"El admirador secreto 2da parte"

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Lado: Midoriya

Acto 31: Sanar

La idea de hacer el viaje en un principio era para formalizar la relación, pero las cosas pueden cambiar. Luego de haberlo reflexionado durante el tiempo en que Kacchan durmió entre sus brazos la noche anterior, realizó que necesitaba distraerlo luego de haber sufrido tanto estrés por su culpa.

Si bien el tema de su sueño estando inconsciente, creyó dejarlo como un tema para retomarlo después, mas al despertar y ver que Kacchan no estaba con él, sino que al poco rato de despabilarse, Todoroki lo sorprendió yendo de visita, fue cuando retomó el tema.

Su mejor amigo siempre tan puesto y tan correcto para ayudarlo en todo lo que necesita, fue de gran ayuda en esta ocasión, pues Izuku se animó a admitir su error al no entender su punto en las pasadas platicas que tuvieron.

Todoroki tuvo la razón todo este tiempo e Izuku fue tan ingenuo para percatarse del lío en el que se metió sin tener bien planteados sus motivos.

—Lo siento mucho, Todoroki, por no creerte desde el principio— Admitió apenado.

—Descuida, Midoriya— Corrigió Todoroki, educado. —Es lo de menos disculparse; lo importante es que te diste cuenta—

—Fui un tonto— Replicó cabizbajo.

—No, no lo eres— Repuso. —Solo no estabas listo para escuchar, es todo—

—Pero no crees que el sueño que tuve es raro?— Preguntó urgido, pues le había contado su sueño con anterioridad, ya que sólo confiaba en su palabra y en su consejo como para maquinarse a quién contárselo.

—No lo es— Objetó su amigo. —Al contrario, es una manifestación normal que viene del inconsciente reprimido—

—Inconsciente reprimido?— Lo ojeó curioso.

—Bueno, mi terapeuta dice que el inconsciente reprimido se manifiesta a través de fantasías, sueños, deseos, entre otras cosas manifestaciones— Relató con cierta brevedad.

—Y qué es el inconsciente reprimido?—

—Es todo aquello que reprimimos en nuestro inconsciente cuando hemos vivido acontecimientos traumáticos o muy fuertes para soportar; entonces es más fácil ocultarlos, para no sentir dolor— Respondió.

Entonces, es por eso que no se acordaba de su pasado, porque este mismo era demasiado doloroso de soportarlo solo. Si eso es verdad, eso quiere decir que sus recuerdos del pasado son tan traumáticos que no recordaba casi nada de su infancia, por no decir nada.

Lo poco que recordaba fue su último año de secundaria que fue el año en que conoció a su mentor, y el recuerdo que tuvo al ver el libro de Julio Verne del padre de Kacchan. Hasta ahí llegaban sus recuerdos de la juventud antes de entrar a la preparatoria.

La pesadumbre apretujaba su cabeza, la encerraba en un agujero sin fondo.

—Eso explica mucho— Dijo Izuku, rompiendo el silencio. —Yo, en realidad, no tengo muchos recuerdos de mi infancia— Se puso decaído.—De hecho, son muy poquitos—

—A qué crees que se deba?—

Izuku colocó un dedo debajo de su mentón, enarcando una ceja.

—Hm, es complicado— Musitó él.

—No crees que se deba que viviste momentos muy dolorosos en tu infancia que decidiste borrarlos inconscientemente?—Todoroki interrogó suponiendo.

—Ahora que lo dices, sí— Dijo, relajando su expresión. —Cuando entré a la U.A. decidí olvidarme de todo, pero creo que me excedí con eso de olvidar, porque ya no me acuerdo de casi nada. Todo mi pasado está difuso—

—No crees que se deba a que Bakugo te hizo pasar momentos demasiado dolorosos para ti?— Siguió suponiendo.—Es decir, momentos que no podías soportar por tu cuenta y que el peso que llevaban consigo, era una carga muy pesada para ti de lidiar?—

—No lo había visto desde ese punto— Coincidió con su punto de vista. —A decir verdad, no no estaba percatado del pasado, hasta que Kacchan me contó algunas cosas, pero cosas desde su perspectiva; sin embargo, no quise indagar más porque no quería incomodarlo con preguntas relacionadas con eso—

—Sí, no te le preguntes nada a él—Movió los ojos en molestia. —Luego pensará que yo te meto ideas en la cabeza, como suele suceder—

—Cierto— Dijo Izuku, riéndose.

—Es molesto que me eche la culpa de todo lo que sucede contigo— Frotó su sien en desaire. —Si lo único que me interesa es ayudarte; no es nada malo, al contrario, siento que no te ayudan los consejos de los demás—

—Por qué?— Enarcó una ceja, boquiabierto.

—Porque no van a terapia, Midoriya— Sintetizó con facilidad, sorprendiendo a Izuku. —Si fueran a terapia te darían mejores consejos y te recomendarían ir a terapia, para que sanes—

—Qué? Pero— Trastabilló con su lengua.

—Necesitas sanar, Midoriya— Aconsejó concertado con él. —Hacer las pases con tu pasado, discernir lo que te quieres en tu vida, aprender a tomar mejores decisiones; pero sobre todo, no quedarte estancado en el mismo lugar—

Izuku se tomó un momento para responder.

—Entiendo—Fue lo que dijo con un tono melancólico. —Lo que tengo que hacer es ir a terapia, entonces—

—Te ayudaría más de lo que crees— Dijo Todoroki.

Sanar, eh? Que si necesitaba sanar? Lo más probable es que sí, que sí sea necesario para él sanar lo que lo tiene atado a su pasado, del cual es más difusa que cualquier otro vacío con un amplio trasfondo.

Las heridas de su doloroso pasado persistían y se mostraban cuando se encontraba solo y vulnerable. Todoroki lo hizo ver que si seguía con el alma atada a lo que no podía sanar, el malestar persistiría y sus malas decisiones no lo dejarían solucionar sus problemas.

Todoroki cargaba con el peso de la razón e Izuku con el peso de acontecimientos olvidados. Los pesos no acarreaban una ligereza, sino una pesadez descomunal. Un peso que con creces superaba la imaginación.

Izuku no estaba percatado de toda la carga que le impedía crecer, pero eso no restaba que siguiera ansiando ser un héroe. Nada de su pasado lo impidió desear serlo. Pero su adultez o su inmadurez, o lo que fuera, lo detenía de avanzar.

Accedería a ir a terapia si eso sanaría su malestar.

—Todoroki— Le habló, exhalando un soplido.

Lo vio asentir.

—Iré a terapia— Accedió.

La sonrisa que Todoroki le dedicó, le brindó seguridad, como decirle que todo estaría bien. Enseguida sacó algo del bolsillo de su pantalón y era una tarjeta, que le entregó.

Izuku la tomó y vio que era un número de teléfono y el nombre de una mujer.

—Es el contacto de mi terapeuta— Informó Todoroki.

—Oh— Asintió él en reconocimiento.

—Siempre tengo tarjetas de su contacto, porque la recomiendo mucho— Añadió Todoroki. —De hecho, a varios de nuestros compañeros les he recomendado ir con ella, porque es muy buena; su especialidad son adultos, pero también hace excepciones y atiende adolescentes—

—Ah, ya veo— Asintió, guardando la tarjeta en un sitio donde Kacchan no pudiera verla.

—Espero que te sirva—

—Sí, descuida, le hablaré cuando me den de alta— Aseguró, sonriéndole.

—Me tranquiliza oír eso— Suspiró, bajando los hombros. —Porque ya no quiero que sufras más, Midoriya; me preocupas mucho—

—Lo aprecio mucho—Dijo él, conmovido.

La preocupación de Todoroki por él, simplemente era otra cosa. Mejor amigo no pudo haber elegido.

Antes de terminar la conversación, Izuku le contó sobre el viaje que planeaba tener con Kacchan, lo que Todoroki opinó que podría ser la respuesta que necesitaba ver en persona para saber su siguiente movida; es decir, saber si sus sentimientos por Kacchan pasaban a ser algo más que solo un "te quiero" de su parte.

Y justo cuando Todoroki estuvo por marcharse, se detuvo de darse la media vuelta para observarlo unos segundos. Lo que no contaba era que le terminaría dando un consejo:

—Las cosas que te dije sobre ir a terapia— Hizo una breve pausa, antes de hacer hincapié en lo siguiente:—No te las digo porque seas me gustes, sino porque antes de ser el hombre al que amo, fuiste primero mi amigo y como tu amigo, quiero ayudarte en todo lo que esté en mis manos— Izuku quedó pasmado con su seguridad y confianza en sí mismo. Se miraba fenomenal hablando con esa seriedad y facilidad de palabra. —Bueno, sería todo de mi parte—

—Todoroki— Se lanzó a hablarle. —Podemos vernos después de que me den el alta?—

No le tomó un segundo para responderle.

—Claro— Asintió y se despidieron, dando por concluida la charla.

Su mente divagó por unos breves instantes en que estuvo solo. La sola idea de arrastrar a Kacchan con sus problemas, es razón suficiente para decidir ir a terapia, porque no quería hacerlo sentir culpable de sus deslices, de sus inseguridades, de todo.

Una de sus detonantes para hacerlo fue haber visto a Kacchan llorar por su culpa. En el segundo en que miró sus lágrimas caer por su afinado rostro le hizo darse cuenta de lo inútil que era como su novio.

Nunca más quiere ver esa expresión triste en su rostro.

Nunca más quiere ser la causa de que su hermoso rostro llorara.


Acto 32: La frustración de Kacchan

Fue bueno haberse decidido darle la noticia a Kacchan de su viaje a las aguas termales, pues la felicidad en su expresión no se comparaba con ninguna otra expresión que le había visto.

Desde estar en el hospital, seguido de tomar decisiones por el bien de su pareja. Total, no tenía nada qué perder si salía unos días de la ciudad.

—Pediré esos días, entonces— Su novio le aseguró.

Esa es la respuesta que quería oír. Saber que su novio estaba de acuerdo con el plan de salir de viaje, luego de tanto estrés vivido entre ellos.

—Sí— Dijo Izuku antes de besarlo.

Besándolo lo sintió muy cerca, como si confirmara que compartían la misma idea.

Separándose de sus labios, sus ojos rojos lo miraron complacidos.

—Si no te dan esos días, podemos reservar en otro lugar—Cercioró él.

—¡No!—Le pinchó un cachete, exaltando a Izuku. —No te adelantes, nerd—

—Solo sugería— Repuso, con el cachete pinchado y rojo.

—Pues no sugieras— Regañó, frunciendo el ceño. —Ni siquiera sabes lo que me dirán en el trabajo y ya te adelantas— Chasqueó la lengua. —Patético—

Patético, eh? Lo que dice es patético, pero es en parte una sugerencia que fue de inmediato rechazada por él.

Si lo único que quería es serle de apoyo, pero al parecer no era suficiente para tenerlo del todo complacido.

—Bueno— Dijo entendiendo que sus sugerencias, si bien, no eran del todo buenas, sino patéticas.

—Más te vale no ofenderte— Gruñó Kacchan, mirándolo inquisitivo. Izuku abrió los ojos, notando que su novio le había leído la mente. No pudo evitar, alivianarse ante su inteligencia; porque por mucho que hiciera para ocultarse entre sombras, Kacchan podía averiguarlo y leerlo completo.

Las premisas de tener un novio tan inteligente y capaz de aceptar sus errores; significaba que necesitaba bajar sus pensamientos unas tres rayas de encima de nivel, del nivel del que solía ponerlas arriba de donde debería de estar.

—No, no lo haré— Aseguró, esbozándole una sonrisa.

—Bien— Soltó un bufido.

Izuku metió su mano entre sus cabellos, frotando sus dedos por entre sus mechones. Curiosamente, tener su cabello entre sus dedos, le brindaba mucha calma. Su sedosa textura, hacía que su corazón diera un vuelco.

Gustaba mucho de su sensación, cosquilleando sus sentidos.

Los ojos rojos de su novio se fueron relajando, ya que su tensión desaparecía lentamente. Quién sabe lo que Todoroki le dijo a Kacchan saliendo del cuarto del hospital, pero sea lo que le dijo, afectó a su estado de ánimo, mas en ese momento en que lo acariciaba, lo sintió relajarse.

—Deku— Lo habló su pareja, acurrucándose en su pecho.

—Sí?—

—El mitad y mitad no te metió ideas, verdad?—

Izuku frunció, sacado de onda con la pregunta.

Eso fue exactamente lo que Todoroki le dijo que sucedería. Todoroki parecía adivino, porque lo que le advertía, terminaba ocurriendo.

—Ideas, como cuáles?—

Kacchan lo miró enfadado.

—Deku— Insistió.

—Solo conversamos— Respondió nervioso. —No pasó nada fuera de lo normal—

La cara de Kacchan decía que no le creyó nada.

—Deku— Presionó.

—Kacchan, no conversamos de nada malo— Repuso. No mencionaría nada de ir a terapia, de momento.

—No me mientas, Deku— Explayó exaltado. —Tu nunca mientes—

—No miento—

—Te metió ideas en la cabeza ese imbécil— Refutó con seguridad. —Ya me quedó muy claro con tu reacción—

—Kacchan— Articuló desconcertado. —Todoroki no me metió ideas—Aclaró.

—Puras estupideces contigo, Deku— Dijo molesto. —No quiero que hables con él saliendo de aquí, me oíste? No hables con el bastardo—

Izuku se inmutó, su cabeza yéndose hacia atrás. Tanto le molesta a Kacchan que hable con Todoroki cosas importantes? Cuál es el motivo de tanta desconfianza hacia él?

Es posible que se deba a que Todoroki lo ama, en el sentido romántico, pero no debería de prohibirle hablar con su mejor amigo, si Izuku confía mucho en él. Su mejor amigo es una importante influencia en su vida, y dudar de su palabra, es injustificable. Impensable, también.

Izuku pasó su mano por su cabello, siendo observado inquisitivo por su novio, quien no dejaría el tema para después. Lo resolvería en ese momento.

—Kacch—

—¡No lo elijas a él!—Irrumpió Kacchan, poniendo sus manos sobre su pecho, agitándolo. —El bastardo no parará de joder hasta tenerte, eso es lo que él quiere; te quiere a ti, sin importarle el cómo— Sus orbes rojas lo veían desesperadas. Izuku no emitió palabra, sólo se quedó en silencio, dejando que Kacchan vertiera todas sus inseguridades en él para escucharlas. —Ya me cansé de que me joda todo el tiempo, Deku. Ya me cansé de que me diga que te alejará de mi, si ya estoy saliendo contigo. El bastardo no sabe lo que he esperado para tenerte— Su cuerpo temblaba, sus manos cesaron de agitarlo, pero insistían en aferrarse a su pecho. A su tela. —Piensa que te puede tener con unas malditas palabras, pero no sabe nada de ti. ¡Nada!— Su voz quebró. —No lo elijas a él, Deku, por lo que más quieras, no lo hagas. Si lo haces yo…—

No pudo terminar de hablar. Se detuvo.

El sentimiento pudo más que su agresividad.

No se había puesto a pensar en lo que pasaba por la cabeza de Kacchan, por andar distraído en lo suyo. Otra vez Kacchan lloraba por su culpa.

Izuku estiró ambas manos, acunando sus mejillas. Esbozó una sonrisa cálida.

—Yo te elegí a ti, Kacchan— Afirmó él sin un ápice de duda. Los pómulos de Kacchan se tiñeron de rosa oscuro. —Solamente te elegí a ti, por qué he de dudarlo?— Sus pulgares delinearon sus mejillas, trazando su contorno. —Te quiero—

—Nerd—

—Te quiero— Repitió.

Lo miró dudarlo, pero rápidamente cedió y se inclinó a besar su mejilla; mas su cuerpo seguía temblando. Izuku no sabía cómo ayudarlo a que su inseguridad y frustración no se iban de su cuerpo.

Todoroki debió ser muy duro con él, supuso.

—Prométeme que no hablarás con él, Deku— Fijó su vista en él, mientras dijo aquello.

—Qué?— Su expresión se quedó en blanco.

—Prométeme que no hablarás con él, Deku— Insistió. Izuku movió la cabeza, incapaz de aceptar la promesa. —Prométemelo, nerd— Dijo persistente.

—No voy a prometer eso—

La cara de Kacchan pasó de frustrado a extremadamente indignado y consternado. Soltando un gruñido, aterrizó un golpe en el pecho de Izuku, quien se contrajo con el golpe.

—¡Kacchan!—

—¡Eres un imbécil, Deku!—

—Qué? Pero dije la verdad—

Otro puñetazo dio a parar en su pecho y otro.

—Maldito estúpido, tarado, inútil, inservible,—Y así siguió aterrizando golpes en su pecho, hasta que Izuku tomó sus muñecas con sus manos y lo llevó hasta el otro lado de la camilla, colocándose él encima de éste.

—Suficiente, Kacchan— Dijo Izuku, autoritario.

—Suéltame, Deku— Demandó, en lo que forcejeaba con la poderosa fuerza que poseía Izuku. Cabía destacar que su pesado régimen de entrenamiento tenía resultados prometedores en su destreza. —¡Dije que me sueltes, Deku!—

—No, hasta que dejes de golpearme— Condicionó.

Kacchan trató de darle un cabezazo, pero fue detenido por Izuku, que esquivó su intento. Lo empujó, enterrando su espalda en la camilla. La quijada de Kacchan temblaba.

—Arg, maldición, dije que me sueltes— Demandó su explosivo novio. No tardaría mucho hasta que sus palmas comenzaran a soltar chispas que dieran a parar a su cara. —¡Suéltame, Deku!—

—¡No!—

—¡Deku!— Su grito fue de indignación. Pura indignación de su parte.

—¡No, Kacchan!— Lo clavó de las muñecas en la orilla de la cama, bloqueando sus piernas con sus rodillas. Kacchan no escaparía de su agarre, ni de él por mucho que lo intentara.

Izuku no cedería porque él lo mirara indignado.

No cedería porque así lo quiera Kacchan. Él tendría que darse cuenta que Izuku también tiene autoridad en la relación y puede tomar decisiones que impliquen calmar a su explosiva pareja.

—¡Maldita sea, suéltame!— Gritó, agitando la cabeza hacia adelante.

El sudor de sus muñecas es señal suficiente para saber que las chispas pronto aparecerían en sus palmas. Izuku sabe que tiene que apurarse a calmarlo. Lo tiene que calmar antes de ser explotado por él.

—Si no te vas a calmar, no me dejas otra opción— Ensombreció Izuku, pasando saliva en su paladar. Dolía ver a Kacchan queriendo zafarse de él. Dolía verlo de ese modo evasivo. Dolía mucho. Pero lo que más dolía es saber que es su culpa.

—Qué?— Kacchan se detuvo en seco, asustado con su cambio de actitud. —Deku, qué vas a hacer?— No respondió. —¡Deku!—

Izuku se inclinó y estrelló sus labios a los suyos, oyendo al instante que los tocó, una sacudida y un jadeo de sorpresa venir de Kacchan.

Se metió a su boca, explorando su textura mezclarse con la suya. Se adentró a morder sus labios, apoderándose de ellos. Le sacó un jadeo a Kacchan, quien lo palmoteó de la espalda con sus manos. Izuku no lo soltaría todavía, lo seguiría besando para que le quedara muy claro que necesitaba calmarse y pensar las cosas como son y no sacar conclusiones precipitadas.

Con sus besos comunicaba la claridad que su corazón vertía en un anhelo muy enfocado lo que siente por él. Lo mucho que su corazón late acelerado cuando lo tiene cerca, cuando lo besa y lo abraza, cuando toma su mano y lo siente muy próximo.

Le expresó lo que le costaba decir, porque con aquellos besos le decía: "Yo solo te quiero a ti". Porque Izuku no quiere a nadie más de su lado, más que Kacchan.

Le mordió los labios, sacándole un quejido, seguido de un suspiro profundo. Eso significa que Kacchan ya estaba entrado en el beso.

Es buena señal.

Se separó de sus labios, al cabo de unos minutos de besarse, oyendo sus calmados y agitados suspiros darle a entender que su mente se había calmado.

—Yo te elegí a ti, Kacchan— Sentenció Izuku. —No lo dudes, por favor—

—D-Deku— Articuló con las mejillas encendidas y los ojos brillando incandescentes desde su posición.

Izuku soltó sus muñecas, viendo que el panorama de su comportamiento menguó. Instintivamente, Kacchan inclinó su cabeza a su pecho buscando protección(la cual obtendría de su parte), acomodando sus manos sobre su pecho, apegándose a él.

Izuku sonrió con su cometido.

Había calmado al explosivo Kacchan.


Acto 33: Madurar

No tardaron en arribar las enfermeras dado que oyeron los gritos de Kacchan desde afuera y se pensaron que él le hacía daño a Izuku, quien luego luego les explicó que no era nada alarmante como para creer que Kacchan lo lastimaba. Si bien, sí llegó a punzarle un poco el hombro estando encima de Kacchan, pero no resultó ser grave.

Las enfermeras le hicieron un chequeo, seguido de la visita del doctor que lo operó, del cual le dio buenas noticias respecto a su herida del hombro, pues comentó que en menos de cinco días lo daría de alta, gracias a los tratamientos efectivos de Recovery Girl y su juventud, que son las herramientas necesarias para sanar mejor de lo esperado.

Al recibir tal diagnóstico, se animó a preguntarle al doctor si podía pedir comida de fuera, a lo que él puso cara sorprendida.

—Comida de fuera?— Trastabilló el doctor. —Como de qué tipo?—

Kacchan soltó un bufido desde la silla de visitas, desaprobando su sugerencia.

—Tengo ganas de comida coreana— Confesó con un leve sonrojo.

—Comida coreana— Enarcó una ceja en interés. —Sí, sí puedes, digo no tienes una lesión que te impida comer lo que se te antoje, así que no veo porqué no; adelante—

Izuku sonrió.

—Gracias— Dijo contento.

Cuando el doctor se marchó, Kacchan le habló, diciéndole:

—Desde cuándo te gusta la comida coreana, nerd?— Inquirió, sacada de onda.

—Desde que fui a comerla con All Might el otro día— Mencionó con un suspiro soñador. —Ah, estuvo deliciosa; me quedé con la espinilla de que no pedí Japchae—

—Hm— Gruñó en desacuerdo. —Creí que tu comida favorita era el Katsudon— Reprochó.

—No, sí lo es, pero me gustó mucho la comida coreana; no pensé que me gustaría tanto—Aclaró.

—Cuando salgas de este hospitalucho, vamos a ese lugarcito que fuiste con All Might— Siseó, haciéndose el desinteresado.

Algo típico de ver: Kacchan siendo Kacchan.

—Sí— Accedió. —Por cierto, me podrías pasar mi mochila, por favor?— Pidió, sonriendo inocente.

—Para qué la quieres?—

—Tengo el número del restaurante en el teléfono— Mencionó. —Porque tienen servicio a domicilio—

Lo oyó gruñir y tomar la mochila que estaba descansando en el piso, sin ser tocada por él mismo. Esa es su preciada mochila. La mochila que lo ha acompañado desde que iba a la secundaria y ha permanecido a su lado desde entonces; porque cargaba con su historia.

—Ten— Lanzó la mochila en su regazo.

—G-gracias— Dijo sorprendido.

Se puso a rumiar entre sus cosas, hasta sacar el número y en poco tiempo hizo su pedido. Pidió japchae, como era de esperarse, al igual que añadió una orden de pollo frito.

Total, tenía deseos de comer algo delicioso y qué mejor que comida coreana. Su nueva tipo de comida favorita.

Aunque Kacchan mostrara cierto desacuerdo con su afán de haber pedido comida coreana, sabiendo que bien podrían bastarle la de la cafetería o la que le traían las enfermeras. Ni una, ni la otra se le antojaban. Al menos, de momento, ese era su predilección.

La desaprobación de su novio, podía significar que sus gustos nuevos lo enfadaban. La razón detrás de su enfado, no estaba del todo clara en su cabeza, pero deducía que se debía por ese particular detalle.

Los gustos pueden diferir con el tiempo, pero la persona permanece intacta. La personalidad por muchos años que pasen, sigue siendo la misma.

Kacchan no había cambiado en absolutamente nada. Su personalidad explosiva ha sido la misma durante tantos años y aunque su memoria le falla tantas veces y gran parte de sus recuerdos están difusos, sabe que él no ha cambiado. La diferencia es que maduró.

Maduró para bien. Para él.

Y se sentía afortunado de pensar que fue dada para mejorar.

Aquella noche en que se acomodaba para dormir en la camilla, Kacchan se acercó a él, teniendo un porte demasiado callado y serio para venir de alguien como él.

—Kacchan, qué sucede?— Lo abordó cauteloso.

Lo vio apretar los dientes. Parecía que le resultaba muy difícil sacar las palabras de su boca. Su labio inferior tembló. Sus mejillas se encendieron.

—Lo siento—

Izuku abrió los ojos en sorpresa.

Kacchan no es de pedir disculpas. No las pide nunca. Casi nunca. A Izuku se le cayó la boca de su posición original, sintiendo su corazón desbocarse de su pecho. Pues la impresión de haber recibido una disculpa por su parte.

—Kacchan— Dijo asombrado.

Los ojos de Kacchan lo miraron, luego se apartaron de su vista.

—Lo siento, está bien?— Carraspeó dificultoso. —Me alteré y dije cosas que no debí haber dicho— Sus ojos se dirigieron a él. —Mis jodidas inseguridades me llevaron a gritarte y tú me besaste— Refirió, pasando sus manos entre sus cabellos rubios. —Me besaste y…— Enrojeció tanto que se asemejaba a un matiz rojizo.

Un lindo matiz rojizo.

—Kacchan— Dijo cautivado con sus disculpas. Extendió su mano y tomó la suya, la cual irradiaba calidez. —Está bien, ya pasó—

—Me besaste y…— Repitió rasposo. —Quiero que me beses ahorita—

—Eh?— Sus ojos se tornaron desorbitados. —Kacchan?—

—Lo necesito, Deku— Pidió casi suplicando sentirlo. Con ver sus ojos rojos llamándolo a la distancia, fue motivo suficiente para atraerlo con su otra mano y besarlo.

Sí, Kacchan ha madurado.

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P.D. Todoroki sincerándose con Deku al decirle que fueron amigos primero, antes que cualquier otro sentimiento surgiera entre ellos.

El pobre Kacchan sigue sintiéndose inseguro, pero para eso está Izuku apoyándolo.

Ya casi será el capítulo del viaje.

Espero que hayan disfrutado de este capítulo.