"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Katsuki
Acto 47: Poder con todo
No dejaría mentir que cuando Deku pidió que les dieran tiempo a solas a él y a su madre, no se sorprendió.
Ver a Deku dominante y autoritario era lo que más lo prendía. Le fascinaba verlo de esa manera. No se cansaba de hacerlo hasta la fecha y no parecía que se cansaría pronto de aquella faceta suya.
A decir verdad, durante la infancia no llegó a verla, pero al entrar a la U.A. sí llegó a verla por primera vez. Y terminó fascinándole. Le encontró otra perspectiva al niño llorón que solía conocer en la niñez, puesto a que la percepción que tenía de él era una muy pobre y llena de prejuicios, por ser alguien sin una particularidad.
En su tiempo lo discriminó, pero en el presente lo amaba profundamente.
Los contrastes de sus perspectivas cambiaron con el paso de los años, incrustándose en su ritmo interno.
De cualquier manera, salió con All Might de la sala de visitas, situándose en el pasillo que daba con la entrada a los residentes.
Éste se paró frente a la puerta donde se habían quedado su novio y la madre de Deku.
Katsuki esperaba que lo que sea que estuvieran platicando con su madre, resultara ser bueno y beneficioso para él. A Deku le hacía falta hablar con ella, puesto a que la había dejado de lado por el incidente y por otras estupideces que, obviamente no discutiría porque ya estaban resueltas.
Sólo esperaba que a Deku no se le ocurriera abrir la herida otra vez con sus inseguridades. Lo explotaría directo al espacio si hacía esa tontería.
Ya le había provocado muchos desajustes mentales con sus acciones y Katsuki no estaba dispuesto a lidiar con ello en el futuro.
Comoquiera, recargó su espalda contra la pared, cruzándose de brazos y esbozando una mueca de lado, dejando el tiempo pasar mientras tanto.
—Las cosas con el joven Midoriya han ido bien?— Le preguntó All Might de la nada.
Katsuki se atragantó y lo observó, agrandando su mueca de desagrado.
—Hah? Por supuesto que estamos bien— Presumió, recuperándose del sobresalto. —Por qué no deberíamos estarlo?—
—Ah, me alegra— Comentó sin el menor desajuste. —Entonces ya viven juntos?— Preguntó tras un silencio.
—No— Gruñó. —Porque el nerd baboso no quiere hasta después. Es tan llorón que no quiere nada de esas cosas—
—Sí, ya sé. El joven Midoriya es muy anticuado y formal para algunas cosas, pero el tiempo hace cosas inimaginables en uno, no crees?—
—Crees que no lo sé, All Might?— Bufó Katsuki.
—No, sólo digo— Excusó su ex profesor. —El amor se expresa en muchas maneras, no solamente a través de las palabras o de las acciones, sino de otras muestras de afecto. Es lo que quise decir— Corrigió correctamente.
—Ahorita ya estamos bien. No necesito que me des sermones de lo que debemos o no hacer en nuestra relación— Advirtió él, moviendo la cabeza en negación. —Con que Deku no esté incómodo, supongo que todo estará bien entre nosotros. Sin intervenciones de otros extras—
—Sí, por supuesto— Concordó All Might. —Bueno, cualquier cosa, sabes que me lo puedes hacer saber y les ayudaré en lo que pueda—
Katsuki soltó un gruñido, agitó la cabeza y se mantuvo quieto.
—Hay algo que me llama la atención— Dijo All Might.
Katsuki lo miró, haciéndole entender que podía continuar. —Eso que tienes en el cuello— Apuntó con su dedo. —Son piquetes de mosquito?—
—Hah?!— Exclamó alarmándose, enrojeciendo al instante.
Se retrajo dando dos pasos lejos de All Might.
El maldito nerd no se midió con sus chupetones y él no se había dado cuenta que estaban a la vista de cualquiera. Lo mataría cuando tuviera la oportunidad de hacerlo.
¡Qué jodida vergüenza!
—No me digas, es obra del joven Midori—
—No te atrevas a terminar esa frase, All Might— Señaló Katsuki alterado y con la cara ruborizada.
—Pero son muy notorios— Expresó asombrado. —No creí que fueran tan cercanos—
—Cállate— Reprendió él, abrumado por la vergüenza que sentía.
—Entonces, estoy tranquilo con su relación—Jactó All Might con orgullo. —Quién iba a decir que el joven Midoriya fuera tan atrevido— Mostró una sonrisa.
—Ya cállate— Espetó ruborizado.
—Es un detalle que me fue fácil observar, no lo hice a propósito— Se disculpó All Might en formalidad. —Es que me da gusto saber que las cosas con ustedes han mejorado mucho, es decir, se llevan bien—
—Pues no te metas en lo que es de dos—Amenazó. —Lo que suceda entre Deku y yo es nuestro problema. No es de tu jodida incumbencia, All Might—
—Me concierne porque se trata de ustedes y es algo que involucra al joven Midoriya, mi sucesor— Repuso. —Lo que suceda con su relación es un tema que me gustaría estar al tanto de lo que pase, porque además de eso los quiero ayudar—
—No somos una pieza de mecánica que necesite arreglarse, nosotros lo resolveremos por nuestra cuenta— Replicó él, mostrando sus dientes. —Deku y yo podemos con todo, así que no intervengas, All Might—
De no ser porque era el mentor de su novio lo golpearía, no le importaba que fuese su ídolo de la infancia. Si él se entrometía en su relación, no dudaría en actuar.
Katsuki entraba a la batalla si así lo requería la situación.
—De acuerdo— Accedió su ex profesor, luciendo resignado.
Katsuki bufó, alzando el mentón presumidamente, conteniendo su sonrisa de triunfo. Aquella que expresaba cuando hacía un logro.
Acto 48: Mis peticiones
Si había algo que lo asustaba en gran medida, era cuando Deku parecía que estaba muerto de tan plácido que podía llegar a verse cuando estaba dormido.
Le daba la sensación de escalofrío cuando sucesos así pasaban y él no podía hacer nada para frenarlos, más que intentar por sus medios hacerlo reaccionar. Evitarlo si es posible. Hacerle ver a Deku lo mucho que lo asustaba cuando él dormía demasiado plácido y realizado.
Luego de la estruendosa bofetada que le dio en el cachete (a pesar de que le desagradaba golpearlo, viendo que no tenía otra opción, más que hacerlo, no dudó en hacerlo.) y lograr hacerlo reaccionar, sus miedos se fueron por la borda. Sobretodo cuando esos ojos verdes que tanto amaba, lo miraron sorprendidos y atónitos con la bofetada que éste le restregó.
Sin embargo, estando formalmente en la habitación de Deku, reflexionaba un poco sobre el tema que recién habían tratado ese día, en el que pusieron las cartas sobre la mesa y Deku le había confesado que sí, que en efecto, lo amaba, pero le costaba trabajo decirle.
Katsuki no se preocupaba por el tiempo. Al contrario, podía importarle un carajo el tiempo que le tomaría a Deku decirle "te amo" directamente.
Le bastaba saberlo para sentirse verdaderamente amado, por lo que no le concernía el tiempo en lo más mínimo.
Además, él ya estaba acostumbrado a esperar, puesto a que la paciencia ya era considerado un hábito propiamente suyo. Un hábito del cual aplicaba a menudo y del cual, sabía que rendía frutos.
Se cruzó de brazos viendo las olas del mar que opacadas por la noche, podía escuchar el rugir de las olas chocar contra las piedras. Consideró que esa era la forma idónea de su corazón. Un rugir contra la calma.
Frunció el ceño por lo ridículo que le parecía aquella analogía y decidió desecharla de su mente. La tildó de estúpida y soltó un bufido al aire con un cierto aire de resignación adornando sus facciones.
Cómo podía pensar que su corazón tenía una forma, si era un patético corazón vulnerable por un nerd.
Estaba pensando las cosas demasiado y buscar entre las redes de sus raras conjeturas mentales para eliminarlas de una buena vez. Eliminar las conjeturas que le comían la cabeza dejándole un mal sabor de boca.
Cómo es posible que piense que su corazón tiene forma si ese mismo corazón dañó años atrás al hombre que ama. Es horrible, sí, pero no podía evitar amarlo. Estar entre sus cosas, estar entre su olor, sus brazos, sus palabras, su voz, sus ojos. No podía evitar amar todos esos detalles que estaban tallados en su piel.
Mientras reflexionaba sobre aquello, unos brazos lo rodearon por atrás y se estremeció. El corazón se le detuvo y su respiración se contuvo. Todo ardía en su cuerpo.
Notó enseguida que haber aclarado el tapujo de su relación, Deku se mostraba muy amoroso con él. Una parte de él amaba el contacto, pero la otra rechazaba el lado de ser amado porque la reflexión que tuvo segundos atrás se le vino a la cabeza a atormentarlo.
Ser besado en la oreja lo paralizó e hizo que su estómago se apretara. Estuvo a punto de soltar un quejido que significaba que le gustó el beso.
Luego de la breve conversación que tuvo con él, fue señal de que podía dejarse amar por él. Entonces, por eso se dejó abrazar fuerte, frente a la ventana.
Podía sentir su cálido aliento traspasar los poros de su piel.
Lo sentía vivamente y no quería otra cosa mejor. Nada se comparaba con el calor de Deku.
—Te quieres bañar, Kacchan? O te quieres ir a dormir?— Le preguntó Deku en voz moderada. —Lo que tú quieras, está bien—
—Lo que yo quiera?— Interrogó un tanto picarón.
—Sí—
No le tomó más de un segundo para decir lo que en verdad quería. Lo pediría sin pudor.
—Bésame— Soltó su petición.
—Eh?— Sintió el rubor de Deku venir detrás de su nuca, el cual le sacó una sonrisa encantada con su reacción.
—Dije que me beses, Deku— Demandó sonriendo sin ser obvio con su disfrute.
—C-claro—Tartamudeó y lo giró a él; y por consiguiente lo besó, acercando su aliento embriagador y su aroma intensificado por haber salido de la ducha. Fueron detonantes a que el beso fuese más cargado que de costumbre.
Sigue anhelando que sus besos se vuelvan más sustanciosos, más intensos, que sus labios lo exploren y lo toquen lo suficiente para afirmarle que estaban encadenados. Aferrados al otro.
Katsuki se volvía demandante con el beso, llevando sus manos desesperadamente a los brazos de Deku y apresarlos, presionando los contornos de sus músculos en despampanante lujo de exigencia. Como si quisiera decir "dame atención", sin decirlo verbalmente.
"Quiéreme Deku, soy tuyo, desde antes de que me aceptaras"
Esas palabras se las tragó por su orgullo. Pero si tuviera oportunidad para decirlas sin sentir que su orgullo lo consumiría completo, lo haría.
Joder, lo haría, pero la posibilidad se quedaba remota.
Atorada en la punta de la lengua.
Deku se separó de sus labios, molestando a Katsuki con su acción.
Por qué se separaba?
Acaso…
Acaso no lo quería como profería hacerlo?
—Siento que alguien me observa— Murmuró Deku.
—Qué?— Abrió los ojos con el ceño fruncido.
—Siento una presencia además de la tuya, Kacchan— Dijo preocupado. Se separó de éste y movió los ojos ansiosamente hacia los lados.
Katsuki frunció aún más el ceño, viendo inquisitivo a su pareja, quien buscaba algo que al parecer él percibía, pero éste no.
Qué se traía el nerd al osar interrumpir con su momento a solas?
Será que lo está evitando?
—Me evitas?— Dijo éste ofendido.
—Qué? No, Kacchan— Negó él. —Te juro que lo siento—Movió su cabeza apuntando a las cortinas que estaban detrás de él y pegó el grito en el cielo. —¡Ah! ¡Ahí está!— Señaló con los ojos llenos de miedo.
Aturdido por el grito, dirigió su mirada al sitio que Deku señalaba con la mano temblorosa y captó.
—¡Quítala, quítala!— Murmuraba en pánico total.
Se trataba de una minúscula araña que colgaba de la ventana, moviendo sus ocho patas en todas direcciones, bajando lentamente.
Entonces recordó que Deku le tiene miedo a las arañas. Les tiene un pavor enorme desde la infancia.
Deku se fue corriendo al escritorio situándose abajo de éste, tapándose las orejas teniendo los ojos cerrados.
—¡Sácala, sácala! Ayúdame, Kacchan— Suplicaba con murmullos.
—Ay, Deku— Se quejó Katsuki. —Qué demonios?— Sacudió la cabeza y con agilidad, tomó a la araña con su mano, abrió la ventana y la lanzó lo más fuerte que pudo hacia afuera. —Si serás de veras. Qué molestia tener que encargarme de tus lloriqueos infantiles— Cerró la ventana con seguro y le tendió una mirada retadora. —Listo, ya me deshice de ella. Ya puedes abrir los ojos, Deku—
—Lo juras?— Balbuceó temblando de pies a cabeza.
—Sí, Deku— Dijo molesto. —Ya me deshice de la maldita araña, ya abre los jodidos ojos—
Lentamente paró de temblar, quitándose las manos de las orejas, abriendo pausadamente los ojos.
Se miraba tan indefenso desde lejos.
Le recordaba a cuando él era más pequeño que él y lloraba por todo.
Sigue siendo el mismo nerd llorón que conozco, se dijo para sí. Nada ha cambiado en él, solo se hizo más guapo de lo que ya era. Solo eso.
Katsuki se acercó a él con toda la intención de retomar donde se quedaron, antes de ser interrumpidos por los gritos de Deku.
Al verlo abrir los ojos, fue recibido por esos hermosos ojos verdes que ama contemplar.
—Ya me crees ahora, idiota? O necesitas más tiempo para pensar, maldito bastardo?— Preguntó Katsuki en burla.
—No-no— Agitó la cabeza. —Estoy bien, gracias…—
—No me acordaba que le tenías miedo a las arañas— Comentó Katsuki, poniendo sus manos en sus caderas. —Anda nerd, levántate. Te vez estúpido ahí abajo—
Deku bajó la mirada con las orbes desorbitadas hacia la nada. Parecía sacado de sí. Su cuerpo se tornó tieso.
—Nerd, qué pasa?— Interrogó concertado con su estado inmóvil. Al ver que no respondía, ni siquiera con la mirada, se asustó. —Deku, qué ocurre?— Se hincó casi en su regazo, dejando un poco de distancia entre sus cuerpos, pero no de sus rostros.
Deku no lo miraba. Parecía estar perdido, en sus ojos se veía reflejado un miedo clarificado escondido tras sus pupilas.
Preocupado, colocó sus manos en sus hombros y lo agitó.
—¡Deku, mírame! Me escuchas? Mírame, dime qué pasa. Te duele algo? Háblame—
No obtenía respuesta y comenzaba a impacientarse.
—¡Deku! Nerd, contéstame— Pidió, aumentando las sacudidas sobre sus hombros.
Estuvo a punto de darle una bofetada en la cara, pero fue detenido por las manos de Deku que lo tomaron de las muñecas para alejarlo.
—¡Deku! Qué te pasó? Estás bien?—
Deku respiró rápido soltando el aire por la boca. Sus ojos se abrieron tanto que parecía que se saldrían de sus orbes. Sus manos lo apretaron de las muñecas, y luego lo soltaron.
—¡Oi,Contéstame!— Exigió él.
No entendía lo que pasaba y le aterraba no saber qué hacer al respecto, para calmar la situación. Deku actuaba más extraño de lo normal y temía por su seguridad.
Él soltó otro soplo por la boca y se dejó caer hacia atrás con pesadumbre. Esto desató sus miedos, quien horrorizado por aquella reacción se abalanzó sobre él, acercando su rostro al suyo, en busca de algún rastro de que hubiera dolor en él.
Le desesperaba no encontrar nada.
—¡Deku!¡Deku!¡Por favor contéstame!— Gritó ansioso. —Esto no es divertido, joder. Dime algo, lo que sea, carajo. Pero dime algo—
—Estoy…— Murmuró Deku en voz cortada.
—Sí, dime— En un arrebato, tomó su mano y la colocó en su mejilla. —Dime, Deku. Aquí estoy— Afirmó, inclinado en la mano de Deku.
—S-se me vino a la mente algo— Murmuró tornándose muy asombrado por exteriorizarlo.
—Qué se te vino a la mente? Qué? Dime, Deku— Demandó con la última gota de paciencia que le quedaba.
Parpadeó unos instantes, recuperando un poco de su color, porque su rostro estaba pálido.
—Qué se te vino a la mente, Deku?—
Deku lo movió de golpe y se paró como de resorte. Sonsacado por ser movido, se encimó en él otra vez, pero no lo tiró, solo lo hizo detener sus pasos.
—No te irás hasta que me contestes— Advirtió Katsuki. —Explícame qué fue eso que te pasó. Qué carajos fue eso, Deku—
—Necesito escribirlo— Musitó.
—No, cuéntamelo—
—Lo… lo necesito— Manifestó inquieto. —Es importante—
—Dímelo, te escucho— Lo apresó entre sus brazos, encaramado en él. —No te guardes las cosas, inútil—
—Tuve unos recuerdos, Kacchan— Soltó Deku, abruptamente. Al instante se calló. —Un recuerdo que creí haber olvidado. Me azotó de golpe y necesito escribirlo para que no se me olvide—
Unos… unos recuerdos?
Tanto rollo para eso?
—Cuáles recuerdos, Deku?—Pidió oír.
Deku se sentó en la silla de escritorio, dejando que lo abrazara por detrás, sin emitir una queja al respecto.
Deku abrió una de sus libretas de análisis, tomó la pluma y comenzó a redactar frenéticamente en ella. Sus ojos enfocados en lo que su pluma escribía.
—Contéstame— Demandó Katsuki. Lo agitó un poco mientras lo abrazaba por detrás.
—Recordé las veces en las que aparecía una araña y la quitabas para que no la viera. Pensaba que eras genial al no tenerle miedo a las arañas, sabiendo que te pueden picar— Narró rápido. —No me acordaba de eso, en verdad que no—
—Y de qué más te acordaste?— Enarcó una ceja, hundiendo su barbilla en su hombro.
—Me acordé de ti, de los chicos que se juntaban contigo— Relató. —De-de-de— Se trabó.
—Nerd, tranquilo—
—Me acordé de cuando me pusiste el apodo de 'Deku'— Confesó.
Katsuki se detuvo en sus casillas. El día en que le puso el apodo de 'Deku' fue memorable. Inolvidable para él, que consideraba ese día como uno importante, por ser el apodo que le designó para apropiarse del chico del cabello rizado que tanta intriga le causaba por ser tan diferente a los demás niños de aquel entonces.
Sin más lujo de detalles, quería tener algún medio para demostrar su superioridad ante él y lo logró. Le puso 'Deku' y así los demás niños se percataran de que el inútil del cabello verde, era en efecto, parte de su propiedad.
Un motivo tonto y estúpido, quizá caprichoso de su parte, pero así era Katsuki a los cuatro años. Tonto, estúpido y caprichoso.
De veras se lamentó por ser de esa manera, pero no se podía remediar lo que ya estaba hecho, solo quedaba mantenerse cerca de su adorado nerd y jamás alejarse de él.
—Ese día jugamos en los jueguitos del parque público— Dijo Katsuki.
—Sí—
—Y te puse Deku luego de presumirles que podía leer en Kanji— Miró debatido la imagen que se le vino a la mente. La expresión destrozada de Deku al ponerle el apodo frente a los demás extras que se juntaban con éste, sus ojos que contenían las lágrimas que amenazaban con salirse, sus puños temblando de impotencia.
Maldición.
—Era impresionante que supieras leer Kanji a esa edad, cuando yo ni siquiera sabía leer— Dijo Deku un poco ilusionado. Parecía satisfecho de haber recordado algo del pasado.
—Hah, tonto— Burló para ocultar su miedo. Uno de sus mecanismos de defensa.
Él escribía con el dorso de su mano debajo de su barbilla.
—Perdona si te preocupé— Dijo Deku.
—Quién dijo que estaba preocupado?— Escupió.
—Kacchan, perdona, no fue mi intención preocuparte— Insistió.
—Cállate. Está bien— Gruñó en tono resignado. —Ya entendí—
Deku terminó de escribir y de inmediato cerró la libreta. Suspiró desinflando su pecho, tratando de relajarse.
Katsuki siguió abrazado de él, apretando los ojos para olvidarse del pánico que momentos atrás casi lo consume.
En un arrebato, Deku lo agarró de la muñeca y lo atrajo hacia él, evitando ser brusco con su movimiento.
—Ay, oye— Reclamó al ser jalado. Odió ser interrumpido de esa manera por él.
Deku lo aprisionó con sus brazos y lo aplastó entre su gran cuerpo.
—Lo siento, lo siento— Explayó Deku. —No quiero preocuparte tanto, Kacchan. Perdóname por hacerlo tan seguido—
—Ya te disculpaste, tonto— Rezongó, torciendo la lengua.
Su corazón latía a mil por hora, su pecho se calentaba.
No precisó que Deku besaría ambas mejillas de su rostro, subir su mano y jugar con un mechón de su cabello rubio. Se sonrojó de ser tratado con tanto amor, tal que lloraría de la emoción del momento. Estallaría de alegría.
Deku posó su mano en su sien, movió su cabeza de lado, se inclinó a su lado y depositó un beso en su oreja, desatando que se le escapara un quejido de placer.
Se ruborizó, avergonzado por su reacción. Haciendo que su alma se encendiera de una sacudida.
—Nn— Emitió cuando él regresó a besar su oreja, presionando lentamente sus labios sobre su ésta misma, acariciándole con su aliento.
Comenzaba a derretirse con sus muestras de cariño que traspasaban sus barreras de protección. Sus murallas para no ser lastimado.
Los labios de Deku recorrieron los pliegues de su oreja y besó el lóbulo de su oreja, sacándole otra reacción.
—Nn— Se torció contrayéndose deliciosamente. —De-Deku…— Encajó sus manos en sus hombros.
—Eres hermoso, Kacchan— Susurró soplando dentro de su oído, erizándole los vellos de la piel.
—No digas esas tonterías— Reprochó avergonzado.
—No son tonterías— Negó, depositando un beso en su sien. —En verdad, eres hermoso—
Antes de que Katsuki replicara, Deku tomó su mano y la puso en su pecho.
—Si no me crees, mira como me tienes, Kacchan— Presionó ligeramente su mano en su pecho.
Sus ojos se agrandaron percibiendo al instante los latidos acelerados venir de su corazón. Eran los mismos latidos que él también tenía por él.
El sentimiento se materializó en concreto. Sin basarse en el impulso del momento, sino por el mero hecho de que él lo deseaba tanto como éste. Sus frenéticas palpitaciones resonaban contra su pecho, llegando hasta su mano, cristalizando toda prueba que pudiera ponerlo en su contra.
Deku apretó un poco su mano, clavando sus ojos en él.
—Me tienes a tus pies, Kacchan— Declaró con intensidad. —Qué más quieres que haga por ti? Pídelo, lo haré si eso te hace feliz—
—Yo-no— Se ruborizó preso de una gran vergüenza.
No se imaginó en sus más alocados sueños que Deku se le confesaría tan pasional, tan intenso, tan… tan profundamente que despertaba en su alma una enorme paz.
—No seas idiota, Deku—Replicó Katsuki, con la mente apagada de siquiera pensar en algo coherente.
—Lo juro, Kacchan— Insistió sin replicar negativamente a su respuesta. —Nada me haría más feliz que complacerte—
Tragó saliva, completamente cautivado con la devoción que mostraba su pareja. La intensidad que sus latidos depuraban sobre la palma de su mano la materialización de sus sentimientos.
Sin embargo, sí había algo que quería. Algo que deseaba desde hace bastante tiempo. No dudaría en pedirlo si Deku estaba tan dispuesto y complaciente con él.
—Quiero que vivamos juntos— Dijo su petición con la vergüenza ahogada en su garganta.
Silencio.
Temió que su petición fuera rechazada.
Estuvo al borde de replicar, pero Deku dijo lo siguiente:—Está bien—
Se atragantó con sorpresa.
—Qué?—
Deku sonrió.
—Está bien— Suspiró. —Si eso es lo que tu quieres, Kacchan. Lo haré—
—D-Deku?!— Tartamudeó sin procesarlo.
—Es lo que tú quieres?—
—Hah? Sí, sí quiero eso— Espetó, parpadeando asombrado.
—De acuerdo— Sonrió complaciente. —Aunque— Movió sus ojos a los muebles con cierta duda. —Tendría qué pedirle permiso al director de la residencia que te permitiera vivir en la misma habitación que la mía, no hay problema?—
Katsuki sacudió la cabeza.
—En caso de que no se pueda, buscaremos otro lugar— Tomó su mano que aún se situaba en su pecho palpitante y le dio una gentil caricia. —Qué te parece?—
La posibilidad de vivir juntos se volvería realidad?
No estará soñando, verdad?
Katsuki no estará soñando en su pequeño mundo de fantasía, no es así?
Si Deku lo dejaría vivir con él, entonces que así sea.
—Kacchan?— Deku lo llamó sonsacado.
Sin precisarlo, Katsuki se lanzó a sus brazos, hundiendo su nariz en su cuello, sonriendo deliberadamente.
—Sí, sí quiero— Dijo lleno de gusto. —Por supuesto que quiero, idiota—
Acto 49: Orejas
Luego de abrazarse, Katsuki se separó del abrazo y le tendió una mirada inquisitiva, que desajustó a Deku.
—Qué sucede?—
—No seguiremos donde nos quedamos?— Demandó él, torciendo la lengua.
—Eh?— Emitió sonrojándose.
—Bésame, Deku— Exigió. Lo exigió a pesar de que su corazón latía al borde de estallar en su pecho.
Le tomó unos segundos para reaccionar a su petición de retornar lo que estaban haciendo antes de que éste lo interrumpiera al ver a una araña y todo se fue a la deriva.
Deku se bajó a besarlo, capturó sus labios y los movió con su habitual destreza y dedicación de chocar sus labios sumidos a una lentitud embriagadora.
Katsuki rodeó sus brazos alrededor de su cuello, siendo rudo con su movimiento.
lo que no precisó fue que Deku se alejara de sus labios y pegara su frente en la suya. Respiró hondo.
Katsuki lo observó molesto por la interrupción.
—Qué te pasa, Deku?— Espetó.
—Lamento molestarte, Kacchan, pero— Lo envolvió con sus brazos y lo cargó. —Prefiero hacerlo aquí— Lo depositó sobre la funda de la cama, lentamente acostándolo entre las almohadas.
Katsuki lo miró con los ojos abiertos.
Deku, él, le sonreía, le mostraba libremente su sonrisa y el brillo que tanto ama de sus ojos.
El brillo que siempre ha adorado ver; es el mismo brillo que quiere ver siempre.
No se había dado cuenta que se quedó atontado con la vista, porque Deku llevó su mano a su mejilla, la acarició y bajó a su barbilla, buscando obtener su atención.
—Kacchan— Lo llamó desconcertado. —No… no quieres seguir? Si te incomodé o te molesté de alguna manera, me disculpo por eso—
—Hah? Qué?— Espetó.
—No me quiero imponer contigo, Kacchan—
—No lo estás haciendo— Replicó retador. —Cómo carajos preguntas algo así, Deku? Si te permito que me beses, maldita sea— Sin medirse, llevó ambas manos detrás de su nuca y lo estrelló contra sus labios. —Te amo, estúpido nerd—Dijo después de literalmente, estrellar sus labios contra los suyos en un arrebato instintivo.
Deku sonrió y animado por su arrebato, se inclinó a besarlo, mientras tocaba su oreja, deslizando la yema de sus dedos entre el lóbulo, subiendo circularmente hacia la punta.
Le pareció que Deku tenía una extraña fijación con sus orejas ese día, si antes no lo había manifestado. Frunció un poco el ceño, tratando inútilmente de hacer conjeturas sobre el porqué Deku tocaba tanto sus orejas, pero se perdió entre el mar de besos que le proferían con inefable profundidad.
Su respiración se agitó y su pecho exigía ser llenado de aire.
Había un grado de solemnidad dentro de lo que se manifestaba entre ellos. Pues no encontraba motivos para negarse en el intercambio.
La plenitud que se apoderaba de sus sentidos, si bien podía hacerlo enloquecer.
Se le salió un jadeo dentro de la garganta y se avergonzó terriblemente de su acción. De seguro Deku pensará que él está perdido.
De pronto, los besos se fueron menguando, deteniendo los estribos del intercambio, hasta que sus labios se fueron separando pausadamente de él; y lo que se escuchaban era la sonoridad de sus respiraciones agitadas en continua remisión.
Deku seguía acariciando suavemente su oreja.
—Tienes unas orejas muy bonitas, Kacchan— Apreció Deku, mirándole efusivamente.
—Se puede saber qué te traes con mis orejas?— Lo interrogó fulminante.
—Me parecen lindas— Opinó casual. De repente detuvo su acción. —Te molesta?—
—No dije nada— Refunfuñó, arrugando las cejas. —No asumas cosas que no son—
Deku se rió y se recostó a su lado, poniendo un brazo alrededor de su cintura. Supuso que no continuarían besándose, debido a que antes de haber llegado a la habitación, Deku se moría de sueño.
Y estuvo en lo correcto, porque lo oyó suspirar estrechamente.
—Estoy tan cansado, Kacchan— Expresó, emitiendo un bostezo. —Perdona si no puedo seguir…— Otro bostezo. —Pero no aguanto las ganas de dormirme—
—Está bien— Replicó sin mostrarse molesto, porque no lo estaba. Al contrario, él ya estaba muy satisfecho con la manera en que las cosas se fueron desenvolviendo entre ellos y estaba ansioso por saber cómo se desenvolverían después.
Esperaba que cosas buenas sucedieran, claro, sin ausentar las cosas malas, que esas se aparecían como se les diera en gana.
A los pocos segundos, echó un vistazo a su novio y curiosamente ya estaba dormido. Entregado completamente a los brazos de Morfeo.
Él se movió un poco y hundió su cabeza entre su brazo y su pecho. Se acomodó como se sintiera a gusto, estirando un brazo por debajo de su espalda y rodearlo con éste.
Acurrucado y bien tapado con el calor de Deku, no tardó casi nada en conciliar el sueño.
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P.D. Puede que parece que no hay avance en la trama, pero sí.
Y no, Deku no tiene una fijación con las orejas de Kacchan.
All Might bien observador y discreto como siempre, incomodando a Kacchan con sus preguntas.
Le puse un miedo a Deku, un miedo a las arañas.
Espero que les haya gustado el capítulo y pueden dejar sus comentarios.
