Se despertó. Estaba vivo. No perdió nada de tiempo en una oración o gracias a JK Rowling, pero continuó actuando bajo lo indicado por White Squirrel.
Notas del autor: No esperaba pasar casi todo un capítulo sólo en la primera prueba, pero ya que rediseñé todo, creo que resultó de ese modo. Bueno, creo que les gustará.
Un dato curioso: es sorprendentemente difícil encontrar información sobre lo que causa químicamente (y no médicamente) que el metal tenga un "sabor metálico". Es causado por el olor del químico oct-1-en-3-uno (CH2=CHC(=O)(CH2)4CH3), creado por la reacción de lípidos en la piel con iones metálicos. Sin embargo, este mecanismo no fue comprendido hasta el 2006. También puede que haya una reacción en las papilas gustativas.
Capítulo 97
Le dieron instrucciones a Harry de que fuera a lo que normalmente eran las gradas de los maestros, lo cual le daría una buena vista de los árboles. Sin embargo, Ludo Bagman lo agarró solo en la base de las escaleras, mostrando su sonrisa infantil–. Hola, Harry –dijo en voz baja–. ¿Te sientes bien? ¿Necesitas algo?
–¿Qué? –dijo Harry–. Yo… no, nada. –Esto era extraño. Bagman estaba cruzando a actitud escalofriante.
–Bueno, probablemente ya dedujiste la prueba –continuó–. ¿Tienes un plan? Porque no me molestaría darte algunos consejos...
–¿Consejos? –dijo Harry incrédulo–. ¿No se supone que es un juez imparcial? ¿No tiene un contrato o algo?
–No, al Ministerio no le gusta que firmemos muchos contratos mágicos. Tú eres el más joven, Harry. Cualquier cosa con la que te pueda ayudar...
–No, gracias, Sr. Bagman –dijo Harry rápidamente–. Tengo un plan.
–¿Estás seguro, Harry? –dijo en un susurro–. Nadie se enteraría.
Harry provocó un crepitar de magia a su alrededor que hizo que se agrandaran los ojos de Bagman. El largo hombre dio un paso atrás–. Soy un prodigio para la magia sin varita, Sr. Bagman –dijo Harry, comenzando su campaña de desinformación–. Mi sentido de la magia es muy agudo.
–Oh… –dijo Bagman, obviamente impresionado–. Bueno, entonces, será mejor que comencemos. –Se apresuró a seguir, y Harry lo siguió.
Harry se unió a los otros campeones y jueces en la sección de los maestros. Una tienda de sanación había sido instalada directamente debajo de ellos, donde Madame Pomfrey lidiaría con cualquier herida. Cedric, Fleur, y Viktor lucían un poco nerviosos, pero por lo menos parecían tan preparados como Harry. A las dos en punto, Ludo Bagman se puso de pie y se dirigió a la multitud.
–Bienvenidos a la primera prueba del Torneo de los Cuatro Magos –dijo con su voz amplificada mágicamente–. El evento de hoy promete ser emocionante. Nuestros campeones están todos aquí, así que comencemos. –La multitud celebró brevemente–. El Sr. Ollivander ha aceptado amablemente regresar a inspeccionar las varitas de los campeones para asegurarse de que estén en perfecto orden para la prueba que se avecina. La primera prueba es sobre navegar lo que no puede verse. Hemos creado un bosque en miniatura en el campo de quidditch, lleno de todo tipo de criaturas que pueden desaparecer. En el suelo, tenemos a tebo, diricawls, y ghouls camaleones, y en los árboles, tenemos a un grupo de demiguises. Los demiguises han sido entregados cuatro de estos… –Sacó uno de los cuatro abanicos grandes con aspecto de bastón de su túnica y lo abrió–... abanicos japoneses especialmente diseñados. –Mostró el abanico a los campeones. De cerca, pudieron ver que había algo escrito en él–. Cada campeón deberá entrar al bosque y traer uno de estos abanicos a la tienda. Cada abanico tiene escrito en él una pista idéntica para la segunda prueba, así que estarán en gran desventaja si no pueden completar la prueba hoy. –Pareció mirar a Harry cuando lo dijo.
Así que había algo que Harry no sabía aún, y sospechaba que los demás tampoco. Claro, eso solo significaba que era más importante aún terminar la prueba. ¿Pero iban a entrar todos al mismo tiempo? Harry no había considerado eso, y podría complicar las cosas.
Por suerte, ese no fue el caso, ya que David Monroe se puso de pie y explicó–: Originalmente queríamos enviar a los cuatro campeones a los árboles juntos, pero Madame Thanh nos informó que podría asustar a los demiguises el tener tantas personas entre los árboles, así que en lugar de eso, los campeones entrarán uno a la vez, seleccionados al azar. El entrar más tarde les dará la ventaja de ver que funcionó y que no para los otros campeones, pero también significa que habrá menos abanicos disponibles, haciéndolos más difíciles de encontrar, así que debería equilibrarlo.
–Cada juez dará un puntaje a los campeones en la escala del cero al diez. Los campeones serán otorgados puntos por velocidad, habilidad para la magia, y la efectividad de sus métodos, mientras que serán penalizados por resultar heridos, lastimar a los animales, y obvia incompetencia. Ahora, ¿si cada campeón pudiera sacar un número de mi sombrero…? –Se quitó su sombrero de su cabeza, soltó cuatro tarjetas con números dentro, y lo pasó por la fila. Cuando sacaron sus números, Harry se lamentó de descubrir que sería el último. Eso no era útil para nada. Sólo daría más tiempo a su familia (y a él) de preocuparse.
–El primer campeón en entrar al bosque será Cedric Diggory de Hogwarts –anunció Bagman–. Veamos lo que tienes, Diggory.
El Sr. Ollivander revisó la varita de Cedric rápidamente y Cedric descendió al campo y se paró en el césped. Había un poco de espacio entre las gradas y los árboles donde estaba muy visible. Los animales se dieron la vuelta para verlo. La madre tebo desapareció de inmediato, pero sus lechones aún eran muy jóvenes para hacerlo automáticamente, y muchos de ellos aún estaban visibles, acercándose a sus hermanos y hermanas invisibles. El oído agudo de Harry escuchó movimiento que sugirió que las cerdas invisibles se estaban posicionando entre Cedric y los lechones. Ese era un mal lugar para estar con una madre enojada e invisible tras de ti. Después estaban los ghouls camaleones, los cuales miraron a Cedric hambrientos, y los diricawls, los cuales eran más perturbadores.
Aún si estaban midiendo su tiempo, Cedric caminó lentamente para parecer menos amenazante, lanzando hechizos mientras avanzaba. Cada uno hizo que los animales casi invisibles aparecieran como espacios brillantes en el aire. Otro hizo que los ghouls camaleones brillaran brevemente en sus troncos, pero eso causó que cambiaran de posición rápidamente.
–Parece que Diggory está tomando el camino directo –dijo Bagman–, confiando en su habilidad para la detección hechizos para pasar a los animales. Está funcionando hasta el momento, pero veremos cómo le va en los árboles.
–Consideré hacer eso –dijo Harry. Fleur se giró para verlo.
–Vraiment ?
–Sí, pero decidí que sería muy difícil. Significarían muchos hechizos de años superiores, así que necesitaba una solución más creativa.
–¿No hay hechizos de detección para ese tipo de cosas? –había preguntado su papá la noche en la que planearon su estrategia.
–Sí, ¿pero sobre un área tan amplia por tanto tiempo? Sería casi imposible al nivel de Harry –respondió Sirius, y eso vetó la idea.
Pero la estrategia le quedaba bastante bien a Cedric, pensó Harry: talentoso, dedicado, pero no particularmente creativo. Parecía la manera Hufflepuff de hacer las cosas. Claro, había Hufflepuffs que se salían del molde, como Dora, pero la mayoría de los Hufflepuffs probablemente elegirían el método directo primero.
Harry quizás fue el único en la zona de los jueces que escuchó el golpeteo de las patas de cerdo que anunció la embestida de uno de los tebos, pero Cedric ciertamente sí lo hizo. Sería un tonto si no estaba usando un encantamiento supersensorial, y no necesitaría de uno para esto. Harry contuvo su aliento, pero Cedric se giró al sonido y gritó –Protego –mientras se ponía en cuclillas. Con un fuerte ruido, el tebo rebotó contra su escudo, mientras que él se deslizó unos pies atrás. El animal se tambaleó, mareado, y regresó a sus lechones.
–¡Depulso! –Sin tiempo para apuntar bien, Cedric agitó su brazo hacia el tebo que iba contra él desde el otro lado, echando una gran nube de tierra en su rostro en un movimiento que había sido obviamente practicado. Ahora visible, el tebo retrocedió y se sacudió para quitarse la tierra de encima. Cedric se apresuró a los árboles.
–Bien, llegó a los árboles –anunció Bagman–. Un trabajo rápido de varita. Y está escalando. Parece que piensa que estará más seguro lejos del suelo. Pero ahora tiene que preocuparse… ¡de los ghouls camaleones!
Los ghouls camaleones eran predadores mejor adaptados que los ghouls comunes. Además de poder camuflarse, también podían escalar árboles de cabeza. Los árboles no eran muy gruesos, y Harry aún tuvo una buena vista mientras Cedric comenzaba a escalar. Desafortunadamente, fue encontrado por uno de los ghouls. Harry admitió que Cedric era una figura impresionante, colgando de una rama con una mano mientras agitaba su varita como un estoque, lanzando maleficios punzantes e intentando alejar al ghoul del árbol antes de que encajara sus garras en él. Eventualmente, logró tirarlo del tronco, y se cayó sobre su cabeza al suelo.
–¡Oh! Eso debió doler –dijo Bagman mientras Cedric escalaba el árbol. El ghoul se puso de pie y comenzó a escalar detrás de él. La pelea resultante estuvo en su mayoría oculta entre las ramas (lo cual era una buena señal para el plan de Harry) hasta que hubo un rayo de luz, y el ghoul cayó de nuevo al suelo, inconsciente. La multitud celebró.
El estrato superior era el dominio de los demiguises, y aunque estaba más seguro ahí, Cedric estaba fuera de su elemento. Sufrió escalando de un árbol al otro, y era obvio que no había practicado esa parte. Los demiguises eran rápidos, inteligentes, estaban muy bien escondidos, y se movían con facilidad cuando él encontraba a alguno con sus hechizos de detección. En contraste con los otros animales, incluso el detectarlos era mucho más difícil. Cedric fue obligado a actuar a prueba y error para siquiera poder acercarse a uno, mucho menos buscar el abanico. Lentamente, desarrolló una estrategia. Probablemente no quería arriesgar aturdir a las criaturas a esta altura en las ramas, así que en su lugar intentó un embrujo Impedimenta para reducir su velocidad. Aún necesitó de mucha magia, en especial porque la mayoría de sus hechizos fallaron. Finalmente, sus hechizos de detección debieron haber encontrado algo metálico, y sacó uno de los abanicos de entre el pelaje de un demiguise congelado. Lo elevó para el festejo de la multitud.
Después el problema estuvo en regresar a la tienda. Esto no resultó tan bien. Llegó al borde de los árboles sin problemas, pero mientras bajaba, se encontró con otro ghoul que lo atacó, rasguñándolo en el rostro y los brazos, perdió su agarre, y ambos cayeron al suelo de golpe. Se quitó al ghoul de encima con una maldición más desagradable de lo que era su intención, pero la lucha había asustado a un tebo, el cual se lanzó contra él. Apenas tuvo el tiempo suficiente para crear un escudo, pero no fue lo suficiente rápido para evitar ser atrapado contra un árbol. Con pocas opciones disponibles, no tuvo otra opción más que quitar su escudo el tiempo suficiente para aturdirlo. El tebo lo cortó en el estómago con su cuerno antes de caer, pero la herida no se veía muy profunda para Harry, especialmente considerando que Cedric aún pudo correr hacia la tienda de sanación.
–Un aplauso para Cedric Diggory –dijo Bagman, y la multitud de Hogwarts celebró de nuevo. Había terminado la prueba sin herida mayor, aunque Madame Pomfrey quizás no lo vería así, pensó Harry. Y sí, hubo un retraso mientras Cedric era atendido, y Dumbledore bajó a investigar, y regresó unos minutos después, levitando a Cedric en algo que parecía una camilla de hospital.
–Madame Pomfrey insistió –dijo el chico mientras era transferido a su asiento normal–. No es tan malo en realidad.
–Bien hecho, Diggory –dijo Bagman–, y ahora, veamos los puntajes.
Cada uno de los seis jueces anunció su calificación en turno. Perdió puntos por tirar a los ghouls de los árboles, su mala actuación navegando al grupo de demiguises, y por salir herido. Pero al final, recibió unos aceptables cuarenta y cinco puntos.
–Nuestra segunda campeona será la señorita Fleur Delacour de Beauxbatons –continuó Bagman–. Cuando esté lista, Madeimoselle.
Harry estaba interesado de ver lo que Fleur haría. Con una escuela diferente y probablemente habilidades diferentes, no estaba seguro de que esperar. No estuvo seguro de si reírse o darse un golpe a sí mismo cuando dio un paso dentro del campo y exclamó–: ¡Accio fan!
Nada pasó.
–Valió la pena intentarlo –dijo ella.
Su siguiente acto fue quitarse sus zapatos, algo que confundió a la mayoría de los espectadores, pero su truco real fue usar su afinidad para el fuego para su ventaja. Agitó su varita y conjuró nubes densas y esponjosas de humo negro lleno de cenizas, y entonces lanzó un Ventus para lanzarlas lejos de ella y hacia los árboles. Los tebos escaparon del humo, así como todas las criaturas del bosque hacían, y lo que era mejor, las cenizas se pegaron a su pelaje para hacerlos que permanecieran un poco visibles incluso cuando intentaban desaparecer.
–Oh, muy listo –comentó Bagman–. Eso mantendrá a los tebos lejos de ella por un tiempo. Pero no ayudará mucho en los árboles. –Y sí, los tebos ya estaban moviéndose de un lado a otro entre los árboles, haciendo que la zona boscosa en la arena fuera incluso más peligrosa.
–Tsk. Humo –dijo Cedric–. ¿Por qué no pensé en eso?
–Creo que Fleur es una Ravenclaw natural –dijo Harry–. Mmm… eso podría ser justo lo que necesito –dijo Harry–. Tengo un plan, pero no estaba seguro de mi acto inicial. –Su acto de apertura original era usar encantamientos de bloqueo sencillos y su agudo sentido del oído para llegar a los árboles tan rápido como pudiera.
–Eso sería útil, da –dijo Viktor en acuerdo–, pero creo que mi plan será mejor.
–¿Oh? ¿Cuál es tu plan? –preguntó Cedric curioso. Viktor sonrió.
–Pronto lo descubrirás.
Fleur llegó a los árboles rápidamente, usando su habilidad veela para transformar sus uñas en manos y pies en garras para encajarse en el tronco. Incluso si no eran garras completas, podía escalar como un gato. Eso era gran competencia para Harry. A mitad de un árbol, fue confrontada por uno de los ghouls camaleones. Un chillido de enojo sacudió al campo, el cual hizo que los espectadores se encogieran, hombres y mujeres. Y después de medio minuto de chillidos animalísticos, el ghoul corrió asustado, y los fans de Fleur celebraron. Harry no pudo ver bien la pelea, pero pudo imaginarla… Fleur luchando contra el ghoul a su nivel, a dientes y garras, además de su habilidad veela de proyectar calor intenso de sus manos.
Bagman lucía impresionado–. Vaya, vaya, vaya, la pequeña flor puede luchar. Pero veamos cómo le va cuando una mano más gentil es necesaria.
Harry se preguntó si la atracción veela de Fleur funcionaría en los demiguises, pero entonces se dio cuenta que esa sería una mala acción. Su atracción no los calmaría para nada; solo excitaría a los machos. En lugar de eso, tomó un enfoque diferente una vez estuvo en los árboles. Le tomó un tiempo descubrirlo, ya que parecía estar lanzando hechizos a la nada, pero se dio cuenta de que estaba intentando encantar a los demiguises para que se durmieran un árbol a la vez. Entonces, cuando se quedaron dormidos, su invisibilidad lapsó, y pudo inspeccionarlos de uno en uno por un abanico. Tomó tiempo y esfuerzo… estaba usando hechizos con efecto de área grandes… pero encontró uno y regresó al suelo.
Entonces, cayó sobre su trasero cuando un diricawl se apareció justo enfrente de ella y la tropezó. El diricawl asustó a un tebo cercano, el cual se lanzó contra ellos. El diricawl rápidamente desapareció de nuevo en un revoloteo de plumas, dejando a Fleur a que se defendiera sola. La multitud soltó un grito ahogado cuando el tebo corrió sobre ella, pero celebraron cuando ella se puso de pie al instante y lo aturdió desde atrás. Aparentemente, había logrado colocar un escudo a su alrededor justo a tiempo.
Las heridas de Fleur en su mayoría consistían rasguños de su pelea contra el ghoul, lo cual también la hizo perder puntos, y agotamiento por todos los hechizos para dormir. También había sido algo más lenta que Cedric, pero fue obviamente la mejor, y los jueces estuvieron de acuerdo, otorgándole cincuenta puntos.
–El tercer campeón del hoy será Viktor Krum –anunció Bagman después.
Viktor descendió al campo luciendo bastante confiado. Harry no tenía mejor idea de lo que estaba planeando que con Fleur, pero se sorprendió bastante cuando Viktor se dirigió a un lado y exclamó–: ¡Accio escoba!
–¿Está convocando su escoba? –dijo Bagman con sorpresa.
–¡No puede ser! –protestó Harry–. No hay manera de que pueda llamarla desde el barco.
–Quizás le pidió a alguien que la trajera para él –sugirió Cedric.
–Tal vez. Sí consideré eso...
–Podrías convocar tu escoba desde el campo –había dicho Hermione.
–¿Desde el castillo? –dijo Harry incrédulo–. No podría hacerlo. No creo que tú podrías hacerlo.
–Era una idea. Podría llevarla al campo para ti –ofreció ella.
–Mmm… tentador –dijo Sirius–, pero eso quizás sea hacer trampa de manera muy obvia. No querría que lo intentaras a menos que no se nos ocurra algo mejor.
Pero los pensamientos de Harry fueron interrumpidos cuando, mucho más pronto de lo que pensaba, una escoba voló al campo directo hacia Viktor.
–¡Esa no es una saeta! –dijo al instante, y se dio un golpe a sí mismo en la frente–. Soy un idiota. ¡Es una Cometa 260! ¡Convocó a una de nuestras escobas del almacén de escobas!
–¿Una escoba de la escuela? –dijo Fleur con sorpresa-. Eso es muy fácil. Yo podría haber hecho eso.
Harry estuvo de acuerdo. Debió pensar eso antes. Era un acto tan Gryffindor. Y ahí estaba con un plan más astuto merecedor de un Slytherin–. De acuerdo, es mi plan nuevo –dijo. Quizás había una ventaja de ser el último después de todo.
–Mmf –dijo Fleur–. Incluso con solo un abanico a encontrar, parece que tú tienes la ventaja, 'Arry. Supongo que no debería molestarme mucho porque eres el más joven.
–Pues, pensé que tu método fue muy listo, Fleur… espera, ¿qué está pasando?
Hechizos habían eructado en las copas de los árboles, y parecía haber mucho movimiento. Viktor descubrió que una Cometa 260 no era muy maniobrable en lugares cerrados, y no pudo acercarse lo suficiente a los demiguises entre las ramas para buscar un abanico. Peor aún, los demiguises se enojaron porque lanzó hechizos a ellos y lo asaltaron. Incapaz de verlos, fue alarmante poco tiempo antes de que tiraron a Viktor de su escoba, y cayó de entre el cuspe hasta el suelo del bosque.
–Mon Dieu !
–Oh mierda, ¿está bien? –dijo Cedric, estremeciéndose.
Viktor gruñó y se tambaleó mientras se ponía de pie. Posiblemente había tenido caídas igual de malas en quidditch. Después de defenderse de un diricawl y de un ghoul camaleón que se acercaron curiosos, apuntó su varita arriba, temblando–: Accio escoba.
–No. No. No. De regreso al plan A –dijo Harry.
–Buena idea –dijeron Fleur y Cedric al mismo tiempo.
–Oh, esa fue una caída desagradable para Krum –dijo Bagman–. Bueno, si vas a actuar en grande, se tienen que tomar riesgos.
Después de convocar su escoba de nuevo, Viktor regresó entre los árboles, pero su caída lo había puesto más agresivo, y comenzó a lanzar maleficios a los demiguises mientras lanzaba hechizos de detección para encontrar uno de los abanicos. Una vez que encontró uno, voló de regreso a las gradas tan rápido como pudo. Los otros campeones estaban muy asustados para decir algo, pero él habló–: Bueno, eso podría haber resultado mejor.
Viktor probablemente debería haber recibido un puntaje bajo por lanzar maleficios a los demiguises, a pesar de su velocidad, pero Karkaroff, ni siquiera pretendiendo ser imparcial, le dio un perfecto diez. Así que terminó con un total de cuarenta y ocho puntos.
–Bien hecho, Sr. Krum –dijo Bagman–. Y ahora, es el turno de nuestro cuarto y final campeón., ¡Harry Potter, representando a Uluru!
La multitud celebró y Harry entregó su varita al Sr. Ollivander para que la revisara.
–Aún en excelente condición, Sr. Potter –dijo el mago anciano–. Buena suerte.
–Gracias. Creo que la necesitaré. –Bajó al campo. Mientras lo hacía, reflexionó en que los métodos de los cuatro campeones tenían las cualidades de las cuatro casas, aún si dos de ellos no eran de Hogwarts… y el suyo era de una casa diferente. ¿Acaso eso lo hacía de una manera un concurso entre las casas? Eso quizás era algo exagerado, pero era interesante. Madame sacudió su cabeza mientras la pasaba.
–No sé qué están pensando –murmuró–. Por favor intenta regresar en una pieza, Potter.
–No se preocupe, Madame –dijo, intentando sonar confiado–. Tengo un plan.
Harry dio un paso al campo. Podía escuchar a los tebos corriendo dentro y fuera de los árboles. Pero en lugar de correr, como había planeado inicialmente, agitó su varita y comenzó a crear una densa pared de humo.
–Y parece que Potter está tomando prestado el acto de apertura de la señorita Delacour –anunció Bagman desde la tribuna principal.
Harry tomó prestado su acto de apertura, de acuerdo, pero lo modificó para que sirviera su propio propósito. Primero, sopló el humo por todos lados enfrente de él hasta estar seguro de que cubría todo el espacio hasta los árboles. Entonces, mientras los tebos se alejaban, se giró y lanzó el humo a su alrededor, denso y oscuro, dándose la vuelta dos veces para asegurarse de que su vista de las gradas estaba completamente bloqueada para que nadie pudiera verlo. Después, cayó sobre sus rodillas y cambió a su forma de gato.
–No –había dicho Emma cuando sugirió el plan–. Es una mala idea por muchas razones.
–Eres más pequeño como un gato –dijo Dan en acuerdo–. Podrías ser aplastado con más facilidad.
–Sin mencionar, ¿cómo lo vas a ocultar de la audiencia? –dijo Hermione.
–Soy más rápido como un gato, y más ágil. Además, tengo sentidos más agudos de ese modo. Puedo evitar a los animales por sonido y olor y por magia. Y puedo esconderme detrás de un árbol si son lo suficiente gruesos. E incluso si no, en el peor caso, puedo colocar una pared de humo y escalar un árbol en forma felina antes de que se disipe.
Debió de haber pensado comenzar con la pared de humo antes. Hacía las cosas más sencillas.
–Y Potter se oculta a sí mismo detrás de humo. No sé si le ayuda… –dijo Bagman mientras Raticida se lanzaba corriendo. El humo irritaba su nariz sensible, pero aún podía detectar la esencia de los tebos, y más importante, como un gato, su sentido más agudo de la magia podía detectar donde estaban, fueran visibles o no. Algunos de ellos aún estaban corriendo por todos lados cegados por el humo, intentando escapar, especialmente los lechones. Con su agilidad felina, se movió entre las bestias y, cuando tuvo qué, esquivó entre sus patas. Pudo oler el aroma de la madera de los árboles y supo que estaba cerca. Pasó el primer árbol, ya que aún estaría expuesto, evitó a un tebo y a un diricawl, y se metió debajo de un arbusto bajo el segundo árbol, para ver cómo estaban acomodados los árboles. Cuando el humo se disipó, estaba completamente oculto.
–De acuerdo, el humo se está dispersando… esperen, ¿a dónde fue? –dijo Bagman.
Raticida se hubiera reído de la confusión del mago. Si todo iba bien, estaría engañando a toda la audiencia… por lo menos a aquellos que no conocían su habilidad. Ahora que podía ver, se escabulló por la zona y decidió cual lado del árbol era menos visible, encajó sus garras en el tronco, y comenzó a escalar.
Desafortunadamente, había un ghoul camaleón en ese árbol. Lo olió dos segundos después de comenzar a escalar el árbol, los cuales fueron dos segundos muy tarde. Él lo agarró, rodeando sus cosillas y una pata delantera con sus manos peludas. Raticida rasguñó ambas manos con sus garras libres, pero lo sostuvo con fuerza, luchando por atrapar las garras rasguñantes.
Raticida estaba aterrorizado de que el ghoul rompería una de sus patas. Se había roto huesos antes y sabía lo que se sentía como humano, pero no como gato. Si tenía que, se transformaría a humano y no le importarían las consecuencias, pero no estaba seguro de si reaccionaría lo suficiente rápido antes de que algo se rompiera.
Una de las manos del ghoul apretó sus costillas, y él rasguñó con más fuerza, una y otra vez, intentando llegar a los músculos del pulgar de la bestia con sus pequeñas garras. Debió debilitarlo lo suficiente porque su agarre se debilitó, pero lo acercó a su rostro para intentar sostenerlo con sus dientes sucios y puntiagudos.
Pero eso era lo que Raticida quería. Había aprendido su lección de Greyback el año pasado y fue directo por los ojos.
El ghoul aulló adolorido y lo soltó. No estaba acostumbrado a luchar contra un oponente más listo que un gato normal. Raticida se retorció y encajó sus garras en una rama baja que estaba lo suficiente cerca del suelo para poder saltar el resto del camino. Intentando ocultarse de la vista de la audiencia, corrió al árbol siguiente, asegurándose de que no hubiera un ghoul en él, y comenzó a escalar de nuevo.
Bagman aún intentaba dar comentario, aún si no tenía idea de lo que estaba pasando–: Pues, Potter definitivamente está haciendo algo. Parece que atacó a un ghoul.
Sólo se escuchaba el ruido de las ramas y los alaridos de los demiguises mientras Raticida se movía entre las ramas más altas de los árboles. Este no era su hábitat natural… era un gato, no una ardilla… pero las ramas eran lo suficientes largas para soportar a los demiguises cómodamente, así que podía navegarlas fácilmente.
–Creo que Potter se desilusionó. ¿Alguien puede verlo? Yo no puedo. ¿Luchando invisibilidad con invisibilidad? Suena como una locura, pero quizás funcione.
Raticida sonrió. Bagman era un idiota perfectamente útil para esconder su verdadero plan. Si esto funcionaba, ni siquiera necesitaría una historia para encubrirlo.
–¿Qué les parece esto? –había dicho–. Si alguien pregunta, les diremos que mi estrategia es transformar a un gato para que suba por el abanico por mí.
–¿Lo creerán? –preguntó su papá.
–Soy Harry Potter. Creerán lo que sea.
Hermione lo golpeó en la nuca.
–¡Auch! Lo siento.
–Aunque probablemente es cierto –ofreció Sirius–. Después de matar a un basilisco, muchas personas estarán esperando grandes hazañas. Quizás incluso es una estrategia buena si eres lo suficiente bueno para transformaciones. James podría haberlo hecho. McGonagall ciertamente podría.
No era tan bueno para transformaciones, pero era una buena historia de igual modo. La parte difícil fue encontrar el último abanico japonés que los demiguises tenían. Los gatos podían oler el metal… incluso los humanos podían oler el metal… ese "sabor metálico" que se sentía al probar hierro, cobre, o sangre. No sabía que químico lo causaba, pero podía olerlo. Desafortunadamente, todos los demiguises habían estado tocando los abanicos, así que tenía un largo rastro que seguir hasta encontrar el que aún estaba ahí.
Además, un gato corriendo entre las ramas puso como locos a los demiguises, y esa era una posición peligrosa en la cual estar. Aunque menos agresivos que chimpancés o gorilas, los demiguises eran criaturas curiosas y no eran extraños a las peleas, como Raticida rápidamente aprendió cuando uno de los machos adolescentes lo tomó por una de las patas traseras y lo lanzó contra el árbol siguiente. Apenas y logró encajar sus garras para sostenerse.
Comenzó a moverse más rápido, lo cual los alocó más. Los simios mayores sacudieron sus puños hacia él, mientras que los jóvenes comenzaron a corretearlo. Tuvo que moverse en varias direcciones, regresar, y saltar de una rama a otra, intentando mantenerse lejos, navegando a su alrededor con su sentido de la magia más que el de la vista, todo mientras intentaba olfatear el último abanico de metal. Los demiguises parecían estar frustrados al no poder tomarlo por sorpresa a pesar de ser invisibles, y comenzaron a perseguirlo con más agresividad. Raticida sabía que tenía que evadirlos tanto como pudiera. Si tenía que rasguñarlos, sólo empeoraría las cosas.
–Pues, Potter ciertamente tiene a los demiguises alborotados, pero aún no puedo ver lo que está haciendo –dijo Bagman–. Hay algo corriendo entre los árboles, pero no puedo ver qué desde aquí.
En la sección de las familias, los Granger y los amigos de Harry que sabían el plan se sentían cada vez más ansiosos–. Oh Dios, oh, Dios, oh Dios –susurró Hermione–. No pensamos sobre cómo reaccionarían los demiguises con un gato. ¿Cómo va a salir de ahí?
–Tranquila, Hermione –dijo Sirius, aun cuando él no lucía muy tranquilo–. Harry es listo. Estoy seguro de que encontrará la manera de escapar.
–¿Pero y si lo golpean en la cabeza? Si son como los chimpancés...
–Pero no lo son –le aseguró Remus–. Grupos de demiguises no envían tropas de ataque contra grupos rivales. Chimpancés suelen hacer eso. Grupos de demiguises normalmente mantienen sus territorios con competencias de dominación en su mayoría inofensivas. No tendrán la iniciativa para intentar matar a un animal más pequeño.
–Dios, espero que no –dijo Emma–. Les dije que esto era una mala idea.
–Fue lo mejor que se nos ocurrió –dijo Sirius–. Ya lo verás. Todo saldrá bien… espero –agregó bajo su aliento.
–Eso espero –dijo el profesor Moody, quien podía ver al niño gato claramente con su ojo mágico–. El chico la está pasando difícil.
Tomó algo de tiempo, pero Raticida finalmente encontró el abanico japonés. Estaba en las manos de una adolescente hembra a la que parecía agradarle el objeto brillante. Preparándose a sí mismo, hizo lo que no había hecho con ninguno de los otros. Se acercó, escalando a su lado, aferrando sus garras alrededor del abanico cerrado y jalándolo de su agarre. Era pesado, y apenas podía mantener sus garras a su alrededor, pero lo logró. Pero mientras intentaba alejarse, el demiguise lo atrapó por la cola.
Luchó para mantener sus garras aferradas en el abanico mientras maullaba de dolor. Intentó patearla con sus patas traseras, pero no podía alcanzar la mano de la simia. Fue sólo cuando se relajó por un segundo y la dejó que lo acercara más que logró hacer contacto. Ella chilló y lo soltó, pero a sus hermanos… podía oler que eran sus hermanos… no les agradó. Escalaron detrás de él entre las ramas con increíble velocidad y lo tomaron por las patas traseras… uno cada una. Maulló más fuerte mientras lo jalaban, casi safando su cadera. Llegó al punto en el que estaba listo para convertirse en humano y lanzar a las bestias lejos con magia antes de que rompieran sus piernas, pero hizo un último movimiento desesperado, el cual resultó. Se dobló y rasguñó uno de los puños de uno de los simios, logrando liberarse.
El otro simio lo elevó y lo sacudió, intentando tomar el abanico, y Raticida sabía que tenía que escapar rápido. A Madame Thanh no le gustaría, pero fue contra los ojos de nuevo. El demiguise molesto lo lanzó con fuerza, y Raticida se estrelló contra un tronco y cayó sobre la rama más cercana. Se puso de pie tambaleante, pero no sintió haberse roto algo. Aunque seguramente tendría moretones en la mañana.
Eso fue suficiente para él, y los demiguises aún estaban tras él, así que se fue a toda prisa. Al llegar al borde de los árboles, dio un salto de una rama a la otra hasta llegar al suelo en la zona más oculta que pudo. Consideró sus opciones rápidamente y cambió de regreso a humano para poder usar su varita. Comenzó a producir otra pared de humo. Esto era un poco más arriesgado en términos de ser visto, pero era más seguro para no ser pisoteado por los animales, y si lo lograba, agregaría dramatismo que haría orgullosos a los merodeadores. Primero lanzándolo sobre sí mismo, se ocultó de la vista de todos. Entonces, usó un encantamiento de viento para soplar el humo en dirección a la tienda de sanación. Tenía que confiar en que la nube sería lo suficiente densa para poder regresar al punto de comienzo, pero resultó. Cuando el humo se esparció, Harry Potter estaba de pie al borde del campo con toda la fanfarria de un ilusionista, su varita en alto en una mano y el abanico sostenido como un bastón en la otra.
–¡INCREÍBLE! –bramó Bagman–. ¡Potter lo ha hecho! Llegó al inicio sin ser visto por mago o bestia. Eso es un espectáculo.
Harry gruñó, solo en parte por las palabras de Bagman. No necesitaba que las personas pensaran en esos términos, incluso si había una línea fina entre un artista buscando atención y un bromista. Aun así, tenía que completar el acto. Se paró erguido y caminó con orgullo a la tienda de sanación… donde se colapsó rápidamente en los brazos de Madame Pomfrey.
–Dios mío, Potter. Por un minuto pensé que habías salido librado sin tu desastre normal.
–Ey, regresé en una pieza, ¿no? –respondió él. Aun así, cuestionaría la sabiduría de su plan de transformarse en gato toda la semana. Tenía moretones en lugares que ni siquiera sabía que tenía, y no lo consideró hasta que Madame Pomfrey comenzó a examinarlo que quizás podría estar sangrando internamente.
–Potter, qué rayos pasó en esos árboles –demandó la medimaga–. Estos moretones casi son como marcas de dedos gigantes. ¡Si no supiera mejor diría que un troll de montaña casi te hizo pedazos!
Harry se encogió. Por supuesto que notaría algo como eso–. No calculé bien en los árboles –dijo vagamente.
–¡Eso es obvio! Estás muy amoreteado, y… y no te rompiste nada –dijo sorprendida–. No sé cómo, pero de milagro, no te rompiste nada.
Harry sonrió débilmente–: ¿Qué puedo decir? Se cómo caer de pie. –Eso, y que los gatos pesaban mucho menos.
Madame Pomfrey no respondió a esto, aunque continuó murmurando imprecaciones en contra del torneo y los organizadores. Lentamente, ayudó a Harry con una pomada para remover moretones, y Dumbledore llegó para regresar a Harry a la tribuna principal.
–Bien, Potter –dijo ella–, ya que el director insiste en removerte de atención adecuada, por favor intenta mantenerte en pie hasta mañana y ven a verme en la mañana. Sea lo que sea que no me estás diciendo hizo bastante en ti. –Aunque Harry sospechaba que había dicho algo similar a los otros campeones.
Una vez regresó Harry, Bagman pidió su puntaje. Él mismo dio un diez a Harry, lo cual era sorprendente. Había terminado la prueba en buen tiempo, y había hecho lo posible por no lastimar a los animales, pero no fue una actuación perfecta. Y sí, los profesores Dumbledore y Grayson le dieron nueves, y Madame Maxime le dio un ocho. Entonces, David Monroe le dio un diez, lo cual sorprendió a Harry aún más. Pensó que Monroe sería el más imparcial.
Entonces, Karkaroff elevó su varita y produjo un gran número cuatro. La multitud lo abucheó.
–¿Qué? –dijo en voz alta–. ¡Ni siquiera se le podía ver! Quién sabe lo que hizo o si hizo trampa. –Eso no calmó a la audiencia, pero el puntaje se quedó. Harry estaba empatado en primer lugar.
–¿Qué? ¿Están locos? ¡Ni siquiera se supone que deba estar en esta cosa! –dijo él.
–¡Tú! –exclamó Fleur al instante, fuego en su mirada. Harry retrocedió asombrado–. ¿Empataste conmigo? ¡Me hubieras ganado si los jueces hubieran sido justos! ¿Cómo lo hiciste? Sólo eres un niño de catorce años presuntuoso..
–¡Oye! Dije que se supone que no debería estar en esto –dijo él–. Lo sabes, Fleur.
–Dijiste que no ibas a intentar ganar –protestó ella.
–¡No lo intenté! Sólo intenté salir en una pieza, lo cual no fue fácil, déjame decirte.
–¡Ja! ¡Me has hecho ver como tonta! No te será tan fácil en la segunda prueba. Me aseguraré de eso. –Fleur se fue dando pisoteadas, dejando a Harry muy confundido.
–Temperamento veela –dijo Krum, notando su confusión–. Estamos muy familiarizados en Bulgaria. Ya se calmará con el tiempo. Y el profesor Karkaroff no fue muy justo contigo. Tuviste la mejor estrategia, aún si no sabemos lo que fue. –Ofreció a Harry su mano de manera deportiva, y Harry respondió el gesto–. Claro, ahora tendré que destrozarte en quidditch –agregó.
–Puedes intentarlo –dijo Harry con una sonrisa, sabiendo lo mucho que sería destrozado.
–Felicidades a los campeones –concluyó el evento Bagman–. La segunda prueba tomará lugar el sábado veinticinco de febrero, así que tienen bastante tiempo para descifrar sus pistas. Buena suerte.
Los campeones fueron recibidos por sus familias justo después de que los puntajes fueron anunciados, y Harry fue abrazado entusiásticamente por sus desoladas madre y hermana.
–Sabíamos que no morirías, Harry –dijo Sirius relajadamente mientras lo derrumbaban.
–Quizás perderías una pierna –gruñó Remus–. O un brazo.
–¿Pero perderlo todo? –sonrió Sirius.
–Nunca –dijeron al mismo tiempo, Remus siguiéndole el juego.
–Te ves terrible, Harry –le dijo Emma preocupada–. ¿Puedes por favor no intentar morir la próxima vez?
–Haré lo que pueda, mamá. Pero por lo menos conseguí la pista. –Harry elevó el abanico con una mano.
Después de una corta visita en la que aseguró a todos que estaría bien en la mañana, la multitud comenzó a dispersarse para regresar al castillo. Desafortunadamente, antes de poder unírseles, Rita Skeeter se apareció prácticamente en la cara de Harry–. ¡Felicidades, Harry! –dijo–. ¿Me pregunto si tendrías unas cuantas palabras?
De cerca, Rita Skeeter parecía tener demasiado maquillaje sobre su pesada quijada, como si estuviera intentando cubrir una apariencia algo regordeta. Las cejas dibujadas con lápiz y los dientes dorados que Harry notó lo hicieron pensar que era casi tan falsa como Lockhart lo había sido. Tenía un aspecto bajo y hundido que no podía comprender. No le agradaba.
–Sí, puedes tener una palabra –dijo Harry mientras Hermione y Remus lo ayudaban a caminar al castillo–. Adiós.
–Pero hay otros tres campeones que quizás están interesados –dijo Remus.
–O no –agregó Hermione con una sonrisa.
Para cuando Harry llegó a la torre de Gryffindor, ya había comenzado una fiesta. Fred y George trabajaban rápido. Su casa lo celebró cuando entró a la sala, apoyado por Hermione, aún si no estaba representando oficialmente a Hogwarts. Ya se sentía mucho mejor de lo que tenía derecho a sentirse después de la prueba, pero Madame Pomfrey no apreciaría que se sobre exaltara, así que se sentó rápidamente. Aun así, había montañas de postres y cerveza de mantequilla y fuegos artificiales iluminando la sala común, y Gryffindor estaba haciendo un gran alboroto al respecto.
–Felicidades, Harry –dijo Natalie McDonald cuando logró acercarse lo suficiente para hablar con él–. ¿Cómo hiciste eso? Todos los otros campeones tuvieron tantos problemas, pero ni siquiera pude verte.
Harry sonrió y colocó un dedo junto a su nariz como Tom Baker siempre lo hacía–: Ah, un mago nunca revela sus secretos.
Demelza Robins le lanzó una mirada confusa–, Pero eres un mago.
–Es una expresión muggle, Demelza –dijo Natalie a su amiga–. Un mago o ilusionista muggle hace que parezca como si estuviera haciendo magia ocultando cosas en sus mangas y así.
Demelza le lanzó una mirada aún más confusa–. ¿Muggles caen en eso? Dijiste que no eran estúpidos.
–¡No son estúpidos! Los magos muggles tienen muchos trucos secretos para que no se note que están ocultando cosas en sus mangas. Y dicen que un mago nunca revela sus secretos.
–Eh. Extraño.
–Oye, Natalie –habló Harry–, ¿sabes qué haría de esto una verdadera fiesta?
–¿Qué?
–Música en vivo.
–¡Ah! ¿Quieres que toque?
–Si quieres. Te he escuchado tocar. Definitivamente eres buena.
–Yo también lo creo –dijo Demelza.
–¡Vaya, gracias! Iré por mi violín.
Corrió arriba, y Hermione le lanzó una mirada sospechosa–. ¿Eso fue un plan para quitarte la atención?
–Sí.
Natalie regresó pronto con su violín y lo consideró por un momento–: Mmm… ¿qué canciones conocería un mago?
–Oh, ¿sabes algo de las Brujas de Macbeth? –mencionó Ginny Weasley.
–Erm, no. Hija de muggles. Lo siento.
–Oh, ¿y qué tal "The Wand of the County Down"? –preguntó Seamus, medio en broma.
–Esa sí –dijo ella feliz–. Por lo menos si es la misma melodía que la versión muggle –murmuró para sí misma. Pero colocó el arco en las cuerdas y comenzó a tocar la melodía irlandesa. El resto en la sala común lo notó y comenzaron a escuchar. Algunos de ellos comenzaron a bailar, especialmente Seamus, aunque eso quizás fue porque había tomado mucha cerveza de mantequilla. Aplaudieron cuando terminó la canción, causando que se sonrojara profundamente. Pero Harry había logrado sus metas de que Natalie fuera reconocida y el quitar algo de la atención de él.
La fiesta continuó por un tiempo con Natalie tocando de vez en cuando. Tocó la mayoría de las canciones tradicionales que se sabía de memoria, e intentó unas cuantas canciones modernas muggles e intentó recrear una de las canciones de las Brujas de Macbeth cuando se la cantaron, con poco éxito. Fred y George mientras tanto mostraron sus productos de bromas más recientes. Fue solo cuando la fiesta comenzó a calmarse que alguien mencionó la pista que se suponía estaba en el abanico.
–¿Se supone que tiene algo escrito, no? –dijo Ron–. Anda, Harry, ábrelo.
–De acuerdo, entonces. –Harry encajó sus uñas en el espacio a lo largo del abanico y lo abrió. Era, como había pensado en un principio, una réplica grande de un abanico tradicional japonés hecha de dos docenas de tiras de metal. Y sí, había algo escrito en él. Lo leyó en voz alta:
"Para liberar el secreto, primero debe ser atrapado.
Para descubrirlo, primero debe ser encubierto.
El hechizo antiguo para sellarlo es la llave.
El hechizo más viejo para bloquearlo lo dejará libre."
–¿Qué tipo de acertijo es ese? –dijo Ron.
–Debe estar encantado para reaccionar cuando un hechizo en particular es usado en él –dijo Hermione–. Como una contraseña.
–Sí, ¿pero qué hechizo? –se preguntó Harry.
–Obviamente un hechizo para sellar o bloquearlo –respondió ella.
–Pero esas son dos cosas diferentes.
–No necesariamente –habló Neville–. Sellos mágicos pueden bloquear cosas… bloquear que cosas entren, sabes, no solo que salgan… como un escudo.
–Sí, tiene razón –dijo Ron–. Bill siempre está hablando sobre sellos en las tumbas viejas.
–De acuerdo, pero eso no reduce mucho la lista –dijo Harry–. ¿Es un hechizo escudo o de sellado? Son diferentes, aún si hacen casi lo mismo.
Todos en la sala común lo pensaron por un minuto. Nadie tenía una idea que se sentían cómodos diciendo en voz alta, excepto Angelina Johnson–, Bueno, sabemos que no es cualquier hechizo. Es un hechizo muy antiguo.
–¡Claro! –dijo Hermione–. Dice el "hechizo más viejo". Eso quiere decir el hechizo más antiguo en uso en esa categoría. No sería de raíz latina, como la mayoría de los hechizos. Probablemente será griego, o tal vez algo más antiguo.
–¿Alguien sabe cuál es el hechizo de bloqueo más viejo? –preguntó Harry.
–No creo que tengas tanta suerte –dijo Ron, negando con la cabeza–. Han estado usando sellos mágicos en tumbas egipcias por miles de años. No sé dónde podrías encontrar el más antiguo.
–¿Y un hechizo escudo? –preguntó Neville–. ¿Hay alguno muy antiguo?
Eso requirió ser pensado. Angelina estaba contando con sus dedos–. Aegis es el único que se me ocurre que no sea en latín –dijo–. Y recibí calificación casi perfecta en Defensa.
–¿Puedes usarlo? –preguntó Harry, colocando el abanico sobre la mesa.
Angelina miró al abanico y después a él–. ¿No es eso trampa? –dijo con una sonrisa.
–El contrato solo dice que los maestros no pueden ayudarme –dijo Harry con prepotencia–. No dice nada sobre los estudiantes.
–Ah, te atrapó con eso, Angie –dijo Fred.
–¿Pero creen que deberíamos hacerlo? –preguntó George–. Después de todo, técnicamente no representa a Hogwarts.
–Pero aún es Gryffindor –respondió Angelina–. Voy a hacerlo. Déjalo ahí. –Harry lo hizo. Ella apuntó su varita al abanico y habló–. Aegis.
Un domo plateado apareció sobre el abanico en la forma de un escudo y, para asombro general, el abanico cambió de forma, abriéndose ampliamente hasta formar un disco completo de un cuarto de pulgada de grosor, con muchos anillos concéntricos cortados, los cuales podían deslizarse libremente sin caerse. Había ciertas marcas talladas en los anillos, pero no se alineaban perfectamente.
–Es un rompecabezas circular –dijo Harry–. Se supone que debe formar una imagen. –Y aun así, cuando intentó girar los anillos, notó un problema: no se alineaban en ninguna posición. Incluso tomando dos anillos adyacentes y rotando uno por completo, no había posición en la que sus diseños se alinearan perfectamente–. Eso es extraño. No parece poder ser resuelto… esperen –dijo–. Creo que hay algo escrito.
Había unas cuantas marcas que eran obviamente letras, y pronto determinó que sí había una posición en la que se alineaban todos.
–Es una pista –dijo entusiasmado. Y entonces, miró con más atención y rápidamente se sintió menos entusiasmado–. Todo será revelado cuando las estrellas se alineen.
–¿Cuándo las estrellas se alineen? ¿Qué se supone que significa eso? –preguntó Hermione–. Pensé que eso resolvería el acertijo.
Harry gruñó–. No tengo idea, pero si la segunda prueba involucra convocar a Cthulhu en cualquier manera o forma, voy a huir a Australia y no voy a regresar.
