"El admirador secreto 2da parte"

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Lado: Midoriya

Acto 47: Conversación con mamá

El silencio fue roto cuando su mentor y su novio asintieron, permitiéndoles que tuvieran tiempo para conversar en la sala de visitas. Su madre había detenido sus lloriqueos, mientras que Izuku la sentara serenamente en una de las sillas, con él sentado a lado de ella.

Izuku la miró unos segundos, cruzando miradas con su madre, quien respiraba pausadamente, tratando de contenerse.

Antes de que su madre dijera algo más, él se adelantó y decidió hablar.

—Lamento no haberme contactado contigo, mamá— Empezó a la brevedad posible. —A decir verdad, estuve tan distraído pensando en mis propias cosas que ni siquiera tuve la consideración de irte a visitar. Aunque sea mandarte un mensaje de texto— Bajó la cabeza. —Soy un terrible hijo. Perdóname por favor—

—Izuku…— Musitó su madre, entristecida con sus disculpas. —No tienes qué disculparte. Entiendo que hayas estado muy ocupado estas semanas—

—Sigo insistiendo en disculparme, mamá— Dijo persistente. —Estuvo mal mi desinterés en todo lo que hice—

Su madre esbozó una pequeña sonrisa.

Se tomaron de las manos.

—Me gustaría saber qué has hecho durante este tiempo—Solicitó ella de manera suplicante. —Me daría mucha tranquilidad saberlo, por favor—

Izuku levantó la mirada hacia ella.

Suspiró.

Y comenzó contarle de manera resumida lo que había vivido en las últimas semanas. Lo de sus inseguridades en la relación, lo que había pasado con Todoroki, lo referente con su incidente, detalle del cual ella no se tomó muy bien (de igual manera, Izuku sabía lo mucho que le afectaba a su madre enterarse de sus incidentes, o de alguna lesión que él se hacía en el camino), pero le aseguró que no fue una herida tan grave como la pintaba, para lo que le enseñó la zona cosida de su herida, donde apenas se veía la cicatriz yaciendo inerte a base de una finísima línea obscurecida sobre su piel, como un artificio defectuoso.

Con trabajos se notaba la cicatriz.

Al finalizar de contarle los detalles, su madre lo miró más relajada con lo que dijo. Apretó sus manos como reafirmación.

—Tu relación con Katsuki-kun— Refirió ella.

Hizo una pausa.

—Sí?—Izuku alzó una ceja.

—Pensabas cortar con él?—

Izuku abrió los ojos en alarma. Sintió su corazón comprimirse.

—Sí— Balbuceó precipitado. —No—Corrigió. —Lo pensé antes, pero no quiero cortar con él—

—No?—

—¡No quiero!— Espetó él. —No pienso cortar con Kacchan. Es…— Cortó. —Es impensable—

—Ya veo— Asintió ella. —Katsuki-kun te quiere mucho—

—Sí—

—Es un buen chico— Comentó ella. —Siempre ha estado pegado a ti desde la infancia—

—Pegado?— Frunció las cejas.

—¡Sí! No te habías dado cuenta?—

Izuku puso la cara en blanco.

—Siempre han estado juntos desde pequeños, pero me di cuenta de que estaba pegado a ti, porque siempre te molestaba en el kínder— Explicó ella. —Sabes que dicen que cuando uno es niño y quiere llamar la atención de la chica que le gusta, la molestan para obtener su atención? Eso mismo hacía Katsuki-kun contigo—

—Qué? En serio?— Balbuceó bajo su aliento.

Su madre asintió risueña.

—Sí, sí— Insistió en su argumento. —Pero el orgullo hace cosas inimaginables en la persona como hacerte esperar mucho hasta percatarse de lo que sienten por ti verdaderamente—

Izuku emitió un grito de incredulidad, tornándose muy rojo de la cara.

—No lo sabía— Agitó.

—No te presiones con esos recuerdos, Izuku— Aseguró su madre con confianza. —Son cosa del pasado—

—Lo sé— Dijo un poco desazonado. —Sé que son recuerdos del pasado que me une con Kacchan, pero no me acuerdo de todo y eso me abruma bastante— Puso una mano en su frente, luego de haberla separado de la de su madre. —Es agotador no recordar todo tal como fue—

—Tienes problemas para acordarte de cosas, Izuku?—

—Sí— Replicó decaído. —Y hago sufrir a Kacchan con eso y no quiero que él sufra por eso. No es justo para Kacchan—

—Y para nadie— Añadió su madre.

—Lo sé— Asintió.

—Pero a ti te gusta Katsuki, Izuku?— Cuestionó su madre para cerciorarse.

Izuku se sonrojó ante la pregunta, pero no dudó en asentir de inmediato.

Su madre sonrió con su respuesta, luciendo mucho más relajada.

—Y piensas vivir con él?—

—Qué?— Enrojeció hasta las orejas. —Ehm— Tartamudeó. —S-sí quiero—Su madre hizo cara de sorpresa. —P-pero no ahorita, me gustaría vivir con Kacchan después—

—Vaya— Suspiró asombrada.

—Yo lo quiero verdaderamente— Admitió con las mejillas sonrojadas. Podía sentir el calor abrasar su rostro ardientemente y sus ojos emanar un aura llena de energía vivaz. —Y no pienso dejarlo, mamá. Me quiero quedar con él y hacer las cosas bien—

—Ay, Izuku— Emitió su madre, llevándose ambas manos a la boca, conmovida. —¡Parecías todo un hombre diciendo eso!— Chilló emocionada.

—¡Ah!— Exclamó avergonzado, llevándose los brazos a cubrir su cara teñida de rojo. —¡Qué vergüenza!—

Tanto madre como hijo parecían dos adorables tomates tapándose partes de la cara debido a la vergüenza del tema que abordaban. Era un escenario un tanto hilarante, pero así se daban los caracteres de ambos para relacionarse entre ellos de manera adecuada, si no, no habría otra manera para entenderse a través de las palabras, si no venían acompañadas de los gestos hereditarios.

—Quieres cuidarlo, Izuku?— Preguntó su madre de repente.

Ambos aún cubriendo sus caras.

—¡Por supuesto!— Soltó sin chistar.

—Complacerlo?—

—¡Sí!—

—Y amarlo?—

Se sonrojó asemejándose a un tomate humano. El corazón le dio un vuelco y se sumió violentamente contra su pecho, latiendo aceleradamente.

Sus adentros revolotearon como si tuviera mariposas dentro de su estómago.

Amarlo?

Él amaba a Kacchan?

La respuesta es sí.

Por supuesto que lo ama.

De no haber sido por Todoroki, él no se habría dado cuenta de que, en efecto, lo amaba.

—Sí— Hizo una pausa atropellada. —Lo amo—

Sentía que el mundo entero se lo tragaba de sólo admitirlo.

Pero la sensación de confirmarlo abiertamente, lo resarció del sentimiento abrumador que era el admitirlo.

—Me da gusto saber tus sentimientos, Izuku— Sonrió su madre. —Me hace muy feliz saberlos. Pero— Se detuvo. —Katsuki lo sabe?—

La cara de Izuku se cayó al suelo sin gracia.

—No se lo he dicho directamente— Se abrumó Izuku. —Kacchan lo dice tan fluidamente y yo no puedo decírselo. Le dije que lo haría, pero no puedo hacerlo sin que me trabe de sólo pensarlo. Pero quiero decírselo—

—Se lo tienes que decir— Aconsejó su madre.

Izuku asintió despacio.

—De seguro Katsuki quiere escucharlo de ti— Afirmó su madre. —Además se lo tienes que demostrar por medio de tus acciones, no sólo de las palabras, sino de lo que estás dispuesto a hacer por él y con él—

—Sí, lo demostraré— Confirmó él, efusivo. —Le demostraré a Kacchan que lo amo. Que lo que siento por él no es mentira, ni producto de mi imaginación. Le haré ver lo mucho que me hace sentir, porque ya no puedo imaginarme un mundo donde Kacchan no esté en mi vida— Hizo un puño. —Lo cuidaré lo mejor que pueda y lo haré sentir amado, porque se lo merece. Se merece ser amado y protegido—

—Ay, Izuku— Se emocionó su madre, aplaudiendo. —Estoy muy feliz por ti, mi bebé. Muy, muy feliz por ti—

Izuku sonrió con las mejillas sonrosadas, sintiendo el corazón volando por todo el cielo.

—Tienes mi aprobación para lo que sea que decidas hacer— Lo apoyó su madre, tomándolo de las manos. —Yo te apoyaré en tus decisiones y si decides regresar a casa, sabes que siempre serás bienvenido con los brazos abiertos. Y si decides vivir con Katsuki, tienes mi apoyo en todo el camino de su relación. ¡Lo juro!— Lo animó. —No te presiones en decirle que lo amas, todo se da a su debido tiempo. Yo confío siempre en ti, hijo mío. Te quiero mucho— Sus ojos se cristalizaron de alegría, contagiando a Izuku, quien se puso sentimental con sus palabras y su apoyo incondicional.

—Yo también te quiero mamá— La abrazó, recostando su cabeza en su hombro. —Muchas gracias por tu apoyo y por todo. Lo agradezco tanto—

Se abrazaron, fundidos en el sentimiento cristalizado de lo que ambos se habían transmitido.

Izuku se encontraba contagiado del mensaje de su madre, hundiendo su cabeza en el hombro de madre. La sensación de abrigo que su madre transmitía, evocaba en él recuerdos de la infancia, sobre momentos que pasó con ella cuando el mundo entero parecía tragarlo hasta los confines de la tierra.

Hacía mucho tiempo que no la sentía tan cercana como lo hizo en esos momentos.

Las gentiles manos de su madre acariciaron sus cabellos rizados, cerciorándole su presencia muy interna en el compás de su ritmo sentimental.

Las caricias lo adormilaron y lo hicieron sentir seguro entre sus brazos.

Realizó que ya no podía ser tan descuidado con sus relaciones interpersonales, ni volverse tan lejano como para mantenerlas presentes en su círculo de seres queridos.

Haber conversado don su madre le hizo darse cuenta que cometer esas faltas podrían herir los sentimientos de sus personas más queridas y tornarlas inseguras con respecto a él.

Cerró los ojos y abrazó lo más fuerte que pudo a su madre, fragmentando lo anteriormente pensado en su mente.

Ya no tenía que cometer tantos errores tan seguido.


Acto 48: Abrazos nocturnos

Mientras estaba con los ojos cerrados, pegado a su madre, la puerta se abrió y oyó pasos.

No abriría los párpados de momento. Aún estaba en un especie de trance para despertarse de la fantasía.

—Veo que aún siguen conversando— Opinó All Might.

—Ah, sí— Replicó su madre, nerviosa. —Izuku se está quedando dormido— Informó.

—Pudieron aclarar sus pendientes?— Preguntó su mentor, precavido.

—Sí, sí pudimos— Respondió su madre. Izuku estaba entre la vigilia o el sueño, volando en un punto medio.

—Me alegra saberlo— Su mentor hizo una pausa, luego añadió:—Déjeme la llevo a su casa, ya se está haciendo tarde. El joven Bakugo se quedará a cargo del joven Midoriya—

—Ah, está bien— Asintió su madre.

Izuku apenas escuchaba las voces externas.

—Yo lo cuidaré, tía— Cercioró Kacchan.

—Gracias, Katsuki— Agradeció, zafándose un poco de éste. —Agárralo bien, ya sabes que Izuku es de sueño pesado—

—Sí—

La cabeza de Izuku quedó colgando en el aire y cayó directo a los brazos de Kacchan. Lo supo porque reconoció enseguida su olor. Era tan dulce y reconfortante que lo reconocía dondequiera que se encontraba; incluso en pleno trance, lo percibía a lo lejos.

—Ay, nerd, pesas mucho— Se quejó Kacchan, cogiéndolo despacio entre sus manos, para después aprisionarlo con sus brazos, fuertemente aferrados a él.

—Izuku ha crecido demasiado— Comentó su madre.

—Y se ha vuelto muy fuerte— Dijo su mentor con orgullo.

—No está muy pesado, Katsuki?— Preguntó su madre, apurada.

—No, no— Aseguró Kacchan, una mano suya pasando sobre sus rizos y clavándose en su espalda. —No me importa cargar a Deku—

—Seguro?—

—Sí, por supuesto— Repuso con cierta arrogancia. —No soy tan débil como creen. Cargar a Deku— Encajó su otra mano en su hombro y descendió a su cintura. —No es un problema para mí— Presumió.

—Me quedo más tranquila sabiendo eso— Dijo su madre aliviada. —Cuida muy bien de mi hijo, Katsuki. Lo dejo bajo tu cuidado—

Sintió un ligero temblor venir de su pareja y lo apretujó entre sus brazos.

—Sí, lo cuidaré muy bien— Bufó. —No se preocupe por Deku. Me aseguraré de que esté en perfecta salud y que nada le falte—

—Muchas gracias, Katsuki— Dijo su madre, encantada. —Aprecio mucho lo que haces por mi hijo. Cualquier cosa házmelo saber, por favor—

—Sí, yo me encargo de su hijo— Aseguró, dándole palmadas en la cabeza a Izuku, quien estaba a punto de quedarse dormido. —No se preocupe por él—

—Gracias, Katsuki—

—Muchas gracias por cuidar del joven Midoriya, joven Bakugou— Dijo All Might en formalidad. —Buenos nos iremos yendo, cuídalo mucho—Dijo referente a Izuku.

Una mano se posó en los cabellos rizados de Izuku y presionaron ligeramente sobre él.

—Cuídate mucho, mi bebé. Te quiero mucho— Le dijo su madre con mucho cariño.

Quitó su mano y se retiro de la sala de visitas, dejándolo en brazos de su pareja.

Izuku acurrucó su cabeza en el hombro de Kacchan, luego de oír la puerta de la entrada cerrarse.

—Oye imbécil, despierta— Lo sacudió Kacchan. —Pesas mucho—

Izuku no respondió.

—Oye tarado, te freiré el cerebro si no te despiertas— Lo agitó bruscamente. —Es una joda cargarte hasta tu cuarto. Anda ya ¡Despierta, Deku!—

Izuku se pegó a él, sobresaltando a su pareja, quien en respuesta a su cercanía tembló, incrementando su respiración.

—¡D-Deku! En verdad estás dormido o te haces el dormido?—Encajó sus dedos entre su cabellera rizada. —Oi, Deku— Pronunció parco. —Joder, despierta— Sacudió sus cabellos.

Izuku movió los brazos y con ellos, rodeó la cintura esbelta de Kacchan, sobresaltándolo con su gesto.

—Qué haces, imbécil?!— Exigió. Lo movió con sus manos explosivas, tratando de hacerlo reaccionar, pero fue inútil. Izuku no abría los ojos, ni hablaba. —Oi, Deku, ya fue suficiente. Muévete estúpido, es cansado cargarte—

Izuku encajó sus manos en su cintura, la apretó y lo atrajo a él. El sentimiento lo percibía muy vivo en su cuerpo, tanto que emitía luz.

—¡No me toques así aquí!— Kacchan le dio un golpe con su puño en la espalda que lo disparó directo contra el suelo, chocando su rostro estrepitosamente contra el piso frío de la sala de visitas.

Izuku apenas pudo sentir el dolor agudo del golpe en su cara. Fue punzante.

Pero ni el golpe lo hizo abrir un ojo. Pues estaba demasiado ensimismado en su trance que no se dignaba a abrir los ojos.

—Oi, Deku— Dijo Kacchan al no verlo moverse. —¡Deku! Ya no es gracioso, abre los ojos— Se hincó y lo sacudió con sus manos sobre su espalda. —Oi, no fue mi intención golpearte de esa manera. Deku, perdona. Maldición— Soltó un bufido. —En verdad no te vas a levantar? Me siento como un estúpido hablando solo— Kacchan lo giró y le dio una enorme bofetada en el cachete. Fue tan estruendosa la bofetada que se escuchó por todo el cuarto.

Izuku salió propulsado por la bofetada y abrió los ojos en sorpresa.

—Q-qué?—Balbuceó Izuku, atontado.

—Hasta que despiertas, bastardo inútil— Refunfuñó Kacchan, poniendo el ceño fruncido. —Qué fastidio tener que lidiar contigo— Silencio. Kacchan añadió quejumbroso:—Y no vuelvas a tocarme así al público. Es molesto—

—Eh? Qué?— Izuku parpadeó atarantado.

Su mente apenas trabajaba en línea recta.

Kacchan lanzó un soplo al aire, haciendo una mueca de disgusto.

—No me vuelvas a asustar así, estúpido— Amenazó de pronto.

Izuku captó el hilo del punto de su mensaje y repuso:—Perdona por preocuparte, Kacchan—

—Y quién dijo que estaba preocupado?— Inquirió haciéndose el ofendido.

Izuku bostezó, meditando que Kacchan mintió. Por supuesto que estaba preocupado por éste, por lo que lo forzó a despertar de su trance a través de una bofetada. Izuku sabía que si no reaccionaba a tiempo, Kacchan seguiría golpeándolo hasta obtener una respuesta de él.

Pasó una mano sobre su frente, suspirando ampliamente.

—Estoy tan cansado— Dijo Izuku.

—Entonces vámonos a dormir, idiota— Espetó Kacchan, poniéndose de pie bruscamente. —Siempre estás jodiendo, maldito holgazán de nerd que eres— Dio unos pisotones en el suelo, obligando a Izuku a ponerse de pie y a rastras llevárselo consigo hacia su habitación.

Izuku movió el brazo y se apoyó del hombro de Kacchan, quien al sentirlo, se crispó y le clavó su codo en el costado derecho, haciéndolo contraerse del golpe.

—¡Maldito seas, Deku!— Maldijo. —Deja de joder tanto esta noche. ¡Es el colmo contigo, bastardo inútil—

Izuku soltó una carcajada, emocionado por lo hilarante que se estaba volviendo la situación que experimentaba con su pareja. Todo era tan nuevo en unos instantes, y a veces eran episodios que ya habían vivido antes y se repetían sin afectar lo que tenían.

Izuku aprendió a apreciar estos momentos, tan suaves para acariciar el alma y tan cálidos para brindarle la más sutil calma en medio de cualquier tormenta.

El horizonte se aclaraba tanto cuando lo tenía tan cerca.

Los dos pasaron por los pasillos de la residencia, con Kacchan echando quejas sin cesar e Izuku abrazándolo con un brazo.

La conversación con su madre había sido buena para que él reafirmara sus acciones; asimismo demostrarle a Kacchan lo mucho que lo hacía sentir con su presencia. Lo mucho que su corazón revoloteaba divertido, risueño.

Estaba preso del ritmo de sus sentimientos que lo hacían caer por él.

Llegaron a la habitación e Izuku bostezó mostrando su cansancio y el gran sueño que lo agobiaba rotundamente.

Camino arrastrando los pies hacia la cama, sintiendo la mirada penetrante de Kacchan detrás de su hombro.

—P-puedes tomarte una ducha si quieres, Kacchan— Sugirió, sonriendo tontamente. —Yo me iré a dormir—

—Sin bañarte?— Dijo riéndose de la incredulidad. Izuku se ladeó a verle con gesto interrogante.

Kacchan se refería a…

—No, Deku. ¡Te vas a bañar ahorita mismo!— Ordenó Kacchan apuntando en dirección a la puerta que daba con el baño y la regadera.

—Qué?—

—Ni creas que me dormiré contigo sin que estés limpio— Advirtió fulminante. —Báñate, ándale— Lo jaló del brazo sin nada de tacto. —Métete a duchar y no me des tus patéticas excusas de nerd, porque no funcionarán conmigo, me escuchaste? ¡Hah! Anda báñate, estúpido nerd—

Sin poderle decir nada al respecto, con todo y su abominable sueño, sacó sus pijamas del cajón donde colocaba su ropa de dormir y se metió a bañar, incapaz de desobedecer a Kacchan cuando se ponía en modo exigente.

Si lo hacía era porque no tenía ganas de vivir.

E Izuku tenía muchas ganas de vivir, por eso obedeció.

Al finalizar su ducha, sonrió cuando salió con las piyamas puestas y vio a Kacchan parado en la ventana de su habitación con su habitual ceño fruncido y los brazos cruzados.

Se miraba tan bello a lo lejos, pero la vista se tornaba mejor de cerca, pues todo cobraba sentido cuando sus ojos verdes lo contemplaban a escasos centímetros de distancia.

No había un porqué para ese sentimiento que lo consumía.

No lo necesitaba buscar, pues ya todo lo tenía ahí con él.

Izuku lo abordó y lo abrazó por detrás.

—Ahora sí me permites estar contigo?— Pidió suavemente, tras su oreja, haciéndolo estremecer y apegarse a su lado.

—Bastardo, no hagas eso— Refunfuñó Kacchan. E Izuku sintió el calor proveniente de su cuerpo.

Izuku presionó sus labios contra su oreja, plantando un beso lento sobre él.

Kacchan se contrajo, conteniendo la respiración. Oyó sus dientes tronar, reprimiendo un quejido que buscaba salirse de su boca.

—D-Deku, para— Bajó la cabeza, temblando contra su agarre.

Se despegó de éste.

—Qué sucede?— Izuku cuestionó.

—Me da vergüenza— Dijo dificultoso. Izuku lo abrazaba, pero se mantenía al margen, sin buscar presionarlo ni nada que se le pareciera. —No quiero verme tan jodidamente débil frente a ti, pero es imposible contigo. Cuando me besas…— Soltó un soplido abrumado. —Pierdo la cabeza. Es ridículo—

—Para mi no lo es— Confortó Izuku. —Porque es una faceta tuya que solo me muestras a mi y yo a ti, te muestro facetas mías que nadie ha visto—

—Facetas que no ha visto ni siquiera el mitad y mitad?— Su tono fue menos abrumador. Fue de triunfo.

Asintió.

—Y tampoco te considero débil, Kacchan— Aseguró tras su oreja. —No hay nadie mejor que tu para mí— Se estremeció. —No necesito a nadie más que no seas tu. Yo solo te quiero a ti—

—Yo también— Cedió a su agarre, disminuyendo su tensión.

Izuku sonrió.

No necesito más, pensó en plenitud.

Acercó su cabeza a la suya y besó sus mejillas pintadas de rojo, explayando sus sentimientos hacia él en cada beso y en cada detalle que sentía por él.

Recorrió todos los contornos de sus mejillas, su piel y su textura entre sus labios.

Y descansó sobre su cabeza, siendo su aliento lo único que respiraba por su parte.

Reconoció que podía pasar toda una vida así a su lado, respirando su aroma y abrazando su presencia.

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P.D. Espero que les guste este capítulo. Es otro de Deku, pero el próximo es de Kacchan.

Creo que me pasé de cursi, quien sabe.