"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Katsuki
Acto 33: Preocupación
Se quedó lívido de solo escucharlo pedir ayuda. El tono y la voz rota, fue señal de que Deku en verdad pidió ayuda. En verdad estaba en peligro.
—Deku?—
No hubo respuesta del otro lado de la línea.
—¡Deku!— Gritó. —¡Nerd!— Lo único que se alcanzaba a escuchar eran el sonido del viento acompañado de un mutismo absoluto que fue demasiado para él de procesar.
Las palpitaciones se aceleraron desde su pecho, la respiración se agitó. Deku no podía, verdad? Simplemente no podía estar en peligro, no? Si tiene el OFA consigo, no puede, pero y si en realidad estaba en peligro? Más vale buscarlo.
Finalizó la llamada.
Lo primero que hizo fue llamarle a All Might, puesto que éste era su mentor y como su mentor, tiene los medios para localizarlo de inmediato.
—Joven Bakugo?— Atendió su ex profesor y mentor de su novio.
—Deku— Pronunció desmoronándose. —Deku está en peligro—
—El joven Midoriya en peligro?!— Paniqueó. —Pero-pero si es tan capaz de estar solo; cómo es posible?—
—No lo sé, All Might— Replicó él en agitación. —Sólo búscalo, tengo qué saber dónde esta, si algo le pasó— No halló en él la fuerza para decirlo. Para decir si algo malo pudo haberle pasado a su novio.
—De acuerdo, lo buscaremos— Accedió de inmediato. —Avisa a su agencia mientras tanto, yo me pondré en contacto con el detective—
—Para qué carajos le tengo que avisar a su maldita agencia?— Katsuki por nada pensaba avisarle a la agencia donde trabajaba el bastardo mitad y mitad, porque si se enteraba de eso, de seguro lo iría a buscar con la intención de ser su salvador.
—Sólo avísales— Pidió bienintencionado. —En caso de que no lo encontremos esta noche, por si mañana no se presenta en el trabajo—
—Insinúas que no lo encontraremos?!— Reclamó desesperado.
El panorama desalentador sobre si Deku no aparecía durante esa noche le calaba hasta los huesos. No quería pensar en lo peor, no quería hacerlo. Temía por su bienestar, temía si se lo llevaron lejos de él.
Temía todo lo que pudo haberle pasado.
—No dije eso, joven Bakugo— Reparó All Might. —Solo di una posibilidad—
—¡Cállate!¡Cierra la boca, All Might!—Gritó enfadado. —¡Búscalo, maldita sea! ¡Búscalo o los mato a todos!—
—Tranquilo—
—Cómo carajos quieres que esté tranquilo si Deku está en peligro?!—Reclamó él. Un terrible ardor latía en su pecho.
—Prometo buscarlo, si?— Aseguró.
—¡Más te vale, All Might!— Advirtió gutural. —Más te vale—
—Si tu prometes decirle a su agencia— Condicionó.
Katsuki soltó un feroz gruñido. Incluso en las situaciones difíciles, All Might lo condicionaba con tonterías, porque en sí, sí eran tonterías.
—Está bien— Aceptó dificultoso.
—Muy bien— Dijo.
Colgó la llamada, dejándolo a él a expensas de sus cavilaciones invadiendo su calma. Ponderó seriamente lo que haría después de haberle llamado a All Might. Se jaló de los cabellos, tratando lo mejor posible de calmarse y pensar fríamente en que sus opiniones con respecto la agencia Endeavor eran lo de menos cuando se trataba de los posibles peligros que pudieran perjudicar a Deku.
Lo más importante de todo era su novio.
Su única prioridad existente, además de ser el héroe número uno, es Deku.
Cogió el celular e informó a la agencia que el nerd estaba en peligro y no sabían dónde estaba, que por si no lo encontraban, no se alarmaran por su aquello.
Al colgar, no supo cómo fue que su voz sonó tan convencida y tan firme como normalmente salía en tiempos complicados. Su voz no lo delata como sus ojos lo hacen.
Su voz a pesar de las dificultades, sonaba siempre igual. Sin temblor, sin duda. Sino que salía ruda.
Tragó saliva endureciendo sus facciones. Necesitaba mantener la calma en los peores momentos, porque carajo, hace rato acababa de hablar con él con la mayor calma del mundo.
Hablaron de la conversación de la que Deku salió corriendo. Aclararon el supuesto malentendido que surgió entre ellos, por los incesantes insultos que salieron de la lengua afilada de Katsuki. Su lengua que decía sartas de insultos, sartas de mentiras sin detenerse a pensar si herirían el bajo autoestima de Deku.
Su molesto y despiadado orgullo hirió a su novio y de no habérselo dicho, quizá nada de esto hubiera pasado.
Quizá Deku no hubiera sonado tan desesperado desde la otra línea.
Soy un imbécil, se dijo.
A pesar de ser el novio de Deku su tonto orgullo seguía metiéndose en su relación. Seguía llevándolo a lastimar a quien menos debía de herir. Su manera de expresar sus pensamientos y sentimientos continuaba arruinando lo mejor que le había pasado en la vida.
Maldijo su jodida mala suerte, golpeando la pared de su habitación. La jodida mala suerte que le hizo ser tan impulsivo y tan estúpido para meditar sus palabras.
Maldición, necesitaba guardar la calma antes de gritar desmesuradamente en su casa. Su intención en ese momento, no es molestar a sus padres, o meterlos en una situación de la cual desconocía el trasfondo de todo. No sabía si fue un villano quien lastimó a Deku, o si se lo llevaron o lo dejaron tirado en un lugar muy lejos del suyo. No sabía absolutamente nada de la situación en su totalidad, más que el "ayúdame" de Deku.
El "ayúdame" que disparó en él una serie de sensaciones que lo consumían. Lo dañaban de tan sólo imaginarse el peor escenario que pudo surgirle en la cabeza.
Se repetía en su mente sin parar el "ayúdame" de Deku. Su voz, el sonido lejano de que algo se arrastraba, (habrá sido él quien se arrastró para tomar el celular y pedirle ayuda?) todo.
No quería pensar lo peor, pero simplemente no podía evitarlo.
Sus ojos se cristalizaron, llevándose su mano a la boca y ahogar un grito que amenazaba con salirse de su boca.
Deku, espero que no te haya pasado nada, por favor.
Acto 34: Aviso
—¡Katsuki, ven a cenar!— Su madre gritó desde el primer piso.
Él se revolcaba sobre la cama, girando de un lado a otro intentando calmarse, pero no funcionaba.
Apenas habían pasado quince minutos desde que habló con All Might y por alguna razón no estaba tranquilo. Dentro de todo, algo le hacía figurar que si se quedaba en casa sin hacer nada, alguien más encontraría a Deku.
Katsuki no se quedaría con los brazos cruzados.
Tomó una chaqueta cualquiera, salió de su habitación, bajó presuroso las escaleras, topándose con sus padres que lo esperaban para cenar en el comedor.
—Ya era hora que bajaras, baboso?— Replicó su madre. —Anda ven a cenar—
—No voy a cenar— Respingó, tragándose sus ganas de llorar.
Sus padres lo miraron estupefactos.
—Vas a cenar fuera?— Preguntó su padre.
—Acaso importa dónde estaré?— Refunfuñó Katsuki.
—Sí que importa, maldito hijo mal agradecido— Su madre se paró de la mesa encaminándose a él para restregarle un puñetazo en la cabeza. Katsuki gruñó, llevándose ambas manos a la cabeza.
—¡Ay, maldita bruja! ¡Deja de hacerme eso!—
—Se puede saber a dónde vas con esa cara de sufrido?— Demandó saber, cruzada de brazos.
Viendo que no tenía escapatoria de ocultarlo, les dijo que Deku estaba en peligro y que lo estaban buscando. Sus padres, obviamente, se preocuparon por el bienestar del nerd.
—Cómo que Izuku está en peligro?— Refirió su madre con cara de circunstancia.
—No lo sé— Espetó él. Es lo que él también quisiera saber.
—Cómo que no lo sabes, hijo inútil?— Otro puñetazo en la cabeza. —Es tu novio y no sabes dónde esta?! Qué falta de interés de tu parte—
Falta de interés? Esas palabras le cayeron con punta al hígado.
Una mezcla de furia y tristeza se amontonaron en su vientre. Cómo su madre puede decirle que no tiene interés en Deku?
—Mitsuki no le digas eso— Reparó su padre. —Katsuki no es así—
Su madre soltó una risa burlona.
—Pero si cada vez que Izuku viene a la casa Katsuki pone la cara larga— Dijo su madre. —Es indignante que a estas alturas de su relación y de años de conocerse, se comporte como un niño—
—¡No soy un niño!— Gritó Katsuki, mostrando sus dientes rechinando.
Su madre pareció complacida con su reacción.
—Ahora sí sacas la casta hijo?— Burló sarcástica. —Ya era hora—
—Déjame en paz, maldita— Gruñó él, mirándola amenazante. —Me voy a buscar a Deku— Se giró en dirección a la puerta.
—Ah sí?— Siguió su madre en el mismo torno. —Y dónde lo vas a buscar?—
—Donde sea necesario— Replicó quisquilloso.
—No quieres que te ayudemos?— Se ofreció su padre en buena intención. —Tres es mejor que uno—
—No necesito ayuda— Repuso Katsuki, poniéndose los zapatos en la entrada. —Ni se les ocurra llamar a la policía, esos bastardos no ayudarán en nada—
—Está bien— Accedió su madre. —Más te vale encontrarlo—
—Dudas de mi?— Dijo con una risa soberbia. —Encontraré al nerd a como dé lugar—
—Esperemos— Dijo su madre. —Si no lo encuentras, qué clase de novio serás tu?—
—No me retes, maldita bruja— Reprendió Katsuki. —No me subestimes, que yo lo encontraré—
—Suerte hijo— Lo animó su padre.
Katsuki asintió tomando en cuenta el gesto amable de su padre y salió de la casa, ansiando encontrar a Deku lo antes posible.
Acto 35: Hospital
Habían pasado unas horas desde la llamada de Deku y lo habían encontrado físicamente, junto con su mochila amarilla y su celular tirados en un parque cercano de la U.A. All Might logró encontrar la ubicación del celular de Deku,.
Katsuki había dado con el lugar donde Deku cayó inconsciente. La vida se le escapó cuando vio los restos de sangre en el césped junto al cuerpo inconsciente de Deku. Su sangre. Sangre roja, brillosa y salida en abundancia. El detective Tsukauchi tomó un poco de la sangre y la puso en un frasco de plástico, al igual que el resto de las autoridades tomaron con orden normativo los objetos que llevaba el nerd consigo.
Katsuki al ver esto, sentía que el mundo entero se rompía en mil pedazos.
Se arrodilló y tomó la mano de Deku que yacía inerte en el césped.
—¡Deku!— Lo movió con su otra mano. —¡Abre los ojos, Deku!—
Quién pudo haberle hecho semejante crueldad a su novio?
Quién carajos pudo hacerlo?
—¡Deku!—
Era frustrante no poder oír su voz, carajo. Su dulce y hermosa voz.
Sus bellos ojos se encontraban cerrados, sus labios sin moverse, su respiración débil y lenta, daba a entender que perdía la vida.
Desesperó ante su falta de respuesta, mas necesitaba mantener la cordura mientras estuviera en la zona del peligro.
—Deku— Pronunció, poniendo una mano sobre sus rizos. —Estarás bien, lo juro, los médicos vendrán por ti— Inhaló, viendo que tanto All Might como el detective lucían serios detrás suyo, como sin saber qué hacer para alivianar la tensión que abanicaba el aire. —Estarás bien, nerd— Juró con un aliento pesado emanando de su boca. Dirigió su mirada a su ex profesor. —Llamaron a los paramédicos?—
—Sí, están en camino— Reparó All Might.
Se le notaba el dolor de ver a su sucesor inconsciente en el césped con la sangre que brotaba aún de su hombro. Katsuki trató a duras penas detener el sangrado, recibiendo con sus manos la sensación de su sangre sobre ellas. La sangre caliente de Deku le helaba la sangre. Palidecía si la tocaba, pues figuraba un panorama poco alentador.
Acarició sus rizos, forzando a que su respiración se ralentizara, mientras colocó su chamarra en el sangrado abundante de su hombro. La sangre detenía su curso, consumiendo pausadamente el color de su chamarra verde olivo, pasando condescendiente por entre la tela de algodón.
La respiración agitada que ejercía Katsuki, quien mesaba los hermosos cabellos rizados de su pareja yaciendo inconsciente. Percibió desde su postura, el movimiento de su pecho expandirse y contraerse debidamente; eso significaba que Deku vivía.
No tardaron en llegar los paramédicos para atender al nerd, tornando las medidas necesarias para asegurar su supervivencia. Le colocaron el respirador artificial, deteniendo excelentemente el sangrado, de una vez por todas.
Katsuki se aferró a la mano inerte de Deku, yéndose dentro de la ambulancia, habiendo escuchado de parte de All Might que él y el detective Tsukauchi irían por separado detrás de la ambulancia.
Asintió a su aviso.
El trayecto rumbo al hospital fue trabajoso, seguido de los latidos desenfrenados de su corazón viendo la horrible realidad, de la cual formaba parte. Entrelazó los dedos de su mano con las de Deku, sintiéndola cálida con su contacto. Incluso en esta situación, el calor de Deku lo tranquilizaba mejor que cualquier cosa.
Una vez llegados al hospital, entraron por la zona de urgencias donde lo alejaron de Deku para comenzar a tratarlo. Puso resistencia, incapaz de mantenerse lejos de su pareja, por mucho hincapié que le hicieron de que solo el personal médico era el único que podía estar dentro; a pesar de saber eso, Katsuki insistió y persistió en que lo dejaran estar cerca de Deku. Despotricando y gritando, pero sobre todo gritando, exigiéndoles que le permitieran el paso a la sala de urgencias. Los amenazó con explotar todo el piso si no lo dejaban entrar.
Todo esto se debía al gran sentimiento de impotencia que habitaba en sus entrañas, recordándole que si no hubiera sido por su bocota, Deku no estuviera sufriendo del otro lado de la sala de operaciones.
No soportaba saberlo, pues dolía más que el dolor físico.
All Might y el detective llegaron con caras incrédulas de verlo despotricando con más de diez enfermeros tratando de retenerlo de no entrar a la sala de operaciones.
—¡Suéltenme, malditos bastardos!— Despotricó en cólera. —¡Les dije que me suelten, carajo!— Forcejeó violentamente contra todos ellos. Forcejeó con todo lo que tenía en ese instante, soltando golpes a quien se que le impidiera entrar a ver a Deku.
En una de esas, logró sacárselos de encima y se metió casi a rastras; se abrió paso entre el personal médico, gritando el nombre de Deku.
Lo encontró tendido en la camilla del hospital siendo atendido por los médicos y las enfermeras. La preocupación arrasó contra sus sentidos y se abalanzó entre todos.
—¡Deku! ¡No mueras!— Gritó desesperado. —¡No te atrevas a morir, me oíste?!—
Varias manos lo atraparon por detrás, impidiéndole seguir gritando adelante, teniendo un vistazo del escenario en el que su novio se encontraba, resultó ser insoportable de ver.
Lo jalaron por detrás, sacándolo a cuestas de la sala de operaciones.
—¡Te amo, Deku! ¡No te atrevas a irte! ¡Te amo!—Despotricó y con eso, golpeó al resto de las personas que intentaron por todos los medios retenerlo.
Es que acaso esos malditos bastardos no sabían lo mucho que sentía por Deku? Lo mucho que ha tenido que pasar desde que decidió ser su admirador secreto y desde la primera vez en que mandó la primera carta. La persona más importante en su vida.
La persona que menos merecía morir.
Acto 36: Alivio
Esperó junto a All Might y el detective Tsukauchi en la sala de espera, puesto a que estaban en un hospital privado, donde no permitían el ingreso a cualquier persona. Por eso no le avisó a la madre de Deku sobre lo sucedido con su hijo. Además si le avisaba, la pobre señora estuviera hecha un mar de lágrimas y no sería justo para ella enterarse de que alguien (del cual desconocían quién era) lo cortó horriblemente del hombro, sumándole que All Might le advirtió no avisarle a la madre de Deku sobre la condición de su novio.
Cabía destacar que no se avergonzaba por la escena que hizo en la sala de operaciones, porque no había sido la primera vez en que la hacía, puesto a que estando en la preparatoria y Deku salía inconsciente de una misión, despotricaba en todo el lugar y se entrometía en donde fuera que ocurriera la situación.
Katsuki perdía la cabeza si algo malo le pasaba al nerd. Perdía toda la noción de sí y de la realidad.
Llevó sentado en el mismo asiento pegado a la puerta de la sala de operaciones, entrelazando las manos. Tenía arrugada la frente, la garganta echa nudo. Todo el desenlace de la situación terminó pasadas tres horas de no saber nada de lo que pasaba del otro lado. Salió una enfermera, luciendo ligeramente cansada, de baja estatura.
—Familiares de Izuku Midoriya?— Llamó ella.
Los tres se pusieron de pie al instante. Katsuki sintió que el corazón se le salía de la boca y el alma se le escapa del cuerpo.
—Cómo está?— Preguntó All Might, antes de que él dijera algo al respecto.
Tanto All Might como él estaban pálidos de la cara, como si la vida los hubiera abandonado y luego regresado del cuerpo.
—Logramos estabilizarlo luego de la descompensación que sufrió en la operación— Informó seria.
—¡Sólo díganos si está bien, carajo!— Exigió Katsuki impacientado.
La enfermera carraspeó incomodándose con su actitud. All Might puso una mano en su hombro, haciéndole una señal de que bajara sus humos.
—Está estable— Repitió el anterior argumento. —Ahorita está dormido por la anestesia, pueden pasar a verlo— Carraspeó por vez consiguiente. —Hemos reconstruido la arteria rota por la cortada profunda que recibió, pero fuera de eso, ya no está en peligro—Aseguró y con una breve inclinación se retiró.
—Qué bueno que está bien el joven Midoriya— Comentó All Might, soltando un suspiro de alivio.
Katsuki estaba mudo, recuperando el ritmo de su respiración, antes de entrar.
Deku, caray, Deku estaba bien; estaba a salvo.
Eso es lo único que importa para él, que Deku esté fuera de peligro en cualquier situación y que respire, carajo. Que respire, porque es lo único que lo mantiene vivo y cuerdo en el mundo.
—Entra primero, joven Bakugo— Indicó All Might de buena manera.
—No me digas qué hacer— Refunfuñó él, abriéndose paso entre ellos e ingresó a la sala donde alojaban a Deku.
Lo primero que vio fue su cabello verde, sus pecas resaltando desde la distancia en la que él se encontraba. Sin poderse contener más, lloró.
Corrió hacia su figura yaciendo en la camilla del hospital, seguido de tomarle la mano y aferrarse a ella, dejando caer sus lágrimas sobre su mano.
No importaban los tubos que estaban conectados en el brazo del nerd, no importaba el respirador artificial, no importaba si él no le pudiera contestar, no importaba nada de eso.
Lo que importaba en ese momento en que lloró aferrado a su mano fue que estaban juntos. Estaban juntos a pesar de las circunstancias que amenazaban con interrumpir su calma y arruinarla. Al final de todo, el tiempo los abrazaba y les otorgaba una mejor oportunidad para el futuro. Una mejor oportunidad para que se terminaran encontrando al final del camino, o al principio de el.
Se encontrarían en todas las circunstancias habidas y por haber. En todas las circunstancias posibles.
Lloró con la voz desgarrada por dentro, hasta que las lágrimas se acabaran de sus lagrimales y el miedo que sintió hacía unas horas desapareciera del mapa de su interior.
Besó su mano, esperando a que él despertara.
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P.D. Como ven Deku está bien.
Espero que este capítulo les haya gustado.
