"El admirador secreto 2da parte"
.
.
.
.
.
.
Lado: Midoriya
Acto 53: El universo es más grande que mis miedos
Entendía que las cosas no se revolverían solo por una promesa. Lo tenía muy claro en su cerebro, ya que alimentar sus miedos con promesas de las cuales no estaba del todo certero de que arreglarían el conflicto que lo preocupaba, lo calmaba un poco. Solo un poco. Porque sabía que si Kacchan prometía algo, lo cumplía.
Siempre lo cumplía.
De alguna manera, aseguraba su bienestar si lo dejaba en casa de sus padres, puesto a que conocía de buena parte, que si Kacchan estaba a su lado en todo momento, le daba indicativo al sospechoso de villano, mejores atinos en el asunto.
Lo que Izuku buscaba ahora era que el villano desatinara. No quería que supiera de cualquier fuente en la que se basara, que Kacchan estaba con él.
Por eso, es que le pidió a Hatsume ayuda en la materia, porque confiaba en ella y en sus inventos, por muy raros que fueran, confiaba enteramente en el correcto funcionamiento de sus inventos, como medios idóneos para proteger la vida de su novio.
mientras tanto, corría por un angosto puentecillo que guiaba de un condominio al otro; cruzaba ágilmente los puntos cumbre de los techos, por sobre los barandales para no armar un escándalo con la rapidez de sus movimientos y el sonido de tamborileo que hacen sus pies cuando pasaban por un tubo. Hacen un ruido bastante constante, aunque no fuera fuerte, causaba un alboroto si lo hacía por las noches, porque en el día no había tanto inconveniente.
Estaba serio. Obstinadamente serio.
Se preguntaba si era una buena idea acudir a los brazos de Kacchan a esas horas? Es decir, no se oponía en abrazarlo durante toda la noche, eso que ni que, pero si él, por algún extraño motivo es seguido por el villano?
Si en lugar de Kacchan, es él quien es seguido?
O en todo caso, si fuera el caso contrario y el seguido y acosado es Kacchan y no se ha dado cuenta de ello? Más grande es su desaliño. Más grande es su preocupación.
Agitó la cabeza a los lados, tratando de quitarse aquella posibilidad de la cabeza, temiendo de buena fe, que si algo le pasaba a Kacchan, se volvería loco.
Fue un acto de añoranza obligarlo a prometerle aquella promesa precipitada. De sólo escucharlo venir de su voz, se pone rojo de vergüenza.
Dio un salto de un edificio a otro, corrió presuroso al otro extremo del final de la azotea y echó a volar por los vientos incestuosos, levitando imperiosamente por los aires. Flotando contra la velocidad del reloj, rumbo a la residencia, teniendo fijada la dirección del viento que tomaría.
Ya estaba más que acostumbrado a esta clase viajes alocados, debido a la versatilidad de su quirk, que se prestaba a todo tipo de inclemencias. Aunque, una inclemencia categórica, sería su inmensa preocupación por su pareja, que no se resolvía con solo pensarla o decirla en voz alta, sino con acciones. Y precisamente, ese era su objetivo.
Su objetivo lo tenía al frente. Depositado como lastre. Incrustado en el ojo desnudo como una especie de mosca de vuelo desordenado en el horizonte. Pero siempre al norte. Porque él, es el sur de los villanos que ha derrotado y los que lo esperan.
Él es el sur porque siempre va hacia el norte, y el norte no tiene escapatoria de su fuerza. De su poder contra él.
En medio de sus reflexiones, recibió una llamada de Todoroki.
Contestó en pleno vuelo.
—Sí, adelante— Saludó al punto, con vehemencia.
—Ah, Midoriya— Habló su amigo, suspirando aliviado. —Te agarro en mal momento?
—Cualquier momento es perfecto— Disuadió tan calmado como pudo sonar. —Dime, qué sucede?
—Tengo noticias sobre tu caso— Espetó su amigo, sonando un poco urgente. —Puedo contarte? O prefieres hablarlo mañana en la oficina?
—Ahorita mismo— Soltó, sintiendo una profunda corazonada venir de su pecho. Fue punzante, y la sensación fue paralizante.
Se detuvo en el aire; flotando con los pies separados de su órbita central. Su centro de gravedad, regulaba el balance de los movimientos gravitatorios que ejercía su cuerpo, estando entre su peso inerte y el peso magnético que imperaba la gravedad de la tierra en su contra.
Algunas veces, no lograba controlar la fuerza de la gravedad en su totalidad y podía sentir una especie de espasmo atacarlo desprevenido y arrastrarlo boca abajo hacia el pavimento.
Tales fallos, apuntó en su cabeza, no se los comentaría a Kacchan, porque él se molestaría de que aún fallara de mantenerse en cuerpo completo en estado gravitatorio.
Su cuerpo dio un violento giro de ciento ochenta grados, terminando con la cabeza apuntando a la ciudad y los pies al cielo.
Errores comunes que le pasaban hasta la fecha.
—Investigué sobre el primo de Kaminari y encontré información que puede servirte para el caso— Indicó Todoroki en apuro.
—Qué encontraste?.
Oh.
Sus mechones se levantaron, dando pie al desnudo de su frente blanca y tibia. El viento soplaba contra su cara, cobrando un manotazo de fresco estrellarse contra su frente despejada.
—Encontré que fue registrado como quirkless durante toda su niñez— Confesó. —Y que hasta los quince, dio indicios de haber desarrollado una particularidad, estando en tercero de secundaria, cuando apenas se habían posteado los requisitos para entrar a la U.A. y Shinketsu.
Izuku soltó un suspiro de asombro.
—Qué más?— Dijo, mientras se miraba los pies desde el aire.
Este tipo de escenarios le causarían risa, de no ser porque estaba intrigado.
—También encontré que es tres años más grande que nosotros— Contó a manera veloz. —Por lo que tiene mayor experiencia por parte del resto de nosotros, pero lo que es intrigante es que estuvo en el departamento de héroes, pero no obtuvo trabajo como héroe en ninguna agencia, después de la preparatoria. No tiene nombre de héroe, y mucho menos se ha dedicado a ser uno—
—Qué?!— Los ojos se le desbocaron de su posición.
—En su registro de estudiante, tiene muchas quejas y reportes de mala conducta— Dijo en tono preocupado. —Y en el último año de preparatoria, lo estuvieron a punto de expulsar, por haber golpeado a un ciudadano en peligro.
Izuku estaba pálido ante aquella revelación.
—Yo creo que nos conviene revisar los registros mañana en la agencia— Sugirió Todoroki. —Cada vez más me inclino en pensar que el primo de Kaminari es, en efecto, el villano que estás persiguiendo y con justa razón. El tipo fue con consejeros, pero ninguno dio con él. Cómo es que Kaminari no nos dijo nada de este sujeto? Fue como ponerte a ti y a Bakugou en la boca del lobo. Tenemos que actuar—. Urgió a lo último en inexorable aberración.
—Sí por supuesto— Afirmó Izuku.
En un acto esporádico, se tocó los mechones del pelo que debería de estar cubriendo su frente. Concordó con la opinión de su madre el pensar que su pelo rizado es terso al toque.
—Pero cuál es el quirk con el que sale en los registros?— Preguntó Izuku, inocente.
—Manos grandes.
Se heló en seco.
—Manos grandes?— Repitió incrédulo.
Todoroki confirmó su pregunta, añadiendo:—Y data que según los reportes del villano del quirk de Doppelganger, tiene otros quirks, entre ellos el de manos grandes y elasticidad.
—Vaya…—Izuku no cabía en su asombro. Un asombro mezclado con miedo.
—Pero el villano que capturaste escapó de prisión, justo a los tres días en que lo encarcelaron— Informó Todoroki. —Bueno, fue ayudado a salir. Lo sacaron.
—Quién?
—Toga Himiko— Confesó su amigo, en intriga. —No sé Midoriya, todo este caso, me parece que se ha salido de las manos. No lo digo por ti, lo digo por el maldito viejo que te hizo partícipe de este desastre.
—No, no es molestia para mi encargarme de resolver el caso— Aseguró él, jugueteando con los mechones de su cabello para mermar la tensión acumulada en su organismo. —Al contrario, servirá para ser más organizado y veloz para resolver los problemas que se presenten en la oficina. No lo veas como algo malo, Todoroki. Es todo lo contrario a lo que supones que es.
—Entonces, puedo serte de ayuda en el caso?— Cuestionó un poco ilusionado.
Izuku sonrió.
—Como gustes, Todoroki.
—Entonces me uno a la investigación— Declaró sin chistar.
Izuku soltó una pequeña carcajada, sintiendo que la tensión disminuyó un poco. Al menos su mejor amigo servía de apoyo en aquellas circunstancias donde la incertidumbre rondaba su vida.
—Todoroki, no tienes idea de cómo te agradezco por esta información que me has dado— Repuso Izuku, flotando entre un pie y el otro. Su otro brazo, colgaba contra el viento en dirección a la ciudad. —Mañana tenemos que ponernos a trabajar, antes de que algo que no queramos suceda.
—Sí.
—Gracias, de verdad— Sonrió Izuku, en pleno agradecimiento. —Mañana te veo en la oficina temprano, sin falta.
Todoroki asintió y colgó el celular, dando pie a un silencio bañado de estrellas. Izuku contempló por unos minutos el paisaje oscuro, siendo él una simple nebulosa, observando las clemencias impetuosas de una energía más allá del simple cielo anochecido.
Los problemas que le tocaban resolver, se quedaban cortos cuando la inmensidad del universo podía tragarlo completo de un bocado.
Ni siquiera sus cálculos y estrategias, se ponían en el mismo nivel que el universo, porque el universo es especial. Único. Imperioso. Es un enigma lleno de majestuosidades que el ojo humano no podía ingerir en toda una vida.
Si lo que Todoroki decía era verdad, Izuku tendría que tomar otras medidas para resolver el caso. Tal vez el universo le de la respuesta que tanto está buscando. Quizás, tal vez. Quizás, para siempre.
El vasto silencio, cubría sus gritos internos. Silenciaba sus temores, proporcionándole una calma inalcanzable. Una calma que desafiaba a la realidad y subía.
Subía.
Subía.
Y no paraba de subir.
No pararía hasta que las aguas de su interior se calmen.
No pararía hasta estar en un mar de paz, siendo algo que tanto necesitaba obtener como la savia de las plantas, como el sol tiene a la luna en su punta, como el corazón necesita sangre para mantenerlo con vida, como él necesita a Kacchan en su mundo, para crear otro nuevo. Otro mejor.
Como él y Kacchan son uno mismo cuando deja de pensar, inundado ante una vista celestial.
Acto 54: El papel del novio
Kacchan casi lo mata por su impuntualidad.
Literalmente.
Porque cuando llegó a la ventana de su habitación, éste casi lo vuelve polvo. Izuku casi huye despavorido, de tan sólo enfrentarse a la furia de Kacchan arrasar como un titán en su contra, sólo por su impuntualidad.
—Creí que ya estabas dormido, nerd inútil— Alardeaba, emanando explosiones de sus palmas. Su duro ceño fruncido crecía, hundiéndose más en su frente. —Me hiciste esperar como un imbécil—.
Su novio daba miedo. Mucho miedo.
—Por tu culpa son más de las ocho y media. Mi hora de dormir, grandísimo estúpido— Exasperó.
—P-perdóname, Ka-
¡Boom! Una explosión le pasó por encima del hombro, rozando la punta de su oreja en un exabrupto. Juró que el aire se le escapó de los pulmones del susto.
Kacchan estaba muy molesto por pasarse su hora de dormir.
Había olvidado que esa era una de los hábitos que su novio tenía desde hacía mucho tiempo y caracterizaba una de las formas en las que éste podía funcionar durante el día.
—Ni creas que con unas ridículas disculpas estás exento de lo que hiciste, nerd de cuarta— Lo agarró de las solapas y lo sacudió violentamente. —Más te vale que no me hagas esperarte tanto. Es jodidamente molesto tener que esperarte y que mis horarios se vean perjudicados por tu inutilidad e incapacidad de adaptarte al reloj biológico de los demás.
Izuku asintió velozmente, apenas absorbiendo las palabras que Kacchan derrochaba con tanto desajusto y nada de pudor de expresar.
—Es la última vez que me haces esperarte, entendiste pedazo de imbécil?— Advirtió en voz áspera. Izuku sintió que sus oídos se arredraron de la aspereza de su tono.
—Sí, Kacchan— Afirmó Izuku, agitando la cabeza en asentimiento.
Kacchan bufó y de un aventón lo soltó de las solapas de su playera, suavizando la forma rugosa que le dejó con las sacudidas. Las manos de su pareja podían deslizarse desvergonzadas sobre su playera, encendiendo sus sensores.
—Es bueno que hayas venido— Dijo Kacchan, deteniendo el curso de sus manos sobre su playera, las cuales se paseaban por sus pectorales.
—Sí— Repuso él.
—Pensé que te habías arrepentido y mejor decidiste quedarte en la residencia.
—No— Manifestó Izuku, cautivado; tomó la muñeca de Kacchan y lo atrajo a su rostro. Sus alientos se entremezclaron en el momento. —No me arrepentiría de venir a verte.
—Es bueno que seas directo, idiota— Chasqueó su novio, sonriéndole picarón. —Al menos no me evitas.
—No haría eso— Musitó él, bajo su aliento. Entonces, para probarlo, lo besó segundos antes de que Kacchan replicara ante sus palabras estrelladas.
Los labios de Kacchan con su textura suave, proporcionaban una experiencia sensorial magistral; suficiente para adormecer sus sentidos en grandeza.
Sin embargo, se le vino el pensamiento de su charla con Todoroki, que ocurrió en el camino de ida a la residencia, y tuvo el impulso de quererlo compartir con su novio. Rompió el beso, por muy corto que fuera, fue el desencadenante estelar para erizarle la piel.
—Qué te pasa?— Se quejó Kacchan. —Por qué te detienes?
Se acercó a besar a Izuku, pero lo esquivó.
—Necesito decirte algo antes de continuar— Espetó Izuku, tomando cuidadosamente sus mejillas entre sus manos, que acunaron su rostro, del cual hizo que su entrecejo se ciñera.
—Qué quieres decirme?—
—-Es sobre el caso— Balbuceó apurado.
—Otra vez esa estupidez— Exaltó despectivo.
—Todoroki investigó algunas cosas— Y fue entonces en que lo interrumpió y narró lo más rápido que pudo, lo que su mejor amigo le contó en el teléfono cuando él levitaba con los pies en la luna y la cabeza en dirección a la tierra.
Kacchan lo escuchó atento, sin emitir juicios mientras hablaba, mas sin embargo al terminar de contarle lo que pasó, éste se quedó callado. Meditabundo.
—Qué piensas, Kacchan?— Izuku preguntó, poniendo una mano sobre su mejilla sonrosada, que a su vez se tiñó de rojo con su toque.
El aludido lo miró a los ojos y recargó su frente sobre la suya. Soltó un suspiro que se inmiscuyó en su nariz.
—Yo pienso que el bastardo de las manotas es el primo del cara de estúpido— Masculló. —Lo que quiero decir es que te voy a ayudar con la investigación.
—Eh?— Emitió ojeándolo sorprendido.
Kacchan puso cara de que lo había ofendido de la peor manera posible.
—Yo no quiero que el bastardo mitad y mitad se encargue de todo, solo porque se crea tu tonto amigo— Rezongó Kacchan. —Aprende a priorizar, Deku. Yo soy tú novio— Dijo posesivo. —No él. Así que me tienes que dejar ayudarte en la investigación del caso; ya lo demás te encargas tú de resolver, porque es tu responsabilidad, ya que si All Might se entera de que te ayude o el mitad y mitad te ayudó, te dará otro caso estúpido y problemático como este.
Se asombró con la retahíla de sus labios tras hablarle.
Se perdió en el abismo del asunto, sabiendo que el silencio lo ayudaría a meditarlo mejor. Sin embargo, Kacchan tenía un punto a su favor. Y, es que en efecto, él es su novio, no lo es alguien más.
El papel del novio era apoyarlo en las buenas y en las malas (información dada por su madre en las primeras veces que la visitó, luego de hacerse independiente, no de inferir una carga innecesaria en alguien más, o permitir que externos se entrometan en sus asuntos.
Si Kacchan se ofrecía a ayudarle, aceptaría la ayuda.
—Entiendo— Aceptó Izuku, delineado una sonrisa con sus labios rosados. —Entiendo tu punto, Kacchan. Y tienes toda la razón en ello.
—Por supuesto que tengo razón— Bufó presumido. —Siempre tengo razón, inútil.
Izuku iba a decir algo en su lugar, pero fue silenciado cuando los labios de su pareja buscaron conectar con los suyos en un beso. Suspiró maravillado con su belleza ante él.
Izuku puso una mano tras su nuca y lo apegó a su boca, capturando sus labios en un tierno beso. Fue abrazado por sus brazos alrededor de su cuello, asentándose ahí como firmes toldos en protesta.
Cerró los párpados fuerte y lo apegó a su cuerpo. Primero tomando la debida atención de no verse inconsciente, al colocar sus manos sobre sus caderas y encimarlas en las suyas. Quedando una arriba de la otra, creando un oleaje lento, elevado y devoto.
Las caderas de su novio no pesaban sobre él. Al contrario, lo relajaban en una danza sutil, que ambos buscaban lograr mediante el toque que sus labios hacen cuando se juntan. Cuando danzan y se mueven lentamente. Cuando quieren comunicarse más allá de las palabras. Cuando congestionan y compaginan enteramente.
Es entonces, que Izuku cree que no puede sentirse mejor, hasta que cambia de color y se atreve a depositar firmes besos sobre la nívea piel de su pareja. Explorando su textura tersa chocando con sus labios. El calor abrasa el contacto, ardiendo entre sus sensores. Quemando el humo de su mente.
Izuku cree ciegamente que besar a su novio es detonante para que perdiera la cabeza hasta rociarle fuego dentro del cuerpo y ver qué pasa con él.
Besó devoto el cuello de su pareja, mordisqueando su piel resbaladiza. Oía a Kacchan suspirar deleitado con su labor, incitándolo a que siguiera, puesto a que arqueó su cuello y la curvatura que delineaba sus detalles se expandió, cobrando una línea distinta.
Bellísimo a sus ojos.
Bellísimo en cada aspecto de la palabra en su composición.
Envolvió decoroso su cintura con sus brazos, dejando sus brazos apuntando hacia arriba. Sus manos deslizaron lentamente la tela que ocultaba la piel de su hombro. Su perfecto hombro. Expuso su hombro, admirando su lustrada belleza, tan pulida y finamente delgado. Humedeció los labios y mordió su hombro, clavando los dientes por encima de su piel.
Su novio emitió un quejido denotando lo placentero que era para él ser mordido.
Fue armónico para sus oídos de captar, siendo asimismo que besó estrechamente la zona que rodeaba su mordida.
Qué más podía decir de la locura que pasaba por su mente?
Si ya estaba decidido a cumplirle todos los caprichos a su novio, hasta los más insignificantes. Le daría todo lo que le pidiera, con tal de complacerlo. Porque lo ponía de pies al cielo y de cabeza con la tierra.
Lo tenía echo un hombre dispuesto a complacer a su pareja, sin restarle la debida importancia a los asuntos que le correspondían de manera individual en la vida cotidiana.
Pero mientras eso suceda en el próximo día, él aprovecharía de decantarse de los senderos que su pareja ha ocasionado en su corazón. Se concentrará en la turbulencia que son sus emociones. La explotaría al máximo nivel y besaría a Kacchan hasta anestesiarse los labios completos.
Clavó sus manos por sus caderas, ramificando sus dedos y besó apasionadamente los labios de Kacchan, de afuera hacia adentro, maravillándose de su esmerado esplendor, pegándose en su piel como tinta permanente.
Y, así permanecieron hasta que Kacchan cayó dormido en sus brazos.
Sus pensamientos. Bueno, esos tomarían otro curso cuando despierte su letárgico sueño de amor. Aquel del que no se quiere despertar, por mucho ruido que le impongan.
.
.
.
.
.
.
NOTA: El próximo capítulo estoy pensando si lo hago de Kacchan o de Deku depende.
Estos dos por fin se llevan mejor y más claro que antes.
Aunque Kacchan sigue siendo Kacchan y no le tiene consideración a Deku por ser impuntual, hasta le lanza una explosión a lado del hombro para ahuyentarlo y le quede más claro el porqué le es tan necesario dormir a las ocho y media.
Comoquiera, espero que les haya gustado y disfrutado.
