"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Midoriya
Acto 34: Pensamientos
Las palabras del detective Tsukauchi resonaron en su cabeza. Se instalaron rotundamente en su cerebro, inmiscuyéndose en su tren de pensamiento. Incluso sus palabras se quedaron varadas en sus recuerdos, se quedaron ensimismadas en lo que restaba de su tiempo en el hospital.
El caso sigue en pie. Eso fue lo que dijo y lo cree real. Su herida de hombro no fue un simple ataque, fue planeado. Recibió un corte preciso en la arteria sin dejar un daño colateral en los músculos, los ligamentos, las articulaciones, entre otras partes del cuerpo. Lo único que atacaron fue su arteria y ya. Un simple corte y la sangre salió a borbotones y sintió que la vida se le iba en cuestión de segundos.
Comprendió en muchos acontecimientos de su vida, que en cualquier instante puede dejar a todos por un descuido.
Reconoció la angustia de Kacchan y por eso no quiso advertirle que el caso seguía en pie y que hay alta probabilidad de que se trataba de Toga, puesto a que ella era de la sobrante de la Liga de Villanos que se disolvió cuando él derrotó a Tomura en el primer año y así se percató de que pudo haber muerto en combate, o en cualquier momento de antes o posterior a aquella batalla.
Además, algunos detalles que ocurrieron en la pelea contra el villano de su caso, resultaba curiosamente similar. Mucho muy similar a alguien que le produció desagrado. El villano irradiaba una vibra muy rara de su actitud, en su porte, en el punto en que las palabras chocaban contra sus oídos haciendo hincapié rotundamente con la emoción incómoda que recién acababa de aceptar en él. Los celos.
Dentro de la pelea, halló un patrón en la actitud del villano que desató su curiosidad por saber si era o no era quien sospechaba que podría ser el indicado.
El patrón fue el cambio que hicieron sus ojos al fijarse en Kacchan. Un aura siniestra surgió en la luz opaca de sus ojos e Izuku lo captó al instante. Captó la forma en que se mostró el cambio, seguido de la forma en que le dijo a Kacchan "guapo", fue exactamente igual a la forma en la que el primo de Kaminari le dijo a su novio. La misma forma, ni siquiera la consideró una réplica. Fue idéntico. Pero en su momento no se dedicó a pensarlo con detalle, puesto a que sus celos sobrepasaron su juicio.
Esas deducciones las mantuvo presentes dentro de sus cavilaciones mientras pasaba el tiempo en el hospital, cuando Kacchan dormía entre sus brazos y recargaba su cabeza en su pecho, y también cuando se hallaba a solas en la cafetería. Sus deducciones se vieron comunicadas al detective y posteriormente, fueron confirmadas por el mismo al decirle que sí, en efecto, el corte de su arteria venía de alguien con amplio conocimiento de la anatomía humana. Izuku inmediatamente pensó en Toga. No había nadie en quien Izuku no pensara que ella cuando se involucraba la sangre.
No lo dudó ni un segundo.
Lo único que faltaba era hablar con Kaminari y pedirle detalles sobre su primo, quien era el principal sospechoso del caso.
Lo pensaría a fondo por los próximos días, pero mientras tanto, se dedicaría a no decirle nada a Kacchan hasta tener las dudas resueltas respecto al tema y se centraría en disminuir sus inseguridades, las cuales se vieron presentes la vez en la que lo calló con un beso.
Sus mejillas se sonrojaron de sólo recordarlo. Los jadeos de Kacchan estrellarse contra sus tímpanos, el sentir de sus labios chocar con los suyos, la incredulidad de su cuerpo al principio, seguido de un relajamiento de su espalda. Sus manos temblar bajo el agarre de sus muñecas, su espalda arquearse y al hacerlo el beso se intensificó y el resto tuvo sentido.
Se ruborizaba de su acción, pero tenía que admitir que le fascinó silenciar a Kacchan con un beso.
Tal vez lo volvería a hacer en el futuro.
Acto 35: Mejor amigo
Estuvo feliz cuando le dieron el alta en el hospital, porque por fin haría cosas por su cuenta sin necesidad de sentirse vigilado por su cada movimiento y acción.
Al salir del hospital con las cosas que llevaba consigo el día del incidente, se quedó unos segundo parado en las afueras del hospital con la vista tendida al cielo.
Los aires otoñales despedían un aroma a calabaza y hojas secas que le tranquilizaba bastante. Fue consolador aspirar el aire fresco y el aire adentrarse a sus pulmones en son reconfortante. Parecía estar en casa.
El frío desde la adolescencia siempre fue su consuelo, al menos en momentos de soledad. Sólo faltaba que lloviera encima de él y todo el confort que buscaba, llegaría a él.
El frío de otoño no es el mismo que el frío de diciembre. Las ventiscas de primavera se llevan todo lo que la nieve poseía. Ni un poco de dulce en el paladar es suficiente para consolarse hasta la espera del próximo invierno.
Tal vez por eso encontraba consuelo con Todoroki, porque Todoroki es frío, pero también es cálido. Todoroki es lo que a veces busca cuando el calor es demasiado de soportar y cuando el frío lo consume a viva piel.
Adora a su mejor amigo por su amabilidad, su apoyo y su constante presencia en cada paso del camino. Todoroki siempre se ha preocupado por su bienestar e incluso lo ha aconsejado para no atormentarse él solo con sus pensamientos.
Es por eso que con justa razón, puso cita con la terapeuta de Todoroki lo más pronto posible. Lo que no esperaba, es que lo citaran ese mismo día en la tarde.
Tragó saliva ante tal pensamiento.
Tenía miedo de ir solo, pues era su primera vez yendo con una terapeuta. Una opresión se hizo presente en la boca del estómago y su corazón latió a un ritmo desenfrenado ante la anticipación de afrontarse a sus peores miedos él solo.
Tuvo frío en los brazos y en las piernas. Oh no; a ese rito terminaría desfalleciendo a mitad de camino.
Sacó el celular del bolsillo y le marcó a la única persona que sabía que lo apoyaría en momentos así. Su mejor amigo.
—Midoriya?— La voz de Todoroki denotaba confusión.
—To…Todoroki— Se animó a decir. Pasó saliva, chocando contra su garganta. Tenía miedo, pero debía afrontarlo. —N-necesito ayuda—
—Dime— Soltó sin dudarlo. Directo a ayudarlo en lo que sea que pidiera. —Qué necesitas, Midoriya?—
—Bueno, hoy me dieron mi cita con la terapeuta y— Musitó Izuku. —Y tengo miedo de ir solo— Dijo en voz chiquita. —Me preguntaba si podrías venir conmigo, por favor. No quiero ir solo.— Oyó el sonido tenue de la respiración proveniente de Todoroki. Sólo él hacía ese tipo de respiración cuando se trataba de algo importante. —Te necesito en esto, Todoroki, por favor—
—Cuenta conmigo— Espetó determinado.
Izuku parpadeó unos segundos, sorprendido con su rapidez de respuesta.
—G-gracias—
—Irás a la agencia o quieres que pase por ti para llevarte a la sesión?— Interrogó Todoroki.
—Iré a la agencia a reportar que ya puedo regresar a trabajar a partir de mañana— Informó él, veloz.
—Yo estoy en la agencia, si gustas te llevo desde ahí— Aseguró. —No tengo inconveniente con llevarte en mi carro—
—Todoroki, manejas?— Dijo asombrado. Nunca en sus años de conocerlo creyó que manejara.
—Sí, manejo—
—Vaya—
—No te lo esperabas?— Preguntó incrédulo.
—No—
—Me lo imaginé—Suspiró un poco decepcionado.
Izuku quiso disculparse, pero sintió que no era el momento para hacerlo. Sería un acto imprudente de su parte, porque sería reconocer su falta.
—Descuida, no estoy ofendido con eso—Aclaró Todoroki en rectitud. —Sé que no te lo conté. Lo sé muy bien. Por eso no te molestes en disculparte o algo por el estilo. Yo sé que tu intención no es lastimarme—
—Todoroki— Pronunció conmovido.
—No, en serio. No hay problema si no lo sabes— Reiteró Todoroki. —Sabes que yo te acompaño en todo lo que necesites—
—Gracias, Todoroki— Dijo Izuku sinceramente. —Lo aprecio mucho—
—Y yo que me hayas tomado en cuenta para acompañarte en un paso tan importante para ti— Expresó con agradecimiento. —Descuida, todo en la terapia saldrá bien. Es normal que estés asustado. Digo, te enfrentarás a todos tus demonios en terapia—
—De-demonios?!— Explayó espantado.
Todoroki suelta un suspiro a colación del tema.
—No pasará nada que tu no quieras, Midoriya— Aseguró Todoroki. —Pero es a lo que te tienes que enfrentar cuando vas a terapia. Aprenderás a cargar con toda la carga del pasado y a sanar lo que tanto daño te hizo. No importa quién sea, es tu proceso terapéutico y eso lo tienes que resolver por tu cuenta. Ni yo, ni Bakugo, o la misma psicóloga resolverán tus problemas si no estás dispuesto a resolverlos, porque tienes miedo de ver la realidad de las cosas—
—Pero, yo no…— Dudó. —No sé si estoy listo o si…—
—Estás listo para todo— Rectificó duramente. —Listo para cualquier cosa. Sólo que no te has dado cuenta de eso—Planteó.
Es frío, pero a la vez puede ser tan cálido como persona. Todoroki es una persona amable, considerada, y sorprendentemente rápido para dar respuestas y soluciones a los problemas.
—Entiendo—Dijo Izuku.
—Entonces nos vemos en la agencia— Dijo Todoroki. —Y no temas, Midoriya. Todo saldrá bien en la sesión; mejor de lo que te imaginas—
—Sí— Asintió.
La conversación acabó ahí con el reconocimiento de que no debía sentir temor por ir a terapia. Tal vez no era malo enfrentarse a sus propios fantasmas del pasado. Tal vez el mal no residía en él, sino en la interpretación de los recuerdos, mismos que flotaban vagamente en su cerebro difuminados y tan ambiguos que carecían de visibilidad y de significado.
La mayoría de sus recuerdos estaban más que olvidados y se fueron borrando conforme la relación con Kacchan avanzaba.
Entre más pasaba el tiempo, más se olvidaba de su pasado.
En pocas palabras, su pasado era un pozo sin fondo. Un fondo muy grande y muy estrecho donde yacían sepultados sus recuerdos.
Después de su llamada con Todoroki, llamó a Kacchan para decirle de su dada de alta en el hospital y el curso de las cosas tomó su debido flujo.
Acto 36: Recordar o no recordar
Recordar o no recordar, era la cuestión que más le comía la cabeza hasta la fecha. Lo más reciente de sus decisiones era resolverlo todo para poder avanzar de acorde a su edad, a sus metas y objetivos. Recordar es el propósito que lo mantiene a la deriva, lo que lo mantiene en el andén esperando a que las puertas se abran y él salga del largo viaje en el que él mismo se sometió con tal de olvidarlo todo.
Recordar es la meta que tiene recientemente. Es la meta que lo llevará al punto que necesita llegar, puesto a que siente que si lo hace, logrará entender sus sentimientos por Kacchan.
Tal vez así entenderá si lo ama, o si está con él por culpa —como dijo Todoroki— y la culpa no es un sentimiento bonito que incite a sentirse bien. La culpa es tan poderosa que te devora al descuidarte, o, si te dejas consumir enteramente por ella y sus mensajes cargados de una sustanciosa revelación sin sentido.
Y es que tan sólo de recordar lo poquito que recordaba en su mente, dolía.
Duele acordarse de cuando Kacchan explotó su preciado libro de Julio Verne en la secundaria. Duele acordarse de la cara que él puso explotando su libro en su mano, para después lanzarle las cenizas a la cara. Duele visualizar esas cosas tan vívidamente en su cabeza. Y duele porque quiere a Kacchan, lo quiere, pero el peso de sus escasos recuerdos son cargas, cargas pesadas e insoportables. Son cargas suficientes para dejarlo incapaz de avanzar.
No puede llenarse de tanto él solo.
Simplemente no se puede vivir así.
Ya no puede seguir maquinándose con afirmaciones si no cuenta con toda la información necesaria para saber las cosas. Y no está bien consigo mismo, porque se siente vacío. No está feliz porque se tarda mucho en hacer las cosas que debió haber hecho antes de ser novio de Kacchan, porque por su culpa, arrastró a Kacchan a su mundo de inseguridades e imperfecciones. A su mundo irresuelto.
Y eso no estaba bien. No es correcto arrastrarlo a un lugar donde le ha hecho daño varias veces por su ineptitud de resolver lo suyo.
Es con justa razón, que fue a la agencia a avisar que ya podía regresar al trabajo el día siguiente y se aproximó a Todoroki decidido a afrontarse a sus peores miedos, a sus fantasmas, al lugar que mayor temor le ocasiona. Su pasado.
Plantó una mano en el hombro de su mejor amigo, girándolo a verlo directamente a los ojos. Se cruzaron miradas en un instante. Sus ojos bicromáticos lo vieron sorprendidos, sus ojos verdes lo miraron determinados.
—Estoy listo para ir, Todoroki— Concretó firme y sincero. Soltó ese peso de un solo golpe sin retractarse.
—Me alegra saberlo— Repuso Todoroki, reponiéndose de la sorpresa.
Ver a Todoroki en ese estado había sido divertido. Su serio y estoico rostro expresando emoción, era una vista que sacaba una sonrisa traviesa de sus labios rosados.
—Deja termino con el papeleo y te llevo— Avisó Todoroki, asintiendo con cierto nerviosismo.
—Sí— Quitó la mano de su hombro, sabiendo que había sido una acción un poco espontánea, sobre todo viniendo de él; además se notaba la diferencia de estaturas de solo verlos, pues Izuku sobrepasa a Todoroki por media cabeza de altura y percibió la poca diferencia de tamaños que su altura llega a intimidar, incluso a su mejor amigo.
Sin embargo, con aquel acercamiento, fue que apenas se percató de la diferencia de tamaños entre su mejor amigo y él, porque con Kacchan la notó casi de inmediato.
Y pensar que en el primer año a Todoroki y a Kacchan él los miraba hacia arriba, por ser más altos que él y ahora es a la inversa. La ironía de los tamaños le sacaron una sonrisa emplastada en su rostro y la diversión de saberlo se reflejó en su expresión luminosa.
Al cabo de unos minutos, Todoroki le dijo que ya se podían ir y él asintió.
Recordar o no recordar ya no es la cuestión que lo consume, sino la cuestión que debe hacer realidad. Recordar es tan sólo el principio del viaje. El viaje que está dispuesto hacer.
Acto 37: Primera sesión
Sentado con la cabeza en alto, las piernas flexionadas, las manos entrelazadas en el regazo. Veía a una mujer de unos treinta años con el cabello castaño recogido en una cola de caballo, delgada, de color color marrón sin ser opacados por los lentes que usaba, de aspecto amable y de porte tranquilo.
Llevaba apenas un minuto sentado en la silla del consultorio y la vida se le venía encima. Todoroki lo esperaba afuera, porque no podía entrar más allá de la sala de espera.
La terapeuta sacaba una pluma de su escritorio y se acomodó los lentes. Parecía escribir algo en el papel e Izuku parpadeaba tenso, con la cabeza en blanco y los nervios a flor de punta.
No debe temer.
Se dijo que no debe temerle.
Pero la realidad es mucho más amplia que cualquier otra cosa que sus ojos ven a ciencia cierta. Y desconoce si ve lo que debe ver, si su decisión es la correcta. Si el peso de aquella decisión lo hará sentirse culpable.
Palideció.
Comenzó a respirar agitado y tembloroso.
La psicóloga Fujimoto solo asiente y sonríe como si estuviera acostumbrada a ver escenarios así en sus pacientes y no se doblega ante su comportamiento nervioso.
—Motivo de consulta?— Pide ella con mucha amabilidad.
—Qué?— Balbucea tenso.
Dónde estaba la determinación que tenía en la agencia?
Se había desaparecido.
—Cuál es tu razón de venir aquí a terapia?— Vuelve a preguntarle.
—E-este, hum, bueno, yo— Su lengua se traba y juega con su paladar. Las palabras le salen a medias y su cara empalidece más y más.
—Fue por voluntad propia, recomendación, etc— Enumera la psicología Fujimoto y no parece inmutarse con su estado nervioso. Al contrario, lo mira con atención y comienza a escribir algo en el papel sin quitarle la vista de encima.
—T-Todoroki me recomendó venir aquí— Con trabajos lo dice y la psicóloga escribe lo que él dijo.
—Shouto?—
—Sí—
—Sí es paciente mío desde hace tiempo—Dice con oficio. —Entonces— Detiene su vista en el papel y luego la dirige a él y el corazón se le detiene del susto. —Cuál es el verdadero motivo de consulta, Izuku Midoriya?—
—Lo acabo de decir—
—No, solo dijiste cómo fue que te enteraste de venir aquí a terapia— Recalcó ella. —No has dicho el motivo de consulta—
—Mo-motivo de consulta?— Murmura pálido. Eso no le había dicho Todoroki.
—Sí—
—N-no lo sé— Se lleva una mano a su cabeza y mesa sus rizos frenéticamente. —Todoroki no me lo mencionó. No sé cuál es mi motivo de consulta—
La psicóloga frunce el ceño y mueve la cabeza en asentimiento. Hace una mueca pensativa, no parece molesta con su falta de claridad del tema.
—Vienes por una ruptura amorosa?— Tanteó de repente ella.
—Qué? No—
—Muerte de un familiar?—
—No, tampoco—
—Problemas en casa? Ya sea golpes, gritos, discusiones familiares—
—No—
—Problemas de autoestima?—
—No creo tenerlos—
—Problemas alimenticios?— Alza la ceja inquisitiva.
—No, no nada de eso— Niega Izuku, procesando el hecho de que el motivo de consulta es la razón por la que él está ahí.
—Problemas para dormir?—
—¡No!— Espeta y hace una pausa. —Bueno, sí—
—Pesadillas, sueños premonitorios, sueños relacionados con acontecimientos del pasado, algo de ese estilo?—
Izuku humedece los labios, haciendo una pausa.
—Más específicamente, tengo un problema de memoria— Confiesa.
—Problema de memoria?— Asiente. —Qué clase de problema? Me lo puedes explicar, por favor, Izuku?—
—Sí, sí puedo—
Izuku le contó a la psicóloga Fujimoto sobre su incapacidad de poder recordar su pasado, explicando que sus recuerdos eran tan vagos que no recordaba casi nada de lo que había vivido en la infancia y temprana adolescencia. Le contó que él era novio de la persona que le hizo bullying durante la adolescencia. Le contó sobre su incidente del hombro y el sueño que tuvo y que fue ahí donde Todoroki le dijo que fuera a terapia.
Contó todo lo que sabía hasta la fecha. Y conforme iba hablando, el nerviosismo que sintió en cuanto entró al consultorio, se fue desvaneciendo poco a poco.
Se vació por dentro.
La psicóloga no emitió juicios, solamente se limitaba a escribir en las hojas que se fueron acumulando y asentir con las cosas que ella consideraba importantes y de imprescindible atención.
Izuku se explayó tanto que se olvidó del tiempo hasta que la psicóloga Fujimoto se lo hizo saber.
Le dijo al final de la sesión que su "problema" de memoria no era cosa extraordinaria o algo de lo que hay que suscitar temor en él. Su problema de memoria se debía al estrés. Cuando hay un acontecimiento de gran estrés, su mente en protección cierra la información que flota en su cerebro. También sucedía con recuerdos que le produjeron mucho dolor y los bloqueaba para no sentirse dolido y miserable.
Se trataba de un mecanismo de defensa usado por su parte, como manera de protegerse del daño de los demás. Del daño que le ocasionó su pasado.
La terapeuta le dijo que podía darle continuidad a las sesiones o que simplemente él podía resolver el problema solo, por lo que Izuku asintió ante lo último que ella le dijo. Le agradeció con una sonrisa amable y se despidió de ella.
Saliendo del consultorio de la psicóloga, sintió un enorme peso salirse de su cuerpo. Se sintió bien. Y para su sorpresa, bastante bien. Sonrió al ver a Todoroki sentado en la sala de espera con las manos entrelazadas y la cabeza gacha. Parecía estar pensando en algo.
—¡Todoroki!— Exclamó Izuku, animado por cómo se fueron dando las cosas en sesión.
El otro alzó la cabeza al llamarlo e inmediatamente se puso de pie.
—Midoriya, cómo te fue?— No tuvo oportunidad de siquiera escuchar lo que le dijo, pues éste se lanzó a abrazarlo afectuoso. —Mi-Midoriya— Balbuceó Todoroki, estático.
—Gracias— Lo apretó grato. —Gracias por llevarme, Todoroki. Gracias por todo—
—No hice nada— Lo sintió devolverle el abrazo de manera mecánica. Sus brazos se extendieron por su cintura y lo apresaron. —Sólo lo hice porque quiero ayudarte. No hay otro motivo detrás de mis acciones, más que ese—
—Haz echo suficiente por mí— Lo soltó y posó ambas manos sobre sus hombros. —Qué dices si vamos a comer ramen y soba? Yo invito—
—Pero acabas de salir del hospital hoy, necesitas descansar— Repuso.
—No te preocupes por eso— Insistió energético. —Estoy muy agradecido por dar este paso en mi vida. Vamos, insisto, Todoroki. No he comido nada desde las siete— Le dio unas palmadas en la espalda, las cuales fueron suficientes para que éste accediera con un asentimiento y un ligero rubor en las mejillas.
Su buen humor no le permitió ver más allá de sus acciones para con él.
Acto 38: Discusión
Izuku lo llevó a un restaurante donde servían ramen y soba en el menú.
Izuku pidió Tonkatsu ramen, que era la especialidad del lugar y del cual, disfrutaba mucho comer cuando estaba en los descansos del trabajo y se relajaba a solas. Era de esos momentos que mayor disfrutaba cuando trabajaba.
Todoroki, obviamente pidió soba. Sus mejillas solían sonrosarse y sus labios curvearse en una sonrisa gozosa cada vez que Izuku lo pillaba comiendo soba, o las veces en las que iban a comer y él pedía soba.
El ambiente ameno, los ruidos de platos chocar con otros, el olor a caldo, carne de cerdo, entre otros olores combinados con las voces de los clientes sentados en diferentes mesas, atribuía a su buen humor.
Haber ido a terapia había cobrado un buen efecto en Izuku, quien no había notado mucho progreso en su manera de manejar las situaciones, pues en lugar de reducir la carga, la aumentaba con sus decisiones, sus palabras, sus gestos, sus detalles y sus afectos.
En pocas palabras, alimentaba las cosas que no estaba seguro de probar. O bien, de poder manejar prudentemente.
Si bien, sabía que adoraba a Kacchan. Que le gustaba más allá del hecho de gustarle a simple vista. Lo adoraba por ser el que le producía muchas cosas en su interior lo adoraba por suscitar en él un revoloteo en la boca del estómago que se extendía por todo el cuerpo y no había una explicación de por medio.
No había explicaciones para eso, porque sólo con verlo bastaba para saberlo.
Bastaba para saber que lo quería. Siendo un querer sincero, un querer prolongar el tiempo juntos, pero sin estar completamente seguro de que lo amaba.
A esas alturas de su relación no sabía si lo amaba. Lo quería pero no lo amaba.
Qué divergencia.
Querer, mas no amar.
Quizás lo amaba y no se daba cuenta de que lo hacía.
No lo sabía.
Entre más lo pensaba en el restaurante, más se percataba del trasfondo de sus sentimientos. Oh no. Con seis meses de relación y ni una sola vez lo ha dicho a Kacchan, porque no mentía cuando no se lo decía de regreso. Cuando Kacchan le decía "te amo" en espera de escucharle decírselo de vuelta, decirle que lo ama también, que es un sentimiento mutuo.
Cuánto daño debió de hacerle por no decírselo de regreso. Kacchan debió de haberse sentido muy solo con su falta de tacto ante sus sentimientos. Ante sus "te amo".
Veía a Todoroki comer y se daba de topes en la cabeza con aquella realización de su parte.
Agachó la cabeza habiendo acabado el ramen.
Dejó el plato vacío para que el mesero se lo llevara.
Pasó una mano pesada entre sus rizos y suspiró, como esas veces en que la frustración está muy presente en su sistema, viéndose reflejada en cierta expresión en el rostro.
—Es posible querer a una persona, pero no amarla?— Preguntó al aire sin prestar atención a lo que dijo.
—Sí, es posible— Contestó Todoroki. Su tren de pensamiento se vio obligado a detenerse, hacer una pausa y voltear a ver a su mejor amigo con la cara desencajada.
—Qué dijiste, Todoroki?—
—Que sí es posible querer a una persona, mas no amarla—Expuso haciendo hincapié en su respuesta. —No tiene nada de malo ser así. De todas maneras, no te puedes obligar a amarla cuando sólo la quieres—
—Pero— Se trabó con su lengua. —Yo— Enrojeció por la vergüenza y perdió el hilo de lo que diría. —No sé—
—Hablabas de ti, no es así?— Lo interrogó Todoroki, dirigiéndole una mirada amable.
Izuku hizo un puchero.
—Sí— Bajó la mirada. —Ya no estoy seguro de lo que siento—
—De…Bakugou?—
—No sé si lo amo— Dijo en voz baja.
—No se lo has dicho?— Todoroki parecía incrédulo.
Izuku posó su mirada sobre él, expresando la certeza de que aquello era verdad. No había nada de mentira en lo que su corazón mostraba dentro de esos matices, de esos gestos que hacían sus ojos verdes al hablar sin palabras, al centrarse en sus ojos bicromáticos y silenciarlos.
Todoroki no tenía qué decirle su error. Él lo sabía, lo reconocía y apenas podía conjurar aquel hecho.
—No se lo he dicho porque no estaba seguro de si lo amo o no— Explicó Izuku. —Sigo sin decírselo porque sería igual a mentirle, y no me gusta mentir— Puso su barbilla sobre la palma de su mano, recargando su mejilla ligeramente en ella. —Pero me gustar estar con Kacchan. Me gusta pasar el tiempo juntos, me gusta verlo sonreír y no quisiera ser la causa de sus lágrimas— Suspiró intranquilo. —No soporto verlo llorar, no lo soporto. Y no entiendo porqué, no entiendo el motivo por el que me atraiga tanto, pero quiero aclarar todas sus dudas… y…— Se detuvo sin poder continuar con su supuesta explicación, de la cual no supo nada de lo que dijo a la mitad del camino, porque no entendía el porqué le gustaba Kacchan, porqué le gustaba complacerlo, pero le gusta mucho.
Le gusta y se ha vuelto dependiente de engrandecer el sentimiento. Lo engrandece con sus palabras, sus acciones, sus gestos, sus afectos, etc. Lo ensalza cuando le demuestra consciente e inconscientemente sus afectos a su pareja.
Sólo sabe que adora ver sus expresiones y sus reacciones cuando se acerca a él y lo besa. A la larga lo conmueve. Hace que su corazón lata acelerado, hace que su pecho se acalore y su rostro se abanique de calidez.
—Hablas como si en verdad lo amas— Comentó Todoroki.
—Qué?— Abrió los ojos en incredulidad. No se esperaba algo así venir de Todoroki.
—Hablaste como si en verdad amaras a Bakugou— Repuso él.
—Eh? Pero—
—Sólo que no te has dado cuenta— Añadió enseguida.
—No… me he dado cuenta?— Musitó intrigado.
—No— Manifestó claramente. —Tus palabras y tú expresión me lo dicen todo— Izuku lo ojeó sin emitir palabra. La confusión y la intriga que reflejaban su conflicto interno.
—Yo amo a Kacchan?—
—Todo de ti me lo dice— Señaló sin lucir herido por el tema. —Pero eso no me toca a mi de hacértelo ver, sino a ti. Porque se trata de tu relación con Bakugou y de si tu en verdad quieres seguir con la relación—
Izuku se tomó unos segundos en responder. Dio un suave suspiro, llevándose una mano dentro de sus rizos y la otra la recargó con mayor tensión en su barbilla.
—Terminar la relación…— Murmuró Izuku.
—Yo no estoy en posición para decirte lo que tienes qué hacer, Midoriya. Pero—Inspiró pausado.—Lastimas más a Bakugou si no le has dicho que lo amas, porque él te ama a ti. Le estás haciendo más daño de lo que crees si sigues prolongando esa situación. Que no te amen de regreso duele más de lo que crees—
—Lastimo a Kacchan?— Preguntó paniqueado.
—Yo apuesto a que sí— Respondió.
—Cuántas veces él te ha dicho que te ama y no le dices de regreso?— Dijo casi ofendido. Izuku bajó la mirada a la mesa, sintiéndose como la peor persona de todas. —Cuántas veces le has dicho que lo amas?—
Silencio.
—Midoriya— Pronunció Todoroki consternado. Movió la cabeza en negación, dándole a entender a Izuku que lo que estaba haciendo es incorrecto. —Eso es cruel—
—Cruel?!— Sus ojos se abrieron espantados.
—Eso explica porqué se miraba tan indefenso cuando hablé con él cuando estabas en el hospital— Dijo con reconocimiento. —Ni siquiera se defendió como suele hacerlo, sino lo vi muy inseguro y paniqueado con mis palabras; digo no le dije nada que no fuera verdad. Todo lo que le dije era verdad—Manifestó. —Le dije que te arrebataría de él—
—Todoroki…— Lo ojeó escandalizado.
—No he dicho nada que era mentira, nada— Recalcó, enarcando ambas cejas. —Y lo dije sin saber que no le has dicho que lo amas—
La expresión de Izuku se tornó oscura. Nublada por el sentimiento y la culpa rondando su porte; sus ojos verdes llenos de amargura.
—Soy patético— Explayó obviando lo que ya sabía de antemano. Lo que reconocía claramente.
—No—
—¡Lo soy!— Insistió él. Sus ojos se cristalizaron y se empañaron. —Kacchan tiene razón al decirme que soy un inútil, Todoroki. Soy un inútil para entender lo que me pasa y le hago daño sin saberlo. Soy un pésimo novio. El peor de todos—
—No hables así de ti—
—Tu y Kacchan tienen razón— Soltó. —Tienen toda la razón al decirme todas esas cosas. Al decirme que soy un inútil, que le hago daño, que no le he dicho que lo amo, que acepté estar con él porque me sentí culpable de haberlo rechazado. ¡De todo tienen razón!—
Todoroki enmudeció.
Y el tema se quedó latente.
Izuku pagó la cuenta y ambos salieron del restaurante con el silencio rondando sus expresiones faciales.
Acto 39: Descubrimiento
Caminaron por la calle ensimismados cada uno en su propio mundo. Izuku reconociendo sus errores que se fueron apilando con el tiempo, debido a que no quería hacerle daño a Kacchan. Pero al querer evitar lastimarlo, lo terminaba haciendo. Lo hería con sus inconsistencias, dejando tapujos en la relación por no sincerarse en el momento en que debió hacerlo.
Kacchan no se merece esos tratos. No se merece sus inconsistencias. No se merece nada de eso.
Y él con su excusa de que si no recuerda todo su pasado, no tendrá su respuesta. Ridículo. Y tal vez sí ama a Kacchan, tal vez, pero no estaba percatado de aquel detalle, cosa que prolongó las cosas y asimismo, ocasionar una herida que quizás no pueda corregir.
Incapaz de seguir callado, decidió romper el silencio, diciendo:
—Gracias por hacerme entrar en razón, Todoroki— Los ojos de su mejor amigo se fiaron en él con sorpresa. —Me has dado la sacudida que tanto necesitaba y que no me había dado cuenta que hacía—
—Hice lo que creí correcto— Repuso.
—De todas maneras, insisto en que si no me dicen las cosas, no me doy cuenta de mis acciones— Objetó. —Y ni Kacchan, ni tu, se merecen ser tratados de la forma en que lo he hecho yo—
—No lo pongas así—
—Es así— Refutó Izuku. —Y ya no hay vuelta atrás con todo esto y tengo que aprender a vivir con eso. No me queda de otra, Todoroki. No hay más allá de todo el trasfondo de mis acciones, porque no tiene sentido remitirme a algo que ya hice—
—Lo hiciste sin pensar— Opuso Todoroki.
—Lo hice sin pensar en las consecuencias— Manifestó. —Es por eso que no voy a huir, no escaparé como las otras veces— Respiró. —Me enfrentaré al peso de mis decisiones y las consecuencias de las mismas—
Todoroki lo miró conmovido, sorprendido y austero. Esa mezcla de gestos en una sola mirada fue la respuesta suficiente para él, puesto a que significaba que se tomaba en serio el asunto referente con sus sentimientos y su relación con Kacchan.
No se retractaría de ello.
No lo haría.
—¡Deku-kun!¡Todoroki!—
Ambos se detuvieron en seco ante esa voz femenina que les hablaba. Se giraron en dirección a la voz de Uraraka abordarlos en plena calle. Ella iba seguida de Iida, quien usaba ropa casual, a comparación de Uraraka, quien ella portaba el traje de héroe con estilo y comodidad.
Ella corrió hacia ellos, con una sonrisa emplastada en su rostro sonrosado.
Izuku la saludó primero, después Todoroki, que se portó decente frente a ellos. Sin embargo, Izuku no pudo evitar sentirse abrumado por la situación, debido a que lo encontraron en compañía de Todoroki en un momento como aquella ocasión.
—Los interrumpo de su salida?— Los interrogó Uraraka con ojos curiosos.
—No, no, sólo fuimos a comer— Contestó Todoroki.
Iida llegó hasta ellos, y también los fue a saludar, a lo que tanto Izuku como Todoroki lo saludaron. La conversación entre los cuatro se relacionó más que nada con el hecho de haberlos encontrado juntos, luego de la reunión en la que Izuku se marchó con Kacchan, pero que al parecer no se percataron de aquel detalle en particular, pues desconocían de su relación con él, debido a que él no quería que nadie supiera de que salían.
—Están saliendo?— Uraraka clavó un nudo en su corazón con semejante pregunta. La falta de tacto, desató que Izuku bajara la mirada, incómodo con la situación.
—No— Intervino Todoroki. Izuku subió la mirada hacia él con asombro. —Salimos como amigos—
—Oh— Uraraka dijo decepcionada.
—Pensábamos que ustedes estaban juntos— Añadió Iida. —Siempre que veo a cualquiera de los dos, están juntos—
Izuku los miró apenado.
—Ehm— Balbuceó, su lengua chocó contra su paladar preso del nerviosismo.
—No nos están mintiendo, verdad?— Interrogó Uraraka en sospecha.
—No, Midoriya y yo no estamos juntos— Aclaró Todoroki, dando un paso al frente. —Midoriya— Suspiró lento. —Midoriya está saliendo con alguien más—
—¡Todoroki!— Izuku lo ojeó aterrado.
Sus amigos se quedaron sorprendidos, ojeándolo como si pudieran ver a través de él. Tal vista fue demasiado para Izuku de soportar, que apartó la mirada de ellos. Luciendo abochornado y en parte, atosigado.
—Con quién?— Preguntó Uraraka ansiosa de respuestas. Izuku dio un paso atrás. La premura de la situación ameritaba a que su opción más fácil era huir, pero él se había dicho que no huiría de sus decisiones y él eligió estar con Kacchan. Entonces, huir no era una opción. —Con quién estás saliendo? Es alguien que conocemos? Es tu admirador secreto? No creas que me olvide de él o de ella, o es una ella? Quién es? ¡Dinos!—
—Uraraka cálmate— Iida la tomó de los hombros y la mantuvo a la distancia, para que ella no se encimara a abrumar a Izuku con sus preguntas. —Y deja que Midoriya hable como gente civilizada—
El corazón le latía a mil por hora y la cara se le tiñó de rojo escarlata. El nerviosismo lo consumía, la verdad lo cosquilleaba y lo empujaba a darla a conocer. Las mentiras no son buenas, pues no son la mejor salida del problema, pero Kacchan no quería que nadie supiera lo suyo.
No lo quería, pero Izuku sí quería revelarlo, a pesar de que atentaba contra su relación y su promesa. Atentaba contra todo lo que había vivido con Kacchan. E Izuku Midoriya no miente. No miente incluso en las peores situaciones, no lo hace, y no lo hará en esta particular situación en la que se encontraba con sus amigos.
Quizás se molestarán, quizás se alegrarán, pero tendría que intentarlo. Tendría que arriesgarse a intentarlo tan siquiera una vez. Solo así Izuku sabrá si sus amigos aceptan sus decisiones o no.
No hay otra manera.
Izuku cogió aire, llenó sus pulmones preparándose para soltar la bomba.
—Es Kacchan—
Sus amigos lo miraron desencajados, como si no se esperaban una revelación de ese tipo; incluso parecía que creían que se trataba de una broma. No era broma que es novio de Kacchan, definitivamente no lo es. Con sus ojos reflejó la sinceridad cristalizada en sus pupilas, desde el mismo interior de su corazón.
A pesar de que todo su ser sea un desastre, había algo de certeza. Y esa certeza es que Kacchan es su novio y que vive solo, entre otras cosas.
—Es una broma?— Preguntó Uraraka, incrédula.
—No lo es— Repuso Izuku.
Iida estaba atolondrado, más parecia estar más sereno que la expresión que abarcaba el rostro de Uraraka, porque sus facciones se tensaron hasta llegar al punto en que comenzaron a temblar. Cuerpo se crispó y sus manos se empuñaron. Ella estaba molesta.
—Con Bakugou?— Hiló Iida con cierto asombro. —No me lo creo—
—Es cierto que están juntos— Intervino Todoroki.
—Pero a ti te gusta Midoriya, Todoroki, no es así?—
—Sí, me gusta— Argumentó Todoroki. —Pero Midoriya puede hacer lo que él guste con su vida, eso no me corresponde a mi de quejarme—
—Pero— Musitó Iida, posicionando sus lentes en su posición correcta. —Vaya— Externó boquiabierto —No me imagino a Bakugou como novio—
De pronto, Uraraka se encaminó hacia Izuku sin decirle nada y fue cuando sucedió.
Una bofetada dio a parar en su mejilla izquierda, sorprendiendo a los tres chicos, en especial a Izuku, quien abrió los ojos en asombro, sintiendo el ardor procedente de su mejilla golpeada.
—¡Uraraka!— Exclamaron Todoroki e Iida al mismo tiempo.
—Qué te pasa?!— Le gritó Uraraka, dándole otra bofetada en la mejilla no golpeada. —Es que eres estúpido, Deku-kun?! Cómo puedes ser novio de la persona que te hizo bullying? Es que Bakugou te amenazó para que salieras con él o qué?—
Iida se abalanzó hacia ella para calmarla, pero ella fue directo a Izuku y lo tiró al suelo, pues él no opuso resistencia, puesto a que su mente se encontraba echa un desastre con lo que pasaba. Sus mejillas ardían, punzaban. El calor del golpe penetraba con los poros de su piel desagradablemente.
Uraraka se inclinó a él, tomándolo de las solapas y lo agitó.
Ella parecía una fiera suelta con la agresividad con que sus ojos se dirigían a él y su voz explayaba mayor fuerza que la de Kacchan cuando estaba enojado.
Uraraka daba miedo enojada.
—No me amenazó— Repuso Izuku, preso de una agitación arraigada en su voz.
—Cómo es que te dejaste manipular por él?—
—N-no me manipuló— Izuku estaba aterrado. Apenas si le salía la voz de la garganta. Sentía las cuerdas vocales chocar contra la pared de su garganta y hacer resonancia. —¡Kacchan no es así!—
—No recuerdas el daño que te hizo?!— Recalcó ella, rabiando. —Bakugou siempre dijo que te odia, él siempre te ha odiado, cómo es que terminaste con él? ¡Es estúpido! Me extraña que estés en una pieza, porque con su carácter ya te hubiera explotado—
—¡Kacchan no me haría eso!— Negó. Izuku negó toda posibilidad que diera esas inclinaciones con respecto a su novio. Llevaba años conociendo a Kacchan, años de los cuales ni la mitad se acordaba con claridad.
Otra bofetada dio a parar a su mejilla izquierda y fue suficiente para que Izuku intentara cubrir su rostro, incapaz de sobrellevar la situación de mejor manera, pues de ser de otra forma, tal vez hubiera reaccionado mejor que esta vez.
—¡Bakugou no te hará feliz!— Exclamó Uraraka, alterada. Izuku abrió los ojos en preocupación. —¡Él no te hará feliz! Qué me garantiza que no te terminará golpeando en el futuro con sus ataques de ira? Qué nos garantiza que no te va a lastimar verbalmente y psicológicamente como lo ha hecho hasta ahora?—
—¡Suficiente, Uraraka!— Iida logró tomarla de los brazos y alejarla de Izuku.
—¡No he terminado de hablar con Deku-kun!— Gritó Uraraka, buscando zafarse del agarre de Iida. —No he terminado de hablar contigo, Deku-kun— Lo señaló con amenaza. Izuku sintió escalofríos. Nunca la había visto tan enojada. Ella siempre tan tranquila y risueña y en estos momentos le gritaba. Eran dos contrastes totalmente diferentes que componían a la misma persona.
Izuku como pudo intentó levantarse, pero Uraraka se zafó del agarre de Iida y se abalanzó sobre él, pero una capa de hielo le impidió el paso para alcanzarlo y unos brazos cálidos lo rodearon para protegerlo. Son los brazos de Todoroki los que lo abrazaron efusivos, los que transmitían un calor descomunal e hicieron que su corazón se acelerara ante la impresión del impacto.
Izuku miró con ojos desorbitados la cercanía de Todoroki, incapaz de pensar en nada más. La sorpresa lo agasajó, lo desorbitó de su postura.
No pensó que los brazos de Todoroki fueran tan cálidos que el mismo frío que sentía aquella mañana se viera afectado por su presencia, pese a que usaba su lado frío, fue lo más cercano a la calidez posible que no había sentido en todo el día.
Vio todo lo demás pasar en cámara lenta. Los gestos de Iida en espanto de no lograr retener a Uraraka, quien exclamaba que aún no se había terminado de hablar con él. Las voces de sus amigos chocaban a la distancia. Chocaban contra el muro de sus tímpanos.
Entonces experimentó lo que la psicóloga Fujimoto le dijo en sesión. Cuando él se encontraba en situaciones de alto nivel de estrés, su mente se tornaba en un gran agujero sin fondo.
Su memoria se ponía un freno para canalizar el estrés hacia otro punto. En este caso, sus recuerdos. La alta tensión que antes no reconocía sentir, era lo que lo estaba haciendo que los recuerdos se desvanecieran de su mente. Que se evaporaran como si nunca hubieran pasado. Su dolor por haberlos vivido se combinaba con el estrés y el mecanismo de defensa era esconderlos. Taparlos como si no existieran.
Similar a tapar el sol entero con el puño cerrado. Vaya analogía tuvo entre los brazos de Todoroki, los cuales lo protegieron de ser reprendido por Uraraka de que su relación con Kacchan no prosperaría por mucho esfuerzo que éste hiciera.
Esa relación no prosperaría.
Y quién le aseguraba que no prosperaría?
Nadie podía asegurarlo, ni él mismo, ni Kacchan lo podían asegurar. Bueno, Kacchan sí lo asegura más que perfecto. Kacchan asegura que estarán juntos toda la vida.
Jura a los cuatro vientos que su relación durará para siempre, porque así lo quiere él y así es como Kacchan ve las cosas. Lo cual no está mal, por parte de él.
Pero Izuku?
Izuku es una página en blanco. Una gran página sin nada en ella. Izuku también es un agujero, es un gran agujero sin nada dentro, puesto a que carece de recuerdos debido al mecanismo de defensa que se impuso para evitar sentir el dolor que le propinaba su amigo de la infancia.
Lo supo estando entre los brazos de Todoroki. Lo reconoció a grandes rasgos. Reconoció su mecanismo de defensa. Su forma de huir del dolor, del peligro, del miedo de enfrentarse a sus temores.
—Estás bien, Midoriya?— La cara de Todoroki se centró en verlo, estando a escasos centímetros de él.
Izuku asintió despacio.
Le hizo falta tiempo para analizarlo todo, mas nunca se es suficiente cuando la gentileza de las situaciones se dan de una manera y cuando los recuerdos se van por la coladera su mente y su cerebro es un gran enigma que ni él mismo puede descifrar.
Su mente siempre ha sido tan compleja para comprender lo simple, y tan estrecha para no poder aglomerar lo complejo.
—Perdona por haber hablado de más— Repuso Todoroki. —Fui un tonto al decir que tenías novio—
—No tienes la culpa de nada— Objetó Izuku con la vista aturdida. —Ahora entiendo muchas cosas gracias a Uraraka—
—Qué entendiste?—
Miró a Todoroki unos segundos en entendimiento.
—Mi problema de memoria—
Acto 40: Terminar
Después de lo sucedido con Uraraka e Iida, y el abrazo efusivo de Todoroki. No supo cómo fue que terminó en la puerta de Kacchan. Su mente había estado perdida la mayor parte del recorrido hacia su casa. Podría decirse que fue un reflejo inconsciente. Dio a parar en su casa por una razón y esa razón la recordó teniendo a Kacchan enfrente y preocupado por él.
Lloró frente a él por la culpa, por la inutilidad de prolongar todo innecesariamente, por la inestabilidad de sus pensamientos en conjunto de sus sentimientos, por todo eso.
Su motivo de irlo a ver—además de decirle que no se molestara en venir a la residencia, en caso de que quisiera hacerlo— era para disculparse. Quería disculparse por herirlo al no decirle que lo amaba.
Teniéndolo entre sus brazos, su llanto se detuvo abruptamente. No había venido a decirle que lo golpearon. No, no vino a eso. Él vino a disculparse y a sincerarse con Kacchan. Se recordó que no debía abrazarlo hasta expresarle lo que pensaba.
Extendió sus brazos, separándose de Kacchan, quien lo ojeó interrogante. Sus ojos se clavaban en los suyos como garras encajándose en su cuerpo. El rojo de sus ojos trataba de descifrarlo, de leer en su cara algún rastro de lo que él buscaba conjurar en palabras físicas.
—Tenemos qué hablar, Kacchan— Confesó con una voz que le resultó desconocida. Sonaba como todo un hombre. El tono de voz autoritario y dominante, sacó de onda a su novio, que con sorpresa apretó los dientes. Lo vio tensarse.
—Tengo que curarte esas heridas primero— Desvió la mirada, regresando a su casa.
Izuku lo siguió por detrás. Su novio lo evadió. De eso no le cabía dudarlo. Izuku no se detendría hasta hablarle.
Saludó educadamente a los padres de Kacchan, quienes lo interrogaron concertados con los golpes presentes en sus mejillas, pero Kacchan les dio evasivas a sus padres y se llevó a Izuku jalándolo del brazo a su habitación.
Entrando a su habitación, Kacchan lo obligó a sentarse en su cama y a guardar silencio hasta que lo terminara de curar con el kit de primeros auxilios que tenían en su casa.
Las manos de Kacchan se fijaban en curar sus mejillas magulladas, su tacto fue cuidadoso para con los ligeros espasmos que le propinaban las bofetadas que le dio Uraraka. Bofetadas que fueron clave para estamparlo con la realidad que él mismo creó.
Cuando notó que terminó de atenderlo, Izuku se preparó para hablar, pero fue silenciado por Kacchan, quien lo abrazó por el cuello.
—Kacchan?—
—Cállate— Replicó él.
—Tengo que hablar contigo— Puso sus manos sobre sus brazos para alejarlo, pero Kacchan se aferró a él, sin querer dar su brazo a torcer.
—Habla después—
—Es urgente— Urgió.
—No quiero hablar— Dijo obstinado.
—No es nada malo— Aclaró apurado. —¡De verdad!—
—Y quién dijo que pensé que era algo malo?— Reprendió.
—Kacch—
—De repente apareces con la cara golpeada, te pones a llorar en frente de mí y después dices que quieres hablar conmigo. Qué carajos crees que voy a pensar, imbécil?!— Lo apresó bajo su agarre, temblando.
—No lo sé— Balbuceó Izuku en tono desorientado.
—¡Eres un imbécil!— Gritó gruñendo. —Un gran nerd imbécil que no sabe usar su cerebro, porque tiene pura basura dentro de él—
Izuku logró separarse del abrazo que lo estrujaba. En cuanto se zafó de él, Kacchan se dio la media vuelta.
—Déjame hablar contigo, Kacchan— Pidió de buena manera.
—No tengo nada que hablar contigo— Lo señaló sin mirarle a la cara. —Lárgate de aquí—
—Pero, Kacchan— Dio un paso al frente que fue respondido por un paso atrás de parte de su pareja.
Qué estaba pasando?
—Kacchan—
—No—
—Déjame—
—No quiero escucharte— Se giró a verle a la cara y ahí Izuku entendió todo. —Entiéndelo, Deku. No quiero hablar—
Tenía miedo.
Esos ojos rojos gritaban de miedo. Le pedían algo, o más bien, temían algo. Temían lo que saldría de la boca de Izuku. Temor a la separación, es lo que gritaban sus ojos.
No supo cómo fue que lo dedujo, pero una corazonada lo hizo entender que se trataba de ese detalle en especial.
—Si no quieres hablar, entonces escúchame— Pidió Izuku.
Kacchan se adelantó a gritarle, pero él soltó lo que necesitaba descargar de su carga:—Perdón—
Él se frenó en seco.
—Qué?— Hiló desconcertado. —De qué te disculpas?—
—Perdóname por haber prolongado esto más de lo que debí de haberlo hecho— Prosiguió velozmente. Si se detenía se trabaría con sus palabras. —He sido demasiado inconstante con mis acciones y gracias a ellas, te he vuelto inseguro con nuestra relación. Mis propias inconsistencias no me permitieron ver lo incompetente que he sido contigo y de lo mucho que debí haberte lastimado con mis asuntos internos. He sido un pésimo novio. He sido horrible contigo—
—De qué estás hablando?—
—No te he dicho que te amo— Arremetió contra su pregunta. —No lo he dicho ni una sola vez y de seguro has sufrido en silencio por eso—
Kacchan lo miró con una mezcla de sentimientos que alimentaba la idea que tenía Izuku de su error. Esa era la prueba de que él estuvo mal.
—Deku…— Kacchan masculló, moviendo la cabeza en conflicto. Parecía tener un duro trabajo para entender lo que dijo.
—Perdóname por haberte lastimado con mis acciones— Dijo Izuku con arrepentimiento. —No he sido el mejor novio para ti. Ni siquiera te he dicho que te amo
Al ver el silencio estupefacto de su novio, se desconcertó de la gravedad con que éste llevó a cabo el discurso de sus sentimientos.
Izuku bajó la mirada al piso, la subió, mirando a Kacchan con un ligero pánico asentado en sus ojos.
—Hah?!— Kacchan espetó de repente, sobresaltando a Izuku, quien sintió que el corazón le saltó hasta la garganta. —Qué tonterías dices, Deku?! Acaso has perdido la cabeza?—
—Qué?— Se le escapó el aliento de la boca.
Kacchan se lanzó a rodear su cintura con sus brazos.
—Por qué dices esas estupideces?— Sus orbes rojizas expresaban la tensión y el temor que lo invadía.
—No te lo he dicho, Kacchan—
—¡No importa!— Refutó.
—Sí importa— Insistió. —Porque no quiero lastimarte—
—Estás imbécil o qué?— Lo abrazó ejerciendo presión con su agarre.
—No soy el hombre correcto para ti, Kacchan— Repuso Izuku.
—Sí lo eres— Sus ojos se abrieron en angustia.
Izuku no quería seguir viendo a Kacchan así. No concebía cómo es que sus inseguridades lo llevaron a no poder saber si ama a Kacchan, teniendo en cuenta que Todoroki le dijo ese mismo día que se mostraba como alguien que lo amaba. Pero si lo seguía lastimando durante más tiempo, no podría zanjar con la noción de que lo arrastraba con los agujero de su ser.
—No sé si te amo, Kacchan— Confesó. —No lo sé, porque no lo entiendo. No entiendo con exactitud lo que siento por ti— La expresión de dolor de Kacchan lo demolió por dentro.—No te mereces eso, no es justo para ti—
—No— Negó. Lo abrazó fuerte, refugiando su rostro en su pecho.
Izuku puso sus manos en sus hombros. Los sintió tensos.
—Hay que terminar con esto— Soltó de golpe.
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P.D. Capítulo largo, sobre todo disfruté mucho escribirlo.
Semejante golpiza que le dio Uraraka a Deku, y Todoroki que le dio tremendo abrazo.
Deku pensando que si rompe con Kacchan será la manera en la que no lo lastimará, pero será lo correcto?
Y pobre Kacchan, ha estado pasando por mucho, gracias a las inconsistencias de Deku.
Espero que les guste.
