Sólo hay una cosa de la que tanto JK Rowling, como White Squirrel, como yo estamos seguros: Harry Potter es la cura segura para el aburrimiento.
Capítulo 107
El pequeño homúnculo de Lord Voldemort reunió a su consejo de mortífagos en la mansión Ryddle.
–Es hora de comenzar a poner nuestro plan en acción –dijo–. Nuestra primera orden del día es la prueba. Barty, ¿cuál es el estado de tu parte?
–Amo, influencié a Bagman antes de que renunciara para que diseñara una prueba que oculte fácilmente a los campeones de la vista de todos –dijo el hombre de cabello color paja–. Pretendía usar un sistema de proyección para que la audiencia los viera, pero que no pudieran verse entre ellos. Con mi continua aportación, he preparado varias oportunidades para sabotearlo. También influencié a los organizadores para que conviertan la Copa de los Tres Magos en un traslador para que lleve al campeón a la entrada del laberinto, al cual podré agregar un destino intermedio sin ser detectado. Una maldición Imperio se encargará de que los otros campeones peleen entre ellos para asegurarme de que Potter llegue a la copa primero.
–¿Te das cuenta, por supuesto, que tu plan requiere que tres cosas separadas salgan bien? –probó el Señor Oscuro.
–Sí, Amo. Es por lo que he estado haciendo pequeños ajustes durante el Torneo y he colocado las piezas temprano. Cuando llegue el día de la prueba, suficientes de ellas estarán listas para estar seguros.
–Muy bien, Barty. Vean todos como mi fiel sirviente ha tenido cuidado de resolver estas contingencias. Tal competencia merece ser premiada. El plan es complejo, pero necesario. Dumbledore es un oponente astuto, y protege a Potter con celo. El chico no ha estado sin protección en un lugar conocido por nosotros por más de una hora el último año. Sería una gran victoria, además de ser nuestra mejor opción, el robarlo justo debajo de la nariz del viejo entrometido.
–Ahora, para el segundo asunto, tenemos a un nuevo invitado con nosotros esta noche. Auror Yaxley, veo que finalmente has visto necesario acompañarnos.
El auror caminó al frente e inclinó su cabeza. Estaba más tranquilo que los demás gracias a su trabajo, pero aun obviamente nervioso–. Me disculpo, mi Señor –dijo–. Ha sido difícil encontrar el tiempo para escaparme este año con tantos eventos irregulares tomando lugar.
–Sí, estoy seguro de que es complicado –dijo Voldemort con sarcasmo–. Pero has venido en su debido tiempo, así que no importa. Ahora, pedí que un hombre dentro de Departamento de Aurores se presentara por una única razón. Estaré poniendo en marcha mi regreso pronto, y debo estar completamente equipado. Hasta ahora, he estado usando la varita del difunto Barty Crouch Senior, pero pronto será inadecuada para mis necesidades. Dime, Yaxley, ¿qué es de mi propia varita?
Yaxley palideció y tembló notablemente–. Mi Señor –dijo–, lamento informarle que… después de que Pettigrew fue arrestado, el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica confiscó su varita de donde la había ocultado y la destruyó. –Voldemort siseó con ira, pero continuó–. Yo por supuesto intenté detenerlos, Amo –dijo rápidamente–. Recluté a varios inefables para que solicitaran estudiarla, intenté insertarme a mí mismo en el equipo que fue a recogerla, e intenté reemplazarla con una copia una vez la tuvieron, pero Madame Bones actuó muy rápidamente para poder detenerla. Dijo que tenía miedo de trucos de ese tipo. No pude hacer más sin perder mi cubierta.
Voldemort miró a los ojos del hombre, buscando en sus pensamientos con cuidado. Después de un agonizante minuto, se relajó–. Hablas la verdad, Yaxley –dijo–. Y estoy felizmente sorprendido de ver que pusiste más esfuerzo en apoyarme que la mayoría de mis antiguos seguidores. Tu dedicación será recordada, Yaxley.
–Gracias, Amo –dijo he hizo una reverencia.
–Quiero que me acompañes el día de la tercera prueba, Yaxley. Haz los arreglos con el Departamento de Aurores. Lady Pantera, si por alguna razón Barty no puede ayudarte con el ritual, Yaxley será su sustituto.
–Entendido –dijo la bruja alta. Yaxley la miró de reojo nervioso. Había estado sorprendido cuando vio por primera vez a una conocida señora oscura de otro continente trabajando con el Señor Oscuro, y a él realmente no le gustaba como lo estaba mirando, especialmente cuando dijo–, sólo necesitaré tomar algunas medidas –y se acercó a él con una cinta de medir y un cuchillo.
–Pero esto es desafortunado –continuó Voldemort, ignorando el predicamento de Yaxley–. Muy desafortunado. Esa era una varita poderosa. Necesitaré una nueva para enfrentar a Potter de nuevo… una más merecedora de mi poder. ¿Qué dicen ustedes? –habló a todos–. ¿Cómo podría adquirir tal varita?
Los mortífagos se miraron nerviosos, cada uno esperando tener una idea o, fallando eso, ser lo suficiente valientes para decir la verdad: no tenían idea de cómo obtener una varita de calidad para el Señor Oscuro. La mayoría había recibido sus varitas primarias de Ollivander, y nadie más en el país estaba a su nivel.
Finalmente, Lord Nott tomó el riesgo y habló–: Mi Señor, ninguno de nosotros es creador de varitas. Ninguno de sus seguidores alguna vez lo fue. Podría usar a un creador de varitas clandestino del callejón Knockturn, o podríamos tomar el riesgo de buscar a Gregorovitch. Está jubilado y puede que no sea extrañado tanto como Ollivander lo sería.
–Mmm –lo consideró Voldemort–. Ese plan sería más sencillo si tuviéramos acceso a Karkaroff. ¿Alguno lo ha contactado?
Lucius caminó al frente de nuevo–: Mi Señor, yo, con dificultad, he extraído suficientes pistas de Severus Snape para determinar que Karkaroff teme su regreso y planea escapar si la Marca lo llama. No veo razón para dudar de esto ya que es bastante acorde a la personalidad de Karkaroff. Y creo que acercarnos directamente revelaría nuestro plan a Dumbledore.
–Si escapa, será matado a la primera oportunidad. Desafortunadamente, esto complica el asunto. ¿Y Severus?
–Me ha insinuado que permanece cerca de Dumbledore para resumir su puesto como su agente doble.
–Ya veo. Sería útil. Quizás le permita presentar su caso. Ahora, debemos considerar nuestras opciones para encontrar a Gregorovitch...
–O –interrumpió La Pantera–, por el precio correcto, yo podría llamar a mi creador de varitas personal.
Voldemort se giró a ella–: ¿Tienes un creador de varitas personal?
–Te dije, Voldemort, que la religión da una legitimidad que tu ideología radical política no.
Yaxley tuvo que preguntarse en qué mundo surreal había caído que esta bruja oscura había interrumpido a su Amo y ahora debatía los méritos de estrategia política. ¡Y el Señor Oscuro la dejaba! Claramente las reglas habían cambiado, y eso raramente terminaba bien para los seguidores.
–Llama a tu creador de varitas, entonces –ordenó Voldemort–. E infórmale que su mejor trabajo será esperado.
–Siempre hace su mejor trabajo, Voldemort. No serás decepcionado.
–Bien. Ahora, para el asunto final. Lucius, te estoy poniendo a cargo de obtener los ingredientes para el ritual de Lady Pantera. Puedes usar a cualquiera de los mortífagos que hemos contactado y cualquiera de tus conexiones, pero sé discreto.
–He hecho una lista –dijo La Pantera y le entregó un rollo de pergamino.
Lucius lo leyó y palideció cuando vio lo que estaba demandando–. Tres… trescientas libras de lejía, diez galones de secreción de bundimun sin diluir, ciento cincuenta galones de acidium salis concentrado, cincuenta y cinco libras de pasta de moras azules, un galón y medio de brebaje de Sørensen, trece víboras europeas, cito, "la anaconda más grande que pueda encontrar" ... ¿y un unicornio vivo?
–Eso solo es para la base –sonrió La Pantera–. Será un gran lote.
Grande era un eufemismo. Esta era la poción más grande de la que Lucius hubiera escuchado… igual a mil pociones menores. Este ritual traería al Señor Oscuro a la vida o eliminaría a todo el valle de Hangleton.
–¿Confío en que no será un peso grande en tus recursos, Lucius? –dijo Voldemort.
Lucius conspicuamente no respondió a la pregunta cuando dijo–, Será hecho, mi Señor. Yo...yo noto que Lady Pantera no ha pedido un caldero –tomó una oportunidad para demostrar iniciativa–. Esto requerirá uno mucho más grande que los tamaños estándar.
–No tienes que preocuparte de eso, Malfoy –le informó la mujer–. Si los escregutos siguen creciendo al paso que van, tendré eso solucionado.
Hermione aún estaba escéptica, pero el desafío intelectual de inventar un deporte nuevo que era tanto jugable como divertido la intrigaba, y pronto se descubrió a sí misma tomando liderazgo del proyecto de "tenis en escobas" de Harry… como Harry esperaba que lo hiciera. Elaboró un plan para desarrollar los varios aspectos del juego y optimizarlos para un deporte en escobas. Después de algo de discusión, formaron un comité de siete para hacerlo, aunque lo discutieron con libertad con sus otros amigos y pidieron sus consejos en ocasiones.
Una de las preguntas más grandes era que tan alto elevar la red. Hubo un consenso general de que debía estar bien por encima del suelo… más alto que la red de swivenhodge y mucho más alto que en cualquier deporte muggle, aunque probablemente no tan alto como los postes de cincuenta pies en quidditch. Con una pelota más pesada que para el swivenhodge, habría más jugadas verticales, y para eso, necesitarían de una red más alta. También hubo algo de discusión sobre si tener una red o una simple barra a esa altura, pero ese era un problema menor.
Harry continuó promoviendo su idea de amarrar raquetas a los palos de las escobas, y no fue el único, pero pronto se volvió aparente que no funcionaría con las jugadas verticales. Al contrario de golpear con el lado de las cerdas como en swivenhodge, los jugadores tendrían que girarse de lado para golpear la pelota arriba o abajo, y eso sería más incómodo que de un lado a otro.
Cedric, quien se había recuperado un poco de su orgullo herido al lograr una victoria contra el buscador de Beauxbatons, tomó el liderazgo en transfigurar raquetas de diferentes formas y tamaños para ver cual se manejaba mejor en una escoba. Pareció preferir una raqueta de mango largo, pero con una cabeza más grande que una raqueta de bádminton. Ron terminó ayudando a Cedric con la tarea después de ser convencido por Harry. Siendo un guardián, era el mejor para el tipo de alta capacidad para maniobrar que sería requerida para este tipo de juego, y así, él podría combinar mejor el vuelo con el manejo de la raqueta.
Como buscadores, Harry y Viktor estaban probando diferentes tipos de pelotas para ver como volaban y su visibilidad. La pelota de tenis definitivamente estaba fuera. Tenía que ser presurizada, y la superficie de tela era extraña para los magos. En lugar de eso, eventualmente se decidieron por una pelota de hule gruesa similar a una de ráquetbol americano. El color sería rojo, más como un rojo fuego, más brillante y con tonos anaranjado más profundos que los de una quaffle, haciéndola visible. Fred y George tuvieron la tarea de decidir las dimensiones de la cancha, ya que eran los mejores golpeando pelotas por todos lados. La cancha sería larga, para la movilidad de las escobas… por lo menos del tamaño de una de tenis y quizás incluso del tamaño de una de básquetbol. Una vez que decidieron las dimensiones que les gustaban, pidieron a Hagrid que les construyera una barra grande y alta para tomar el lugar de una red para el propósito de pruebas.
Harry y Hermione trabajaron en la dinámica de juego, ya que ya estaban familiarizados con el tenis y el bádminton. Esa era la parte difícil. El juego como tal era similar, pero las dinámicas eran muy diferentes.
–Te estoy diciendo, no va a ser exactamente como el bádminton, Harry –insistió Hermione mientras organizaban su notas–. Se que el diseño se ve similar, pero creo que va a funcionar diferente porque no estamos usando un gallo. La pelota va a viajar mucho más rápido, y eso significa que puede volar en trayectorias más planas, como en el tenis, y la cancha tridimensional más larga significa que podría haber otras jugadas donde el jugador está arriba o abajo del otro, y eso es completamente diferente de los deportes que hemos jugado en el suelo.
–Ya, lo entiendo –concedió Harry–. Pero el puntaje será igual que en bádminton, ¿no? ¿Un punto si la pelota golpea dentro de la cancha?
–Aún está la cuestión de la corta línea de saque, y si tendremos zonas de saque izquierda y derecha, y si otorgaremos un punto en cada peloteo o solo cuando sea el saque de un jugador.
–Oh, cierto. Supongo que tendremos que jugarlo un par de veces y decidirlo.
–Exacto.
–¿Y qué del puntaje? ¿Aún crees que deberíamos usar un número de puntos diferente? –La mayoría de los juegos basados en peloteos de ese tipo eran marcados a once, quince, o veintiún puntos, aunque el tenis técnicamente sólo iba a cuatro puntos. Ya que los magos ni siquiera podían usar números normales para su dinero, Hermione decidió que su juego nuevo debía ser marcado por un puntaje diferente.
–Eso creo. Numerológicamente, creo que diecisiete sería lo mejor –argumentó ella–. Ya es un número significativo para los magos. Los magos cumplen la mayoría de edad a los diecisiete, y hay diecisiete sickles por cada galeón. Y un partido de tres sería igual al largo de un juego de swivenhodge.
–No lo sé –dijo Harry en desacuerdo–. Aún creo que podríamos salirnos con veintiuno… tú sabes, siete por tres. O incluso catorce. No tiene que ser un número non, ¿verdad? Y debería de haber algún simbolismo sobre hacer que trece fuera el punto de juego.
–Mmm. No sé si las personas lo aceptarían… pero no somos los más calificados para responder esto. Deberíamos preguntar a otros que fueron criados en el mundo mágico.
–Sí, buena idea. –Harry anotó la pregunta en sus notas desordenadas sobre el juego–. ¿Crees que estamos listos para lo que queremos en la cancha y de equipo…?
–Hola, Harry. Hola, Hermione –dos pequeñas niñas de primer año interrumpieron mientras los pasaban en la sala común.
Harry levantó la mirada–. Oh, hola Demelza. Hola, Natalie –dijo él. Bajó la mirada de nuevo a su pergamino, pero tuvo una idea–. Oye, Demelza, tengo una pregunta para ti.
Demelza Robins se volteó a mirarlo con sorpresa–. ¿En verdad?
–Sí. Si estuvieras inventando un juego nuevo, ¿cuál crees que sería el mejor número de puntos para jugar entre once y veintiuno?
Natalie McDonald lanzó una mirada a Harry y Hermione de–, ¿Qué rayos? –mientras su amiga inclinaba la cabeza en un gesto lobezno e intentaba procesar lo que acababa de escuchar–. Erm… creo que iría por diecisiete –dijo.
–De acuerdo, entonces. Un voto por diecisiete –dijo Harry, tomando nota.
Natalie los miró a todos como si estuvieran locos–. ¿Por qué no un número normal como quince o veintiuno? –preguntó.
–¿Qué tienen de normal esos? –preguntó Demelza.
Natalie abrió la boca de nuevo, pero lo pensó mejor y cambió el tema–: ¿En qué están trabajando?
–Estamos tratando de inventar un nuevo juego en escobas –dijo Hermione.
Eso entusiasmó a ambas chicas. Una lluvia de preguntas salió de ellas–. ¿En serio? ¿Qué tipo de juego? ¿Es como el quidditch? ¿Por qué no tenemos más juegos en escoba?
–Ya, ya –las interrumpió Hermione–. Demelza, Harry y yo intentamos jugar swivenhodge hace unas semanas y decidimos que era aburrido, y hay tan pocos juegos en escoba que quisimos crear uno que fuera más divertido.
–Oh, genial –dijo Demelza.
–¿Qué es swivenhodge? –preguntó Natalie.
–Es más cercano al bádminton que otra cosa –dijo Harry–. Pero estamos intentando rediseñarlo todo. Viktor y yo hemos estado trabajando en qué tipo de pelota usar. Cedric y Ron están diseñando las raquetas...
–¿Y por qué no usan pelotas y raquetas de tenis? –dijo Natalie.
–Porque los sangre pura prepotentes estarán más interesados si no es tan muggle –dijo Demelza sin perder el ritmo.
Natalie los miró, pero Harry y Hermione se rieron–. Sí, justo eso, Demelza –dijo Hermione.
–Sí –dijo Harry en acuerdo–. Y no sólo los prepotentes. Incluso Ron piensa que los juegos muggle son extrañas curiosidades. Además de que las cosas funcionan diferente en una escoba, así que decidimos que sería mejor empezar desde el principio.
–Genial –dijo Natalie–. ¿Ya lo han jugado?
–No un juego completo. Aún estamos decidiendo las reglas. Pero vamos a ir al campo pronto para probarlo. Pueden ver si quieren.
–¡Eso sería genial!
Para cuando Harry y Hermione y los otros en su "comité" comenzaron a jugar sus partidos de prueba, ya tenían una audiencia significativa. Se enfrentaron unos contra otros en sus escobas con la barra tomando el lugar de una red. Cada mitad de la cancha era un cubo de cuarenta pies, aunque pensaban que quizás la harían más grande.
Harry tomó el primer saque. Para este juego, habían decidido permitir un saque libre, así que lanzó la pelota roja alto en el aire y la golpeó con fuerza a la cancha de Hermione. Ella bajó para golpearla de nuevo sobre la barra, apenas lográndolo. Harry se movió adelante para golpearla de regreso, y ella fue capaz de golpearla lo suficiente amplio que pasó sobre su cabeza, pero aún cayó en la cancha, dándole el primer punto. Algunas personas aplaudieron.
Hermione sirvió desde un poco más arriba para ganar algo de ventaja de altitud contra Harry, pero él pudo recuperarse, y después de unos golpes más, él tomó el punto. En su siguiente saque, él también voló más alto, y ella alcanzó su altitud, pero pronto se dio cuenta de su error cuando él golpeó la pelota debajo de ella y tomó el siguiente punto sin que ella tuviera oportunidad de devolverla.
Pronto fue claro que este era un ejemplo de un problema mayor. Hermione bajó para regresar el siguiente saque, pero Harry se estaba volviendo mejor a golpear la pelota. Podía golpear la pelota desde arriba, y cuando ella se la regresaba, no tenía la velocidad para pasarlo, y él solo la golpeaba con fuerza de nuevo, y ella no podía elevarse de su posición baja, o no podía golpearla. Finalmente, Hermione pidió parar, y se reunieron con su comité en las gradas.
–No está bien, Harry –dijo Hermione–. No tengo oportunidad una vez que tú estás en posición alta. Puedes seguir golpeándola abajo, y yo no puedo subir más.
–Tienes razón –dijo Harry en acuerdo–. Necesitamos prevenir que un jugador obtenga una ventaja tan grande. ¿Y si decimos que se tienen que hacer los saques debajo de cierta altura… como al nivel de la barra?
–Eso se encargaría del saque, ¿pero qué tan fácil sería forzar a alguien de nuevo a esa posición?
–Depende contra quien se juegue –señaló Fred.
–Sí –dijo George–, si son tan buenos poniéndote en una situación difícil...
–...como tú a ellos...
–...sería una partida bastante pareja.
–Pero entonces, todo el juego se volvería intentar elevarse más que el otro jugador –comentó Cedric–. No sería divertido de ese modo.
–¿Ayudaría una altura máxima? –sugirió Ron.
–Nyet –argumentó Viktor–. Entonces podrías golpear la pelota sobre su cabeza.
–¿Y si dan oportunidad a las personas de más de un golpe para pasar la red? –preguntó Natalie desde la hilera delante de ellos.
Todos se detuvieron y la miraron. Apenas y habían notado que estaba escuchando.
–Ustedes saben, ¿cómo en voleibol?
Los sangre pura la miraron confundidos, pero Harry y Hermione se miraron con comprensión.
–¡Eso… es… brillante! –exclamó Harry.
Pronto, el juego estuvo mucho mejor, y la pequeña audiencia se entusiasmó más cuando primero Harry y Hermione, y después algunos de los otros bajo sus instrucciones, afinaron las reglas. Tomó varias sesiones en el campo de quidditch para resolverlo todo, pero pensaron que tenían un buen arreglo antes del penúltimo juego de quidditch.
–Aún necesitamos un nombre –dijo Harry al grupo durante su reunión final–. ¿Alguna idea?
–Quidditch fue nombrado por el lugar donde fue inventado –señaló Ron.
–¿El juego de escobas de Hogwarts? –dijo Harry.
Ron se encogió de hombros–: Sólo era una idea.
–No… funcionó para Eton, pero no creo que funcione aquí.
–La mayoría de los juegos en escoba parecen ser descripciones sencillas del juego en dialectos medievales –dijo Hermione–. Lo mismo por algunos deportes muggles, de hecho, si no terminan en "bol".
–¡Ráquetbol! –dijeron Fred y George al mismo tiempo.
–Usado –respondieron Harry y Hermione al mismo tiempo.
–¿Y qué tal racketswiven? –sugirió Cedric.
–¿Algo pesado, no? –dijo Harry.
–Swivenbar o Raketkabar sería mejor –dijo Viktor–. Ciertamente más corto.
–Mmm, no estoy segura de que queremos que suene muy similar a swivenhodge –dijo Hermione–. No queremos que sea afiliado a un juego poco popular. Y lo siento, Viktor, pero no creo que nombrarlo en ruso sería una buena idea tampoco.
–Saben, la pelota se mueve muy rápido, incluso bajo estándares del quidditch –dijo Fred–. Podrían llamarlo Lightningball.
–¡Fireball! –ofreció George.
–¡Blitzball!
–¡Thunderball!
–Tal vez, no, tal vez, y esa es una película de James Bond –dijo Harry.
–Oye, no te vemos a ti haciendo sugerencias –respondió George.
–Honestamente, no he podido pensar en algo que no suene como un juego muggle… o como que un muggle intentó nombrarlo… cosas como broom tennis o broomswat.
–Es por lo que les estamos preguntando –agregó Hermione–. Para tener la perspectiva de un mago.
–Pues, estoy seguro de que se nos ocurrirá algo –dijo Cedric.
Pero después de intercambiar ideas por un tiempo, a nadie se le ocurrió un nombre conciso que en verdad capturara el espíritu del juego mientras lo distinguía de otros deportes, tanto mágicos como muggle. Intentaron lugares también, como Hogwarts, Torre Este, e incluso Escocia, y nombres relacionados al Torneo de los Cuatro Magos, pero nada parecía quedar. El blitzball de Fred era uno de los mejores que habían pensado, pero Harry no estaba muy feliz con él.
–Es una pregunta difícil –concluyó Hermione–. Necesita ser esotérico en algunas maneras, pero aún relacionable.
De repente, Harry sonrió–: Conozco a alguien a quien podemos preguntar por esotérico –dijo. Saltó unas cuantas hileras para unirse a Luna desde donde miraba al grupo en las gradas.
–¿Es en serio, Harry? –dijo Ron.
–Ronald, se amable –le susurró Hermione.
–Oye, Luna es genial para lo esotérico –la defendió Harry–. Luna, ¿tienes alguna idea? –Luna disfrutaba de volar de manera casual y mirar quidditch, pero no tanto de jugar deportes, así que no se había involucrado mucho en este proyecto. Pero ahora, inclinó su cabeza y lo pensó con seriedad–. Mmm… ¿qué piensas de narglebane, Harry?
Harry frunció el ceño, y escuchó a Ron susurrar–, Te lo dije –a Hermione. Pudo ver que los otros tampoco estaban impresionados–. Erm… ¿narglebane, Luna? –preguntó.
–Pues, una pelota volando tan rápido arrasaría con muchos de los nargles en el cielo –dijo ella seriamente. Lo pensó por otro minuto–. Supongo que podrías llamarlo algo normal como ricochet si lo prefieres.
Todo el grupo la miró con sorpresa, y sonrisas comenzaron a aparecer en sus rostros–. Ricochet –repitió Harry–. Me gusta. –La besó rápido–. ¿Qué piensan ustedes? –preguntó a los otros–. Suena moderno y más o menos te dice de qué se trata. –Vio a varias personas comenzando a asentir–. Todos los sí lo tienen. Será ricochet.
–Te lo dije –susurró Hermione a Ron de regreso.
–De acuerdo, tenemos un juego –dijo Cedric–. ¿Cómo hacemos que personas lo jueguen?
–Un partido de exhibición antes de la final de quidditch –dijo Hermione al instante–. Así es como los muggles comienzan los deportes nuevos… más o menos.
–Cierto –dijo Harry–. Cedric y Hermione, ustedes son los únicos que no van a jugar en ese partido, ¿quizás ustedes dos podrían hacerlo?
–Pero yo no estoy al nivel de Hermione –dijo Cedric–. Ambos han jugado este tenis muggle. Probablemente sería mejor que un bateador jugara.
Hermione lo consideró–. No conocemos a los bateadores de los otros equipos también. ¿Y qué de ti y Cho? Ambos son buscadores, así que están al mismo nivel.
–Mmm, sí, creo poder a poner a Cho al corriente para entonces –aceptó Cedric–. Vaya, no esperaba que llegáramos tan lejos, pero me alegra que lo hiciéramos. Puede que en verdad tengamos algo aquí.
–Sí. Por lo menos algo bueno salió de este año –dijo Harry.
El penúltimo partido de quidditch de la temporada de Liga Académica de Europa del Norte fue rápido y feroz. Ya que era Slytherin contra Durmstrang, ambos lados jugaron rudo, aunque Krum insistió en que su equipo no usara trucos sucios, y Snape ordenó a Montague que mantuviera a su equipo bajo el mismo estándar. Aun así, fue el partido más duro con ambos saliéndose con lo que pudieran sin faltas excesivas.
Draco se derrapó en medio de una batalla aérea de cazadoras mientras intentaba permanecer en el aire y buscó la snitch. Krum estaba corriendo un circuito rápido por el campo, sus ojos agudos escaneando toda la arena por la mínima señal de oro. Pero los Slytherin no se lo estaban dejando fácil. Su estrategia era el hacer que la mayoría de su defensa se enfocara en bloquear a Krum para dar a los cazadores oportunidad de anotar y dar una oportunidad a Draco. Los bateadores iban tras Krum casi sin parar, mientras que los cazadores prácticamente jugaban el papel de bludgers humanas para intentar mantener a raya al escuadrón de Durmstrang.
Krum definitivamente fue un avance comparado con Potter. Draco no estaba seguro de si algún día podría llegar al nivel de la superestrella en trucos de vuelo, y le gustaba pensar que podría llegar a su nivel como buscador si volaba a tiempo completo como Krum, pero en verdad no estaba seguro de tener ese nivel de talento. El resultado de este partido era honestamente una conclusión aceptada, pero no iba a ceder de ningún modo.
Draco vio que Krum también estaba manteniendo su mirada en él, sin duda intentando encontrar el mejor momento para atraparlo desprevenido cuando finalmente fuera por la snitch. Si él la encontraba primero (lo cual era más probable que no), podía dejarla por un momento y observar a la distancia. Si, por otro lado, Draco tenía la suficiente suerte para notarla primero, era más ligero y podría empujar su saeta de fuego más rápido.
Krum la vio primero, pero Draco estaba listo para él. Se lanzó en la dirección a la que Krum parecía estar yendo tan rápido como pudo, esperando poder ver la snitch a tiempo para apuntarse bien y alcanzarla. Si adivinaba mal la distancia, podría terminar en mal curso. Sólo tenía unos segundos, pero notó el sol brillando en las alas doradas de la snitch mientras volaba a toda prisa lejos de ellos. Volando completamente inclinado en su escoba como Potter lo había hecho en su primer partido, estuvo cuello a cuello con Krum. Pensó que su velocidad más rápida ganaría, pero al último segundo, Krum se giró en un tipo de barrena horizontal sin siquiera mirarlo. Draco en reflejo movió su escoba a un lado, perdiendo el liderazgo antes de poder recuperarse. Krum tomó la snitch con Draco barriéndose a media escoba detrás de él.
El equipo de Slytherin estaba decepcionado, pero por lo menos no se quejaron como cuando Potter le ganaba. Estrecharon manos con el equipo de Durmstrang de manera civil.
–Ese fue un buen juego, Sr. Malfoy –dijo Krum cuando estrechó su mano–. Definitivamente tiene potencial.
–Me alegra escucharlo, Sr. Krum –respondió Draco–. Quizás tendremos oportunidad de competir en el futuro.
Se sintió un poco mejor después de eso. No había vergüenza en perder contra Viktor Krum, después de todo, y el escuchar tal halago de él era gran cosa. No había pensado mucho sobre jugar profesionalmente. No era algo muy Malfoy, pero si era bueno, ¿por qué no? Su fastidio regresó, sin embargo, cuando vio a Krum hablando con Potter unos minutos después. Había estado pasando mucho tiempo con Potter, Diggory, y el equipo de Gryffindor últimamente, y el equipo de Slytherin se había estado sintiendo algo rechazado.
–Apuesto a que disfrutaste eso, Potter –se burló Draco después de que Krum se fuera.
Potter lució confundido por un momento, pero respondió rápidamente–, ¿Que fueras derrotado por Viktor? No puedo decir que estoy decepcionado.
–Quiero decir que hayas llegado a la final –dijo él–. Hooch estaba tan segura de que serían ustedes tontos Gryffindor y Durmstrang desde el principio que les dio el último partido.
–Era una buena suposición por los puntos desde hacer tres partidos, Malfoy. Y ustedes fueron quienes eligieron enfocar su estrategia en el buscador –respondió Potter–. Como un equipo, la mejor estrategia hubiera sido el empujar a los cazadores a que metieran más puntos.
–No íbamos a dejar que Krum capturara la snitch en cinco minutos –objetó Draco.
–Quizás no. ¿Recuerdas la Copa Mundial? Viktor no la atrapó hasta que habían metido diecisiete goles.
Extrañamente, Draco descubrió que no podía refutar eso. Hubiera sido un riesgo, pero probablemente hubieran tenido una mejor oportunidad de llegar al primer lugar en puntos. Naturalmente, cambió de tema–. Bueno, supongo que tendrás tu momento de gloria, Potter. Por lo menos tendré la satisfacción de verte perder.
–Veremos, Malfoy. Tendré una mejor oportunidad que tú.
–¡Ja! –se burló Draco–. Eso quieres. "Perfecto" Potter, ¿supongo que vas a jugar para el equipo nacional después?
–Lo estoy pensando –dijo él petulante–. Y si lo hago, espero con ansias patearte el trasero también ahí.
–Tú… espera, ¿qué? –dijo Draco.
–Oh, ¿quieres decir que no vas a jugar para un equipo nacional, gorrión? –dijo él–. Qué lástima.
¿Qué fue eso? Harry Potter había sugerido que jugara a nivel nacional… en la manera más condescendiente posible, por supuesto. Merlín, odiaba ese apodo. Ni siquiera tenía sentido–. No sabía que me tuvieras en tanta estima –dijo Draco forzando la misma petulancia.
–Oh, vamos, Malfoy. Ambos sabemos lo bueno que eres. Puede que vayamos trece a nada, ¿pero crees que no he notado que cada vez que te he derrotado, ha sido literalmente por pulgadas? Nadie más en esta escuela ha llegado cerca. Podrías jugar para un equipo nacional.
–¡Ambos vivimos en Inglaterra, cara rajada!
–¿Qué? ¡Eres asquerosamente rico! Sólo cómprate una casa en Gales y únete a su equipo.
Esta quizás era la conversación más extraña que Draco había tenido hasta este punto. ¿Potter en verdad intentaba ayudarlo? ¿Le había dado un cumplido? ¿Y consejos de quidditch útiles? ¡Se suponía que debían estar discutiendo! Aunque, si lo pensaban, la actitud de Potter parecía muy diferente en el quidditch que en sus otras hazañas famosas… más caballeroso, si se era honesto. Bueno, sea lo que sea que estaba pensando, era una buena idea.
–Quizás lo haré, Potter. Y entonces veremos quien se ríe al último.
–Lo espero con ansias, Malfoy –respondió, y se fue caminando, sonriendo como un gato de Cheshire.
