"El admirador secreto 2da parte"
.
.
.
.
.
.
.
Lado: Midoriya
Acto 49: Recuerdos
Los recuerdos son fragmentos de toda una vida. Son representaciones claras de quién eres en realidad. Pueden ser interpretados como molestos o como bendiciones. Pero un recuerdo es un recuerdo. No puede haber otra explicación para negar lo que es uno.
Haber sido bombardeado por los recuerdos luego de un simple susto por parte de una minúscula araña, tuvo miedo de él mismo.
No porque vivió una infancia plagada de instancias tristes y de noches de amargura, sino porque representaban lo que él alguna vez fue. Y también porque esos recuerdos, pudieron estancarlo y no le hubieran permitido estar donde se situaba ahora.
Vio claramente las imágenes de su diminuto cuerpo de niño de tres años yendo detrás de la brillante figura de su amigo de la infancia. Observó su espalda fuerte, impulsando a otros niños, además de él a seguirlo en todo su esplendor.
Miró la forma en que Kacchan lo consolaba cuando él lloraba por cualquier insignificancia que oscilara en el transcurso de su tiempo juntos. La brusquedad de las palabras de Kacchan, la inflexión de su tono violento al dirigírsele, los empujones que le propinaba cuando se molestaba con su inutilidad para realizar las cosas sencillas, la fortaleza de sus golpes sobre su pequeño cuerpo de niño.
Lo que más visualizó fue cuando Kacchan no temía de las arañas y se deshacía de todas las que osaran aparecer en su paso y lo hacían chillar y correr a él para ocultarse detrás de su espalda y pedirle ayuda entre sollozos.
"Otra vez llorando, Izuku?" Reclamó Kacchan en su contra.
La molestia era evidente en su voz cuando solía escucharlo llorar a la intemperie con sólo ver a ese animal de ocho patas caminar por encima de su cabeza. La sensación era demasiado para su pequeño cuerpo de tres años de contener.
"A-ayúdame, p-por favor, Kacchan" Suplicaba Izuku con más lágrimas en la cara.
Éste lo observó por unos segundos, para después hacer un chasquido con la lengua, mientras se dirigía a él con aparente enfado.
"Qué molestia tener que cuidar de ti, Izuku" Decía a la vez que cogía al animal con la mano y colocarla cuidadosamente en una rama cualquiera que estuviera cerca de donde estaban. "Eres un completo inútil. Ni siquiera puedes lidiar con una araña."
"Gra-gracias, Kacchan" Lloriqueó sonriéndole ampliamente.
"Ay como sea" Dijo en desinterés, seguido de revolverle el cabello rizado y apartar la vista de él. "Vámonos al arroyo, Izuku. Perdimos tiempo con tus absurdos lloriqueos"
Izuku sonreía y asentía repetidas veces.
"Ya estás mejor, Izuku?" Fue lo que le preguntó, hincándose a él, quien aún seguía arrodillado en el suelo. Sus lágrimas habían desaparecido.
Recuerda haberse sonrojado con la cercanía de Kacchan y su agresiva amabilidad.
"Sí, muchas gracias, Kacchan" Repuso, sabiendo por una buena razón que Kacchan era la persona más asombrosa que había conocido en su corta vida.
Revivió el sentimiento que muchas veces experimentó a lado de Kacchan, cuando estaba a su lado. La inmensa admiración por él, el brillo que él irradiaba con solo su presencia, la forma en que divisaba con contendido su figura, la manera que pensaba de él.
Cuándo fue que se olvidó de ése sentimiento?
Será porque creyó que ya no lo necesitaba? O es que acaso, dejó de depender de él?
La misma incógnita podría secarle el cerebro de tanto indagarla.
La admiración siempre estuvo presente en él, pero no hallaba manera de encontrar el equilibrio entre sus sentimientos y sus recuerdos relacionados con Kacchan. Ambas convergían en el mismo asunto, pero no se repelían de ser un hecho. O sí?
Quizás de alguna manera, pero no lo pondría en tela de juicio hasta que algo lo estrellara contra la realidad, como lo fue cuando Kacchan le puso el apodo de 'Deku'.
Un día que dolió enormemente, creando un vacío en su interior. Un vacío que no se eliminaría hasta que Uraraka le dio el sentido al apodo y su perspectiva ante este mismo cambió luego de años de ser referido como el inútil sin quirk, del que todos se burlaban.
Apreciaba a su amiga por darle un nuevo significado a su apodo, por eso le dolía que ella estuviera enojada con él. Pero a fin de cuentas, era una excusa justificable para molestarse con él por su silencio.
No dudaría que si era odiado, sería por esa razón.
De alguna manera, lo vio venir.
Vio venir aquella tormenta con antelación, mas desconocía el momento exacto en que el primer relámpago diera con la tierra y él presenciara con los ojos abiertos cómo se destruían las cosas que antes él tenía cercanas a su vida.
Sin embargo, él no se derrumbaría por ese detalle en particular, sino que lo usaría para seguir creciendo como persona.
Por eso los recuerdos terminarían siendo motivantes de no desmoronarse en el camino de convertirse en héroe. Los usaría para propulsarse hacia adelante, con la cabeza en alto, con las pupilas dilatadas, el pecho expandido, los puños cerrados y la espalda erecta. No se doblegaría por ser golpeado por su amiga y decepcionarla por ser novio de su bully.
Sería desgarrador tomárselo tan a pecho como antes lo hubiera hecho en la secundaria; o incluso en la preparatoria.
Acto 50: Protegerte
Izuku no planeaba intervenir de una manera autoritaria en la vida de Kacchan, como lo había hecho aquel día, pero le fue inevitable hacerlo; y, de sólo ver que lo molestaba el tipo del que sospechaba ser el villano de su caso, necesitaba alejarlo de éste.
Le restregó un puñetazo sin usar su quirk, porque si lo hubiera usado, le explotaba el cráneo.
Su pecho estallaba acalorado, su mente giraba sin rumbo fijo, sus ojos solo divergían entre alejar al primo de Kaminari y proteger a su novio a costa de todo.
Dejó que sus instintos tomaran de su juicio y dijo un montón de disparates que ni en sus remotos sueños diría. Él no amenazaba a la gente, ni a sus amigos.
Amenazó porque se sintió amenazado.
No tiene mucho sentido haberlo hecho, según su manera de funcionar, pero si la vida de su novio se veía involucrada, haría cosas que no van con su persona, con tal de protegerlo.
Y atacaría con garras y dientes si fuera necesario.
Para su sorpresa, Kacchan no estaba enojado con él por su comportamiento. Al contrario, se mostraba muy complacido con su magistral actuación del novio sobre protector y posesivo que en veces era él.
Se percató de que quizás a Kacchan le gustaba que él se comportara de esa manera con él. Si bien, Kacchan nunca le dijo aquello, pero él pudo descifrarlo en sus ojos y el brillo que habitaban en él, cuando lo vio derrochar su oculto instinto protector a rienda suelta.
Admitió que lo conmovió mucho, sobre todo, porque Kacchan no solía ser la persona más expresiva que conocía, pero sus ojos nunca mentían. Nunca decían mentiras. Porque en sus ojos podía ver la luz de su interior, el eje de su epicentro, de sus ocultas certezas, de lo que en realidad pasaba por su cabeza.
En sus ojos se podía ver el mapa de su persona.
Por esa razón amaba los ojos de Kacchan; por su sinceridad, su carisma, su verdadera intención y sus sentimientos que gritaban a la atmósfera.
Protegería lo mejor que pudiera aquellos ojos rojos que lo cautivaban con sólo observarlo detenidamente unos segundos, para después fingir desinterés por su parte. Protegería esos ojos que lo miraban cuando estaban juntos.
Los mantendría vivos, brillando siempre, porque siempre estaba por demás lejos de ser cercano.
Acto 50: Idea
Izuku tuvo una idea.
Las ideas le llegaban de repente.
No las ponía en marcha hasta estar seguro de que su idea constaba de solucionar el caso de una manera menos agresiva de lo que podría llegar a ser.
Su idea arribó en el momento en que parte de sus recuerdos regresaron y miró a Kacchan a la cara, fueron detonantes de que su mente se abriera y la idea surgiera como un relámpago.
Si bien, no sabía si la idea llegó en el momento adecuado, o si sólo surgió para terminar con el caso antes del quince de noviembre. Pero surgió por mero instinto. Ese es el punto.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pensó en medio de la soledad.
Lo que sea lo que le deparaba, él ejecutaría la idea porque creía que lo llevaría al final del caso.
Lo primero que hizo fue ponerse en contacto con Hatsume para pedirle un favor. Un favor importante. Un favor que puede hacer enojar a Kacchan, pero prefería hacerlo enojar que correr el riesgo de ponerlo en peligro.
Ella accedió, optando por recurrir a su agencia, en lugar de que él fuera personalmente al lugar donde ella trabajaba.
Al comentarle lo que quería hacer, ella se mostró muy animada por la idea de armar el pequeño artefacto que él pidió. Izuku presentía aquella reacción de su parte, puesto a que ella siempre ejecutaba sus peticiones ya sea para modificar su traje, agregarle nuevos artefactos a sus guantes o sus tenis de combate, etc. Y no sólo a él, sino que ayudaba a sus amigos cuando necesitaban modificar su traje de héroe.
—¡Por supuesto, Izuku, lo haré!— Exclamó ella a su cara, casi tirando a Izuku de la mesa. —¡Suena fantástico lo que tienes en mente!—
—A-ah sí, gracias— Repuso nervioso por la emoción contagiosa de su amiga.
De pronto, ella había sacado su libreta de anotaciones (donde ella ponía sus apuntes y diseños de sus 'bebés' con todo lujo de detalles) y comenzó a anotar rápidamente en la libreta, mientras hacía expresiones de motivación.
—Qué tan pequeño quieres el aparato?— Preguntó ella.
—Ehm, si puedes, lo más pequeño posible— Dijo Izuku. —No quiero que Kacchan lo note—
—Sí, sí puedo hacerlo así— Aseguró, esbozando una sonrisa motivante. —Entonces lo quieres en la oreja, verdad?—
Izuku asintió.
—De acuerdo— Se paró de un salto, sobresaltando a Izuku, quien retrocedió un poco nervioso por lo repentino que fue el salto.—Lo tendré en menos de una semana. Me pondré en contacto si lo termino antes—
Y se fugó de la diminuta oficina de la agencia, que él estaba haciendo papeleo. Izuku sólo suspiro, esbozando una sonrisa esperanzadora.
La primera parte del plan ya estaba hecha. Faltaban las demás.
—Midoriya— Todoroki apareció segundos después de que Hatsume se fuera de la oficina. Él lo observaba con escrutinio.
Izuku no pudo evitar ruborizarse al verlo, luego de lo sucedido con éste la última vez que se vieron. Se había olvidado de no hablar con él sobre el tema del abrazo que éste le dio.
—Ah, hola, Todoroki— Saludó ruborizado.
Esa reacción de su parte, hizo que Todoroki frunciera el ceño en confusión.
—Midoriya? Qué sucede?—
—¡Na-nada!— Espetó nervioso. —No es nada— Se encogió de hombros, esperando no verse muy tenso frente a su presencia.
—Ehm, no parece nada— Dijo Todoroki. —Cómo estás de tus heridas?—
—Mejor, gracias— Ni se acordaba de que el día anterior Uraraka lo había molido a golpes en plena calle.
—Qué bueno, me da gusto—Sonrió complacido. Aunque su expresión desapareció en un instante, confundiendo a Izuku. —Quería disculparme por haberte abrazado de la manera en la que lo hice el día anterior, sabiendo que estás saliendo con Bakugou. Y si se entera de lo que hice, sé que me matará por abrazarte sin tu consentimiento, pero es que— Frunció más el ceño con sinsabor en su expresión. —Uraraka te estaba golpeando y no podía quedarme parado sin hacer nada. Tenía que protegerte de la manera que fuera y eso fue lo único que se me ocurrió en el momento. Perdóname por mi atrevimiento, fue imprudente de mi parte haberlo hecho desde el principio—
Izuku se quedó sorprendido, puesto a que no se esperaba una confesión por parte de Todoroki, por el abrazo.
Se sintió querido por su mejor amigo, por lo que no vio una oposición de sus disculpas y en su contestación, mostró una sonrisa de aprecio por su amistad y el valor que le daba a esta misma.
—Está bien, Todoroki. No te preocupes por el abrazo— Afirmó Izuku.
—Seguro?— Pestañeó y lo siguió intensamente con la mirada.
Izuku asintió.
Todoroki suspiró aliviado, expandiendo su pecho, del cual emanaba su interna tensión.
—Todo está bien entre nosotros— Aseguró Izuku.
—Me alegra saberlo— Dijo serio. —Puedo saber por qué hablaste con Hatsume?—
—Qué?— Se ruborizó por vez consecutiva y sintió que su corazón se aceleró.
—Por qué hablabas con Hatsume?— Preguntó curioso.
—Ah bueno, es para un asunto importante— Estableció con cierto nerviosismo en su voz. Todoroki exhaló interesado.
—Qué asunto?—
—Es mi caso, que aún no termino— Dijo con inquietud. —Y bueno, le pedí ayuda para que me hiciera un pequeño aparato que le instalaré en la oreja a Kacchan sin que se dé cuenta, porque me mata si se entera de lo que estoy haciendo— Lo último lo dijo en reconocimiento de las actitudes agresivas de su pareja, que no por ser su pareja, significaba que estaba exento de ser golpeado por éste.
Capaz de que Kacchan lo termina moliendo a golpes también, por su imprudencia.
Todo podía pasar teniendo a Kacchan como su novio.
—Ah, ya veo— Comentó Todoroki, intrigado. —Necesitas ayuda con algo? Tal vez pueda ser de utilidad en tu caso—
—Sigo formulando el plan, porque aún no lo tengo concretado del todo— Argumentó de regreso. —Pero si tengo problemas o ciertas dudas al respecto, las hablaré contigo sin falta—
Todoroki esbozó una sonrisa.
—Gracias—
Antes de que Todoroki se saliera de la oficina, Izuku tuvo el impulso de tomarlo del brazo.
—Midoriya?—
—Sí hay algo que necesito decirte— Espetó en un arrebato de valentía.
Todoroki hizo una mueca que indicaba que él podía continuar.
—Tengo la sospecha que el villano es el primo de Kaminari— Confesó de sopetón, haciendo que Todoroki se sorprendiera y se crispara.
—Por qué crees eso?— Lo interrogó Todoroki con incertidumbre.
Izuku le contó sus sospechas relacionadas con el primo de Kaminari, que recientemente se había convertido en el objeto de sus observaciones y análisis con respecto al tema primordial de su caso. Admitió lo que había sucedido con el primo de Kaminari las veces en las que se había metido con Kacchan.
Explicó todo lo que sabía con lujo de detalles, abriéndole paso a confesar sus sentimientos de miedo e inquietud si algo malo le pasaba a su pareja, de quien adoraba en gran medida. De quien era su principal prioridad.
Todoroki lo escuchó atentamente, asintiendo cada que Izuku expresaba lo que sentía o cada vez que decía lo mucho que pasaba por su cabeza de sólo pensar en su rebuscado plan de capturar al villano.
Cuando terminó de hablar, Todoroki se tomó unos segundos para responder lo que pensaba al respecto de lo que le dijo.
—Si me lo dices así, te creo absolutamente todo, Midoriya— Expresó Todoroki en confidencia.
—Gracias— Sonrió en reparo.
—Prefiero ayudarte en esto, en vez de dejarte a que lidies con todo tu solo— Ofreció de buena manera.
—No es necesario, Todoroki— Repuso avergonzado.
—No, en serio. Me ofrezco a ayudarte en lo que sea—Añadió voluntarioso. —Porque pienso que preocuparte por Bakugou es demasiado para sumarle el caso de un villano que ande suelto y para empeorar las cosas, que también quiera a Bakugou. Es demasiado para ti solo. Al menos, déjame ayudarte, por favor—
Viendo que no tenía otra opción más que aceptar la ayuda que de buena voluntad se la ofrecían, aceptó agradecido con las atenciones de su mejor amigo.
Si todo mejoraba o empeoraba, el precio del resultado quedaría con él.
Acto 51: Las secretarias de la agencia
Izuku se alistaba para salir a patrullar con Todoroki en la zona asignada. Sin embargo, no contaba que lo interrumpirían rumbo a la salida de la agencia, deteniéndolo sin pararse a pensar que él saldría a trabajar justo a esa hora.
Lo que lo detuvo no fue una gran problemática. No. Fueron las cuatro secretarias que se situaban en la entrada de la agencia y quienes le habían dado las ideas para formalizar la relación con Kacchan.
Todoroki se detuvo al momento en que las secretarias se abalanzaron a retener a Izuku, dada la coincidencia de que no habían coincidido en los horarios y que no lo habían visto en un tiempo considerado y precisamente eligieron esa excusa para retenerlo.
Era de esperarse que lo interrogaran disparatadamente acerca de su novio, del cual, él no rebeló quién era en realidad, sino lo dejó todo al misterio de que ellas mismas no lo supieran por una buena razón. Y es que Kacchan aún se oponía a que supieran de su relación, lo que sería un problema si se le escapa de la boca decirlo en voz alta.
—Izuku, ya no me dijiste si funcionó mi idea— Demandó la rubia de ojos avellana.
—Sí, a mi también— Coreó otra de las chicas.
Izuku las miró boquiabierto y asustado, notándolas muy presentes en su urgencia de saber si sus consejos funcionaron para la planificación del viaje.
A lo que Izuku respondió que sí, que las ideas funcionaron, porque el viaje se llevaría a cabo en menos de tres semanas, quizá dos.
Izuku no estaba muy percatado del tiempo que acababa de transcurrir desde el incidente que lo mandó al hospital.
—Qué es lo que funcionó?— Interrogó la chica del cabello castaño atado en una cola.
—B-bueno, el viaje— Mencionó Izuku con cierto nerviosismo.
Las chicas gritaron encantadas, emitiendo chillidos de felicidad por toda la entrada de la agencia. El escándalo sobresaltó a Todoroki, que estaba esperándolo en la puerta.
—A dónde?—
—Sí, a dónde lo llevarás?—
Jadearon encantadas con el asunto.
—Cuéntanos, Izuku, cuéntanos, cuéntanos— La animaron las cuatro al mismo tiempo.
Izuku parpadeó tratando de mantenerse apaciguado con sus orejas aturdidas por los gritos de las chicas.
—Ehm, lo llevaré a las aguas termales— Dijo Izuku, lentamente.
Otra oleada de gritos y chillidos femeninos que ahuyentaron al pobre Izuku, aturdiendo de paso al siempre serio y compuesto Todoroki, quien se arredró incómodo por el escándalo armado por las chicas.
Izuku reconoció que las chicas sí eran demasiado escandalosas para estos temas, pero cualquiera se emocionaría si escuchaban una buena noticia de parte de un tema de su interés.
—No nos has dicho cómo se llama tu novio— Reclamó la chica del cabello castaño.
Cabeceó la rubia en acuerdo.
—¡Ah! No-no— Negó, sonrojándose por completo, llevándose ambos brazos a cubrir su rostro encendido. Sin percatarse de que accidentalmente se le cayó su libreta de anotaciones que estaba mal guardada en su traje.
Las chicas no desperdiciaron ni un momento en coger la libreta y hurgar entre sus anotaciones. Cuando Izuku se percató de que su libreta se cayó, fue demasiado tarde, porque habían dado con un dibujo que él hizo de Kacchan.
Y cuando dieron con el dibujo, sintió que el color se le fue del rostro y se paralizó en un instante.
—Se parece tanto a Ground Zero— Comentó una y la seguidilla de comentarios de parte de las chicas corearon en unísono tirando piropos relacionados con su novio.
—¡Es súper guapo!—
—¡Guapísimo! Me matan sus ojos— Suspiró la castaña, embobada en la parte de sus ojos. —Son bellísimos y misteriosos—
—Sí y mira esos pectorales que tiene— Comentó la del pelo rizado.
—Perfectos— Admiró la rubia.
—Ay, todo de él es perfecto— Dijo la castaña. —Empezando con sus ojos—
—Yo digo que es toda su fisonomía— Dijo la mayor de las chicas, quien era considerada como la madura. —Porque si se fijan bien en él, tiene cierto encanto fino en su cara, o sea delicado—
Cómo se dieron cuenta de ese aspecto único que tiene Kacchan? Pensó Izuku en detenimiento. Las chicas sí que son observadoras para estas cosas, a mi me tomó mucho en darme cuenta de lo bello que es Kacchan y ellas en un rato lo descifraron como un rompecabezas cualquiera.
Izuku se coloró tanto que parecía un tomate.
En eso Todoroki se asomó entre la conversación de Izuku con las chicas y dijo:
—Es el novio de Midoriya— Reveló sin pena.
Izuku palideció en instantes.
¡Kacchan me va a matar!
Las chicas se sorprendieron y hubo un breve silencio entre ellas, cosa que alarmó a Izuku por lo repentino que fue el cambio.
De la nada comenzaron a gritar al unísono, aturdiendo a Izuku nuevamente.
—En verdad eres novio de Ground Zero?!— Preguntó la castaña.
—E-eh…— Izuku murmuró nervioso.
—Sí, lo es— Afirmó Todoroki.
—¡Todoroki!— Exclamó Izuku, alarmado.
—Qué tiene?— Protestó Todoroki, desinteresado. —Es la verdad y las verdades no tienen porqué ocultarse—
—P-pero— Chilló Izuku, ruborizado. Soltó un respiro abrumado, llevándose ambas manos a la frente.
—Entonces, es verdad?!— Insistió la rubia, ansiosa.
—S-sí, es verdad— Admitió Izuku con la cara roja.
Las cuatro chicas siguieron comentando puras cosas que Izuku no entendió del todo, pero que interpretó como algo bueno, dado a que el entusiasmo contagioso de parte de las secretarias, se adhirieron a la sonrisa de oreja a oreja de Izuku.
Tal vez lidiar con chicas no estaba tan abrumador a como creyó en el pasado cuando recién comenzó a socializar con ellas en la preparatoria.
Acto 52: La intromisión de Kacchan
Saliendo de la agencia, tuvo un patrulleo relativamente intenso con Todoroki, puesto a que estuvieron de lugar en lugar en el distrito, divagando inclusive en otro distrito, del que no estaba en su jornada, pero lo hicieron, debido a la adrenalina del momento.
Terminaron con un ligero cansancio, sobre todo por parte de Izuku, quien no se había cansado de andar de sitio en sitio, golpeando villanos, persiguiéndolos por el techo, por la banqueta, por la calle, por el estacionamiento; encargándose de paso de que la policía los metiera en orden a la patrulla.
Sin embargo, llegando a la agencia, registró su orden de salida de la jornada, acto seguido se iba a ir a cambiar en los casilleros, pero fue retenido cuando escuchó un estrepitoso sonido, seguido de un sonido muy familiar de explosiones venir de la entrada de la agencia, cosa que hizo que él saliera de los casilleros y diera con nada menos que con su novio armando un escándalo frente a las secretarias que babeaban por él.
Izuku corrió alarmado hacia él, percatándose de que él no venía solo, sino que tenía a Uraraka atada de pies y manos detrás de él y ella estaba tirada en el suelo con el ceño fruncido y cara de pocos amigos.
—¡Kacchan!— Gritó Izuku, asustado. —Q-qué haces aquí?! Y Uraraka por qué estás atada de pies y manos?—
El aludido sonrió muy complacido con su actitud asustadiza y se encaminó a él con el pecho expandido y la frente en alto.
—Te traje a cara redonda para que se disculpara contigo por lo que te hizo la maldita— Manifestó Kacchan con actitud.
—Eh?— Emitió Izuku, sorprendido.
—Ándale cara redonda, discúlpate con Deku—Le ordenó Kacchan a Uraraka con autoridad. —Para eso te traje aquí—
—No me voy a disculpar por lo que hice, Bakugou— Replicó Uraraka, molesta. —No tengo arrepentimientos por golpear a Deku-kun—
Kacchan chasqueó la lengua, haciendo un movimiento brusco de cejas.
—Qué dijiste, cara redonda?—
—¡Que no me voy a disculpar, Bakugou!— Advirtió Uraraka. Entonces, ella miró a Izuku con reproche, diciendo:—No lo haré aunque seas mi amigo, Deku-kun. Tienes que recapacitar sobre ser el novio de Bakugou. Él no te conviene. Todoroki sí ¡él te ama!—
—Cállate— Bramó Kacchan. —Lo que suceda entre Deku y yo no es de tu incumbencia, cara redonda. Atente a las consecuencias de tus actos y discúlpate con Deku, joder—
Izuku vio que la situación no tenía una manera de resolverla, a menos que él lo hiciera por su cuenta. Entendía que Kacchan quería ayudarlo a su modo agresivo y salvaje, pero con Uraraka no serviría forzarla a disculparse, si ella no quería hacerlo. No se puede arreglar su amistad de la manera en la que Kacchan buscaba.
—Uraraka está bien, no me molesta que no te quieras disculpar— Afirmó Izuku.
—Qué tonterías dices, Deku?!— Reclamó Kacchan, ofendido.
Izuku lo miró a los ojos y sonrió en afirmación. Lo rodeó con su brazo por el hombro.
—Q-qué haces, Deku?!— Replicó éste. —No lo hagas a ojos de los demás, es jodidamente vergonzoso— Le susurró al oído.
—Kacchan, está bien— Cercioró Izuku. —No te preocupes si nos ven—
Al decir esto, Kacchan se sonrojó, inclinándose hacia él con una ligera sonrisa.
—No hagan esas estupideces frente a mi— Reprochó Uraraka, indignada. —Son una ridiculez—
—Uraraka no tienes que decir algo relacionado con nosotros— Dijo Izuku. —Lo que pase entre Kacchan y yo, es solo entre nosotros—
Uraraka no se lo tomó a la ligera, puesto a que hizo un puchero y miró con cara de querer moler a golpes a su novio.
—Y bien? No te piensas disculpar, cara redonda?— La retó Kacchan, mostrándole un puño feroz.
—¡No! Me rehuso a hacerlo— Se negó Uraraka con orgullo.
—Hah?! Qué has dicho?!—
—Kacchan— Izuku lo retuvo de armar otro escándalo.
—Deku no me detengas— Protestó molesto.
—Kacchan no es necesario—
—Sí que lo es— Insistió Kacchan. —Te golpeó— Indicó, tocando con su mano las gasas que él había colocado la noche anterior. —No es justo, no puede salirse con la suya—
—Esa no es la manera de resolver las cosas— Repuso Izuku.
—Pueden dejar de hablarse frente a mi?— Reclamó Uraraka.
—¡No, tonta! Aguántate— Apuntó Kacchan.
Y en eso, tomó a Izuku de las mejillas y lo apegó a sus labios, sorprendiendo tanto a las secretarias como a Izuku, que abrió los ojos a más no poder.
Kacchan había dado la iniciativa en el beso.
No podría estar más contento con él por su atrevimiento.
.
.
.
.
.
.
P.D. Kacchan en modo "Deku es mío".
Siento que Deku va por buen camino, tanto buscando arriesgar todo por Kacchan, incluso cuando no se lo preguntó personalmente, pero haría lo que fuera por él.
De cualquier manera, espero que les haya gustado este capítulo.
