"El admirador secreto 2da parte"
.
.
.
.
.
.
Lado: Katsuki
Acto 37: Lo que se merece cada uno
Vivir juntos sonaba genial. Mejor que cualquier otra cosa en el mundo.
Era lo mejor que le había pasado en días. Por supuesto que aceptó la llave que le dio Deku y hasta él que no era una persona agradecida, se mostró agradecido con el gesto.
Se sabía afortunado con saber que por fin podría estar con el amor de su vida y verlo todos los días si eso quisiera.
Puso sus manos en las mejillas sonrosadas de Deku, delineando sus pecas. Es hermoso, su novio es hermoso en todo momento, aun cuando casi muere desangrado y tiene vendas cubriendo su hombro, es hermoso.
Mira en sus ojos un deje de duda, pero le resta importancia, pues su felicidad supera todos los demás gestos que vislumbra en su mirada.
—Te amo— Le dijo por segunda vez consecutiva. —Mucho, Deku—
Lo ve reírse nervioso y sus pupilas se achican, alcanza a ver que en sus ojos hay un deje de pánico y no entiende el motivo del porqué tendría que sentir pánico.
Será porque es algo nuevo y por tanto, diferente a su estilo de vida? Puede ser, cualquier cosa puede ser una posibilidad de ver sus ojos tornados en pánico.
—Hem, Kacchan?— Deku habló temeroso. Él asintió por reflejo. —No te pedí vivir juntos— Una opresión se originó en su pecho. Entendió el mensaje mal?. Deku se alarmó con su expresión decaída, diciendo:—Lo que quise decirte es que puedes venir cuando quieras—
—Da lo mismo, puedo vivir contigo, no debe ser problema— Irrumpió él, soltando un gruñido.
—¡Espera, Kacchan!— Deku tomó su mano, la cual fue cálida y reconfortante al contacto. —Déjame terminar—
—A ver— Resopló, arrugando la nariz. —Sorpréndeme, nerd inútil—
—Mi intención es que nos adaptemos a la presencia del otro conviviendo en el mismo lugar, podemos intentarlo con unos días—
—No es suficiente esa tonta excusa— Escupió en desaire.
—Lo que pasa Kacchan es— Inhaló en corto; sus pómulos se sonrosaron. —Tu te mereces algo mejor que vivir en la residencia con héroes retirados, te mereces mucho más que eso; mereces vivir en un mejor lugar que en el que yo vivo—
—Qué quieres decir con eso?— Frunció el ceño.
Se supone que es al revés; o sea que Deku se merece mejores cosas que él, a él bien podría irse al carajo, pero Deku no.
Mucho mal había hecho como para tenerlo primero en consideración, cuando en primer lugar valía la opinión de Deku, después la suya.
—Te mereces vivir en un lugar mejor— Conjuró Deku en tono tranquilo.
—Lo que yo quiero no es importante— Refunfuñó él, precario.
—¡No! Me importas más tú—
—No digas eso, Deku—
—Tu opinión me importa más, Kacchan— Insistió Deku. —Yo seré un inútil en todo, pero te mereces mejores cosas—
—No eres un inútil, carajo— Disparó alarmado. —No eres un inútil, Deku; no hables de ti de esa manera—
—Insisto en que te mereces todo— Enfatizó Deku, mirándolo directo a los ojos, como si quisiera dejarle en claro la intención de haberle dado la tarjeta. —Te lo he dicho antes y te lo digo ahora: eres mi principal prioridad, Kacchan; lo que sea por complacerte, es mi privilegio—
—Yo no…— Se sonrojó cautivado por sus anteriores palabras, mismas que lo reconfortaron mucho. —No te pedí eso—Puso una mano en su cara con el propósito de ocultar su sonrojo, pero fue inútil. Su sonrojo pintaba todo su rostro, suscitándole una ráfaga de calor por todo el cuerpo.
Una mano ajena a la suya se fijó en su nuca. Sus orbes verdes lo miraban sin el pánico que antes revelaban. Lo miraban certeros.
—Kacchan— Su dulce y hermosa voz le habló. Lo habló clamándolo, llamándolo a acercarse.
Lo atrajo a sus labios y con ellos, lo besó.
Se entregó al sabor de sus labios humedecidos por el agua, sabiéndolo cercano y seguro. El miedo se esfumó y todas sus demás preocupaciones, pues Deku ya estaba con él y lo besaba. Lo besaba tiernamente hasta asegurarle a través de sus besos que él estaba bien.
Deku se separó de su boca, mordiendo su labio inferior. Al abrir los ojos, fue recibido por una oleada de color verde, sus orbes conectaron con las suyas.
La mano de Deku se pasó a su mejilla, subiendo debajo de sus ojos.
Deku puso un gesto concertado.
—No has logrado dormir?— Preguntó.
Katsuki negó con la cabeza.
—Por qué no duermes, Kacchan?— Sugirió, esbozándole una sonrisa que irradiaba confianza. Su estómago revoloteó.
A decir verdad, no durmió en toda la noche, puesto a que la preocupación por su bienestar superó sus necesidades básicas, como descansar debidamente.
—No quiero— Apretó los dientes.
—No pasa nada, Kacchan— Aseguró, acariciando su mejilla. —Puedes dormir aquí— Mostró una abertura en su brazo y su pecho del lado contrario a su hombro herido.
—Hah?— Enrojeció.
—Duerme aquí— Ofreció su pecho como su almohada. —No te preocupes por mi herida, es lo de menos—Sonrió ampliamente. —Vamos— Lo animó con su sonrisa, haciéndole señas con los brazos para que se acercara.
Katsuki al recuperarse de la impresión, aceptó su invitación y se abalanzó a sus brazos, siendo recibido por su gran calidez.
Sus brazos lo refugiaron, brindándole suaves caricias en el cabello. Percibía el sonido de su corazón latir.
—Descansa todo lo que necesites— Confortó con voz dulce. —Ya luego tendremos tiempo para platicar lo que pasó, de acuerdo?—
Asintió despacio, aferrando sus manos a su pecho. Podía sentir el sueño arribarle rápido.
Quiso decirle "gracias" por todo el trato que le había brindado sin merecerlo, porque nadie mejor que él sabía que no se merecía ser tratado con tanto amor; sobre todo el amor de Deku.
No se lo merecía, pero tampoco quería que nadie lo tuviera.
Es egoísta, lo sabe muy bien, está más que consciente con aquel detalle en particular, pero no quiere que nadie más tenga a Deku. Nadie más lo debe de tener, porque no sabrían valorarlo y si lo saben valorar, haría lo que fuera para obtenerlo de regreso.
En la vida de otros existían personas antes que fijarse en Deku; en la suya, solo se había fijado en él.
Si Deku rompía con él, sería su fin.
En el caso del mitad y mitad, no lo sería, ni de otra persona a parte de él, quien sentiría que moriría si algo de ese calibre sucediera, pues no lo descartaba de que podría suceder en un futuro.
En conclusión, nadie debería tener a su hermoso novio pecoso.
Nadie.
Teniendo esos últimos pensamientos rondando su mente, relajó su respiración, cayendo plácidamente dormido acunado en su pecho.
Acto 38: Entre brazos
Despertó por la tarde luego de haber descansado en el pecho de Deku, del cual emanaba un calor que no se comparaba a ningún otro. Despertó siendo recibido por unos hermosos ojos similares al color del bosque, unas pecas perfectamente delineadas, unos labios pintados de rosa y un aroma agradable con sabor a menta.
Deku acarició sus cabellos, cerciorándole que ya lo habían revisado dos veces las enfermeras y que Recovery Girl lo fue a visitar al mediodía; ella le había asegurado a Deku que saldría en menos de una semana del hospital, dado que si seguía el tratamiento al pie de la letra, podría recuperarse más rápido de lo estipulado.
Katsuki opinó que era una buena noticia que su recuperación fuera más rápida de lo previsto, por lo que se acurrucó en su pecho durante unos minutos, aprovechando que tanto All Might como Recovery Girl habían hecho sus visitas a su novio y ya el resto del día permanecerían juntos sin interrupciones.
Cedió a los mimos que le propinaba Deku sin habérselo pedido, mientras oía su corazón latir desde su pecho, suscitándole tranquilidad para sus oídos.
—Es bueno saber que ya saldrás de este hospitalucho que te mandó All Might— Dijo Katsuki.
Deku soltó una risita.
—Tu crees?—
—Lo digo en serio— Refunfuñó, estirando sus brazos para abrazarlo de los costados. —All Might ni siquiera me dejó decirle a tu mamá que estabas aquí y solo me dejaron entrar porque soy un héroe profesional—
—Qué?— Exhaló sorprendido. —Mamá no sabe que estoy aquí?—
—Es lo que te estoy diciendo, idiota— Siseó. —Pero no me escuchas—
—Vaya— Musitó impactado. —Yo creí que no quería verme—
—Cómo crees que va a ser eso?— Dijo terso.
Se notaba que Deku tenía bajo autoestima o como se llamara ese término, porque cómo pensara en esa cabeza de nerd que su madre no quiera verlo al hospital. Qué tarado es Deku, de veras.
—B-bueno, lo pensé— Tartamudeó entre risitas.
—Pues no pienses esa basura, te deja vacío el cerebro— Ordenó Katsuki, escueto. —De por sí, si ya lo tienes vacío con tonterías, te conviene no enfocarte en lo malo, sino en lo bueno—
—Supongo—
—No supones, es— Enfatizó el "es" porque es un hecho que Deku no necesita torturarse con nimiedades como esas. Su madre no es tan vil como para no ir a verlo al hospital cuando él estaba en peligro. —Enfócate en lo bueno y deja de chillar por todo, es molesto y patético de tu parte que lo hagas—
—Qué significa eso?— Le preguntó Deku, intrigado.
—Significa que dejes de ser un llorón que se queja de cualquier estupidez, Deku— Disputó él. —Eso es lo que significa lo que te estoy diciendo, a ver si entiendes en esa cabezota tuya—
Deku siguió acariciando su cabello, cambiando su respiración; y Katsuki lo supo porque el ritmo lento de sus pulmones expandirse y contraerse, se volvieron un poco agitado, significando que estaba pensando mucho.
—No lo pienses tanto, Deku— Disuadió tratando de aminorar el peso de sus palabras, pues la manera en que Deku podía o no interpretarlas es diferente al suyo. El estilo de Katsuki es ir directo al grano, sin filtros y sin consideración por el otro. —Es molesto—
—Qué?— Balbuceó, salido de su trance de pensamiento.
Katsuki rodó los ojos en blanco.
—Presta atención a lo que te digo— Refutó, pinchando sus costados con sus dedos. —Porque yo no repito las cosas—
—Ah, sí, sí— Asintió en entendimiento. —Descuida, lo tomaré en cuenta— Aseguró, presionando su cabeza con la yema de sus dedos. Era un gesto tan relajante, que terminaría dormido en cuestión de una hora o menos. Las manos de Deku a parte de brindar calor, también esfumaban sus preocupaciones.
—Más te vale que lo hagas o te mato—
No fue necesario amenazarlo, mas sabía que si agregaba aquella connotación en la frase, Deku sabría de su importancia en el margen de las cosas y de cómo accionarlas.
Es natural agregar la amenazaba en sus frases, porque así las personas se darían cuenta de su importancia y lo integrarían como propio. Lo harían un conocimiento más y se apropiarían del mismo.
—Sí— Afirmó en voz alegre.
Permanecieron en esa posición hasta estar entrada la noche; con Deku sin detenerse de acariciar su cabello y con él aferrado a abrazarlo durante toda la noche si fuera posible.
A veces la mano de Deku se paseaba por su hombro, haciendo círculos con sus dedos; a veces sólo bajaba y subía el ritmo de frotarlo sus cabellos, a veces solo se guiaba por la forma en la que sus mechones estaban compuestos.
Lo que sea que Deku hiciera con su cabello era la menor de sus preocupaciones, pues disfrutaría lo mejor posible, los afectos provenientes de su novio.
Cuando Deku detuvo su movimiento, realizó que ya estaba completamente dormido, pero su mano se mantenía en su cabello, sin moverse de ahí. Estática.
La belleza de su dormir lo cautivaba en gran medida. Katsuki colocó su barbilla en su pecho, contemplando el sueño de su novio. Su forma de dormir le fascina, lo embelesa. Lo adora.
No tarda mucho hasta quedarse dormido encima suyo, agradecido de tenerlo a su lado.
Acto 39: Provocación
Al día siguiente, desayunó solo en la cafetería del hospital, porque no quiso despertar a Deku, ya que él continuaba dormido.
Supuso que se debía al tratamiento de Recovery Girl, quien iría al mediodía a revisarlo para tratarlo.
La cafetería estaba concurrida. Llena de enfermeras y enfermeros, algunos tenían orejas colgando de sus ojos, otros con el cabello desaliñado, unos caminaban con el porte agotado.
Katsuki lo miraba con mala cara, chasqueando la lengua cada tanto, empuñando las manos debajo de la barbilla. La comida de la cafetería estuvo pasable, nada extraordinario, la verdad. Pero no se quejaba, porque se trataba de su novio.
Eso sí, el café fue lo único bueno del desayuno. No se comparaba con lo excelente que le salía a su madre el café, pero sí sabía bien.
Se dirigió a la habitación donde alojaban a Deku, pero justo cuando estaba a punto de entrar, oyó la voz de Deku hablar con alguien más.
—Bueno, adiós Midoriya—
Esa jodida voz. La odia. La aborrece por ser tan intolerable de soportar con la mente despejada.
—Sí, cuídate mucho, suerte en el trabajo, Todoroki— Deku lo despedía.
—Tu también— Vio su reflejo asomarse en la ventana. El colmo de los colmos era ver su cara. Inhaló y exhaló.
La puerta se abrió y ambos hombres se miraron en breve. El odio que ambos proferían por el otro se asentó en la tensión rezagada que los dos poseían.
Todoroki puso una mueca de disgusto de verlo ahí parado.
—Bakugo— Gesticuló disgustado.
—Imbécil— Dijo Katsuki, quien esbozó una mueca torcida. —Ya que terminaste de ver a mi novio, te puedes largar—
—Ah, novio?— Fingió sorpresa, pero su tono cargaba un grado pesimista, incluso sarcástico. —Bueno, podría decirse que es tu novio— Sus ojos miraron arriba, luego a él, quien sintió un nudo originarse en la espalda. —Por ahora—
Katsuki frunció el ceño.
Acaso lo provocaba?
Viniendo de Todoroki, no le cabía dudarlo un segundo.
Todoroki se acercó a él, cerrando la puerta detrás de él, para que Deku no oyera su aparente conversación. Todoroki lo fulminaba con la mirada, yendo muy en serio con la cuestión que parecía que en cualquier momento soltaría.
—Me encargaré de hacer que Midoriya se de cuenta el tipo de persona que en realidad eres tú— Anunció.
—Y cómo soy yo?— Disparó a la defensiva. Su sangre hervía efusivamente hasta la cabeza.
Qué demonios decía el imbécil?
Todoroki sonrió de lado.
—Tú sabes a qué me refiero— Dijo Todoroki. —Tienes a Midoriya a tus pies, pero no será por mucho tiempo, porque yo le abriré los ojos al tipo de persona que has sido en su vida: un estorbo—
Katsuki lo cogió del cuello.
Había algo en todo eso que irrumpía su calma.
Pero, qué?
Qué era?
—No sabes lo que dices, mitad y mitad— Objetó Katsuki, gruñendo.
—Ah, sí lo sé— Dijo con una risa detrás de sus palabras. —Sé que amas a Midoriya, pero yo también lo amo—Se tornó serio. — Y no puedo quedarme callado viendo cómo tu le llenas la cabeza con tus deseos egoístas— Todoroki puso su mano encima de la de Katsuki, que temblaba. —Porque sé que eres egoísta con Midoriya, lo quieres solo para ti y crees que nadie lo valorará más que tu— Todoroki se zafó de su agarre. Katsuki solo lo miraba estupefacto. —No creas que no tengo resueltas tus intenciones, o lo que sea que quieras lograr con Midoriya, pero no pienso dejarlo pasar el resto de su vida con alguien tan podrido como tú—
Katsuki tragó saliva. Su voz no salía de su boca y sabía que todo lo que decía Todoroki, por mucho que le pesara admitirlo por su orgullo, es verdad.
No venía al caso negárselo, porque para sí mismo, tenía muy claro que no quería compartir a Deku con nadie y que lo valoraba mejor que a nadie. Por otro lado, no se dejaría intimidar por alguien como el bastardo mitad y mitad.
Le haría ver cuán equivocado estaba él al decirle toda esa basura.
Katsuki no se dejaría vencer, mucho menos intimidar, por esa palabrería mediocre proviniendo de la persona menos indicada para hacerlo.
—Oi, imbécil— Lo llamó al ver que éste se giraba dando la conversación por hecho.
Todoroki se giró a verle.
Katsuki sonrió vil, reflejando en sus orbes rojas que protegería a Deku, cueste lo que cueste.
—No creas que te dejaré que te lleves a Deku— Advirtió él. —Él es mío— Indicó posesivo.
—Midoriya no es un objeto— Repuso Todoroki, viéndolo despectivo. —Crees que me quedare con los brazos cruzados viendo que hablas de Midoriya como si fuera un objeto? Estás equivocado si piensas que haré eso, Bakugo—
—Ya cállate, escoria— Gruñó él, temblando de enojo.
—Cállate tu, Bakugo— Respondió Todoroki. —Ya tuve suficiente de tus berrinches—
—Hah, berrinches?— Se rió él en burla.
Todoroki se tornó muy serio en ese momento. Haciendo que la risa de Katsuki se detuviera.
—Disfrútalo mientras dure, Bakugo— Advirtió frío. —Porque no durará mucho; al segundo en que Midoriya se cuestione su relación y sus sentimientos por ti, lo alejaré de ti—
—Qué dices?— Lo dijo casi como un susurro.
—Alejaré a Midoriya de ti— Avisó contundente. Los ojos de Todoroki parecían que lo destruirían en ese instante. —Porque lo que tienes con él, no durará mucho—
—Basta—
—¡No durará mucho!— Alzó la voz, interrumpiéndolo. —Cuando menos lo esperes, se terminará lo que tienes con Midoriya, ya lo verás— Lo señaló con sus ojos bicromáticos que se mostraban tan helados que lo congelarían con un parpadeo. —Te lo he advertido, Bakugo; Haz que el poco tiempo que te queda con Midoriya sea productivo— Se pausó para dedicarle una mirada más antes de marcharse. —Quedas advertido—
Acaso fue amenazado por el bastardo mitad y mitad?
Un peso enorme se asentó en su espalda. Una sensación intensa de miedo lo envolvió, prendiendo alarmas en su cabeza para reaccionar. Para despertar de aquella pesadilla en la que Todoroki lo hizo padecer.
El frío que lo acompañó fue casi insoportable. Casi.
Katsuki tembló de pies a cabeza, temiendo que lo que dijo fuera cierto, que fuera un producto de su imaginación jugando con sus sentimientos, porque Deku lo quiere, verdad? El nerd lo quiere. Lo quiere, verdad?
Bueno, Deku se lo ha dicho varias veces, mas nunca le ha dicho que lo ama.
No, sacudió la cabeza, quitándose esos pensamientos que le impedían entrar a ver al nerd del otro lado de la puerta. Aún no estaba todo perdido como Todoroki se lo hizo ver, no estaba del todo lejos de su alcance, todavía podía luchar por enamorar más a Deku.
Él no se dejaría vencer por esa estúpida amenaza.
Acto 40: El tiempo vale
Entrando a la habitación de Deku, lo vio meditando con un dedo sobre su barbilla. Su entrecejo fruncido y sus ojos quietos, lo hacían entrever que se esforzaba mucho para pensar algo, mas no sabía de qué.
Estará pensando en algo que le dijo el mitad y mitad? Se dijo, apretando la quijada.
Le habrá dicho que no soy lo suficientemente bueno para él? Sus ojos se llenaron de temor.
Respiró hondo.
—Deku— Lo llamó, forzando sus pies a dirigirse a él.
Éste alzó la vista en su dirección y le dedicó una sonrisa aliviada.
—Ah, Kacchan— Dijo. —Buenos días, dormiste bien?—
El asintió.
—Tú, nerd?—
—¡Súper bien!— Aseguró Deku, esbozando el pulgar arriba.
—Ya veo…—Musitó entre dientes.
Carajo, ya no sabía en qué pensar o qué cara ponerle a Deku para escabullir su miedo y desaliento.
—Kacchan?—Deku le habló. —Está todo bien?—
—Por qué no debería de estarlo?— Rugió, tomando asiento en la silla de visitas. Su actitud lo delataba, el temblor de su cuerpo no se puede ocultar por más que trate de evitarlo.
La advertencia de Todoroki resonaba en su cabeza.
Los ojos de Deku lo miraron sin estar convencidos de su respuesta. No quería preocuparlo, mucho menos hacer que se compadeciera de su estado. Odiaba que lo compadecieran, que lo miraran con cara de lástima. Se retorcía de ser mirado de esa manera.
—No me veas así, Deku— Gruñó, moviéndose de lado en la silla. —Sabes que lo detesto—
—Kacchan— Su mano tomó la suya, dirigiéndole una mirada preocupada por su bienestar. —Quieres hablar de eso?—
—No—
—Te cruzaste con Todoroki, no es así?— Dedujo.
Por consiguiente, su cuerpo se crispó a la mención de aquel nefasto nombre. Deku había dado en el blanco.
—Qué te dijo?—
Katsuki se tensó, mordiéndose el labio.
—Kacchan— Insistió.
—No quiero hablar de eso— Espetó él con visible frustración.
—Pero te ves incómodo— Expresó mortificado. —No me gusta verte así, Kacchan—
—No me hables con compasión—Se quejó, zafándose de su mano en aparente molestia. —Lo odio, Deku—
—Pero, Kacchan—
—Cállate— Lo señaló con su dedo. —Ni se te ocurra hablarme de ese modo o te mato—
La expresión de Deku se tornó confundida. El pobre parecía que no entendía nada.
Katsuki gruñó frustrado, sabiendo que no tenía facilidad de palabra para decirle a Deku lo mucho que pasaba por su cabeza y su extremo temor de perderlo, pues desconocía si el bastardo mitad y mitad le metió ideas en la cabeza al nerd y eso permanecería en su mente por varios días.
No quería torturarse con las mil y un posibilidades que se le venían a la mente, pero si lo veía aislado del mundo, encerrado en sus pensamientos, algo pasaría. Y no sabía si sería bueno o malo.
—Está bien— Repuso Deku.—Luego hablaré con Todoroki para que no te moleste—
Un estruendo se originó en su pecho. Hablar con el mitad y mitad es impensable.
—¡No!—Espetó él, sobresaltando a Deku. —No hables con él, no te le acerques, Deku—
—Por qué?— Parpadeó Deku, desconcertado.
—El imbécil hará lo que sea para tenerte— Advirtió.
—Todoroki te dijo eso?— Reparó, viéndolo con gesto interrogante.
Katsuki soltó un bufido. Había hablado de más, maldición.
Su silencio fue señal suficiente para que Deku no le preguntara más sobre el tema, porque su mano volvió a estrecharse a tomar la suya, pero en lugar de permitirlo, optó por lanzarse a rodear su cuello con sus brazos, notando su breve exaltación.
—K-Kacchan?!— Exclamó Deku desorientado.—Qué pasa?—
—Nada, no pasa nada— Manifestó, aferrándose a él con todas sus fuerzas. Temblaba mucho.
—Pero, Kacchan—
—Cállate, Deku— Alzó la voz, contundente. —Y déjame abrazarte, maldita sea—
La sorpresa de Deku, pasó a tranquilidad, aceptando su gesto, pues no tardó mucho en volverlo a abrazar poniendo sus manos en la cintura.
Katsuki lo apretó, sintiendo su presencia cerca.
—Kacchan, cuidado— Dijo Deku, quien posó sus manos en sus hombros.—Aplastas mi herida—
En su misma frustración no se percató de que podía lastimarlo. Qué tonto se puede ser cuando no se piensa correctamente? Bastante estúpido e incompetente, diría Katsuki, pues en su misma frustración, no pensó en Deku, sino en él mismo. En sus necesidades.
No vio más allá del simple gesto de abrazarlo del cuello.
Sin soltarlo, lo abrazó de los costados para evitar lastimarlo y se acurrucó en su pecho.
Tras pasar unos minutos en esa posición, las manos de Deku se fijaron en su cabello y la otra en su cintura.
—Kacchan, hay algo que te quiero decir— Soltó Deku, llamando su atención de golpe.
Él se tensó, temiendo que fuera algo malo.
—No es nada malo, descuida— Aseguró, como si le hubiera leído la mente por su reacción.
—No dije nada— Refunfuñó él en negación.
—Pide los días quince al dieciocho de noviembre en el trabajo— Pidió.
Frunció el ceño.
Qué significa eso?
—Hah?— Espetó. —Para qué?—
—Recuerdas que te dije que yo planearía todo para nuestro viaje?— Mencionó Deku en tono emocionado. Katsuki guardó silencio, abriendo los ojos de par, presintiendo lo que pasaría a continuación. Deku tomó su silencio como indicativo para seguir hablando. —Ayer estuve hablando All Might y le dije que pensaba ir de viaje contigo y—
—Por qué le dijiste a All Might?— Lo interrumpió molesto.
—Y me dijo que estaba bien que nos fuéramos solos— Prosiguió sin inmutarse de su interrupción. —Me preguntó si tenía el dinero suficiente para el viaje por si nos ayudaba con los gastos, pero yo le dije que sí; que ya había ahorrado lo necesario para el viaje, tanto para la ida como el regreso— Puso una mano debajo de su barbilla, haciendo que él levantara la cabeza y fuera visto por sus ojos verdes. —Lo pensé muy bien y solo le pedí que si me podía ayudar a hacer la reservación, ya que no tengo mi celular conmigo, y apartó esos días que estaban disponibles—
—Eso quiere decir que…— Conjuró, ilusionado.
—Que nos iremos de viaje el quince de noviembre tu y yo— Soltó con una sonrisa.
—De—
—Es un hecho— Lo interrumpió éste.
Fue una revelación digna de ser escuchada por él, quien se regocijó de gozo de sólo saberlo. Le tendió una pequeña sonrisa a Deku, quien sonreía deslumbrante.
—Bromeas, nerd?— Preguntó en voz baja.
—Es verdad— Cercioró Deku, poniendo una mano en su mejilla. —Necesitamos un descanso de todo lo que nos ha pasado, no crees?—
Katsuki asintió rápido.
—Pediré esos días, entonces— Le aseguró a Deku.
—Sí— Se acercó a capturar sus labios en un beso, sellando la confirmación de que partirían en unas semanas de viaje.
Al menos algo bueno sucedía en su día. Aunque no evitaba pensar si esta felicidad duraría por mucho tiempo. Tan sólo esperaba que durara siempre.
.
.
.
.
.
.
P.D. Todoroki haciendo advertencias intensas y Deku que quiere irse de viaje con Kacchan.
Qué les espera a estos dos? Y qué pasará por la mente de Deku.
Espero que les haya gustado el capítulo.
Espero que lo disfruten.
