JK Rowling lo preparó y le dio la ilusión de estar ahí… en la manera en la que toda la realidad se vuelve una ilusión; es el estudio detallado de White Squirrel lo que nos permite estudiar Harry Potter.

Notas del autor: Pues, este fue uno de los capítulos que creció y creció y creció y se me estaba acabando el tiempo para terminarlo, así que tuve que cortarlo antes de la prueba. Lo siento, pero por lo menos tendrán la acción justo al comienzo del próximo capítulo.


Capítulo 96

Bien, me ha dado la lista, Sr. Fudge, pero no reconozco lo que son algunas de estas criaturas. Me alegra ver que no hay ningún dragón o algo así, pero me gustaría saber qué es lo que está trayendo al país.

...Oh, muy bien. Tengo tiempo. Verá, un demiguise es...


–Mi Señor, he hecho lo que me pidió –dijo Barty, parado enfrente de Voldemort en la mansión Ryddle–. Potter sabe lo que debe de hacer para la primera prueba… Sin embargo, no sé si tiene un plan viable para completarla.

–Eso no es importante, Barty –dijo Voldemort con alma–. Potter no necesita ganar ninguna de las primeras dos pruebas para que nuestro plan funcione. Sólo necesita presentarse y sobrevivir, y ahora que lo sabe, estoy seguro de que está en sus patéticos medios con Dumbledore y Black manipulando las cosas. Sólo la tercera prueba es importante.

–Por supuesto, mi Señor.

–Y ahora, quizás deberías presentar a tu compañero de viaje –dijo Voldemort con burla. Incluso en su forma dañada e infantil, el hombre al lado de Barty tembló–. No eres un hombre fácil de encontrar, Gaius Avery. Tienes un talento para escapar los problemas. Ah, pero estás sorprendido. ¿Dudaste que regresaría algún día?

–¡Amo! –exclamó Avery, cayendo sobre sus rodillas–. ¡Amo, perdóneme!

¡Crucio!

–Levántate, Avery –dijo Voldemort cuando el hombre dejó de gritar–. Lord Voldemort no perdona. Lord Voldemort no olvida. Me abandonaste por trece años, y demando trece años de labor para cancelar esa traición. Amycus y Alecto ya han pagado dos años de su deuda… y por voluntad propia, mientras que el joven Barty no pudo reunirse conmigo hasta el año pasado. Es el único mortífago fuera de Azkaban sin culpa. , Avery, tienes muchas reparaciones que hacer.

–Haré lo que me pida, Amo –dijo Avery tembloroso, haciendo una reverencia.

–Bien. Estoy seguro de que lo harás. Tu primera prueba es ir con el padre de tu amigo Mulciber y traerlo a mí. Tiene mucho por lo que responder, culpando a su hijo de todos sus crímenes. Hazlo sin levantar sospecha de sus asociados… o los tuyos. Ya que estás fuera de práctica, y yo tengo tiempo, tendrás un mes para completar esta tarea. Pero agradece las pequeñas misericordias.

–Sí, Amo. Gracias, Amo –dijo Avery.

–Puedes retirarte.

Avery hizo una reverencia y salió del salón.

–Hoy en día es difícil de encontrar buenos sirvientes, ¿no es así? –dijo La Pantera. La bruja oscura mexicana se divertía cada vez más con cada seguidor que Voldemort había traído a postrarse a sus pies, y el espectáculo de Avery había sido especialmente entretenido.

Voldemort siseó en su silla.

–La mayoría de los magos han crecido más débiles con el paso de los siglos –dijo–. Incluso aquellos que mantuvieron su sangre pura han sido contaminados por la cultura. No es sorprendente que tres cuartos de mis seguidores huyeran ante la primera señal de problemas.

–¡Ja! Esto nunca hubiera pasado si hubieras comenzado una religión, sabes. Ellos saben cómo mantenerse leales.

–Sé perfectamente como manipular personas, Lady Pantera –dijo él irritado. Uno de esos días, no la necesitaría más, y entonces…– Desafortunadamente, la cristiandad muggle erradicó las religiones antiguas a tal grado que sería difícil poder comenzar un renacimiento druida. ¿Por qué crees que cambié el nombre de caballeros de Walpurgis a mortífagos?

Barty escuchó con atención. Esta era la parte de la historia del Señor Oscuro que no había escuchado de los antiguos miembros. Era extraño lo poco que sabía de donde había venido. ¿Cómo fue para los miembros fundadores que conocieron al Señor Oscuro antes de ser Lord Voldemort?

–Barty –el Señor Oscuro lo sacó de sus pensamientos–, has hecho bien. Quizás quieras pasar el resto de la noche con tu… prima, y después regresar a tus deberes.

–Gracias, mi Señor.

–Y asegúrate de que Lucius no esté procrastinando. El que Yaxley y Lord Jugson regresen a nuestro lado es de suma importancia.

Barty sonrió. El reunirse con ese cobarde siempre era divertido–. Por supuesto, mi Señor. –Se dio la vuelta para irse.

–¡Barty! –lo llamó La Pantera. Voldemort se puso rígido cuando su sirviente fue llamado en un tono tan familiar por otra persona, pero no dijo nada.

–¿Sí, Lady Pantera? –respondió Barty.

–Quiero a otro escreguto. Una hembra esta vez. Quiero estudiar su desarrollo sexual. Winky, construye otro nido.

La elfina de aspecto agobiado de Barty, ahora con muchas cicatrices por los escregutos, miró a su amo suplicante, pero lo único que él dijo fue–, Como usted diga, Lady Pantera –después de lanzar una mirada a Voldemort, quien asintió su aprobación. Hizo una mueca ante la idea de intentar que esas monstruosidades se reprodujeran, pero se fue en silencio.

–Espero que sus estudios estén siendo productivos, Lady Pantera –dijo Voldemort secamente.

Mucho –dijo ella con prepotencia–. Serán guardianes excelentes con unos cuantos rituales. Más manejables que las mantícoras con la misma predilección para comerse todo lo que se mueve, y caparazones protectores de los cangrejos de fuego de resistencia contra los hechizos y ataques pocos convencionales como pociones. Si crecen tanto como una mantícora, lo cual creo que harán, deberían ser clasificados como clase XXXXX.

–Bien, por entretenido que sería si finalmente se deshicieran del tonto de Hagrid, ¿qué del trabajo en el ritual para el que te contraté?

–No te sulfures, Voldemort. Vamos adelantados. Te dije que no necesitaría todo un año para esto. Lo único difícil es la captura del unicornio. De todos modos, tengo una sorpresa para ti cuando esté listo. –Él entrecerró los ojos.

–¿Te parezco un mago al que le gustan las sorpresas?

–No pareces un mago para nada. ¿Y te parezco una bruja a la que le importa? Confía en mí, te gustará. Considéralo un bono por traerme los escregutos.

–Mmm… Si tu sorpresa causa que el ritual falle, las consecuencias serían muy severas.

–¿Con los seguidores que he visto? Lo dudo, pero el punto no importa. La Pantera no falla.


Harry se despertó temprano el jueves en la mañana a pesar de no dormir mucho. Después del entusiasmo de la noche pasada, estaba seguro de estar despierto y en alerta. Ni Fleur ni Viktor se sentaron con él para el desayuno esa mañana, lo cual agradeció. Sospechaba que estaban siendo informados por sus respectivos directores sobre la prueba. El contrato más estricto de Hogwarts con el Ministerio como institución anfitriona en verdad estaba obstruyendo a sus propios campeones… ¡y Harry ni siquiera era un campeón de Hogwarts!

Aun así, pensó que su plan funcionaría, incluso si su familia no estaba entusiasmada. Era asunto de esperar y observar cómo los árboles eran acomodados en el campo de quidditch para comprender los detalles. No fue hasta la mitad del desayuno que Harry se dio cuenta de que tenían un problema.

–Oh no –dijo.

–¿Qué pasa? –dijo Hermione preocupada.

–Moody.

–¿Qué de él?

–Hermione –siseó–. ¿El profesor Moody que lo puede ver todo?

Ella lo miró con sorpresa cuando hizo la conexión–. Oh no. ¡Harry, tu plan! ¿Qué vas a hacer?

–No lo sé… –Lo pensó por un minuto–. No lo sé, tal vez sería mejor decirle por adelantado y ahorrarme los problemas.

–¡Harry! ¡Mamá y papá dijeron que no puedes!

–Lo sé, pero… –Miró a su alrededor y notó a algunos de sus compañeros Gryffindor mirándolos–. Después del desayuno –dijo.

Hermione hizo que mantuviera su palabra, por supuesto, y en cuanto estuvieron solos antes de su primera clase, él le dijo lo que había pensado–: Creo que si explicamos la situación a mamá y papá, lo comprenderán. Aún es el mejor plan que tengo. Es esto, o intentar manejarlo con hechizos de detección y esperar no ser arrollado. Además, si hay una persona en esta escuela que puede guardar un secreto, es Moody.

–¿Estás seguro de eso? Aún es el profesor de Defensa.

–Sí, pero Dumbledore confía en él.

–Cierto… aunque definitivamente necesitas preguntar a mamá y papá primero… y probablemente también a Dumbledore.

–Sí, podemos hacer eso –aceptó Harry.

–Y deberíamos revisar de nuevo el mapa del merodeador para asegurarnos que es él. Aún hay un impostor cerca.

–Buena idea –dijo Harry. Tembló un poco–. Creo que se nos está pegando, Mione. Estamos volviéndonos tan paranoicos como él. –Hermione se rio nerviosa.

–En este momento, no me parece como una cosa mala… Oh, ¿por qué siempre te pasa esto a ti? –Sin advertencia, se lanzó adelante y abrazó a su hermano.

–¡Ah! Mione, tranquila. No es tan malo –dijo Harry, dándole una palmada en la espalda. Ella se sonrojó y se separó.

–Lo siento, es sólo que este torneo me tiene nerviosa. Y aún no me gusta el plan, incluso si es el mejor que tienes.

–No te preocupes, hermanita. Estará bien.

Pero Harry deseó tener tanta confianza como reflejaba en su voz, y justo después del almuerzo, notó un segundo problema. Por suerte, ese era fácil de arreglar.

–Cedric, ¿podría hablar contigo en privado? –preguntó Harry cuando los compañeros de Cedric se alejaron para su periodo libre.

–Claro, Harry –dijo Cedric. Se fueron rápidamente al aula vacía más cercana–. ¿Qué pasa?

–Sé lo que es la primera prueba.

–Ah… –respondió Cedric, frunciendo el ceño–. Me sorprende que me digas eso, honestamente. Y es muy considerado de tu parte, pero estoy planeando en hacer el Torneo de los Cuatro Magos sin hacer trampa, así que… –se dio la vuelta para irse.

–Fleur y Viktor ya lo saben –soltó Harry.

Cedric se detuvo–. ¿Lo saben?

–Maxime y Karkaroff estuvieron ahí anoche. Ya lo deben de saber. Si te lo digo, todos estaremos parejos.

El joven mayor lo consideró. Estaría caminando a la prueba con una gran desventaja si continuaba así. Técnicamente estaba haciendo trampa, pero ganó su sentido natural de justicia.

–De acuerdo, ¿qué es? –dijo finalmente.

–Tebo –dijo Harry–. Muchos de ellos… veinte adultos más lechones.

–Oh –respondió él–. Eso suena… difícil.

–Hay más. Diricawls, ghouls camaleones, y demiguises.

–Todas cosas que pueden desaparecer –razonó Cedric–. Y dos de ellos clase XXXX. –Eso sería un desafío para cualquier usuario de magia–. ¿Qué debemos de hacer con ellos?

–Tenemos que pasarlos. Están plantando un grupo de árboles en el campo de quidditch… –Cedric hizo una mueca–. Sí, lo sé –dijo Harry–. Están destrozando nuestro campo de quidditch de ese modo. Pero van a dejar a todos los animales libres ahí, y los demiguises tendrán estas cosas que parecen abanicos japoneses… uno para cada uno de nosotros… y tenemos que quitárselos.

–Mmm… eso no será fácil –respondió Cedric–. Los demiguises son casi imposibles de detectar si no quieren ser vistos. ¿Crees poder hacerlo?

–Tengo un plan. Lo desarrollé con mi padrino anoche. Creo que funcionará. ¿ crees poder?

–Probablemente puedo pensar en algo. Gracias por decírmelo, Harry. No tenías que haberlo hecho.

–Claro que sí. Es lo justo.

–Pues, entonces, buena suerte, Harry.

–Gracias. Tú también.


El viernes, Harry pasó prácticamente todo el día fuera de clases y comidas en la biblioteca, pero no estaba leyendo libros. Estaba sentado en la ventana del fondo mirando al campo de quidditch con sus omniculares mientras los constructores plantaban el bosque en miniatura para la primera prueba. Sabía que David Monroe y los otros organizadores no lo dejarían acercarse al campo, pero no había nada que lo detuviera de examinar su trabajo a distancia. Incluso tomó notas, marcando lo mejor que pudo la ubicación de cada árbol mientras plantaban y estimaba los puntos de vista. No iban dejar nada a la suerte.

Madame Pince no estaba contenta.

–¿Y qué crees que estás haciendo? –demandó la arisca bibliotecaria cuando lo vio.

–Mirando el campo de quidditch –dijo Harry.

–¿En mi biblioteca? –Harry la miró.

–No estoy molestando a nadie, ¿o sí, madame? Es sólo que necesito prepararme para la prueba de mañana, y esta es la mejor vista del campo de quidditch en el castillo.

Madame Pince lucía escéptica.

–Sabe, Madame Pince –dijo–, ya que estoy viendo las criaturas que están usando ahí, técnicamente, estoy estudiando también para Cuidado de Criaturas Mágicas.

Madame Pince se fue mascullando, pero no pudo confirmar que estuviera rompiendo alguna regla, así que no había nada que pudiera hacer.

Era extrañamente fascinante mirar a los animales mientras los domadores los movían. Los instintos predatorios de Harry lentamente se incrementaron, y se encontró considerando como, si fuera un guepardo en lugar de un gato doméstico, podría atrapar a un diricawl antes de que se desvaneciera en una explosión de plumas y destrozarlo. No eran tan gordos y lentos como las ilustraciones muggles los mostraban… de hecho, podían correr bastante rápido… aún sería una emboscada… sin caza. De hecho, pensó que podría derrotar a uno en su forma de gato si lograba subirse sobre este y encajar sus colmillos en su garganta, aunque no tenía intención de probarlo.

El tebo sería una presa más difícil, y sólo en parte porque podían desaparecer. Eran rápidos, corrían en manadas, y tenían cuernos grandes en sus cabezas. Un predador enfrentándolos necesitaría tener cuidado para evitar ser corneado y pisoteado por algo que no podía ver. Pero un guepardo real podría rastrearlos por su aroma y sonidos, encontrar cuál de las crías parecía la más lenta y débil, y apresurarse y tomar a uno de los lechones antes de que pudiera reaccionar.

Harry sacudió su cabeza para tranquilizarla. ¿Qué pensarían las personas normales si lo encontraban pensando de ese modo? La profesora McGonagall lo comprendería. También Sirius y Remus, y Hermione tal vez; por lo menos era carnívora. ¿Pero alguien como Ron o Neville?

Aun así, era un ejercicio útil para la prueba. Tendría una mejor oportunidad mañana mientras más aprendiera sobre el comportamiento de los animales ahora. Los ghouls camaleón serían difíciles. Eran igual de difíciles de encontrar para humanos y gatos, y también eran predadores que preferían acorralar a sus presas. Necesitaba mantenerse en alerta permanente, como diría el profesor Moody, para mantenerse lejos de ellos. Aunque los ghouls no eran muy brillantes, y generalmente evitaban una pelea. Un solo ataque con sus garras, y uno de ellos probablemente lo dejaría.

Y entonces, estaban los demiguises: inteligentes, con una estructura social compleja, y probablemente los animales más dotados en el mundo para esconderse. Había una razón por la que su pelaje era usado para hacer capas de invisibilidad. En verdad lucían como orangutanes plateados… de tamaño humano o cerca, pero podían escalar y balancearse entre los árboles. De acuerdo con Animales fantásticos y dónde encontrarlos, vivían en grupos como los chimpancés y los gorilas, y no como los orangutanes. No eran agresivos normalmente, pero podían luchar con fiereza cuando eran amenazados. Harry había escuchado una vez que los simios tenían la fuerza de diez hombres, pero eso seguramente era una exageración. Sin embargo, al mirar a los demiguises mientras la bruja vietnamita, Madame Thanh, los llevaba a los árboles, pudo ver que probablemente eran más fuertes que los humanos.

Una interacción en particular le dijo bastante. Uno de los demiguises… que lucía como el más grande y dominante… intentó robar algo de fruta exótica de uno de los machos beta. Sin embargo, el macho beta evadió el intento, ocultando la fruta en su pelaje y desapareciendo con ella. Esto dijo a Harry dos cosas: que podían esconderse los unos de los otros (probablemente no útil), y podían esconder fácilmente el abanico que se suponía debía recuperar de ellos si se les metía en la cabeza mantenerlo lejos de él.

–¿Un knut por tus pensamientos? –Era casi la hora de la cena, y estaba perdiendo luz del día cuando Hermione fue por él. Se sorprendió cuando vio que Remus estaba con ella.

–Aún estoy mirando como arreglan el campo de quidditch –les dijo.

–¿Has aprendido algo útil? –preguntó Remus. Sonaba tan preocupado como Hermione.

–Descubrí la estrategia óptima para desgarrar la garganta de un diricawl.

–¡HARRY! –chilló Hermione mientras Remus comenzaba a toser.

–¡SH! –dijo Madame Pince.

–Harry, ¿cómo puedes decir eso? –siseó Hermione–. Los diricawls son criaturas mágicas raras y protegidas, y...

–Hermione, cálmate –la interrumpió Harry–. No lo haría. No puedes culparme por pensarlo. Soy un predador natural y he tenido un mes frustrante.

–Pero no deberías decirlo. Es asqueroso y degradante.

–Oh vamos, Mione, también has sentido los instintos predatorios.

–Sí, pero yo los mantengo bajo control y no tengo fantasías sobre matar a criaturas inocentes.

Harry abrió su boca para responder, pero Remus lo interrumpió–: Ejem. Tiene razón, Harry. En general es una buena idea guardarte esos sentimientos, incluso con personas que saben tu secreto. Ahora, ¿aprendiste algo útil sobre el torneo?

–Sí. Los vi preparando todo. No vi nada alarmante, así que creo que nuestro plan es bueno.

Hermione se cruzó de brazos y frunció el ceño.

–Sé que no te gusta, pero es lo mejor que tengo. Tú misma lo dijiste. –Miró a Remus, sabiendo que él no podía confirmarlo realmente.

–Sí, Hermione me contó tu pequeño plan –dijo él–. No puedo darte consejo oficial, pero suena arriesgado… y no sólo por quien podría ver algo. –Harry rodó sus ojos.

–Todo el torno es más que arriesgado, Remus. Podría ser arrollado por un tebo enojado sin importar lo que haga, y lo único que Dumbledore puede hacer es esperar sacarme lo suficiente rápido.

–¡Harry, no hable así! –exclamó Hermione.

–¡Silencio! –ordenó Madame Pince.

–Lo siento, Madame –chilló ella.

–Es mejor decirlo –insistió Harry–. Las personas han estado intentando matarme por años. Estoy usando mis habilidades para mi mejor ventaja, y acordamos que era más seguro que tomar la penalidad por el contrato. Es lo mejor que podemos hacer.

–¿Y estás seguro de poder lograrlo? –preguntó Remus–. Si necesitas más ayuda… tendría que renunciar a mi puesto, pero...

No, Remus –insistió Harry–. No podría pedirte eso. Lo hablamos con mamá, papá, y Sirius. Sin ofender, pero no creo que se te ocurra algo mejor antes de mañana. Mira… –Señaló al atardecer–. Los árboles están lo suficiente cercanos para bloquear algo de la vista y para poder saltar de árbol en árbol sin caerme. Algunos de ellos tienen ramas tan cerca del suelo que será fácil escalar y bajar, así que no hay riesgo de quedarme atrapado. Y mi sentido acentuado de la magia es mi mejor oportunidad de pasar tantas criaturas invisibles. Estaré bien.

–¡Oh, Harry! –Hermione se lanzó a él y lo abrazó. Había estado haciendo eso bastante últimamente–. Esto es tan terrible, obligándote a que hagas todo eso. No sé si podré dormir esta noche.

–Sin mencionar que tus padres vendrán en la mañana –dijo Remus.

Harry y Hermione se giraron y lo miraron horrorizados.

–¿Qué, no lo mencioné antes?


El sábado de Hermione no fue uno agradable. Comenzó con Harry tentándola con arenques ahumados durante el desayuno y todo empeoró desde ahí.

–Vamos, Mione, sabes que los quieres –dijo su hermano.

Ella rodó sus ojos, le quitó el plato, y lo dejó sobre la mesa–. Algunos de nosotros tenemos modales –dijo ella, resistiendo los intentos de Harry de despertar sus "instintos predatorios". Claro, las nutrias eran conocidas por usar rocas como platos, así que eso era algo oportuno. No lo regañó por su inmadurez ni una vez. Conocía a Harry lo suficiente para saber que estaba bastante asustado, al igual que ella, y estaba usando humor para aliviar la tensión, así que aguantó su fastidio, y sin querer lo fastidió de regreso. Estaba tan nerviosa que se la pasó revisando su plan con él una y otra vez hasta que él explotó.

–Hermione, ¡lo tengo! He estado haciendo esto por mucho más tiempo que tú, sabes.

Ella lo dejó también, porque podía ver que tenía bastante en su mente, y, bueno, era cierto.

Las familias de los campeones llegaron a tiempo para el almuerzo, cuando Dumbledore los presentó a la escuela… los padres de ella y Harry, Sirius, los padres de Cedric, los padres de Fleur y Gabrielle, y la familia de Viktor, la cual era más grande que todos los otros invitados juntos. Aparentemente, Viktor tenía un hermano mayor, una hermana, un cuñado, una cuñada, dos sobrinos pequeños, y todos habían ido a verlo competir, probablemente pagado por Karkaroff. Aunque más que saludarse los unos a los otros, cada familia se mantuvo separada.

–Me gustaría presentarles también a tres invitados especiales quienes ayudarán con la preparación de la prueba de hoy –agregó Dumbledore al final de las introducciones–. Canute Ravenscraft, Subdirector de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas. –Un hombre mayor que probablemente era el segundo en el departamento de Diggory se puso de pie–. Rolf Scamander, nieto del magizoólogo Newt Scamander. –Un joven de aspecto robusto y complexión morena sonrió y saludó a la audiencia–. Y Thanh Trung Phuong, famosa experta en demiguises del sur de Asia, lo cual debería dar a los campeones su primera pista oficial de la prueba –terminó Dumbledore, dando una mirada conocedora a los campeones. La anciana bruja vietnamita se puso de pie e hizo una reverencia al comedor–. Tanto el Sr. Scamander como Madame Thanh darán lecciones especiales mañana por la tarde. Ahora, por favor, comiencen.

Tan pronto como los Granger comenzaron a comer hubo un ruido, y Luna Lovegood se sentó entre Harry y Hermione con una gran sonrisa en su rostro.

–¿No estás emocionado, Harry? –dijo ella, sonando un poco más entusiasmada de lo normal, lo cual era bastante viniendo de ella–. Madame Thanh es una leyenda en el mundo de la magizoología. Espero tener la oportunidad de hablar con ella. Y se supone que Rolf Scamander es tan brillante como su abuelo. Sólo lo he visto una vez, cuando era muy pequeña. Parece de ensueño, ¿no lo crees, Hermione?

Hermione comenzó a toser y casi cayó de su silla. ¿Acaso Luna Lovegood acababa de describir a un hombre como de "ensueño"? Se podía encontrar la foto de Luna en el diccionario junto a "soñador/a" ... pero no en el mismo sentido de la raíz. Nunca esperó escuchar la palabra salir de su boca.

–Eh… supongo que lo es, Luna –logró responder.

Dan, Emma, y Sirius intentaban no reírse de la incomodidad de Hermione–. Oh, hola, Sr. y Sra. Granger –dijo Luna, como notándolos por primera vez, y de inmediato regresó a su estado calmado–. Es bueno verlos de nuevo. Espero que le vaya bien a Harry en la prueba. Parece que será un desafío.

–Eh… sí, eso esperamos también, pequeña –tartamudeó Sirius.

–Tengo un buen plan, Luna –le aseguró Harry. Era difícil de ver, pero la conocía lo suficiente bien para notar la preocupación en su mirada–. Estaré bien.

Después de un almuerzo intranquilo, la escuela caminó al campo de quidditch modificado, donde Harry fue finalmente obligado a separarse y unirse a los otros campeones.

–Ten cuidado, Harry –le dijo Emma–. No te preocupes si no puedes completar la prueba. Sólo mantente a salvo.

–Lo haré, mamá. Sé el plan. Tú sabes, no confíes en tus ojos; te pueden engañar, y todo eso –sonrió. Muy apropiado considerando la prueba.

Dan y Emma rodaron sus ojos, y Hermione le sonrió con indulgencia.

–Ve por ellos, Skywalker. –Se inclinó hacia él.

–Si me das un beso de la suerte, te arrepentirás –le advirtió.

Ella le dio un golpe en la nuca–. Preferiría besar a un wookie –dijo. Entonces lo abrazó, como era su intención, y Emma sí le dio un beso en la frente y lo dejó continuar. Los Granger no apreciaron mucho cuando llegaron a las gradas y vieron el entusiasmo general en los rostros de la mayoría de los espectadores. Sí, se suponía que el torneo era un evento divertido, pero era mucho menos divertido cuando un niño de catorce años era atrapado en él.

–Estúpido contrato mágico inquebrantable –murmuró Hermione, jugando con sus manos mientras miraba el campo. Lo que había sido pasto ahora era un denso grupo de árboles con criaturas peligrosas que aparecían y desaparecían en las sombras. La audiencia sólo tenía una vista parcial de lo que estaba pasando, aunque probablemente no sería difícil rastrear a un humano.

–Podría patear a Ludo Bagman. Se ve emocionado de que Harry está en esta cosa cuando probablemente fue metido por mortífagos. Dios, ¿qué se supone que puede hacer Dumbledore si Harry es arrollado? ¡Un movimiento equivocado y será aplastado!

Neville vio la angustia de Hermione y subió una fila y puso su brazo alrededor de sus hombros antes de que se hiperventilara. (Dan mantuvo su mirada en él, pero no interfirió.)

–Estará bien, Hermione –le dijo–. Harry ha hecho cosas más estúpidamente peligrosas que cualquiera que conozco. Lo superará como siempre lo hace. –Hermione suspiró.

–Tienes razón, Neville. Harry siempre tiene la suerte más loca. Probablemente ganará esto de algún modo.

–Bueno, Harry es bueno, pero dudo que gane –habló Amos Diggory–. Nuestro Cedric le ganó directo en el torneo de duelo el año pasado, saben.

–No conoce a Harry como nosotros, Sr. Diggory –dijo Hermione–. Cedric puede ganar en un duelo porque es dos años mayor que él, pero cuando Harry está en peligro, siempre puede sacar una solución loca de su sombrero. –Neville se rio.

–Puedo verlo ahora. Anuncian los puntajes, y dirá, "¿Qué? ¿Están locos? ¡Ni siquiera debería estar en esta cosa!"

Todos se rieron. Esa era una imitación perfecta de Harry.