sólo resoplando un poco mientras corría en donde estaban–. Tendrán que agradecerle de mi parte.
–Eres un buen mago. Sólo necesitas práctica –dijo Hermione, mirándolo con una pequeña sonrisa.
Neville la miró algo avergonzado y le respondió también con una pequeña sonrisa cuando sus miradas se encontraron.
–Gracias, Hermione –respondió–. Son ustedes a quienes debo de agradecer por ayudarme con eso. Nunca pensé que llegaría lejos antes de que comenzaran a ayudarme.
–Estoy segura de que te hubiera ido bien –dijo ella–. Sólo necesitabas un pequeño empujón para comenzar. –Lo miró de arriba a abajo–. Y yo diría que el ejercicio te ha estado haciendo mucho bien.
–¿En serio? –chilló él–. Eh, gracias… eh… a ti también.
Harry sonrió de manera traviesa al ver a Neville y Hermione sonrojarse, aunque quizás fue por el ejercicio. Aunque Neville estaba mucho más en forma que cuando había comenzado Hogwarts, cuando había estado algo regordete y de rostro redondo, y tenía mucha mejor coordinación. Probablemente podría participar en muchos deportes en el mundo muggles. Desafortunadamente, su mayor debilidad en Hogwarts era que aún no era bueno en una escoba.
Una vez que pasó la media hora, sudando y sin aliento, pero sintiéndose bastante bien, Harry supo que era hora de confrontar a su amigo.
–Oye, Neville, hay algo que hemos necesitado decirte.
Los viejos nervios e incertidumbre invadieron el rostro de Neville al instante.
–¿Qu...qué ocurre, H...Harry? –dijo.
–Hay algo que necesitamos que hagas por nosotros, Neville. Y hay alguien a quien queremos que conozcas, y… no podemos decirte porque, pero es importante. Necesitamos que confíes en nosotros.
Neville observó a Harry con sorpresa. Nunca le habían pedido que tomara tal responsabilidad como esto parecía serlo, incluso en el trabajo político de su abuela. Por mucho que Harry era su amigo, aún era el Niño Que Vivió, y algo que fuera tan secreto que lo involucraba podría ser mortalmente peligroso. Y aun así, Neville pensó algo ahora que nunca hubiera pensado hace dos años: era su oportunidad de probarse a sí mismo y a sus amigos y quizás también a su abuela. Así que se enderezó para responder:
–D...de acuerdo, ¿qué es?
–¿Sabes qué es la Oclumancia? –preguntó Harry.
–He escuchado sobre eso. ¿No es un tipo de magia que puedes usar para evitar que lean tu mente?
–Algo así –dijo Hermione–. La Legilimancia es mucho más sutil que "leer la mente", y la Oclumancia no es magia realmente… más como meditación, pero sí.
–Verás, esto es lo que pasa –explicó Harry–. Dumbledore nos ha estado contando algunos de sus secretos… cosas sobre la guerra y sobre Voldemort. –Neville tembló, pero sólo un poco–. Sabes que Voldemort sigue ahí afuera en algún lugar. Viste el diario, y el profesor Dumbledore dice que no es lo único que tenía en reserva. Estos secretos podrían ser importantes para deshacerse de él de una vez por todas. Ahora, lo hemos hablado, y pensamos que también necesitas saberlos.
–¿Y...yo?
–Sí, y lo siento, pero no podemos decirte porque. Basta decir que necesitas saberlo, pero no podemos decirte hasta que aprendas Oclumancia, para que nadie pueda sacarte la información.
–¿Qu...quieren que aprenda Oclumancia? –preguntó sorprendido–. Yo… no se si pueda. Soy olvidadizo y eso. No creo que mi mente sea tan fuerte como la suya.
–Creo que puede serlo si lo intentas –le aseguró Hermione–. Tu cuerpo no era muy fuerte cuando llegaste a Hogwarts, y tampoco tu magia, pero has avanzado bastante con ambos. Puedes hacerlo con tu mente también.
Neville sonrió un poco y Harry continuó.
–Aprendimos Oclumancia el año pasado. Pedimos a la persona que nos enseñó que venga a Hogsmeade en Halloween para evaluarte. Es muy bueno, y confiable. Si estás dispuesto a hacerlo, y si obtienes el permiso de tu abuela, quisiéramos que fueras con nosotros a conocerlo. –Neville bajó la mirada.
–Yo… lo haré por ustedes, Harry –dijo–, pero no sé cómo se sentirá mi abuela sobre esto.
–Escríbele y pregúntale –dijo Harry–. Dile que es importante para ti. Si eres firme, creo que te dejará. Y si aún te da problemas, yo mismo le escribiré para decirle lo importante que es. –No le mencionó toda la verdad, no aún, que esta era la razón por la que los padres de Neville habían sido atacados, pero le diría a Augusta Longbottom si lo obligaba.
–¿Harías eso por mí? –dijo Neville. Harry y Hermione asintieron–. Vaya, eso… no muchas personas se atreven a enfrentarse a mi abuela. De acuerdo, lo haré.
–Gracias, Neville –respondió Harry–. Me sentiré mejor sabiendo que tú sabes.
Harry y Hermione se sorprendieron al descubrir que su siguiente reunión con el profesor Dumbledore tomaría lugar el viernes en la noche en lugar del sábado, y se alarmaron cuando llegaron a su oficina y lo encontraron empacando varios de sus libros e instrumentos arcanos en un baúl.
–¿Profesor? ¿Qué ocurre? –dijo Hermione preocupada–. ¿Tiene que irse?
–Lo siento, pero debo, Hermione –respondió él–. Me temo que no podremos tener nuestra reunión normal esta semana. Sin embargo, continúo comprometido a mostrarles el resto de los recuerdos en mi colección antes de Navidad.
–Pero profesor, ¿a dónde va? –preguntó Harry.
–Hay una reunión de emergencia de la Confederación Internacional de Magos mañana –dijo el director–. Debo viajar a la sede central al instante para inaugurarla. Pensé que debía informarles en persona.
–La sede de la CIM –dijo Harry–. Eso es en...
–Meiringen, Suiza –dijo Hermione.
–Así es.
–¿Pero qué pasó? –demandó Harry–. ¿Por qué hay una reunión de emergencia? ¿Acaso algo está pasando…?
–No aquí, se los aseguro. Esta crisis es en el extranjero. –El mago anciano se sentó en su escritorio–. Supongo que deben saberlo. Descubrirán parte de lo que ocurrió en el Diario el Profeta y en la prensa muggle. Ayer, el Presidente muggle de Burundi fue asesinado por una facción extremista de su propio ejército. ¿Están familiarizados con las circunstancias políticas de la región? –Tanto Hermione como Harry negaron con la cabeza.
–Sí, es bastante desconocido. Hay un conflicto racial continuo en la región de Burundi, Ruanda, Uganda, y Zaire oriental. Este ataque parece ser un ataque a un líder de la población mayoritaria hutu por parte de un ejército dominado por tutsis. La violencia entre ambos grupos en Burundi ha estado elevándose. Ahora, en lo que respecta a los muggles, esto es todo. Lo que no saben es que el Ministro de Magia de Burundi estaba visitando al Presidente y también fue asesinado.
Harry y Hermione lo observaron con sorpresa. Eso parecía indicar magos, y eso cambiaba la situación por completo.
–Toda la evidencia visible para la CIM señala al hecho de que varios grupos muggles radicales han recibido el apoyo de un mago oscuro… un hombre llamado Kinani Ngeze –confirmó Dumbledore–. Kinani Ngeze es un mago muy poderoso, y ha estado fomentando conflictos en África oriental por muchos años. Creo que busca no sólo gobernar la pequeña región en la que mantiene su base de operaciones, pero eventualmente moverse al occidente y convertirse en el Señor Oscuro de Kinsasa, y desde ahí, todo África central. Ha estado especialmente activo en los últimos meses. Esta es la primera acción en contra de un líder muggle, pero han habido varios asesinatos de figuras clave en las zonas mágicas de Burundi y Ruanda, y esta es la razón de esta reunión. La CIM debatirá este fin de semana si deberá tomar acción sobre la situación.
Ambos adolescentes observaron al director por un minuto antes de que Harry hiciera la pregunta obvia.
–Profesor, ¿la CIM alguna vez discutió si intervenir con Voldemort? –Dumbledore inclinó la cabeza un poco.
–Lo hicieron, Harry –dijo–, sin embargo, las ambiciones de Voldemort no se extendían más allá de las costas de Gran Bretaña, por lo menos en público, y eso muy probablemente fue a propósito. Intervención de la CIM hubiera hecho las cosas más difíciles. Sin embargo, como lo mantuvo como un "tema interno", los intereses eran mejor servidos al no intervenir, a pesar de las múltiples solicitudes.
–¿Y qué de Burundi? –dijo Hermione frunciendo el ceño.
–La posibilidad es mejor. Ngeze opera por todo Burundi, Ruanda, Uganda, y Zaire oriental, lo cual lo hace un obvio problema internacional, y al igual que las Naciones Unidas muggle, la CIM debe interferir si el conflicto continúa. Me disculpo por la inconveniencia. Dudo que esta reunión dure mucho, y tengo toda la intención de regresar a tiempo para la luna llena y el banquete de Halloween de la próxima semana, así que no deben de preocuparse por eso.
–Lo entendemos, profesor –dijo Hermione–. Esto suena importante. Buena suerte. –Harry asintió su acuerdo.
–Gracias por comprender. Los veré pronto.
Edward Grayson tuvo la suerte de que ya se encontraba en Kiev cuando recibió la citación para la CIM. A pesar de todo su poder, los trasladores internacionales aún lo mareaban. Prefería caminar. Por suerte, sabía las suficientes polcas, mazurcas, y otras canciones folclóricas para caminar las últimas mil cien millas a Meiringen a lo largo de las líneas ley al ritmo de la letra de las canciones y a un paso decente.
Una marca a favor de la sede de la CIM era que era un lugar muy agradable… un castillo antiguo, oculto mágicamente bajo las narices de los muggles, mirando a las cataratas de Reichenbach. Era mucho más pequeño que Hogwarts, sólo lo suficiente grande para que se reunieran los doscientos representantes de la CIM, además de dormitorios. El gran comedor de Hogwarts, y su altura desde las cocinas hasta el techo más alto, era de un tamaño similar.
Fue mientras estaba de pie en uno de los muchos balcones del castillo, silbando para sí mismo, que Grayson sintió una presencia mágica poderosa acercarse detrás de él… uno de los pocos que había conocido que podría considerarse su igual. Podía identificar al hombre con sólo sentir su magia.
–Buen día, Dumbledore –dijo Grayson rigidez, un leve tono de molestia presente en su acento australiano.
–Gracias por venir, Embajador Grayson –respondió Dumbledore sonriente.
–Por suerte estaba en el continente –respondió Grayson sin darse la vuelta.
–¿Has tenido tiempo de evaluar la situación?
–Claro que sí. Presto atención, sabes. Pero los otros representantes no lo aceptarán. No por unos cuantos asesinatos.
–Aun así, temo que hay más problemas en el horizonte –dijo Dumbledore–. Mis contactos me dicen que hay llamadas a asesinatos en masa de muggles tutsi en Ruanda. Miles de muggles ya han muerto en Burundi, y Ngeze ciertamente está impulsando la situación para desequilibrarlo todo. Un ataque más a un punto sensible podría resultar en una guerra que le daría la cubierta para tomar control. No creo que esto termine bien sin intervención, Edward. –Grayson soltó una risotada.
–¿Eres un vidente ahora, Dumbledore? –dijo, aún sin voltear–. Quizás deberías escribirle a la vieja Fan Tong por predicciones en lugar de hacerlas tú… ¿a menos que tu mascota vidente haya tenido otra?
–Desafortunadamente, Sybill no ha mejorado en su habilidad para realizar predicciones –dijo el anciano con frialdad–. Si lo hubiera hecho, tendría muchos menos problemas. ¿Puedo pedir tu apoyo para mantener la justicia en el tema de África oriental?
–Tsk. Apoyaré la justicia, oh, Jefe Supremo. Si eso es en apoyo directo a ti o solo como un aliado de conveniencia depende de ti.
–Edward, sé que hemos tenido desacuerdos en el pasado, pero espero que podamos estar de acuerdo en que Kinani Ngeze es un hombre malvado que no debe obtener poder.
–Bueno, en eso claro que podemos estar de acuerdo. Y si estás dispuesto a hacer lo que sea necesario para lograrlo, no deberíamos tener problemas.
-Muy bien. Te espero en la reunión –Dumbledore se dio la vuelta para irse.
–Albus. –Grayson se dio la vuelta para estar frente a frente con el hombre de barba blanca por primera vez. Dumbledore aún usaba esa terrible túnica morada con estrellas doradas, notó. Sus ojos ámbar se cruzaron con los azules de Dumbledore, y hubo silencio por un momento–. Escuché lo que ocurrió en Hogwarts en primavera –dijo en un tono más amistoso.
–Ah… –dijo Dumbledore lentamente–. ¿Y tu opinión?
–Eres un tonto por no pensar en un basilisco meses antes. –Dumbledore bajó la mirada.
–Muchos padres han señalado lo mismo.
–Sabes, Albus, ese Malfoy es un imbécil, por lo que he escuchado, pero quizás tiene razón sobre algo. Quizás te estás volviendo viejo para esto. –Dumbledore suspiró.
–Sospecho que he estado muy viejo para esto por un tiempo, Edward. Desafortunadamente, "esto" continúa pasando.
–Mmm –gruñó él–. Eh, es bueno conocer tus límites, por lo menos. Dicho eso, ese niño héroe tuyo definitivamente llamó mi atención.
–Ah, el joven Harry es un joven muy dotado –dijo el anciano con una sonrisa–. Y su hermana también lo es.
–Sí, magia sin varita, ¿ambos? –preguntó Grayson.
–Así es. De los más competentes que he visto. Sospecho que tomaste interés en eso.
–Mucho interés. Compré un boleto para la Copa Mundial el próximo verano. ¿Quizás podría conocerlos entonces?
–Les hablaré a tu favor.
–Gracias, Albus. También… –Grayson se acercó más a Dumbledore y bajó su voz–. Escuché el rumor de un diario maldito que estuvo involucrado en ese pequeño incidente. –Dumbledore asintió.
–Hubo uno –dijo–, el cual poseyó a una joven para que cumpliera sus órdenes. Por suerte Harry pudo destruirlo y salvarla.
–Eso no suena a que era sólo un diario.
–No. No lo era.
–¿Y qué era? –dijo Grayson, no con certeza, pero sospechando la respuesta. El anciano titubeó solo un momento.
–Un horrocrux. –Tenía razón.
–¿Así que fue ese Lord Voldemort? ¿Creó un horrocrux?
–No –dijo Dumbledore–. Creó varios horrocruxes.
Grayson abrió los ojos ampliamente y el color desapareció de su rostro. Creyó notar algo de satisfacción vanidosa en Dumbledore al finalmente lograr tomarlo por sorpresa.
–Nunca había escuchado de tal cosa –dijo.
–Ni yo, pero como ya hemos destruido tres de ellos, es bastante claro que lo logró. De cualquier modo, no ha terminado… y en ese punto, hay un asunto delicado del que quisiera hablar contigo después de la reunión.
En esto, por lo menos, Grayson estaba completamente de acuerdo con el Jefe Supremo. Esto podría ser muy importante.
–Ahí estaré –dijo.
