"El admirador secreto 2da parte"
.
.
.
.
.
.
Lado: Midoriya
Acto 41: Te lo mereces
De haber sabido que decir todo lo que sentía erosionaría todos sus malestares, lo habría hecho desde el principio, puesto a que la sensación de bienestar palpitaba en su interior teniendo a Kacchan entre sus brazos.
Perdía la noción del tiempo al tenerlo para su exclusividad.
El sitio pronto se vio invadido por los suspiros contenidos de su pareja, al ir besándole la comisura de sus labios, trazando profundamente la línea que recorría toda su quijada. Pero lo sintió enloquecer cuando besó su cuello.
Al decantarse en su textura, en la maravillosa tonalidad que figuraba el terciopelo de su piel blanca, tuvo la necesidad de morder esa piel tan hermosa y tan frágil que se rompería con el peor de los matices.
Al morder su nívea piel, lo oyó jadear su apodo de la infancia, arqueándose hasta rozar su voz sobre la punta de su oreja y la sensación fue paralizante. Quedó prendado con sus reacciones.
La insaciable sed que emergió de sus labios al clamarlo con su aliento, lo encendió. Suscitó dentro de él una sensación electrizante.
Le fascinaba ver a Kacchan de ese modo, disfrutando que lo tocara, que lo besara y lo sostuviera con sus brazos.
Lo oía suspirar adentro de su oreja, su cuello arqueado hacia arriba, exponiendo su cuello para que éste pudiera seguirle propinando esas caricias y besos sobre su piel.
—D-Deku…—
Izuku pasó sus manos sobre su cintura, bajó a su cadera. Le dio un apretón y la apegó a la suya. El contacto desató electricidad por todo su cuerpo.
—Deku...— A Kacchan se le cayó la quijada de lo que hizo. Kacchan estaba demasiado entrado en el intercambio, que aludía que se encontraba en plena llmeranza.
La cintura de Kacchan era tan pequeña que sus manos cabían perfectamente sobre sus contornos. A la par, sus caderas ardían al roce de sus yemas.
Izuku bajó a sus piernas y les dio una ligera caricia, animándose a cargar sus piernas pasando sus manos debajo de ellas y pasarlas alrededor de su torso.
Izuku hundió su cabeza en su cuello y lo mordió por segunda ocasión.
Nuevamente, la espalda de Kacchan se arqueó e Izuku pensó que su pareja se estaba cansando del intercambio, porque lo sentía completamente perdido.
—Me detengo, K—
—No— Interrumpió de golpe. —Está bien, Deku—Lo abrazó por el cuello, depositando pequeños besos sobre su hombro lesionado. Enredó sus piernas alrededor de su torso.
En la necesidad de su tono, pudo deducir que él quería seguir. Que lo quería sentir.
Asintió para sí, comprendiendo las intenciones de su pareja y por tanto, siguió abrazándolo, sintiendo los besos que Kacchan depositaba en su hombro. Eran besos pequeños y suaves. Respiraba, casi desmedidamente, sobre su hombro. Izuku por otro lado, respiraba profundo, relajado, manteniendo los ojos abiertos, sus sentidos avispados, y la mente trabajando.
Sabía que a pesar de que las cosas se habían arreglado con su pareja, aún había mucho que pensar y mucho que arreglar. Izuku no estaba exento de estar exhumado totalmente de todas sus metidas de pata. Pues, él había cometido demasiadas faltas en la relación, que no estaba conforme con ser exhumado así sin más.
Aunque Kacchan lo haya perdonado, Izuku aún seguía sintiéndose culpable. No dejaría de sentirse de esa manera hasta pagar por sus errores pacientemente y salir libre de sus cometidos.
Tomaría tiempo, sí, pero valía la pena la espera a que la herida sanara por completo. O las muchas heridas con las que ambos cargaban por separado. Siendo las heridas del pasado, que permanecían atadas a sus pensamientos, entrelazadas a sus almas.
Para Izuku, el pasado es difícil de recordar, puesto a que el dolor del pasado es grande, tanto que provoca un vacío existencial enorme.
Es por eso que se veía como una página en blanco.
Una gran página en blanco en medio de las páginas escritas.
En medio de los testimonios que presenciaron su crecimiento, sabían lo mucho que le costó hacer suyo su poder, lo mucho que tuvo que pasar para ser la persona que todos conocían. Pero ni con los testimonios de sus amigos, ni con los de Kacchan, ni con los de su madre recordaría todo de golpe.
Le tomaría tiempo recordar, pero no desistiría en luchar por hacerlo. Por Kacchan. Y por él.
Por lo que tenían como pareja.
En su afán por enmendar sus acciones, lo abrazó anhelosamente, instantáneamente sobresaltando a su pareja, quien detuvo sus besos sobre su hombro y exhaló en sorpresa.
—Deku?—
Izuku hundió su cabeza en la abertura de su cuello. Apretó los ojos, ingiriendo su aroma.
Ahí estaba él.
Estaba palpable, tangible al ojo desnudo.
—Nerd, qué sucede?— Kacchan lo toqueteó de los brazos.
—Lo necesito— Externó Izuku.
—Qué?— Carraspeó.
—Necesito abrazarte, Kacchan— Entrecortó.
Por consiguiente, lo sintió mascullar confundido.
—No te entiendo, nerd—
—Necesito abrazarte— Suspiró. —Lo necesito— Presionó su tono.
En menos de lo que creyó, fue abrazado de regreso por su pareja. Estremecido.
Kacchan no se merece ser maltratado a base de excusas, o a base de ser un inútil para comprenderse a sí mismo. Su objetivo era hacerle saber lo mucho que sentía por él, en todo el sentido de la palabra "querer", puesto a que la profundidad de sus sentimientos no dejaban espacio para las dudas.
—Idiota— Lo refirió Kacchan. —Eres un jodido idiota—
Izuku soltó una risita.
Sabía que no lo dijo en serio.
Sólo era Kacchan siendo Kacchan.
—Un idiota recién salido del hospital— Añadió.
Kacchan acariciaba su espalda, muy cerca de su hombro. Sus dedos se desplazaban por el recorrido de sus músculos, los delineaba suavemente, provocándole escalofríos alrededor de su cuerpo.
La sensación era muy alienada a lo que comúnmente experimentaba.
Era extraño porque Kacchan no solía ser afectivo con él, o con cualquier otra persona, pero se sentía muy bien.
Demasiado bien.
Inconscientemente acurrucó a su cabeza, disfrutando de sus caricias, pues no había nada igual. Le propiciaba querer extender el tiempo que permanecieran de esa manera.
Gustaba de ser tratado afectuosamente por su pareja. Gustaba mucho del contacto de sus manos sobre sus músculos. Gustaba mucho de realizar que sus cuerpos encajaban perfectamente y compaginaban.
—Tu hombro— Dijo Kacchan. —Te duele?—
—No— Negó; de pronto, sintió las manos de Kacchan, tocar la zona de su hombro que fue lesionada y le dio un pequeño toqueteo.
—Quedó cicatriz— Apuntó y presionó la casi imperceptible cicatriz que abarcaba de la longitud de la cortada de un extremo a otro.
—Sí quedó cicatriz— Dijo Izuku. —Pero no me duele el hombro— Enfatizó.
—Seguro?—
—Sí—
Él respiró aliviado, reacción que hizo que Izuku quedara sacado de onda.
—Kacchan?—
—Qué alivio— Masculló bajo su aliento. Depositando un beso en la terminación de su hombro. —Pensé que el bastardo que te hizo esto, te hizo un daño imborrable. Si el maldito te hubiera dejado una cicatriz demasiado visible, juro que lo buscaba para matarlo—
—No es necesario que hagas eso, Kacchan— Reparó Izuku.
—Sí que lo es, cuando se trata de ti— Espetó, hundiendo su nariz en su hombro. Plantó diminutos besos encima de su playera. —Que alguien te haga daño y que se salga con la suya, es imperdonable, Deku—Tembló un poco. —Lo haré pagar por lo que te hizo—
—Kacchan, tranquilo— Musitó Izuku, preocupado por su estado. No quería tener que meter a Kacchan en todos sus problemas para evitar que le sucediera algo que lo dañara. Pero evitarlo, es igual que incrementarlo. Por lo que no valía desear que no pasara, porque lo que uno desea que no pase, casi siempre o siempre termina sucediendo.
—¡No!— Escupió Kacchan, obstinadamente. —¡No te puede pasar nada malo, Deku! ¡Si te pasa algo, yo…!—Cortó. —Yo no puedo— Se volvió a cortar. —No puedo con eso. Entiéndelo—
Lo entendió al instante, porque lo mismo le pasaba a él.
Las preocupaciones de su novio no eran cosa compleja de entender, pues compartía los mismos ideales.
—Está bien, lo entiendo, Kacchan— Afirmó Izuku.
—Al menos entiendes— Bufó. —No estás tan idiota como pareces—
Al no saber cómo responder a eso, se rió por las ocurrencias de su novio. Él siempre de espontáneo, hablando sin filtros y sin tacto.
Por eso le gustaba tanto su manera de hablar.
Nuevamente, otra ráfaga de caricias fueron propinadas por su espalda e Izuku suspiraba. Esas manos podían desencadenar explosiones, pero también producir calidez y refugio.
Embonaron en armonía. Y es el detonante del efecto del cariño que Kacchan le otorgaba, sacándole una sonrisa de oreja a oreja y que siguiera acurrucado en su cabeza.
—Deku— Pronunció Kacchan.
—Hm— Asintió.
—Desde cuándo te has vuelto más musculoso que yo?— Preguntó en cierta forma indignado con aquella realización.
—Q-qué?— Musitó Izuku, desorientado.
—Haz crecido demasiado que pareces un jodido gigante— Replicó Kacchan. —Hay músculo en todas partes ¡Músculo tonificado!—
Se sonrojó, preso de sus palpitaciones aceleradas.
—N-no sé qué quieres decir con eso— Dijo Izuku.
Gruñó, al mismo tiempo presionando los músculos que abarcaban por sus omóplatos. Sus dedos se extendieron, tocaron los deslizamientos del recorrido de sus músculos.
—Estás jodidamente grande de peso— Frotó y posicionó sus dedos ágiles en una contractura muscular que se ubicaba debajo de su hombro. —Y mira, ¡Tienes nudos en la espalda! No los sientes?—
—S-sí— Tartamudeó sonrojado.
—Desde cuándo haz crecido tanto?— Interrogó exigiendo una especie de respuesta. —Eres jodidamente musculoso que es molesto. Es peor que molesto, es indignante que hayas crecido tanto porque antes eras más pequeño que yo. Fuiste más pequeño que yo por muchos años y cuando menos lo pensé, te volviste enorme. Pareces un jodido mastodonte— Depositó otro beso en la punta de su hombro. Y luego otro. —Deja de volverte tan atractivo—
—No lo soy— Negó escandalizado.
—Sí lo eres— Replicó enojado.
—No soy atractivo—
Izuku no se consideraba como un tipo atractivo. He ahí el origen de su argumento.
—Lo eres, carajo, lo eres— Manifestó firme. —Por qué carajos crees que el bastardo mitad y mitad le gustas? No solo es tu estúpida personalidad de nerd, es también tu físico. Y eres jodidamente atractivo, nerd. Créeme—
Izuku pasó saliva, haciendo una mueca de duda.
—No lo creo, Kacchan— Opinó Izuku.
—Lo eres— Se separó de sus brazos y con sus manos explosivas, tocó sus brazos. —Mírate, Deku. Mira lo que tu esfuerzo ha hecho— Apuntó desesperado de que éste lo entendiera. —Mira tus ojos, tu cabello, tus pecas, tu nariz, tu boca, todo de ti es perfecto. Es jodidamente atractivo tu aspecto—
—Ehm, no sé qué decir— Musitó Izuku con la cara roja.
No hilaba el hecho de que Kacchan quería hacerlo entrar en razón de que él era una persona atractiva, que se esforzó por tonificarse y aumentar de peso, en el sentido de aumentar la masa muscular.
—No es para que me digas algo, estúpido— Vociferó Kacchan. —Solo dije lo que pensaba, maldito nerd. Tienes que creer que eres atractivo y ya; no lo repetiré más—
Captó la inflexión de su tono, asimilando con trabajos lo que quiso decir. Kacchan decía que él era atractivo, teniendo en cuenta que él no se consideraba como alguien atractivo.
Sin embargo, si Kacchan lo decía, tendría algo de fundamento detrás de su opinión; y, quizás se debía a que Kacchan lo miraba con otros ojos, en lugar de verse con los ojos que Izuku se miraba.
Será acaso que los dos tienen una diferente perspectiva del otro?
—No, no te diré nada— Aseguró Izuku en tono reconfortante.
Kacchan bufó; una sonrisa de lado se curveó en sus labios ligeramente hinchados.
—Bien— Resopló su novio con arrogancia, acercándose a su boca.
Kacchan humedeció sus labios, centrando su atención en él. Izuku lo miró serio, sonrojándose lentamente, conforme su novio se iba acercando, acercando su aliento áspero y pesado hacia él.
Las orbes rojizas de Kacchan lo atravesaban como flechas. Sus pupilas dilatadas lo clamaban, anhelaban tocarlo y besarlo.
De repente, tocaron la puerta de su habitación, deteniendo los avances de su pareja que con escasos centímetros estuvo a punto de tocarle.
Izuku sintió su corazón detenerse. Kacchan se frenó en seco, soltando un bufido, seguido de un gruñido de frustración.
—Katsuki, ya está lista la cena— Era su madre.
Kacchan puso su cara de reprochable frustración. Sus ojos rojos ardían flamantes, sus dientes tornaron y lograba escucharlos rechinar.
—Katsuki, me escuchaste?— Insistió su madre. —Invita a Izuku a cenar con nosotros—
—¡Ay!¡Sí escuché, maldita bruja!— Gritó Kacchan, exasperado.
—¡Ha! Entonces baja— Ordenó ella.
Segundos después, Izuku no sabía qué decir para disminuir la evidente tensión que rodeaba la cara de Kacchan.
Parecía que mataría a cualquiera que osara ponerse en su camino.
—¡Maldita sea!— Gritó Kacchan, resoplando por el puente de la nariz.
Izuku se sobresaltó.
—Nos tenían que interrumpir— Gruñó él. Se cortó y colocó su frente en su hombro, suspirando quejumbroso. —Te vas a quedar a cenar, nerd?—
—No lo sé, Kacchan— Contestó Izuku, dudoso. —No he ido a mi apartamento de la residencia desde el incidente. Tengo que ir a limpiarlo—
—Quédate— Pidió exigente. —Después de cenar, podemos ir—
—Estará bien que me quede a cenar?—
—Por supuesto que sí—
—Eh? Pero Kacchan—
—Cállate, te estoy diciendo que te quedes a cenar—
Suavizó sus facciones, enternecido con la insistencia de Kacchan.
—Está bien— Suspiró, depositando un beso en su sien. —Me quedo—
En realidad, Izuku no se sentía merecedor de las atenciones de sus padres, debido a que hizo pasar a su único hijo momentos difíciles y dolorosos. Por su culpa, Kacchan estuvo involucrado en sus deslices como persona y no era correcto fingir que nada pasó entre ellos.
Kacchan le diría que dejara el pasado atrás y que no se torturara con sus pasadas acciones. Él diría palabras de consuelo, a su manera agresiva, lo golpearía verbalmente y la cosa se quedaría ahí.
Entonces, tendría que confiar en su pareja, pues de eso se trataba la relación de dos.
Antes no respetó como tal la relación de pareja, pero desde ese día, lo haría.
Lo haría porque Kacchan se lo merecía.
Se merecía un descanso de todo lo que lo hizo pasar y ponerle un punto final a la falta de comunicación de su parte.
Se lo debía de corazón, pues aunque muchas cosas sucedieron que pudieron llevar a la relación a un quiebre, sanaría todo el mal que había dejado con sus acciones y sus inconstancias.
Lo haría aunque siguiera siendo una gran página en blanco sin remedio causal.
Acto 42: Volando
Cenó con los padres de Kacchan, disfrutando de la compañía que le brindaban. La comida estuvo buena (como siempre), mientras que sus padres le hacían preguntas sobre las heridas de su rostro, a lo que Izuku resarció sus preocupaciones con referencia al aspecto que tenía cuando recién llegó a la casa.
Sin más remedio, tuvo que decir que fue golpeado, mas no pudo ahondar más en el tema, porque Kacchan interrumpió la charla y omitió todos los demás detalles de quién lo golpeó y el motivo del porqué lo golpearon. Izuku al ser esto, no añadió nada al respecto, para no dudar de las intenciones de su pareja.
Sin embargo, la excelente cena fue interrumpida por una llamada proveniente de su celular, lo cual lo hizo tenerse que levantar de la mesa y atender la llamada al percatarse de que se trataba de All Might.
—U-una disculpa, debo atender— Anunció parándose de la mesa.
Los padres de Kacchan asintieron y no se miraron turbados por la llamada. En cambio, Kacchan lo analizó con sus intensos ojos rojos, mismos que ansiaban saber el motivo de la llamada.
Izuku asintió en relación a su mirada, tratando de afirmarle que todo estaba bien, que no se preocupara. Pero no funcionó del todo como creyó, porque Kacchan intensificó su mirada hacia él.
Se retiró a la puerta de la entrada y atendió la llamada.
—All Might, qué sucede?— Saludó.
—Joven Midoriya, llevo esperándote media hora en la residencia— Reclamó su mentor. —Por qué no has venido?—
—Eh?— Abrió los ojos en asombro.
—Necesito hablar contigo— Urgió. —Es importante—
—Ahora?—
—Sí, no tengo toda la noche para esperarte, muchacho— Dijo apurado.
—Está bien, está bien— Tartamudeó torpemente. —V-voy para allá—
Colgó el celular y lo guardó en el bolsillo del short.
Qué habrá querido decir All Might al insinuar que lo quiere ver y que es urgente.
Frunció la ceja, sacudiendo su cabello rizado con su mano. Cuando se giró, se topó con la cara amenazante de su pareja, fulminándolo con la mirada.
Su corazón se frenó.
—Kacchan—
—Quién era?—
—All Might—
Kacchan gruñó enfadado, tensando la quijada.
—Qué quiere?—
—Me está esperando en la residencia— Dijo. —Parecía urgido—
—Hm—
—Iré a despedirme de tus padres y me voy— Izuku lo pasó de largo, yendo al comedor, donde los padres de Kacchan lo esperaban. Ya habían terminado de comer.
—Izuku, todo bien?— Preguntó su madre.
—Sí-sí— Se ruborizó al ser interrogado por algo que él no tenía la culpa. —Algo surgió y me tengo que retirar. Lo siento mucho— Hizo una rápida pero mecánica inclinación de cabeza. —La comida estuvo muy buena, me encantó— Sonrió amablemente. —Si me disculpan, que tengan una excelente noche y vendré en otra ocasión con más calma— Salió disparado de la casa de Kacchan con la frente sudando, la garganta áspera del sólo hecho de hacer esperar a su mentor.
Hacerlo esperar era una falta de respeto a su mentor y al tiempo que éste mismo le brindaba incondicionalmente, por ser su sucesor.
Apenas escuchó las despedidas de los padres de Kacchan cuando había salido por la puerta.
Se preparó para saltar, activando su quirk. Ya se había vuelto un experto en usar su quirk a largas distancias y en completo control de sus movimientos y del tiempo que le tomaría en llegar a la residencia. No eran más de diez minutos.
Dio un salto en preparación para partir, cuando oh sorpresa, un grito de Kacchan lo sobresaltó y él dio el salto antes de tiempo y salió desperdigado hacia el cielo despejado.
—¡K-Kacchan!—
Su novio lo había abrazado cuando saltó y éste se aferró a rodear sus brazos en su cintura, echando pestes.
—Maldito, cómo te atreves a irte sin mi?— Exigió.
Volaban a una velocidad inmoderada, los cabellos de Izuku revoloteaban bruscamente con la energía del viento. Por otra parte, se ladeó a ver que Kacchan se agitaba de un lado para otro en un vaivén nada gentil. Sus ojos lloraban por haberlos mantenido abiertos y su cabello puntiagudo había perdido su usual aspecto.
Izuku puso una mano en su cabeza, aplacando el torbellino que era el pelo de Kacchan.
—Cierra los ojos y la boca, Kacchan— Instruyó preocupado por sus ojos llorosos.
—No me des órdenes— Escupió.
—¡Kacchan!— Exclamó concertado.
Su mano ocultó su cabeza entre su espalda y su mano; y con su avispada vista buscó una zona donde poder aterrizar. Pasó por una diversa variedad de condominios, de departamentos, casas, edificios. Todo cuando viajaba por el aire pasaba demasiado veloz para lograr percibir los mínimos detalles a la perfección.
Kacchan le dio un apretón entre sus brazos, haciéndolo percatarse de que él no quería estar en esa posición por más tiempo.
Logró aterrizar en un condominio de cuatro pisos, depositando delicadamente a su novio en el suelo. Sus manos se clavaron en su cintura y lo ayudó a recuperar el equilibrio. Se miraba pálido y agitado. La mirada perdida.
—Eres…un…maldito, Deku— Lo maldijo tomando una bocanada. —Un maldito bastardo sin consideración—
—P-perdona—
—Vas a ver, estúpido. ¡Casi me matas!— Refunfuñó mostrando sus afilados colmillos desde sus labios ligeramente abiertos.
—N-no fue a propósito— Reparó Izuku, alarmado.
—¡Sí que lo fue, Deku estúpido!— Gritó. —Si me hubieras visto, no hubieras sido tan jodidamente descuidado—
—Te lanzaste a mi— Se atrevió a decirle, ruborizándose con su cometido.
—Me estás echando la culpa, maldito nerd?!— Enarcó una ceja con ojos asesinos.
—N-no-no— Izuku paniqueó.
—Tú te ibas a ir sin llevarme contigo— Lo señaló quisquilloso. —Te dije que fuéramos juntos y ahí vas de baboso a dejarme, maldito bastardo—
—Es-estaba apurado—
—¡Deja de tartamudear!—Apuntó. —Me molesta cuando haces eso—
—Lo siento— Trató de decir.
Kacchan lo miró sacando humo de las orejas. Se miraba intimidante desde esa pespectiva.
—Como sea— Chasqueó, sacudiendo la cabeza de lado. —Bueno, vámonos—
—Qué?— Parpadeó.
Él se lanzó a abrazarlo, rodeando sus brazos alrededor de su cuello, sorprendiendo a Izuku, que apenas entendía lo que sucedía.
—Vámonos, Deku— Ordenó Kacchan en tono molesto.
—Contigo abrazado a mi?—Dudó trémulo.
—Tú qué crees, imbécil?— Soltó un bufido. —Vámonos así. Si vuelves a ser jodidamente descuidado, te vuelo en mil pedazos.—
—Está bien-está bien— Aseguró nervioso.
Izuku bien a bien no entendía el porqué Kacchan quería irse con él en ese sentido, es decir, irse abrazados. Nunca había hecho eso, mucho menos ocurrírsele. Se sorprendía de las nuevas cosas que sucedían a su lado. Eran experiencias nuevas.
Tardó unos segundos en reparar la petición de Kacchan.
—Qué esperas?— Kacchan se impacientó y lo agitó con sus brazos. Tal movimiento lo hizo coordinar sus pensamientos con sus acciones. En un arrebato impulsivo lo abrazó de regreso y con un brazo rodeado su cintura, Izuku activó su quirk y salieron disparados al aire.
La violenta ráfaga de viento ensordecieron sus oídos, empañando sus ojos verdosos. Kacchan se aferró a su agarre, ocultando su cabeza en su pecho.
El recorrido fue mucho más ameno de lo que pensó que sería, (no es porque pensaba que los recorridos con Kacchan fueran malos en su totalidad, sino que era una nueva experiencia y él no estaba del todo preparado para sentirla. Sin embargo, le terminó encantando), la zona urbana se quedó atrás en cuestión de segundos, llegando prontamente a la residencia.
La iluminación de la residencia brillaba apaciblemente desde la distancia. Parecía una cálida bienvenida de parte del sitio que le dio estadía y un refugio, cuando estuvo a punto de quedarse sin uno.
Activó el quirk de levitación y fue bajando lentamente a la acera de la banqueta, aterrizando formalmente en la puerta de la residencia.
Por suerte, Kacchan no se miraba abrumado por el viaje. Al contrario, se miraba relajado y seguro.
Sin emabrgo, no fue suficiente para que Izuku se animara a preguntarle si se encontraba mejor. Por si acaso, él fingía estar bien, cuando en realidad, no.
—Estás bien?—
Kacchan bufó, haciendo su cabeza para atrás con cierta arrogancia.
—Por supuesto que sí— Jactó con un amplio sentido de sí mismo. Eso se interpretaba que él estaba en perfectas condiciones. —Acaso me crees un tonto? Por supuesto que estoy bien, Deku. Por qué no lo estaría?—
Izuku sonrió aliviado de escuchar esa respuesta por parte de Kacchan y tomándolo de la mano, entraron a la residencia, luego de que los guardias los dejaran pasar, se toparon con All Might, quien lo esperaba en la sala de visitas con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Usaba su usual traje amarillo con rayas negras.
—All Might— Izuku corrió a saludarlo, soltandose un poco de la mano de Kacchan, debido a la urgencia que tenía de saber de qué se trataba el asunto del cual éste le urgió en discutir.
—Joven Midoriya— Pronunció, enarcando una ceja. Ubicó a Kacchan detrás suyo y paulatinamente lo saludó. —Veo que vienes acompañado—
Izuku se ruborizó avergonzado.
—E-eh sí—
—De qué carajos querías hablar con Deku?— Inquirió Kacchan.
All Might se miró un poco tomado por sorpresa con su actitud, pero se compuso y dejó su malhumor pasar de largo.
—Vine a hablar con el joven Midoriya porque le traje alguien que lo quiere ver— Dijo su mentor con serenidad.
—Quién me quiere ver?— Preguntó Izuku, inocentón.
Éste se movió de lugar, dejando entrever a una persona que reconocía desde la infancia: su madre.
Un golpe se originó en su pecho en cuanto sus orbes verdosas se fijaron en ella. Sus lágrimas exactamente igual a las suyas, sus mejillas regordetas y sonrosadas idénticas a las suyas, su cabello verdoso y sus enormes ojos verdes idénticos a su fisonomía.
La miró pasmado, llevándose la sorpresa de aquel día.
No por la golpiza que le dio Uraraka, no por el efusivo y fugaz abrazo de Todoroki, no por arreglar las cosas con Kacchan, si no por ver a su madre, después varios días sin verla. Quizás semanas. Y ni se había dado cuenta del tiempo.
—¡Izuku!— Gimoteó su madre corriendo hacia él para darle un abrazo apretado, poniéndose de puntillas para acercarlo.
Izuku abrió las orbes, impactado por el repentino abrazo de su madre, quien lloriqueaba por él de una manera destrozada.
Qué tonto fue él.
Cómo pudo olvidarse de ella por andar pensando tanto en sus problemas?
Cuán egoísta se puede ser cuando no estás consciente de tu alrededor. Cuando el universo no conspira todo el tiempo a tu favor. Cuando te olvidas de tus seres queridos. Tenía frente a él a la persona que lo vio nacer y ni siquiera le hizo saber de su estadía en el hospital y de su accidente. Hasta llegó a pensar que su madre no lo quería ver.
Izuku a veces podía ser demasiado denso e ingenuo para comprender las situaciones que lo involucran.
Por consiguiente, abrazó a su madre de regreso, sintiendo toda la culpa de ser un completo desconsiderado con ella.
La abrazó por unos segundos, hasta que su madre se separó de él, sus lloriqueos habiéndose calmando un poco.
—Cómo estás? All Might me dijo de tu incidente— Balbuceó ella rápido, tocando sus brazos ansiosamente. —Quién te lastimó, hijo? Dónde te lastimaron? Estás bien? En verdad, te encuentras bien?—
—Mamá, estoy bien— Cercioró Izuku, quien trató de calmarla, mas sabía que cuando ella estaba bastante estresada, le costaba trabajo tranquilizar su llanto.
—Por qué no me dijeron nada?!— Chilló ella angustiada. Se lanzó a abrazarlo de nuevo, llorando en su pecho. —Estaba tan preocupada por saber si estabas bien. Yo no sabía qué hacer. No me has visitado y luego me dicen que estuviste en el hospital por un accidente— Hipó, sacudiendo los hombros. —¡No es justo que no me digan nada!—
—Mamá— Izuku entristeció.
—Eres mi hijo— Plantó sus ojos verdosos con los suyos. Sus lágrimas salían a borbotones. —¡Tengo que saber lo que sucede con tu vida, Izuku!—
—Lo siento— Musitó con pesar.
Su madre lo agarró de las solapas de su playera y se giró a enfrentar a All Might, quien miraba la escena con cierta pena.
—Tengo derecho de saber lo que sucede con la vida de mi hijo— Clamó su madre, indignada. —Usted no puede decidir lo que puedo o no puedo saber de él. ¡Es mi hijo! ¡Mi único hijo!— Un par de lágrimas salieron de su rostro lloroso.
Izuku no sabía qué decir, mas que escucharla tan destrozada por su culpa.
Su mentor bajó la cabeza.
—Sé que fue un error de mi parte al no hacerle saber de que el joven Midoriya estuvo internado en el hospital— Explicó. —Sé que mi postura no fue la más correcta para mí que soy su mentor, pero no quería preocuparla innecesariamente por lo que estaba pasando su hijo—
—No preocuparme?— Su madre se indignó. —Cómo no preocuparme por la condición de mi hijo? Me preocupa más no saber de él— Su madre tembló su agarre en él, pero no desistió de aferrarse a él. —Dijiste que lo cuidarías, All Might. Lo prometiste. Y lo único que haces es ocultarme el bienestar de mi hijo ¡Es injusto!—
—Lo siento, señora— Fue lo que su mentor pudo decir. Se notaba que no había sido su intención el haberle ocultado su condición, pero eso no reparaba el hecho de que no se lo dijo cuando él ya estaba consciente en el hospital.
Su madre regresó su atención a Izuku y le tendió una pequeña sonrisa de gratitud de poderlo ver. Luego se dio cuenta de que Kacchan estaba detrás de él y se sonrojó de la impresión de verlo ahí parado sin decir nada.
Hasta parecía que no estaba presente con ellos de lo silencioso que estuvo.
Agradeció su silencio, aunque no se lo dijera directamente.
—Ah, Katsuki-kun, lo siento no te vi— Se disculpó ella, avergonzada.
—No es nada— Repuso educado.
—Perdona— Volvió a disculparse apenada. —Cómo haz estado, Katsuki-kun?—
—Ah, bien, gracias señora— Contestó Kacchan. —Y usted?—
—Bien, gracias— Respondió su madre con cortesía.
Izuku tuvo el impulso de menguar la tensión que él mismo provocó por su inatención a su madre. Kacchan tenía razón al decirle que él era un completo descuidado. Tomó las manos de su madre y miró a su mentor y a Kacchan con inminente seriedad.
—Nos pueden dar un momento?— Pidió amablemente.
Un momento de silencio se hizo en la sala de visitas. Tanto All Might, como su madre y su novio se quedaron estupefactos con su repentina solicitud.
Quizás no se lo esperaban de parte de él, pero Izuku no pensaba dejar cabos sueltos con su madre, ni con nadie más en su vida.
.
.
.
.
.
.
.
P.D. Un capítulo que termina abruptamente pero que el próximo nos centraremos en Izuku y Katsuki, quienes luchan por tener un balance en su relación y pronto será el viaje.
Me gustaría saber sus comentarios.
Espero que hayan disfrutado de este capítulo.
