Es una lección invariable que la distancia entre el tiempo y el espacio lleva a JK Rowling, y la distancia de esta historia lleva a White Squirrel.


Capítulo 88

Septiembre pasó rápidamente. A pesar del entusiasmo por el torneo y que Edward Grayson estuviera en el castillo, las cosas estuvieron extrañamente tranquilas, excepto por los equipos de quidditch practicando en frenesí para prepararse para la temporada temprana. Slytherin logró convencer a Snape de mover su primer partido a más tarde, así que Gryffindor se enfrentaría a Ravenclaw el primero de octubre. Las lecciones de historia del profesor Lupin eran fascinantes, pero los de cuarto año se estaban moviendo a la velocidad de la luz, intentando llegar a la invasión normanda para Halloween. El Barón Sanguinario daba más y más lecciones cada semana, contando historias fantásticas de batallas entre Andros el Invencible y Herpo el Infame pasadas a través de las generaciones. Y los escregutos de Hagrid ahora tenían caparazones y parecían ser más terribles conforme los estudiantes los estudiaban.

El profesor Grayson agendó su primer seminario la tarde del veinticuatro de septiembre. Hojas de registro fueron colocadas, pero la mitad de la escuela se apuntó así que los maestros dejaron de llevar un conteo. La mayoría se sorprendió cuando Grayson anunció que el seminario no tomaría lugar en el gran comedor, y en su lugar, al borde del lago.

Así que el veinticuatro, después del almuerzo, la mayoría de la escuela se reunió en el borde del lago negro. Draco Malfoy y su grupo estaban ahí, por supuesto. Cualquier cosa que lo ayudara a nivelarse con Potter era buena en su libro, incluso si Grayson era otro santo, como Dumbledore. La mayoría de los Ravenclaw estaban ahí por interés académico. Y los pocos estudiantes hijos de muggles quienes ya sabían algo de magia sin varita estaban al frente. Pero Grayson no estaba en ningún lado.

–¿Dónde está? –dijo alguien.

Dijo dos de la tarde, ¿no?

–Quizás es una prueba. Tenemos que encontrarlo.

–¿Qué tiene que ver eso con la magia sin varita?

–Oye, ¿qué es eso?

Miraron al otro lado del lago, y los estudiantes con mejor vista vieron algo acercarse a ellos desde la otra orilla. Un simple punto al principio, a una milla, cerró la distancia en segundos y tomó la forma de un hombre, caminando sobre la superficie del lago, pateando una lluvia de agua detrás de él. Sin embargo, era sombrío y distintivo, su apariencia un borrón separado de su movimiento. Se acercó más rápido que cualquier escoba, y los estudiantes comenzaron a dispersarse con miedo, pero al momento en que tocó tierra firme, se detuvo. Sus rasgos permanecieron borrosos por un momento, como si de algún modo aún estuviera en movimiento, y entonces se solidificaron y tomaron la forma de Edward Grayson.

Estaba cantando "Scotland the Brave".

Unas cuantas personas aplaudieron, pero la mayoría miraron boquiabiertos.

–Las líneas de canto –habló con ese acento australiano que parecía encantar a muchas de las jóvenes mayores—, o como las llaman en Europa, las líneas ley, son una parte integral de la magia australiana. Son cimientos de nuestra cultura. Son lo que nos ayuda a navegar la tierra, preservar nuestra herencia común, y unir a nuestras muchas culturas tribales. Después fueron adoptadas por muchos de los colonizadores blancos, incluyendo a la familia de mi madre, aunque la práctica se ha reducido en años recientes. Son más fáciles de navegar usando la música local.

Los estudiantes reunidos observaron cautivados. Ninguno de ellos había visto magia como esa antes. Pocos habían escuchado siquiera de la magia australiana, y ni siquiera se rumoraba que Merlín hubiera caminado sobre el agua. Se suponía que no era posible, como volar sin una escoba.

–Las líneas de canto también son como nos armonizamos con la magia natural. En Australia, comprendemos que nuestra magia está unida a la tierra… y al agua. –Cantó una parte de una canción sin tono, y una gran onda se formó en el lago detrás de él, como si una serpiente enorme hubiera pasado justo debajo de la superficie–. Para los más conocedores brujas y magos australianos, magia de la naturaleza es tan integral para su conocimiento como las varitas y las encantaciones en el occidente.

—¿Cómo caminó sobre el agua? –finalmente se atrevió a preguntar uno de los estudiantes mayores. Fue callado por sus compañeros, pero Grayson lo tomó con calma.

–Las líneas de canto no permiten caminar sobre el agua –explicó—. Permiten caminar rápido… tan rápido como un avión muggle, si se camina rápido. Si se camina más rápido de unas sesenta millas por hora, entonces se camina tan rápido sobre el agua que no se cae.

Otro estudiante realizó una pregunta, pero ella levantó su mano.

—¿Por qué no cambiaron por completo al uso de varitas? Incluso Potter dice que son mejores para hechizos más avanzados.

Harry se sonrojó. Eso no era lo que había dicho. Había dicho que tomaba más tiempo aprender magia sin varita, y era más difícil realizar hechizos más avanzados de ese modo. Pensaba que era más fácil y rápida para hechizos más sencillos.

–Pues, eso depende en lo que quieren decir con "mejor", ¿no es así? –respondió Grayson—. La magia de la naturaleza tiene sus ventajas. Los aborígenes australianos muggles vivieron cerca de la tierra y usaron pocas herramientas. Nunca inventaron el arco y la flecha, lo cual era conocido en el resto del mundo, ni muchas de las herramientas de piedra más elaboradas de los granjeros en Europa. Por esto, muchos ven a la gente de mi padre como "primitivos", pero lo que no comprenden es que encontraron otras maneras de desarrollarse en sabiduría y sofisticación. En particular, los magos aborígenes encontraron manera de canalizar su magia sin el uso de herramientas, a través de las canciones antiguas pasadas de generación en generación por más de diez mil años… aprendiendo a sentir las energías mágicas naturales y trabajando en harmonía con ellas.

–Nuestra magia quizás no es tan rápida o deslumbrante como la magia occidental, pero es fuerte. Es fuerte porque es antigua… refinada durante miles de años… y porque trabajamos con la naturaleza y no en contra de ella. Han visto las líneas de canto, y eso solo es una pequeña muestra de lo que la magia australiana puede hacer.

–Ahora, en el campo australiano, la magia sin varita se aprende lentamente, durante muchos años de meditación y aprendiendo a vivir y respirar las energías mágicas de la naturaleza. No tenemos tiempo para eso aquí, desafortunadamente, pero tenemos un sustituto pasable: una concentración de energía mágica en su mayoría alimentada por las corrientes de energía fluyendo por las líneas de canto, y tan fuerte que incluso un squib puede sentirla. Estoy hablando, por supuesto, de las barreras de Hogwarts.

Hubo varios murmullos de sorpresa, pero Harry, Hermione, Nathan Boot, y Annabel Entwhistle, quienes habían aprendido a armonizar sus sentidos con la magia, asintieron. Los de primer año también lo comprendieron de inmediato. Para ellos, solo habían pasado unas semanas desde que habían atravesado por primera vez las barreras de Hogwarts y sentido su poder bañándolos. La mayoría de los estudiantes mayores habían dejado de prestar atención después de la primera vez y raramente lo observaban.

–Esta es la concentración de magia más poderosa en Gran Bretaña –dijo–. No se necesita de una habilidad especial para sentirla. La mayoría de ustedes probablemente puede sentir la magia desde donde están parados. –La mayoría de los estudiantes asintieron—. Para usar magia… magia sin varita… necesitan llegar a ella, traerla a ustedes para poder controlarla. Incluso su magia personal está latente de manera natural. Tienen que llamarla para usarla. De otro modo, estaría fluyendo todo el tiempo, y eso suele terminar mal. Con una varita, no se tiene ese problema. Una varita está encantada para conducir magia. La llama por ustedes. Pero tiene un costo. Nunca se aprende a sentir la magia y controlarla de manera normal. Digo "normal" pero era normal hace miles de años antes de que las varitas existieran.

–Las varitas son más rápidas. Son más fáciles. Pero son flojas. Se supone que son una herramienta, no una muleta. Permiten que se hagan muchas cosas de manera sencilla, pero reprimen de muchas maneras con sus encantaciones rígidas. La verdadera magia –dijo–, está limitada solo por la imaginación. –Se dio la vuelta y estiró una mano detrás de él. Hubo un brillo en el aire, y líneas de energía parecieron aparecer en su mano. Podían sentir la magia cargándose en el aire. Grayson estiró una sección de las barreras hacia él como un pedazo de una red gigante. Con un movimiento, se rompió. Cuerdas de energía de las barreras se agitaron hasta reconectarse y sellaron el agujero. Grayson agitó sus manos, e hilos de magia tejieron un patrón en el aire enfrente de él como una versión gigante de un tejido de gato. Entonces, empujó su mano al frente y la lanzó a un arbusto cercano.

El arbusto se retorció y mutó hasta ser algo salido de una pesadilla. Parecía algún tipo de animal, pero solo en el sentido más vago. Las ramas se transformaron en tentáculos y el tronco en una enorme estructura como barril, tan grande como un hombre. Una cabeza creció, con forma de estrella de mar, y dos alas como abanicos salieron de su espalda. Finalmente, se irguió en cinco raíces robustas y comenzó a moverse entre los árboles a una velocidad sorprendente. La mitad de los estudiantes gritaron horrorizados, y Colin Creevey se desmayó dónde estaba, pero también hubo un grito de entusiasmo que se elevó entre el ruido.

Luna Lovegood se salió de la fila, corrió a Grayson, y lo abrazó sin advertencia.

–¡Es un slashkilter umgubular! –exclamó–. ¿Cómo supo cómo hacer eso?

Eso fue suficiente para confundir incluso a Edward Grayson.

–Erm… lo encontré en un libro antiguo, señorita –dijo, alejándola gentilmente–. Eh, pueden ver aquí lo que la verdadera magia puede hacer. No podrán lograr algo así sin muchos años de práctica, pero podrán sentir el tejido de la magia y con suerte manipularlo de inmediato. Puede que sepan o no que las barreras se extienden a unos pies debajo de las paredes para proteger las bases, así que lo que quiero que hagan es que salgan por las puertas y se paren en fila a lo largo de la pared, y enfóquense en la sensación de la magia en las barreras. Debería ser similar a la sensación que sienten cuando realizan un hechizo con su varita, pero necesitarán trabajar más para llamar la magia hacia ustedes. Muchos deberían poder llamarla lo suficiente para mover las cuerdas, aunque muy pocos podrán romperlas. Prefectos, permanezcan atrás para asegurarse de que ninguno de los otros estudiantes sean agobiados. Aléjenlos de inmediato si parecen no estar concentrados.

El sonido era algo preocupante, pero la mayoría de los estudiantes no lo notó. Pasaron por las puertas con entusiasmo y se alinearon a lo largo de la pared. Fácilmente olvidaban, aun cuando pasaban por ellas varias veces al año, lo poderosas que se sentían las barreras. Incluso para Hermione y Harry la sensación comenzaba a sentirse apagada; aun así, las barreras de Hogwarts se sintieron como una salpicada de agua en un día caliente, como despertarse bien descansados después de una semana difícil, como ver a un amigo querido después de un mes lejos. Se podían emborrachar con ellas.

No pasó mucho tiempo antes de que uno de los de primer año comenzara a dar vueltas y reírse vertiginosamente, y uno de los prefectos lo alejó al instante. El resto de los estudiantes podía simpatizar. Incluso Harry y Hermione lo sintieron. Era como estar bajo una catarata de magia. La mayoría de los estudiantes necesitaron tomarse su tiempo para comprender las sensaciones, pero ellos dos pudieron llamar a la magia de las barreras y moverla a su alrededor tan fácilmente como Grayson lo hizo, aunque no pudieron manipularla para conseguir el efecto deseado como el Gran Hechicero.

Aunque tuvo razón sobre cómo las barreras los afectaban. Después de unos minutos de estar de pie directamente debajo de ellas, muchas personas se sintieron mareados, eufóricos, e hiperactivos, y Harry y Hermione, con su sensibilidad a la magia practicada, comenzaron a sentir sus sentidos sobrecargados. Los prefectos tuvieron que alejar a varios estudiantes más antes de terminar, y algunos de ellos no estuvieron felices de irse.

–Obviamente, este no es el tipo de cosa que quieran hacer solos –dijo Grayson cuando regresaron dentro de las puertas—. No recomiendo que aprendan de este modo si tienen otra opción. Es un buen paso para desarrollar su sensibilidad a la magia rápidamente, pero nunca avanzarán sin meditación cuidadosa para aprender a llamar a su propia magia. –Después de esto, habló a los estudiantes sobre cosas mucho menos interesantes como directrices para practicar el arte y les enseñó unos cuantos ejercicios de meditación similares a los que Harry y Hermione habían desarrollado experimentando hace años. El sentir las barreras, aprendieron los niños de Hogwarts, era fácil. Sentir su propia magia sin una varita… y sin emociones fuertes… era mucho más difícil, y solo una minoría logró avanzar durante la tarde, aunque muchos estaban determinados a practicar. Aun así, esa noche, muchos de los estudiantes en el castillo recordarían por primera vez desde su primera noche lo cálida y reconfortante que se sentía la magia de Hogwarts cuando se acostaran a dormir. Cuando los despidió para que regresaran al castillo, Harry y Hermione finalmente pudieron acercarse a Grayson para tener una conversación.

–Así que, Sr. Potter, ¿piensa que una varita es mejor que la magia sin varita? –preguntó. Harry negó con la cabeza.

–No, señor. Malinterpretaron lo que dije. La magia sin varita definitivamente es mejor para hechizos de primer y segundo año, pero para hechizos más poderosos, se necesita de mucho más trabajo… por lo menos, es lo que hemos descubierto.

–Y es de gran ayuda poder sentir la magia a nuestro alrededor, Embajador –agregó Hermione–. Eso nos salvó más de una vez.

–Ah, por supuesto. Me interesaría escuchar como aprendieron magia sin varita tan bien.

–No muy diferente de como usted lo explicó –respondió, y ella relató con entusiasmo una breve explicación de sus estudios durante los años… como se habían enseñado a sí mismos a sentir y manipular la magia antes de que tuvieron varitas.

Harry no se estaba sintiendo tan entusiasmado ahora que veía a Grayson de cerca. La manera en la que el hombre se movía era… extraña. Había cierta gracia en sus movimientos… un paso confiado, una actitud relajada… y un brillo predatorio en su mirada que no desaparecía. Hermione también lo notó un poco, pero Harry tenía mucha más experiencia que ella, y eso lo puso nervioso.

–¿Y cómo tuvieron la idea de aprender magia sin varita en primer lugar? –preguntó.

Harry salió de sus pensamientos. Tenían que tener cuidado de cómo responder esto, ya que estaba muy cerca de sus secretos. También estaba consciente de la mirada penetrante y sospechosa que Grayson le estaba dirigiendo.

–Pues, ya habíamos tenido unas cuantas experiencias con magia accidental, señor –dijo él–. Yo… eh, tuve una muy mala cuando escapé de mis antiguos guardianes cuando tenía cinco años. Y entonces, cuando tenía siete… y Hermione tenía ocho… hubo una tormenta terrible donde vivimos, y ambos estábamos tan asustados que usamos magia accidental por la mitad de la noche. Reparamos una ventana destrozada cuando una rama la atravesó, y volteamos un sofá, lo pegamos al suelo, y nos escondimos debajo.

–Vaya –dijo Grayson riéndose un poco–. Pero eso no explica por qué la aprendieron.

–Bueno, eso es porque a Hermione le gusta sobresalir. La profesora McGonagall vino en la mañana para arreglar las cosas, y Hermione le preguntó sobre aprender magia sin varita de manera adecuada. Y decidió que debíamos aprenderlo a pesar de que McGonagall que era difícil. Y después de esa noche, tuvimos una buena idea de que sentir.

–Ya veo. Muy impresionante –dijo Grayson, aun observando a Harry con cuidado.

Harry hizo el esfuerzo de lucir lo más humano posible… parpadeando normal, manteniendo sus brazos relajados, no elevando el pecho, y más. No lo logró.

–Así que, Sr. Potter, ¿cómo lograron usted y su hermana convertirse en animagos a su edad?

Hermione se tropezó y cayó sobre su rostro. Harry solo gruñó.

–Esperaba que no lo viera.

–Hijo, soy un Gran Hechicero con décadas de experiencia. Se necesita bastante para engañarme. Eres un tipo de gato, ¿no?

–Sí, un gato doméstico –admitió Harry.

–Y tú, señorita… algo en la familia de las comadrejas, creo.

–Nutria de río –tartamudeó Hermione–. ¿Pero cómo? Ninguno de los otros maestros lo notó siquiera. Ni siquiera Moody.

Grayson lanzó una mirada a Harry, y Harry respondió.

–Porque él también es uno. –Hermione lo miró con comprensión.

–¡Eso es lo que veía! –exclamó–. Pensé notar algo extraño en usted, señor, pero pensé que lo hubiéramos sabido.

–Me sorprendió que no que estuviera en el periódico –dijo él–. Lo tuve que usar en la batalla.

–El Profeta no reportó muchos detalles –dijo Hermione–. Sus estándares de periodismo dejan mucho que desear. Estamos esperando a que alguien escriba unas buenas Memorias de la guerra africana oriental.

–Mmm, una idea interesante –dijo–. De cualquier modo, el instinto animal puede ser de ayuda contra alguien tan observante como Moody. O podría sospecharlo después de todo y no querer que lo sepamos.

Esa no era una idea reconfortante, aún con Moody de su lado.

–Aunque no puedo reconocer su especie –dijo Harry. Hermione le lanzó una mirada inquisitiva–. Con Sirius y la profesora McGonagall, puedo ver al perro o al gato de inmediato –explicó–. Es más fácil con la profesora McGonagall, creo, porque somos de la misma especie. Pero usted, profesor… es como si fuera un poco perro, un poco gato, y bastante de algo que nunca he visto antes. Puedo ver que su forma es un mamífero, y un predador, pero no sé que.

–No me sorprende –dijo Grayson–. Dudo que hayan visto uno en persona. Mira bien, entonces. –Grayson se transformó, encogiéndose y cayendo en cuatro patas. Su forma era peluda, de color gris claro, y tan grande como un perro mediano, y para los ojos observadores de Harry, parecía como la mitad de un perro pegada a la parte trasera de un gato grande. Pero los rasgos más distintivos eran las franjas oscuras en la espalda, comenzando en los hombros y continuando a la base de la cola. Hermione soltó un grito ahogado.

–¡Es un tigre de Tasmania! ¡Están extintos! No pensé que eso fuera posible. –Grayson rápidamente cambió de regreso a hombre.

–No están extintos –dijo–. Dejamos que los muggles pensaran que lo estaban, aunque aún los ven de vez en cuando. Los magos australianos los han estado criando por miles de años, incluyendo en el continente. Son nuestra respuesta al gato en el resto del mundo. No son mágicos como tal, pero son buenos sintiendo la magia.

–Oh, cierto –recordó Harry–. En la portada de Harry Potter en el desierto australiano hay una imagen de mí con un tigre de Tasmania.

¿Harry Potter en el desierto australiano? –dijo Grayson con confusión.

–Es un libro de ficción basura sobre mi niñez. Es una larga historia.

–Por supuesto. Comprendo. He tenido mis problemas con biografías no autorizadas. Ahora, puede que les sea de interés saber que no hubiera importado si el tilacino en verdad estuviera extinto porque aun así existieron y los vi en persona cuando era un niño. Ese parece ser el requerimiento para que una transformación sea posible… y que no sea un animal mágico. Pero me gustaría saber cómo lo lograron tan jóvenes.

–Oh, pues, mi papá y sus amigos lo hicieron cuando solo eran un año mayores que nosotros, y uno de ellos ayudó a Hermione el año pasado –dijo Harry–, pero para mí… fue magia accidental.

–¿Accidental?

–Cuando escapé de mis antiguos guardianes –agregó con renuencia.

–¿Te convertiste en animago por magia accidental? Por la serpiente arcoíris, eso ni siquiera yo lo había visto antes.

–El sombrero seleccionador me dijo que ha pasado dos veces antes a estudiantes en Hogwarts –ofreció Harry–, pero nunca aprendimos más.

–¿Nunca ha escuchado de algo similar, señor? –preguntó Hermione.

–Solo en leyendas antiguas. Está la historia del viejo Tjilbruke, un animago que se transformó en un ibis. Una de las versiones mágicas del cuento dice que se transformó en uno cuando era niño por su gran deseo de volar con las aves. Pero por otro lado, hay otra versión que dice que los dos padres de Tjilbruke eran ibis animagos, y cuando tuvieron a un hijo… –Vio a ambos adolescentes palidecer un poco–. En forma humana –aclaró–, nació con su don.

–¿Oh? –dijo Hermione con interés–. Hay una leyenda en Gran Bretaña sobre Morgana le Fay. Me pregunto si hay algo de verdad en eso.

–Mmm, quizás. Lo investigaré la próxima vez que esté en casa. ¿Asumo que lo están manteniendo secreto?

–Sí, señor –dijo Harry–. El profesor Dumbledore piensa que Voldemort sigue afuera, y es mejor que no sepa sobre nuestra ventaja.

–Sí, lo mencionó. Mantendré su secreto, por supuesto. Y ayudaré en lo que pueda, dentro de mi discreción diplomática.

–Gracias, profesor.