"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Katsuki
Acto 45: Cartas sobre la mesa
Desde el segundo en que esa petición salió de Deku, casi se le escapa el aire de los pulmones:
"Tenemos qué hablar"
Fue preso de una sensación de escalofrío recorrerle toda la columna vertebral. Su corazón se apretó tanto que lo sintió retorcerse desde su postura.
Evadió el tema, puesto a que el autoritarismo proveniente de la voz de Deku lo fulminó. Buscó una rápida excusa y se metió a la casa, sabiéndose seguido por él, quien caminaba rotundamente a su encuentro.
"Tenemos qué hablar"
De qué tenían qué hablar?
Acaso había algo de lo que él no estaba enterado? Tenía la certeza de que así era, pues Deku solía guardarse mucho las cosas que le ocasionaban pesadumbre y sabía (aunque Deku no se lo dijera directamente) que se las comunicaba a Todoroki, en lugar de a él.
La ligera inclinación de su voz fue clave para suponer que se trataba de su relación. Y él no sabía porqué o a qué se debía esa urgencia de tratar el asunto luego de haber recibido una golpiza.
Katsuki pidió el kit de primeros auxilios a su madre y subieron a su habitación sin decirse nada. El silencio que contratan, suscitaba una sensación de miedo en Katsuki, quien ordenó a Deku que tomara asiento en la cama y que guardara silencio. Necesitaba que guardara silencio, en caso de ser lo que él intuía que era.
Su pecho se apretujaba cada vez que veía a Deku fruncir el ceño en dolor ante su toque. Ponía cuidadosamente la gasa en su mejilla magullada y ligeramente sangrante, queriendo acariciarla sus piel y sentirla entre sus dedos, mas tuvo que detener sus impulsos ansiosos de querer tocar la piel de su novio y dedicarse a colocar la gasa en el sitio correspondiente.
No le gustaba ver el panorama en que Deku frunciera el ceño, apretara los ojos cuando desinfectaba la herida, y sus labios se curvearan en una mueca de dolor. Si pudiera, cambiaría el orden de los acontecimientos y él hubiera sido el golpeado, en vez de Deku.
Pero no era así como se dieron las cosas, pues sucedieron de una manera muy diferente a la que tal vez debieron ser. O tal vez no.
Pero de algo estaba seguro y eso era que no le gustaba ver a Deku herido, tanto física como emocionalmente. Cualquier tipo de sufrimiento de Deku, le afectaba.
Terminando de colocar las banditas en la otra mejilla que no estaba tan lastimada como la otra, se tomó un segundo antes de que Deku quisiera retomar los hilos de lo que él quería hablar.
Para hablar se necesitaba hacerlo correctamente. Se requería de apertura al diálogo y prestar el oído para escuchar atentamente lo que saliera de la boca del otro, lo que el corazón expresara con amplias intenciones de hacerse oír. Lo que sea que fuera el tema que Deku quisiera abarcar, temía de la gravedad de lo que sucediera en su habitación a partir de ahí.
Por eso fue que huyó los primeros minutos de la discusión. Huyó y evitó el contacto visual con él, porque si lo veía a los ojos, se sentiría despojado de la realidad. Expulsado al vacío.
Su corazón retumbó en desesperación conforme Deku se iba abriendo en la discusión sobre sus sentimientos con respecto a la relación.
Deku expresaba su desconsuelo al no poderle decir que lo amaba. Refería su incapacidad para hacerlo y poder entenderse a sí mismo dentro de su relación. Lo oía y pensaba que era una mala broma por parte de Deku.
Le costaba trabajo creer lo que escuchaba, tanto que se lanzó a abrazarlo de la cintura con la sola intención de comprobar si en verdad estaba allí presente en su habitación. Lo apretó y comprendió el significado de sus palabras, de sus sentimientos, de su confusión.
Ocultó su cabeza en su pecho, tratando trabajosamente de procesar la inmensidad de la situación. Su mandíbula temblaba descontrolada, su corazón chocaba contra su pecho y s le estrujaba la inconformidad de Deku con el curso de la conversación en la que él se remitía de captar el hilo de las palabras adentrarse en el canal auditivo hasta arribar en su cerebro y asentarse ahí sólidamente.
No fue hasta que lo escuchó decirle:
—Hay que terminar con esto—
Sus ojos se abrieron desorbitados ante aquel preciso momento en que él soltó de golpe y sin estribos y complicaciones, terminar como pareja.
Katsuki, de inmediato, entró en pánico.
No lo permitiría.
Aferró su agarre a él y con la voz ronca dijo:
—¡No! No te lo permitiré, Deku— Opuso de golpe. —Yo no te exijo que me digas cosas que no estés listo para decir. No es excusa suficiente para que terminemos—
—Espera— Deku lo separó un poco y posó sus verdes ojos en los suyos que gritaban de desesperación.—Crees que romperé contigo?— Su tono de incredulidad le dio a entender que su intención no era portal con él, lo cual lo confundió.
—Eso no es lo que quisiste decir?—
—¡No!— Exclamó Deku. —Lo que quise decir es que pongamos las cartas sobre la mesa. No, no, mi objetivo no es romper contigo—
—Eso qué significa?— Exigió Katsuki.
Su mente estaba echa un desastre. No entendía el sentido a lo que Deku pedía, porque para él no tenía el más mínimo sentido de presenciar. Fue un golpe duro haber creído que su intención era romper con él, mas no era de ese modo. En su lugar, dijo "pongamos la cartas sobre la mesa" a eso se dijo: cuáles cartas?
Poner las cartas sobre la mesa podía referirse a muchas cosas, por lo que no pudo evitar cuestionarse a manera breve lo siguiente:
Se refiere a tener una discusión acalorada hasta vaciarnos por dentro?
El altercado de tener una discusión no es quién dice más cosas para lastimar al otro, o quien hable más, sino en quién tiene la razón al final. Es quién sale ganando frente a todo esto. Y Katsuki no estaba dispuesto a tener esas discusiones con Deku, porque sabía que uno de ellos tendría que salir perdiendo y ese no sería él.
Katsuki no es del tipo que pierde. Él no pierde. Y no perderá contra él. Contra Deku y sus repentinas proposiciones de poner las cartas sobre la mesa.
Deku se mordió el labio. Lo observó fijamente, presionando sus dedos sobre sus hombros. Su respiración podía sentirse desde su postura y lo erizaba.
Eso lo llevó a apresarlo de la cintura, entrelazando sus dedos para que él no se escapara de su agarre.
—Significa que hay que sincerarnos, Kacchan— Explicó él.
—Hah?—
—Tengo que decirte lo que me pasa— Insistió.
—Lo que te pasa?— Repitió desencajado.
—Sí—
Sus ojos verdes lo miraban intensos, desatando una tensión a lo desconocido. Las gentiles manos de Deku yacían clavadas en sus hombros, sin ser un contacto brusco ni dañino para él.
—Qué es lo que te pasa, idiota?— Inquirió Katsuki. No podía ser algo fuera de lo que ya conocía de él, si ya conocía a la perfección la personalidad del tarado de su novio. No necesitaba otro tipo de explicaciones, o de aclaraciones que él diera sin divagaciones de su parte, puesto a que Deku hablaba demasiado cuando se trataba de dar una explicación de las cosas que le pasaban.
Deku lo sentó en la cama a manera educada, casi metódica y respetuosa.
Sus orbes verdes no separaron contacto de verlo, a lo que él se sonrojó por la intensidad de su mirada.
Deku respiró profundo, depositando sus manos en su regazo, jugueteando nerviosamente con ellas.
—La razón por lo que no te he dicho el porqué de todo es porque no me había dado cuenta de mis sentimientos— Explicó seriamente. —Y puede parecer que no tiene mucho sentido al decirlo, porque le doy muchas vueltas a las cosas, pero hay cosas de las que a veces ni siquiera yo me doy cuenta de que están ahí hasta que me las dicen—
—Son excusas y más excusas, estúpido— Rechazó lo que Deku dijo.
—¡Eh, no lo son!— Exclamó él, escandalizado. —Lo que quiero decir es que hoy me he dado cuenta de dos cosas importantes—
—Cuáles son esas cosas?—Lo interrumpió, acercándose unos centímetros a él.
—Ehm—Frunció el entrecejo.
—Empieza con la primera— Sugirió al verlo dudar con cuál empezar. A veces ese nerd lo sacaba de sus casillas, pero era justificable por ser él.
—Sí, está bien— Cabeceó en asentimiento. —Empezaré con esa—
Deku se tomó un rato para hablar. Tomó una profunda inspiración, soltando el aire distendido de sus pulmones y pareció relajarse frente a su misma tensión.
Suponía que le costaba mucho trabajo admitirle de qué se trataba aquello que le pasaba; sin embargo, Deku comenzó a confesarle sobre los recientes acontecimientos que fueron afectándole emocionalmente en cuanto a sus puntos de vista de la relación respecta. Katsuki asentía a sus palabras, procesando el bombardeo de información que Deku describía. La finura de sus sentimientos reflejada en la vasta solidez de sus palabras combinadas con sus gestos faciales delicados y ansiosos, narraban el sentimiento cristalizado que lo refería a él a nivel de madurez.
Creyó que se perdería por la rapidez con la que su novio se expresaba, pero no, él entendió todo perfectamente bien y no tuvo la necesidad de interrumpirlo, como lo haría en situaciones en las que él no supiera escuchar correctamente lo que le decían.
Si fuera el Katsuki de dieciséis años lo hubiera interrumpido.
—Fue un error habérselo dicho a Todoroki, en vez de a ti— Ahí es cuando realizó la estupidez de las acciones de su novio y repetirse varias veces de una tirada. —Todas esas tonterías las he echo por mi propia ignorancia y por miedo a que te enojaras conmigo—
—Tsk— Se rió por la ridiculez de aquel pretexto iluso.
No le molesta lo que fuera lo que lo preocupara, sino que no le dijera las cosas cuando debía de hacerlo.
Sacudió la cabeza en negación y miró a Deku con enfado e indignación.
Cómo era posible que no le dijera las cosas a la cara desde el principio y atenerse a decírselas después de bastante tiempo? Tenía que ser un Deku.
—Yo tampoco te quería preocupar por mis sentimientos— Excusó.
—Siguen siendo excusas, Deku— Apuntó con el ceño fruncido. —Ni una cosa ni la otra contigo. Debiste de decirme todo desde el principio— Chasqueó la lengua. —Tenías que ser un Deku— Lo dijo con coraje, con enojo.
Justo cuando lo vio a punto de pedirle disculpas, lo cortó.
—Y ni se te ocurra pedir disculpas, estúpido Deku—
—Pero— Musitó él, su lengua trastabillando. —Insisto en que sé que no estuvo bien nada de lo que hice. Mis acciones con respecto a mis palabras, no fueron las mejores. E intenté huir de lo que sentía, en lugar de enfrentarme a mis sentimientos. Debí de enfrentarme a lo que siento— Bajó la cabeza, con un temor abrumador en su cara. —Entiendo que no soy lo que mereces. No te mereces que te arrastre a esto, porque tu vales más que cualquier otra cosa que conozco—
—Eh?— Enrojeció de las mejillas.
—Lo que tú vales, es mayor que cualquier persona que conozco, Kacchan— Especificó. Sus ojos se tornaron a él con anhelo. Se estremeció de verlo.
Quiso añadir que sí, que él también es mejor que cualquier otra persona que conoce, pero se queda callado por unos segundos, meditando lo que quería saber.
No le tomó mucho saber lo que preguntaría. Entonces clavó su mirada en la de Deku, conectando miradas en lo que pudo ser una eternidad.
—Qué es lo que sientes por mí?— Interrogó, ansioso por saberlo, por tener una respuesta.
Sus orbes verdes se abrieron ligeramente; acto seguido, se sonrojó.
—A decir verdad mis sentimientos por ti han cambiado con el tiempo— Admitió sinceramente. Katsuki frunció el ceño, haciendo una mueca inquisitiva. —Al principio me sentí culpable por haberte rechazado y por eso te di una oportunidad; luego me comenzaste a parecer demasiado lindo, a pesar de que mi admiración por ti nunca se ha ido un momento.— Frunció las cejas, apareciendo un ligero brillo en sus ojos. —Después me di cuenta que me gustabas mucho y que fue algo a lo que no me podía resistir y nunca pensé que llegara a sentir tanto por una persona, pero estuve equivocado al creer que eso no me sucedería. Admito que siempre pensé que viviría y moriría solo… y de no ser por ti— Se animó a tomarle la mano con un acto muy gentil, que éste le permitió hacer.—No hubiera experimentado tantas emociones en mi vida. Contigo he experimentado felicidad, frustración, coraje, miedo, confusión, enojo, inseguridad, celos, todo ha sido nuevo contigo y eso me hizo darme cuenta de lo mucho que siento por ti— Apretó su mano con temblor en su gesto. —Me costó mucho trabajo entenderlo y fue ahí que di cuenta que me había enamorado de ti y más que haberme enamorado de ti, siento mucho amor por ti—Katsuki abrió los ojos aquella confesión. —Lo que siento por ti es amor—
—Amor? Estás seguro?— Soltó ansioso.
—Sí, estoy muy seguro— Admitió sin pena. —Quiero estar contigo y no por miedo, o porque me sienta culpable al respecto— Cogió aire. —Es porque quiero— Sus mejillas se sonrojaron, resaltando sus pecas. Sus ojos lo llamaban y lo miraban con ternura. —Yo verdaderamente quiero estar contigo—
—No… no lo dudarás más?— Quiso cerciorarse de que él no le mintiera.
—No— Manifestó firmemente. —No, Kacchan— Puso su otra mano encima de la suya.
—Entonces, qué yo soy para ti?— Demandó.
Deku se tomó un segundo para decir:
—La persona más importante para mi—
Su corazón dio un vuelco, provocándole estremecerse entre sus manos sosteniendo la suya.
—Deku…—
—Es verdad, Kacchan— Juró. —Todo lo que dije es verdad—Inclinó la cabeza, poniendo la mano que sostenía en su frente. —Así que por favor perdóname por haberte hecho pasar por momentos incómodos y dolorosos de mi parte. Sé que soy un tonto, lo sé perfectamente— Inspiró pesado. —Y sé que tampoco te merezco, porque yo no merezco a alguien tan hermoso como lo eres tú. Tu mereces a alguien mucho mejor que yo—
No. No es verdad. Él quiere a Deku en su vida sin importar sus errores.
Se sacudió de la mano de Deku y las tomó a las dos pro igual. Las midió en su tamaño, su textura sobre sus manos, lo grandes que eran sus manos en el tiempo presente.
Las miró unos segundos, maravillado con lo sucedido.
No esperó que la confesión de Deku fuera a ser tan precipitada, pero a la vez tan larga. Es decir, que fuera lo suficiente como para hacerlo estremecer.
—No necesitas pedirme perdón por decirme lo que sientes— Explicó Katsuki en la mejor forma que pudo ejercer. —Me hubiera gustado que me lo dijeras antes, pero no es tarde, Deku. No lo es— Se lanzó a abrazarlo, rodeando sus brazos alrededor de su cuello. —No lo es— Ocultó su cabeza en la abertura de su cuello, refugiándose en su calor y su aroma. Aspiró profundamente y cerró los ojos fuertemente.
—¡Espera, Kacchan!— Exclamó Deku, poniendo temeroso sus manos sobre su cintura, tratando de alejarlo, pero éste no se quería alejar. Se supone que están en la misma página, no? No tiene sentido que lo aleje. —A-aún no he terminado de hablar—
—¡Ay, Deku!— Gruñó. —Te estás tardando demasiado en esto. ¡Es jodidamente molesto!—
—L-lo siento— Sus dedos se encajaron en su cintura y dejaron de temblar temerosas sobre ésta. —Sólo quiero hacerte saber que puedes romper conmigo si piensas que no vale la pena pelear por nuestra relación, porque no me opondré a lo que tú quieras—
—¡No voy a romper contigo!— Sacó su cabeza de su cuello y lo encaró. —Es estúpido que pienses así—
—Sólo quiero que sepas que es una decisión que puedes tomar—
—Cállate—Espetó. —Pelearemos por lo nuestro y se acabó—
—Kacch—
—No lo repetiré, Deku—Vociferó.
Deku pareció entender su intención y se limitó a asentirle.
—Entiendo— Dijo su novio en un tono sustancioso. —Solo quiero que no haya cabos sueltos en lo nuestro—
—Al menos te das cuenta de eso— Apuntó éste con cierta ironía.
Katsuki también quería que no hubieran cabos sueltos en su relación, mientras estuvieran juntos. Esencialmente, ese es el sentimiento concretado que él buscaba que los dos mantuvieran en sintonía.
—Bueno, sí— Deku carcajeó, delineando sus facciones al reírse.
—Idiota— Masculló.
Se aferró a él con sus brazos, sin ocultar su cabeza en la abertura de su cuello o en su pecho. Sólo juntar sus frentes, conectando su mirada con la suya, mientras lo contemplaba reírse.
Deku era bello curando se reía. O mejor dicho, en todo momento era bello.
Se vio tentado en acariciar su mejilla, pero lo lastimaría si la tocaba, porque las dos estaban lastimadas. Ambas lucían arder al toque, y no se atrevería a causarle dolor por su deseo.
Deku paró su risa, al notar su contemplación.
—Kacchan?— Lo miró cuestionante.
Katsuki chasqueó la lengua y movió la cabeza en desinterés.
—No es nada— Disuadió.
A todo esto, se acordó de otro detalle importante de lo que conllevaba el inicio de la conversación. Si no avanzaban con la conversación, no podrían pasar página. Al menos, eso es lo que pensó.
—Cuál es la otra cosa de la que querías hablar?— Soltó.
Él se tensó, poniendo una expresión que denotaba incomodidad; el amplio abanico gesticular que su novio poseía eran clave para saber que se trataba de un tema difícil para él de explicar, por lo que tendría que ser paciente en lo que el tema respeta.
—Es complicado de explicar, Kacchan— Musitó él, disponiendo de forma al tomar sus brazos y posar sus dedos sobre ellos detalladamente. La sensación de tener las manos cálidas de su pareja, despojaban un sentido de complicidad que se tenían entre ellos. El simple gesto, por muy torpe que pareciera, significaba que se abriría con éste. —Pero te lo diré— Dio una pausa, añadiendo:—Sólo que antes de decirte, quiero que sepas que no te sientas culpable por esto, porque esto no es culpa tuya, sino es mía, de acuerdo?—
—Sí, sí, solo escúpelo— Apuró, también colocando sus manos sobre los brazos de su pareja en señal de que lo apoyaba. De que prestaba su oído a escucharlo, no en gritarle.
—Bien— Deku asintió animado con su respuesta. —Te diré—Cogió aire y empezó a contarle:—Tengo un problema de memoria—
Katsuki se echó a reír, no tomando en serio el tema.
Era imposible, si Deku tenía una muy buena memoria.
—¡Es verdad, Kacchan!— Exclamó él, apurado. —No estoy mintiendo—
—Es imposible— Descartó.
—Kacchan, escúchame— Presionó su agarre sobre sus brazos para obtener su atención. —Tengo problemas para recordar ciertas cosas—
—Cómo cuáles?—
Se esperaba cualquier cosa, menos que Deku tuviera un problema de memoria.
—Me cuesta trabajo recordar cosas del pasado— Musitó él en tono áspero. —No puedo recordar cosas que hice en la infancia y en la secundaria. Te juro que no las recuerdo, por mucho que trate— Katsuki lo miraba con cara de que no le creía en absoluto. —Pregúntame algo y te juro que no me acordaré qué pasó siquiera—
—Bien— Medió unos segundos buscando en su memoria un recuerdo que creía que Deku recordaría. —Cuando íbamos a la tienda de conveniencia, no solo comprábamos bocadillos, qué otra cosa comprábamos?—
Las calcomanías de All Might, era la respuesta.
Pero Deku puso la cara en blanco, frunciendo las cejas en confusión.
—No lo sé— Admitió. —Qué comprábamos?—
—Las calcomanías de All Might, Deku—Escupió.
—Oh— Suspiró en realización.
—Qué hacíamos en el lago con los demás extras que venían con nosotros? Qué hacíamos, Deku?— Intentó probar con otro recuerdo de su infancia.
—Ehm, jugar?—
—¡No!— Rechazó. —Tirar piedras al lago, estúpido idiota. ¡Tirar piedras!—
—Ah, sí— Tartamudeó torpemente. —L-lo siento, Kacchan—
—Cómo se te pueden olvidar esas cosas?— Reclamó Katsuki, casi estrujando los brazos de Deku. —¡Son recuerdos importantes! Son de nuestra infancia, Deku. Cómo es que te pasó esto?—
—No lo entendía del todo hasta hoy— Dijo al respecto. —Hoy que me pegó Uraraka lo entendí—
—Y qué entendiste en esa cabezota tuya?—
—Que cuando estoy bajo mucho estrés, mi memoria se bloquea— Expuso velozmente. —Mis recuerdos se bloquean en protección al dolor. No lo hago a propósito, es algo que sucede de manera inconsciente—
—Qué significa eso?!— Demandó saber.
Deku le explicó de manera resumida y concisa su mecanismo de defensa que hacían que sus recuerdos se bloquearan en protección a situaciones de altos niveles de estrés o sobre momentos que le han ocasionado mucho dolor y ha borrado para seguir adelante.
Esas cosas… no las sabía, ni siquiera las intuyó en las micro expresiones de su pareja, ni en su comportamiento cuando éste hablaba del pasado. No notó nada.
Más que coraje con él, sintió incompetencia de sí mismo como novio.
En su mismo afán de ver sus problemas, no vio que Deku estaba batallando con sus propios problemas como para percatarse del trasfondo de todo. Ambos fueron ciegos para ver verdaderamente lo que estaba al frente de ellos mismos y ahora que se miraban a los ojos y se encaraban, sus asuntos quedaban presentados en bandeja de plata. O bandeja de terquedad, que es como lo miró Katsuki.
Cuán ciego se puede ser amando a una persona.
Cuán estúpido se puede ser en el amor.
—Perdona si no te lo conté antes, pero es que me sentía tan confundido como para decirlo con claridad y…—Deku hizo un puchero con su rostro mostrando angustia.
Katsuki negó con la cabeza.
—No, está bien— Aseguró. —Está bien, Deku. No te tienes qué disculpar por eso—
—Estuve mal al no contarte primero, que eres mi novio— Afirmó él, ejerciendo en sus brazos. —Porque sé que tú debes ser el primero en saber todo y eres mi prioridad, pero te he fallado más veces de las que he acertado, por eso te digo que si quieres terminar con esto, no me opondré, en verdad no lo haré—
—No lo haré, Deku— Se rehusó.
—Ya no te quiero hacer más daño, Kacchan—
—Me hace más daño no estar contigo, Deku— Dijo Katsuki, abalanzándose contra su novio, casi estrujando sus brazos, si no es que los hacía explotar con sus palmas, porque el olor a caramelo se tornaba espeso y muy pesado al aspirarlo.
—Pero Kacchan, ya no te quiero lastimar—
—Cállate, Deku— Ordenó sentado sobre su regazo. —Ya tuve suficiente de esas patéticas excusas y escúchame bien— Advirtió. Él asintió atento. —No soy tan frágil como crees, Deku, pero tampoco soy tan fuerte como para estar sin ti. Y si piensas que con cortar lo nuestro sin pelear por lo que tenemos es lo mejor, entonces estás idiota—
—Yo no quiero romper—
—Yo tampoco— Espetó tosco. —Así que bórrate esa idea de la cabeza antes de que te la explote—
Él sonrió con su amenaza, pareciendo que se echaría a reír en cualquier momento, pero se contuvo y simplemente sonrió sonrosado de las mejillas.
—Está bien, Kacchan— Dijo. —Si es lo que tu quieres, así será—
Un peso se erradicó de su corazón y los latidos se volvieron menos pesados.
Una mano gentil se posó sobre su mejilla y la otra debajo de su barbilla. Con un movimiento hacia arriba, lo atrajo a sus labios, dado por terminado el trabajoso capítulo que tantos malestares causaron en su relación.
Katsuki rodeó sus brazos alrededor de su cuello, sintiendo el ardor de conectar sus labios con los suyos. Respiró sobre ellos y los unió decorosamente.
Fue sorprendido cuando él puso sus manos debajo de sus piernas y las atrajo a él.
Jadeó sobre su boca y abrió los ojos.
—D-Deku—
Él entreabrió los párpados seriamente, subiendo lentamente su mano por su espalda hasta posarse en su nuca, extendiendo sus dedos como ramas sobre su piel. El mero tacto fue ardiente.
No musitó nada.
No dijo nada.
Sólo presionó sus dedos posados en su nuca y lo atrajo a su boca, uniendo labios.
Katsuki calló y se entregó al beso. Sin poner quejas, sin emitir palabras.
Acto 46: Tonalidades
—Piensas tratar tu problema de memoria?— Le preguntó a su pareja, quien acariciaba sus cabellos rubios con su mano.
—Sí—
Ambos estaban acostados en su cama, con Katsuki recostando su cabeza en su pecho, sus piernas enredadas con las de Deku.
—Iré a terapia a tratarlo— Aseguró él.
—Necesitas que te acompañe?— Se ofreció.
—No, no, puedo ir solo. No tengo miedo de ir solo— Dijo con entusiasmo. —Lo haré para tratarme y ser un mejor novio para ti—
Si ya lo eres, pensó frunciendo el entrecejo.
Ya lo eres.
Pasó su brazo alrededor de la cintura de su novio y ocultó su cabeza en su pecho, oyendo los sutiles latidos de su corazón.
—Cuándo te diste cuenta que tenías un problema de memoria?— Se animó a preguntarle.
—Deja ver…— Se dio unos segundos meditando su pregunta.—Creo que antes de ser atacado en el parque— Dijo en tono pensativo.
—En serio?—
Asintió.
—Llevo tiempo estando así— Dijo él.
—Podrido de memoria?— Bromeó.
—A-algo así— Se rió Deku. —Podrido de memoria, suena chistoso—
—No miento, Deku— Gruñó, pellizcando su costado en broma. —Tienes la memoria podrida, pero yo también estoy igual de jodido que tú— Se rió entre dientes. —Los dos estamos jodidos—
Deku soltó una carcajada, metiendo su mano entre sus cabellos rubios, entremetiendo sus dedos por sus varios mechones. Las caricias fueron bastante placenteras al tacto.
—Ay, Kacchan— Dijo entre risas.
Su risa tenían tantas tonalidades distintas. Tonalidades de diversos colores expandiéndose por el alrededor del cuarto. Tonalidades que lo estremecían. Tonalidades que formaban parte de su encanto y eran las que lo hacían amarlo tanto.
Se despegó de su pecho y recostó su barbilla en éste, admirando su risa.
Precioso, era la palabra que se le venía a la mente cuando lo escuchaba reír.
Precioso en todas sus facetas.
Sabía que por muchos problemas pasaran encima de ellos y los afectaran, causando malestares y estrés para las dos partes, los resolverían. Pelearían por lo suyo. Lo pelearían porque así Katsuki lo quería.
Quería que la relación prosperara sin tener motivos para destruirla, por problemas externos que los desviaran de su órbita.
Lucharía para comprenderlo, para comprender lo incomprensible de su relación, para comprender lo que con exactitud no podía discernir.
Lo comprendería porque lo amaba, aunque con el amor no se puede resolver nada, o curarlo, si no era su terapeuta. Él sería su apoyo.
Tan sólo esperaba que Deku se lo permitiera.
Y parecía ser que sí.
Por eso, sonreía de verlo reír hasta que las risas cesaron y el silencio se asentó en la habitación que los rodeaba.
No conjuraba cómo es que el brillo de sus ojos fuera tan liviano, pese a que antes le propinaba sosiego. No distaban de ser ojos diferentes, puesto a que eran los mismos ojos que tanto adoraba de contemplar, le brindaban mucho mayor transparencia que en el pasado.
El sentimiento no se comparaba con el pasado, aunque provinieran de la misma persona.
No importaba el resto.
Lo amaba.
Sus verdes ojos lo miraron, conectando miradas. Su corazón dio un vuelco, sumiéndose a un sentimiento de abrigo. De refugio.
Deku colocó una mano delicadamente sobre su mejilla, rozando la yema de sus dedos por su piel. Ansioso por tocarla.
—Me cuesta trabajo decirte que te amo— Habló de repente. —Pero prometo decírtelo—
Katsuki enrojeció del rostro, acalorado. Su rostro ardía. Punzaba duramente.
Acaso prometio que le diría que lo amaba? Lo… lo amaba de verdad, pero no podía decírselo?
Suspiró, cediendo a su toque.
—Está bien— Cedió Katsuki.
Los labios de su pareja se curvearon hacia arriba, sonriendo tiernamente.
—Gracias, Kacchan— Dijo. —Prometo que te lo diré, porque te lo mereces—
—No digas esas cosas— Replicó entre dientes, ruborizado.
—Te lo mereces— Sinceró, depositando un beso en su frente. Sus labios se pegaron en la textura de su frente. Sus cálidos labios le traspasaban su calidez.
—Detente, Deku— Pronunció desmoronándose ante él y su cercanía.
Su aliento se adentraba a los poros de su piel. La otra mano de Deku se entremetió a su cabello y parte de su nuca.
Deku inclinó su cabeza y lo besó.
Se separó y mordió su labio inferior, sacándole un suspiro jadeante.
—Ah, Deku— Entrecortó acalorado.
El aludido presionó sus dedos en su nuca, sacándole otro jadeo y su respiración se adelantó.
—Eres lindo, Kacchan— Susurró él.
—Cállate—
Deku lo jaló de la cintura a él y depositó besos pequeños sobre la comisura de sus labios, delineando la línea finamente trazada de su quijada, bajando a la curvatura de su cuello. Se sentía bien. Carajo, demasiado bien.
Su corazón dio un giro completo.
Sus ojos se entreabrieron ligeramente, y se cerraron dejándose llevar por el toque cálido de su pareja, pues extrañaba ser tocado así por él y lo hacía sentirse deseado.
Arqueó su espalda para sentir la profundidad de sus labios recorrer la piel de su cuello.
Enloquecía.
Respiraba ronco y sus manos lo apresaban. Su aliento se metía por los poros de su piel y lo derretía, lo enredaba dentro de su planicie.
—Deku…— Dijo agitado.
Ladeó la cabeza exponiendo la piel blanca de su cuello.
—D-Deku—Jadeó.
—Hm— Asintió.
—Te amo—
Su mano tocó su cuello y mordisqueó su cuello con textura fervorosa.
—Yo también lo hago—
—Hah?—Suspiró entrecortado.
No le dio oportunidad de hablar, pues en ese momento lo mordió.
Su mente se nubló.
Y no pudo conjurar más nada.
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P.D. Me tomó unos días poder saber qué continuidad darle al capítulo anterior y eso fue lo que pude escribir.
Tal vez no le guste, tal vez sí, pero quedé conforme. Al menos por ahora.
Si no me gusta lo borraré. Ok no.
Espero que lo disfruten y pueden dejar sus comentarios para saber si les gustó o no leer el capítulo, la historia, etc, porque leo los comentarios.
