"El admirador secreto 2da parte"

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Lado: Katsuki

Acto 40: Demostraré ser el mejor

Fue bastante ingenuo al pensar que Deku no trataría de controlarlo cuando sus inseguridades se desbordaran de su control. Se esparcían.

Tener a Deku encima suyo de manera autoritaria lo asustó al principio, pero después de ser besado de una manera tan apasionada por él, dejó de forcejear. Se cautivó por completo.

El fuerte agarre de sus muñecas, sus ojos verdes que podían ver a través de él, su respiración intensa borboteando desde su pecho. Luego de besarlo, se percató de que Deku iba en serio con su objetivo de calmarlo de su frustración e inseguridad, todas floreciendo en el mismo contexto.

Con ese beso sintió que succionó toda su inseguridad y su cuerpo se pudo sumir a esa tranquilidad que ansiaba sentir, luego de haber sido amenazado duramente por el bastardo mitad y mitad.

Se dio cuenta que él no era así. Deku lo hizo entrar en la realidad, estampando sus labios contra los suyos y dominarlos sorpresivamente a su ritmo.

Qué tonto era él al poner en duda los sentimientos de Deku al gritarle y pegarle, estando él en plena recuperación. Fue un imbécil, un terrible y patético imbécil que no confiaba en sí mismo y en su novio como para contarle su miedo de perderlo.

Hizo pasar a Deku por un momento jodidamente incómodo por pensar solamente en él.

Por eso esa misma noche se armó de valor para disculparse. Dejar su jodido orgullo de lado y disculparse por su comportamiento infantil.

Era ridículo que alguien de diecinueve años pensara así de infantil.

Una vez que se disculpó no creyó que fuera tan sencillo lo que pasó después de haberlo hecho. La sencillez con que las cosas fluyeron le brindaron mayor claridad de la relación que tenían. Lo que aprendió fue que la relación es de dos, no de tres.

Por eso las cosas ajenas, no las tendría que tomárselas tan pecho; excepto la amenaza del mitad y mitad.

Esa amenaza venía en serio y era un reto directo hacia él. Exclusivamente a él de tomarlo.

Katsuki no debe temerle al reto, porque Deku está de su lado. Porque las cosas fluyeron a su favor, aunque no se lo merecía desde el inicio, pero ahora que lo tiene a su lado, luchará por mantenerlo consigo.

Sabe mejor que nadie que no se merece a alguien tan maravilloso como Deku, pero hará todo lo posible por luchar contra Todoroki en todo momento.

El bastardo tenía demasiada confianza, tanta que lo hacía rabiar. Pero Katsuki no se daría por vencido por una simple amenaza, él valía más que eso y lo demostraría sin importarle los resultados.

Aceptaría cualquier reto porque sabía que lo ganaría.


Acto 41: A escondidas

Siguió visitando a Deku durante su estadía en el hospital hasta el último día, asegurándose de que su posición en su corazón fuera definitiva.

Además estaba contento porque usaría su tarjeta como huésped de la residencia. Su propia tarjeta original. Con su nombre escrito en ella en reluciente color dorado, la cual resplandecía cuando sacaba la tarjeta cuando había sol y terminaba brillando.

Odiaba admitirlo, pero adoraba admirar su tarjeta en todo momento. Por eso, Deku no tendría porqué enterarse de ese particular gusto suyo, pues le daría mucha vergüenza ser visto admirándola.

Aunque, cabía destacar que en su penúltima visita al hospital, no encontró a Deku en su habitación, lo cual desató en él miedo por no verlo. Lo buscó en varias partes del hospital, hasta que lo encontró en la cafetería discutiendo con el detective Tsukauchi sobre algo que parecía importante.

No se animó a acercárseles, mas que centrarse en escuchar la conversación; sin embargo. Lo que alcanzó a escuchar fue algunas palabras que salieron de Deku.

—El caso sigue abierto— Captó el hilo de esa frase casi por inercia. Una corazonada lo estremeció cuando oyó aquello.

El caso que supuestamente resolvieron juntos, seguía en pie?

Acercó más su oreja, ansioso de obtener mayor información respecto a lo que hablaban.

—Queda claro que sí— Concordó el detective. —Sobre todo porque a pesar de que la liga de villanos está rota, Toga sigue suelta; y el corte de tu arteria, es prueba suficiente de que lo más probable es que se deba a ella—

—Yo también opino lo mismo— Objetó Deku. —Todo indica a que es así—

—Definitivamente, Midoriya— Añadió el detective. —El villano y Toga se han de ver unido para atacarte—

Unido? Repitió para sí mismo.

—Sí, por eso no hay que avisar a las autoridades, en caso de que hubo grabaciones sobre el caso; no me gustaría que las personas creyeran que resolví el caso, si aún no es mi debut oficial hasta que se termine todo este problema— Discernió Deku, mostrándose autoritario y determinado en defender su decisión.

—Las autoridades ya borraron las posibles grabaciones con referencia al caso— Afirmó el detective. —Así que no tienes de qué preocuparte—

—Me parece bien— Dijo Deku, vehemente. —Por ahora, centrémonos en la investigación a ver hasta donde nos lleva—

—Sí, sí, concuerdo con eso— Accedió el detective. —All Might estuvo en lo correcto en confiar en ti—

—Hagamos nuestro mejor esfuerzo, entonces— Acordó Deku.

Katsuki atrajo una mano a su pecho, entendiendo que había otras cosas más importantes de qué preocuparse que sus propios intereses individuales.


Acto 42: Polos

Llegado el día en que dieron de alta a Deku, éste lo quiso acompañar, pero debido al trabajo, no pudo hacerlo. Sin embargo, creyó que no alcanzaría a ver a Deku, mas se adelantó a tomar conclusiones precipitadas y no anticipó que él le llamara al celular saliendo del hospital.

Se sorprendió mucho al principio, justo cuando vio el nombre de Deku en su celular, pero no se inmutó y respondió mostrando su ruda actitud, desplegando desde su voz la brusquedad con la que transmite lo que piensa; sonriendo internamente de escuchar la voz de su adorado nerd.

Le dijo que iría a la agencia a avisar de su dada de alta y después se dirigiría a visitar a su madre para hacerle saber lo que le había pasado y de su recuperación, y de paso añadiendo que se iría a su habitación de la residencia.

Su buen humor incrementó al pensar que es una excelente idea quedarse a dormir a la habitación de Deku esa noche, aprovechando que ya posee una tarjeta, la cual tiene la facilidad de ingresar a todas las facilidades de la residencia.

Solamente sonrió internamente y colgó la llamada cuando Deku finalizó de hablar.

Mientras tanto, Katsuki se dedicó a trabajar en su patrullaje por el distrito de Shunjuku, sabiendo que los crímenes de esa zona son bajos.

Bastante bajos.

Y por eso, detesta que lo asignen en ese distrito, porque se aburre mucho viendo personas entrando en locales y saliendo con toda la calma del mundo. Además, el olor a café provenía de varias cafeterías de la zona y gustaba de olerlo cuando pasaba por las calles con los brazos colgando a los costados y con toda la actitud agresiva emanando de su forma de proceder.

Si se mostraba agresivo, nadie vería su emoción interna. La forma en que sus ojos se iluminan pensando en su novio. La forma en que sus labios se curveaban en una sonrisa ilusionada, irradiando la certeza que por fin estaría con Deku en un ambiente a solas, exclusivamente para ellos.

Octubre ya estaba por terminar y noviembre estaba a la vuelta de la esquina. He ahí que los olores a calabaza seguían muy presentes entre la misma población y en los mismos locales que tenían letreros que indicaban que los platillos de calabaza estaban de temporada.

Chasqueó la lengua de solo verlos. Lo dulce no era suyo y ni lo será en el futuro. Lo detestaba, a pesar de que a Deku le fascinaban las cosas dulces.

Ciertamente son polos opuestos. Polos que no concuerdan y polos que se repelen. Polos que se pueden odiar y se pueden amar. Polos que rara vez encajan. Polos que no tienen química para llevarse bien. Polos que discuten. Polos que hacen fricción. Polos que son todo y son nada al mismo tiempo.

Esos son ellos.

Dos polos que terminaron atraídos por el otro.

Y polos que no pueden estar sin el otro.

Suspiró, mirando al cielo.

Vivir sin Deku? Imposible. No ha sido capaz de hacerlo desde los tres años y si no fue capaz en ese entonces, mucho menso lo es ahora que están juntos.

En ese punto de su vida, estando junto a la misma persona que llevaba años amando, podía respirar tranquilo, o al menos, un poco. Llevaba demasiado tiempo meditándolo que el tema terminaba abrumándolo. No paraba de decirse a sí mismo que necesitaba ver con los ojos bien abiertos lo que estaba justo en frente de él. Lo que estaba justo allí.

Ya había sido demasiado tiempo de estarse maquinando sobre algo que quizás no ocurriría, pero que la advertencia que le hizo Todoroki lo hizo dudarlo todavía más; a pesar de que tuvo un fuerte impacto en él. Fue un duro golpe al corazón en forma de estocada. Una dura y penetrante estocada que lo sacudió.

No descartaba nada, pero tampoco lo podía afirmar.

Por lo que seguiría creyendo que mientras estuvieran conectados por la misma frecuencia, dejaría de temer tanto en la posibilidad de no ser amado por Deku.

Necesitaba confiar más en él que en la opinión de los demás extras que solo estaban para arruinar su felicidad.


Acto 43: Encuentro incómodo

Terminó su turno en el trabajo más temprano que lo usual, siendo apenas las cuatro de la tarde. Su jefe le había informado que su jornada había terminado y que podía irse a casa.

Él extendió los brazos, bufando.

Ni un jodido criminal atrapó ese día.

En resumen, si no hacía nada heroico en su tiempo trabajando, entonces era un día desperdiciado.

Se regresó a la agencia, optando por caminar, en lugar de tomar el transporte público, que sería lo ideal, pero así lo decidió él. Con su rígida forma de ser y su carácter explosivo, más valía no hacerlo enfadar en su retorno. Estaba cargado de energía y si lo enfadaban no dudaría en hacerlos explotar a quien sea que osara molestarlo.

Lo que no contaba fue que en su regreso a la agencia, chocara hombros con alguien. Refunfuñó por su torpeza y siguió avanzando, sin fijarse con quién chocó.

De seguro sería un imbécil.

—Oi— Alguien le llamó desde unos metros lejos de él. No se giró a ver quién era. Ni ganas le daban hacerlo. —Oi, no me recuerdas?—

—Tsk— No se giraría por un imbécil que le hablara.

Tenía otras cosas más importantes qué hacer como para darle importancia al asunto.

Oyó pasos precipitados acercársele y él se giró y con una mano suyo, lo empujó al bastardo que lo molestaba.

—¡Deja de joder, bastardo!— Gritó Katsuki.

El tipo se fue para atrás, sin perder del todo el equilibrio.

Vio una cabellera rubia y ojos marrones.

Ladeó la cabeza, conforme fruncía seriamente el ceño.

No puede ser aquel imbécil que lo molestó en la reunión de aquella vez… aquella vez donde Deku hizo una escena de celos.

El tipo se rió.

—Sabía que eras tú, guapo— Le dijo en coquetería.

Katsuki se contrajo, bullendo.

Todo indicaba a que sí era el primo de Kaminari.

Hizo los labios en una mueca de disgusto al ver a semejante tipo fachoso.

—Ese traje te queda muy bien— Lo elogió rimbombante.

—Hm— Soltó un gruñido fastidiado.

Deku lo elogiaba mejor que ese patético cara de estúpido.

Mejor, se giró para marcharse, pero fue detenido por la mano del sujeto y lo haló hacia atrás. Él, en su defensa, le restregó un puñetazo en la nariz con su gauntlet, sin importarle si fue fuerte o no el golpe. No dudaría en hacerlo de nuevo.

—No me molestes— Advirtió Katsuki.

El primo de Kaminari se llevó ambas manos a la nariz, retorciéndose del dolor de su golpe.

Katsuki sonrió de lado. A ver si así el tarado entendía las directas, porque él no estaba de humor para lidiar con bastardos en el camino de regreso.

—Vamos, no soy tan malo como crees— Repuso el primo de Kaminari, sonriéndole desde sus manos cubriendo su nariz.

Katsuki puso cara de repulsión.

—No, gracias—

—Acaso haré enojar a tu novio?— Dijo juguetón.

Él torció el labio inferior.

—Hablando de él, no dijo que me las vería con él si me metía contigo?— Tanteó. Al silencio de Katsuki, añadió burlonamente:—Dónde está tu novio, que no lo veo— Fingió ver a los alrededores con una sonrisa falsa.

—No está aquí— Contestó Katsuki, cruzándose de brazos.

—No me sorprende que no cumpla con lo que salga de su boca— Dijo sarcástico. A esto él frunció el ceño.—Los chicos con cara de bebé son patéticos e inútiles como novios— Soltó una carcajada.

Katsuki lo tomó del cuello de la playera, sorprendiéndolo con su precipitada acción. El primo de Kaminari había insultado a Deku. A su novio. No lo permitiría frente a su vista.

De pronto, el primo de Kaminari lo miró mañoso y de un movimiento sacó su cadena de plata que colgaba de su cuello y la inspeccionó unos segundos. Éste se enfadó por el atrevimiento del bastardo y lo golpeó con su gauntlet, esta vez, haciéndolo caer al suelo.

Cómo se atrevía a tocarlo? En especial su cadena de plata, que cuidaba con mucho amor de que nada le pasara. Cogió el anillo de All Might que pendía de su cuello y le dio un fuerte apretón con su mano. Por poco comete un error al dejarse tocar tan rápido por un imbécil.

—Esa cadena— Musitó él, sobándose la nariz con un ojo cerrado.—Te la dio tu novio?—

—¡Eso a ti qué te importa!— Bufó. Se metió la cadena de regreso a su sitio de escondite y lo señaló con su dedo. —No me toques así, bastardo. Lo vuelves a hacer y te exploto—

—No se supone que los héroes no deben hacerle daño a los ciudadanos?— Repuso travieso. —Oye, oye, lo siento— Se puso de pie, disculpándose. Pero Katsuki no le creería una disculpa tan tonta, por un motivo tan vulgar como haberle sacado su cadena que estaba debajo del traje. —Veo que le eres bastante fiel al cara de bebé de tu novio. Aunque— Se detuvo en maña. —Esa vez estuvo a lado de otro hombre que no eras tu, no es así?—

Katsuki rodó los ojos.

Ya conocía el detrás del comportamiento de Deku. No necesitaba que alguien además de Deku le diera explicaciones con respecto a lo que pasa entre ellos.

—Métete en tus asuntos, bastardo— Refunfuñó Katsuki. —No tengo tiempo para hablar con engendros como tu—Lo miró de pies a cabeza en disgusto.

—Tanto te gusta el chico cara de bebé?— Espetó él, desajustado con su actitud.

—Sí, algún problema?— Pidió saber con arrogancia.

—No dije eso— Trastabilló.

—Entonces no te metas en mis asuntos, cabeza hueca— Le dio una bofetada en el cachete, a ver si en ese cerebro de insistente entendiera que no preferiría a alguien más. Él sólo prefiere a Deku. —Deja de molestarme— Frunció quisquilloso.

El primo de Kaminari se crispó.

—Pero, Bakugo ese chico es raro. No se juntó contigo en esa reunión y además se puso celoso—

—Hizo lo que tenía qué hacer— Lo interrumpió.

Él sabe de lo que es capaz de hacer Deku. Obviamente no se dejaría manipular por un extra que ni sabía la mínima parte de su historia con el nerd. Ese bastardo no tiene idea del tipo de persona que fue él y todo lo que tuvo que pasar para aceptar sus sentimientos por Deku. Años desperdiciados de hacerle daño al amor de su vida.

Años de los cuales todavía se arrepentía de sus acciones, de sus palabras y de sus golpes; y, sobre todo, las miles de veces que hizo llorar a Deku. Lo hizo llorar más veces de las que pudo contar.

—Y si solo está jugando contigo?— Farfulló retadoramente.

—¡Cállate!— Espetó Katsuki.

—Quién te garantiza que no te engaña con el chico de las mitades?—

Es el colmo.

—No digas tonterías si no sabes nada— Repuso Katsuki. El otro por fin se calló con su mirada asesina. —¡No sabes nada!— Rugió. Las venas de su sien resaltaban claramente en su rostro.

—Qué es lo que no sé?— Inquirió el otro. —Que tu defiendas a tu novio, y él fácilmente te esté engañando con otro?— Rió.

Katsuki apretó los dientes, visiblemente enfurecido de oír semejantes tonterías de un extra.

—No hables de Deku de esa manera— Dijo al momento de lanzarle una explosión dirigida a su cara. —¡Ya estoy harto de escucharte, bastardo!— El primo de Kaminari yacía en el suelo con la cara magullada, con los ojos abiertos en incredulidad.

—Deku?— Balbuceó.

—Sí, Deku— Pronunció frío. —Mi novio, oíste? ¡Mi novio!— Dio un fuerte pisotón en la banqueta. —No te metas conmigo, bastardo, porque sales perdiendo. Y si vuelves a hablar mal de mí novio, te pulverizo completo— Amenazó con un dedo señalándolo.

—Pero eres un héroe, no puedes amenazar a un civil—Repuso sorprendido.

Katsuki chasqueó la lengua, levantando el mentón, denotando su sonrisa llena de arrogancia.

—¡Hah! Sí que puedo, baboso— Presumió en tono soberbio. —Puedo hacer lo que se me dé la gana, así que deja de joder y piérdete—

Y dicho esto, dio por sentado el tema y se marchó sin decir más y sin mirar atrás.


Acto 44: El llanto de Deku

El primo de Kaminari es un imbécil. De eso no le cabía la menor duda. Odiaba al tipo y su falsa confianza, su sonrisa falsa y su maldita voz.

Cómo se atreve a decirle que Deku lo engaña con el bastardo mitad y mitad? En qué cabeza le cabe decirle algo tan delicado como eso?

Deku no le haría algo como eso.

Él no es así.

Sabe que no es así de tan sólo conocerlo, pues lleva conociéndolo desde que tiene memoria.

Recién se había propuesto no dudar de él y al poco tiempo le meten ideas en la cabeza. Era un fastidio que le metieran cizaña.

Por eso empacaba salvajemente su mochila para poderse ir a la habitación de Deku esa misma noche. Quizás llegaría un poco temprano. Todo dependía del tiempo que hacía de su casa a la residencia.

Dio un suspiro luego de inspeccionar su mochila por última vez.

Bien, se dijo bufando.

Tomó la mochila, su chaqueta y salió de casa. No sin antes despedirse de sus padres, porque si no lo hacía, su madre de seguro le daría una golpiza.

Sin embargo, justo cuando estaba abriendo la puerta de la entrada de su casa, se topó con Deku parado con la cara golpeada.

—Deku— Pronunció concertado con su aspecto. —Estaba por ir a la residencia. Pero— Se detuvo viendo que salían lágrimas de sus ojos a cántaros. —Qué te pasó? Te ves terrible—

Deku se encogió de hombros, temblando. Las lágrimas salieron con más fuerza. Él se preocupó sin saber porqué lloraba tan desconsolado en la puerta de su casa.

Se miraba tan destrozado que no entendía nada. Acercó una mano a su mejilla golpeada, pero él se arredró ante el contacto. Enseguida retiró su mano de su mejilla.

Debe dolerle mucho.

Su pecho se apretujó cuando lo oyó sollozar.

Su cabeza bajó, sus hombros parecían romperse.

Qué pudo haberle pasado?

Sus bellos ojos verdes siendo opacados por las lágrimas, fue la peor vista que tuvo.

Quién pudo golpearlo y hacerlo llorar?

—Quién te hizo eso?— Interrogó preocupado.

No obtuvo respuesta, mas que mayor presión de las lágrimas y un repentino abrazo cargado de sentimiento. Parecía que el sentimiento pudo más que su capacidad de hablar.

Sollozó desconsoladamente, temblando demasiado.

—Qué sucedió, Deku?— Pidió. —Dime— Lo abrazó de regreso, sintiendo lo mucho que su cuerpo temblaba.

—Lo descubrieron— Musitó él con la voz rota por el llanto.

—Qué descubrieron? Quién?— Exigió.

Deku soltó otro sollozo, antes de decir:—Uraraka y Iida lo saben—

Se paró a escuchar bien qué significaba eso. Cara redonda y el cuatro ojos, saben qué exactamente?

Qué pueden saber para haberle hecho eso, si es que fueron la causa de los golpes que tenía en sus mejillas.

Lo único que pudo ocurrírsele fue que se enteraron de su relación y que se hubieran molestado por eso, y que por consiguiente, lo golpearan. A Uraraka sí la creía capaz de pegarle a quien sea y cuando sea, pero Iida? El cuatro ojos pegarle a sus amigos? Parecía insólito.

—Saben lo nuestro— Deku dijo en un hilo de voz.

Sus ojos se abrieron en sorpresa.

—L-lo saben y Uraraka me pegó— Dijo tragándose un sollozo. —L-lo siento, Kacchan. Perdóname por ser tan descuidado—

—Hah? Cara redonda te pegó por lo nuestro?— Escupió sin procesarlo de lleno.

Deku asintió. Y el llanto continuó, siendo lo único que sus oídos asimilaban a cuestas de que su corazón dolía por ver a Deku tan destrozado entre sus brazos.

No anticipó que sus amigos raros podían llegar a hacerle daño a Deku al enterarse de lo suyo. Aunque desconociera el cómo fue que se enteraron y con qué palabras se les explicó la situación. Pero eso no les daba derecho de pegarle a su novio y dejarlo casi marchito de lágrimas.

Preso de una profunda tristeza.

Lo abrazó muy fuerte, teniendo claro que no dejaría pasar lo que le hicieron a Deku.

Esos idiotas no saben lo que él es capaz de hacer por el nerd. No tienen la más mínima idea de lo que haría si lastimaban a Deku.

Primero fue la persona que cortó la arteria que pasaba por su hombro, luego los idiotas de sus amigos.

Hasta qué punto querían quebrar a su preciado novio?

Oscureció su mirada mirando al frente. Cobraría venganza por lo que esos idiotas le hicieron a Deku y no le importaba si eran sus ex compañeros de la preparatoria.

Persona que lastima a Deku, persona que él golpea.

Sus ex compañeros no quedan exhumados de ese importante detalle. Se los dejaría muy claro quién es el novio de Deku. Los haría pagar las consecuencias de sus actos a su manera. Los haría ver en dónde se meten si hieren a Deku de cualquier manera posible, él no lo dejaría pasar por ninguna excusa que le den al respecto.

Sus dedos tomaron unos mechones de sus rizos. Los miró en desesperación de no haber estado ahí cuando Deku lo necesitaba. De seguro estuvo entre la espada y la pared y no supo explicarles bien la situación y el pobre terminó golpeado injustamente por la cara redonda.

Pero, él se encargaría de saldar cuentas con cada idiota que osó herir a su novio.

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P.D. Pobre Deku y Kacchan que se vengará después.

Luego el primo de Kaminari metiendo cizaña cuando Kacchan sabe que el nerd no lo engañaría.

Bueno, espero que hayan disfrutado del capítulo.