¡Tekeli-li! ¡Tekeli-JK Rowling! ¡Tekeli-White Squirrel!


Capítulo 94

Sí, que la comprobación de las varitas es tradicional, pero no hay razón por la que tenga que ser en un día de clases.

De acuerdo, entonces. ¿Por qué no la movemos a… el sábado doce? Llamaremos a Ollivander, pediremos al Diario el Profeta que cubra la historia; será un buen día.

¿Asumo que también invitará a periódicos de los países de las otras escuelas participantes, Sr. Bagman?

Eh… claro, hagamos eso.


–¡Buenos días, Hogwarts! –La voz de Lee Jordan resonó por todo el campo de quidditch–. Bienvenidos al tercer partido de quidditch de nuestra temporada especial. ¡Este partido es Slytherin contra Gryffindor! –La multitud bramó su apoyo los equipos. Con los estudiantes visitantes y unos cuantos miembros del público más de lo normal, era una gran audiencia.

Pero el moderador del día no será la profesora McGonagall… aunque aún está vigilándome de cerca. Hola, profesora. En su lugar, demos una gran bienvenida a Hogwarts a mi comentarista especial invitado para el día, ¡Viktor Krum!

Exclamaciones de sorpresa y deleite (tanto de chicos como chicas) retumbaron en el aire cuando Viktor Krum tomó el asiento junto a Lee, confirmando los rumores más fantásticos que habían estado flotando por la escuela.

–Buenos días –la voz profunda de Viktor se escuchó por el micrófono mágico–. Es un placer estar aquí. Me alegra tener esta oportunidad de checar a la competencia.

Eso provocó risas en las tribunas cuando las personas se dieron cuenta que eso era exactamente lo que estaba haciendo. Harry también notó que el acento de Viktor estaba mejorando. Debía estar continuando sus estudios en inglés.

–Recibamos al equipo de Slytherin –dijo Lee sin entusiasmo–. Bletchley, Montague, Pucey, Warrington, Crabbe, Goyle, y… –Tosió–... Malfoy.

El equipo de Slytherin salió, dando una vuelta como los profesionales lo habían hecho en la Copa Mundial mientras Viktor comentaba sobre el escuadrón–: El equipo de Slytherin tiene una batalla cuesta arriba con tres jugadores nuevos este año. Malfoy ha actuado bien como buscados en temporadas previas, pero no ha demostrado poder usar la saeta de fuego contra un oponente al nivel.

–Pues, Slytherin definitivamente está en problemas porque, ¡es hora de recibir al equipo de Gryffindor! –gritó Lee, y la multitud bramó con más fuerza–. Weasley, Johnson, Spinnet, Bell, Weasley, otro Weasley, yyyyyyyyyyyyyyyy ¡POTTER!

La sección de las gradas de Gryffindor gritó con una favorita del primer año de Harry mientras el equipo daba una vuelta–: ¡Harry Potter es nuestro rey! ¡Potter puede atraparlo todo!

–Gryffindor tiene equipo muy fuerte –dijo Viktor entusiasmado–. Todos sus jugadores son bien entrenados y están probados en el campo. Su guardián nuevo, Ronald Weasley no tiene mucha experiencia, pero se mostró bien en un partido jugado. Pero la verdadera gema del escuadrón es Harry Potter. He estado siguiendo la carrera de Potter desde que me uní al equipo nacional de Bulgaria. –La multitud guardó silencio y prestó gran atención mientras revelaba esta información. La mayoría no tenía idea de que Harry estaba atrayendo atención internacional–. Nuestro director del equipo siempre está atento a jugadores excepcionales en todo el mundo para estar listo para la competencia, y el récord de Potter es excepcional. Invicto en nueve partidos a pesar de múltiples casos de interferencia. Hace un año, realizó su mayor logro: lanzarse en picada una milla y media en una tormenta de granizo con una escoba dañada y salvando a su oponente antes de aterrizar. –Al otro lado del campo, Harry pudo ver a Malfoy rojo por el coraje. Su archienemigo aún mantenía que no había necesitado ayuda en ese incidente.

–También es el primer partido de Potter enfrentándose a otro buscador con saeta de fuego, así que veremos hoy si cualquiera de los dos buscadores está listo para un equipo nacional. Creo que veremos que por lo menos uno lo está.

–¿Listo para algo de quidditch real, eh, Malfoy? –dijo Harry con una sonrisa predatoria cuando los equipos se encontraron en el campo.

–¿Lo es, Potter? –se burló Malfoy–. Suena a que Krum recibió el memo, entonces.

–No fue tu habilidad la que estaba halagando hace un minuto.

–¡Ja! Solo porque has tenido suerte y has atrapado unas cuantas snitches difíciles no te hace un genio. Yo podría haber hecho lo mismo.

–¿Sí? Síguete diciendo lo mismo, Malfoy –dijo Harry, y un momento después, Madame Hooch comenzó el partido.

–Y la quaffle es inmediatamente tomada por Katie Bell de Gryffindor… una cazadora excelente, comenzó en su segundo año para los que no lo sabían, y en verdad ha crecido desde entonces.

Era discordante no escuchar a la profesora McGonagall regañando a Lee por ese comentario, pero en lugar de eso, Viktor se rio y habló–, Y más importante, Gryffindor muestra un excelente manejo de la quaffle desde el comienzo. Ahora, Bell se la pasa a Johnson, quien esquiva una bludger de Crabbe. Goyle está preparándose para poner a las cazadoras Gryffindor en apuros. Spinnet y Bell se cierran en una formación Hawkshead. Johnson pasa a Bell… ¡oh! Esquiva un asalto de bludger doble...

–Y Bell prepara su lanzamiento… –dijo Lee–. ¡ESTÁ DENTRO! Diez-cero, Gryffindor.

Vitoreas se elevaron por las tribunas, aunque los fans estaban más balanceados de lo normal con la mayoría de Durmstrang apoyando a Slytherin. Harry dio una vuelta cuando Katie anotó, causando que Malfoy gritara–: ¿Tienes once años? –Pero antes de que Harry pudiera responder, ambos se encontraron moviéndose fuera de camino cuando Crabbe y Goyle se volvieron locos con las bludgers y casi comenzaron a pelear con Fred y George.

–Slytherin parece estar jugando con una defensa muy agresiva –dijo Viktor–. Los golpeadores se están manteniendo cerca de las bludgers para mantenerlas bajo su control Ah… y Goyle interfiere con el intento de robo de Johnson. Pucey está en posición, se acerca al área de anotación… y es bloqueado por Weasley.

–¡Muy bien, Ron! ¡Sigue así! –gritó Harry cuando Ron elevó su puño al aire en triunfo. Sabía que si Ron podía mantener su cabeza, sería casi invencible, pero aún tenía problemas en la práctica.

Mientras el resto de los jugadores estaban en batalla, Harry decidió que era hora de ver que tan bien podía Malfoy volar realmente. Inclinó su saeta de fuego para lanzarse en picada y aceleró lo más que pudo antes de acomodarse y zumbar por las gradas, casi haciendo volar los gorros de los Gryffindor de primer año.

–Espere, ¡Potter ha visto algo! –dijo Lee–. ¡Se está moviendo!

–A mí me parece una finta, pero es difícil ver –dijo Viktor–. Pero Malfoy lo está siguiendo. Ambos buscadores pueden controlar la saeta a velocidad. Malfoy intenta alcanzarlo.

Harry dejó que Malfoy se acercara detrás de él a propósito, y entonces se elevó en una vuelta de Immelmann que hizo que volara directamente hacia Malfoy. Hubiera zumbado sobre su cabello liso y lleno de gel, pero Malfoy logró un giro de agarre de perezoso y estuvo a salvo cuando lo pasó.

–¡VAYA! ¡Y Potter casi destroza a Malfoy! –dijo Lee-. Bien hecho.

Da –dijo Viktor en acuerdo–. Se salvó… ¿cómo dicen? Por un pelo ¿da? Pero Malfoy tiene buenos reflejos.

–¡Increíble! ¿Vieron eso? –dijo Dennis Creevey desde las gradas–. ¡Harry parece un piloto de combate!

–Sí –dijo Natalie MacDonald nerviosa mientras se acomodaba su gorro–. Este partido es mucho peor que el anterior.

–Es porque es contra Slytherin –dijo Colin detrás de ella.

–¿Salen muchas personas heridas en quidditch?

–Sí, pero nadie ha muerto en años –dijo Demelza Robins. De algún modo, eso no calmó a su amiga hija de muggles.

–¡Mira por dónde vas, Potter! –gritó Malfoy. Harry solo sonrió.

–Si quieres jugar con los niños grandes, más vale que estés listo.

–¿Ah sí? –Malfoy hizo una mueca y se alejó, directo a las cazadoras de Gryffindor. En un acto digno de un acróbata, giró entre ellas e interrumpió su formación, permitiendo que Warrington entrara y robara la quaffle.

–¿Aún crees que no sé volar bien, Potter? –se burló Malfoy.

–Oh, no está mal… ¡si eres un gorrión! –Harry zumbó sobre él de nuevo y se giró para permanecer sobre él, acechándolo como un halcón. Y como un halcón, se lanzó para atravesarse enfrente de Warrington. Warrington entró en pánico y lanzó la quaffle a los aros, pero falló.

–Ahora esto es interesante –comentó Viktor–. Puedo ver que Potter y Malfoy tienen estilos muy diferentes de vuelo, aun cuando ambos son muy buenos. Malfoy usa acrobacias aéreas tradicionales y puede realizar muchas maniobras elaboradas, haciéndolo un jugador versátil. Potter mantiene las cosas más sencillas, pero persigue a su presa con agresividad, con frecuencia como un ataque sorpresa desde arriba. Parece cómodo a altas velocidades, y no tiene miedo de estar a punto de estrellarse.

–Pues, yo siempre he dicho que Potter vuela como un halcón listo para matar a su presa –dijo Lee–. Es una maravilla que Malfoy pueda mantenerle el paso.

Nyet. Malfoy está entrenado clásicamente. Es la única manera en la que podría manejar la saeta de fuego de ese modo.

–Mmm. Supongo que es lo suficiente rico para pagarlo… ¡Oh, rayos! Montague no pasa otra por Weasley. Eso es treinta-cero.

Los puntos comenzaron a acumularse, y Harry comenzó a preocuparse cuando Ron dejó pasar varios goles seguidos, pero Gryffindor se mantuvo arriba en puntos. La snitch se apareció una vez cuando Harry y Malfoy estaban en lados opuestos en el campo. La snitch se apareció justo en el medio. Ambos se lanzaron por ella, pero para cuando llegaron y casi se estrellaron a doscientas millas por hora combinados, se había ido.

Viktor continuó comentando sobre las tácticas de ambos equipos, entrando en más detalles sobre la eficacia de una jugada u otra y lo bien que fue realizada. Tenía mucho que decir sobre los catorce jugadores. Ron, dijo, era dotado, pero imperfecto, mientras que Bletchley de Slytherin solo era promedio pero tenía experiencia. Cada uno de los cazadores tenían un rol particular en su equipo, lo cual Harry no había pensado de manera consciente antes, y Viktor incluso notó diferencias entre los estilos de Fred y George, para el asombro de todos.

–Vaya… –dijo Lee, por primera vez fallando en mantener sus comentarios rápidos–. Yo… no sé qué decir, Sr. Krum. Soy su mejor amigo, y ni siquiera yo puedo distinguirlos la mitad del tiempo. Pero es por eso por lo que usted es el experto.

Gryffindor estaba entonces tres goles arriba, pero ambos equipos estaban jugando bien, y no podían darse el lujo de descansar. Y a pesar de lo que decía, Harry sabía que Malfoy era una verdadera amenaza. Decidió intentar la maniobra que Viktor había usado contra Lynch en la Copa Mundial. Acelerando el paso para llamar la atención de Malfoy, llegó a una gran altura. Una vez Malfoy lo estuvo siguiendo por unos minutos y lo hubo llevado a un falso sentido de seguridad, Harry se lanzó en picada y aceleró hacia el suelo.

–¡Potter se lanza en picada! –gritó Lee–. ¡Malfoy lo sigue! Va a estar cerca...

La multitud bramó mientras Harry se elevaba de su picada tan cerca del suelo que las suelas de sus zapatos rozaron el pasto. Pero la gran sorpresa fue que no escuchó a Malfoy estrellándose contra el suelo detrás de él. De algún modo, el rubio pretencioso había logrado girarse a tiempo.

–¡Y Malfoy sobrevive el intento de amago de Wronksi de Potter! –explicó Krum–. Esa es una de las maniobras más difíciles para los buscadores.

–Pues sí. Tú lograste que Lynch se estrellara en la Copa Mundial con esa maniobra –dijo Lee–. El pobre tipo fue pisoteado por una veela furiosa… y no de buena manera. Me sorprende que Malfoy lo lograra.

–Creo que es seguro decir que tanto Potter como Malfoy podrían jugar de manera profesional –dijo Viktor–. Si los reclutas están escuchando, querrán venir a ver antes de que acabe la temporada. Se necesita comenzar temprano para los equipos nacionales.

Harry y Malfoy se miraron con sorpresa. Harry había escuchado los cumplidos de Viktor antes, pero no había esperado que llamara a reclutas. Casi nunca prestaban atención a nadie excepto por los de séptimo año. Las expresiones de los buscadores pronto cambiaron a miradas de molestia al darse cuenta de que su rivalidad se había intensificado.

Y entonces, como si llamada, la snitch apareció entre los dos, y se lanzaron tras ella. Pero la snitch no iba a ser capturada fácilmente. Zumbó sobre las tribunas, obligando a Harry y Malfoy a escupir velocidad para dar una vuelta alrededor del área de anotación. Con su distancia amplificada, se lanzó en espiral hacia arriba con los dos siguiéndola y después se lanzó en picada. Ambos buscadores le siguieron el paso, pero estaban codo a codo y estrellándose, cada uno intentando superar al otro. Con la distancia al suelo acortándose rápidamente, Harry estiró su mano y la levantó justo antes de tocar el suelo. Malfoy también logró elevarse, dando vuelta en otra dirección, pero Harry estaba sonriendo.

–Lástima, parece que la perdieron –dijo Lee–. ¡No, esperen! Potter está buscando algo en su manga… ¡La tiene! ¡Potter tiene la snitch! ¡Debió tomarla en ese último estirón! ¡Gryffindor gana doscientos setenta a noventa!

¡Sorprendente! –dijo Viktor en acuerdo–. Ese fue el pase de Plumpton más perfecto que he visto en mucho tiempo.

Eso es algo que no se ve todos los días –dijo Lee en acuerdo–. Este fue un gran partido de quidditch, amigos.

El pase de Plumpton era una media broma en el mundo del quidditch. El que las snitch volaran dentro de la manga de un buscador era una media broma porque casi siempre pasaba por accidente. Pero tenía sus usos cuando el buscador no tenía tiempo de darse vuelta o reducir su velocidad para estar al par de la snitch, y estaba moviéndose muy rápido para atraparla con las manos. De cualquier modo, Harry había usado la jugada a gran efecto para capturar la snitch cuando no podía alcanzarla con sus dedos y mantener su récord invicto. Malfoy lo estaba mirando con más coraje que nunca, así que lo iba a llamar un buen día.


El día después del partido fue un día para relajarse para la mayoría de la escuela, pero la mayoría de la escuela no era Harry Potter. No se sorprendió cuando el profesor Dumbledore lo llamó junto a Hermione a su oficina. Se alegraron de ver que Remus también estaba ahí ya que podían usar a alguien ahí que estuviera de manera incuestionable del lado de Harry. Dumbledore terminaba en su propio lado demasiado seguido para su gusto.

–Estoy seguro de que sabes porque te llamé, Harry –comenzó Dumbledore.

–Sí, señor… el hecho de que fui metido de manera ilegal a un torneo peligroso –dijo Harry con calma.

–¿Tiene alguna idea mejor de quién lo hizo? ¿O cómo?

–No, desafortunadamente –respondió él–. Bueno, sí, el cómo es bastante sencillo. Algernon Croaker del Departamento de Misterios visitó esta semana para examinar el cáliz de fuego en persona. El culpable utilizó un encantamiento Confundus modificado para hacerlo que aceptara la presencia de una cuarta escuela. La mayoría de los estudiantes querría representar a su propia escuela, así que no bloqueamos esa posibilidad… aunque aún está mucho más allá de la habilidad de todos excepto los estudiantes más talentosos. También confirmó que las barreras que yo coloqué alrededor del cáliz no fueron quebrantadas, lo cual indica que quien sea que puso tu nombre tenía el derecho de estar ahí. Desafortunadamente, esa categoría incluye a todos los maestros y la mayoría de los estudiantes de sexto y séptimo año.

–¿Y el Sr. Croaker investigó si hay manera de sacar a Harry del contrato, profesor? –sugirió Hermione.

–Sí, Hermione. Pero me informó que intentar desarmar los encantamientos en el cáliz… dañar al cáliz… traería efectos secundarios desagradables e impredecibles… para Harry, para los otros campeones, y posiblemente también para Hogwarts. Sería más seguro aceptar la penalidad.

–Por supuesto –gruñó Hermione.

–Bueno, no es como si no lo esperábamos –dijo Harry–. Creo que aún estará bien que compita.

–Esperemos.

–Si ayuda, Harry –dijo Dumbledore–, he estado discutiendo con el profesor Grayson cambios a nuestras medidas de seguridad para mitigar las partes más peligrosas del torneo. Una vez sean finalizadas, estoy seguro de que tendrás la habilidad de sobrevivir el torneo y en su mayoría, sin heridas. Y, aunque no apoyo el hacer trampa, tienes razón en lo que dijiste a Remus… no hay una verdadera penalidad en contra. –Remus soltó una risotada.

–Ja. De acuerdo con los récords históricos, el hacer trampa en el torneo es casi tan tradicional como el mismo torneo. Desearía que pudiéramos darte ayuda directa, pero el contrato de la escuela con el Ministerio lo previene. Fueron más estrictos con ese. Sin embargo, como compañero merodeador, puedo incentivarte a usar cualquier medio posible.

–Oh, te aseguro que lo haré –dijo Harry–. Ni siquiera se contra qué me enfrentaré. Necesito toda la ayuda que pueda conseguir.

–Naturalmente –dijo Dumbledore–. Ahora, Harry, sé que comúnmente tienes tu propia manera de hacer las cosas. ¿Has aprendido algo notable esta semana sobre el perpetrados de este acto?

Eso era nuevo, pensaron. Dumbledore normalmente no los involucraba de manera tan profunda, por lo menos por cuenta propia.

–Bueno, profesor –dijo Harry–, ya revisamos el mapa del merodeador, y todos los maestros se muestran como sí mismos.

–He incluso para ellos, el cáliz estuvo bajo vigilancia constante –agregó Hermione–. Aún si alguien estaba bajo un Imperio, hubiera lucido extraño si, digamos, la profesora Sinistra se acercó por alguna razón. Y ciertamente ningún estudiante pudo haber pasado el nombre de Harry por el profesor Moody.

–Sí, es posible, pero improbable –dijo Remus en acuerdo.

–Así que lo hablamos con mamá, papá, y Sirius, y pensamos que los únicos que podrían haber sido son David Monroe, Ludo Bagman, o Igor Karkaroff… o alguien pretendiendo ser Monroe o Bagman –dijo Harry.

–Quizás alguien podría estar pretendiendo ser un estudiante de séptimo antisocial, pero es muy poco probable –agregó Hermione.

–Cierto. Hay buenas razones para no sospechar de nadie más –terminó Harry.

–Excelente razonamiento –dijo Dumbledore–. Yo llegué a la misma conclusión. Por supuesto, busqué activamente por otros sospechosos. Descarté al profesor Grayson de no ser él mismo pidiéndole que adoptara su forma animaga. El profesor Moody es automáticamente sospechoso por ser el profesor de Defensa, pero pasó sus preguntas de seguridad, y así. Sobre estar bajo un Imperio, si realizado con habilidad, es virtualmente indetectable, pero como dijiste, Hermione, el cáliz estuvo bajo vigilancia constante. Después de considerar todas las posibilidades, sólo hay tres personas de las que puedo sospechar de manera razonable… las mismas tres que nombraron.

–Bueno saber que estamos en la misma página, por lo menos –dijo Harry.

–Así es. Y esto nos deja un punto interesante.

–¿Cuál, profesor?

–Los tres sospechosos están en el panel de jueces. Podré vigilarlos durante todas las pruebas.

Harry y Hermione pensaron que la idea tenía potencial, pero Remus estaba menos convencido.

–Hay un problema con esa lógica, Albus –dijo–. Quizás el Monroe o Bagman real aún está siendo enviado a trabajar, bajo un Imperio o un Obliviate. Puede que el Monroe o Bagman real será enviado aquí de ahora en adelante. Cualquier mortífago libre podría estar detrás de todo, y no tenemos manera de saber cómo lo lograron, y mucho menos quien.

–Muy cierto, pero por lo menos estaremos cubriendo tantas posibilidades como podemos –respondió Dumbledore–. Y la otra posibilidad es que, si alguien está o estuvo pretendiendo ser uno de nuestros sospechosos, podremos descubrir cuál de ellos estuvo pretendiendo ser.

–¿Cómo hacemos eso? –preguntó Harry.

–Revisando recuerdos que contengan a aquellos sospechados de ser mortífagos y que están libres en mi pensador, junto a recuerdos con todos los que se acercaron al cáliz. Ya que estuvo bajo vigilancia constante, los segundos serán fáciles de obtener, y cualquier gesto o estilo de habla puede que revelen al culpable. Espero que puedan acompañarme en esta travesía. Además del interés personal, también está el sueño que tuviste al final de verano, Harry. Repito que no quiero que busques más visiones de Voldemort. El peligro hacia ti si no lograras bloquearlo de tu mente es mucho mayor que el valor de la información que pudiera proveer. Pero ya que tuviste una visión, es posible que puedas identificar a alguien en ella. Aún si no, tus sentidos felinos podrían notar algo que yo no.

Harry y Hermione estaban asombrados. El que los involucrara (de manera segura) en la investigación era más de lo que esperaban de Dumbledore, incluso después de que compartió todo el conocimiento de los horrocruxes con ellos el año pasado. Siempre prefería trabajar solo… pero quizás la guerra de África oriental, sin mencionar sus dificultades previas con los horrocruxes, finalmente le había enseñado lo valiosos que los aliados podían ser.

–Estaríamos felices de ayudar, profesor –dijo Hermione–. ¿Verdad, Harry?

–Sí, definitivamente. Gracias, profesor.

–De nada, Harry. Buscaré los recuerdos en cuanto pueda. Espero podamos resolver este misterio rápidamente.

Con sus planes arreglados, Harry y Hermione regresaron a la Torre de Gryffindor, donde Harry rápidamente buscó a Neville–. Hola, Nev –lo llamó cuando lo encontró.

–Hola, Harry. Hola, Hermione –dijo–. ¿Qué quería Dumbledore?

–Aún está investigando quien puso mi nombre en el cáliz. Y dijo que tu tío abuelo Algie vino a revisar el cáliz. ¿Le pediste que viniera?

–Sí. Pensé que podría ayudar. ¿Encontró algo?

–Nada realmente útil, pero fue una buena idea –dijo Hermione con una sonrisa–. Eso fue muy considerado de tu parte. –Neville se sonrojó un poco.

–Somos aliados, ¿no? Potter y Longbottom tienen que mantenerse juntos.

–Y Granger –dijo Hermione en juego. Neville se sonrojó aún más.

–Eh, sí, Granger también.


En la segunda semana después de que Harry fuera elegido para el torneo, algunos de los estudiantes, en particular los Slytherin, comenzaron a usar insignias que decían:

Apoya a Cedric Diggory

¡El VERDADERO Campeón de Hogwarts!

Cuando Theo Nott mostró su insignia a Harry, él solo le lanzó una mirada curiosa.

–¿De qué se trata esto? Yo no soy campeón de Hogwarts. –Eso fue suficiente para desacreditarlos, y poco después, Cedric dijo a los Hufflepuff que dejaran de usarlas cuando cambiaron para decir Potter Apesta. No estaba muy feliz de estar compartiendo el centro de atención con Harry, pero aún era un amigo, y no era su culpa. Para el sábado, los estudiantes simplemente estaban usando insignias con su campeón preferido en ellas… algunos más de una.

Harry no era el único no deseando que llegara la conferencia de prensa del sábado. Había estado en algunas reuniones del Wizengamot de importancia, y eso había sido suficiente. El estar atrapado en un cuarto con un grupo de reporteros era una de sus peores pesadillas no relacionadas con Voldemort. Hermione ofreció ir con él, pero él la rechazó; eso solo causaría más confusión.

Considerando el número de personas involucradas, la conferencia de prensa tomó lugar en el gran comedor. Harry se encontró con Cedric por casualidad en el vestíbulo, y ambos entraron juntos. Parecía sorprendentemente como una conferencia de prensa muggle. Había una mesa con siete asientos. Dos estaban siendo ocupados por Fleur y Viktor, y un tercero por el Sr. Ollivander, el famoso creador de varitas, para inspeccionar las suyas. Una docena de sillas fueron colocadas enfrente de la mesa de los campeones, cinco para los jueces del torneo y el resto para los miembros de la prensa. Dumbledore, el sexto juez, estaba junto a un podio, aparentemente moderando. Harry miró a Ludo Bagman y David Monroe con sospecha mientras él y Cedric tomaban asiento. Le había dicho a Hermione que revisara el mapa del merodeador para asegurarse de que no había nadie que no debiera estar ahí.

En lo que respectaba a la prensa, Luna Lovegood era quien resaltaba más para él, a pesar de ser la persona más pequeña en el comedor. Luna estaba usando un sombrero morado brillante con una pequeña tarjeta que decía PRENSA acomodada en la banda, y tenía un pequeño cuaderno muggle y una pluma que se entintaba sola. Harry sonrió en su dirección cuando la vio. Detrás de ella había un hombre de barba rubia que parecía salido de un barco vikingo; a su lado, había un hombre delgado en túnica de colores; y al final, para sorpresa de Harry, estaba Maxwell Barnett, el Mago de la Corte Real. El torneo debía estar atrayendo más atención de lo que pensó. A la izquierda de Luna había una joven risueña que lucía como Lavender Brown en diez años, seguida de un fotógrafo barrigón; y finalmente, Harry hizo una mueca cuando vio a la reportera final en la sala… una mujer de edad media con cabello rubio teñido, lentes enjoyados de manera hortera, y uñas de dos pulgadas. Conocía su imagen del Diario el Profeta, y no fue tímido al respecto.

–¡Oh, rayos, es Rita Skeeter!

Todos lo miraron.

Viktor fue el primero en hablar. Era comprensible que quisiera estar bien informado sobre los reporteros–. ¿Conoces a esta mujer, Harry? –dijo.

–Sí –gruñó él–. Rita Skeeter. Es la principal columnista de chismes en el Profeta.

Si Skeeter se ofendió por la reacción de Harry hacia ella, no lo mostró–. Harry Potter –dijo ella con tono empalagoso–, un placer verte de nuevo. Estás causando todo un alboroto. Me gustaría saber si te molestaría una entrevista privada después de la conferencia. –Harry soltó una risotada.

–¿Después de la basura que has estado publicando sobre mí los últimos años? Sí, me molesta.

Viktor lo miró con sorpresa, y lanzó una mirada sospechosa a Skeeter.

–Vamos, Harry, no puedo darte tratamiento especial solo porque eres una celebridad –respondió Skeeter–. A veces, la verdad duele.

–Y estoy seguro de que publicaste ese artículo sobre mis parientes muggles abusivos justo antes de la votación para la Ley de Defensa de los Muggles por pura coincidencia –respondió Harry.

Fleur y Viktor miraron a Harry sorprendidos y lanzaron una mirada nerviosa a Skeeter.

–Harry, Rita –habló Dumbledore–. No creo que este sea el momento.

–De acuerdo, entonces, Dumbledore –dijo Skeeter. Harry tampoco objetó. Había hecho su trabajo de advertir a sus compañeros campeones sobre ella.

Dumbledore se puso de pie y se acercó a la mesa–. Bienvenidos a todos –dijo–. Una de las tradiciones del Torneo de los Tres Magos… ahora de los Cuatro Magos… es la Comprobación de las Varitas, la cual se asegura de que todos los campeones tengan una varita en buena condición antes de las pruebas. Garrick Ollivander es el mejor creador de varitas en Europa, y realizará la inspección.

–Gracias, Albus –dijo Ollivander. Se levantó de su asiento y caminó al otro lado. Ollivander era un anciano con cabello blanco alborotado y penetrantes ojos plateados. Harry notó por primera vez que sus ojos eran similares a los de Luna y se preguntó si estarían relacionados. Aunque Ollivander definitivamente era más escalofriante. Ollivander pudo identificar incluso las varitas extranjeras solo sosteniéndolas con su mano. La varita de Fleur era palisandro con un cabello de su abuela veela… una sustancia "temperamental", dijo. Conjuró un buqué de flores y la declaró en buena condición. La varita de Cedric era una de Ollivander… fresno y pelo de unicornio. La de Krum era una varita de Gregorovitch, más gruesa de lo normal, de carpe con fibra de corazón de dragón. Harry notó que cada uno de los campeones tenía un núcleo de varita diferente, pero no sabía si significaba algo.

–Ahora, Sr. Potter, veamos su varita.

Harry suspiró y chasqueó sus dedos. Su varita saltó a su mano de su funda en su muñeca, para la sorpresa de la mayoría del comedor.

–Ah, veo que la llevas cerca –dijo Ollivander.

–Después de los últimos tres años, raramente la pierdo de vista –murmuró Harry. La entregó con cuidado, sin quitar su mirada felina de ella.

–Sí, he escuchado de sus aventuras –continuó–. Sabía que debíamos esperar grandes cosas de usted… acebo y pluma de fénix, once pulgadas, fina y flexible… recuerdo bien esta varita… Y la ha mantenido en buena condición. Excelente...

Harry se sintió aliviado de que Ollivander no mencionó el hecho de que su varita fuera hermana de la de Voldemort. Aún no sabía si eso significaba algo, pero después del desastre con el parsel hace dos años, era lo último que necesitaba se supiera.

Mientras tomaba su varita de regreso, fue cegado momentáneamente por un flash de luz. Harry de inmediato apuntó su varita en esa dirección, solo para bajarla al instante cuando vio que fue el fotógrafo, quien no parecía preocupado.

–Gran pose en acción, Sr. Potter –dijo.

Harry suprimió un gruñido. ¿Por qué no había tomado fotos de los otros campeones? Se preguntó. Pero tenía una pregunta más importante en ese momento.

–¿No debería hacer esto antes de cada prueba en lugar de solo una vez antes de que todo el asunto comience, Sr. Ollivander? –Ollivander miró a los jueces, y los jueces se miraron los unos a los otros con sorpresa. Así que a nadie se le había ocurrido. Genial

–Creo que eso sería una adición razonable –dijo Dumbledore–. Si el Sr. Ollivander está de acuerdo.

–Revisaré mi calendario.

Ollivander se sentó, y la sesión fue abierta oficialmente a preguntas. Dumbledore primero señaló a Maxwell Barnett para que hablara.

–Hola, Maxwell Barnett, Mago de la Corte Real del Reino Unido –se presentó a sí mismo, poniéndose de pie–. Realizando un reporte directo para la Reina. Mi pregunta es para el Sr. Diggory y Lord Potter. Aunque representan en nombre a dos escuelas diferentes, ambos técnicamente representan a la Mancomunidad de Naciones Británicas. ¿Cómo se sienten al representar a Su Majestad en un evento internacional?

Cedric y Harry intercambiaron una mirada. Harry no se había considerado como aun compitiendo como un sujeto del Reino Unido, y ninguno de ellos se había imaginado que la Reina se involucraría. Después de unos gestos sutiles que dejaron claro que Cedric no tenía idea de cómo responder, Harry se inclinó para responder vacilante–: Con todo respeto a Su Majestad, no se suponía que pudiera participar en el torneo, y estoy enfocado en salir de este en una pieza. Daré lo mejor de mí, por supuesto, pero no estoy esperando dar una actuación estelar, si soy honesto.

Muchos de los reporteros se sorprendieron de eso, probablemente por la reputación de Harry para actos atrevidos. Sin embargo, Barnett no dio seguimiento, y Cedric respondió–. Erm, supongo… con todo respeto… que no pensamos mucho sobre el gobierno muggle en general en el mundo mágico. Yo ciertamente estoy orgulloso de representar a Gran Bretaña, y voy a dar todo de mi en el Torneo de los Cuatro Magos por eso.

Fue un extraño comienzo, pero la conferencia de prensa continuó cuando Dumbledore llamó al hombre con barba en la parte de atrás.

–Beowulf Dansgaard de Norsdika Nyheter –dijo–. Para el Sr. Krum, ¿cómo mantendrá el equilibrio entrenando para el Torneo de los Cuatro Magos y el torneo intraescolar de quidditch?

–Entrenaré intensivamente solo para partidos que serán un verdadero desafío –dijo Viktor–. Por lo que he visto, eso será solo contra Gryffindor y quizás Slytherin.

Cedric se sonrojó al ser ignorado de ese modo. Harry pensó que la pregunta era injusta considerando que había otros dos jugadores en la mesa… y ambos buscadores, pero de nuevo hubo poco tiempo para seguimiento.

–Philomela Misslethorpe de Corazón de Bruja –se presentó la joven junto a Luna. (Rita lucía molesta de haber sido pasada hasta el momento.)– Para el Sr. Potter, ¿hay algún nuevo romance en el aire? ¿O entró al torneo para intentar ganar de regreso a su exnovia, Cho Chang?

Harry la miró boquiabierto. ¿Eso era lo que querían saber? Con razón Hermione se quejaba de sus compañeras de cuarto.

–¿Qué? –dijo estúpidamente.

–¿Hay algún…?

–No y no –respondió rápidamente–. O alternativamente, no es de su incumbencia y fui metido contra mi voluntad, en caso de que lo ignorara.

–¿Así que no hay resentimiento contra su compañero campeón, el Sr. Diggory, ya que ahora está saliendo con la señorita Chang?

–¡¿Qué?! –dijo Harry sorprendido.

–¿Dónde lo escuchó? –dijo Cedric. Harry se dirigió a él.

–Espera, ¿es cierto?

–Sí, pero no sé cómo lo supo.

–Es mi trabajo estar al tanto de los rumores, Sr. Diggory –respondió Philomela Misslethorpe–, especialmente cuando son sobre figuras tan prominentes. Así que, Sr. Potter...

–N...n...no –tosió Harry, deseando sonar más convincente, su sorpresa cubriendo su sinceridad genuina–. Nada de resentimiento. Si debe saberlo, la señorita Chang y yo nos separamos de manera amigable en primavera cuando ambos decidimos que no éramos buenos el uno para el otro. –Cedric le lanzó una mirada preocupada–. Sí, en serio –susurró Harry, esperando que los reporteros no lo escucharan.

El siguiente reportero al que llamó Dumbledore fue el francés delgado, quien se presentó como Roland Pelletier de Le Monde Magique.

–Para la señorita Delacour –dijo–. ¿Cree que su herencia veela le dé ventajas en el torneo?

Fleur se rio en melodía, aparentemente sin tomar ofensa de la pregunta. Harry pudo sentirla incrementando atracción para dar efecto. Aún si solo cuarta parte veela, era sorprendentemente fuerte. Cedric tenía una mirada vidriosa. Harry usó su Oclumancia para enfocarse en sus palabras y no en su hermosa voz y se preguntó si las feromonas veela serían clasificadas como una droga restringida en el mundo muggle.

–Eso dependería de si alguna de las pruebas requiere fuego, ¿no? –respondió ella, antes de endurecer su voz y llenarla de determinación–: pero entonces, el fuego tiene sus usos, ¿no?

Nota para mí mismo: no te pongas en el lado malo de Fleur, pensó Harry.

En la siguiente pregunta, Rita Skeeter saltó a hablar antes de que Dumbledore tuviera la oportunidad de llamar a nadie.

–Harry, Rita Skeeter del Diario el Profeta, pero ya lo sabías. ¿Cómo crees que tus padres se sentirían si supieran que estás compitiendo en el Torneo de los Cuatro Magos? ¿Orgullosos? ¿Preocupados? ¿Enojados? –Harry resistió el impulso de bufar.

–Mis padres están muy preocupados porque fui metido en un peligroso torneo diseñado para estudiantes dos años mayores que yo –dijo irritado–. Sin mencionar enojados porque alguien logró meterme contra mi voluntad y sin ser descubierto… Si te refieres a mis padres biológicos, estoy seguro de que se sentirían igual.

Dumbledore llamó a Luna antes de que Rita pudiera responder.

–Hola a todos –dijo con voz soñadora. No era muy alta, incluso de pie–. Luna Lovegood del Quisquilloso. Mi pregunta es para la señorita Delacour y el Sr. Krum: mientras están en Gran Bretaña, ¿están preocupados por la infiltración de vampiros al país a través de la Conspiración de Rotfang?

Fleur y Viktor (y Cedric, de hecho) solo la miraron. Harry intentó no reírse, y dio un leve codazo a Viktor.

–Sólo síguele el juego –susurró. Viktor intentó formular una respuesta.

–Erm… no he escuchado de ninguna Conspiración de Rotfang. Pero no le tengo miedo a los vampiros. En casa en Bulgaria, he visto muchos vampiros. Sé cómo lidiar con ellos.

–Es… lo mismo para mí –dijo Fleur–. Tenemos muy pocos vampiros en Beauxbatons. Dicen que algunos de sus primos son muy peligrosos, pero nunca he escuchado de ellos infiltrando países.

La conferencia de prensa continuó así por un tiempo. Harry descubrió que la mayoría de los reporteros no eran muy buenos. Tendían a ser parciales hacia sus propios campeones, y las preguntas definitivamente dejaban que desear. Rita Skeeter no realizó ninguna pregunta que no fuera hacia o sobre Harry, y fueron en general en la dirección de pintarlo como un héroe trágico y un buscador de atención. El hombre de Le Monde Magique parecía excesivamente enfocado en el hecho de que Cedric era un hombre lobo y en si los otros campeones estaban preocupados por su seguridad a su alrededor, y si él tendría una ventaja injusta.

Harry supuso que Philomela Misslethorpe de Corazón de Bruja por lo menos estaba haciendo su trabajo. Preguntó cosas que a las jóvenes brujas les importarían como sus colores favoritos y sus citas ideales (Harry decidió hacerle una broma y dijo que observación de aves, pero de repente se dio cuenta que sonaba como una muy buena cita para su lado felino) y eventualmente preguntó a los cuatro campeones sobre sus vidas amorosas. Ellos no lo apreciaron. Viktor tenía tantos problemas con fans como Harry, Fleur era parte veela, y con Cedric siendo un hombre lobo, el romance no era fácil para ninguno excepto Cedric.

Para el asombro de Harry, la mejor reportera del grupo resultó ser Luna. Claro, la mitad de sus preguntas eran una locura, pero la otra mitad eran sorpresivamente perspicaces y relevantes, y estaba siendo justa preguntando a los cuatro campeones. Si trabajara para una publicación respetable… eh, convencional, podría convertirse en una gran reportera. Dumbledore debió notarlo también ya que le dio la última pregunta.

–Mi última pregunta es para los cuatro campeones –dijo–. ¿Qué planean hacer con el premio monetario si ganan? –Parecía extraño que Philomela Misslethorpe hubiera pasado esa, pero Harry supuso que ninguno de los reporteros tuvo tiempo de preguntar todo lo que querían.

–Donaré las ganancias al Colegio Nacional de Magia Yugoslavo –dijo Viktor sin titubear–. Tengo amigos ahí, y es desafortunado que la escuela sufra por sus circunstancias.

Cedric suspiró cuando Luna lo miró a él.

–Como pueden imaginar mis gastos se han incrementado. Incluso con la Fundación Cor Humanum otorgando la poción matalobos de manera gratuita, es una vida difícil el ser un hombre lobo. El ganar el torneo pagaría muchos de mis gastos y me ayudaría a estar en pie al graduarme.

–Yo compraré algunas cosas agradables para mí –dijo Fleur–. Quizás un vestido o dos y una escoba nueva. Y pondré algo para una maestría en Runas. Pero el resto será para mi hermana, Gabrielle, para cubrir su matriculación en Beauxbatons.

–¿Y usted, Sr. Potter? –preguntó Luna.

–Eh, probablemente lo done. No lo necesito, y no quería estar en este torneo en primer lugar. Aunque no lo he pensado mucho… Quizás lo done a la Fundación Cor Humanum –agregó con una sonrisa. Eso definitivamente molestaría a sus oponentes.

–Y con eso, damos por concluida nuestra conferencia de prensa –dijo Dumbledore antes de que nadie más pudiera hablar–. Gracias a todos por venir. –Algunos reporteros gritaron preguntas mientras los campeones era llevados fuera, pero nadie respondió.

–Así que, ¿Cho? –dijo Harry cuando estuvieron lejos–. ¿En serio?

–Sí. Fue el día que entré al torneo. Dijiste que no tenías problemas con eso –respondió Cedric.

–No tengo, pero no sabía que había cambiado de opinión tan rápido sobre los hombres lobo.

–Pues, supongo que le diste algo que pensar durante el verano.

–Hola, Harry. Hola, Cedric –dijo Luna, pareciendo aparecer de la nada y aun usando su sombrero morado de prensa–. Creo que fue una buena conferencia de prensa.

–Eh, gracias, Luna –dijo Harry–. Pensé que fuiste la mejor reportera ahí.

–Gracias, Harry. –De otra persona, Luna lo hubiera cuestionado, pero podía ver que Harry era sincero–. Siempre intento practicar con papá en los veranos. Oh, y por cierto, a mí también me gusta observar aves.

Harry se dio la vuelta y la miró, pero ella solo le parpadeó lentamente, le sonrió, y se fue dando saltos. Él sacudió su cabeza y dejó de lado la idea. Sabía que a ella le gustaban las criaturas inusuales… esa era Luna siendo Luna.