¿Qué más puedo decir que no haya dicho antes? JK Rowling, White Squirrel, Vanessa Li Potter.
Notas del autor: Y esta es la segunda prueba. Este capítulo es masivo incluso bajo mis estándares, pero no me gusta cuando las pruebas del torneo son divididas en varios capítulos. Puede que haya abarcado más de lo que puedo, pero espero que les guste. El cuarto año está ya cerca del final, y los capítulos deberían ser más manejables.
Capítulo 105
–¡¿Rehenes?! ¿Estás tratando de terminar en Azkaban, Bagman?
–No, no puedo hacerle nada solo por sugerirlo, profesora McGonagall, pero me aseguraré de interrogarlo en todo lo que pueda.
–Así que, Sr. Bagman, dígame sobre estas deudas de apuestas suyas.
–Eh, creo que ese es un asunto privado, ¿no lo cree, Madame Bones?
–No si hay un conflicto de interés con su trabajo. Debo decir, nunca antes había conocido duendes tan cooperativos.
–Oh, demonios.
–Bienvenidos a la segunda prueba del Torneo de los Cuatro Magos –anunció Dumbledore a los estudiantes reunidos–. Antes de comenzar debo anunciar un cambio en los jueces. Lamento informarles que Ludo Bagman fue obligado a renunciar como Jefe de Juegos y Deportes Mágicos hace dos días por intentar influenciar los resultados del Torneo, apuestas poco éticas, y mal manejo del caso de Bertha Jorkins. –Pero no, agregó en silencio, por meter a Harry en el torneo. Bagman había dicho a Amelia bajo veritaserum que no tuvo nada que ver con eso. De regreso al principio en eso.
Un murmullo de sorpresa se movió por la multitud. Había habido noticias sobre que Bagman estaba en problemas, pero nadie había esperado que fuera reemplazado tan rápido.
–Por suerte, los esfuerzos del Sr. Bagman no tuvieron efectos en el Torneo –continuó Dumbledore–, pero estuvimos presionados a encontrar un juez de reemplazo a tiempo para la prueba… ah, y veo que ha llegado. Por favor den la bienvenida a la Jefa Interina de Juegos y Deportes Mágicos, antigua capitana de Pride of Portree, y nombrada un récord de treinta y seis veces como Cazadora Nacional Escocesa, Catriona McCormack.
Los aplausos hicieron temblar las tribunas. Catriona McCormack era una leyenda en el mundo del quidditch. Solo alguien tan positivamente brillante y algo loco estaría dispuesto y sería capaz de jugar para un equipo nacional treinta y seis años seguidos. Fácilmente lucía una década más joven que sus sesenta y tantos años mientras caminaba a la tribuna de los jueces y examinaba a la multitud con mirada aguda. Pero nadie estuvo preparado cuando la profesora McGonagall subió las escaleras tropezándose, caminó directo a McCormack, y la abrazó.
–¡Vaya! ¿Quién es ella y qué hizo con McGonagall? –gritó uno de los gemelos Weasley, a lo cual su profesora les lanzó una mirada severa. Susurros comenzaron a circular por las gradas ciendo que McGonagall y McCormack eran amigas de muchos años y habían estado en el equipo de quidditch de Gryffindor juntas mientras eran estudiantes.
–Ese es un lado de la profesora McGonagall que no había visto antes –dijo Harry. Al igual que en la primer prueba, estaba con su familia en la tribuna de los jueces, esperando el comienzo.
–Ya sabíamos que era una gran fan del quidditch –señaló Hermione–. Aunque es difícil imaginarla como una estudiante en el equipo.
–Sí, era difícil imaginarlo hace veinte años –dijo Sirius en acuerdo–. Mucho más ahora.
–¿Deshacernos de Bagman cambiará algo aquí? –preguntó Emma.
–No tendré que lidiar con él intentando "ayudar" –dijo Harry–. Además de eso, no debería.
–Sí, bienvenida, señorita McCormack –dijo la voz amplificada de Dumbledore–. Ahora que todos estamos aquí, el Sr. Monroe explicará la segunda prueba.
A diferencia de la primera prueba, la segunda prueba no tomó lugar en el campo de quidditch. En lugar de eso, un arreglo muy poco ortodoxo había sido preparado. Cientos de estudiantes, profesores, las familias de los campeones, y representantes de la prensa estaban alineados en las almenas del castillo, mirando a la rambla. Los Granger se sorprendieron de ver que había suficiente espacio para todos, y era apretado, pero entre las alas este y oeste y todas las torres y puentes, además de que una tribuna para jueces había sido construida en andamios sobre una sección de las almenas en el ala oeste, había suficiente espacio para que todos tuvieran una buena vista del peñasco y (con algo de movimiento) del lago y a lo largo del río. Estudiantes habían llevado telescopios de Astronomía, binoculares, y omniculares, listos para mirar la acción, y cuatro telescopios binoculares habían sido colocados en la tribuna de los jueces para seguir a los campeones individualmente.
David Monroe se acercó a la baranda y dijo–, Gracias, Albus. La segunda prueba ya ha sido presentada a nuestros campeones con varios desafíos y acertijos a resolver. Con suerte, los superaron todos y están listos para enfrentar la prueba que podemos revelar ahora. La segunda prueba está basada en el mito de Perseo, pero con un cambio. En lugar de rescatar a una doncella, cada uno de los campeones elegirá… ¡a un compañero de equipo!
Harry miró a la tribuna de los jueces, pero ninguno de los otros parecía sorprendido. Todos debían haber descifrado esa parte también.
–Los compañeros de equipo no están sujetos al requerimiento de cualificación TIMO, pero será considerado caso por caso, aunque aún requieren del consentimiento de sus guardianes para participar. Los compañeros de equipo pueden ser cualquier estudiante de cualquier escuela, pero con esta restricción: deben consentir a ser separados de sus varitas.
Una exclamación de sorpresa resonó por las almenas. Aunque técnicamente legal, el pedir a una bruja o mago que dejara su varita era un asunto serio… casi inaudito.
–Las varitas de los compañeros estarán almacenadas en un lugar seguro para que los campeones las recuperen a lo largo de la ruta. El plan de la prueba es este: los campeones comenzarán en el lago. Deberán seguir el camino que Perseo tomó con cuidado para encontrar a sus compañeros de equipo. Pistas serán colocadas a lo largo de la ruta para guiarlos. Primero deberán recuperar tres piezas de la llave que liberará a sus compañeros de sus grilletes. Entonces, deberán rescatar a su compañero, recuperar su varita, y enfrentar el desafío final y aterrador para regresar al castillo de manera segura. Además, considerando lo ocurrido en la primera prueba, el uso de escobas no está permitido.
–Eso suena… complicado –dijo Dan preocupado.
–Lo sé, pero conocemos el mito de Perseo hacia atrás y adelante ahora –señaló Harry–. Deberíamos poder seguir las pistas.
–Queríamos que los campeones también comenzaran sin varitas –continuó Monroe–, pero bajo la Convención de la CIM en el Uso de Varitas de 1692, los magos tienen el derecho de llevar su varita en todo momento si lo desean, y no podemos requerir que los campeones las dejen. En lugar de eso, ofreceremos una elección. Los campeones pueden elegir comenzar la prueba en la boca de la rambla sin sus varitas, las cuales estarán escondidas cerca, pero estarán sellados dentro de una de estas. –Señaló una caja que lucía sospechosamente como un ataúd–. Una caja de madera perfectamente normal y nada mágica. O, los campeones pueden conservar sus varitas, pero deben comenzar al otro lado del lago.
Eso provocó otra ronda de susurros entusiasmados en la audiencia. El estar encerrados en un ataúd sin su varita era el último lugar en el que una bruja o mago querría estar. Una de las razones por las que enterrar a brujas y magos con sus varitas venía de los días antiguos cuando, incluso para los magos, era posible enterrar a alguien con vida por error. Y aun así, si podían encontrar una manera rápida de escapar, sería una inmensa ventaja de velocidad.
–Los directores de las escuelas hablarán ahora con sus campeones para aprender sus elecciones –dijo Monroe–. Para que sea justo, durante la prueba, cada director seguirá a un campeón de otra escuela seleccionado al azar para evaluar su actuación.
Edward Grayson caminó a la familia de Harry mientras los otros directores hablaban con sus campeones–. Buen día, Sr. Potter. ¿Sabe lo que va a hacer?
–Sí, Embajador –dijo Harry–. Entregaré mi varita y tomaré la ruta más corta.
Grayson asintió–. Eso esperaba. ¿Y su compañero de equipo?
–Elijo a Hermione.
–De acuerdo. Señorita Granger, usted y su guardián mágico necesitarán firmar este contrato para participar. –Le entregó un pergamino. Sirius lo leyó primero como su guardián mágico antes de firmarlo, seguido de Hermione.
–Hubiera sido agradable tener esa opción para Harry –gruñó Emma.
–Lo siento, señora. Yo no hago las reglas –dijo Grayson.
Con eso, todos los arreglos estuvieron hechos. Los campeones fueron escoltados a sus lugares de inicio, cada uno llevado por su propio director, o en el caso de Harry, por Grayson. Abrazó a sus padres y Sirius y bajó las escaleras. No escuchó realmente mientras Monroe hablaba sobre sus elecciones a la audiencia. Parecía sencillo y poco decorado comparado con el estilo espectacular de Bagman. Por mucho que el torneo le molestaba en general, tuvo que preguntarse si habían perdido algo al despedir al hombre como comentarista.
Captó una breve imagen de Hermione y los otros compañeros de equipo cuando Catriona McCormack los llevó río arriba a algún lado. Sólo podía esperar que Dumbledore la hubiera investigado exhaustivamente. De Grayson estaba seguro. Podía ver los rastros de los manierismos del tigre de Tasmania en él si miraba de cerca. De los otros compañeros de equipo, Harry vio que Cedric había elegido a su prefecto contraparte en Hufflepuff, y Fleur había elegido a una chica de aspecto competente de Beauxbatons, pero para su sorpresa, la cuarta compañera en el grupo era Astoria Greengrass, la hermana de la cita del baile de Navidad de Viktor. Harry adivinó que había ido por la estrategia de "pequeña, ligera, y fácil de cargar" más que el plan de fuerza bruta que los demás estaban siguiendo.
–No te preocupes, Sr. Potter –dijo Grayson–. No hay nada completamente exorbitante en esta prueba, y si pasara lo peor, el contrato no te penalizará si te das la vuelta y escapas después de dar lo mejor de ti.
Bueno, eso era reconfortante–. ¿Solo un poco exorbitante, entonces? –respondió Harry. Grayson suspiró.
–Si fueran estudiantes de cuarto año cualquiera, diría que el desafío final es mucho para ti y tu hermana. Pero creo que ustedes tendrán suerte.
Harry no supo que pensar de eso, excepto que debería estar listo para cualquier cosa. Fleur se le unió al borde del lago, pero Cedric y Viktor fueron al otro lado. Aparentemente, sin ninguna habilidad especial, ninguno de ellos tenía confianza en su habilidad para escapar. Eso probablemente era menos emocionante de lo que los organizadores habían esperado.
Dos cajas con forma de ataúd fueron colocadas en la orilla–. Aquí es donde comenzarán –dijo Grayson–. Las cajas estarán a flote a una corta distancia de la orilla, y al sonido del cañón, pueden comenzar su escape. Sus varitas estarán almacenadas en la boca de la rambla. La tomaré ahora, por favor. –Harry suspiró y entregó su varita con renuencia–. Muy bien. ¿Está listo, Sr. Potter?
–Un momento –dijo Harry. Se inclinó al borde del ataúd… eh, de la "caja"... y pasó sus manos a lo largo de la madera dentro y fuera. No podía sentir nada de magia, lo cual no era una garantía, pero podía estar razonablemente seguro de que no era una trampa… por lo menos mientras nadie lanzara magia a ellos mientras estuviera dentro. Tendría que confiar en Grayson para eso–. De acuerdo, Embajador.
–Entra, por favor.
Harry se acostó dentro de la caja y Grayson levitó la pesada cubierta de madera sobre él. Harry luchó para permanecer tranquilo. Normalmente no tenía muchos problemas con espacios cerrados, pero la caja estrecha y larga le recordó demasiado a la alacena debajo de las escaleras en la que había sido obligado a dormir hace años. Los golpes cuando Grayson la selló con clavos fueron demasiado como cuando tío Vernon había golpeado la puerta para despertarlo. La cubierta, resultó, no estaba completamente sellada; había pequeños espacios entre las paredes y la cubierta que dejaban entrar aire y probablemente eran para ayudar al escape, pero le recordaban demasiado al haz de luz que se entraba debajo de la puerta de su alacena.
–Oh, no me gusta esto –murmuró. Su corazón se aceleró. Respira profundo. Respira profundo–. No me gusta esto para nada.
–Solo unos minutos, Sr. Potter –lo llamó Grayson–. Estoy seguro de que no tendrá ningún problema para escapar.
Era fácil para él decirlo. Harry sintió su magia dando vueltas a su alrededor en su tormenta de emociones. Se aferró a esta y la controló para tener algo en lo que enfocarse. La sensación de control sobre lo que lo rodeaba calmó su ansiedad un poco, pero aún no podía esperar a salir de ahí. La cubierta estaba clavada con firmeza, y el ataúd fue flotado al agua. Eso se sintió extraño. Se sintió separado del resto del mundo, incapaz de ver o escuchar algo útil, incluso con sus sentidos felinos. Lo único que podía hacer era esperar.
Finalmente, se escuchó a un cañón. Era hora de irse.
–Diggory comienza a correr alrededor del lago –se escuchó la voz amplificada de Karkaroff anunciando sin entusiasmo.
–Krum se dirige a la orilla del lago –anunció Dumbledore–. Oh vaya, parece estar usando transformación parcial en sí mismo para nadar al otro lado del lago más rápido. Muy impresionante.
Mientras que los otros campeones comenzaban a correr, Harry juntó su magia en sus manos y las colocó estrechas contra la cubierta del ataúd. De repente, una sensación de calma lo atravesó. Con o sin varita, era un mago, y ninguna caja de madera podría atraparlo de nuevo.
–¡DEPULSO! –gritó. Con un fuerte ruido, la cubierta fue desprendida del ataúd y salió volando por el aire...
Y cayó directamente sobre él.
–¡Mierda! –Haciendo lo único que podía, rodó el ataúd. El frío del lago le sacó el aire. ¡CRASH! La cubierta golpeó y rompió las tablas de madera y lo empujó más profundo en el agua, pero evitó romperse su espalda. Nadó a la superficie y escuchó el ruido distante de aplausos.
Miró a su alrededor y vio delgados hilos de humo elevarse del ataúd de Fleur. Estaba quemando la caja para salir con sus limitados poderes veela. Le costó trabajo nadar a la orilla mientras ella luchaba su escape con humo, rasguños, y patadas. Estaba a punto de buscar su varita cuando escuchó sus gritos y la vio agitándose en el agua. Titubeó. Probablemente estaría bien por su cuenta… pero decidió regresar por ella en una abundancia de precaución.
–Interesante. Potter ha regresado a ayudar a Delacour a la orilla –escuchó Harry, y se dio cuenta por primera vez que Madame Maxime era quien anunciaba su progreso. Se preguntó en qué estaba pensando que no estaba diciendo en voz alta.
Fleur probablemente sí necesitó de una mano, aún si no quiso admitirlo. Para cuando llegaron lo suficiente cerca de la orilla para salir, Harry pudo ver que estaba temblando demasiado, y, si no estaba equivocado, estaba furiosa–. ¿Estás bien, Fleur? –le preguntó.
Harry sabía el suficiente francés para reconocer que estaba haciendo comentarios cuestionando la herencia de los organizadores que creían en su imagen de princesa de cuento de hadas–. Si pongo mis manos en ellos… Uj, soy una ninfa de fuego, no un animal acuático común.
Pero de igual modo, fue capaz de secarse rápidamente. Usó su habilidad para proyectar calor con sus manos y las pasó por su cuerpo en una manera que no pudo evitar luciera muy sensual. Harry intentó no distraerse y lanzó encantamientos de secado y calentamiento sin varita en su propia ropa. Mientras tanto, notó movimiento en el lago. Krum se acercaba rápidamente. El pobre de Cedric estaría irremediablemente atrás para cuando llegara ahí a pie.
–Ahora, ¿dónde estás nuestras varitas? –dijo Fleur.
–No lo sé –respondió Harry–. Deberían estar cerca. Se supone que esta es la parte fácil. Mm, me pregunto… -Estiró su mano y lanzó un encantamiento convocador, con tanto poder como pudo. Era más difícil cuando no estaba simplemente al otro lado del cuarto, y especialmente porque no sabía dónde estaba, pero vio un movimiento en la esquina de su periferia, y su varita voló directamente a él de algún lugar a su izquierda–. Supongo que por allá –señaló y corrió adelante.
–¡Presumido, 'Arry! –gritó Fleur mientras se apresuraba a ir por su propia varita.
Harry había tomado algo de distancia con Fleur, pero aún era una cacería de tesoro desafiante. Miró a su alrededor y no vio nada notable… nada que marcara el camino. ¿Dónde estaba la primera pieza de la llave? No podía estar donde había convocado su varita ya que no todos los campeones irían ahí. ¿Se había perdido la pista? Miró en cada cueva que pasó por cualquier pista y no encontró nada. Pensó en la pista original. Tenía que seguir el mito de Perseo. Perseo fue guiado de manera poco específica por Atenea a las Grayas. Y… ¡y el símbolo de Atenea era un búho!
–¡Por supuesto! –dijo. Corrió más rápido, escalando para salir de la rambla. Deseó poder cambiar a su forma felina. Sería más fácil para manejar ese terreno difícil. Fleur notó su movimiento. Arriesgándose a que estaba en el camino correcto, se apresuró a seguirlo. Era rápida. Debía ser la sangre veela porque lo alcanzó cuando llegó a la lechucería.
–¿Vas a seguirme todo el camino? –preguntó.
–Claro que no. Tendré que ponerme enfrente de ti antes del final –dijo ella.
–¡Ya lo veremos!
Corrieron arriba y llegaron a la cámara de las lechuzas al mismo tiempo, pero para su sorpresa, había más que lechuzas ahí. Una figura encapuchada estaba de pie en medio de la cámara entre todas las lechuzas. Parecía una mujer vieja, y una fea… toda verrugosa y deforme, con una nariz enorme, una barbilla puntiaguda, y una frente amplia. Sus uñas parecían garras largas y puntiagudas, y estaba comiendo algo crudo que esperaba no era una lechuza con sus dientes filosos.
Era una hag.
Ella les sonrió.
–Bienvenido, Harry Potter –dijo–. Primero en llegar, con tu pequeña amiga veela. –Prácticamente escupió la palabra "veela". Harry escuchó a Fleur sisear detrás de él–. Es un honor conocerte. Yo soy Annis Black… sin ninguna relación a los magos. –Hizo una reverencia y conspicuamente ignoró a Fleur.
–Eh, igualmente –dijo Harry incómodo–. Nunca había conocido a una hag antes.
–Entonces quizás deberías expandir tus horizontes. No somos monstruos come carne, sabes. –La criatura a medio comer en su mano no estaba ayudando su imagen.
–¡Suficiente de esto! –exclamó Fleur, colocándose enfrente de Harry–. Dime como obtener las llaves, 'ag.
–Tsk tsk. Que impaciente. Sus llaves están detrás de mí. –Cuatro llaves doradas pronto aparecieron de repente colgadas en la pared–. Pero para alcanzarlas, deberán conquistar la magia de la Vieja Bruja.
–Eso no estaba en la historia –dijo Harry.
–No es mi problema, Harry Potter. ¡Quédate ahí! ¡Estás detenido por un hechizo!
Harry estaba a punto de decir que eso especialmente no estaba en la historia cuando se dio cuenta que no podía moverse. Un momento después, ¡se dio cuenta que no podía respirar! ¡Su cuerpo no respondía! Ni siquiera podía agitar su varita. Comenzó a entrar en pánico. Rápido, ¿qué sabía sobre las hags? Trabajaban en venenos. La Vieja Bruja era una de las criaturas folklóricas de pesadillas que se metían en tu cama y se sentaban en tu pecho.
Harry había escuchado el término de "parálisis del sueño", pero sabía muy poco al respecto. Solo era por suerte que encontró la respuesta correcta al hechizo de la hag intentando mover primero sus dedos del pie y después trabajando en el resto de su cuerpo. Una vez pudo mover su peso, el hechizo fue quebrantado. Movió su varita y exclamó–, ¡Desmaius!
Pero Annis Black lo esquivó y comenzó a murmurar un hechizo que sonaba malvado. Antes de poder parpadear, un huracán se formó en la lechucería. El viento bramó de ningún lugar. Las lechuzas se asustaron y se apresuraron a escapar, golpeando a Harry y Fleur en la cabeza mientras volaban fuera. Harry cayó sobre sus rodillas, y Fleur cayó sobre su estómago, en un borrón de ululaos y chillidos, y la lechucería estuvo vacía de aves.
Harry intentó pararse, luchando contra el viento. Intentó lanzar un escudo, pero la fuerza del viento lo obligó a caer de nuevo. ¿Cómo se suponía que debía luchar contra una hag? La única historia de una hag en la que podía pensar era Bába Yagá. Remus la había mencionado en clase. Fue derrotada por un mago con un ave de fuego, pero no pensaba que Fawkes se aparecería pronto.
–¡IIIIIIIIIIIII!
O… quizás estaba pensando en el tipo incorrecto de ave de fuego. Fleur se lanzó contra la hag con un salvaje chillido. Estaba lanzando todos sus rasgos veela en la pelea y estaba a la par diente por diente y garra por garra. Ninguna parecía ganar contra la otra, pero Fleur fue distracción suficiente para que Harry pudiera deslizarse detrás de Annis y lanzar un hechizo. Se colapsó en el suelo.
–AIEEEEE...
–¡FLEUR!
Fleur se detuvo a un segundo de desgarrar el rostro de Annis. Miró a Harry con fuego en sus ojos.
–Las hags y las veelas son enemigos naturales –exclamó–. Están celosas de nuestra belleza. Y estamos celosas de su poder paralizante. Eso sería muy útil para una veela entre los magos.
–De acuerdo, pero no puedes matarla. –Caminó a la pared lejana y examinó las llaves–. Mm… todas se ven iguales. –Las cuatro lucían como llaves esqueleto con ranuras talladas como si hubiera otras piezas para llenar los espacios. Fleur se le unió y tomó una para ella.
Eso dejaba la cuestión de donde estaba la siguiente estación de la prueba. La siguiente prueba del viaje de Perseo era el jardín de las Hespérides, pero ese no parecía tener una interpretación obvia como la lechucería. Miró a su alrededor al desastre de plumas que las lechuzas habían dejado, pero nada obvio se presentó. Miró a la hag en el suelo por un momento y apuntó su varita–: Rennervate.
–¡'Arry! ¿Por qué la estás despertando? –demandó Fleur.
–¿Quieres que Viktor y Cedric pasen fácil por aquí?
–Mm, buen punto.
–Además, puede que sepa la siguiente pista.
Annis Black gimió–: Uj, más vale que me paguen extra por el peligro. Una veela psicótica no era parte del trato.
Fleur siseó de nuevo, pero Harry se paró entre ambas–. Lamento eso –dijo. Con cuidado la ayudó a levantarse con una mano y le mostró su llave con la otra–. ¿Puedes decirnos a dónde ir después?
Annis lo miró como si estuviera mirando su alma–. Conoces el camino, Harry Potter. El ojo te guiará.
El ojo, pensó. El camino de Perseo: tres viejas brujas con un solo ojo entre ellas que les mostraba el camino. Pero sólo había una vieja ahí, y tenía dos ojos. Debía significar algo más. Miró a su alrededor. Las lechuzas tenían ojos grandes, pero todas se habían ido. ¿Había una lechuza con un solo ojo aún por ahí? Quizás era algo más en la lechucería. No había muchas decoraciones en la torre, excepto por la escultura de una lechuza en vuelo al pie de la escalera. Pero la escultura también tenía dos ojos… pero espera. Miró a la escultura. Había algo diferente en ella. Se acercó más. Uno de sus ojos de piedra había sido reemplazado con una orbe de cristal. Nunca lo hubiera notado si no estuviera mirando de cerca. Se apresuró y miró dentro. Nada más que un brillo tenue dentro. Se giró y determinó la ventana exacta a la que estaba viendo el ojo. Creyó ver un destello de oro en la distancia, al borde del bosque prohibido. En un impulso, tomó el ojo de la estatua y miró a través de él. Y sí, la vista fue magnificada. Sonrió–: Lo tengo. Jardín de las Hespérides a la una en punto. Te veo luego, Fleur. Un placer conocerte, Annis. –Lanzó el ojo a Fleur y se apresuró a bajar las escaleras.
Dan, Emma, Sirius, y Remus esperaron ansiosamente una vez comenzó la prueba. Tanto Harry como Hermione estaban atados… casi literalmente… en una prueba peligrosa, y estarían preocupados todo el tiempo. Observaron a través de los omniculares como Harry era puesto a flotar en el lago en un ataúd. Hermione estaba en lo profundo del bosque prohibido, fuera de su vista.
–Espero que esté bien ahí abajo –dijo Emma–. Eso no puede ser agradable.
–Estará bien –le aseguró Sirius–. El salir de ahí es la parte fácil.
El cañón sonó, y segundos después, la cubierta del ataúd de Harry se separó con un fuerte ruido que pudieron escuchar desde las almenas y voló cincuenta pies al aire. Perdieron el aire cuando cayó directo sobre él, y él giró el ataúd. Solo se relajaron cuando salió a la superficie de nuevo.
Dan y Emma se sorprendieron, pero estuvieron felices cuando Harry regresó a ayudar a Fleur a salir del agua. Eso no lo ayudaría en la prueba, pero era bueno que aún estaba ayudando a sus compañeros campeones.
–¿Creen que ambos trabajarán juntos? –preguntó Sirius.
–Es posible –dijo Remus–. Le daría una ventaja, pero no creo que ella quiera.
No obstante, Fleur siguió a Harry de cerca, y llegaron a la lechucería juntos. No podían ver realmente lo que estaba pasando, pero David Monroe lo explicó–: Para el primer obstáculo, hemos contratado a Annis Black, la Hag de Deadmarsh, para enfrentarse a los campeones. Deben pasar la magia de la hag para adquirir una de las primeras piezas de sus llaves.
–¿Una hag? –dijo Dan–. ¿Qué tan malo es eso?
–No tan malo –dijo Sirius–. Harry probablemente podrá con ella.
Unos minutos después, hubo un fuerte revoloteo cuando todas las lechuzas escaparon la lechucería, la cual fue engullida por un huracán.
–Claro, con la que salí una vez era bastante mala –corrigió Sirius.
Todos cerca se giraron y lo miraron incrédulos–. No quieren saberlo –dijo Remus.
Mientras que la audiencia miraba la lechucería, Dumbledore habló de nuevo–: Ah, veo que Krum ha llegado cerca de la orilla del lado. Veremos si descubre a dónde ir.
Karkaroff se rio profundamente mientras daba su reporte–, Diggory aún tiene un largo camino. Parece estar en gran desventaja. –La mayoría en de los de Hogwarts estaba de mal humor por eso. La tormenta en la lechucería se detuvo de repente, y el silencio reinó. Por varios minutos, no hubo señal de movimiento. En susurros, la audiencia especuló sobre lo que había pasado. Los Weasley comenzaron a tomar apuestas improvisadas. Finalmente, lo vieron. Harry fue el primero en salir de la torre. La sección de Gryffindor bramó, y todos los amigos de Harry celebraron.
–Excelente –dijo Monroe–. Una vez los cuatro campeones pasen por la lechucería, llamaremos a Annis Black aquí para reportar lo que ocurrió dentro.
Eso era todo lo sabían al momento, excepto que para cuando Fleur salió de la lechucería, Viktor estaba lo suficiente cerca para verla.
Harry se detuvo en el "Jardín de las Hespérides". El jardín como tal consistía en un solo árbol dorado rodeado por una cerca baja. Pero Harry estaba más preocupado por el pequeño dragón acostado alrededor de su tronco.
–¡Oh, demonios, no!
El dragón no lo atacó a primera vista… no pareció notarlo, de hecho. Se acercó lentamente, con cuidado, listo para transformarse en gato y escapar a la menor señal de problema. Sería la culpa de los organizadores por traer a ese monstruo. Cuando llegó a la cerca, sintió lo que había sospechado. La cerca estaba marcada con barreras poderosas confinando a la bestia al jardín.
Su titubeo significó que Fleur pronto lo alcanzó. Miró al jardín y después a él, parado ahí muy tenso, con sudor corriendo por su rostro. Entonces, se rio–. ¿Qué pasa, 'Arry? ¿Asustado de un pequeño lagarto? –Entonces, para su sorpresa, saltó sobre la cerca y se lanzó contra él con varita en mano. Fue solo cuando el dragón se levantó que Harry vio lo que debía haber sido obvio antes: solo dos patas.
Era un wyvern.
El wyvern era más pequeño que un dragón, más lento, menos poderoso, y menos resistente a la magia. Eso significaba que "solo" tenía el tamaño de un tigre siberiano y (apenas) reducido a clase XXXX. Harry saltó sobre la cerca.
–¡Pero aún escupe fuego! –gritó mientras esquivaba una llamarada.
La batalla fue rápida y feroz. Ayudaba que había dos de ellos, incluso si esa no había sido la intención de los organizadores, pero el wyvern no era presa fácil. Respondió con fuerza con garras cortantes, quijadas poderosas, y llamaradas que casi los prendieron en llamas a los dos. Al final, fue cuestión de desgastarlo hasta que uno de los aturdidores de Harry y uno de los hechizos para dormir de Fleur finalmente lo hicieron caer inconsciente, dejándolos un poco quemados y sin aliento, pero aún de pie.
–Felicitaciones –dijo una voz con acento.
Se giraron para ver. Una mujer saltó la cerca y entró al jardín. Harry estaba seguro de que era la mujer más hermosa que hubiera visto. Su piel parecía mármol tallado, su cabello hilo de oro, sus ojos como zafiros. Nada de eso era licencia poética, aunque Harry no estaba limitado a eso al momento; en verdad eran de esos colores. También usaba un vestido revelador que parecía hecho por completo de brillantes hojas verdes. La belleza de Fleur no era nada en comparación.
–¡Eurydice! –exclamó Fleur. Se apresuró a ella y la besó en ambas mejillas–. No sabía que ibas a venir.
–Fue una sorpresa para la prueba. Es bueno verte, Fleur –respondió ella en francés.
Harry las miró boquiabierto–. ¿S...s...se conocen? –tartamudeó.
–Pero por supuesto. Eurydice es la mejor cantante en Francia. Es una ninfa del bosque si no pudiste verlo. Su banda toca en todos los banquetes en Beauxbatons.
Eso lo explicaba. La atracción a una ninfa del bosque debería ser tan fuerte como a la de una veela. Dios, ¿cómo es que se enfocan los hombres en Beauxbatons? Pensó Harry. Apenas y puedo quitar mis ojos de ella, y sé Oclumancia. Pero sabiamente no lo dijo. En lugar de eso, dijo–, Derrotamos al wyvern. ¿Qué sigue?
–Mira el árbol, 'Arry Potter. Ahí, encontrarán tanto sus llaves como su camino.
Harry y Fleur miraron y descubrieron que en lugar de manzanas de oro, llaves de oro colgaban del árbol. Harry juntó una con su otra pieza. Juntas, parecían como una llave galardonada, pero el cifrado aún era muy pequeño, y claramente había espacio para una tercera pieza. El camino era menos obvio, pero pronto vio un mapa tallado en el árbol. Harry lo reconoció señalando a cierta ubicación en el bosque prohibido.
–Gracias, Eurydice –dijo Fleur.
–Debes apresurarte, Fleur. Veo que Krum se está acercando.
Ella miró sobre su hombro y lo vio.
–¿Alguna posibilidad de que puedas… distraerlo? –dijo con un guiño–. Lo siento. Dijeron que no podía interferir. Sólo estoy aquí para ver.
–Oh, ni modo.
–Interesante –dijo Grayson–. La señorita Delacour se lanzó directo al jardín.
–Oui –dijo Madame Maxime–. Quizás el Sr. Potter no se dio cuenta de que era solo un wyvern. Pero se ha unido a la lucha ahora.
Los comentariios no eran muy necesarios en ese momento ya que los Granger podían ver lo que estaba pasando a través de sus omniculares, pero estaban al borde de sus asientos mientras miraban a Harry y Fleur luchar contra la bestia. Tomó unos minutos y varios momentos cercanos antes de que pudieran someterlo.
La mayoría de la audiencia estaba siguiendo a los dos en primer lugar, pero Dumbledore y Karkaroff los mantenían al tanto de los otros dos campeones. Viktor había derrotado con éxito a Annis Black y estaba abriéndose camino al jardín cuando Harry y Fleur se fueron. Cedric había descubierto que tenía que ir a la lechucería cuando finalmente llegó al otro lado del lago, pero aún tenía bastante antes de alcanzarlos.
–¿Qué piensas que hay en el bosque, Lunático? –dijo Sirius.
–Tengo una sospecha, y si es correcta, pondrá a Harry en el liderazgo, pero no estoy seguro aún. Nada malo, creo.
–Eso espero. Necesita un descanso después de los últimos dos desafíos.
Harry y Fleur corrieron por el bosque, tratando de pasar al otro. No era fácil. El matorral era más espeso mientras se adentraban más profundo, y el lugar que estaban buscando no estaba claramente marcado o era fácil de ver. Pero finalmente, Harry lo encontró, un poco antes que Fleur. Llegó a un pequeño afloramiento de piedra que parecía tener una cueva o guarida excavada debajo. Para su sorpresa, parado afuera estaba...
–¡Hagrid!
–¡Harry! ¡Estás a la cabeza! Bueno verte.
–Sí, apenas –dijo–. Fleur es demasiado rápida. No sabía que eras parte de la prueba.
–Dumbledore dijo que era el hombre para el trabajo –dijo con orgullo–. Se supone que debo observar cómo les va y reportarlo a los jueces.
–Genial. ¿Así que la última pieza de la llave está aquí?
–Sí. Justo en la guarida. Tengo una criatura interesante que mostrarte dentro. Aunque no creo que te de problemas –agregó con complicidad.
Sabiendo que "interesante" para Hagrid bien podría significar mortal, Harry procedió con precaución, lentamente entrando a la guarida–. Lumos –susurró. Miró en la oscuridad y enfocó sus oídos. Pensó poder escuchar el siseo de voces peleando en un lenguaje muy familiar. Retrocedió un poco–. Hagrid, ¿esta cosa no puede convertirme en piedra, verdad?
–No, claro que no. Podría morderte, claro, pero solo tienes que demostrarle quien manda.
Eso no sonaba muy alentador viniendo de Hagrid, pero no tenía mucha elección, así que avanzó. No podían traer a una gorgona real, después de todo. Cuando finalmente estuvo completamente dentro de la guarida, vio destellos de oro en las paredes y destellos naranja en el suelo. La discusión creció más fuerte cuando la luz cayó sobre la bestia, y lo supo al instante: rayas naranjas y negras, aunque más grande de lo que debería haber sido. Por supuesto, pensó. Y hablando parsel con sus tres cabezas.
Una runespoor.
–¡Intruso! ¡Fuera! –sisearon dos de las cabezas. La cabeza de en medio parecía estar descansando. Harry recordó que las cabezas de una runespoor tenían diferentes personalidades. La cabeza derecha era la más peligrosa… ¿pero era su derecha o la de ella? Estaba seguro de que era la de ella. ¿Verdad?
–No quiero hacerles daño –siseó Harry.
–¡Habla! –La cabeza de en medio se despertó–. Sorprendente. Los dos piernas casi nunca nos hablan.
–Yo… eh, fui dotado por un Señor Oscuro de las Serpientes –improvisó Harry–. No quiero molestar su nido. Fui ordenado a venir aquí por otros humanos.
–¡Es una trampa! –dijo la cabeza derecha con tono amenazante. Harry permaneció quieto. Era una situación delicada, especialmente considerando que una runespoor promedio medía unos seis o siete pies de largo, pero esta debía ser del tamaño de una pitón birmana. Debía ser una de las pocas que había logrado llegar a una edad mayor.
–No soy un predador de serpientes. –Notó las llaves colgando en la pared–. Si me dan una de esas brillantes cosas amarillas, me iré.
–¡Miente!
–Suficiente –dijo la cabeza izquierda–. Lo haré. Si miente, lo morderé.
La cabeza derecha se calmó, y la cabeza izquierda se estiró y tomó una de las llaves de donde estaba colgada. Lentamente, la estiró adelante. Harry extendió su mano bajo su cabeza y, titubeante, la cabeza soltó la llave sobre su mano.
–Gracias, nobles serpientes. Me iré ahora. –Comenzó a retroceder.
–¡Dos piernas! –siseó la cabeza de en medio–. Ven y habla con nosotras de nuevo. Dinos como es tener piernas.
–Erm… –Extraño, pero probablemente era mejor no antagonizarlas, pensó–. Si tengo tiempo antes de que las envíen a la jungla, lo haré. –Retrocedió rápidamente y vio a Hagrid y Fleur parados afuera–. Tenías razón, Hagrid. El parsel lo resolvió de inmediato.
–¿Parsel? –dijo Fleur preocupada.
–Sí, es una runespoor. Muy agradable si se le habla con amabilidad. ¿Y dónde encuentro a Hermione, Hagrid?
–En el mismo lugar que Perseo, Harry. Excepto más arriba, ¿sabes?
–¿Mismo lugar? –murmuró–. Encadenada a una roca junto al mar, excepto más arriba. Entonces el único lugar es… ¡la catarata! ¡Genial! –Se giró para irse.
–'Arry! –llamó Fleur–. ¿No me vas a ayudar? –Batió sus pestañas.
Él le sonrió–: Vamos, Fleur, ¿no creíste que te lo haría tan fácil, verdad?
–Potter ha pasado la runespoor rápidamente –reportó Madame Maxime poco feliz–. Claro, siendo hablando de parsel, lo haría.
–La señorita Delacour está entrando ahora –agregó Grayson.
–Bueno, eso no estuvo tan mal –dijo Dan–. Las serpientes son fáciles para Harry.
–Ajá. Veremos si puede con el desafío final –murmuró Remus.
Los campeones se estaban acercando ahora. Viktor se acercaba rápidamente a la cueva de la runespoor mientras Fleur entraba. Unos minutos después, Cedric, quien había hecho buen tiempo con la hag y el wyvern, dejó el jardín de las Hespérides. Pero incluso ahora, parecía que estaba imposiblemente atrás y condenado a terminar en cuarto lugar. Entonces, algo incluso más extraño pasó.
–¡Ja! Tonto Diggory –se carcajeó Karkaroff–. Debió leer mal el mapa. Va en la dirección opuesta.
Y así era, la audiencia miró como corría en dirección opuesta en el bosque, lejos de la cueva de la runespoor. La mayoría de los estudiantes de Hogwarts gruñeron consternados y se preguntaron qué estaba pensando, pero Dumbledore simplemente dijo–, Veremos, Igor. Ya lo veremos.
–Mis brazos se están cansando –se quejó Astoria Greengrass.
–Mis oídos estarán zumbando por el resto del día –dijo la compañera de Fleur.
Las cuatro compañeras de equipo de los campeones estaban encadenadas a la roca detrás de la catarata río arriba del castillo. Era ruidoso e incómodo, pero por lo menos estaban secas gracias a unas barreras menores que había colocado Catriona McCormack.
–Podría ser peor –señaló Hermione.
–¿Cómo? –demandó la joven francesa.
–En las representaciones clásicas, Andrómeda está encadenada a las rocas desnuda.
–¡Qué horror! –dijo Astoria–. Si intentaran eso conmigo, mis padres los maldecirían.
–Aún hay un problema –dijo la compañera de Cedric–. Se supone que debemos ayudar a nuestros compañeros cuando seamos liberadas, pero seremos inútiles con una varita después de tener nuestros brazos arriba por tanto tiempo.
Astoria sonrió–: Pues, ese no es mi problema. Viktor dijo que tiene el suficiente poder para los dos.
La chica francesa le sonrió de regreso–: Fleur me dijo que encontró un hechizo de sanación para ayudar con la circulación. Verán, ella ya pensó sobre esa parte.
–Ya, dejen de presumir –gruñó Hermione.
–No es mi culpa que 'Arry no pensó en eso. Estoy segura que está haciendo lo mejor que puede.
Eso no calmó a Hermione, aunque era más porque ella misma no había pensado en ese problema–. Pues, como sea que resulte, podemos estar todas de acuerdo en que tuvimos suerte de que nos dieron una elección –dijo–. ¿Recuerdan la obra de Navidad? En los días antiguos, solían usar rehenes para el torneo.
–¡Mon Dieu! –dijo la chica francesa–. Eso sería terrible. ¿Puedes imaginarte si hubieran tomado a Gabrielle?
–¡Ja! Se armaría un motín. Todos aman a Gabbie –dijo Hermione en acuerdo.
Esperaron un largo tiempo, pero finalmente, una pequeña figura apareció en la estrecha cueva a través de la catarata.
–¡Harry!
–¡Ya era hora!
–¿Dónde están los demás?
–Saludos, Harry Potter.
Harry se detuvo bruscamente cuando vio al inesperado quinto ocupante de la cueva: mitad hombre, mitad caballo, con un arco y aljaba colgando sobre su espalda. Sabía que eran criaturas orgullosas y temperamentales, así que continuó con precaución–. Saludos, noble centauro –dijo–. ¿Asumo que usted es el observador para esta parte de la prueba?
–Lo soy, Harry Potter. Mi nombre es Firenze. Albus Dumbledore me pidió como un favor personal el cuidar a estas jóvenes y protegerlas de los peligros del bosque.
–Ah, en ese caso, gracias por cuidar de mi hermana y las demás. Eh, supongo que nos iremos de inmediato, entonces. –Sostuvo su llave completada y abrió los grilletes de Hermione.
–Oh, gracias, Harry –dijo Hermione mientras sacudía sus manos. Masajeó su hombro derecho y puso un encantamiento calentador en él, el cual mantuvo mientras pasaba su mano por todo su brazo. Con suerte, eso ayudaría a su circulación.
–¿Y dónde están los demás? –dijo Astoria.
–Dejé a Fleur en la cueva del runespoor –dijo Harry–. Creo que Viktor no estaba muy detrás de ella, pero Cedric está irremediablemente atrás.
–¿Runespoor? –preguntó Hermione.
–Sí, esa fue la parte fácil. Sólo le pregunté amablemente por su llave. Antes de eso, tuve que enfrentar a una hag y un wyvern, pero Fleur me ayudó.
–¿Lo hizo?
–Sólo porque llegamos ahí al mismo tiempo.
–Oh. ¿Y el monstruo marino?
–No hubo uno. Supuse que ese sería el desafío final o algo similar. Y creo que necesitaremos de los dos para enfrentarlo.
–Mm. Hablando de eso, ¿dónde está mi varita?
–No lo sé. Pensé que habría una pista aquí.
–No, McCormack no nos dijo nada. ¿Qué sigue en el mito de Perseo?
–Nada. Se casa con Andrómeda y va a casa.
–Mira a las estrellas, Harry Potter –interrumpió Firenze.
–¿Las estrellas?
–¿Las mismas estrellas que te han guiado todo este tiempo?
–¡Por supuesto! ¡Las constelaciones! –dijo Hermione–. Las constelaciones del mito de Perseo son Perseo, Andrómeda, Cetus, Cefeo, Cassiopeia… ¡y Pegaso!
–¡Brillante, Hermione! ¿Dónde están los caballos de Madame Maxime? –Hermione frunció el ceño.
–Justo por el castillo. No puede estar correcto. ¿Dónde está el desafío final, entonces?
–No lo sé a menos que… a menos que signifique los establos de los thestral.
–Podría ser. ¿Pero sabes dónde están? Ninguno de los dos puede verlos.
–No, pero los establos están marcados en el mapa del merodeador. Y no están muy lejos del río tampoco. Vamos.
Con ese plan en mente, comenzaron a irse, pero hubo una ráfaga de viento y un fuerte ruido afuera. Una sombra pasó por la caída de agua, creciendo más y más cercana. Firenze elevó su arco, claramente no esperando esto, y Harry sacó su varita, pero cuando la forma atravesó la cortina de agua, fue lo último que esperaron.
Era Cedric.
Montado en un hipogrifo.
–¡Demonios, ¿por qué no pensé en eso?! –gritó Harry, golpeando su frente con su palma.
Cedric solo le sonrió–. Lo siento, Harry, no puedes ganarlo todo.
–Genial. Vamos, Hermione, necesitamos apresurarnos.
–¡¿Montando un hipogrifo?! –explotó Karkaroff–. ¡Eso es trampa! Demando que tu campeón sea descalificado, Dumbledore.
–Vamos, vamos, Igor –respondió Dumbledore–. Si recuerdo correctamente, la regla era no volar en escobas. No mencionaba otros métodos de vuelo. El Sr. Diggory obviamente reconoció que estaba en gran desventaja y encontró un espacio en las reglas para rectificarlo.
Karkaroff echó humo un poco más, pero no pudo refutar el punto de Dumbledore.
–Pues, creo que Cedric ha sellado su victoria –dijo Sirius–. Una lástima para Harry.
–Pero Cedric estuvo en cuarto lugar la última vez –le recordó Remus–. Creo que teminará bastante cerrado al final.
–¿Necesito recordarles que no nos importa cómo le vaya a Harry? ¿Sólo que salga en una pieza? –dijo Emma.
–Cierto –admitió él–. Ciertamente no está fuera de problemas… y aún no acaba la prueba.
Cedric debió necesitar más tiempo para descifrar a donde ir después porque él y su compañera no llegaron al prado de los thestral hasta poco después de que Harry y Hermione llegaron ahí. Encontraron la varita faltante y se fueron volando. Hermione estaba a punto de saltar la cerca cuando Harry la detuvo con una mano sobre su hombro. Ella se giró y le lanzó una mirada cuestionante.
–¿Eres una bruja o no? –dijo él. Ella asintió en reconocimiento y levantó su mano. En segundos, su varita voló a ella–. Eso está mejor. –Miró al corral que para ellos lucía vacío, aunque podían escuchar a los animales–. Sabes, si pedimos que nos lleven, podríamos alcanzarlos.
–¡Harry James Potter! No voy a montar un animal que ninguno de los dos puede ver.
–De acuerdo, de acuerdo. Seguiremos el río entonces.
Seguir el río pareció funcionar bien al comienzo. Estaban lo suficiente por delante de Fleur y Viktor que el segundo lugar parecía asegurado, aunque aún estaban cautelosos del "desafío final" por venir. Todo estuvo bien hasta que salieron del bosque. El castillo estuvo a la vista, y el camino parecía libre. Y entonces, ocurrió. Una cabeza monstruosa tan grande como el torso de un hombre y un largo cuello salió del río con un poderoso rugido.
Harry se congeló, y Hermione se escondió detrás de él, lista para escapar-. ¡Ah! Por favor dime que no es un basilisco, Harry –gimió ella.
–Si fuera un basilisco, ya estaríamos muertos –dijo él.
Ella arriesgó una mirada y vio a Harry mirando a la bestia a los ojos.
–Algún tipo de serpiente marina, creo –continuó él–. Aunque no sé cómo llegó hasta aquí. –Elevó su varita y dio un paso al frente. La serpiente rugió de nuevo.
Hermione elevó sus cejas–. Erm, ¿Harry? Mi parsel debe de estar fuera de práctica. ¿Esa cosa dijo "nadie pasará"?
–Sí –gruñó Harry–. Si dice, "es sólo una herida superficial" también, voy a lanzar un maleficio a todos.
–¿Quizás nos deje pasar? –dijo esperanzada.
Lo intentaron, pero la serpiente fue más rápida. Avanzó su largo cuello fuera del agua y obstruyó su camino con un siseo. Sin querer estar completamente rodeados, retrocedieron.
–Déjame intentar algo –dijo Harry. Cambió a parsel y gritó–. ¡Soy el Gran Hablante de la Lengua Serpiente, tocado por el Señor Oscuro de las Serpientes! ¡Te ordeno que nos dejes pasar!
Para la sorpresa de Harry y Hermione, eso produjo una reacción. La bestia pareció debatir consigo misma. Harry la escuchó murmurar cosas como "Debo obedecer" y "Debo detener a los intrusos". Finalmente, se decidió–, ¡Sólo el Hablante puede pasar!
–¿Qué fue eso? –preguntó Hermione nerviosa.
–Sólo me va a dejar pasar a mí.
–Harry, quizás deberíamos regresar por los thestral –sugirió ella–. Esa cosa luce como una clase XXXXX. En verdad no deberían haberla traído. No quiero luchar si no tengo que.
Harry suspiró y lo pensó rápidamente. Tenía que haber otra manera. ¿Podrían escapar a cuatro patas? Quizás él sí pero Hermione probablemente no… espera, ¡Eso era!
–Tengo un plan, Mione –dijo–. Crearé una pared de humo y lo alejaré del río. Tú transfórmate en nutria y nada río abajo. Nadie notará nada inusual si te quedas en el agua. Cuando llegues a la rambla, métete en la primera cueva del lado derecho y transfórmate. Te veré ahí.
–¿Estás seguro de esto?
–Sí. Me dejará pasar sin problema.
–De acuerdo, pero más vale que esto funcione.
–Lo hará. Prepárate. –Colocó el humo a su alrededor, rodeándolos antes de alejarse del río solo–. ¡AHORA! –gritó y se lanzó adelante.
–Esto es extraño –dijo Madame Maxime–. Potter está corriendo al castillo sin su compañera. Me pregunto si algo malo pasó.
–La selma es una bestia peligrosa –dijo Karkaroff con demasiado entusiasmo.
Dan dio un saltó y se abalanzó como si quisiera golpear al hombre, pero Remus lo sostuvo–. Cálmate, Dan –dijo–. Estoy seguro de que Hermione está bien. Probablemente usaron la pared de humo por la misma razón que la última vez.
–Harry no luce preocupado –dijo Sirius mientras observaba a su ahijado correr hacia el castillo con los omniculares–, y todos sabemos que nunca dejaría a Hermione atrás.
Emma examinó ansiosa el río en su trayecto del bosque al castillo. Era difícil verlo en el agua ondulante, pero creyó ver algo de color café chocolate–. Dan, ¡creo que la veo! –dijo.
–¿Dónde? –Dan tomó los binoculares, y ella la señaló. Estaba bastante seguro de que era Hermione, pero no podían estar seguros hasta que se transformara de regreso. La perdió de nuevo cuando llegó a la rambla.
Mientras tanto, Fleur había llegado a la selma con su compañera, y Viktor finalmente la alcanzó con Astoria en su espalda. Podía correr muy rápido, y la audiencia se preguntó si había hecho otra transformación en sus piernas. Los cuatro juntos lucharon contra la selma, pero todas las miradas lentamente se dirigieron a Harry cuando llegó al castillo sin Hermione a su lado. Pero no subió las escaleras. En lugar de eso, escaló un pequeño camino a la rambla y se detuvo en una cueva pequeña.
Mientras la audiencia observaba desde arriba, él apuntó su varita a su garganta, y su voz amplificada se escuchó en eco–, Y ahora, para mi siguiente truco… –Apuntó su varita a la cueva–. ¡Alakazam! –Metió su mano dentro y sacó a Hermione con ella. Ella saludó a todos de manera exagerada, como la asistente de un ilusionista muggle, y la audiencia se volvió loca.
Unos minutos después, una vez derrotaron a la selma, Fleur y Viktor comenzaron el camino final al castillo al mismo tiempo, pero Viktor debió haber hecho algo a sus piernas porque ganó contra Fleur, incluso con Astoria en su espalda. Mientras esperaban, Harry y Hermione subieron a las almenas, donde ignoraron todas las preguntas sobre cómo habían logrado ese truco, con Harry insistiendo que–, Un mago nunca revela sus secretos. –Finalmente, después de una emocional reunión con su familia y otra reunión para Viktor, Fleur, y sus compañeras, los jueces presentaron sus puntajes.
–Fleur Delacour regresó en cuarto lugar con su compañera –anunció David Monroe–. Tuvo un rápido comienzo gracias a trabajo en equipo improvisado con Harry Potter y mostró un competente comando de la magia, pero flaqueó cuando se enfrentó a los desafíos sola. Por lo tanto, le otorgamos cuarenta y seis de sesenta puntos. –Hubo aplausos amables, pero Fleur se cruzó de brazos molesta.
–Merecías más –le dijo Harry–. Apenas y gané los desafíos en directo. Tú lo hiciste. –Ella se encogió de hombros.
–Viktor Krum regresó en tercer lugar con su compañera e hizo uso excelente de una transformación a sí mismo en varios puntos, pero fue frenado buscando varios de los puntos –continuó Monroe–. Su puntaje es cuarenta y nueve puntos. –Aplausos de los fans celebraron a Krum. Harry se sorprendió del puntaje. Viktor era bastante listo… tenía que serlo para ser un buscador de clase mundial… pero era más inteligencia callejera. Quizás los acertijos no eran lo suyo.
–Harry Potter regresó en segundo lugar con su compañera, y demostró un excelente comando de la magia sin varita, pensamientos rápidos, y preocupación por el bienestar de otros bajo presión, así como otra gran demostración de su talento para el espectáculo. Su puntaje es cincuenta y dos puntos. –Hubo grandes aplausos de Gryffindor, así como de Sirius y Remus.
–Y finalmente, Cedric Diggory regresó en primer lugar con su compañera, usando de un espacio en las reglas para compensar por el comienzo lento montando un hipogrifo a la guarida del runespoor, la cascada, y de regreso al castillo. La mayoría de nosotros… –Miró de manera visible a Karkaroff–... consideramos que su idea fuera de la norma merece puntaje perfecto. Sin embargo, ya que se saltó el desafío de la selma por completo, el puntaje del Sr. Diggory es cincuenta y cinco puntos. –Todo Hogwarts celebró… Gryffindor por Harry y el resto por Cedric.
–Oh, demonios, aún estoy en primer lugar, ¿no? –gruñó Harry.
–Sólo tú podrías estar molesto por eso, 'Arry –le dijo Fleur.
–Te dije que se supone que no debería estar en esto –insistió él–. Y si los jueces fueran justos, estaría en segundo lugar, y tú en tercero, no yo en primero y tú en cuarto. –En serio, tanto Karkaroff como Monroe parecían ser parciales… y Bagman también, antes de que se fuera.
Fleur se burló de manera exagerada.
–Pero, tienes que admitir, te gané de manera justa en esta.
Ella lo miró molesta.
–La tercera prueba tomará lugar el sábado veinticuatro de junio –dijo Monroe–. Los campeones serán entregados la información sobre la prueba cuatro semanas antes. Gracias a todos por venir.
–Buen trabajo, cachorro –dijo Sirius–. Sólo una más. Entonces podemos descansar tranquilos.
–Oh, claro –gruñó Harry de nuevo–. Entonces, sólo tendré que preocuparme de Voldemort.
Puntajes del Torneo de los Cuatro Magos:
Primera prueba: Fleur 50, Harry 50, Viktor 48, Cedric 45
Segunda prueba: Cedric 55, Harry 52, Viktor 49, Fleur 46
Total: Harry 102, Cedric 100, Viktor 97, Fleur 96
