"El admirador secreto 2da parte"

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Lado: Katsuki

Acto 52: El modo del amor

No mentiría si dijera que casi se le sale el corazón del pecho cuando Deku puso su brazo alrededor de su hombro y se atrevió incluso, a tenerlo junto a él con aquella dominancia y autoridad que recientemente lo caracterizaba.

Los repentinos gestos afectuosos de parte de su pareja, hacían estremecer su alma.

En el tiempo transcurrido de su noviazgo, aún se sonroja cuando lo sostiene fuertemente con su brazo, o cuando lo toma de la mano y sus preocupaciones se van por la culata.

Adora ser amado por Deku.

Lo adora tanto que ensalza el sentido en que ve las cosas. Las ve mucho más bonito, de lo que lograba admitir, puesto a que no lo admitiría a voz alta, y mucho menos en voz baja. Repudiaba hablar de sentimientos en concreto, pues si ponía sentimientos en la ecuación del noviazgo, su cara terminaría siendo un lienzo invadido de vivos colores rojizos. Y no quería terminar haciendo el ridículo consigo mismo y frente a Deku.

Lamentablemente reconocía que ocultarse entre las sombras no servía cuando Deku se veía involucrado en la ecuación.

Y Katsuki, Katsuki es frágil de corazón cuando se trata de hablar de sentimientos; o tan siquiera cuando Deku lo abrazaba, la fragilidad y sutileza lo sacudían, se avivaba el sentimiento que había anhelado tanto en sus años como estudiante de preparatoria.

Sólo bastaba saberse querido, para odiar a su yo de preparatoria, que pensaba que nunca jamás sería correspondido. Ni en sus años más longevos, se apiadó de sí mismo y del sentido de las cosas.

Katsuki era medio estúpido en cuanto a sentimientos se trataba, pues se volvía un inútil para conjeturar algo elocuente y suficientemente entendible para que Deku comprendiera su principal intención de que tuvieran una relación sólida y benevolente.

Sana y equilibrada.

Y maldita sea, Deku lo volvía débil y estúpido, porque ahora que lo defendía frente a cara redonda, su mente se dispersó.

Se puso en modo idiota instantáneamente. Él ya estaba programado a ponerse en ese modo.

No había escapatoria para los encantos del nerd.

De ningún modo lo había.

Si hubiera, Katsuki habría recurrido al método de que mejor no se le notara la estupidez en su cara cuando lo Deku lo protegía. A esas alturas, era un reflejo inconsciente que le sucediera aquello.

Es por eso que tomó las mejillas de Deku en un acto atropellado y lo besó.

Lo besó sustancioso pero delicado; sorpresivo, pero genuino en el movimiento que ejercían sus labios sobre los suyos. Intentaba de hacerlo lo mejor que podía, dado que Deku tenía un mejor dominio en cuanto a besar se trataba.

En cuanto se despegó de sus labios, tuvo un vistazo del candente rubor que rodeaban las mejillas del nerd, quien pestañeaba con dificultad, apenas digiriendo lo que él hizo con éste a su antojo.

Cara redonda estaba que se la llevaba el coraje de haberlos visto besarse en su cara. A ojos de los demás.

Momentos como esos los describía como satisfactorios, puesto a que su objetivo se cumplió.

Así, Katsuki se giró a ver a cara redonda, rodeando con su brazo la cintura de su novio, acomodando su cabeza en él.

—Si ya has visto el tipo de relación que tenemos, tendrás que aguantarte quieras o no, porque Deku es mi novio— Apuntó. —No es el tuyo, ni de nadie más.

—Kacchan— Suspiró Deku en asombro.

Uraraka sólo lo miró con desdén. Eso sólo hizo que Katsuki sonriera de lado, triunfal ante la situación que fructíferamente se tornó en su favor.

Abrazó a Deku por la cintura, contento con el resultado.

Nadie nos tiene qué separar ahora.

Deku es mío.

Lo abrazó más fuerte.

Solo mío.


Acto 53: Mundo de ensueño

Luego del beso dado frente a cara redonda.

Se limitó a ver que Deku la liberaba de las cuerdas con las que él la había atado para llevarla a disculparse con su novio. No por capricho o un simple berrinche de su parte, sino porque Deku se lo merecía. Se merecía las disculpas, porque él en un principio no quiso revelarle a nadie el tipo de relación que tenían, pero dado al secretismo que ambas partes llevaban, terminaban afectando de una u otra manera la sintonía del otro. En especial la dulce sintonía que acompañaba a su novio.

Ser descubiertos incluso en el acto, podían llevarlos a tener problemas con sus amistades, si tenían en cuenta la historia que los dos habían sumado con los años.

La historia que podía conformar un compendio, porque no era suficiente con contarles sobre el bullying, sino también lo que acaeció después de la etapa del bullying, donde pasaron a ser rivales, luego periódicamente a amigos, finalizando con el noviazgo.

Un noviazgo no tan perfecto de siete meses en resumen. Total, con siete meses no se repara el tiempo de sufrimiento.

El número de los meses que llevaban de ser novios, no igualaba la pesada carga que suponía los años del bullying, pero Katsuki deseaba que tan sólo la carga del pasado se disminuyera hasta la nada, para no lidiar nunca con ella.

Ya las estupideces que hizo en el pasado, no tienen nada que ver con lo que ambos han construido juntos.

Y lo que faltaba.

Faltaba mucho para tener algo decente, pero no llevaban mucho de haber empezado la enorme senda que alcanzarían algún día.

Esa la única senda que recorrería con Deku y las demás que les faltaran.

No había porqués, ni razones que pudieran subyugar una descripción específica que detallara su relación. Ni el peso de la infancia, se comparaba con la facilidad que ahora tiene de poderlo abrazar cuantas veces quisiera y sentir su calor y los latidos de su corazón venir desde su pecho.

No se igualaba a lo que tenían en el tiempo actual, porque la niebla se disipó. Halló una manera de esfumarse de la tenue aspereza que habitaba en ellos. Las fricciones se detuvieron de hacer otros agujeros en lo suyo.

Lo nuevo se convirtió en cotidiano.

Y lo cotidiano pasó a ser un mundo de ensueño. Pasó al primer plano, como una secuencia que apenas iniciaba su curso.

De ningún modo permitiría que lo que construían a su paso, se destruyera por unos cuantos extras que querían meterse en sus asuntos. Katsuki los pulveriza si se atreven a intentar separarlos.

Ni siquiera cara redonda tiene la mínima idea de todo lo que él tuvo que batallar para poder tener el puesto que tenía en el corazón de Deku. El inmenso esfuerzo que requirió tener, la paciencia que ha logrado priorizar en sus relaciones interpersonales, los celos que ha tenido que controlar, las conductas toscas que tuvo que disminuir para reducir la violencia en su lenguaje y su comportamiento.

Las pequeñeces que aguantó para fijar sus prioridades. Centrarse en el punto y atacar. Y atacar mucho, porque rendirse era la último que haría.

Katsuki atacó todos los puntos posibles, obligándose a entrar al corazón de su ahora novio. Se inventó entradas de fácil acceso, fijándose el propósito de externar sus sentimientos sin reprimirlos.

Con el tiempo, había aprendido a reducir los niveles de su agresividad, sin necesidad de recurrir a eliminarlos por completo, puesto a que formaban parte de él. De su composición como persona.

Y de momento se encontraba mucho más tranquilo, en su mundo de ensueño.


Acto 54: Las extras de la agencia

—Me iré por mis cosas— Le dijo Deku, quien se despegaba del abrazo.—Espérame. No me tardo— Aseguró en vehemencia.

—Más te vale no hacerme esperar mucho, nerd estúpido— Advirtió Katsuki, dedicándole una mirada recriminatoria.

Deku asintió veloz y partió enseguida por sus cosas, dejándolo solo.

Sin más remedio, terminó sentado en el sofá de la entrada de la agencia. Se cruzó de brazos, poniendo su característico ceño fruncido, apretando los labios en una mueca de disgusto, debido a que odiaba esperar. No importaba quien fuera, detestaba esperar. Por mucha paciencia que dispusiera en su sistema como para rendirle toda una vida entera, no cambiaba la idea de que odiaba esperar.

Ceñudo, notó unos ligeros cuchicheos venir de las cuatro secretarias que estaban sentadas en la recepción.

Lo miraban devorándolo con sus ojos avispados, sus tenaces voces, los susurros que podían cortar el filo del cuchillo con la fricción que provocaban. Fue entonces, que se percató que esas chicas posiblemente eran fans suyas. Se desmoronaban por tomarle una foto y él sin mucho preámbulo, lo entendió en un lapso de escasos segundos que transcurrieron.

Torció la lengua, mientras cambiaba la posición de su pierna cruzada de una pierna por la otra. El estúpido Deku se estaba tardando demasiado y las secretarias lo empezaban a incomodar bastante y no de una buena manera.

Los gestos faciales de las mujeres, lo hacían reaccionar con disgusto.

La solución a la que llegó para menguar las miradas de las secretarias, les daría un autógrafo.

Bufando, se puso de pie con los pies tiesos, la mente irritada y el corazón al filo de estallar de la enorme molestia que eso conllevaba.

Encaminó a las secretarias, mostrando su porte retador y altivo, cosa que ocasionó que la oleada de los cuchicheos aumentara y la intensidad de sus miradas se cruzaran con la suya, que evidentemente evadió en repulsión hacia ellas.

Ser alabado basado superficialmente en sus atributos físicos lo irritaba.

Se postró en seco, ojeándolas con sus orbes rojizas con las manos dentro de los bolsillos.

Las secretarias lo alabaron boquiabiertas.

—Quieren un autógrafo, extras?— Ofreció, en tono obligado.

Juró que casi se queda sordo con los gritos que hicieron las mujeres al oír su ofrecimiento. Sacaron sus libretas de las bolsas, colándose unas entre otras, tratando de obtener un autógrafo de su parte. Katsuki impuso el orden, en cuanto las mujeres estuvieron a punto de pelearse, debido a las ansias de llamar su atención.

Les regaló una firma a las cuatro por individual, en lo que aguardaba por Deku, quien después de haberles regalado el autógrafo, llegó a su lado con la una luminosa sonrisa y en ropa casual.

Katsuki sonrió de lado, complacido de ver la figura radiante de su novio.

—Perdona por hacerte esperar— Dijo Deku frente a él. —Es sólo que necesitaba hacer unos papeleos sobre el día de hoy y me fui a cambiar a los casilleros. Pero ya nos podemos ir.

—Ya era hora, idiota— Rugió Katsuki, rodando los ojos hacia la salida de la agencia. —Vámonos.

Dicho eso, emprendió su marcha rumbo a las banquetas. Acto seguido, oyó los cuchicheos emocionados de parte de las mujeres, quienes el único tema que abordaban era sobre lo guapo que era él.

Se dijo que las mujeres de la agencia Endeavor no podían ser más superficiales que esas, puesto a que no abordaron ni un solo tema profundo que incitara a la reflexión, como por ejemplo: un tema que tratara cosas impregnadas de sentimientos cálidos con relación a la reciente disminución de crímenes en aquel distrito.

Debieron de expresar su felicidad y orgullo de que la zona en la que ellas trabajaban estaba reducida en crímenes. No hablar de sus atributos físicos, de esos que ni que. Le sobraban.

Simplemente puso los ojos en blanco, y tomó la mano de Deku, para olvidarse de lo sucedido en la agencia.

—Oi, imbécil— Lo llamó con arrogancia.

Su novio asintió.

—Te amo, estúpido— Dijo, al momento en que salieron por la puerta, hacia la fresca brisa del aire otoñal.

Su sonrisa se hizo presente, viendo que Deku se había sonrojado. Lo vislumbró encorvarse terriblemente avergonzado, llevándose su otra mano a la boca y cerrar los ojos de pura vergüenza.

—Eres un imbécil pero te amo— Recalcó él, levantando el mentón.

Deku se estremeció, sonrojándose de las orejas.

La sonrisa de Katsuki se curveó hacia arriba, complacido con las reacciones que provocó en su novio.

Lo hacían verse más humano de lo que ya era.

Fue con ese gesto, que decidió inclinar ligeramente su cabeza apuntando a descansar su cabeza sobre su hombro. La calidez que emanaba, el reconforte de la sensación de estar sobre el hombro de su pareja, le resultaba imposible no dejar de sonreír; siendo que él nunca sonreía, pero con su novio, eran comodidades que él obtenía como parte del privilegio de ser su pareja.

Y así, con la cabeza recostada en su hombro, se fueron hasta un punto donde no hubiera tantas personas caminando en multitud, que se abrazó de su novio, del cual, lo aferró a su lado y partió por los aires rumbo a su casa.


Acto 55: Las preocupaciones del nerd

—Hemos llegado— Anunció Deku, dejándolo a él en la puerta de su casa.

Katsuki lo miró indignado. Él no quería pasar la noche en su casa. Él quería pasar la noche con Deku.

—Bueno, te dejo— Se acercó a darle un beso en la frente, que fue detenido por éste, quien lo agarró del dobladillo de la playera, bajando la mirada a sus pies. —Kacchan?.

—No quiero dormir en mi casa— Confesó Katsuki, inclinando su frente en su pecho. —Quiero pasar la noche contigo, Deku— El aludido se sorprendió.

—Pero, tus padres— Excusó Deku, nervioso. —Ellos se preocuparán por ti. Eres su único hijo.

—Tú también eres hijo único— Apuntó, haciendo presión de su agarre en el dobladillo de su playera. —Es qué eres estúpido o que? Solo quiero pasar el máximo de mi tiempo contigo, con mis padres paso demasiado tiempo.

—Aun así, insisto en que te quedes con ellos— Dijo mientras colocaba sus manos sobre sus hombros. —Estarás más seguro con ellos que conmigo.

Él frunció el ceño.

—Qué significa eso, Deku?— Exigió saber, en tono molesto. —Es por lo que dijiste del primo del cargador con patas?—

—Hm— Asintió tenso. Encajando sus dedos sobre sus hombros, provocándole que un escalofrío recorriera su espalda al unísono en que se ruborizaba impregnado del sentimiento que Deku le transmitió.

—Yo estaré bien, idiota.—Dijo enfadado. —No te preocupes por eso. Me cuidaré bien para que tu ruidoso trasero no esté jodiendo.

—No es eso, Kacchan— Negó Deku, apurado. —Me preocupas tú.

Dicho eso, lo cogió de las mejillas y le robó un beso, sobresaltándolo de sus casillas.

Abrió las orbes, sintiendo el calor de sus labios inmiscuirse en su cavidad, robándole todo el aliento. Su novio mordió ligeramente su labio inferior y entró de lleno a besarlo pasional, avanzando hacia adelante con sus pasos hasta estamparlo contra la puerta de su casa.

Soltó un jadeo, subiendo sus manos encima de sus brazos, encajando sus uñas en las raíces que eran los brazos que lo volvían preso de sus besos y sus encantos. Preso de volverse demasiado consciente que el sentido de las preocupaciones de su novio, eran aquello que lo llevaron a ser besado con tanta pasión. Siendo empalagado con tantos besos que lo anestesiaron por sobre el alma hasta enredarlo en su total encanto.

Deku se separó de sus labios, rozándolos con los suyos. Sus manos lo apresaban de la cintura, asegurándose de que él estuviera allí.

Katsuki estaba echo un desastre, debido al beso, mas mantenía dificultosamente el contacto visual. Sin despegar su mirada de sus ojos verdes que clamaban besarlo por más tiempo, de asegurarse de que él no desapareciera. Se envolvía en el magnetismo de sus ojos. Los amaba.

Su corazón latía con fuerza desde su pecho, orbitando alrededor de su dedo. El producto de su control sobre éste.

Respiraba frenético. Ansioso de más, porque estaba dispuesto a más.

—Promete que te quedarás aquí— Pidió Deku, urgido. —Prométemelo, por favor. Nada me daría más tranquilidad si me lo prometes.

Katsuki lo observó ceñudo, con las mejillas encendidas, quemando su ardua respiración.

Sin embargo, se sentía dichoso de que Deku se preocupara por él en exceso. Solo desencadenada que su corazón latiera acelerado por encima de su pecho, recorriendo el filo de sus labios hinchados y punzantes. Rojos como escarlata, ardientes como el sol.

—Está bien— Aceptó cortado. —Te lo prometo, solo cállate—Advirtió en su defensa.

—Gracias— Suspiró Deku, aliviado. Se acercó y depositó un beso en su frente, presionando sus labios calientes tatuando su piel al borde de enrojecerla en otra capa que hacía transparentes sus sentimientos por él. —Te quiero— Susurró. —Vuelvo al rato, espérame aquí.

—Vendrás a verme?— Parpadeó ceñudo.

Asintió.

—Eso significa que pasarás la—

—Sí, pasaré la noche contigo—Deku terminó la oración. Su aliento estrellándose en su piel, haciéndola vibrar de emoción. Cosquilleaba por sentir su aliento de esa manera sobre su rostro. —No me tardo. Iré por mis cosas y regreso a verte— Aseguró intenso.

—Más te vale—

—Claro— Le dio un beso en los labios y se marchó sin chistar, por el aire.

Katsuki sonrió ante esto.

Pensó que pasaría la noche solo y con frío.

Pero no.

Pasaría la noche con su novio.

Sabiendo esto, entró a su casa usando su llave.

Las cosas con Deku iniciaban con el pie derecho, sin importarle en lo más mínimo los demás problemas que ocurrieran en su relación.

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P.D. Deku anda de intenso. En modo nadie molesta a mi Kacchan y aquel que lo haga lo fulmino. Lo busco y lo desaparezco del mapa. Ok no.

Se me pasaron los días y no había actualizado. No significa que abandone la historia. Solo la pospuse por unos días, quizás los sigo posponiendo, pero la terminaré.

Pero bueno, espero que les haya gustado este capítulo relativamente corto, a comparación de los otros que han sido mucho más largos y elaborados.

Kacchan sigue sin comprender el asunto en el que All Might metió al pobre de Deku, pero en el siguiente lo iremos descubriendo. Trataré de abordar esos temas lo mejor que pueda, pero mientras tanto, subiré este capítulo esperando que sea de su agrado.