Y habló JK Rowling, y Harry Potter se hizo, y habló White Squirrel, y esta historia tomó presencia.
Notas del autor: Considerando los círculos sociales en los que se mueve la abuela de Neville… en el fanon, claro… me cuesta creer que Neville no pueda bailar. Además, pareció ser un buen bailarín en la película. Así que lo hice un buen bailarín también aquí.
Para mi descripción de Animales fantásticos y dónde dncontrarlos, me estoy yendo por su contenido implícito en el canon, lo cual está arriba del contenido del libro real.
Capítulo 98
–Sí, sé que es tradición, Bagman, pero no podemos tener el Baile de Navidad el día de Navidad. Ninguno de los estudiantes va a querer venir. Podemos moverlo al veintitrés y enviarlos a casa en Nochebuena.
–De acuerdo, de acuerdo, profesora McGonagall. Podemos hacer que eso funcione.
–Muy bien, y ahora, Albus, me gustaría discutir esta regla de que solo los estudiantes de cuarto año y arriba están invitados al baile.
–¿Hay algún problema con eso, Minerva?
–Sabes tan bien como yo que muchos de nuestros estudiantes comienzan relaciones amorosas en su tercer año cuando comienzan las visitas a Hogsmeade. Y aunque quizás son muy jóvenes, me parece apropiado que usemos el mismo estándar para el Baile de Navidad.
–El cuarto año fue un compromiso. El gran comedor no es lo suficiente grande para acomodar a toda la escuela en un baile de manera cómoda, especialmente cuando estaremos recibiendo a más invitados de lo que esperábamos originalmente.
–Sí, será apretado, y si tuviéramos una escuela llena este año sería diferente, pero la clase de tercer año es pequeña. Pueden caber.
–Muy bien, Minerva. Si los otros jefes de casa están de acuerdo, confío en tu juicio.
–Hablé con Lord Potter esta mañana, Su Majestad –dijo Maxwell Barnett a la Reina en su siguiente reunión–. Estaba muy sorprendido de que le fue tan bien, y es de la opinión que su puntaje tan alto y lo injusto de los puntajes de los jueces es lo que hacen que el torneo sea una farsa obvia. Sin embargo, su hermana dio un punto interesante.
–¿El cuál es? –preguntó la Reina.
–Ahora tenemos una razón posible para sospechar que el mago o bruja desconocido que metió a Lord Potter al torneo lo hizo porque genuinamente pensó que podría ganar.
–Mmm. ¿Y eso nos da una mejor idea de quién lo hizo?
–No exactamente, Su Majestad, pero podría expandir la lista de sospechosos a incluir a varios maestros en Hogwarts, aunque el director Dumbledore insiste que no muchos de ellos podrían lograr algo tan difícil. Está investigando activamente, pero no tiene muchas pistas.
–¿Y está seguro de que Dumbledore está libre de sospecha, Sr. Barnett? Siempre me pareció del tipo excéntrico las pocas veces que lo he visto.
–Excéntrico, sí, pero no irresponsable –respondió Barnett–. He visto suficientes interacciones entre Dumbledore y Lord Potter para saber que no pondría en riesgo la vida del muchacho de este modo.
–De acuerdo –dijo la Reina–. Ahora, veo que pudo adquirir un pensador para esta reunión. –Señaló a la vasija de piedra que Barnett había colocado sobre la mesa–. ¿Puede mostrarme sus recuerdos de la primera prueba, entonces?
–Sí, Su Majestad. Algernon Croaker me lo prestó. Es jefe de investigación mágica en el Ministerio.
Barnett no cuestionó como Su Majestad sabía cómo lucía un pensador. Considerando que se había reunido con Dumbledore durante la guerra fría, quizás vio el suyo en algún momento.
Barnett comenzó a mostrarle los recuerdos al instante, y la Reina miró con interés mientras cada uno de los cuatro campeones entraba a los árboles a completar la prueba, todos con una estrategia diferente. A William y Harry les encantaría esto, pensó. Era una lástima que no podía hablar con todos sus nietos de esto, pero incluso ella tenía que hacer concesiones al secreto. Fue la actuación de Lord Potter lo que la intrigó más. Era el más joven y tenía menos experiencia, y aún así debería haber recibido el mejor puntaje indisputablemente.
–¿Tiene idea de lo que hizo Lord Potter? –preguntó cuando la reproducción terminó.
–Tengo una buena idea, Su Majestad, pero no es mi secreto para contar. Le informaré si hay algún desarrollo antes de la segunda prueba en febrero.
–Muy bien, Sr. Barnett.
–Quizás se pregunten porque, si mi abuelo pasó nueve años trabajando en la primera edición de Animales fantásticos, no fue tan comprehensiva, incluso para su época –comenzó Rolf Scamander su lección especial, la cual fue titulada "Magizoología: Aún una ciencia viviente". Esencialmente, estaba describiendo su propio trabajo y relacionándolo con el trabajo que el viejo Newt Scamander había realizado durante el último siglo. Muchos en la escuela estaban entusiasmados, pero Luna prácticamente daba saltos en su asiento.
–La respuesta es complicada –dijo–. Sería fácil decir que "se necesita de un gran genio el componer una guía comprehensiva para una sola clase de criaturas en solo un continente. Solo miren los esfuerzos de los muggles de catalogar todos los animales mundanos en el mundo. Consideren a John James Audubon, quien pasó once años escribiendo un libro que incluye solo la mitad de las especies nativas a América del norte. Es un gran trabajo".
–Sería fácil decir eso, pero estaría mal. No es que no sea un gran trabajo, pero no es tan grande. Así como hay menos magos que muggles en el mundo, no hay tantas especies de criaturas mágicas. Las pocas especies de Europa occidental en Animales fantásticos son casi comprehensivas… por lo menos para las especies que se aceptan en existencia. Hay unas cuantas especies de criaturas mágicas de las que no se sabe con seguridad si existen. Unas cuantas han sido confirmadas durante los años, pero la mayoría continúan siendo teóricas. De acuerdo con mi abuelo, uno de los libros más élite en criaturas mágicas en su época se llamaba Fauna rara y arcana de Europa occidental por Livia Lovegood. No estoy seguro de si se pudiera encontrar una copia hoy, pero incluía tantas criaturas desconocidas como conocidas.
–Y eso me trae a mi primer punto. Muchas criaturas mágicas son difíciles de encontrar, incluso con magia. Madame Thanh explicará lo difícil que es encontrar a un demiguise, y mucho más estudiarlo, y mi abuelo no incluyó ninguna especia que no fue capaz de estudiar él mismo. Ha pasado toda su vida encontrando y estudiando criaturas nuevas desde la primera edición, y yo he seguido en sus pasos.
–Algunas criaturas son muy difíciles de estudiar y se necesita de mucho tiempo para poder acercarse y hacerlo de manera segura. Algunas son muy raras y peligrosas porque fueron creadas mágicamente. El basilisco, por ejemplo. El basilisco no está en Animales fantásticos porque mi abuelo nunca pudo encontrar uno. Probablemente no existe un basilisco con vida que esté siendo mantenido de manera legal en el mundo. Sin embargo, cuando Lord Potter y el heredero Longbottom mataron al basilisco en la cámara de los secretos en Hogwarts, mi abuelo y yo pudimos dar una mirada antes de que fuera vendido en partes, y me alegro poder anunciar que la próxima edición de Animales fantásticos incluirá al basilisco.
–O consideren otra criatura peligrosa que ha estado en las noticias recientemente: el nundu. El nundu ha estado en Animales fantásticos por décadas. Esto es porque mi abuelo fue llamado para consultar con la CIM para lidiar con el incidente del nundu en Argelia en 1960… Creo que sus palabras exactas fueron, "Una bomba nuclear desde la órbita. Es la única manera de estar seguros".
Harry y Hermione estaban casi tan interesados como Luna mientras Rolf Scamander describía su trabajo, en el que investigaba en su mayoría en regiones tropicales del mundo buscando criaturas mágicas y estudiándolas en sus hábitats naturales. Algunas veces, encontraba una que solo era una leyenda, incluso para los magos. Fue en este trabajo que conoció a Thanh Trung Phuong en Vietnam y pasó un año estudiando los demiguises bajo su tutelaje.
La lección de Madame Thanh fue más popular que la de Rolf Scamander, en su mayoría porque llevó a un demiguise al frente de la audiencia.
–Ella es Lieu Hanh –dijo, llevando al simio de la mano. El simio parecía semitransparente, luciendo bastante como el fantasma de un orangután con su pelaje especial sedoso y plateado–. Fue dejada huérfana como bebé, y ayudé a criarla junto con el grupo con el que estaba trabajando. Desafortunadamente para ella, se volvió más cómoda con humanos que con su propia especie… algunas veces pasa, no puede ser evitado… así que la he mantenido cerca de mí y los otros entrenadores de demiguise en Vietnam.
Algunos de los estudiantes más jóvenes saludaron a Lieu Hanh, y ella hizo un gesto que parecía como si se quitara su sombrero seguido de uno que parecía como si estuviera agitando una mano invisible.
Madame Thanh sonrió y les dijo–, Lieu Hanh dice, "Hola, magos". Cuando era joven, comencé a enseñarle un tipo de lenguaje en señas, basado en los experimentos que algunos humanos intentaron con simios mundanos. No estaba segura de si funcionaría al principio, pero lo ha aprendido muy bien. Habla tan bien como un niño de tres años. Muchos piensan que los demiguises y otros simios son "bestias tontas", pero son más humanos de lo que creemos.
Madame Thanh continuó la lección hablando sobre su vida estudiando demiguises y habló en general sobre su naturaleza y comportamiento. Hizo que Lieu interactuara con la audiencia un poco, incluyendo mantener una conversación sencilla con lenguaje de señas y desapareciendo cuando se le decía, aunque mantuvo atención constante para asegurarse de que no causara problemas.
Aparentemente, Lieu Hanh respondía mal cuando era provocada.
Los estudiantes pensaron que ambas lecciones fueron brillantes. Era raro que pudieran escuchar de un profesional o interactuar con una criatura fuera de Europa, mucho menos una tan rara y exótica. Y al final del día, Harry y Hermione no eran los únicos estudiantes diciendo a los maestros que pensaban que debían tener lecciones especiales más seguido.
Casi una semana había pasado desde la última prueba, y la actuación poco ortodoxa de Harry aún era el tema de conversación en la escuela, incluso más que lo que él consideraba que fueron lecciones públicas sobre criaturas mágicas muy interesantes dadas por Madame Thanh y Rolf Scamander. Harry no estaba feliz por la atención. Sin embargo, ese viernes, Dumbledore les dio algo más emocionante de que hablar.
–Es hora de anunciar lo que muchos de ustedes ya sospechaban, considerando que les pedimos que empacaran túnicas de gala este año –dijo durante el desayuno–. Como parte del Torneo de los Cuatro Magos, Hogwarts será anfitrión del tradicional Baile de Navidad el veintitrés de diciembre. –Susurros entusiasmados y risitas femeninas llenaron el gran comedor–. Todos los estudiantes de tercer año para arriba están invitados, aunque pueden invitar a un estudiante más joven si lo desean. Para aquellos que no asistan, los elfos domésticos organizarán una cena especial en sus salas comunes. Estudiantes podrán realizar compras de último momento durante la próxima visita a Hogsmeade el diecisiete. –Varias chicas soltaron gritos de entusiasmo–. El expreso de Hogwarts regresará a Londres como normalmente en Nochebuena.
–El Baile de Navidad es un evento tradicional para socializar con nuestros invitados extranjeros en un ambiente más relajado que las competencias. El baile tomará lugar desde las ocho de la noche hasta medianoche, e incluirá cena, y como es tradición, los campeones y sus parejas abrirán el baile. Espero ver a todos en su mejor comportamiento esa noche.
–Oh, esto es maravilloso –dijo Hermione emocionada–. Esperaba que hubiera un baile.
–Sí, supongo –dijo Harry sin estar convencido.
–¿No te gusta bailar mucho, Harry? –dijo Neville con simpatía.
–No realmente.
–Vamos, Harry, no es como si fueras malo –insistió Hermione.
–Aún no me gusta.
–No será tan malo, Harry –le aseguró Neville–. Por lo menos las chicas serán lindas. En los tipos de bailes a los que me lleva mi abuela, la mayoría de las chicas son lo suficiente mayores para ser mi madre o son Slytherin.
–Oh, mala suerte. Supongo que esto es mejor que eso.
Sin embargo, Harry nunca podría haberse preparado a sí mismo para el cambio que llegó a la escuela después del anuncio del Baile de Navidad. Las chicas riéndose y hablándose en susurros en los pasillos, comparando lo que estaban planeando usar, y soltando una risita cada vez que un chico pasaba. Se preguntó si Dumbledore debió anunciarlo durante la cena mejor, ya que definitivamente estaba interrumpiendo las clases.
Harry en particular comenzó a sentirse como si tuviera un blanco en su espalda. Después de su primera clase, una chica Hufflepuff de cabello rizado con quien nunca había hablado en su vida lo invitó al baile. Se sorprendió tanto que dijo que no antes de poder pensarlo… o por lo menos esperaba que dijo que no. Era tan irreal que no podía estar seguro de lo que había pasado en realidad. Pero la chica se había alejado decepcionada, así que estaba bastante seguro de que dijo que no. Fue entonces que se dio cuenta.
Oh, demonios, soy Harry Potter.
Y ella no fue la única. Para el final del día, tuvo un total de cuatro ofertas. Casi se tropezó y cayó por las escaleras cuando un chico de Ravenclaw en sexto año lo invitó después de la cena. Harry tartamudeó un medio incoherente–, ¿Sabes que me gustan las chicas, verdad? –antes de irse corriendo. Llegó a la sala común y cerró el retrato de golpe detrás de él.
–¡Mione, tienes que ayudarme! –dijo al ver a su hermana.
–¿Ayudarte con qué? –dijo Hermione sin preocuparse, y sin levantar la mirada del libro que acababa de abrir.
–¡Chicas!
–¿Qué? ¿Encontrar una cita? ¿No lo puedes hacer solo?
–Ese no es el problema –insistió él–. Ya me han invitado tres chicas y un chico, ¡y ni siquiera ha pasado un día!
Hermione aún sonaba frustrantemente tranquila–. Bueno, eres Harry Potter. Probablemente eres el soltero más codiciado en la escuela además de Viktor.
–¿Pero qué hago?
–¿Tienes una capa de invisibilidad, no?
–¡Hermione!
–Cálmate, Harry. –Finalmente levantó la mirada–. Se que no te gusta tu fama, pero viene con el territorio. Usa tu capa, y ve si puedes encontrar una cita pronto para que puedas decir que no sin sentirte mal.
Harry suspiró melodramáticamente–. ¿Por qué tuve que cortar con Cho cuando lo hice?
–¿En serio? ¿Tú y Cho hubieran disfrutado quedarse juntos tanto tiempo?
Harry gruñó y cayó con pesadez sobre un sillón.
–Podrías regresar con una de las chicas que ya te invitaron –dijo Hermione–. Discúlpate y diles que te asustaste cuando dijiste que no. Es lo suficiente pronto que no les importará.
Harry le lanzó una mirada desaprobadora–. Ni siquiera las conozco. Solo me invitaron por ser famoso. Preferiría ir con una chica a la que no le importe que soy el Niño Que Vivió. Por lo menos Cho no estaba tan cegada por eso como muchas.
Hermione dejó el libro que estaba leyendo por primera vez en la conversación–. Pues, si buscas a alguien a quien no le interese tu fama, estarías mejor con los estudiantes invitados. Creo que Fleur iría contigo si la invitaras.
–No lo sé. Creo que aún está molesta porque me fue tan bien en la primera prueba. –Fleur se había calmado desde el sábado, pero aún actuaba molesta con Harry–. Y no conozco a ninguna de las demás. ¿Crees que podría tener algo de suerte con estudiantes de Hogwarts?
–Mmm, difícil de decir. En nuestro año, están Daphne Greengrass, Tracey Davis, y Susan Bones. Quizás Sophie Roper… hija de muggles después de todo.
–No. Sería muy político para una Slytherin. Creo que Sophie ya cayó en el fanatismo, e incluso Susan me ha estado mirando más como al cazador del basilisco por un tiempo.
–Bueno, cazaste a un basilisco.
–Sólo porque tuve que hacerlo. Además, tú nunca tuviste problema tomándome muy en serio.
–Harry, nunca podría tomarte en serio después del incidente con la menta gatuna.
–¡Acordamos nunca hablar de eso! –bufó él. Ella le sonrió, y él la miró con molestia.
–Oh, Harry, eres muy fácil –dijo–. Ellas son probablemente tus mejores opciones en nuestro año. No puedo decirte de otros años. ¿Y qué de las chicas en el equipo de quidditch?
–Sí, quizás Katie Bell estaría bien –dijo poco entusiasmado.
–¿Lo ves? Oh si quieres dar algo que decir, ve con Demelza Robins.
Harry sonrió un poco–. Bueno, la consideraría antes que a alguien como Romilda Vane. –De repente, miró a su alrededor preocupado–. ¿No la has visto, verdad?
–No… ¿Quieres decir que tú no?
–No. Oh vaya, está planeando algo, lo sé.
–¿Y? Encuentra a una cita que te guste. No tiene que ser perfecta. Ni siquiera tiene que ser alguien que haya superado tu fama. Estoy segura de que hay muchas chicas que son muy agradables una vez pases tiempo con ellas.
Harry aún no lucía convencido. Soltó otro suspiro exagerado y dijo–, No lo sé, Mione. A veces, creo que las únicas chicas en la escuela que me ven como "sólo Harry" son tú y… soy un idiota.
–Sí, lo eres –dijo ella con orgullo–. Espera, ¿a dónde vas?
–A encontrar a mi cita –dijo Harry mientras se iba corriendo–. ¡Gracias, Hermione!
–Aj. Chicos –dijo ella y regresó a leer.
Harry no perdió tiempo en tomar su capa de invisibilidad y el mapa del merodeador para localizar a su blanco. Vio su punto caminando sin destino por los pasillos cerca de la torre de Ravenclaw… Merlín sabía porque, pero no le importaba. Saliendo de la torre y poniéndose su capa, la alcanzó rápidamente y la encontró dando saltos en un pasillo vacío.
–Hola, Luna –la llamó, mostrándose a sí mismo de nuevo.
Ella se dio la vuelta con una sonrisa soñadora y sacudiendo su largo cabello rubio–. Oh, hola, Harry –dijo ella y, pareciendo notar que quería algo, agregó–: ¿Puedo ayudarte?
–Sí –dijo él con una sonrisa sencilla mientras caminaba a ella–. Luna Lovegood, ¿me darías el honor de acompañarme al Baile de Navidad?
Los ojos de Luna se abrieron más amplios de lo que Harry había visto. No había esperado que alguien la invitara al baile. Tenía pocos amigos, y los que tenía eran mayores y probablemente estarían interesados en chicas mayores. Además, nunca se había visto a sí misma como el tipo de chica en el que los chicos estarían interesados románticamente. Estaba más que consciente que era considerada extraña, y si era como su madre, no era probable que creciera mucho o desarrollara curvas prominentes.
Y él era Harry Potter. Bueno, para ella, solo era Harry, su amigo que la había protegido de los bravucones desde su primer año, pero aún así, era su amigo varón más cercano, y que él expresara interés era algo arrollador. Y le gustaba pensar que lo conocía lo suficiente bien para saber que no quería decir solo como amigos. Aún si había hecho algunas bromas sobre el tema… el comentario de observar aves, por ejemplo… no había querido decir nada con eso. Solo intentaba ser amistosa y había pensado que Harry se lo tomaría del mismo modo. No que estuviera decepcionada, por supuesto.
Luna guardó silencio por tanto tiempo que Harry casi se preocupó de haberla roto, pero era Luna, y estaba acostumbrado a que fuera algo extraña… incluso le gustaba a veces. Pero justo cuando iba a preguntar si estaba bien, ella le mostró una amplia sonrisa y dijo–, Sí, Harry, me encantaría ir al baile contigo… aunque te advierto que no soy una gran bailarina.
–¡Genial! –dijo Harry, bastante aliviado–. ¡Maravilloso! Eh… quiero decir, está bien. Yo tampoco soy un gran bailarín. –Tomó su mano incómodamente y la soltó, sin saber que hacer–. Muchas gracias, Luna. ¿Tienes un vestido?
–No, pero tengo túnica de gala.
–Cierto. Túnica de gala. Es lo que quise decir. Si tú… eh… si quieres algunos accesorios, puedo pedirle a mi mamá que traiga algunos a la visita de Hogsmeade… o algo… –dijo algo incómodo. Luna se rio.
–Eres lindo cuando estás nervioso, Harry –dijo ella–. Gracias por invitarme. Pensaba que iría al baile sola.
–No creo que hubieras tenido que ir sola –dijo él, causando que Luna extrañamente se sonrojara–. Bueno… será mejor que regrese –dijo después de un minuto, aún no seguro de como terminar estas conversaciones–. Yo, eh, te veré luego. Gracias de nuevo, Luna. –En un impulso, se inclinó y le dio un beso en la mejilla antes de irse corriendo.
Luna permaneció paralizada por un tiempo. Al principio, comenzó a sentir como si se fuera a desmayar, pero pronto se recuperó y regresó dando saltos a la torre de Ravenclaw con una amplia sonrisa poco característica de ella en su rostro.
Harry regresó a la torre de Gryffindor con una sonrisa en el rostro, pero esa sonrisa se desvaneció cuando caminó directo a una discusión.
–Ya te dije, Harry se acaba de ir a invitar a alguien más al baile –dijo Hermione a una niña bonita de cabello oscuro.
–¿Ah sí? ¿A quién? –dijo la chica, y Harry reconoció la voz aguda y boba: Romilda Vane.
–No lo sé, Romilda. No me dijo… oh, mira, aquí está. –Harry miró a su hermana con molestia antes de responder.
–¿Qué quieres, Romilda?
Romilda Vane obviamente había puesto su plan en acción. Estaba usando una túnica de gala de aspecto caro, y tenía tanto maquillaje como una participante de concurso de belleza de veinte años. El aspecto era alarmantemente convincente considerando que apenas tenía trece años, y solo fue más alarmante cuando sacudió sus caderas y se acercó a Harry sacudiendo su largo cabello rizado, lo cual hizo obvio que estaba usando demasiado perfume–. Quería preguntarte, Harry –dijo, sacudiendo sus pestañas–, ¿te gustaría ir al Baile de Navidad conmigo?
Era bonita, pensó Harry, incluso si estaba poniendo demasiado esfuerzo. Sabía que era guapa… eh… para su edad, pero no tenía idea de que pudiera arreglarse así. Por un momento, la idea de ir al baile con ella cruzó su mente, pero retrocedió horrorizado. Acababa de conseguir una cita con una chica adorable con mucho mejor personalidad–. Lo siento, Romilda –dijo sin emoción–. Ya tengo una cita.
–Oh, ¿pero quién es? –dijo ella, sacudiendo su cabello de nuevo–. Nadie importante, estoy segura.
Harry se enfureció por el comentario–: Eso es para que yo lo sepa y tú… –Se detuvo y olfateó su perfume de nuevo–... lo descubras… –Olfateó de nuevo y dio un paso atrás–. ¿Eso es menta gatuna? –dijo. Hermione se endureció.
–Eh, no, no lo creo –dijo Romilda con confusión.
–Bien. Soy alérgico a la menta gatuna.
–¿Eh?
–Pensé que era algún perfume nuevo para jugadores de quidditch –dijo Hermione–. Eau de Turf o algo.
–Bueno, sea lo que sea, necesitas bajarle –dijo Harry a una sorprendida Romilda.
–Un setenta y cinco por ciento –murmuró Hermione.
–Sí, sin ofender, pero es bastante.
–Es lo que le dije del maquillaje –agregó Hermione.
–¡AJ! –Romilda se dio la vuelta y subió las escaleras a pisoteadas. Hermione sacudió la cabeza mientras se iba.
–Esa chica se va a meter en problemas como va –dijo. Harry asintió en acuerdo. Ese perfume aún estaba haciendo que su mente diera vueltas–. ¿Conseguiste tu cita? –preguntó. Él asintió de nuevo–. ¿Quién?
Harry se inclinó a ella y bajó su voz–: Luna, pero creo que deberíamos mantenerlo oculto. No quiero que reciba este tipo de atención.
–Oh, eso es amable de tu parte –dijo Hermione–. Luna es una niña muy dulce. Estoy segura de que se la pasarán muy bien.
–Sí, eso creo, Mione. Solo espero no tener más problemas como este.
Harry usó el mapa del merodeador la mañana siguiente para encontrar a Luna en un lugar privado y sugerir que mantuvieran como una sorpresa el hecho de que irían al Baile de Navidad juntos para el resto de la escuela. Para su alivio, estuvo feliz con la idea, aunque aún se resolvió a ser más amable con ella antes del día. La noticia pronto circuló la escuela sobre la cita misteriosa de Harry, pero todos los esfuerzos por descubrirlo fueron ignorados. Algunas chicas comenzaron a intentar descubrirlo por proceso de eliminación. Harry estaba escéptico de que lo lograrían.
El evento principal ese día fue el siguiente seminario del profesor Grayson sobre la magia sin varita, el primero desde que los estudiantes visitantes habían llegado. Fleur y Viktor tomaron interés en el tema después de ver algunos de los trucos de Harry y Hermione, así como a algunos de los otros estudiantes practicando. Algunos de los estudiantes más dedicados ya estaban logrando cosas como levitar monedas y así.
Ya que los estudiantes visitantes estaban asistiendo al seminario por primera vez, Grayson repitió su demostración original de caminar sobre la superficie del lago negro a la velocidad aproximada de un auto de carrera de fórmula uno. Ninguno de los estudiantes de Beauxbatons y Durmstrang habían escuchado de magia como esa antes, al igual que los estudiantes de Hogwarts, y estuvieron igual de impresionados.
–Gracias –dijo él aplaudiendo a los nuevos–. Esa fue una demostración de una de las tradiciones mágicas australianas más importantes: viajar por líneas de canto… o líneas ley como dicen aquí. Se necesita de años para aprenderlo, pero es más fácil que una escoba y una experiencia mucho más agradable si sufren de náusea por traslador.
Algunos de los nuevos se sorprendieron de descubrir que el gran Edward Grayson tenía una debilidad tan común como la náusea por traslador.
–Hoy repasaremos lo que estudiamos en nuestra primera sesión para los estudiantes visitantes –explicó–. Específicamente, el sentir la magia de las barreras de la escuela y manipularla. –Llevó al grupo a las puertas y los puso en fila a lo largo de la pared, como lo habían hecho antes y les dijo que se enfocara en jalar las cuerdas de magia que cargaban las barreras.
Fleur comenzó a reírse sin control en solo unos minutos de estar parada en las barreras. Harry y Hermione la alejaron rápidamente mientras algunos miraban con demasiado interés. Ella perdió el aliento y sufrió de una repentina jaqueca.
–Eso fue mucho más poderoso de lo que esperaba –dijo ella–. No sabía que la magia pura pudiera afectarme de ese modo.
–Las barreras de Hogwarts son las más poderosas en Europa occidental –le informó Hermione–. Por lo menos te hacen sentir bien.
–Da. No había hecho esto antes –dijo Viktor en acuerdo–. Es como estar bajo el efecto de muchos encantamientos calmantes. Es una perspectiva muy diferente a la magia.
–Definitivamente –dijo Fleur. Se levantó e intentó acercarse a las barreras de nuevo, pero perdió el aliento rápidamente–. ¿Así es como yo afecto a los chicos? –se preguntó en voz alta, causando que muchos chicos y chicas se sonrojaran a su alrededor.
–Mm… algo así –dijo Harry–. Ambas son intoxicantes, pero eh, en diferentes maneras.
–Podría ser que tu sangre veela reacciona con más fuerza a las barreras –sugirió Hermione–. Quizás sea algo que valga la pena investigar.
–Oui. Escribiré a ma Grand-mère. –Tomó a Fleur más que a la mayoría, pero eventualmente logró tomar hilos de magia al final de la lección–. Nunca pensé en aprender magia sin varita antes de que le mostraran a Gabbie –dijo–. Es un tema fascinante y podría ser muy útil.
–Y no es tan difícil de aprender como dice la mayoría –agregó Viktor–. No creo poder haber progresado hoy, pero creo comprender la magia mejor.
–Es por lo que la aprendimos –dijo Hermione.
–Bueno, más porque a Hermione le encanta sobresalir, y estaba celosa de que yo podía hacer magia sin varita y ella no –dijo Harry, recibiendo una mirada molesta de su hermana.
Fleur elevó una elegante ceja–. ¿Ya podías hacer magia sin varita cuando fuiste adoptado?
Harry y Hermione se paralizaron. No se habían dado cuenta de que estaba pensando sobre su habilidad animaga–. Eh… magia accidental, quise decir –dijo honestamente–. Hice mucha más magia accidental que ella cuando era pequeño.
–Oh, por supuesto –dijo Fleur, pareciendo aceptarlo.
El domingo, el profesor Dumbledore llamó a Harry, Hermione, y Remus de regreso a su oficina para otra mirada a los recuerdos que había recolectado.
–Me tomé la libertad de aislar las partes más interesantes de los recuerdos del profesor Moody de su guardia al cáliz de fuego –dijo–. Hubo varios periodos de tiempo en los que nadie se acercó al cáliz. Pero estos son los periodos cuando la mayoría de las personas estuvieron cerca y tuvieron la oportunidad de poner algo. Además, debería advertirles que los recuerdos recolectados con el ojo del profesor Moody son algo… inusuales.
Los cuatro entraron al pensador y parpadearon con confusión. Los recuerdos de Ojoloco Moody eran casi una experiencia psicodélica. Podían ver el color normal del mundo, pero su ojo mágico podía ver a través de todo, incluyendo capas de invisibilidad. Eso hizo que todo en el recuerdo luciera semitransparente… mitad sólido y mitad como algún tipo de visión en rayos x como la de Superman. Podían ver las formas de las personas caminando detrás de las paredes, podían ver los rostros de las personas hasta sus nucas, y aunque no podían ver a través de la ropa, de alguna manera imposible, podían ver todas las capas de ropa al mismo tiempo y todo lo que había en los bolsillos de las personas.
–Como pueden ver, nada sospechoso está oculto de su mirada –dijo Dumbledore–. Excepto, por supuesto, que solo puede enfocarse en una cosa a la vez. En el pensador, sin embargo, podemos examinar todos los eventos y tomarnos nuestro tiempo.
En esta sesión, los cuatro examinaron con atención al cáliz de fuego, y a todos los que se acercaron. Gracias a la visión de Moody, pudieron ver cualquier pedazo suelto de pergamino escondido en sus mangas, o en cualquier lado, para que ningún truco de mano pudiera engañarlos, y ya que podía haber a través de métodos de ocultamiento, pergamino de truco o tinta invisible tampoco harían el truco.
–Sabemos que el pergamino con mi nombre salió de una de mis tareas –sugirió Harry–. Deberíamos buscar por cualquier pergamino con la misma forma.
–¿Pero y si fue transformado? –dijo Hermione.
–Tendría que ser destransformado cuando fue puesto en el cáliz –respondió Dumbledore–. Lo mismo aplica a cualquier hechizo de cambio o algún otro método para transportarlo mágicamente dentro del cáliz. Los encantamientos en el cáliz virtualmente repelen otros tipos de magia. Debemos de vigilar con atención cada nombre que es colocado.
Por el momento, miraron específicamente a los recuerdos de cada una de las entradas mientras ponían los nombres. Tomó algo de tiempo, pero sin importar toda su atención, ninguno de los estudiantes pareció hacer otra cosa además que colocar su propio nombre… o intentaron hacerlo en el caso de varios tristes estudiantes jóvenes.
–Claro, un mago muy dotado podría encontrar una manera de engañar incluso al profesor Moody –dijo Dumbledore–. Sin embargo, si no pudimos detectar algún truco por las entradas, se vuelve mucho más probable que alguien más estuvo involucrado.
–Ninguno de nuestros sospechosos principales eran estudiantes después de todo –notó Remus.
–Así es, pero es mejor descontar las posibilidades fáciles primero. Creo que hemos tomado demasiado tiempo hoy, pero la próxima semana, examinaremos la interacción de los organizadores del torneo con el cáliz. Con suerte, eso revelará algo más útil.
Dos días después fue otro día importante en un año ocupado. Fue una experiencia algo diferente de lo normal durante el desayuno cuando un número de lechuzas repartieron copias de cierto libro que personas habían ordenado. Varias fueron directo a Harry, ya que había comprado algunas copias para sus amigos.
–Bueno, sabía que esto venía –dijo él–. Por lo menos tomaron mi lado bueno.
Harry mostró una copia del libro. Se había resistido inicialmente a poner su rostro en la portada, pero incluso su familia le dijo que eso era ridículo porque todos los libros para niños mostraban un dibujo de él, y estaba tratando de reemplazarlos. Aunque se rehusó a una fotografía, así que en lugar de eso, fueron con una dramatizada y no completamente acertada ilustración de él sosteniendo una varita en una mano y una piedra roja en otra, protegiendo a Hermione (quien también tenía su varita en mano, a insistencia de Harry) de un mago con un turbante morado. Era lo más cercano que pudo darle crédito a Hermione por su papel.
–Oye, eso se ve bastante bien, Harry –dijo Neville.
–¿Me lo autografías, Harry? –preguntó Colin Creevey. Harry suspiró y rodó sus ojos.
–Nada de autógrafos, por favor –insistió–. Si insisten en uno, habrá una firma de autógrafos durante las vacaciones… Ya que no pude escaparme –agregó bajo su aliento.
Su "club de fans" pareció decepcionarse, y aún tuvo que soportar todos los halagos tanto por su libro como por sus hazañas descritas en el libro, pero eso se lo había ganado. En su opinión, no era tan buen libro como podría haberlo sido si hubiera podido contar toda la historia, pero tal era la vida de Harry Potter.
–Sabes que pediste esto, Harry –le recordó Hermione mientras intentaba regresar a su desayuno.
–Sí, Mione, lo sé –dijo él. Empujó los libros a un lado y abrió el único sobre que había recibido que no parecía relacionado a ellos. De repente, se congeló y todas las velas flotando a menos de veinte pies de él, incluyendo verticalmente, se apagaron al instante. Una brisa helada lo rodeó. El gran comedor cayó en silencio al instante.
–¿Harry? –dijo Hermione preocupada. Harry permaneció paralizado–. ¿Harry, qué pasa? –demandó ella. Él aún no respondió. Copos de nieve blancos comenzaron a caer del techo. Pudo sentir el frío mágicamente deslizándose en su túnica–. ¡HARRY! ¡Estás haciendo que nieve! ¡¿Qué está pasando?!
–Tía Petunia acaba de salir de la cárcel –dijo él.
Era difícil creer que habían pasado nueve años desde que Vernon y Petunia Dursley habían sido enviados a prisión por abuso de un menor y negligencia. Harry raramente pensaba en ellos y casi nunca pensaba sobre que salieran libres. Ahora, Vernon tenía un año más, pero Petunia había completado su sentencia y había sido liberada. Sus padres le habían enviado la carta de notificación que la policía les había enviado, y había llegado ese día de entre todos.
–¿Tía Petunia? –dijo Hermione, desconcertada por el cambio de tema. Tomó la carta con gentileza de sus manos y la leyó para refrescar su memoria de lo que estaba pasando exactamente–. Oh, Harry, ¿estás bien? –preguntó.
–Yo… no estoy seguro –dijo él entumecido.
Susurros se esparcieron por el gran comedor, mientras aquellos que recordaban quien era "Tía Petunia" explicaban a los demás lo que acababa de pasar. Algunos de los Slytherin se carcajearon de la angustia de Harry, pero la mayoría esperaron ansiosos para ver qué haría el Niño Que Vivió. Casi nunca lo veían congelarse de ese modo, y parecía que cualquier cosa podría pasar.
–Pues, no es tan malo, ¿verdad, Harry? –intentó calmar Hermione a su hermano–. Te adoptamos de manera justa. No es como si pudiera alejarte de nosotros, aún si quisiera. Y probablemente no quiere nada que ver contigo de todos modos.
–Lo sé, es sólo… Es extraño pensar sobre… después de todo este tiempo.
–¿Algo que podamos hacer, Harry? –preguntó Neville.
–No, sólo necesito tiempo –dijo él. Intentó regresar a su desayuno de nuevo, pero con las miradas y susurros enfocados en él, fue demasiado–. No creo tener hambre ahora. –Empujó su plato y se levantó para irse.
Dio dos pasos antes de que otra idea le llegara. Se inclinó sobre la mesa–: De hecho, sí. Hay algo que pueden hacer. Esparzan la palabra de que no quiero que nadie tome venganza en mi nombre. Ella no lo vale. Eso no va a ayudar a nadie. –Probablemente tendría que pedir a Andi que pusiera algo en el Profeta al respecto también.
–Claro –dijo Hermione.
–Por supuesto, Harry –dijo Neville.
Harry decidió caminar por el castillo. Su primera clase era Historia de la Magia, y no estaba planeando ir. Remus no estaría contento, pero lo entendería. Consideró cambiarse a su forma felina, pero se detuvo lo suficiente para pensarlo bien. Sacó su tinta de su túnica y pintó su frente de negro para cubrir su cicatriz. Solo entonces cambió a Raticida, y, finalmente, pudo relajarse.
Con las emociones apagadas de un gato, los sentimientos abrumadores e indefinibles que había estado experimentando se volvieron menos importantes, y pudo tomarse un momento para ordenarlos. Se movió por los pasillos para llegar a la torre del reloj, la cual esperaba sería lo suficiente privada por lo menos por el resto de la mañana.
Se sentía algo asustado, podía verlo claramente ahora, incluso cuando no había alguna razón realista para estarlo. Pero era difícil de suprimir. La última vez que había visto a Vernon y Petunia, había sido un aterrorizado niño de cinco años que no sabía nada de la magia y estaba siendo golpeado por razones que no podía comprender. No se había dado cuenta de cuanto de ese niño pequeño aún había en él, enterrado en lo profundo.
Pero más que eso, se sentía ansioso… ansioso por tener que lidiar con todo esto de nuevo. Ansioso por cómo reaccionaría la gente. Resentía que las personas intentarían hacer de Harry Potter un héroe trágico cuando no quería ser definido por esa parte de su pasado para nada, y se sintió aún más resentido por la munición que daría a los que odiaban a los muggles.
Y por supuesto que tenía que recibir esa carta hoy de entre todos los días. Era la clásica suerte de Harry Potter.
De repente, escuchó pasos acercarse. Raticida consideró esconderse en la sombra, pero se decidió en contra. No sabía si era Hermione buscándolo, Natalie yendo a practicar su violín, o quizás Susan o alguien más con quien quisiera hablar. Rápidamente cambió de regreso a humano y usó un encantamiento de limpieza sin varita para remover la tinta de su frente antes de que los pasos llegaran a la torre del reloj.
Era Luna.
–¿Harry, estás aquí? –preguntó en voz baja.
–Oh, hola, Luna. ¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó, aun cuando se sintió un poco mejor al verla.
–No quería que estuvieras solo, Harry. Se que vienes aquí a veces cuando estás triste.
–Eh… –Algunas veces, Harry podía olvidar el perturbador hábito de Luna de hacerte sentir incómodo con comentarios como ese.
–Pude ver que te dolió bastante cuando leíste esa carta sobre tu tía –dijo. Se acercó a él y tomó su mano con ligereza.
Dolor… eso era lo que estaba sintiendo. Podía sentir el dolor en su pecho si lo pensaba. Después de tantos años, e incluso después de escribir ese libro, lo cual sí ayudó, una parte de esas heridas aún estaban abiertas–. Solo necesito algo de tiempo –dijo él, intentando convencerse a sí mismo.
Luna asintió y lo llevó hacia el balcón. La nieve ligera caía pero aún estarían en el calor si permanecían dentro del arco donde el rastrillo se elevaba–. Leí el primer capítulo de tu libro –dijo ella–. Donde escribes sobre tus tíos. No estaba en Hogwarts aun cuando salieron las historias en el Diario el Profeta, y no presté mucha atención entonces. Eres un buen escritor, Harry… Puedes hablar sobre el tema si quieres –dijo ella.
–He hablado bastante sobre eso… –dijo Harry–. Es sólo que es diferente sabiendo que cumplió su condena y está libre de nuevo.
–¿Una nueva perspectiva puede cambiar bastante la situación, no lo crees?
–Sí, así es… No tenías que buscarme, Luna… gracias por eso.
–Era lo correcto –dijo ella, moviendo su mano para tomar su brazo–. Fuiste mi amigo en mi primer año cuando Ginny no estaba en condición de serlo y nadie más quería nada que ver conmigo. También, me invitaste al Baile de Navidad, y es correcto que haga algo bueno por ti a cambio.
–Luna, el que vayas conmigo es todo lo que necesito. Yo soy el que siempre causa problemas aquí.
–Eso es muy dulce de tu parte, Harry. ¿Te gustaría sentarte?
–De acuerdo.
Se sentaron donde aún podían ver las montañas cubiertas de nieve sobre el barandal. Luna, pequeña como era, acercó a Harry para que se recargara contra su hombro como apoyo. Harry pensó que ella probablemente hubiera hecho eso aún si no la hubiera invitado al Baile de Navidad. Luna era estoica cuando acusada de ridícula, pero era leal a morir a sus amigos. Se sentaron en silencio por unos minutos, y Harry se sintió un poco mejor.
–Sabes, Harry –dijo después de un tiempo–, hay muchas personas que querrían que tus tíos fueran encarcelados por vida por lo que hicieron, o incluso ejecutados.
–Solo porque soy un héroe nacional –dijo.
–Cierto.
–No es justo –insistió él–. No es más justo que el que Lucius Malfoy esté libre de peor solo porque tiene dinero.
–No, no es justo –dijo ella en acuerdo–. ¿Crees que lo que sí le pasó a tu tía fue justo?
–Sí. Fue legal y todo. Solo duele porque no quería tener que preocuparme de ella de nuevo. Y probablemente nunca me contacte, pero… bueno, no se puede saber.
–No, supongo que no. Pero no puedes escapar lo desconocido. Bueno, a menos que seas un vidente. La profesora Trelawney piensa que puede escapar lo desconocido, de cualquier modo, pero no estoy segura de que sea confiable.
Harry se rio. Trelawney tenía unos cuantos logros, pero su récord era abismal cuando examinado como un entero–. Gracias, Luna. Tienes razón. Es solo algo con lo que tendré que lidiar. De cualquier modo, probablemente nunca la vea de nuevo.
–Eso es algo triste, ¿no lo crees? –comentó ella.
–Supongo, pero ella quebrantó el lazo conmigo, no al revés.
–Ajá –dijo Luna, tan bajo que apenas y la escuchó. Se sentaron en silencio por unos minutos más, pero Harry estaba contento por su presencia. Su serenidad normal parecía tener un efecto calmante en él.
–Tío Vernon sale en otro año –dijo sin importancia. Luna hizo la conexión al instante.
–¿Él era peor, no es así? –Harry asintió.
–Ajá. No es un asunto tan grande con tía Petunia. Ella nunca me hizo mucho aun cuando tenía todo ese resentimiento contra mi mamá. Pero tío Vernon… ¿qué tipo de hombre golpea a un niño de cinco años?
–Algunas personas están descompuestas, Harry.
–Sí, tal vez.
Luna se movió lo suficiente para poder darse la vuelta y mirarlo directo a los ojos–. Tienes una buena alma, Harry Potter –dijo. Se inclinó y le dio un beso en la mejilla. Entonces, se puso de pie y le ofreció su mano–. Deberías venir conmigo. En verdad no quieres perderte pociones. Podrías ser víctima de un snabber.
De algún modo, Harry no se sorprendió de que Luna se sabía su horario de memoria. Y si por "snabber" quería decir "Snape", probablemente tenía razón. Sonrió mientras tomaba su mano y la acompañaba de regreso.
