JK Rowling nos dio la libertad de disfrutar de Harry Potter. Y White Squirrel y yo sí que la estamos aprovechando.


Capítulo 79

Ah, así que finalmente capturó al hombre lobo terrorista, Sr. Fudge. Ahora, ¿podría explicarme cómo fue que él y una docena de sus amigos más cercanos lograron entrar a su escuela mágica?

Eh, si ha estado leyendo el Profeta, Sr. Primer Ministro, creo que la explicación ahí lo cubre muy bien.

Bueno, por lo menos lo capturaron. Espero que algo así no vuelva a pasar de nuevo. Nosotros también perdimos mucha gente buena este año.

¡Por supuesto que no! Greyback es el peor hombre lobo en todo Europa. No hay nadie más con la fuerza para hacerlo de nuevo.

Es bueno escucharlo, entonces. Gracias por informarme, Sr. Fudge.

No hay problema. Oh, y ya que estoy aquí, ahora que tenemos a Greyback, podremos proceder con el Torneo de los Tres Magos… es una competencia escolar, nada de qué preocuparse, pero estaremos importando algunas criaturas grandes. Le enviaré una lista completa una vez sea finalizada. ¿Sería todo?

De hecho, ya que está aquí, Sr. Fudge, ¿planeaba informarme sobre la Copa Mundial de Quidditch? En verdad me gustaría resolver como planeaba esconder un estadio gigante con diez veces su población nativa acampando en los alrededores por dos meses. Espero que no haya considerado algo como… oh, no lo sé, rentar las granjas de uno de los nuestros para después borrar los recuerdos de la mitad del verano del dueño.

Erm… ¿Ha estado hablando con el Sr. Barnett de nuevo, no es así, Sr. Major?


–Vamos, Remus, lo prometiste –dijo Tonks.

–Eso fue antes de todo este desastre –protestó Remus.

–No me importa. Hiciste una promesa, y más te vale que la mantengas. Si aún estuvieras en el hospital te dejaría en paz, pero ya saliste, así que tienes que invitarme un trago. Aún no he podido celebrar ser aurora.

–Dora, te das cuenta cómo se vería… que un hombre lobo y una aurora… ¿tengan una cita? ¿Después de lo ocurrido?

–Pero justo es eso. Todos saben lo que pasó por el Profeta. Será un hombre lobo heroico invitando a salir a una aurora. ¿Qué sería mejor para la causa? No es como si Madame Bones fuera a despedirme. Le agrado… y le falta personal ahora que Ojoloco se está jubilando.

Remus se puso de pie. Le gustara o no, tenía razón. Incluso con más personas en su contra, tenía una rara oportunidad en la que más personas de lo normal estaban de su lado por ayudar a capturar a Greyback. Si se era honesto, él mismo sentía la necesidad de celebrar eso. Y su preocupación por la carrera de Tonks por asociarse con él, en realidad nunca había conectado el hecho de que Amelia Bones no era fácilmente disuadida por vientos políticos de ese modo.

–Bueno, es de noche en un viernes –dijo él–, y no tengo nada mejor que hacer. ¿Vamos, entonces? –Le ofreció su brazo algo incómodo. Ella lo miró de arriba a abajo.

–¿Crees que eso es invitarme a salir? –dijo con incredulidad. Remus la miró, paralizado–. ¿Cuándo fue la última vez que saliste con alguien, Lobito? –Él lo pensó por un momento.

–Estoy seguro de que fue cuando James y Lily aún estaban vivos.

–Por las pantaletas de Morgana, Demelza tenía razón, necesito salvarte antes de que tu corazón termine asqueroso y peludo. –Lo tomó con fuerza por el brazo y lo llevó consigo–. Vamos, conozco un pub muggle que vende solo las mejores marcas alemanas. Menos presión ahí.

Remus se sintió aliviado. No había considerado la posibilidad, con ambos siendo mestizos, de ir a una cita en el mundo muggle. En verdad había estado fuera del juego por mucho tiempo. Aceleró el paso hasta estar a su ritmo y caminó con ella por voluntad propia.


La reunión del Wizengamot de ese sábado fue un completo desastre. Todos lo sabían al entrar. Las cosas habían estado mal después de crisis anteriores en los últimos dos años, pero esto sería un motín. Hoy sería el juicio de Fenrir Greyback.

Los problemas comenzaron justo cuando los testigos entraron a la sala. Después del ataque en Hogwarts, incluso con algunas personas halagando a Remus, gran parte de la población mágica de Gran Bretaña aún no quería ver a un hombre lobo en público que no estuviera en cadenas. Ese era un problema porque Remus Lupin, Demelza Robins, y las cuatro víctimas del ataque en Hogwarts tendrían que estar potencialmente presentes para dar su testimonio. Los seis hombres lobo fueron escoltados dentro de la sala del Wizengamot por aurores y tomaron asiento en una sección especial bajo guardia.

La posición de Dumbledore tampoco era popular. Sin haber decidido lo que ocurriría el próximo año, había insistido durante la reunión de emergencia del Consejo el viernes que Cedric, Gabriel, Ellen, y Colin fueran permitidos permanecer en Hogwarts hasta terminar sus exámenes. Eso había sido aceptado solo por un hueco en las leyes. Ya que no había más lunas llenas antes del fin de año, nunca se habían transformado en hombres lobo como tal y no lo harían hasta regresar a casa. Bajo las reglas anticuadas, eso quería decir que, técnicamente, no había prueba absoluta de que eran hombres lobo aún, así que podían quedarse.

–¡Orden! –habló a la asamblea–. ¡Orden! ¡Orden! –Le tomó algo de tiempo cambiar a la multitud molesta y comenzar la reunión–. Declaro el comienzo de la sesión de mayo del 392° Wizengamot. Quiero pedir a todos los invitados que permanezcan en silencio y civiles porque tenemos una agenda muy llena este día. Ahora, antes de comenzar, me gustaría dar reconocimiento al miembro caído del Ministerio, quien dio su vida en la línea del deber para proteger a los niños bajo su cuidado. El auror Eric Williamson, en el curso de su designación como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts, fue alertado de la intrusión de una manada de trece hombres lobo transformados liderados por el notorio terrorista Fenrir Greyback dentro de la escuela. El auror Williamson de inmediato corrió a la escena y fue el primero en llegar y enfrentarse a los hombres lobo. Durante el curso de la batalla, fue fatalmente herido por el hombre lobo conocido como Lycaon. En reconocimiento a sus acciones, y de acuerdo a la petición entregada esta mañana con las firmas de la mayoría de los miembros del Wizengamot, otorgamos a Eric Williamson la Orden de Merlín, Primera Clase. En este momento, me gustaría pedir un momento de silencio en memoria al auror Williamson… –Dumbledore se detuvo más tiempo de lo estrictamente necesario e hizo que la audiencia se sentara en silencio para calmarlos más–. Gracias.

Después de los asuntos rutinarios… el reporte de la Secretaria, el reporte del Tesorero, y más… el trabajo real comenzó.

–El primer asunto a tratar cae bajo la jurisdicción de Madame Bones del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica –dijo Dumbledore. Amelia Bones se puso de pie y habló a la asamblea.

–Jefe de Magos –comenzó–, comienzo esto con un resumen de los resultados encontrados por el departamento en la investigación de los eventos del martes en la noche. Como la mayoría en la asamblea sabe, esa noche, la cual era noche de luna llena, nuestra investigación muestra que el Colegio Hogwarts fue atacado por una manada de trece hombres lobo liderados por Fenrir Greyback. El ataque fue facilitado por dos debilidades en las barreras del castillo y el uso de catorce dosis… dos prescripciones completas, de poción matalobos adquiridas legalmente. Los profesores de Hogwarts fueron alertados de la intrusión por la acción temprana de tres estudiantes, incluyendo a nuestro Lord Potter. Lord Potter también informó a Lord Black, quien estaba estacionado en Hogsmeade esa noche en su capacidad como mago golpeador, por un medio de comunicación privado. Los profesores de Hogwarts y la patrulla en Hogwarts se enfrentaron a los hombres lobo poco después de que estos entraron a uno de los dormitorios de los estudiantes. En el curso de la batalla que procedió, cuatro estudiantes fueron mordidos, y dos más heridos. Además, el auror Williamson fue asesinado, y muchos otros de los defensores fueron también lastimados. Tres de los hombres lobo murieron en la pelea, y cuatro más continúan recibiendo tratamiento en un ala segura del hospital San Mungo. Los seis restantes, el Ministerio ha recomendado sean traídos para recibir juicio hoy. Por lo tanto, propongo que cedamos la sesión al Consejo de Leyes Mágicas para que los juicios tomen lugar.

La propuesta fue aceptada sin objeción, y Madame Bones tomó la silla como magistrado y ordenó que el primer prisionero fuera traído, quien era, por supuesto, el mismísimo Greyback. La esperanza era que, al resolver el juicio más extravagante primero, la multitud en la audiencia se calmaría lo suficiente y se iría.

Fenrir Greyback no solo estaba encadenado, como Sirius lo había estado en su juicio. Estaba usando una camisa de fuerza, y estaba amordazado. Para los Granger, los Creevey, y otros hijos de muggles en la audiencia, se parecía escalofriantemente a Hannibal Lecter, si Hannibal Lecter hubiera tenido más pelo y usara un parche. Incluso en forma humana, los dientes y "garras" de Greyback eran peligrosos… no infecciosos, pero dejaban cicatrices malditas, y los aurores se habían visto obligados a restringirlo cuando comenzó a lanzarse contra de cualquiera que se acercara.

Harry no pudo evitar sentirse algo orgulloso cuando vio el estado en el que estaba Greyback. Le habían enseñado a solo usar la violencia como último recurso, pero Greyback era un hombre muy malo, y Harry definitivamente había ayudado a disminuir su aspecto escalofriante. Había perdido su ojo derecho, cubierto por un parche que revelaba cicatrices frescas en los bordes. También cojeaba gracias a lo que Sirius había hecho en su trasero. Cuando llegó a la silla de la defensa en el centro de la cámara, la camisa de fuerza fue removida, aunque sus manos no fueron liberadas, para que pudiera ser encadenado. Fue solo entonces que la mordaza fue removida de su rostro.

La asamblea vitoreó como una reunión en el Coliseo cuando el hombre lobo entró, pero Madame Bones los cayó al instante. Sin importar lo odiado que Greyback era, estaba determinada a que este juicio fuera llevado de manera correcta y con el decoro merecido.

–Fenrir Greyback –dijo ella cuando estuvo en su lugar con solo una leve expresión de alegría en su rostro–, se te acusa de diecinueve cargos de infección deliberada a individuos con licantropía, ocho cargos de intento de infección a individuos con licantropía, siete cargos de conspiración para infectar a individuos con licantropía, cinco cargos de asesinato en primer grado, catorce cargos de asesinato en segundo grado, dos cargos de conspiración para asesinato, veintiún cargos de ser accesorio en un asesinato, un cargo de terrorismo, tres cargos de amenazas terroristas, cuatro cargos de acoso, tres cargos de asalto, seis cargos de crímenes de odio, dos cargos de resistir arresto, un cargo de escapar custodia del Ministerio, un cargo de ser una amenaza pública, nueve cargos por ocupación ilegal, un cargo por violación de la propiedad, un cargo por allanamiento de propiedad, y un cargo de traición al Ministerio. –Claro, estos solo eran los cargos para los que tenían la suficiente evidencia para llevar a juicio y que habían ocurrido en las Islas Británicas–. Sr. Greyback, ¿cómo se declara?

Greyback miró a Madame Bones con su buen ojo, ese penetrante azul dentro de un aro negro, y escupió en su dirección.

–¡Me rehúso a aceptar la legitimidad de esta organización corrupta y oprimente! –gritó. Madame Bones suspiró.

–Una declaración de "No Culpable" será incluida en el registro –dijo ella, como era requerido–. Sr. Greyback, ¿acepta dar testimonio bajo veritaserum?

–¡No lo necesito! ¡No tengo nada que ocultar!

–Que conste en acta que el acusado rehusó veritaserum –gruñó ella–. Sr. Greyback, ¿acepta dar testimonio bajo afirmación de honestidad? –Eso era raro, pero esto sería mucho más rápido si lograba que soltara su credo político, lo cual sin lugar a duda contendría una confesión que les permitiría encarcelarlo.

–¡Oh, les diré la verdad! –gritó–. ¡Les diré la maldita verdad, cobardes!

-Que conste en el acta que el acusado ha aceptado declarar bajo afirmación de verdad –dijo Bones, pero Greyback gritó sobre ella.

–Ustedes piensan que somos monstruos… que los hombres lobo somos bestias viciosas que merecen ser enjauladas. Sólo miren lo que hacemos. ¿A cuántas personas he infectado? ¡Más que diecinueve, se los aseguro! Pero ahora les diré quiénes son los verdaderos monstruos. ¡Mírense en el espejo! Ustedes son quienes nos alejan de su supuesta sociedad "civilizada". Ustedes son quienes nos niegan los medios para mantenernos, obligándonos a tomar los peores trabajos o ninguno. ¿Es una sorpresa que nos convertimos en ladrones? Ustedes son quienes nos niegan una educación. ¿Es una sorpresa que nos comportamos, como ustedes dicen, como animales? ¡Nos reducen al estado intelectual de animales! ¿Es una sorpresa que cuando somos negados cualquier forma de voz política a través de acciones no-violentas… cuando las peticiones y cartas del público son rechazadas como egoístas y peligrosas, cuando no tenemos voto ni aliados, cuando el hecho de que nos congregamos es tratado como sospechoso y prohibido… que realizamos actos de violencia para incrementar nuestro número y poder? ¡NO! Estamos creando un ejército porque es lo único que podemos hacer. Y mientras más aprieten la soga, más nos ponen en contra de ustedes.

–Ahora, se lo que están pensando. Creen que fallé. Solo infecté a cuatro de sus niños en Hogwarts, y seguramente no se unirán a mí. Pues, ¡están mal! No obtuve el ejército que quería, pero el morder al niño Diggory fue suficiente. El morder a tres otros niños y matar a ese auror fueron el betún en el pastel. Ya no pueden ignorar más el problema. Ya no pueden esconderlo bajo la alfombra. ¡Ahora tendrán que abandonar su opresión o probar para que todos lo vean que son animales tan crueles y despiadados como yo!

–Y lo son. Lo son. –Greyback marcó cada palabra con burla–. ¿Creen que son perfectos y nobles e iluminados? ¡Están buscando sangre hoy tanto como yo! Mírense… ¡se aparecieron en multitud para ver una buena y anticuada quema de brujas! ¿Cuántos de ustedes desearían que aún tuvieran la pena de muerte? ¿Cuántos desearían que esta fuera quema a la hoguera? ¿Cuántos de ustedes creen que sería un buen espectáculo? No, al llegar, a fin de cuentas, todos ustedes son más animales que los animales. Mi naturaleza quizás está en los dientes y garras, pero eso es razonable. Yo mato por la justicia de los míos. Ustedes matan por entretenimiento. Adelante. Hagan lo que quieran.

Greyback guardó silencio. Se podía escuchar una aguja caer en la sala del Wizengamot. Más de unas cuantas personas lucían perturbadas por las palabras de los hombres lobo, aunque un número más grande estaban indignados, incapaces de escuchar las críticas de una criatura tan salvaje.

Finalmente, fue Amos Diggory quien se puso de pie para hacer una propuesta:

–Madame Bones, en el interés del tiempo, propongo que aceptemos este testimonio como una confesión por los diecinueve cargos de infección deliberada y un cargo de complicidad de asesinato y dejemos los otros cargos. Eso sería suficiente para completar nuestra meta de que el acusado sea encarcelado de manera permanente.

La propuesta no fue aceptada de manera universal, ya que un gran número de personas en verdad querían ver sangre, pero una mayoría del Wizengamot la aprobó, en parte porque Diggory la propuso.

–Fenrir Greyback –determinó Bones–, por este medio se le declara culpable de diecinueve cargos de infección deliberada con licantropía y un cargo de cómplice de asesinato. Como resultado de su falta de arrepentimiento, se le otorga una sentencia máxima por cada cargo, que deberá ser servida de manera consecutiva. Lo condeno a doscientos veinte años en Azkaban con la posibilidad de libertad condicional después de ciento diez. –Sacó chispas de su varita para sellar el veredicto. Incluso si los hombres lobo vivían tanto como el mago promedio, lo cual no era normalmente el caso, Greyback nunca saldría con vida.

Los otros cinco juicios pasaron casi igual de rápido. Dos de los acusados confesaron en discursos políticos como Greyback, mientras que los otros tres simplemente se declararon culpables, aunque esto fue después de que fueran aconsejados de que Greyback podría ser traído de vuelta para testificar en su contra. Después del último juicio, lo más público en la agenda concluyó por el día, y muchos de los invitados (afortunadamente) se fueron.

El Consejo de Leyes Mágicas concluyó, y Dumbledore tomó el podio de nuevo. Había otros asuntos generales menores que el Wizengamot trató antes de discutir el tema principal, las dos leyes relacionadas con los hombres lobo. Manipulando unas cuantas reglas, lograron discutirlas al mismo tiempo ya que eran de tema relacionado, y el problema era el de facto entre ambas leyes mucho más que entre ellas y el status quo.

En este caso, la primera propuesta cayó en el Ministro Fudge, con su Subsecretaria Umbridge con cara de sapo, susurrando en su oído.

–Jefe de Magos –dijo–, me gustaría reintroducir la Enmienda 5 a la Ley de Protección de los Hombres Lobo, haciendo que la infección deliberada con licantropía sea un crimen capital.

Eso generó bastante controversia. Como en la contraparte muggle, la pena de muerte no era practicada en el mundo mágico de Gran Bretaña. Técnicamente, el escapar de Azkaban era punible por el beso del dementor, pero nadie nunca había escapado de Azkaban. También, los crímenes en contra de la humanidad eran punibles por el velo de la muerte en el Departamento de Misterios… una ley que había sido creada específicamente con Voldemort en mente, en el caso improbable de que fuera capturado con vida. Aunque en este caso, no hubo consenso. Algunos querían lanzar al fuego a los hombres lobo, mientras que otros habían escuchado las palabras de Greyback y estaban determinados a probar que eran mejores personas.

–¡Es una artimaña para obtener simpatía! –gritó uno de los proponentes del último sentimiento–. ¡Como el resto del discurso! ¡Ya hemos tenido suficientes simpatizantes!

–¡Es completamente innecesario! ¿Qué no una de las razones por las que la pena de muerte fue abolida es que Azkaban era considerado un elemento más disuasivo que la ejecución?

–Sí, sabemos que piensa usted, Denbright. Ha estado abogando por años que removamos los dementores de Azkaban. Su argumento es algo contraproducente, ¿no lo cree?

Era un debate extraño, con las facciones de poder normales separándose y miembros tomando posturas opuestas al azar. Los que estaban a favor de la pena de muerte tenían argumentos emocionales más fuertes, mientras que aquellos en contra podían realizar argumentos más largos sobre ser excesivo o no en línea con los estándares internacionales. El punto principal para Harry fue cuando, después de una mirada a Remus, él negó con la cabeza, e informó a Andi que quería que se opusiera a la enmienda. Sirius notó la misma mirada y estuvo de acuerdo. Remus después explicó su preocupación de que el Ministerio condenaría rápidamente a un hombre lobo cuyo motivo no fuera claro, y por lo menos ser enviado a Azkaban, como Sirius señaló, podía ser revertido.

Desafortunadamente, en este asunto, los argumentos emocionales ganaron el día, y la pena de muerte fue agregada a ambas leyes.

–No se preocupen, no es lo peor –susurró Ted–. No se puede ganar todo.

La enmienda sí resultó ser un asunto menor, como predijo, porque la gran controversia llegó cuando Lucius Malfoy se lanzó contra Harry.

–Jefe de Magos –habló–, estas enmiendas están bien, pero creo que debemos preguntarnos porque aún estamos considerando la Ley de Regulación y Administración de la Licantropía de Lord Black. Esta ley viene tanto de Lord Black como de la oficina de Lord Potter, ambos asociados de un conocido hombre lobo.

–Objeto eso, Lord Malfoy –dijo Sirius al instante–. Ya lo hemos discutido. Propusimos esta ley en parte porque el Sr. Lupin es nuestro amigo, pero eso no quiere decir que simpatizamos con Greyback y los de su índole. Y como saben, no hemos escatimado las provisiones de aplicación de la ley en nuestra propuesta.

–Eso es muy conmovedor, Lord Black, pero hay nueva evidencia que pone en duda la confiabilidad de los patrocinadores de esta ley.

–No –susurraron Sirius y Harry al mismo tiempo. Pudieron verlo venir incluso antes de que lo dijera.

–El resumen del ataque en Hogwarts de Madame Bones… en el interés de la brevedad, estoy seguro… dejó fuera un detalle importante, es decir, ¡que la investigación al ataque en Hogwarts reveló que los hombres lobo aprendieron como entrar al castillo del mismísimo Lord Potter!

El escándalo fue mayor que durante el juicio de Greyback. Lo que quedaba de la multitud en la sala se puso de pie al instante, y maldiciones fueron lanzadas a Harry, en su mayoría verbales, pero fue obligado al suelo cuando un hechizo con intención desconocida pasó sobre su cabeza. Entonces, hubo varios rayos de luz roja, y la multitud guardó silencio de nuevo. Cuando levantó la mirada, Harry vio a los aurores derribando a todos los que habían sacado sus varitas. Ojoloco Moody en particular estaba lanzando hechizos con una velocidad y puntería que no había visto antes, algunas veces a personas a las que no podía ver con varitas en mano.

–¡Exijo orden en esta asamblea! –bramó Dumbledore–. ¡Otro alboroto como este y sacaré a todos de la sala! –Esto calmó a la multitud aún más que los aurores. Muchos de ellos nunca habían visto al gran mago verdaderamente enojado.

Harry se puso de pie en cuando todo se calmó.

–Lord Malfoy, esa no es la historia completa y lo sabe… –habló.

–¡Harry, basta! –siseó su familia.

–Escucharon lo que dijo...

–No, Harry –respondió Ted con seriedad–. Sólo lo harás peor. Deja que ellos se encarguen.

Harry miró a donde estaba señalando y vio a Madame Bones ponerse de pie. También vio a Andi sosteniendo a un Sirius de aspecto rabioso.

–¿Madame Bones? –le dio la palabra Dumbledore.

–Jefe de Magos, en el interés de certeza judicial, creo que necesito aclarar los resultados de nuestra investigación –dijo Bones–. Uno de los hombres lobo en nuestra custodia, una Artemis Crouch, testificó bajo veritaserum que había aprendido la información que permitió que entrara la manada de Greyback a Hogwarts escuchando una conversación privada de Lord Potter. Lord Potter nunca supo que alguien lo estaba escuchando. En cuanto la señorita Crouch se recupere, pueden escucharlo por ustedes mismos en su juicio.

–Aun así, debería preocuparnos que Lord Potter revele secretos tan peligrosos –presionó Malfoy.

–Eso lo responderé yo mismo, Lord Malfoy –dijo Dumbledore–. Bajo estándares razonables, estos no eran secretos peligrosos. Ni siquiera eran secretos… ciertamente no unos que guardamos activamente. Hogwarts fue penetrado por falta de supervisión de parte de la escuela, no por las acciones del Sr. Potter. Si hubiéramos prestado más atención, Greyback no hubiera logrado entrar, incluso con la información que poseía.

Lucius Malfoy sonrió de manera condescendiente. Conocía muy bien los resultados de la investigación. Cualquier organización es filtrada bajo la presión de suficientes galeones. Esa apuesta en particular no había funcionado, pero como buen jugador de ajedrez, había planeado con anticipación para usarlo como ventaja. Ahora, era hora de jugar su mano, aún si estaba mezclando metáforas.

–Es una historia interesante, Jefe de Magos -dijo–, aunque me temo que no todos somos tan optimistas sobre la discreción de Lord Potter como usted. Pero más importante, creo que está olvidando algo: usted es el director de Hogwarts. La seguridad de la escuela era su responsabilidad.

–Y esa ni siquiera es la historia completa. –Lord Malfoy se dirigió al resto de la audiencia–. El Jefe de Magos no solo no prestó la suficiente atención y permitió que hombres lobo entraran a Hogwarts y atacaran a nuestros niños, sino que también ha sido insincero sobre el caso de Remus Lupin, quien asistió a la escuela en los setentas. El Jefe de Magos dijo que ningún estudiante fue lastimado como resultado de que un hombre lobo asistiera a la escuela. Parece haber olvidado el incidente en el que nuestro actual Maestro de Pociones, Severus Snape, quien está aquí como mi invitado, fue casi mordido por el Sr. Lupin en su estado transformado y apenas y logró escapar.

El alboroto comenzó de nuevo, incluyendo algunos gritos pidiendo que Remus fuera arrestado al instante. El corazón de Harry se hundió, y Sirius lucía horrorizado. Esto podría ser mucho más dañino, especialmente en lo que respectaba a la escuela. Miraron a donde estaba Snape en la audiencia, luciendo orgulloso.

Harry y su familia no sabían que hacer. Incluso si no afectaba tanto a la ley, podría arruinar su esperanza de mantener a Hogwarts abierto para los hombres lobo. Para Sirius, sin embargo, algo le sonaba mal. ¿Por qué estaba haciendo esto Quejicus? Sabía que Sirius conocía la historia real tan bien como él… Excepto que lo desacreditaría a él, uno de los patrocinadores de la ley, y Harry ya estaba en la mira. Todo esto podría arruinar el juego, ¿pero qué elección tenía? Remus podría ir a Azkaban si se quedaba callado. Miró al otro lado de la sala a su amigo, quien estaba sentado en silencio cabizbajo. Estaba listo para sacrificarse a sí mismo para la causa. Sirius miró a sus ahijados. No dieron indicación alguna. Ni tampoco cuando miró a Dumbledore en el podio.

Lo siento, Lunático, pensó. Se puso de pie y habló.

–Protesto esta calumnia en contra de mi amigo, Lord Malfoy. Si el Sr. Snape estuviera diciendo la historia completa, sabría que ese incidente… fue mi culpa. –La multitud lo miró con sorpresa–. Yo provoqué al Sr. Snape para que fuera a la casa de los gritos durante la luna llena como una broma. Fue una idea tonta y peligrosa, y por eso… por eso me disculpo. Sin embargo, el Sr. Lupin no supo nada del incidente hasta después del hecho y no es culpable de nada.

–Una historia poco probable –dijo Lord Malfoy–. ¿Arriesgaría su reputación en esta cámara por su amigo, Lord Black? Eso no parece muy creíble.

–Sí, lo haría, Lord Malfoy –dijo Sirius con frialdad–. Y es la verdad. ¡Snape lo sabe! ¿Lo niegas, Snape? –demandó Sirius–. ¡Sólo te acercaste a Remus porque te engañé para que lo hicieras, y fuiste salvado por las acciones de James Potter! ¡Admítelo! ¡Admítelo o demando una citación formal!

Lucius Malfoy se dirigió a Snape.

–¿Esto es cierto, Snape? –dijo él para que prácticamente todos pudieran escuchar su nariz elevada.

Snape hizo una mueca severa.

–Fue Lord Black quien me presionó a que persiguiera al Sr. Lupin esa noche… En lo que a mí respecta, el Sr. Lupin no estaba al tanto.

Bueno, entonces –respondió Malfoy con triunfo–, creo que quizás cargos en contra de Lord Black son necesarios.

Harry y Hermione temblaron de nuevo. Este día era cada vez peor. Su ley quizás estaba muerta, y ahora Sirius podría meterse en problemas con la ley. Sirius como tal no estaba preocupado. Ya que el incidente había ocurrido hace tanto tiempo y se acababa de disculpar sin que se le fuera solicitado, probablemente podría salir del problema con el tiempo ya servido.

Severus Snape, sin embargo, sonrió para sí mismo ante el predicamento de Black. Contrario a la creencia popular, Severus Snape era un hombre razonable. Claro, tenía sus momentos. Cuando el joven Potter había comenzado en la escuela, por ejemplo, había decidido odiarlo por su padre, pero Harry le había demostrado que tenía mucho de Lily en él, y Severus Snape pronto lo aceptó. Más recientemente, cuando Potter y su familia lo habían obligado en esencia a enseñar mejor, fue obligado a admitir que había funcionado. El enseñar aún no era lo suyo, pero cuando puso el esfuerzo, descubrió que era mejor, y cuando se volvió mejor, descubrió que podía tolerarlo más, y, para su verdadera sorpresa, las calificaciones promedio en su clase mejoraron. Además, a Snape no le desagradaban los hombres lobo tampoco. Los temía. Era mezquino, y lo razonó como prudencia al punto de que se rehusaba a admitírselo a sí mismo, pero los temía por su experiencia personal, y en verdad preferiría no ver uno dentro de Hogwarts de nuevo. Con Potter encontrando otra escuela que los aceptara, no era una gran pérdida, o eso se dijo a sí mismo.

Y a Snape no le desagradaba Lupin en particular porque era un hombre lobo. Le desagradaba porque era un merodeador. Lo mismo había sentido por James Potter hace mucho tiempo, aunque su historia había sido algo diferente. Pero odiaba a Sirius Black. Había cierto cálculo frío y Slytherin en lo que muchos consideraban respuestas emocionales de su parte, como su admitida parcialidad por los Slytherin en su enseñanza, pero esto no lo era. Esta era una reacción emocional pura: odiaba a Sirius Black por intentar matarlo en sexto año. Odiaba que había obligado a James Potter a salvar su vida. Odiaba que ni siquiera pudo decir a Lily porque estaba tan enojado y hasta asustado de repente… en su mente, perdió la última posibilidad de lograr que ella y Potter se separaran.

Había estado enojado cuando Black fue declarado inocente y liberado de Azkaban porque sabía que en verdad era culpable, aunque no del crimen por el que fue culpado. Y así, cuando vio la oportunidad, Snape elaboró su plan. Había pasado un tiempo desde que había tomado iniciativa de este modo, pero pensó que era una buena idea. Revelaría el incidente en sexto año al mundo. Albus lo vería mal, claro, pero nunca lo despediría. Y cuando terminara, ya sea la idea de hombres lobo en Hogwarts sería desacreditada, o Black sería obligado a confesar sus crímenes y perdería mucha de su credibilidad. Si tenía suerte, ambas cosas. En un mundo perfecto, no tendría que hacerlo a través de Lucius Malfoy, pero el enemigo de su enemigo era su aliado, y haría su trabajo mucho más fácil si el Señor Oscuro regresaba, como Albus temía, así que era lo que era.

Pensó muy poco de la mirada furiosa que le dirigió Harry Potter.

–¿En verdad tenemos que revivir historia antigua? –preguntó Lord Bletchley–. Este crimen que el Sr. Snape menciona ocurrió hace veinte años. Creo que tenemos asuntos más urgentes.

–Estoy seguro de que el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica investigará este incidente cuando sea conveniente –agregó Lord Smith–. Y ya que estamos en esto, aún está el asunto del Sr. Lupin. La exposición accidental es un crimen.

–¿Lo es? –dijo Elphias Doge–. Creo que descubrirás que negligencia es el crimen relevante. Si el Sr. Lupin estaba seguro de que su ubicación era segura, no es responsable.

–Creo que hemos visto que cualquier tipo de "seguridad" relacionada con los hombres lobo no es más que una fantasía –respondió Tiberius Ogden–. Estoy de acuerdo con Lord Smith. El Sr. Lupin debería ser investigado.

–El Sr. Lupin salvó la vida de mi hijo –dijo Amos Diggory, efectivamente deteniendo la conversación. Lucía mucho más callado y sumiso que antes–. Mientras estaba transformado. Aún no se lo he agradecido de manera adecuada… y en verdad se lo agradezco, Sr. Lupin. Lord Doge tiene razón. No permitiré una injusticia. Si el Sr. Lupin estaba seguro, no es responsable.

Eso logró que los gritos molestos exigiendo justicia se calmaran, aunque Madame Bones se puso de pie para anuncia a la asamblea que su Departamento lo investigaría como le fuera conveniente.

Ese no era el resultado que Malfoy o Snape esperaban. Esperaban que las personas quisieran lidiar con Black de inmediato, no continuar con la legislatura. Rápidamente, Lord Malfoy intentó regresar al punto.

–Damas y caballeros, ¿por qué debemos de esperar? La ley de Lord Black y Lord Potter está enfrente de nosotros a pesar de las muchas dudas sobre sus patrocinadores. Propongo que las sometamos a voto en este momento para poder continuar trabajando en la única propuesta razonable.

–Yo lo secundo –dijo Lord Nott al instante, y parecía que una mayoría sólida del Wizengamot estaba de su lado considerando los muchos que asintieron su acuerdo.

Para Sirius y Harry, y su familia, parecía que su propuesta estaba a punto de estallar en llamas, pero fue David Monroe de Cooperación Internacional quien se puso de pie.

–Lo objeto, Jefe de Magos. Lord Black y Lord Potter no son los únicos patrocinadores de esta ley –exclamó con su fuerte voz rasposa–. Asuntos personales de lado, las ideas que contiene son fundamentalmente buenas, creadas con la colaboración del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica y varios de nuestros miembros clave. Ahora, en consideración a la tragedia de esta semana en Hogwarts, creo que sí necesitamos revisar nuestra propuesta, así que propongo que pospongamos todo hasta el próximo mes para dar a todos el suficiente tiempo para proponer enmiendas.

–Secundo la moción –dijo su padre, Lord Solomon Monroe, al instante.

–¿No lo hemos pospuesto ya suficiente, Lord Monroe? ¿Sr. Monroe? –dijo Malfoy–. La hora de actualizar la ley es ahora, antes de que otro incidente como este pueda ocurrir. El Ministro y el Sr. Diggory ya han propuesto una alternativa perfectamente aceptable.

Eso recibió varios murmullos en acuerdo por todo el Wizengamot y la audiencia. Parecía que había acabado, pero entonces Amos Diggory se puso de pie.

–Yo apoyo la propuesta de posponer. –Todas las miradas se dirigieron a él con sorpresa. Había sido uno de los defensores más devotos de su propia ley, pero nadie sabía que le ocurriría ahora que su hijo había sido mordido–. Después de esta semana, no estoy convencido de tener la ley que necesitamos tampoco. Apoyo la propuesta del Sr. Monroe de posponer hasta el próximo mes para poder revisarla.

Umbridge lucía furiosa. Estaba perdiendo a su aliado más devoto. Y por los murmullos en la sala, parecía que se estaba llevando a varios con él. Se apresuró a hablar al oído del Ministro, y él repitió lo que le dijo.

–Sr. Diggory, en verdad lamentamos su tragedia en el Ministerio. Debe de ser difícil para usted, y comprenderíamos si considera que necesita ausentarse por un tiempo. Estoy seguro de que podemos encontrar a alguien adecuado para que tome liderazgo temporal de su oficina. –Claro, pensó Fudge, Dolores tenía la experiencia en el Departamento y sería una buena elección, y entonces ella podría legislar de manera directa, pero más importante, incluso si Diggory se rehusaba, pondría en duda su competencia.

–Creo que eso no es relevante para nuestra discusión, Ministro –respondió Diggory molesto–. Y esta es mi postura.

–El perfeccionismo no nos llevará a ningún lugar –dijo Lord Nott–. Lo más importante para la seguridad nacional que podemos hacer es actuar ahora.

–De hecho, yo también estoy de acuerdo con el Sr. Monroe –dijo Lord Bletchley, para la sorpresa de muchos. Malfoy, normalmente un aliado, le lanzó una mirada que parecía decir Et tu, Brute?–. Aunque por una razón diferente –aclaró Bletchley–. En toda esta discusión, parecemos haber olvidado que los hombres lobo lograron acceder Hogwarts usando poción matalobos. Poción quesupuestamente es regulada cuidadosamente por el Ministerio para prevenir un desastre como este. Si vamos a revisar estas leyes, creo que deberíamos considerar con cuidado si vamos a continuar con la producción de poción matalobos.

Eso provocó otra ronda de discusiones.

–Es obvio después de esta semana.

–Sólo provocará un mercado negro.

–Aún está disponible en el extranjero.

–¿Cuántos ataques serán necesarios?

–La poción matalobos es lo único que permite que los hombres lobo tengan vidas productivas.

–¿Por qué estamos considerando mantenerla?

Y aun así, al final del día… un largo, largo día… fue después de la cena cuando terminó… y la poción matalobos tuvo el efecto deseado. Ambas leyes fueron pospuestas para discusión hasta el próximo mes para que pudieran ser revisadas. La cabeza de Harry daba vueltas al salir del edificio del Ministerio. Las cosas habían ido en todas direcciones muchas veces y al punto que apenas y podía comprenderlo, y su lado parecía mucho más débil que antes. Necesitaría toda la semana para poder relajarse en la escuela.

Pero sabía una cosa: tenían un mes para encontrar una manera aceptable de mantener la producción de poción matalobos.