Que imaginación tiene White Squirrel para seguir en los pasos de JK Rowling.


Capítulo 99

Ese sábado fue el partido de Durmstrang contra Hufflepuff. Viktor destrozó a Cedric en quince minutos. Pero Harry se sorprendió cuando Viktor se unió a Hermione y a él en la biblioteca después. Pensó que estaría celebrando. Más exacto, se unió a Hermione. Justo había desaparecido Harry entre los estantes para buscar otro libro cuando Viktor decidió acercarse a ella.

–Oh, hola Viktor –escuchó Harry decir a su hermana–. Buen partido.

–Gracias, Hermione –respondió Viktor. Le había tomado un tiempo hacerlo, pero finalmente pronunciaba su nombre correctamente–. Esperaba poder hablar contigo.

–De acuerdo… ¿qué necesitas?

–Me preguntaba si quisieras ir al Baile de Navidad conmigo.

Harry se detuvo y miró entre los libros a la mesa. Como el hermano "pequeño" no era exactamente su trabajo "proteger" a su hermana de los chicos, y Viktor parecía ser un hombre respetable y perfectamente amable, pero aún era tres años mayor que ella, sin mencionar una celebridad.

–Oh, Viktor, me halagas –dijo ella–, pero ya tengo una cita.

–¡¿La tienes?! –exclamó Harry. Salió de entre los estantes y se apresuró a la mesa.

–¡Harry! Esta es una conversación privada –lo regañó ella.

–No me dijiste que tenías una cita, Mione.

–No tengo que pedirte permiso, Harry. Iba a decírtelo esta noche, pero si debes saberlo, Neville me invitó esta mañana.

–Ah. Ya veo –dijo Viktor antes de que Harry pudiera reaccionar–. Pensé que los dos eran cercanos, pero no estaba seguro. Quería invitarte porque es muy difícil encontrar chicas buenas aquí.

–¿Quieres decir que no has sido asaltado por las niñas aún? –dijo Harry sorprendido.

–Fui al principio –dijo él–, pero yo puedo esconderme en nuestro barco.

–¿Tan mal, eh?

Da. Demasiadas jóvenes a las que solo les importa la fama. ¿Cómo encontraste una cita, Harry?

–Tuve suerte. Conozco a una chica que es lo más alejada de un fan como se es posible –dijo él–. No se lo cuentes a nadie, pero voy a ir con Luna… ¿pequeña rubia? ¿Ravenclaw?

Da. La conozco. Me parece… extraña. Pero si no le interesa la fama, tienes suerte, Harry. No es fácil. Tendré que continuar buscando. ¿Supongo que no tiene una hermana? –agregó medio en serio.

–Lo siento, Viktor, es única. Y la mayoría de mis otros amigos son fanáticos del quidditch.

–Mmm… –pensó Hermione–. De hecho, creo conocer a una chica con una cabeza sensata que aún no tiene una cita. Puedo introducirte.

–Eso sería muy bueno, Hermione. Gracias.

–Y mientras tanto, puedo rastrear a Neville –dijo Harry con una sonrisa.

–Harry, si lo amenazas, te lanzaré un maleficio.

–Vamos, Mione. Soy tu hermano menor. No es mi trabajo amenazar a tu novio… es mi trabajo molestarte a morir al respecto.


Ginny Weasley no estaba segura de qué iba a hacer para el Baile de Navidad. Su cita de sueño, Harry Potter, ya tenía una cita misteriosa… aunque en su mayoría se había rendido de eso hace mucho tiempo. El siguiente chico en el que pensó, Neville Longbottom (había ayudado a salvarla de Tom y el basilisco después de todo), iba a ir con Hermione. La mayoría de los otros jóvenes a los que conocía bien eran jugadores de quidditch, quienes eran muchos años mayores que ella, o eran sus hermanos. Ningún chico la había invitado aún, y aunque Ginny estaba abierta a invitar a un niño ella misma, ninguno obvio se le presentaba. ¿Tal vez alguien como Dean? Podría funcionar… aunque fue criado por muggles, y de acuerdo con las muchachas mayores, los hijos de muggles no podían bailar bien los bailes antiguos. ¿Aunque qué tanto le importaba eso?

Lo que Ginny no esperaba, pero quizás debería haberlo hecho, era que un extrañamente nervioso compañero de clase fuera a buscarla un día, después de la práctica de quidditch.

–Hola… Ginny… –dijo Colin, jugando con sus manos nervioso.

–Hola Colin –dijo con una sonrisa y saludándolo de lejos.

–¿Podría, eh, hablar contigo por un minuto?

–¿Eh? Oh, claro. –Lanzó su escoba sobre su hombro y se salió del camino de regreso al castillo para encontrarlo por los invernaderos. Colin no tenía su energía normal… o no estaba muy cerca de lo normal, por lo menos. Lucía incómodo y parecía no poder mirarla a los ojos–. ¿Y, qué pasa? –preguntó.

–Bueno, erm… me preguntaba… –tartamudeó–. ¿Tegstríairalbleconmgo?

–Perdón, ¿qué?

–Oh, lo siento. Me preguntaba… –Colin tomó un gran respiro–. ¿Te gustaría ir al Baile de Navidad conmigo?

–¡Oh! –Ginny se sorprendió tanto que la única respuesta que pudo elaborar fue–, pues, yo, eh… ¿Qué tan bueno es tu vals? –Entonces, de inmediato se regañó a sí misma. Idiota, ¿es todo lo que te interesa?

–Nada mal –dijo Colin–. Aprendí después de primer año. Quería aprender a bailar como un mago real. –Ginny se rio. Eso era tan Colin.

–Estaba bromeando, Colin –se salvó a sí misma–, pero eso es brillante. Por supuesto que iré al baile contigo.

–Oh, bien –dijo él, sonando bastante aliviado–. Eso es genial, Ginny. Yo… estaba preocupado de que nadie querría ir conmigo… Tú sabes, por lo de la licantropía. Quiero decir, Cedric tiene suerte de tener a Cho, pero yo… siento que las niñas aún están nerviosas a mi alrededor.

–Solo porque no comprenden. Eres un chico muy dulce. Tú solo tienes… un pequeño problema peludo.

Colin se dobló de la risa. Cuando vio que Ginny elevaba una ceja en su dirección, le explicó–: Eso es como el profesor Lupin lo llama siempre. –Ginny se rio con él, y entonces entraron al castillo juntos–. Muchas gracias, Ginny –repitió él–. Me alegra que nunca me has tenido miedo.

–Tal vez es porque me he enfrentado a cosas peores que hombres lobo. –Se rio ella débilmente–. Ni siquiera sabía que estabas interesado. Te hubiera preguntado hace días si se me hubiera ocurrido.

Colin se tropezó sobre sus propios pies–. ¿En serio? Yo… te he querido invitar por un tiempo –soltó las palabras–. Eres lista, divertida, una gran jugadora de quidditch y, erm, croqueresbnita.

Ginny lo miró sorprendida. Aún no pudo entender lo que dijo, pero sí notó la palabra "bonita" al final y el hecho de que se sonrojó. No se consideraba a sí misma bonita aún… no a su edad–. Oh, Colin, eso es muy dulce –dijo ella, y entonces, en un impulso–, ¿quieres ir a Hogsmeade conmigo el sábado?

–¿Hogsmeade? –chilló él.

–Claro. Necesitaré flores, sabes –bromeó ella. Colin hizo una mueca.

–Eh… supongo, pero solo puedo por medio día. Hay luna llena esa noche.

–Oh. Mala suerte. Por lo menos no es el día del baile. De acuerdo, entonces, a primera hora el sábado por la mañana.

–Yo l...l...lo esperó con ansias.


El próximo Baile de Navidad era por mucho la cosa más emocionante, pero la vida continuó en Hogwarts. Las clases eran tan agitadas como siempre, con un gran cambio ese año. Bajo el tutelaje del profesor Lupin, Historia de la Magia había pasado de ser la clase más aburrida a la favorita de un sorprendente número de personas. El tener a fantasmas competentes contando relatos de primera mano tenía mucho que ver con eso. Tenía sentido, cuando se le pensaba. Muchas personas consideraban la historia aburrida, pero el contar historias nunca lo era. Incluso Draco Malfoy se descubrió más interesado de lo que había esperado, especialmente con el hombre lobo enseñando y con el ridículo favoritismo de muchos de los fantasmas hacia los muggles.

El Hermano Martin, mejor conocido como el Monje Gordo, era un caso interesante. Había sido ejecutado por brujería en 1485 por el mismo clérico muggle a cuyas enseñanzas sobre Dios se había dedicado. Pero era un Hufflepuff y un creyente devoto (a pesar de que el ser un fantasma ponía algunas de esas creencias en cuestión) y como tal, tenía el hábito de ser amistoso con todos, magos o muggles.

Draco incluso se había burlado del fantasma el primer día que dio una lección en clase–. ¿Cómo puede ser un monje si es un fantasma? ¿Acaso los monjes creen en fantasmas? –Y el monje lo manejó con aplomo.

–Oh, confieso que fui un mal monje en vida, señor Malfoy –dijo él–, complaciéndome con los placeres terrenales de la comida y la bebida… y sacar conejos de la copa eucarística no fue una buena idea tampoco. Esta existencia es mi purgatorio: condenado a deambular por la tierra, incapaz de tomar parte en estos placeres, hasta que los fantasmas sean liberados de sus cadenas el día del Juicio.

Draco rodó sus ojos. Los Malfoy no había aceptado esas ridiculeces religiosas de ningún tipo por doscientos años. Solo lo que la magia probaba sobre la naturaleza del alma aceptarían como "evangelio". Pero tenía que tener algo de respeto por el monje por su convicción.

–La Casa de Lancaster, la cual derrocó a la Casa de Plantagenet en 1399, no estuvo directamente asociada con la cacería de brujas –dijo el monje en la lección de hoy,– pero considerando el incremento de sentimientos contra la magia en Europa de la época, parece apropiado señalar un cambio en la relación entre magos y muggles. La fase medieval de persecución comenzó en 1320, cuando el Papa Juan XXII autorizó que la Inquisición enjuiciara a "hechiceros". Esto era una revocación directa a la ley canónica de Alejandro IV de 1258.

–¿Así que la iglesia no estuvo contra las brujas todo el tiempo? –preguntó Lavender Brown.

–No, señorita Brown. Antes de eso, habíamos hecho un trabajo admirable para convencer a la Iglesia de que no existíamos. E incluso cuando la cacería de brujas comenzó, era más sobre muggles volviéndose paranoicos los unos contra los otros que cazando verdaderos magos y brujas. Después de todo, en la edad media, la Iglesia creía que las brujas eran consorte del diablo y que habían adquiridos sus poderes de fuerzas demoníacas. Personas poseídas por demonios eran descritas como teniendo fuerza sobrehumana, o alternativamente, enfermedades incurables que parecían magia real. Y por supuesto, en el Libro de Tobit, Sarah sufre de lo que la mayoría de los magos describirían como una maldición anti-matrimonio colocada por el demonio Asmodeo...

El hombre lobo tosió suavemente antes de que el monje se lanzara en un sermón completo. Tenía la tendencia de contar historias largas y divagantes sobre teología cuando alguien mencionaba a la iglesia.

–Pero bueno, como decía, las cacerías de brujas sancionadas por la realeza en Inglaterra no comenzaron hasta… eh, ¿cuándo fue de nuevo?

–1542 –dijo Lupin.

–Sí, gracias, profesor. Pero los Lancaster fueron más circunspectos en sus tratos con los magos que los Plantagenet por miedo a atraer la ira del Papa. Pero fue alrededor de esta época que los magos dejaron de ser una fuerza mayor en la Corte Real, y por lo tanto en Inglaterra, aunque muchas familias continuaron tratando en el mundo muggle por sus beneficios monetarios.

–¿Pero eso en verdad cambió mucho las cosas, hermano Martin? –preguntó Draco, usando el nombre propio para ponerse en su lado bueno–. El Barón Sanguinario nos dijo que incluso en los días de los fundadores, los magos usualmente se separaban de los muggles.

–Sí, señor Malfoy, la mayoría de los magos se mantenían ocultos desde antes de que la Inquisición comenzara a cazarnos. Ahora, los fantasmas más antiguos podrían explicarlo mejor, pero como yo lo comprendo, había una división en la sociedad mágica. Los magos ricos y poderosos… aquellos en servicio de reyes y príncipes… podían permitirse actuar abiertamente, mientras que la mayoría… aquellos que vivían entre las personas normales… no podían. Los muggles siempre han sido supersticiosos sobre la magia, incluso cuando la Iglesia negaba su existencia. Un mago que vivía en la época de los fundadores hacía bien en esconderse… puedo admitir eso… pero hubiera estado en peligro de sus vecinos, no del sacerdote de su parroquia.

Esa era una perspectiva diferente, pensó Draco… una que no había recibido del Barón o del Caballero Negro, quienes, después de todo, fueron nobles en vida. Se preguntó si eso fue por lo que el hombre lobo había elegido al monje en lugar de a Nick Casi Decapitado, y no solo para parecer menos parcial. Así que siempre había habido tensión en el mundo mágico entre aquellos que querían tratar con los muggles y aquellos que querían mantenerse separados. Entonces, se sintió enfermarse cuando se dio cuenta que de acuerdo con lo que había escuchado todo el año, la Casa de los Malfoy había estado en el lado a favor de los muggles en ese debate… y en oposición a sus aliados en nombre, la Casa de los Slytherin.

¿Cómo debió ser la política interna en Slytherin en Hogwarts en esos días? Malfoy y Greengrass en un lado, Slytherin y Gaunt en el otro: Debió ser una zona de guerra a veces. Y aun así...

Maldito hombre lobo y su maldita erudición histórica.

Los Malfoy y los Greengrass aún eran familias exitosas, y los Slytherin y los Gaunt se habían perdido en la historia. Las familias de aquellos que habían sido más insulares se habían perdido hace mucho y aquellos que habían estado dispuestos a tratar con los muggles habían sobrevivido y prosperado. Incluso si el Señor Oscuro era el heredero de Slytherin, como los rumores decían, no podrían haber sido a través de la línea paterna, y nunca había tomado una amante.

Draco se detuvo y tembló. Esa era una línea de pensamientos peligrosa si su padre alguna vez se enteraba… tanto las ideas políticas como la especulación sobre la vida privada del Señor Oscuro.

Aun así, Draco había buscado en libros antiguos… mucho más antiguos que Historia de la Magia. Algunos habían estado coleccionando polvo en la biblioteca de Hogwarts por siglos. Incluso pidió al profesor Snape un pase para la sección prohibida para revisar la colección de libros raros. (No todo ahí era Magia Oscura.) Estos libros estaban más cercanos a la época que describían, pero mantuvo su mente en que, como sus padres le habían advertido, podrían ser más parciales. Pero claro, la razón por la que había comenzado con ese esfuerzo era la idea de que las fuentes modernas eran parciales en una manera completamente diferente.

Por alguna razón este año, se descubrió cuestionando más muchas cosas, y no solo en la clase de Historia. La pasión repentina y a veces contraproducente de su padre hacia las criaturas mágicas. La actitud inusualmente mordaz del profesor Snape (bueno, eso probablemente era porque Lupin y Moody estaban aquí). La extraña y supuestamente involuntaria entrada de Potter al torneo. Sin darse cuenta de manera consciente, se había descubierto cuestionando el porqué de esas cosas en lugar de aceptar las explicaciones parciales que había recibido antes. Y él mismo, si se era perfectamente honesto, había usado el nombre de su familia toda su vida para sobresalir, pero el ser un Malfoy y fabulosamente rico solo lo llevaría hasta cierto punto si era estúpido.

De cualquier modo, las historias más antiguas, aquellas escritas antes de 1750, eran completamente diferentes de las modernas, en tono si no siempre en la sustancia. Hablaban mucho más de la interacción de magos con muggles, y muchas en manera positiva. Era incluso más pronunciado en los tomos más ilustrados, escritos antes de 1600 en la colección de libros raros. Las cosas cambiaron bastante cuando en Bretaña, el tirano cazador de brujas, Jaime I, llegó al poder. Ese hombre odió tanto a los magos que él mismo, un rey muggle, se había tomado el tiempo de escribir sobre como cazarlos. Examinando la Casa de Tudor, e incluso antes (Draco había tenido que educarse a sí mismo más de lo que le hubiera importado sobre las familias reales muggles), las relaciones habían sido mejores.

Y lo que era más, vio nombres sangre pura prominentes dispersados por todos esos relatos de interacciones entre muggles y magos, algunos aún bien conocidos hoy en día, y algunos extintos. Era mórbidamente fascinante ver nombres que alguna vez habían sido considerados los mejores apareciendo cada vez menos con el paso de los siglos hasta que finalmente desaparecieron en algún momento del siglo XVIII. Pero a través de todo, un nombre continuó apareciendo más que los otros. Malfoy. Malfoy. Malfoy. Armand Malfoy había ayudado a Guillermo de Normandía a conquistar Bretaña. Nicholas Malfoy había tomado control del Consejo de Magos en todo menos en nombre aumentando su poder con rituales oscuros realizados bajo la cubierta de la peste negra… o eso era lo que un libro había dicho. Brutus Malfoy había reconstruido la fortuna familiar después de que fueron obligados a retirarse de la mayoría de sus inversiones muggles bajo el Estatuto del Secreto y había trabajado hasta llegar a la cima de nuevo en tiempo récord. Y, para la desazón de Draco, el primer Lucius Malfoy había ocasionado inadvertidamente el ascenso de Jaime I colocando una maldición anti-matrimonio en la primera Reina Elizabeth.

Todo estaba ahí en blanco y negro. Casi cada generación de los Malfoy habían sido hombres de negocios audaces, hechiceros poderosos, y el poder detrás del poder en Bretaña en una cadena inquebrantable por casi novecientos años… y antes del Estatuto del Secreto, eso había sido tanto en el mundo mágico como en el mundo muggle. Draco había escuchado a su padre presumir de su herencia muchas veces, pero nunca de ese modo. Quizás su padre...

Aún no tenía el valor de decir la conclusión lógica, incluso para sí mismo. Aún era muy extraño para su experiencia de toda la vida. Le preocupaba siquiera acercarse y comenzar a pensar preguntas que nunca se hubiera preguntado antes de ese año. Naturalmente, aún pensaba que los muggles eran pestes inútiles, y los sangre sucia no eran mejor… pero también Brutus Malfoy, y eso no lo detuvo de hacer dinero de ellos. Todo era tan confuso.

En verdad necesitaba hablar con su madre.


Hogsmeade el sábado antes del Baile de Navidad estaba abarrotado de compradores y lleno de entusiasmo. Una cantidad desproporcionada del tráfico consistía en grupos de jovencitas comprando accesorios, maquillaje, y, en algunos casos, túnicas de gala. Había más risitas y chillidos de lo normal, y Harry se descubrió deseando poder saltarse todo este drama.

Harry caminó a Hogsmeade con solo Hermione para mantener la identidad de su cita oculta. Luna fue con Ginny, quien estaba algo decepcionada de que no le quería decir con quien iba a ir. De hecho, Ginny no estaba completamente convencida de que Luna siquiera tenía una cita (Luna no era tan popular con los chicos, desafortunadamente), y Luna no la corrigió. No quería mentir a su mejor amiga si le preguntaba directo.

Aun así, Luna se separó a media mañana para encontrarse con Harry y Hermione. Había acordado reunirse con los padres de Harry en las Tres Escobas. Era poco convencional, que la joven conociera a los padres del muchacho antes de la cita, pero Harry había querido hacer algo dulce por ella y darle algo de joyería para el baile, así que ahí estaban.

–Hola, Luna –dijo Emma Granger cuando se reunió con la familia de Harry en un cuarto privado–. Es bueno verte de nuevo.

Luna no había tenido mucho contacto con los padres adoptivos de Harry… en su mayoría alguna comunicación profesional para sus artículos en el Quisquilloso… pero parecían personas agradables–. Hola, Sr. y Sra. Granger –respondió ella–. Es bueno verlos también. Es muy considerado de su parte ayudarme a prepararme para el baile. –Emma sonrió.

–Dale a una madre una oportunidad para disfrutar de ver a sus hijos prepararse para una cita, y...

–¡Mamá! –dijeron Harry y Hermione al mismo tiempo, ambos sonrojándose.

–Bueno, me alegra que Harry encontrara a una chica agradable a quien invitar –concluyó–. Por como dijo, parece que no fue fácil con su fama.

Pero bueno –cambió Harry de tema–, estábamos discutiendo la pista para la segunda prueba mientras esperábamos.

–¿Oh? Eso suena interesante. No he escuchado nada sobre la pista aún –dijo Luna.

–La tengo aquí –dijo Harry, y la abrió sobre la mesa. Ahora que había descubierto el primer paso, Harry había notado que el "abanico" ahora se colapsaba a forma de bastón directamente y se abría directamente en el disco completo. Era casi dos pies de amplio completamente abierto y cubierto de extrañas marcas–. Descubrimos el primer paso, pero esto es mucho más difícil.

–El disco luce más como un astrolabio gigante que otra cosa –dijo Hermione–. Excepto por como tú dijiste, las marcas no se alinean las unas con las otras. Así que a menos que sea alguna extraña geometría no-euclidiana...

–¡Mione! –gritó Harry–. ¡No me estás ayudando, convocando a Cthulhu!

–Harry, no vas a tener que enfrentarte a Cthulhu –dijo ella exasperada–. Nada en Lovecraft está basado en magia real.

–Excepto los umgubular slashkilters –señaló Luna. Los Granger la miraron preocupados–. Y los heliópatas. Y...

–¡Luna! –exclamó Harry. Luna se rio.

–Eres fácil de embromar, Harry. Estoy segura de que incluso la conspiración de Rotfang no sería lo suficiente tonta para despertar a un horror sellado, si existe.

Harry y Hermione la miraron perplejos. ¿Luna Lovegood estaba diciendo que algo no existía?– ¿La conspiración de Rotfang? –preguntó Hermione para clarificar.

–No, Cthulhu. Lovecraft estaba muy confundido sobre muchas cosas.

–De acuerdo… –dijo Harry, recuperándose primero–. Así que, ¿tienes alguna idea sobre la pista? Lo único que podemos identificar es la línea que dice, Todo será revelado cuando las estrellas se alineen.

–Mmm… –Miró el extraño disco plateado. Las marcas eran intrigantes–. No, nada me llega a la mente. Lo siento.

–Está bien. Y quería ofrecerte la oportunidad de usar algo de la joyería de mi bóveda para el baile –le dijo Harry, sonrojándose un poco–. Hermione ya tiene algo, así que tiene sentido. No está hecha de vegetales, pero...

–Eso es muy amable, Harry. Me gustaría dar una mirada.

–De acuerdo, entonces –dijo Emma. Sacó varias piezas de joyería de una bolsa… collares, aretes, brazaletes y una tiara–. Luna, Harry me dijo que usarás colores Ravenclaw para el baile… lo cual me hace feliz de que le dijeramos a Harry que comprara la túnica con acentos plateados. Combina con más colores. Ahora, elegí unas cuantas cosas que pensé combinarían con tu atuendo. Son de plata, claro, en lugar de bronce… de hecho, creo que este es platino. –Dijo mostrando un brazalete.

–Son muy bonitas –dijo Luna, y Harry estuvo feliz en secreto de que tenía algunos gustos normales además de su extraño sentido de la moda. Tomó un collar y lo examinó de cerca. Lentamente, abrió sus ojos ampliamente por la sorpresa–. ¿Son zafiros reales, Harry? –preguntó.

–¿Eh? Erm, probablemente. Eran de mis padres biológicos, y no creo que mi papá hubiera sido ahorrador en esto. –Honestamente no lo había considerado.

–No, esto es demasiado, Harry. Deben de ser muy valiosas.

–Está bien, Luna –insistió él–. Yo no las voy a usar. Y se verán mejor siendo lucidas por una chica bonita en lugar de quedarse sentadas en una bóveda.

Luna se sonrojó y Harry se dio cuenta de que lo había dicho enfrente de su madre y se sonrojó aún más. Bien hecho, Harry, pensó. Pero Luna parecía feliz–. En verdad sabes cómo consentir a una chica –dijo–. Supongo que puedo... –Luna lentamente revisó la joyería y eligió un collar algo decorado, un brazalete, y un par de aretes, todo de plata con zafiros azul profundo. Harry estuvo de acuerdo en que se le verían bien. El plateado combinaría con su túnica y sus ojos–. Creo que esto está bien –concluyó ella–. Muchas gracias.

–¿Quieres la tiara, Luna? –preguntó Emma.

–No, gracias, Sra. Granger. Eso sería demasiado.

–Mmm… –dijo Hermione, examinándola y dando golpecitos a su propia barbilla con su dedo–. Sería una lástima no hacer algo para acentuar tu adorable cabello.

Luna bajó la mirada–. No necesitas bromear, Hermione. Sé que mi cabello no es lindo.

–Tonterías. Muchas chicas matarían por cabello rubio platinado tan largo como el tuyo. Está algo enredado, pero un poco de sleekeazy lo suavizara rápidamente. Es lo que yo haré con el mío. ¿Sabías que la familia de Harry lo inventó?

–No, no lo sabía. Pero aún creo que una tiara sería demasiado. No quiero vestirme de más.

Hermione se rio. Era un baile formal. Sería difícil vestirse de más. Pero aun así, recordó la preocupación de Harry sobre no atraer atención innecesaria y buscó un compromiso–. ¿Qué tal… unas cuantas violetas? –sugirió–. Ya tienes una imagen tipo "chica de la naturaleza". Creo que se te verían bien.

Emma lo consideró y estuvo completamente de acuerdo–. Sí, eso podría funcionar.

Harry también lo imaginó y descubrió que le agradaba la idea.

–Yo… creo que me gustaría eso –dijo Luna en voz baja–. Mi mamá siempre hacía coronas de margaritas para poner en mi cabeza cuando era pequeña. Claro, esas no combinarían con los colores. –Hermione sonrió ampliamente.

–Vamos, Luna. Te llevaré al florista. Harry necesita comprarte un corsage de todos modos, pero quizás quieran hacer eso separado si aún planean mantener el secreto.

–Gracias, Hermione. Y gracias de nuevo, Harry. Me alegra que pensaras en esto.

Harry sonrió y se despidió de las dos chicas cuando se fueron. Una hora después, Luna tenía un pequeño círculo de violetas, y Harry había comprado un corsage a juego. A pesar de su renuencia inicial, comenzaba a esperar con ansias el baile.