"El admirador secreto 2da parte"
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Lado: Katsuki
Acto 50: Entregarse al sentimiento
Despertó cuando los primeros rayos del sol se asentaron en su rostro. Sus párpados se fruncieron, soltando un quejido de molestia.
Se movió en la cama, tapándose con los brazos para menguar la intensidad del sol posarse sobre su cara.
Odiaba ser despertado por los malditos rayos solares cuando había dormido tan a gusto durante toda la noche.
Estiró la mano para alcanzar a Deku y abrazarlo, mas se frenó en sus movimientos, cuando sintió que no había nada al otro lado de la cama.
Entreabrió los ojos y se espantó al no verlo.
—Deku?— Musitó, pero no obtuvo respuesta. Extrañado, abrió ambos ojos, sin ver la inconfundible figura de su novio recostada a su lado. —Deku?!— Levantó la cabeza, buscando su figura sin encontrarlo. —¡Deku!— Salió disparado de la cama y se puso a buscarlo echo una furia.
Deku no estaba por ningún lado en la habitación y estaba preocupado y asustado al mismo tiempo.
De pronto la puerta de la habitación se abrió, seguido de un "¡Buenos días, Kacchan! ¡Ya llegué!". Katsuki se detuvo en un alto, encarando a Deku, quien lucía como si recién hubiera hecho ejercicio.
Usaba pants holgados, que estaban ensopados en sudor, acompañado de sus rizos que de igual manera, se encontraban mojados debido al sudor.
—Dónde andabas?— Le reprochó al nerd, que sonreía deslumbrante y emanaba un aura positiva a su alrededor.
Se miraba muy renovado.
—Fui a hacer ejercicio— Mencionó él.
—Al menos me hubieras dejado un mensaje, tonto— Reprendió mirándolo con disgusto. —Pareciera como si no quisieras estar aquí—
—No-no— Negó, acercándose a él. —No haría algo como eso—
—Ah no?— Dijo juguetón.
—No— Deku se acercó lo suficiente para darle un beso en la coronilla, poniendo su gran mano sobre su hombro. —Dormiste bien?— Descansó su frente sobre su sien, mirándolo tiernamente a los ojos. Fue tal el panorama, que se sonrojó.
Con trabajos asintió.
—Y tú, nerd?— Carraspeó.
—Muy bien— Contestó sonriente. —A qué horas entras a trabajar?—
La cara de Katsuki se pintó en horror. ¡Demonios, el trabajo! Hoy tiene trabajo a las ocho y ni siquiera se había percatado de la hora.
—Kacchan?— Musitó Deku asustado con su reacción.
—Qué hora es, maldito Deku?— Espetó.
—Eh— Exhaló. Sacó el celular del bolsillo. —Son las seis y media—
Katsuki soltó un suspiro de alivio, recuperando el color del rostro. Sentía que se le iba la vida si no llegaba a tiempo al trabajo, sabiendo de su perfecto récord de ser alguien puntual. Si llegaba tarde, abría una mancha en su impecable récord de puntualidad y eso estaba fuera de sus planes.
—Qué pasa, Kacchan?—
—Joder, creí que era más tarde— Repuso Katsuki.
—A qué hora es tu trabajo?—
—A las ocho— Replicó, sobándose el entrecejo, debido al mal genio que se le caracterizaba.
Deku puso cara reflexiva por unos segundos, llevándose una mano al mentón.
—Se hace una hora de aquí hasta llegar al distrito de la agencia si tomas en transporte— Conjeturó Deku, serio.
—Hah? Entonces me tengo que ir ahorita— Dijo Katsuki, alarmado.
—Aguarda— Antes de que pudiera moverse, Deku lo agarró del brazo, reteniéndolo.
—Qué quieres?—
—Te puedo llevar yo— Ofreció dispuesto.
Deku llevarlo a él al trabajo?
Sonaba tentador.
Muy tentador.
—Que tu me vas a llevar?— Se quejó casi de burla.
Deku asintió motivado.
—Deku, es en serio?— Parpadeó Katsuki.
—Por supuesto— Dijo Deku. —Bueno, si tu quieres. No ve voy a obligar a hacer algo que tú no quieras—
—De acuerdo— Soltó, portando un pequeño rubor.
—Sí me dejas?—Dijo Deku, risueño.
—No repito las cosas, Deku— Advirtió él, señalándolo con la mirada.
Deku se lanzó a abrazarlo por los hombros, sobresaltando al pobre Katsuki, que se estremecía con aquellos gestos que su novio le regalaba sin permiso.
—¡Estoy feliz!— Chirrió derrochando gozo.
Katsuki se paralizó, ruborizándose al instante en que fue abrazado enteramente. Una suave sutileza lo embargó y se entregó a la dulzura del momento.
Adoraba ser abrazado y ser tratado de esa manera, puesto a que le fascinaba lo gentil que era su novio. Lo lindo que eran sus acciones y su risa lo tranquilizaban.
En gran parte ruborizado, lo abrazó de regreso, acurrucando su cabeza en su pecho.
—Por cierto, Kacchan— Habló Deku de repente. —Me puedes hacer un favor?—
—Un favor?— Enarcó una ceja, interesado en la pregunta.
Katsuki se separó del abrazo, dejando una corta distancia entre ellos, mientras lo posaba sus manos en sus antebrazos.
—Sí—
—Qué es?—
Él ladeó la cabeza, mordiéndose el labio. Parecía estar pensando el cómo decírselo a la cara sin trastabillar en el intento.
—Sólo dilo, nerd— Lo animó Katsuki, impacientado.
—Me podrías pasar el teléfono de Kaminari?— Pidió de golpe.
Se esperaba cualquier estupidez sencilla, menos esa; pero de cualquier manera fingió que no le afectó del todo la pregunta.
—Qué?—
Deku se ruborizó.
—Para qué lo quieres?— Interrogó Katsuki, frunciendo el ceño, arredrando al nerd.
—Quiero hacerle unas preguntas— Rió nervioso. —No es la gran cosa—
Soltó un bufido.
—Por mucha molestia que me dé admitirlo, tengo su estúpido número— Refunfuñó, realizando una mueca de disgusto. —Pero, qué le quieres preguntar?—
—N-no es la gran cosa— Dudó.
—Deku— Insistió.
Había algo en su expresión facial y su voz que lo incitó a sospechar de su intención de sólo hacerle unas preguntas.
—Le quiero preguntar algo— Dijo Deku, inquieto. —Basado en sus respuestas, te diré para qué quiero su celular—
—Nerd, no me ocultes cosas— Advirtió molesto.
—Kacchan, es complicado—
—Nada es complicado, Deku— Reprochó. —Tu lo haces complicado con tus murmullos y tus balbuceos. Sólo dime lo qué sucede para poderte ayudar correctamente—
Los ojos de Deku lo observó fijamente, soltando un ligero suspiro de la boca. Percibió toda la angustia que lo invadía.
Posó sus manos en sus hombros.
—Dime, Deku— Exigió en un tono más suave.
—Quiero preguntarle cosas sobre su primo— Admitió Deku, sincero.
Katsuki frunció las cejas, sintiendo su corazón dar un repentino vuelco ante su respuesta.
—El maldito bastardo?—
Deku asintió.
—Por qué, Deku?— Demandó sediento de respuestas.
—Quiero saber cuál es su Quirk y— Presionó sus manos sobre sus hombros, temblando. —Así saber qué hacer para asegurarme de que no te vuelva a molestar—
—Yo puedo defenderme solo— Protestó ruborizado.
—Quiero protegerte de él, Kacchan— Musitó asustado. —Me quiero asegurar de que no te moleste otra vez porque no quiero que se te acerque—
Su persistente naturaleza rozó contra su naturaleza explosiva y su orgullo. Le ocasionó un estremecimiento, provocando una tonalidad en su rostro tornándose rojiza, pues su sonrojo se apoderó por completo de su cara. Su tez blanca coloreada, afinaba sus facciones, asentando sus finos rasgos faciales.
Deku, él lo quería proteger?
No pudo evitar sentirse tomado en cuenta por su novio, que paralizó sus sentidos.
—De acuerdo, te ayudaré— Aceptó Katsuki.
La cara de Deku se iluminó.
—Muchas gracias, Kacchan— Sonrió radiante. —Eres el mejor, no, ¡eres asombroso!—
—Sí, sí, como sea— Masculló, moviendo la cabeza fingiendo no verse afectado por el enorme sonrojo de su rostro.
Deku se lanzó a abrazarlo, extasiado.
—¡Te quiero!— Disparó inundado de alegría.
La cara de Katsuki terminó volviéndose en una obra maestra de colores rojizos pintados sobre el matiz.
—Maldito— Gruñó, cediendo al cariño de su novio. —Eres una jodida molestia en el trasero, pero lo dejaré pasar porque eres tu, carajo. Acéptalo, idiota—
—¡Claro!— Aseguró agradecido.
Le devolvió el abrazo, embalsamado en el sentimiento hasta la coraza de su persona. El hecho de que las cosas entre ellos funcionaran mejor que antes, le fascinaba.
Se entregó al sentimiento concretado de su amor y supo que Deku, muy a su manera, trataba de protegerlo de alguien que, evidentemente lo molestaba.
Acto 51: La amenaza de Deku
Después de haber tenido ese lindo momento con Deku. Fueron a desayunar y luego de alistarse un poco para llevarlo al trabajo, puesto a que si tomaba el transporte público, no habría manera de que llegara puntual a la agencia.
Pero para acabarla de amolar, Deku lo dejó en el trabajo, como dijo que lo haría, pero no le dijo que lo llevaría en el aire, como lo hizo la noche anterior. Casi se muere del susto cuando lo tomó desprevenido y salieron disparados por el aire con un fugaz salto por parte de él.
Si ese sería su nuevo medio de transporte, tendría que acostumbrarse a viajar así a partir de ahora.
Comoquiera llegó en perfectas condiciones al trabajo con quince minutos antes de su turno, a lo que le dio tiempo para relajarse antes de irse a patrullar.
Estuvo pasando por las calles donde lo habían asignado, portando su aspecto autoritario y de pocos amigos que se le caracterizaba cuando estaba en patrulleo; o en cualquier otro lado donde no se hallara en presencia de Deku.
El mediodía pintaba un buen aspecto, para su gusto, y estaba de buen humor, a pesar de que pateó traseros más temprano.
Por desgracia, o por azares del desafortunado destino que se apoderaba de los rieles de su vida, oyó una voz que cada vez que lo escuchaba se hartaba de ésta.
Era el desgraciado primo del cara de estúpido.
Se giró a ver de donde venía su maldita voz, y vio que éste estaba siendo perseguido por un grupo de sujetos que usaban ropa de color negro.
El desgraciado primo pedía ayuda a los cuatro vientos, corriendo desesperadamente por la misma calle que él pasaba de mala gana.
—¡Qué demonios!— Maldijo al momento en que lo vio corriendo hacia su dirección.
—¡Ayuda!— Gritaba el maldito bastardo. —¡Ayúdame!— Gritó al verlo y le dirigió una mirada asustadiza, que le hizo fruncir el ceño en disgusto.
—Bastardo—Gruñó Katsuki, previo a ir detrás de él con pereza.
Se propulsó con sus explosiones por los aires, en busca de atacar a los hombres que lo proseguían y así hacer su labor de héroe con un maldito bastardo, aunque lo deteste.
Salió volando y llegar hacia donde estaban los tipos que lo perseguían. Llegó en cuestión de segundos, sin mucho esfuerzo y los explotó a los sujetos sin detenerse a verlos directamente a la cara. Los sujetos su cayeron, tropezando con sus piernas, llegando a un alto estrepitoso.
Dio con los sujetos y tan rápido como los tumbó, la policía arribó a los pocos minutos de su increíble manejo de las situaciones y los entregó con la finta de que acababa de limpiar la basura, pero faltaba la basura peor. El maldito bastardo a quien salvó.
Tan pronto como desalojó la zona y le aseguró a los civiles que todo estaba en orden, el maldito bastardo fue detrás de él con ojos luminosos y una extraña manera de verlo y de sonreír. Hasta parecía una sonrisa forzada. Falsa.
Lamentable de ver.
Ya eran tres veces que el mismo jodido bastardo lo molestaba y comenzaba incluso a parecer una coincidencia. Una sospechosa coincidencia.
—Oye guapo, gracias por salvarme de ese embrollo— Dijo mientras lo seguía a paso veloz.
—Sí, sí, como sea— Siseó despectivo. —No tienes amigos para irte con ellos?— Lo miró de lado. —No estoy de humor para que me molestes—
—Ah no?— Tanteó, ojeándolo con picardía.
Joder, odiaba esa cara.
No, todas las caras que hacía ese tipo y su maldita presunción para lidiar con él.
—Joder, cállate. No me molestes— Advirtió.
Unas manos se posaron detrás de él, sobre sus hombros, desatando un malestar innegable en su sistema.
Qué demonios significaba ese sentimiento tan aberrante invadirlo sin su permiso?
Se zafó del contacto, restregándole un codazo en la nariz al sujeto.
—¡Suéltame, bastardo!— Gritó al momento de golpearlo.
El primo de Kaminari hizo un puchero, llevándose la mano a sobar su nariz con dolor.
—Bakugou, eso dolió—Se quejó lastimoso.
—¡Hah!— Bufó.
—Ah, vamos Bakugou, dame una oportunidad— De pronto insistió, agarrándolo de la mano. Éste se giró, enfadado con su entrometimiento en su vida.
Ya había tenido suficiente de aquel bastardo que no le importaría que era el primo de uno de sus amigos idiotas. Él lo golpearía por igual.
—Yo no sé porqué demonios te enfocas en serle fiel a tu novio, si es un completo bufón de lo idiota que es—
—Qué has dicho, engendro?!— Dijo alterado, sacando humo de sus palmas.
El sujeto lo sacudió bruscamente de la mano atrayéndolo hacia él. Katsuki estaba preparado para hacerlo estallar. Lo que no contó fue que lo sacaran de aquella incómoda situación.
Una figura de color verde, de la cual, ya estaba familiarizado. Surgió de pronto, como de ensueño, restregándole un puñetazo en la cara, que lo mandó a ser recibido por la banqueta con broche de oro.
Sus ojos se abrieron en cuanto lo vio.
—Deku— Pronunció estupefacto.
Su novio había aparecido a defenderlo.
Deku se posicionó frente a éste, luciendo molesto con el primo de Kaminari. Sus orbes verdes lo fulminaban vorazmente, sus manos empuñadas y temblando de coraje delataban sus emociones que salían desmesuradas de su piel.
—Qué crees que hacías con Kacchan?— Lo cuestionó enfurecido.
Su corazón dio un vuelco.
El primo de Kaminari se removió en el suelo, con su mano pegada en su rostro golpeado. Lucía agitado por el golpe. Deku debió de haberlo golpeado muy fuerte sin necesidad de haber usado su quirk.
Su corazón latía con fuerza, su sangre bombardeaba una sensación de refugio que albergaba por su novio y en esos momentos el sentimiento crecía. Se abotonaba en su organismo.
Inconscientemente, se posicionó detrás de Deku, como admitiendo que él quería su protección. Que aceptaba abiertamente su protección y seguridad.
El primo de Kaminari se paró a rastras del suelo y miró a Deku con molestia.
—'Kacchan' eh? Por un momento se me había olvidado que le decías así a alguien tan increíble como Bakugou— Dijo presuntuoso.
Deku no respondió, sólo se plantó un poco hacia adelante, tensando sus músculos, los cuales se observaban visiblemente delineados desde su traje.
Guapo, pensó Katsuki.
Jodidamente guapo.
—Yo quería agradecerle a Bakugou que me haya salvado en este día— Mencionó el primo con cierta inflexión en su tono. Se detuvo, añadiendo en burla:—Eso, hasta que tú y tu molesta presencia aparecieron para golpearme—
—No hables de Kacchan como si fuera un objeto del cual puedas hacer lo que se te venga en gana— Soltó Deku, dando violentas zancadas hacia el primo. Katsuki palideció, pensando que lo golpearía afuera de la vista de todos. —Kacchan puede decir lo que él quiera y no lo escuchaste. Él no quiere que lo molestes— Lo tomó de las solapas de la ropa y lo alzó en el aire, acercando ambos rostros.
—¡Deku, espera!— Intervino Katsuki, alarmado.
Él no se comportaba así sin ninguna razón.
—¡No lo golpees afuera!— Trató de interponerse, pero la ira contenida de Deku se explayaba en sus facciones endurecidas como una dura coraza de hierro dispuesta a atacar su fuerte. Parecía que el nerd lo mataría en ese instante —¡Deku!—
—No te le vuelvas a acercar a Kacchan— Soltó una dura advertencia. —No quiero ver que le hables, no quiero verte cerca de él nunca— Hizo especial énfasis en el "nunca" agrandando sus orbes verdes que lo mataban con su intensidad.
—Eso lo veremos, 'Deku'— Su apodo lo dijo con burla. Sonriéndole extraño a Deku. Katsuki no pasó ese detalle de largo.
Deku lo lanzó de un empujón con ambas manos, siguiéndolo con amplias zancadas y los puños temblando por golpearlo. Ansiosos de destruirlo.
—¡Deku, cálmate!— Katsuki fue detrás de él, quien estaba echo una furia.
—¡Si te vuelvo a mirar cerca de Kacchan, te las veras conmigo!— Siguió hablando Deku empleando un tono amenazante que electrizó a Katsuki, de lo genial que se escuchaba su novio en esa actitud. —¡No dejaré que lo lastimes!— Lo señaló furioso. —Me escuchaste?!—
—¡Deku!— Lo correteó desconcertado.
—No te atrevas a tocarlo, porque si lo haces te encontraré y no te dejaré escapar— Concluyó, exhalando furia e impotencia de sus poros. Su frenética caminata se frenó, cuando Katsuki en su intento por retenerlo, lo abrazó por la cintura, logrando su objetivo de una vez.
—Ya detente, Deku— Pidió agitado. —Es suficiente, es suficiente…—Repitió, sintiendo los fuertes latidos del corazón de Deku resonar.
Deku seguía respirando agitado, irradiando adrenalina. Necesitaba tranquilizarlo, sin importar el tiempo que le tomara en hacerlo.
Deku no solía comportarse de esa manera porque sí; él, siempre tan tranquilo y tan amable, amenazaba a alguien que apenas se relacionó con ellos por individual.
—Pero qué diablos te pasa, Deku?— Vociferó, apretando su agarre en su cintura. —Ya cálmate de una maldita vez. Que no vez que estás armando un escándalo? Creerán que estás demente—
Éste soltó un soplido frustrado, seguido de una ráfaga de temblores en el cuerpo, terminando con una leve soltura de su tensión.
Parecía encontrar la manera de calmarse.
—Ya te calmaste, idiota?— Interrogó, soltando un poco su agarre, del cual fue afianzado por las repentinas manos que su novio colocó encima de las suyas.
Deku se giró a verle, tomándole de ambas manos con ansias. Temeroso.
—No te lastimó, Kacchan?—
Katsuki lo miró pasmado.
—No—Replicó, arrugando el ceño. —Crees que no puedo manejar a ese maldito bastardo?—
—¡No es eso, Kacchan!— Exclamó preocupado.
—¡No me grites!— Gritó de regreso. —Cuál es tu problema Deku? Para que te comportes de esa manera. Es jodidamente raro de ti actuar así—
Aunque no negaba que ver a Deku enfurecido lo prendía. Pero no se lo diría en su sano juicio.
Lo vio dudar y éste se apuró a demandarle una explicación decente sobre su actuar.
—No te lo puedo decir aquí— Susurró en secreto. —Es importante—
—Dilo, nerd, nadie te detiene— Lo impulsó. —Es molesto que no me lo digas y actúas como un loco sin sentido de la nada; además qué carajos hacías en esta zona? Me seguiste?—
—No te seguí— Aclaró Deku.
—Entonces cómo es que estabas aquí?—
—Estaba comprando un libro en la librería de allá— Apuntó a la librería que se ubicaba del otro lado de la calle. —Y te vi estando en el cajero y corrí a protegerte. No fue mi intención intervenir en tus asuntos, Kacchan, pero— Exhaló turbado. —Él me da mala espina. no es una buena persona, yo creo que es— Se acercó a susurrarle en el oído, diciendo:—Es el principal sospechoso de mi caso—
Katsuki se estremeció ante tal supuesto, abriendo sus orbes fuera de sus órbitas en sorpresa. No se imaginó que se trataba de eso. Ni siquiera le pasó por la cabeza semejante posibilidad.
Pero… no se supone que capturaron al villano hacía unas semanas?
—No creo que sea él— Supuso Katsuki. Además el primo de Kaminari se veía lo suficientemente inepto para la vida que no lo vislumbraba como un peligro para la sociedad, más que un estorbo.
—Yo juro que es él— Admitió Deku en total acuerdo. —Su presencia, su cara, su voz, todo concuerda con el villano que lidiamos hace unas semanas, Kacchan. No vez las similitudes? Son muy parecidos en personalidad, hasta podrían ser idénticos. El quirk de esa persona es Doppelganger, no me cabe en la cabeza que él pueda tener otras identidades o imite a alguien conocido para ti. Tuvo mi cara cuando peleamos contra él, Kacchan—
—Deku, estás seguro de eso?— Dijo él, comenzando a entender el punto del nerd.
—Sí— Afirmó firme. —Por favor no le permitas que te toque, no quiero que te pase nada malo, Kacchan. No quiero…— Apretó sus manos, mirándolas como si fueran tesoro. —No quiero perderte—
—Tendré cuidado, si eso te hace sentir mejor— Cedió a los sentimientos de miedo de su pareja, sintiéndose tan protegido por él, que obvio aceptaría su protección.
—Por favor, Kacchan— Suplicó amedrentado.
Carajo, odiaba ver a Deku poner esa cara de que se aguantaba las ganas de llorar, pero se hacía el fuerte frente a él para darle seguridad a los demás y a él mismo.
—Ya, si me cuido estarás tranquilo?—
—Sí, Kacchan—
—Si serás un Deku— Fingió quejarse, mientras accedía a la petición de tener cuidado con el maldito bastardo que hacía unos momentos lo tuvo cara a cara.
Él también fue un estúpido por dejarlo ir sin haberse percatado de lo terrible y peligroso que era el embrollo en el que su novio estaba metido por culpa de su mentor.
En su momento no fue consciente de la gravedad del problema en la que él se metió por su testarudez como persona, pero se pondría las pilas para luchar a lado de Deku en contra del maldito bastardo que complicara que su caso sea resuelto como se debe.
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P.D. Este capítulo es de Kacchan, pero el próximo será de Deku.
Espero que les haya gustado y pueden dejar sus comentarios.
