Valor de corazón es muy inusual. JK Rowling y White Squirrel tienen poder cuando está ahí.

Partes de este capítulo son citas adaptadas de Harry Potter y el misterio del príncipe.

Notas de la traductora: Estaré de viaje de trabajo fuera del país todo el mes de septiembre y puede que me retrase en publicar los próximos dos capítulos. Pido disculpas por adelantado y agradezco su paciencia.


Capítulo 71

–¿Se lanzó en picada desde qué alturra? ¿En qué clima? Crreo que este Harry Potter serrá alguien a quien vigilarr.

Pero sólo tiene catorce años, Viktor.

Da, perro eso lo pondrrá un año adelante de donde estoy yo parra la Copa Mundial de 1998.


–Muy impresionante actuación este fin de semana, Potter –dijo la profesora McGonagall el lunes–. Confieso que estuve bastante preocupada por ti por un momento, pero lo lograste de manera espléndida.

–Gracias, profesora –dijo Harry–. Pero hay algo más que necesito mostrarle, y no, no lo usé para hacer trampa. –Se acercó más a ella y cambió sus ojos a los felinos. McGonagall tartamudeó por la sorpresa.

–Potter –dijo–, esa es magia extremadamente difícil.

–¿Lo es? –dijo Harry.

–Sí, claro que lo es. Cualquier estado entre completamente humano y completamente animal es naturalmente inestable. Eso es por lo que es difícil aprender la transformación en primer lugar. Cuando realizas una transformación parcial, tu magia siempre está intentando empujarte de regreso a forma humana hasta que se logra ser animal por completo. ¿Cómo rayos lograste sólo cambiar tus ojos?

–Esperaba que usted pudiera decírmelo. Sólo me enfoqué bastante en poder ver en la lluvia. ¿Cree que tiene algo que ver con cómo me convertí en animago con magia accidental, profesora?

–No veo qué más podría ser, pero no puedo decirlo con certeza. Una vez más has excedido mi experiencia, Potter.


Las sesiones de Harry y Hermione con el profesor Dumbledore continuaron el fin de semana siguiente, y después de algunos comentarios amables, el director fue al grano y les mostró el siguiente recuerdo en su colección. Después de graduarse de Hogwarts y ser rechazado para un trabajo como maestro, el joven Tom Ryddle comenzó a trabajar para Caractacus Burke, el hombre que era culpable en parte de la muerte de su madre, pero Voldemort no estaba por encima de trabajar con personas desagradables para obtener lo que quería, mientras pudiera lastimarlos después.

–Obtuve este recuerdo de una vieja elfina doméstica llamada Hokey, quien sirvió a una solterona muy rica llamada Hepzibah Smith, tía del miembro del Wizengamot, Micah Smith –explicó–. Creo que conocen a los Smith. Uno de ellos, Zacharias, está en su año. Mientras que su sobrino se encargaba de los asuntos políticos de la familia, Hepzibah se dedicó a la acumulación de riquezas y valiosos tesoros de todo tipo. Esto, como verán, es lo que atrajo a Tom Ryddle a ella. Comencemos.

Hepzibah Smith resultó ser una mujer mayor extremadamente gorda y de vestimenta llamativa con una pequeña y aún más vieja elfina. Tenía los suficientes artefactos mágicos para tener una tienda de antigüedades, y le encantaba coquetear, lo cual no le quedaba.

Y Voldemort le llevó flores.

–Es lo más escalofriante que he visto en todo el año –dijo Harry.

–No es lo que quería ver después de la cena –dijo Hermione en acuerdo.

Las cosas sólo se pusieron más extrañas cuando Ryddle, el Señor Oscuro que había aterrorizado a Gran Bretaña, el chico arrogante que Harry había visto en la cámara de los secretos, hacía el rol del pobre asistente de la tienda. Era un buen actor, pero Harry y Hermione aún se sorprendieron de que caería tan bajo para obtener lo que quería.

Y obtuvo lo que quiso. Hepzibah le mostró dos artefactos invaluables que tenía: una copa de oro perteneciente a su antepasada lejana, Helga Hufflepuff, y el otro el guardapelo de Slytherin, el cual Burke había comprado de Merope por diez galeones. Poco sorprendente, murió dos días después, supuestamente porque Hokey había envenenado accidentalmente su cocoa, y la copa y el guardapelo habían desaparecido. Al igual que Tom Ryddle.

–Ya que Hokey había envenenado a su ama por accidente, no fue encarcelada –dijo Dumbledore–. Sin embargo, fue despedida por supuesto. La mayoría de los elfos domésticos se hubieran dejado morir después de tal accidente, pero escuché del caso y tuve piedad de ella. La uní al castillo donde se le permitió limpiar, pero no cocinar, bajo la supervisión de otro elfo. Tomé un interés en el incidente con Ryddle, y cuando fue lo suficiente fuerte, extraje sus recuerdos. Para mi sorpresa, y a su edad, me hubiera sorprendido aún si hubiera estado saludable, vivió otros cinco años y murió de mucho mejor ánimo que cuando había entrado al castillo; uno de los pocos finales felices para aquellos marcados por Voldemort.

–Así que se llevó el anillo, la copa, y el guardapelo –notó Hermione–. Parece que estaba comenzando su propia colección.

–Excelente deducción, Hermione. Sí, estaba coleccionando artefactos de gran poder y valor histórico. ¿Pueden adivinar por qué?

–Pues, si eran poderosos, quizás los usó de algún modo –dijo Harry–. Algún tipo de ritual, tal vez.

–Una buena idea, Harry. Creo que hubo un ritual involucrado. Sin embargo, al contrario de lo que puedan pensar, creo que fue el valor histórico de los artefactos lo que atrajo a Voldemort. Pero esto lo verán a su tiempo.

–Profesor, ¿por qué no nos lo dice todo ahora? –demandó él.

–Porque –suspiró Dumbledore–, aún no tengo todas las piezas. Es por lo que estoy esperando hasta Navidad. Si no puedo obtener la información entonces, quizás puedan ayudarme ustedes. Mientras tanto, les pido que recuerden lo que han visto. –Harry asintió con renuencia. Quizás pudiera presionar el tema, pero admitió que no había prisa en ese momento.

–Profesor –preguntó Hermione algo que la estaba molestando–, en el recuerdo, cuando Ryddle se… enojó, supongo, sus ojos brillaron rojos. ¿Qué fue eso?

–Eso, sospecho fue causado por exposición excesiva a las Artes Oscuras. Es sabido que esas prácticas pueden causar que uno pierda cierto nivel de control sobre su propia magia… de manera muy diferente a la magia accidental de la juventud. Los ojos rojos, la palidez y el aspecto hundido son los primeros síntomas de este padecimiento. Lo más escalofriante es que Voldemort mostró estos síntomas tan joven. Para la década de los setenta, los ojos de Voldemort habían adoptado un brillo rojo permanente, indicando un caso severo. Es la razón por la que esas artes no son enseñadas en la mayoría de las escuelas.

–Entiendo, señor. –Ella y Harry asintieron.


-¿El imbécil alguna vez se detiene? –se quejó Harry.

Hermione suspiró. Su hermano había estado de mal humor desde Halloween. Esperaba que sus años adolescentes no serían siempre así.

–¿Qué pasa, Harry? –preguntó.

–Malfoy. Ha comenzado a escribir cartas al editor.

–Bueno, tiene tanto derecho de escribir cartas al editor como nosotros.

–Sí, pero mira. –Extendió la página editorial del Diario el Profeta para que sus amigos la vieran:

CRIATURAS MÁGICAS DEBERÍA SER ENSEÑADO POR UN PROFESIONAL

Una carta de un estudiante preocupado.

Comencé a tomar el curso de Cuidado de Criaturas Mágicas este año en Hogwarts esperando obtener algo de experiencia útil. Mi familia ha criado varios tipos de criaturas exóticas, mágicas y mundanas, por generaciones, así que el tema me interesó. Sin embargo, cuando comencé, nunca esperé tener un problema con que la clase fuera tan experiencial al punto de ser peligrosa.

La culpa de esta preocupante situación está en el nuevo maestro de Criaturas Mágicas, Rubeus Hagrid. La mayoría de las personas conocen al profesor Hagrid por sus cincuenta años como guardabosques, pero no puedo imaginar a nadie diciendo que tiene la personalidad de un profesor. Hogwarts es conocido como la mejor escuela de magia en el mundo, y no sólo el profesor Hagrid no está cualificado para este tema, sino que ni siquiera ha pasado sus TIMOs ya que sólo ha resumido sus estudios recientemente, después de su exoneración por el cargo de atacar a estudiantes la primavera pasada.

Además de su falta de cualificaciones, el profesor Hagrid ha demostrado poca habilidad para la evaluación de riesgos, comenzando con nuestra primera lección en la que incentivó a estudiantes sin experiencia a montar hipogrifos sin monturas. Fue suerte que nadie salió herido. El resto de nuestras lecciones han sido menos "emocionantes", pero ha habido una consistente falta de precaución contra mordidas y rasguños, y uno se pregunta si esto podría causar heridas serias al trabajar con otras criaturas peligrosas como los malaclaws o los streelers. Por ejemplo, recientemente escuché al profesor Hagrid celebrar el haber obtenido permiso de importar cinco cangrejos de fuego de Fiyi.

Aunque la actitud relajada pueda ser natural para el profesor Hagrid debido a su gran tamaño y estilo de vida salvaje, es completamente inapropiada para los estudiantes. Quizás él pueda luchar contra un troll con sus propias manos, pero olvida que nosotros no podemos. ¿Qué no la mejor escuela mágica en el mundo debería tener los mejores maestros? ¿Qué no Cuidado de Criaturas Mágicas debería ser enseñado con medidas de seguridad adecuadas? Si el Sr. Hagrid desea enseñar, debería graduarse primero y probar que es capaz de hacerlo bien, y mientras tanto, el profesor Dumbledore debería mantener sus propios estándares y contratar a un profesor completamente cualificado para ocupar el puesto.

Draco Malfoy

Heredero de la Casa de los Malfoy

Tercer Año, Hogwarts

–¿Desde cuándo puede escribir así? –demandó Harry.

–Un escritor fantasma –dijo Neville casualmente–. Se queja con alguno de los consejeros de su padre y hace que lo escriba, o quizás le pagó a un Ravenclaw mayor para que la escribiera. O si está siendo bastante listo, está tomando lecciones para hacerlo él mismo.

–Así que ahora va tras Hagrid –gruñó Harry.

–Odio admitirlo, Harry, pero tiene algo de razón sobre Hagrid –dijo Hermione–. Me agrada –agregó rápidamente–, pero puede ser algo intimidante a veces, la manera en la que hace sus lecciones, y el profesor Dumbledore está siendo bastante indulgente con sus cualificaciones.

Oye, aún es mejor maestro que Snape, aún con Snape limpiando su acto. Y no necesita un examen. Tiene muchísima experiencia práctica. no quieres deshacerte de él, ¿verdad?

–Por supuesto que no. Sólo dijo que Malfoy está siendo sorprendentemente sensato: señalando críticas reales, sin tono condescendiente, evitando ataques a Dumbledore...

–No me sorprende, Hermione –dijo Neville–. ¿Cómo crees que los Malfoy siempre han sido mayores jugadores políticos en los últimos novecientos años? –dijo Neville–. Son brillantes para convencer a las personas de que están de su lado de ese modo. Siempre puedes escribir una carta en respuesta.

Tanto Hermione como Harry negaron con la cabeza.

–No es tan fácil, Neville –dijo Hermione–. Podríamos, pero ya estamos usando toda nuestra influencia para la ley de los hombres lobo.

–Sí, Andi me advirtió sobre estirarme demasiado –dijo Harry–. Sería mejor si tuviéramos a alguien respetable en el campo que pudiera responder, pero no conocemos a muchos expertos en criaturas mágicas, a menos que cuentes a los Lovegood.

–Dijiste "respetable" –dijo Hermione.

–Sí, lo sé –admitió.

–¿Y Charlie Weasley?

–Mmm, sí, eso podría funcionar. ¿Ron? ¡Oye, Ron!

–¿Qué? –dijo Ron, separándose de su conversación sobre quidditch.

–¿Crees que Charlie podría decir algo bueno sobre los métodos de enseñanza de Hagrid? –Harry le mostró la carta.

–¿Malfoy? Ese tono –gruñó Ron–. Sí, Charlie quizás haga algo. Le escribiré para preguntarle.

–Genial. Gracias, Ron. Eso será un comienzo, por lo menos.

–Lo siento, Harry, pero así es la política –dijo Neville con calma.

–Sí, creo preferir al troll –se quejó Harry.

–Yo no. Pero oye, apuesto a que podrías enfrentarte a un troll sin problemas, con tu magia sin varita y eso.

–No lo tientes, Neville –dijo Hermione–. Ya es suficiente difícil hacer que se comporte.

–Sí, es como domesticar a un gato.

Ambos se rieron mientras que Harry tartamudeaba, y todos a su alrededor los miraron con confusión.

–Bien dicho, Neville –dijo Hermione, sonriéndole.

Después de clase ese día, Harry decidió que necesitaban ir a ver cómo estaba Hagrid, así que Ron y Neville se les unieron, y caminaron colina abajo hacia su cabaña. Cuando llegaron, se alegraron de haber ido porque Hagrid claramente había comenzado a tomar, y nada bueno salía de eso.

–Todo es mi culpa –gruñó Hagrid–. Debí saber que no sería un buen maestro. Metiéndome con hipogrifos en el primer día. Sólo quería darles una primera lección emocionante. No pensé que fuera mucho.

–Tonterías, Hagrid –dijo Harry–. Creo que eres un gran maestro. Estamos aprendiendo bastante.

–Sí –dijo Ron en acuerdo–. Malfoy es un idiota.

–Pero tiene razón –dijo Hagrid–. No estoy cualificado. Sólo pasé mis exámenes de tercer año. No tengo TIMOs o EXTASIS.

–No los necesitas –insistió Harry–. Tienes décadas de experiencia. Es como que el profesor Williamson no tiene experiencia dando clases, pero es un auror… bueno, quizás él no es el mejor ejemplo ya que no quiere estar aquí. O la profesora Trelawney es una vidente real… claro, también es una pésima maestra. Vaya, esto es más difícil de lo que pensé.

–También está el profesor Snape –sugirió Hermione.

–¡¿Snape?! –gritaron Ron y Neville.

–Sí, es un brillante Maestro de Pociones.

–Es el peor maestro de la escuela –argumentó Ron.

–No, el profesor Binns es el peor maestro de la escuela. Se aprende más del profesor Snape e incluso de la profesora Trelawney que de él. Y mi punto es, por lo menos Snape está mejorando. Tú también puedes, Hagrid. Creo que Harry tiene un buen punto. Experiencia puede ser mejor. Quizás sólo necesitas a alguien que revise tus planes para las lecciones por seguridad.

–Estoy seguro de que el Departamento de Criaturas Mágicas en el Ministerio tiene lineamientos para todo tipo de criaturas –dijo Neville.

–Sí, es una buena idea –dijo Hermione en acuerdo.

–Mientras Amos Diggory no las haya escrito –agregó Harry. Hermione rodó los ojos.

–Estoy segura de que fueron escritas por un comité, Harry. Todo en el gobierno lo es.

–Eh –dijo Hagrid–. No lo había pensado. Quizás lo revise.

–Sabes –mencionó Harry–, es Pociones, Historia, Defensa, Adivinación, Estudios Muggles, y si contamos Criaturas Mágicas (sin ofender, Hagrid), la mitad de las clases tienen problemas serios con su enseñanza. Y se supone que estamos en la mejor escuela de magia del mundo.

–Vaya, tienes razón –dijo Hermione–. Harry, ¿comienzas a tener la idea de que tal vez el profesor Dumbledore no es el mejor director?

–¡Pamplinas! –bramó Hagrid–. Ahora, he tenido mis diferencias con Dumbledore, pero aún es un gran hombre. El mejor director que Hogwarts ha tenido.

–Lo siento –respondió Harry–, pero se puede ser un gran hombre e incluso un gran maestro y aún no ser un gran director.

–Quizás fue un gran director alguna vez, pero una vez comenzó la guerra, creo que intentó hacer muchas cosas al mismo tiempo –dijo Hermione–. Además, debes de admitir que es algo mayor. ¿O cómo explicas sus lapsos en juicio, como el enviar a Harry con sus tíos? Y mientras menos digamos sobre el desastre de la piedra filosofal, mejor.

–Mmm… bueno, admito que sí es mayor –murmuró Hagrid.

–¿Crees que siempre ha sido así? –preguntó Harry–. Quiero decir, aún parece bastante inteligente. Es sólo que es difícil de hacerlo que acepte ayuda o que hable con alguien sobre lo que está haciendo. Por lo menos es lo que Sirius dice.

–Quizás. Claro, ha estado en la cima por tanto tiempo, tal vez le tomó tiempo darse cuenta de que estaba decayendo… Sabes, en verdad deberíamos hacer algo sobre el profesor Binns –continuó–. Nadie aprende en sus clases. Aún si no duermen en ellas… –Lanzó una mirada molesta a Ron y Neville–...no aprendemos nada que no podamos leer en el libro de texto, y no cambia las tareas cada año. Muchas personas hacen trampa y copian de los estudiantes mayores. Uno creería que el Consejo lo hubiera despedido hace años.

–Lo intentaron –les informó Hagrid–. Justo cuando murió, pero el Consejo Fantasmal protestó. Dijeron que lo estaban discriminando sólo porque estaba muerto.

–Pero no lo despedirían porque está muerto. Lo despedirían porque es un maestro terrible.

–Oh, así era antes. Lo tuve cuando estaba vivo, y era igual de aburrido que un gusarajo. El problema es, ha estado dando clases por tanto tiempo que no hay nadie cualificado para reemplazarlo.

–Vaya, eso es seguridad de empleo –mencionó Neville.

–Sí. Eh. Saben, algo curioso sobre Binns. Uno pensaría que un fantasma sería bueno enseñando historia. Ha visto más que otros.

–Es lo esperado, ¿no? –dijo Hermione–. Si tan sólo la recordara. Creo que debió de sufrir pérdida de memoria mágica cuando murió… ¿Harry? –Se detuvo cuando vio a su hermano mirando a la nada–. Harry, ¿estás bien?

–Hagrid… ¡eso es brillante! –exclamó él.

–¿Eh? ¿Qué? –dijeron Ron y Neville.

–Pues por supuesto –se rio Hagrid–. Eh, ¿qué dije?

–Que un fantasma enseñe la clase de historia.

Hermione lo miró como si se hubiera vuelto loco.

–Harry, acabamos de establecer que eso no funciona.

–No está funcionando con Binns –respondió él–. Hay unos veinte fantasmas más en el castillo. Podríamos tener uno de cada siglo.

Los ojos de Hermione se abrieron como platos.

–¡Hagrid, eso es brillante!

–Vaya, ¿aprenderlo de personas que estuvieron ahí? –dijo Ron–. Eso sería genial. Incluso yo prestaría atención a eso. –Hermione rodó sus ojos.

–Eso podría funcionar –dijo ella–. Probablemente necesitarías a un humano para organizarlo, pero no tendrían que estar cualificados para el tema. Neville, deberías escribir a tu abuela al respecto.

–Y una carta al editor –sugirió Harry–. Eso suena a algo que tú podrías hacer.

–Sí, supongo.

–Y eso quitará la atención de ti, Hagrid.

–Gracias, Harry. Gracias por preocuparte por mí. Vaya, ¿han estado trayendo varios cambios a la escuela, ¿no?

–Pues, como van las cosas, alguien tenía que hacerlo.


–Esta noche observaremos otro recuerdo mío –dijo Dumbledore–. Diez años pasaron entre este recuerdo y el que vieron la semana pasada, diez años en los que no hay rastro confirmado de Voldemort a pesar de mis mejores esfuerzos… diez años en los que se presume estaba creando su red de apoyo e investigando los aspectos más oscuros de la magia aquí y en el extranjero. Esto ocurrió no mucho después de su primera aparición pública en Gran Bretaña como Lord Voldemort.

Se sumergieron en el recuerdo y aterrizaron en la oficina de Dumbledore, pero ahora, era su oficina de hace casi cuarenta años. El Dumbledore de setenta y seis años ya no tenía cabello y barba rojizo, sino de un leve color gris, y no había tantos instrumentos, aunque el resto de la oficina era igual. Fawkes dormía en su percha. El Dumbledore más joven parecía estar esperando a alguien.

Y entonces Voldemort entró a la oficina.

Harry y Hermione nunca habían visto a Voldemort en su cima, sólo como un rostro detrás de la cabeza de Quirrell, y como el joven Tom Ryddle, pero este hombre claramente ya no era Ryddle, sino Voldemort. Sus ojos no brillaban, pero tenían un aspecto sanguíneo permanente. Había adelgazado, y su piel era pálida y de cera. Y usaba una larga capa negra con capucha.

–Dios mío, luce como el emperador Palpatine –dijo Harry.

–Por Dios, sí –dijo Hermione en acuerdo.

–Si Lucius Malfoy alguna vez dice que es mi padre, le lanzaré un maleficio –dijo Harry.

–Ah, arte muggle –dijo Dumbledore sonriendo–. Encantador, pero por favor presten atención.

Voldemort… porque se llamaba así abiertamente… tuvo un simple pedido: ser el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, incluso cuando la enseñanza le era tan importante como a Snape, y era obvio que Dumbledore diría que no. Eso dejaba su verdadero propósito incierto.

–¿Fue entonces cuando puso la maldición en el puesto de profesor de Defensa? –preguntó Hermione.

–Así es –respondió el mago anciano–. Para la mayoría de las personas, la maldición sólo es un rumor, pero la he visto… tejida en las barreras tan profundamente que no podría removerla sin dejar al castillo vulnerable. El profesor Langley, el profesor de Defensa en esa época, murió de un ataque al corazón… una muerte poco común para un mago… poco antes de que terminara el año escolar. El profesor que contraté el año siguiente se puso bastante enfermo; el siguiente fue asaltado por varios estudiantes; y más. Siempre me he preguntado si ese fue el único propósito de Voldemort esa noche. Hay evidencia que sugiere que así fue.

–¿La hay? –dijo Harry.

–Sí. Recordarán que Voldemort esperó trece años después de esa noche para comenzar su campaña de terror. Trece… un número con gran significado mágico, pero también práctico. Trece años es precisamente el tiempo suficiente para graduar a siete clases que habían estudiado bajo el profesor Langley y que pasara una nueva clase completa por Hogwarts. Para 1970, una generación completa había sido criada sin la suficiente educación en el arte de defensa, y eso quizás fue una meta.

–¿Hizo que Gran Bretaña fuera un blanco más fácil?

–Precisamente, Harry. Sin embargo, no creo que fue su único motivo esa noche. Ya sea que lograra cualquier otra tarea que se propuso, no lo sé. Sólo sé que no estuvo aquí por mucho tiempo. Sin embargo, necesitarán ver el último recuerdo que aún estoy intentando obtener antes de poder comprender más.


Había ventajas al ser la cabeza de una Casa Noble, pensaron los Granger. El último viernes de noviembre, Harry y Hermione tuvieron permitidos salir del castillo para pasar la noche en el Número 12 de Grimmauld Place y prepararse para el Wizengamot al día siguiente. Después de saludar a su familia con entusiasmo, fueron al grano.

–De acuerdo, ¿en dónde estamos, Andi? –preguntó Andi.

–Mejor de donde hubiera esperado después de Halloween –dijo Andromeda Tonks–. El ataque a la chica Robins obligó a todos los neutrales a elegir un lado. Básicamente nadie está de acuerdo con las circunstancias actuales, así que en ese aspecto, nuestra propuesta llegó a buen tiempo. Todos se afiliaron ya sea a nuestra ley o a la de Diggory, lo cual nos dio varios votos inesperados. Casi parecemos una alternativa viable.

Harry frunció el ceño.

–¿Casi?

–Es mi culpa –dijo Remus con tristeza desde donde estaba recostado en el sofá… y eso no era por la luna llena, la cual no sería por dos noches más. Por lo que Sirius había dicho, había estado cumpliendo sus deberes de manera fiel, administrando sus finanzas, visitando a Demelza, y así, pero había estado deprimido el resto del tiempo.

–No es tu culpa, Lunático –insistió Sirius–. Desafortunadamente, ya que nos asociamos con un conocido hombre lobo, algunas personas lo toman como señal de que nuestra ley es parte de un plan secreto para que los hombres lobo obtengan poder, así que necesitamos decirles donde metérselo.

Amablemente –enfatizó Andi.

–Lo que ella dijo.

–Y… ¿qué? ¿Hablamos de lo maravilloso que es Remus? –preguntó Harry.

–Me temo que no es tan sencillo, cachorro –dijo Sirius–. Eso es algo que será más difícil de vender con un hombre lobo que con los muggles, y honestamente, hubiera sido mejor con un lindo e inocente niño de once años que con uno de trece con una reputación de mostrar poder cuando no encuentra su tono, sin ofender.

–Oh, que amable –murmuró Harry.

–¿Y qué hacemos entonces? –preguntó Dan Granger.

–Lo que Harry y yo haremos es hablar sobre James y Lily y sobre cómo se hicieron amigos de Remus cuando eran jóvenes. La mayoría aún los admira como héroes de guerra. También hay que mencionar a los padres de James. Eran bien respetados, y sabían sobre él y también lo apoyaron.

–Esa es la primera parte –confirmó Andi–. La segunda es recordar a todos como conseguimos que personas neutrales ayudaran a escribir la ley. Usemos el respeto que las personas tienen a Amelia Bones. Lancemos otro hueso a Adrian Greengrass… sin ofender, Sirius.

–Ja ja.

–La otra cosa buena es que el domingo en la noche es luna llena de nuevo. Eso es bueno porque todos siempre quieren esperar y ver lo que pasa en la luna llena cuando está tan cerca.

–Eso cambiará en enero y entonces no podremos usarlo a partir de abril –les dijo Remus.

–Enero es cuando será peligroso –dijo Andi–. Las personas estarán reaccionando entonces, e intentarán empujar a la acción. Una vez que llegue abril, estaremos en mejor posición para actuar, así que en ese sentido, el calendario funciona a nuestro favor.

–¿Y qué tenemos exactamente en nuestra ley? –preguntó Dan para aclarar.

–Hay unas cuantas cosas –dijo Sirius–. Lo primero es disuasión. Por motivos legales, el ser infectado con licantropía es básicamente considerado la muerte, lo cual no es justo, pero es como es. Deliberadamente intentar infectar a alguien da cadena perpetua en Azkaban. Están debatiendo si traer de vuelta la pena de muerte para alguien con repetidas ofensas como Greyback. El infectar a alguien mientras se consume la poción matalobos es considerado similar a homicidio involuntario: cinco años a menos que haya circunstancias mitigantes. Otro punto es la aplicación de la ley. Estamos intentando asegurarnos de que los hombres lobo tengan libertad de movimiento bajo circunstancias normales. Sin embargo, el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica tendrá el derecho de limitar sus movimientos por ofensas menores… restricciones de trabajo, residencia, y más. El no registrarse y cualquier tipo de accidente cercano durante la luna llena será tratado de manera severa. Pensamos que es un buen equilibrio entre mantener la seguridad del público y no obligar a que los hombres lobo se oculten.

–Bueno, yo creo que lo es –aclaró Remus–, pero claro, yo no soy un hombre lobo normal. Escribí a algunos otros para obtener sus ideas, pero no he escuchado mucho de ellos. –Sirius asintió.

–Lo más difícil será venderlo. Queremos proveer mejores servicios a los hombres lobo. Estamos buscando mantener tres áreas forestales en Gran Bretaña libres de humanos para que los hombres lobo sean libres en la luna llena. Aquellos que las usen obtendrían descuentos para la poción matalobos y otros incentivos. También, habría incentivos para tomar la poción, como el remover restricciones, y estamos intentando el crear un proceso para la verificación de antecedentes para esto.

–El problema es que todo esto cuesta dinero –dijo Andi–. Nadie quiere gastar ese dinero en hombres lobo. Estamos intentando convencer a las personas de que habrá ganancias si conseguimos que más hombres lobo compren y tomen la poción porque la mayoría de esas ganancias ya van al Ministerio como tal, pero entonces tenemos el problema de asegurarnos que la verificación de antecedentes sea segura.

–¿Hay alguna manera de proveer mejor acceso a la poción matalobos de manera directa? –sugirió Hermione–. ¿Como entregarla en una clínica, así que se puede preparar más, pero permanece en manos del Ministerio?

–Mmm… es una buena idea… pero eso significaría un mayor número de hombres lobo congregándose en público, lo cual haría que las personas se sientan incómodas. Estamos buscando maneras de que sea más accesible, ya que es la manera más segura de reducir ataques, pero nadie está de acuerdo en cómo.

–La otra cosa que queremos hacer es tener protección de empleo –concluyó Sirius–. Desafortunadamente, no hay manera de que podremos detener a personas de rehusarse a contratar hombres lobo, pero redujimos la lista de trabajos de Umbridge que no tienen permitidos a cosas en las que el no poder trabajar en la luna llena afectaría directamente su capacidad para realizar el trabajo… como los aurores y sanadores de emergencia que tienen que estar localizables todo el tiempo, e incluso eso está recibiendo bastante oposición.

–Estoy segura de que verán a los políticos lidiar con cada una de esas provisiones mañana –dijo Andi–. En este momento, necesitamos trabajar en sus discursos.


–Doy comienzo a la sesión de noviembre del tricentésimo nonagésimo primer Wizengamot –dijo Dumbledore a la asamblea de Lords y Ladys–. Recuerdo a todos los miembros que, como el último sábado del año cae el día de Navidad, la sesión de diciembre será pospuesta al veintiséis. Pido a todos con reportes regulares que los traigan al frente.

La rutina poco interesante del Wizengamot comenzó, pero Harry estaba más interesado en los susurros que rodeaban la galería. Remus no había sido ignorado al entrar a la cámara, rodeado de amigos y aliados para que no fuera asediado directamente. Muchas personas lo evitaban de manera obvia. Había sugerido quedarse en casa, pero Sirius lo quería ahí para dar una declaración. Definitivamente estaba recibiendo atención. Amos Diggory y varios miembros más conservadores como Lucius Malfoy lo miraban con molestia.

La mirada de Harry se dirigió al Ministro Fudge. Había una mujer a su lado, aparentemente como una ayudante. No le agradaba su aspecto para nada. Usaba un terrible suéter rosa, tenía una boca amplia como la de un sapo, y un ridículo moño negro sobre su cabeza como una mosca gigante. Susurró algo en el oído de Fudge, y el Ministro de inmediato detuvo el proceso.

–Jefe de Magos –dijo–, mis disculpas por la interrupción, pero debo de objetar la presencia de un conocido hombre lobo en la sala del Wizengamot. Es completamente inapropiado en tal ambiente público.

Sirius rápidamente respondió.

–Jefe de Magos, el Sr. Lupin es un invitado de la Casa de los Black y la Casa de los Potter, y bajo la discreción de la autoridad del Jefe de Magos. Además, el Sr. Lupin ya ha visitado el Wizengamot sin algún incidente, y más importante, no hay regla en contra de que un hombre lobo entre a la cámara del Wizengamot. Lo revisé. Ahora, si quieren ponerlo a voto...

No lo hicieron. Nadie lo sugería nunca a menos que estuvieran seguros de cómo resultaría la votación. Remus se quedaría. El discurso de Harry, sin embargo, esperaría hasta más tarde, después de que discutieran la ley. Estaban contando con que alguno de los seguidores de la ley de Umbridge comenzara a insultar a Remus, dándoles la oportunidad. De hecho, fue el mismísimo Amos Diggory quien tuvo un problema:

–Los proponentes de esta ley, la Ley de Regulación y Control de la Licantropía, consideran una victoria que una bestia peligrosa haya asistido a Hogwarts por siete años, no sólo encerrado en el castillo con cientos de niños, pero incluso dado el poder sobre ellos como un prefecto. De hecho, ¡incluso han insinuado que quieren revivir la práctica este otoño! Parece que las bromas famosas de Lord Black continúan para mantener a esta bestia como mascota e intentar entrenar al Niño Que Vivió como un domador de hombres lobo… por lo menos, esperemos que ese sea el plan y no algo más siniestro. Y de nuevo, proponentes de esta ley no consideran un problema el traer a esta bestia a la cámara del Wizengamot, tan sólo veinticuatro horas antes de la luna llena. Les pido, Lords y Ladys, ¿por qué toleran tal falta de preocupación entre nuestros miembros, especialmente con respecto al Salvador del Mundo Mágico?

Harry se sentó y escuchó con paciencia su discurso y después se puso de pie para defenderse y a su familia.

–Sr. Diggory –dijo con tanta calma como pudo–, mi padre, entonces Heredero a la Casa de los Potter, y mi padrino, entonces Heredero a la Casa de los Black, dedujeron que el Sr. Remus Lupin sufría de licantropía en su segundo año en Hogwarts. En lugar de rechazarlo, se hicieron su amigo. No lo vieron como una "bestia peligrosa", como usted dijo. Vieron a un niño solitario que necesitaba amigos, y estuvieron felices de ignorar el prejuicio que invade al mundo mágico para ayudarlo. Mis abuelos, Lord y Lady Potter, y señalo que mi abuela también era una Black con una buena relación son su familia, también sabían que el Sr. Lupin sufría de este padecimiento, y no sólo aprobaron de su amistad, pero también le permitieron que se hospedara en su casa cuando lo necesitara.

–En todos los años desde entonces, el Sr. Lupin ha sido amable y considerado con mi familia. Es inteligente y confiable, como es evidenciado por el hecho de que fue elegido como prefecto en Hogwarts y obtuvo una maestría en defensa. Siempre ha tenido extremo cuidado de sus transformaciones. Durante sus siete años en Hogwarts, y antes y después, nunca lastimó a nadie durante la luna llena… la mayor parte de ese tiempo sin la ayuda de la poción matalobos. Es prueba viviente de que no todos los hombres lobo son malos, que pueden tener mejores vidas, y me enorgullece llamarlo mi amigo.

Harry se sentó y recibió unos cuantos aplausos en la sala… más de los que había esperado, por lo menos, aunque eso quizás fue porque era una celebridad y no porque tuviera tanto apoyo. Remus se sonrojó mientras hablaba.

Claro, la reputación de Harry no era irrefutable. Fue Lucius Malfoy quien se puso de pie enseguida para hablar con su usual tono untuoso.

–Creo que todos sabemos que Lord Potter puede dar un discurso emocional. Uno quizás pudiera decir que tiene el talento para eso. Sin embargo, también deberíamos recordar que es joven e idealista, sin mencionar criado por muggles, y poco familiarizado con la terrible realidad de nuestro mundo. Incluso si dejamos de lado la pregunta actual, podemos ver esto claramente en las honestamente graciosas declaraciones de Lord Potter en varias de sus cartas del último año. Lord Potter ha declarado que la mayoría de los magos y brujas nacidos de muggles probablemente tienen ancestros mágicos; que todos ellos son probables descendientes de Casas Nobles y Antiguas a treinta o cuarenta generaciones removidas, incluyendo a la Casa de los Slytherin, la cual ya no tiene ningún descendiente confirmado; que la mayoría de los magos y brujas sangre pura tienen ancestros muggles; y que incluso ellos pudieran ser descendientes de Casas Nobles y Antiguas a través de ancestros muggles. Ahora, no quiero causar problemas para Lord Potter por sus… puntos de vista tan ingenuos, ni quiero hacer de esta una discusión sobre la sangre y la herencia. Simplemente quiero ilustrar que sus puntos de visto son tan bien pensados como parecen. Les pregunto, Lords y Ladys, ¿por qué más fueron estas cartas publicadas en el Quisquilloso?

Carcajadas resonaron por la sala. Harry miró a la sección de la prensa, donde vio a Xenophilius Lovegood rodar sus ojos. Enojado más por Luna y su padre que por él, Harry se puso de pie de nuevo.

–Lord Malfoy, en este tema, mi edad y crianza son irrelevantes, así como la supuesta calidad de esa publicación. Todo lo que necesita saber está en las cartas, y desafío públicamente a cualquier aritmago cualificado a que refute mis declaraciones. –Eso era arriesgado. Un buen aritmago podría hacer desaparecer todos los ancestros mestizos en las estadísticas con un "estudio cauteloso" de los matrimonios, pero Harry por lo menos había elevado el nivel, y fue suficiente para callar a Lord Malfoy por el momento. Pero no había terminado–. En lo que respecta a mi familia muggle, la actitud hacia los hombres lobos en el mundo muggles es similar a la del mundo mágico. Hay muy pocas representaciones buenas de los hombres lobo en la literatura muggles. Son rechazados y sospechados en general en ficción, y si los muggles supieran que los hombres lobo son reales, la mayoría les temería tanto como los magos. Así que cuando digo que mi familia adoptiva nunca pensó dos veces el ser amigos del Sr. Lupin, sabiendo que era un hombre lobo desde el principio, comprenderá mi significado. Comprendemos que es una enfermedad que no se puede evitar tener, y que es perfectamente segura veintinueve días del mes. Tanto para magos como para muggles, eso debería dejar en claro que la discriminación contra los hombres lobo no tiene bases.

Eso obtuvo otra ronda de aplausos y se deshizo de las partes más fuertes del argumento de Malfoy, aunque probablemente no les ganó mucho. Después de eso, Sirius y Andi continuaron con las provisiones de la ley una por una, señalando como respetables personas neutrales habían dado su consejo en muchas de ellas y pidiendo a algunos de los involucrados que hablaran directamente. El debate continuó por un tiempo más, pero pareció concluir. (Típica política, pensaron los Granger.)

Al final, fue difícil saber cuánto progreso habían logrado. El mes pasado había hecho poco más que separar al Wizengamot en dos campos, y los prejuicios eran difíciles de superar, incluso con un hechizo como ese, pero no parecía insuperable, así que estaban contentos por eso.


El domingo en la noche, la noche de la luna llena, Sirius recibió permiso para saltarse su turno de mago golpeador para lidiar con otro asunto más personal relacionado con los hombres lobo. Hogsmeade estaba en alerta en caso de que Greyback se apareciera de nuevo, especialmente para darse otra vuelta con los Robins, en donde se encontraba ahora con Remus para ayudar a la familia a pasar la noche.

–No hay mucho que podamos hacer sobre la cena –dijo Remus al Sr. y Sra. Robins–. Se oscurece temprano en esta época del año. Con el estrés de la transformación, normalmente duermo toda la noche bajo la poción, pero Demelza es mucho más joven que yo, así que quizás esté despierta toda la noche. Trajimos algunos bistecs para comer si los necesitamos; pueden ir por algo ustedes si quieren.

El Sr. y la Sra. Robins asintieron y miraron alrededor del sótano con preocupación. Habían limpiado el suficiente espacio para dos hombres lobo y un perro grande y habían colocado sábanas en el suelo. Su hija estaba sentada contra la pared, sus rodillas contra su pecho y sin hablar. Demelza era una luchadora, especialmente con el apoyo del mismísimo Harry Potter, pero la idea de enfrentar su primera luna llena y estar maldecida a transformarse en un animal peligroso era suficiente para asustar a cualquiera. Lucía más pálida y delgada que antes. Sirius había pagado por una dosis de poción matalobos para ella (la cual sabía tan asquerosa que apenas y la pudo tragar), pero incluso con mente humana, la noche era un futuro oscuro.

–Estará bien –les aseguró Sirius–. Estaré aquí en mi forma canina todo el tiempo en caso de que algo pase. –Bajo las circunstancias actuales, Sirius había decidido que era hora de registrarse como animago–. Y si hay una emergencia, puedo cambiar de regreso y realizar el encantamiento homorphus, pero es mejor dejarla que experimente toda la noche.

–Lo entendemos –dijo el Sr. Robins.

–Demelza, ¿vas a estar bien con Lord Black y el Sr. Lupin? –preguntó la Sra. Robins.

La niña levantó la mirada y asintió débilmente.

–Yo… eso creo, mamá.

Se escuchó la alarma de un reloj encantado.

–Cinco minutos –dijo Remus–. Debemos alistarnos. Como mencionamos antes, vamos a tener que pedirles que permanezcan separados todo el tiempo, especialmente durante el cambio. Toma tiempo acostumbrarse al cuerpo del lobo, y es muy peligroso el descuidar los dientes y las garras. –La Sra. Robins tenía lágrimas en sus ojos y su esposo asintió con comprensión. Remus se sentó en medio de las cobijas–. Demelza, necesitarás venir aquí, por favor.

Demelza se puso de pie lentamente. Había mejorado bastante, pero la mordida en su pierna había sido una mala. Aún cojeaba un poco, y los sanadores no estaban seguros si dejaría de hacerlo. Ella lo odiaba, junto a los dos rasguños delgados que cruzaban su rostro.

La Sra. Robins se tomó un largo momento para abrazar a su hija con fuerza.

–Estaremos observándote todo el tiempo, Demelza –dijo–. Todo va a estar bien.

Poco después, la alarma indicó que faltaba un minuto, y Remus notó que la niña estaba boca abajo sobre las sábanas; esa era la posición más fácil para transformarse. Remus también se acostó algo separado de ella para darles a ambos su espacio, y Sirius se transformó en Canuto y se recostó a lado de ella.

Era una extraña visión, pensaron sus padres, pero no tuvieron tiempo de pensar en eso cuando la alarma indicó la salida de la luna. Observaron a Demelza ponerse tiesa. Sus extremidades comenzaron a temblar, y ella se movió y gritó por el dolor. La Sra. Robins instintivamente dio un paso al frente para ayudar, pero Canuto le ladró y sacudió su cabeza mientras colocaba una pata sobre los hombros de Demelza para sostenerla. Remus claramente sufría problemas similares, pero le era más fácil disimularlo. Ya estaba acostumbrado.

La cabeza de Demelza se alargó, y sus gritos se volvieron un gemido de dolor similar al de un perro. Su cuerpo creció, y sus gemidos se agudizaron en tono. Piel salió de su rostro, y sus manos se encorvaron en garras puntiagudas. Entonces, en unos cuantos segundos, terminó, y enfrente de ellos se encontraba una lobezna grande de aspecto desaliñado, luciendo casi como una loba normal, excepto por el hocico pequeño y la cola copetuda.

Demelza se puso de pie en parte y se sacudió como un perro. Entonces, en lo que pareció al equivalente a un gruñido de alivio, estiró las garras y comenzó a aullar:

¡Auuu… ak!

Canuto había cerrado su hocico con su pata. Inclinó su cabeza y apuntó una oreja como queriendo decir Escucha, y entonces, un escalofriante sonido en eco se escuchó por todo Hogsmeade.

AaaaaaUUUUUuuuuuUUUUUuuuuu.

Greyback estaba en la aldea de nuevo. Demelza tembló y se acurrucó contra Canuto como un cachorro asustado. Lunático se levantó de donde estaba acostado, luciendo más como un lobo mayor y artrítico bajo la poción que sus treinta y tres años sugerirían, y también se recostó cerca de ella.

El Sr. y la Sra. Robins observaron la escena en silencio, sufriendo por no poder acercarse para reconfortar a su hija, sin importar como lucía en ese momento. Les hubiera molestado bastante el ver a su hija de diez años durmiendo con dos hombres adultos, pero nada de esta situación era normal. Fue una noche larga.

Aprendieron después que Greyback se había aparecido cerca de la casa de los gritos de nuevo y había llevado a los aurores y a los magos golpeadores a una cacería en vano por todo el bosque, la cual terminó cuando el hombre lobo regresó con su manada. Con los hombres lobo incapaces de avanzar en lo que se convirtió en tierra de nadie por miedo a ser bombardeados por maldiciones, y los magos incapaces de acercarse de manera segura sin ser atacados con dientes y garras, permanecieron en un conflicto paralizado hasta que llegaron los refuerzos, y los hombres lobo escaparon a las montañas. Al ser más rápidos en terreno hostil, rápidamente perdieron a los que los perseguían.


Cierto par de posiciones de buscadores fueron revertidas para el siguiente partido de quidditch entre Ravenclaw y Hufflepuff cuando Harry Potter se encontró con Cho Chang en su camino al campo.

–Hola, Cho, buena suerte –dijo Harry.

–¡Oh, hola! Gracias, Harry –respondió Cho, sonriendo–. Por lo menos el clima es bueno. No me gustaría ser golpeada por el granizo.

–Sí, eso –dijo Harry en acuerdo–. Escucha, ¿podrías hacerme un favor?

–Eh… –dijo Cho, sorprendida de que Harry Potter le pidiera un favor.

–Ve ahí afuera y derrota a Diggory por mí. Demuéstrale quien es la mejor. –Harry sabía que no debía culpar a Cedric por la política de su padre, pero sería tan satisfactorio verlo, especialmente que perdiera contra una chica linda como Cho.

Cho, quien sólo conocía un poco la situación política entre ellos, sólo sonrió.

–No te preocupes, Harry, lo haré. –Harry sonrió y la observó irse.

–Alguien se está enamorando –dijo una voz cantarina detrás de él.

Harry dio un salto de un pie al aire y se dio la vuelta para ver quien había hablado.

–¡Merlín, Hermione! ¡No me hagas eso! –dijo. Hermione se rio.

–Pero fue tan fácil. ¿Y qué piensas? Cho es muy bonita, ¿no lo crees?

–Pues… bueno… sí, lo es. Y esperemos que una buena jugadora de quidditch también.

–Pues, creo que definitivamente tienes su atención –dijo Hermione. Harry se tropezó.

–¿Lo… lo crees? –dijo, su voz quebrándose.

–Harry, obtuviste la atención de todos con tu actuación en el partido pasado, y eso sin tomar en consideración el hecho de que eres Harry Potter. ¿No viste cómo te sonrió? Si quieres mi consejo de hermana, creo que deberías hablar con ella.

–¿Qué no es lo que acabo de hacer?

–Quiero decir en verdad hablar con ella. Por más de medio minuto.

–Eh. Quizás. Lo pensaré –dijo Harry, tomado un poco por sorpresa. No había esperado que Hermione le diera ese tipo de consejos. Pero debió de hacer algo bien. Ravenclaw destrozó a Hufflepuff en el partido.


–Tengo un recuerdo final para ustedes antes de que puedan comprender por completo lo que han visto estos meses –dijo Dumbledore.

Harry y Hermione estaban ansiosos por recibir las respuestas que habían esperado.

–¿De quién es el recuerdo, profesor? –preguntó Hermione.

–De mi viejo amigo, Horace Slughorn. Recordarán que es el predecesor del profesor Snape como maestro de Pociones y Jefe de los Slytherin. Su carrera en Hogwarts abarcó muchos años, incluyendo cuando Tom Ryddle fue un estudiante. Es a esa época a la que regresaremos esta noche, y es por esta razón por la que les presenté al profesor Slughorn el año pasado durante la fiesta de su padrino. Ahora, observemos...

Incluso el joven Horace Slughorn lucía como una morsa. De hecho, con su estómago enorme y su bigote grueso, Harry pensó que lucía escalofriantemente como una versión más agradable de su tío Vernon, con una preferencia más prevalente por los lujos. A Harry no le agradó mucho. Ryddle, sin embargo, parecía creer que era útil, halagándolo y dándole regalos, pero había algo… mal con el recuerdo.

Señor, me preguntaba que sabía sobre… sobre los horrocruxes.

Y ocurrió de nuevo: Una niebla densa llenó el cuarto y Harry no pudo ver ni a Slughorn ni a Voldemort; sólo a Dumbledore, sonriendo con calma a su lado. Entonces la voz de Slughorn se escuchó de nuevo, justo como antes.

¡No sé nada sobre los horrocruxes y no te lo diría si lo supiera! ¡Ahora vete de aquí al instante y no dejes que te encuentre hablando de eso de nuevo!

Pues, eso es todo –dijo Dumbledore plácidamente–. Hora de irnos.

–Eso no lucía bien –dijo Harry–. ¿Cuál es el problema?

–Sencillo: ese recuerdo ha sido alterado.

–¿Alterado? ¿Por quién? ¿Cómo?

–Por el mismo Slughorn, por vergüenza por lo que dijo.

–Pero profesor –preguntó Hermione–, ¿qué son los horrocruxes?

–Ah, es magia muy oscura, Hermione, y no, no los encontrarás mencionados en la biblioteca de la escuela. Puedo explicarlo si es necesario, pero no es por lo que los llamé esta noche.

–¿No lo es? ¿Entonces por qué…?

–Mi intención –dijo Dumbledore–, si todo sale bien, es que los tres nos encontremos de nuevo con el profesor Slughorn durante la víspera de año nuevo. Es muy importante. Quizás sea la clave para derrotar a Voldemort. Es vital que descubramos precisamente lo que el profesor Slughorn dijo a Tom Ryddle sobre los horrocruxes, y esperaba que pudieran ayudarme a convencerlo de que nos lo diga.

–¿Nosotros? –dijo Harry incrédulo–. ¿Cómo vamos nosotros a convencerlo?

–Mi querido niño –sonrió Dumbledore a Harry de manera triunfante–. Eres Harry Potter.